Cuándo no cantar victoria
Monday, February 22nd, 2010Leed el artículo de Citoyen aquí al lado sobre la resistencia irracional (y diría que casi autista, por su negación de la realidad) de no pocos “expertos” y actores políticos españoles - es muy, muy bueno. Solo añadir un par de cosas sobre las posibles reformas que el gobierno de Zapatero pueda aprobar estos días.
Los socialistas negociarán con unos y otros, y sacaran unos cuantos votos de los partidos de oposición responsables (CiU y PNV, que tienen más interés en gobernar España que el PP) para sacar adelante un paquete de reformas. Algo aprobarán, estoy seguro; todos los partidos implicados tienen incentivos para sacar medidas adelante: CiU está en ataque de seny preelectoral, y creo que el PNV por ahí anda. Con el pacto firmado y la ley aprobada, el PSOE (y los analistas de tercera en los medios) se apresurarán, a buen seguro, a cantar victoria, clamando que es un gran paso adelante para el gobierno Zapatero.
Una pequeña advertencia: no cantemos victoria tan deprisa. Un paquete de reformas saliendo del Congreso es una victoria en el Congreso, pero no quiere decir automáticamente que hemos solucionado un problema. Conseguir los votos (y el apoyo de partido y sindicatos) para aprobar medidas puede que quede muy bien a corto plazo, pero no nos llevará a ningún sitio si no arreglamos nada.
Cierto, quedaremos muy bien ante la prensa. El gobierno, con suerte, se quitará de encima en parte su imagen de zombie político inoperante que le está persiguiendo. La imagen, sin embargo, no les servirá de gran cosa si la economía sigue moribunda de aquí dos años.
Los periodistas, relaciones públicas y políticos tienden a preocuparse mucho de percepciones, de imagen, de mensaje - el debate siempre es quién gana, quién pierde y que cara de tonto se nos queda cuando metemos la pata. Los votantes, sin embargo, están muy ocupados mirando Lost como para prestar atención. En el 2012, cuando toque votar, mirarán la evolución de la economía en los dos últimos años (hasta ahí llega la “memoria” del electorado, según la mayoría de estudios) y escogeran qué papeleta ponen en la urna en consecuencia. Nada más. Las campañas, debates y fastos tienen un efecto muy limitado en el resultado final de una elecciones (como mucho, un par de puntos); si la economía sigue siendo horrible de aquí dos años, el PSOE se pegará un morrazo increíble igual, incluso contra Rajoy.
Llamadme romántico o ingenuo, pero es algo que realmente me gusta muchísimo de la administración Obama estos días. Muchos todólogos americanos llevan una temporada diciendo que la Casa Blanca debería haber aprobado una reforma de la sanidad pequeña, modesta y muy concreta y proceder a cantar victoria, en vez de intentar aprobar una ley ambiciosa. Como comenta Ezra Klein hoy, una reforma pequeñita quizás hubiera dado una victoria política a Obama, hecho a los medios felices y la vida más fácil a su partido; sin embargo, no hubiera hecho nada para solucionar el problema. Una ley que no arregla nada no vale la pena aprobarla, y punto (*).
Los votantes españoles no se acordarán, el día que vayan a las urnas, de los gloriosos consensos alcanzados el 2010. Si el paro sigue por encima del 18%, el PSOE va a comerse el marrón igual, no importa lo bien que hable: si el gobierno va a dedicarse a aprobar reformas, más vale que se centren en aprobar cosas que funcionen, no cosas que sean populares o no ofendan a nadie.




