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Posts Tagged ‘reformas estructurales’
Monday, February 8th, 2010
Espero sinceramente que lo que está diciendo José Blanco sobre la conspiración internacional de intereses turbios en los mercados contra España sea una estrategia retórica chapucera, y no algo que el gobierno se crea realmente.
Lo digo porque culpar a los Gnomos de Zurich tiene una larga, larguísima tradición en los anales de las crisis financieras internacionales, y los políticos que actuan como si se creyeran lo que dicen acaban normalmente siendo víctimas de la ley de la gravedad, versión económica: si algo no puede durar eternamente es que se va acabar en algún momento. Y la falta de reformas estructurales en la economía española empieza a ser preocupante de veras, especialmente cuando el gobierno da marcha atrás a la mínima que huele un poco de resistencia.
Los volantazos tienen que ser en serio, sin buenismos, hablando al electorado como adultos y avanzando con decisión. Si el Presidente del Gobierno ha perdido la confianza de los votantes e inversores tras tanto bandazo, puede que valga la pena apretar los dientes, renovar el gabinete de arriba a abajo y dar una señal clara que es hora de ponerse serios. Algo como cesar a Salgado y enviar a alguien que traiga a Joaquín Almunia a rastras desde Bruselas para ponerle en el Ministerio de Economía, con carta blanca para proponer todo lo que quiera y sea necesario. Si quieren, pueden ir aún más lejos con cambios más significativos.
Lo más deprimente, como de costumbre, es que con la que está cayendo el glorioso líder de la oposición es incapaz de tener una misérrima opinión sobre nada. Si este tipo llega a Moncloa, se pasará el día mirando la tele.
Tags: buenismo, conspiraciones tontas, reformas estructurales Posted in Pollo Financiero Global, amo al líder, política | 7 Comments »
Thursday, October 22nd, 2009
A las reformas del mercado laboral, justicia, universidades, educación, administración pública, sistema fiscal y transporte de viajeros por ferrocarril que ando pidiendo al gobierno desde hace meses, añadan otra: una ley anticorrupción.
No, no estoy siendo alarmista. España es un país relativamente corrupto, pero no demasiado fuera de lo normal; Francia, Bélgica o Austria tienen problemas comparables. Este es un problema, sin embargo, que no es en absoluto inevitable; muchos países han aprobado una serie de reformas relativamente sencillas para minimizar este problema. Son cambios relativamente menores y muy populares con el electorado en general; con un poco de ganas incluso el PP estaría dispuesto a colaborar, especialmente ahora que la fiscalía anda imputando socios de gobierno del PSOE ahí fuera (por cierto, Sr. Antich: hora de expulsar a UM del gobierno - cómase unas elecciones).
¿Qué clase de reformas tengo en mente? Las he mencionado antes, o las he ido enlazando en meses pasados. La inmensa mayoría de casos de corrupción en España tienen su origen en dos problemas específicos: la financiación de los partidos y la excesiva politización de la administración pública. Uno de los problemas es complicado, el otro es -relativamente- sencillo de solucionar.
El problema difícil es la financiación de los partidos políticos; básicamente no hay ninguna democracia avanzada que lo ha solucionado de forma aceptable. Y sí, eso incluye el Reino Unido, Dinamarca o Suecia; los suecos, de hecho, “solucionan” el problema vía no tener una ley sobre el tema. El hecho que sea un problema complicado, sin embargo, no quiere decir que no hayan algunas reformas que pueden mejorar el sistema.
No voy a pedir que pasen una reforma ambiciosa de veras (aunque ideas no faltan), pero si cosas como darle muchísimos más medios (y poderes) al tribunal de cuentas, llegando incluso a exigir que los partidos tengan auditores permanentes revisando las cuentas. El Banco de España tiene inspectores “viviendo” en los bancos, ¿Por qué no hacer lo mismo en los partidos? A fin de cuentas, los políticos viven del dinero público, y están regulados de arriba a abajo.
La financiación de los partidos, sin embargo, es sólo la mitad del problema- de hecho, sólo es un problema grave en los países en los que los políticos pueden ejercer de guardianes de entrada. Uno puede pedir sobornos / donativos para la fundación del partido / coches deportivos si puede dar algo a cambio de esos pagos. Si un alcalde, concejal, ministro o similares no puede tomar decisiones discrecionales útiles para el proverbial bigotón con intereses inmobiliarios, darle dinero es un pérdida de tiempo.
¿Qué sucede en España? Básicamente que los políticos toman muchas decisiones de esta clase, o pueden influir de forma muy directa en ellas. Un ayuntamiento puede torturar a empresarios e inversores variados controlando (y restringiendo) el acceso a licencias o permisos, pidiendo “ayuditas” para agilizar trámites. En cierto sentido, los políticos crean un sistema de precios por sus servicios; un mercado ilegal en que cobran un peaje de entrada.
Una forma relativamente sencilla de limitar esta clase de intercambios es básicamente sacar a los políticos del sistema - básicamente mediante una profesionalización de la administración. Si eso suena a reforzar la burocracia, me refiero exactamente a eso; eliminar los caprichos y el liderazgo arbitrario e introducir una dosis de aburridos procedimientos weberianos. Los países menos corruptos a nivel comparado (Dinamarca, Nueva Zelanda) de hecho hacen exáctamente eso - la proporción de políticos y cargos de designación directa es muchísimo menor que en España o Francia, evitando los abusos descarados de cargos públicos que vemos demasiado a menudo, con una administración pública mucho más potente.
Esto no quiere decir en ampliar la casta de funcionarios indestructibles (e imposibles de despedir) que habitan la Península Ibérica, por cierto - la mayoría de países civilizados han dejado ese modelo extremo de organización burocrática en el pasado. Sé de sobras que una reforma de la administración pública sí que es complicada (y políticamente suicida sin un consenso político muy amplio), pero rebajar el poder de los políticos y limitar el número de amigotes a los que colocan en cargos es factible. Sí, los arribistas que pueblan los partidos no estarán contentos, pero estoy bastante seguro que la cantidad de potenciales dolores de cabeza ahorrados hacen un cambio en este sentido atractivo.
Por descontado, un funcionario no equivale de forma automática a un agente incorruptible; hay incentivos que deben ser cambiados. La administración más vulnerable a la corrupción política son los ayuntamientos, en gran medida por lo torpe de su mecanismo de financiación. Para evitar que un administrador municipal ambicioso se haga de oro (y tiranice su taifa) controlando quién puede construir pisos, es necesario reformar cómo recaudan dinero los ayuntamientos. El problema es menos urgente ahora, sin burbuja inmobiliaria, pero tiene que ser arreglado - el gobierno en teoría quiere hacer algo sobre el tema, aunque el PP no está de humor.
Otras medidas importantes son más obvias; básicamente, reforzar los mecanismos de control. Convertir la Audiencia Nacional en una maquinaria despiadada de cazar políticos corruptos, independiente de todo control político, con jueces con limitación de mandatos que cobran por cabeza cortada. Crear una agencia de investigación compuesta por huérfanos buscando venganza del político que mató a su perrito. Penas ridículamente duras y humillantes (incluyendo disculpas públicas en medio del Camp Nou antes de un Barça-Madrid) para los cretinos que hayan utilizado un duro de dinero público de forma poco honesta.
La corrupción es un problema serio, pero no es tan intratable como parece - y políticamente, las reformas necesarias para combatirla son en su mayoría bastante factibles. Falta que el PSOE quiera hacer limpieza en serio.
Tags: Corrupción, limpieza, reformas estructurales Posted in Hispania., ingeniería institucional, política | 14 Comments »
Thursday, October 8th, 2009
Me uno a la campaña contra los recortes de I+D, aunque, valga decirlo, con ciertos reparos.
Primero, es cierto que los supuestos recortes son de hecho bastante menores de lo que parecen a simple vista; el ministerio está postponiendo gastos administrativos no urgentes por encima de todo, con las ayudas directas permaneciendo básicamente estable. La nota de prensa del ministerio da una explicación con cierto detalle, y sí, el g asto se reduce en algunas cosas, pero no es ni de lejos el apocalipsis que algunos quieren ver. Los presupuestos no son realmente una catástrofe - si me apuráis, me parece que el ataque de nervios de la blogosfera ha sido de hecho un tanto desmesurado.
Aún así, vale la pena recordar algunas cosas. Primero, el gobierno hereda una situación en este tema absolutamente catastrófica - y eso que los gobiernos Aznar ya habían empezado a invertir en I+D. Zapatero lleva años aumentando el gasto, así que los modestísimos recortes nos retrotaerán, como mucho, al 2007.
Segundo, tenemos que recordar que el dinero no es algo infinito - y la crisis no es precisamente una broma. El déficit del estado está por las nubes, y hay mucha gente que necesita dinero, no sólo los científicos e ingenieros. Aún hablando de nuevo modelo productivo, etcétera, etcétera, me parece que es más importante mantener la sanidad, prestaciones de desempleo y policias en las calles que mantener a toda costa un gasto que puede que dé resultados a medio plazo. Recordad, el paro está al 18% ahora; el futuro seguirá estando allí cuando el temporal amaine - un año no va a matar a nadie.
Tercero, sé de sobras que estamos a años luz de dónde deberíamos, y que el movimiento se demuestra andando. No hace falta que me lo contéis a mí, me vine a Estados Unidos buscando un departamento de Ciencia Política decente, no de vacaciones. Aún así, es importante (¡crucial!) poner las cosas en su sitio acerca de cómo se gestiona el gasto. Mirad aquí la gráfica de número de patentes, por ejemplo; por el volumen de gasto en I+D que tenemos (bajo, pero no minúsculo) sólo conseguimos generar una cantidad microscópica de tecnología decente. Si miramos el volumen de gasto público en el tema, España está mal pero no horriblemente mal - en el lado privado, sin embargo, el espectáculo es dantesco.
Parte del problema de la investigación es que el dinero se gasta muy, muy mal. Todos sabemos lo “eficientes” que son las universidades españolas - el tejido empresarial español no es que sea mucho mejor. Una parte importante del problema es la obsesión burocrática que sufre el estado, que hace de las universidades unos monstruos inflexibles y exigen que un emprendedor con una idea mínimamente decente tenga una paciencia infinita antes de abrir una empresa. Y eso sin entrar con los horrores del mercado laboral español, o la “calidad” de la educación superior en general. Poner dinero en un sistema así es el equivalente de poner un motor de F1 en un triciclo - correr correrá más, pero no le sacarás demasiado provecho.
No estoy diciendo -insisto- que no tenemos que gastar más dinero en I+D. No es eso. Es importante tener en mente, sin embargo, que el dinero no lo es todo en estos casos. Si la estructura económica e institucional del país no está adaptada para absorber y utilizar nuevas tecnologías (mirad los datos de productividad: no lo está), descubrir como fabricar baterías maravillosas no te sirve de nada si no hay ningún incentivo para fabricarlas aquí.
¿La ciencia española no necesita tijeras? Como de costumbre, la respuesta no es sí o no. Es mucho más complicada.
Tags: España, I+D, reformas estructurales Posted in Hispania., desarrollo económico, tecnología | 31 Comments »
Thursday, July 2nd, 2009
Roberto Centeno tiene un largo artículo detallando todas las horribles catástrofes que esperan a España, dentro del género de economía-ficción apocalíptica que tanto parece gustar a la blogosfera española. No me meteré a discutir las horrendas, desastrosas predicciones lanzadas, en parte porque me creo las cifras que da Eurostat y la OCDE, en parte porque creo que ahora mismo el estado debe gastar dinero.
La parte que me tiene más confundido, sin embargo, son las reformas estructurales que Centeno considera imprescindibles para salir de la crisis. Empecemos por el mercado energético. Sí, es un cambio necesario; como tantas cosas en la economía española, tenemos un mercado regulado de tal manera que la legislación no hace más que proteger los beneficios de las empresas. Estoy totalmente de acuerdo que es casi imprescindible liberalizar. La energía, sin embargo, tiene que ser cara - el cambio climático no es una broma. Y si para ello tenemos que clavar aranceles a las importaciones de países que contaminan, no creo que sea mala idea - de hecho, la OMC básicamente lo ha dado como bueno, y será necesario hacerlo.
El mercado financiero necesita ciertas reformas, pero en general la regulación ha funcionado bien. Algunos bancos y cajas secundarias se han metido en problemas, pero ninguna institución realmente importante (de las que si se hunden se llevan por delante el sistema) ha tenido problemas realmente serios. Hacen falta cambios (las cajas estaban reguladas de forma chapucera en algunos sitios), pero no son cosas apocalípticas. Si el BBVA, La Caixa o el Santander estuvieran como UBS, Citi o Bank of America hablaríamos, pero no es algo horriblemente peligroso o que limite el crecimiento a medio plazo.
Lo que no tiene demasiado sentido es una diatriba alocada contra el estado de las autonomías. Soy el primero en reconocer que el sistema actual necesita algunas reformas, pero no creo que se le pueda acusar de ser causa de la crisis o un obstáculo substancial al crecimiento económico.
El sistema autonómico es básicamente un sistema federal en todo menos el nombre. Autonomías y municipios básicamente controlan la mitad del gasto público; el gobierno central controla el resto. En contra de lo que comenta Centeno, es un porcentaje perfectamente normal en sistemas federales. En Canadá, la mayoría de provincias se mueven en esas cifras; en Alemania, el gobierno central de hecho controla menos del 40% del gasto; el porcentaje es parecido en Estados Unidos. España no es, en ningún caso, un país extraño en este aspecto; de hecho, está dentro de la media, y actua como tal.
La descentralización del gasto no reduce demasiado la capacidad del estado para actuar. Para empezar, las autonomías tienen capacidad para endeudarse (algo que los estados americanos no pueden hacer, con consecuencias potencialmente desastrosas); si toca darle a la palanca del gasto, pueden hacerlo. El estado puede (y lo está haciendo) dar recursos adicionales a las comunidades y municipios (algo que está haciendo Obama en EUA) si quiere invertir. Por añadido, gran parte de los estabilizadores automáticos del estado del bienestar son competencia autonómica, así que es natural que parte del estímulo fiscal salga de ellas.
La descentralización en cosas como el sistema educativo es un problema ficticio. Las autonomías toman las decisiones que quieren, y pueden acertar o no. Un hipotético ministro de educación plenipotenciario desde Madrid no sería necesariamente un genio infalible - puede pifiar sus decisiones con igual probabilidad, y su error haría que todo el país tuviera un sistema horrible, en vez de ver algunas comunidades funcionando bien y otras no. La educación en España no es uniformemente desastrosa; los resultados en el informe PISA dan algunas comunidades haciendo un buen trabajo y otras pifiando espantosamente. Dejemos que los votantes decidan en paz, y no pongamos todos los huevos en un mismo cesto.
La división de mercado si que es algo que me parece ficticio. Vivo en Estados Unidos, un país que -creo- es bastante próspero y rico, y no vamos a encontrar demasiados sitios con leyes más absurdamente dispares. Estamos hablando de un sitio donde las ciudades pueden en algunos estados añadir un tramo local al impuesto sobre la renta (Nueva York lo tiene) o el impuesto de venta al por menor, donde ciudades vecinas pueden tener impuestos de propiedad cuatro veces más altos, estados con impuestos de la renta, estados sin ello, estados con impuestos progresivos, estados sin impuestos sobre gasolina, con regulaciones comerciales, sin ellas, y así hasta el infinito. Hay pueblos en los que no puedes comprar parcelas más pequeñas que un acre, hay pueblos con ley seca, hay pueblos en que puedes llevar pistolas. Ciudades como San Francisco (muy prósperas) piden declaraciones de impacto ambiental separadas. En Nueva York, los restaurantes de comida rápida no pueden usar según que ingredientes y tienen que poner las calorías de cada comida en los menús. Y por cierto, no tienen ni idioma oficial.
¿Etiquetitas en varios idiomas? Por favor. A efectos de crecimiento económico, la presunta variedad de ordenamientos jurídicos en España es una broma. El sistema jurídico español quizás no sea demasiado parsimonioso, pero es relativamente racional; las leyes de bases, leyes de harmonización y coordinación relativamente decente entre comunidades lo hacen relativamente fácil de seguir. Me encantaría saber de dónde saca el presunto ahorro de 50.000 millones al año, pero no parece tener demasiado sentido.
¿Hacen falta cambios? Por descontado. Sí, hay demasiados municipios; buena suerte convenciéndoles que se unan. La administración tiene que ser mucho más profesional, y sobran cargos políticos por todos sitios, auque son un gasto relativamente pequeño. No hay sistema perfecto, pero los problemas del sector público en España cubren tanto el estado central como la mayoría de autonomías - y recordad, algunas comunidades han hecho un trabajo decente gobernándose ellas solitas.
España necesita cambios, pero no estaría mal mirar con un poco de detalle lo que realmente está roto.
Tags: obsesivos jacobinos, reformas estructurales Posted in Hispania., Pollo Financiero Global | 18 Comments »
Friday, June 5th, 2009
Para los que se pierden en laberintos carpetovetónicos de lógica extraña, permítame traducir el siguiente artículo de Vicenç Navarro para el común de los mortales:
- Desregular el mercado de trabajo es algo liberal y malvado.
- Los países nórdicos tienen un mercado liberal hiperdesregulado y el desempleo es bajo.
- Pero el estado del bienestar es maravilloso, y hace que el paro mágicamente no crezca.
- En Irlanda, el mercado esta muy desregulado, y mira, el paro crece, porque no tienen estado del bienestar.
El problema para Navarro es que todo esto ignora un par de puntos importantes. El paro en Irlanda no está por las nubes debido a la falta de servicios sociales. El gasto social es comparable al Reino Unido o Estados Unidos, sitios con datos malos pero no peores que ellos. El paro es mucho menor en el Reino Unido (6,6% en Marzo) que en los más socialdemócratas Franceses (8,8%) o (cielos santo) en Suecia (8%). Del mismo modo que el tamaño del estado del bienestar influye relativamente poco en el nivel de renta, tampoco tiene mucho que ver con el nivel de desempleo; su efecto es básicamente redistributivo, no en cantidad de gente trabajando.
El origen del nivel de desempleo en Irlanda es de hecho algo muchísimo más familiar: una gigantesca, absurda, delirante burbuja crediticia - y una burbuja inmobiliaria aún peor que la nuestra. Hacer el favor de echar un vistazo a la gráfica. En serio, Paco el Pocero es un triste amateur comparado con estos irlandeses. El mercado laboral no tiene nada que ver; es algo tan simple como qué narices estaban haciendo ahí arriba -poner ladrillos con entusiasmo.
¿Por qué el ejemplo irlandés es sin embargo un muy buen ejemplo? Lo que nos explica esa gráfica es que lo importante es qué hace una economía, no necesariamente cómo organizamos el mercado laboral. Los irlandeses se pusieron a construir chabolas como posesos, sí, pero el motivo era completamente distinto que en España: el sector financiero ahí era el salvaje oeste. En España era -dentro de lo que cabe- modéstamente complicado pedir una hipoteca; en Irlanda, no. Con los precios subiendo y los bancos regalando dinero a todo el mundo, apuntarse a la burbuja era perfectamente racional… al menos hasta el día en que te explotaba en los morros.
Lo curioso es que en España estábamos poniendo ladrillos con casi el mismo entusiasmo, pero por motivos bastante distintos - básicamente, los motivos estructurales que comentamos a menudo. El mercado laboral dual español (pero que rígido - segmentado de forma muy regresiva) es una de las razones que hacían el ladrillo tan atractivo; el aumento del paro viene de esa absurda especialización.
Cuando se pide una reforma del mercado laboral no es para combatir el paro - el desempleo viene más de la fortuna y desastres de cada sector de la economía que otra cosa. La reforma laboral es necesaria para evitar que la economía tenga esta obsesiva tendencia en concentrar todas sus energías en sectores que crean empleo espantósamente malo - ese empleo que es destruido a toda velocidad cuando la economía va mal. Es una reforma estructural, y se puede hacer sin recortar los derechos sociales en lo más mínimo.
Por cierto, ¿eso que decíamos el otro día de utilizar los años sesenta como ejemplo en un argumento? Navarro lo hace. Repito: no podemos comparar dos planetas distintos.
Tags: estado del bienestar, Mercado laboral, reformas estructurales Posted in desarrollo económico, economía | 10 Comments »
Thursday, June 4th, 2009
Citoyen ha hecho un muy buen trabajo contestando al artículo de Alberto Garzón sobre la necesidad de reformar la estructura de propiedad de los medios de producción y colectivizar los soviets (o algo así; no concreta demasiado), así que no haré una réplica demasiado extensiva. Lo que sí quiero intentar aclarar es un par de problemas sobre ese misterioso mercado productivo que todo lo domina.
Alberto señala que debido a su “ventaja comparativa” la economía española ha especializado su “mercado productivo” en economía basura (turismo y ladrillos). Esa especialización nace del hecho que el estado español no ha tomado el mando de la industria española dirigiéndola con gesto altanero y liderazgo ilustrado e ambicioso hacia sectores más maravillosos, potentes y que pagan muchísimo mejor.
El problema de esta argumentación es que Alberto toma la ventaja comparativa como un factor exógeno, no endógeno. España tiene la suerte de tener un clima estupendo y una calidad de vida altísima, así que es un destino turístico natural. Eso es de hecho una noticia estupenda - España tiene, de gorras, algo que le puede dar ingresos casi sin querer, y encima puede atraer empresarios que quieren tener su sede en sitios con un clima estupendo. En Estados Unidos a eso le llaman “Florida” o “California” - dos estados que aún estando horriblemente gobernados, tienen industrias punteras para aburrir.
El hecho que España se especializará en dos sectores que emplean montones de mano de obra no cualificada, sin embargo, es algo relativamente independiente del clima o la “ventaja comparativa” del sol y la playa. El gobierno podría haber construido 300 parques tecnológicos, regalado ordenadores a niños y mayores, enseñado eso de los internets a todo el mundo y es muy probable que hubieramos acabado igual. El estado podría haberse puesto a fabricar aviones y no creo que nada hubiera cambiado. De hecho, el estado podría haber subvencionado con un pastón a todo el que abra una PYME que use nuevas tecnologías, y estaríamos exactamente en el mismo sitio.
El problema en España no es que no haya política industrial; el problema es que todos los incentivos en nuestra economía hacen que el turismo y el ladrillo sea la mejor de las inversiones posibles. El mercado laboral es un desastre a gran escala, porque no hay nada más rentable y menos arriesgado que crear empleo basura; crear empleo fijo cuidado, mimado y centrado en aumentar la productividad es absurdamente caro y entraña muchos riesgos. El sistema fiscal español favorece de forma absurda la inversión inmobiliaria, algo que finalmente parece que se va a cambiar. Hay muchos sectores demasiado regulados y absurdamente protegidos, disminuyendo la competencia y aumentando los gastos ajenos. Y por si fuera poco, el sistema educativo es muy bueno creando zombies, pero no mucho más.
Todos estos factores hacen que las inversiones productivas sean arriesgadas - y que de hecho, el riesgo sea mayor como más ambicioso uno quiere ser. Si quiero abrir “El Nuevo Google” (ENG), me enfrento primero a un mercado laboral increíblemente ineficiente; si contrato indefinido tengo costes fijos enormes desde el principio y cero flexibilidad, pero si contrato temporal tengo poca capacidad para retener a nadie y desde luego poco interés en hacerlos más productivos. Conectarme a internet es caro y lento. Alquilar una oficina en un buen sitio es imposible, ya que el mercado inmobiliario es una verbena. Hacer el papeleo para abrir la empresa es lentísimo. Casi nadie habla bien inglés. No hay una regulación ágil sobre capital riesgo. Me cobran tasas por todo. No hay universidades pariendo patentes a espuertas; no hay economías de red en ningún sitio.
Mi problema no es la “falta de política industrial” - mi problema es que si quiero hacer dinero, abrir un chiringuito en la playa es más fácil y me cuesta menos dolores de cabeza.
Se habla mucho que España no tiene una “cultura empresarial”, que los empresarios son “gente mediocre que se pasan la vida buscando la subvención” y que “no quieren innovar”. Todo esto suena muy bien como excusa, pero sería cuestión de pararnos a pensar si los empresarios son así porque son burros, o porque realmente es la vía de acción más racional para ellos.
El primer paso para hacer que España deje de concentrarse en bobadas es, literalmente, hacer que otros sectores de la economía dejen de estar atrapados bajo una camisa de fuerza. No invertimos en otras cosas porque la verdad, no dejamos a nadie hacerlo bien. Es hora de ponernos serios y dejar de tratar a todo el mundo como niños. Hagamos invertir en otras cosas algo menos arriesgado y más rentable.
Por cierto, nota final: no sé si os habréis fijado, pero ni una de las reformas propuestas habla de recortar una coma del estado del bienestar. Ni siquiera la reforma del mercado laboral; estoy pidiendo socializar los costes del despido, no reducir la protección. No estoy pidiendo recortar impuestos a los ricos, ni añadir desgravaciones, ni nada por estilo (aunque simplificar el código fiscal no sería mala idea). Nada de lo de aquí toca redistribución de renta por parte del estado, algo que apoyo con alegría (vía gasto público). Todo es crear empleo y aumentar la inversión y productividad en la economía.
Supongo que eso nos hace a mí y a Citoyen malvados liberales, claro.
Tags: productividad, reformas estructurales, ventaja comparativa Posted in Hispania., economía | 15 Comments »
Thursday, March 12th, 2009
La administración Obama anda con la mosca tras la oreja con esto del estímulo fiscal. Los americanos se han lanzando con un gran entusiasmo -en teoría- a esto de darle a la bomba de la política fiscal, con una plan de gasto aparentemente enorme para acelerar la economía.
El problema para los americanos estos días es que han echado un vistazo a las cifras de gasto por países, y se han dado cuenta que se han quedado solos. En el mundo hay básicamente tres países que han apretado el acelerador público con fuerza, Estados Unidos, China y España (!!!), con el resto de países europeos haciéndose de rogar sin aplicar grandes leyes ni nada por el estilo.
¿Estan los americanos en lo cierto? La verdad, no del todo. Si miramos el tamaño de los planes de estímulo, sólo los tres países ya mencionados han inyectado más de un 4% del PIB en sus planes de gasto. Sin embargo, los países europeos de hecho necesitan menos estímulo fiscal forzoso, incluso en una crisis de este tamaño.El motivo es muy simple: el estado del bienestar.
El gasto social es básicamente un estabilizador automático gigante, un mecanismo de política fiscal entusiasta parecido -es un decir- a la independencia de los bancos centrales. Del mismo modo que los políticos no pueden tocar los tipos de interés para acelerar la economía cuando les conviene, los políticos tampoco pueden ponerse en plan troglodita y cortar el gasto público cuando es más necesario -en una recesión- sin exponerse a ser acribillados por el electorado.
El estado del bienestar en Estados Unidos es mucho más anémico; eso hace que estos mecanismos anticíclicos apenas tengan efectos. Por añadido, muchos de los sistemas de protección social dependen de las preferencias políticas de los estados, no del gobierno federal - y recordad, los estados no pueden endeudarse. Esto se traduce que en muchos sitios cosas como el seguro de desempleo o la cobertura médica para gente con pocos recursos sea anémica, y en algunas regiones especialmente conservadoras, activamente hostiles hacia el ciudadano necesitado. Del estilo de tener que rellenar un formulario de 27 páginas y ser entrevistado por un funcionario desagradable para pedir ayuda para comer hostil, vamos.
El tamaño del estímulo fiscal de Obama es, por tanto, un poco engañoso; una cantidad ingente del gasto esta dirigida a empujar a los estados a no cortar programas sociales, y una cantidad no trivial se dedicará a hacer que los programas federales sean menos tacaños y más racionales. Por si fuera poco, el plan incluye algunos recortes fiscales excepcionalmente absurdos (¿ayudas para comprar casas?), que tienen un efecto básicamente nulo, y eso sin entrar a esos componentes del déficit dedicados a rescatar a un sistema financiero espantoso.
Eso no significa que los países europeos estén haciendo lo suficiente, por supuesto; hay algunos países (cof -Francia- cof) que ya tardan en gastar un poco, y parar de echar la culpa de todo a los alemanes. Un poco de coordinación en los rescates bancarios es necesaria, y es cada vez más obvio que alguien (esto es, el BCE o la UE de forma coordinada) tendra que rescatar a Europa del Este de la catastrofe en las que estan metidos.
Y no, no creo que haga falta rescatar a España, pero no sería la primera vez que me equivoco. Para asegurar que eso no suceda, el gobierno no haría mal en hacer su trabajo.
Un recordatorio: un estímulo fiscal es una política económica defensiva, no estructural. El gasto público evita que la economía se estrelle de forma rotunda, pero no crea necesariamente un nuevo modelo de crecimiento. Si hace falta reconvertir una economía que ha dependido demasiado (no únicamente; en España había otras industrias creciendo) en la construcción, no sería mala idea aprobar las reformas que habían echo el resto de sectores inversiones poco atractivas. El dinero se iba al ladrillo en parte porque era ridículamente rentable (tipos de interés negativos, política fiscal que incentiva comprar viviendas al tuntún), en parte porque otras posibles inversiones no eran demasiado sencillas.
Supongamos que un inversor puede poner dinero en una inmobiliaria (¡burbuja! ¡dinero fácil!) o apostar por la patente de dos ingenieros sobre un sistema fabuloso para fabricar células de combustible. En España la primera opción es recibida con una fiscalidad estupenda, un sistema bancario eficiente y tipos de interés ridículos; la segunda se enfrenta a un procedimiento para crear empresas bizantino, un mercado laboral extremadamente inflexible que hace muy difícil atraer talento sin correr riesgos altos ofreciendo contratos indefinidos demasiado caros, un sistema legal en general poco amigo de hacer las cosas fáciles y rápidas, y un sistema fiscal anticuado. Si a pesar de todos esos obstáculos el inversor aún quiere invertir en España, buena suerte buscando apoyo y colaboración en las universidades.
En fin, lo que dice Citoyen: el gobierno ya tarda no sólo en ponerse a hacer esto cuanto antes, sino hacerlo a bombo y platillo, para que se vea que están haciendo algo. Felipe González se comió crisis económicas peores y fue capaz de aprobar una reconversión industrial realmente brutal y siguió ganando elecciones. Esto del fin de ciclo de Zapatero es una estupidez; es cosa de políticos pusilánimes, débiles y cobardes, no de un gobierno que cree que puede arreglar problemas.
Tags: Kung Fu Fiscal, reformas estructurales Posted in Hispania., americanadas, desarrollo económico, política | 8 Comments »
Friday, January 9th, 2009
Las noticias económicas en España estos días son básicamente atroces; el paro no deja de crecer, el crecimiento se ha estancado, y parece que la cosas no dejan de ir a peor. El otro día comentaba que para salir de la crisis el gobierno tiene que hacer dos cosas, una fácil (la política fiscal expansiva; el estado del bienestar hace eso muy bien él solito) y una difícil, pasar reformas estructurales serias que flexibilicen la economía.
¿Qué clase de reformas son necesarias estos días? Para empezar, es necesario explicar con un poco de detalle los objetivos de estas reformas, empezando por cómo funciona la economía española.
Cuando pensamos sobre los problemas estructurales que afectan a España, la cifra a la que -creo- debemos prestar más atención es la de PIB por hora trabajada. El PIB de un país parte de un cálculo muy sencillo, horas trabajadas al año multiplicada por lo que un trabajador produce cada hora. Algunos países tienen trabajadores muy productivos que trabajan relativamente pocas horas (Francia, Alemania), otros tienen trabajadores relativamente poco productivos que trabajan muchísimas horas (Japón, Korea), y algunos tiene trabajadores muy productivos que trabajan muchas horas (Estados Unidos). La diferencia de PIB por cápita entre Estados Unidos y Francia es de hecho explicable sólo con mirar estos datos; la productividad de los trabajadores en ambos países es básicamente la misma ($52/hora) pero los americanos trabajan muchas más horas (1700 contra 1500 al año). Los niveles de impuestos o el peso del estado no tiene nada que ver.
España vive en un limbo extraño, a medio camino entre el masoquismo de unos pero sin alcanzar la productividad de otros. En España se trabajan muchas horas (1635 al año) pero la productividad es es relativamente baja ($42/hora). Si queremos que la economía española crezca de forma saludable o bien hacemos que todo el mundo trabaje aún más horas (buena suerte con eso) o mejoramos la relativamente raquítica productividad.
España tiende a destruir muchísimo empleo cuando se mete en recesiones en parte debido a esta baja productividad. Un empleado aporta de media relativamente poco a su empresa; se pasa muchas horas en la oficina, pero a menudo no está haciendo gran cosa. Si el empleado tiene la mala suerte de ser un trabajador temporal, víctima del torpe mercado laboral dual español, lo tiene aún peor; y la verdad, la temporalidad no ayuda en absoluto a hacer los trabajadores más productivos. Por lo tanto, un primer paso (políticamente difícil) es mejorar el horriblemente torpe mercado laboral español.
Por descontado, eso es sólo un primer paso; es necesario hacer otras cosas para hacer la economía más productiva. Un punto de partida puede ser trabajar para eliminar todas las cosas que hacen que empresas y particulares pierdan cantidades ingentes de tiempo, empezando por el horrendamente torpe sistema judicial. Los costes de transacción en España son más altos que en sus vecinos, ya que cualquier contrato firmado es más caro de hacer cumplir.
Si las cosas no van bien y se tiene que ir a juicio, sin ir más lejos, es casi seguro que todo el mundo perderá meses y meses esperando que la administración de justicia se digne a hacer nada. Eso hace que contratos que podrían valer la pena no se firmen, ya que todo el mundo es mucho más averso al riesgo; la justicia reduce la eficiencia de la economía. Reformarla es otra forma magnífica de hacer amigos, por cierto, pero para eso está el gobierno.
Siguiendo con reformas sencillitas, el gobierno puede dar gracias a Dios que la Unión Europea le ha dado una excusa con el proceso de Bolonia para reformar la universidad en profundidad. Las universidades españolas no educan bien, no investigan nada, y apenas son capaces de crear profesionales decentes. Las empresas tienen que perder una cantidad enorme de tiempo enseñando obviedades a sus empleados, no tienen socios decentes para hacer investigación y obviamente no van a recibir ni una idea brillante de esos cementerios de elefantes. Y eso en universidades; el resto del sistema educativo no es demasiado mejor.
Aparte de estos pequeños cambios, hay otras cosas más sencillas. Liberalizar algunos mercados excesivamente restrictivos, como las farmacias, el comercio minorista, el transporte, distribución, el mercado eléctrico, y otros detalles. Oh, y racionalizar el sistema fiscal (lo de dar subsidios a las hipotecas y hacer que los ayuntamientos se financien a base de ladrillo es mala idea), favorecer la inversión productiva, etcétera.
Hay muchísimas reformas que tendrían un efecto a medio plazo sobre la productividad española. Muchas de ellas son urgentes y difíciles de aprobar. Entiendo que el gobierno no quiera tomar riesgos ahora que está débil, pero la verdad, no hay ningún riesgo mayor que ser incompetente, hacer mal tu trabajo, y no arreglar los problemas de fondo de la economía. Para ello deben explicarse bien y hacer algo, no sólo esperar pacientemente a que el PP se lie a mamporros internos otra vez.
Tags: desarrollo económico, reformas estructurales Posted in Hispania., economía | 14 Comments »
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