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Posts Tagged ‘reformas’
Monday, August 2nd, 2010
Perder un trabajo es una experiencia dura, pero no es realmente algo demasiado malo a corto plazo. Un empleado que vé que su empresa cierra tiene en la mayoría de los casos una red de protección social que amortigua la caída en forma de seguro de desempleo, y un activo realmente importante que le sigue haciendo valioso: experiencia y una capacidad demostrada de ser capaz de utilizarla. Si además su carrera profesional ha sido variada, sin miedo de cambiar de empleo cuando era necesario, puede demostrar que aprende rápido y es versátil. El ser despedido es un problema, pero no es un tragedia.
Es cuando un trabajador está desempleado durante cinco o seis meses que las cosas empiezan a ponerse difíciles. Cada mes que está inactivo, su experiencia es menos relevante - lleva más tiempo sin manejar maquinaria, crear hojas de cálculo, dar presentaciones o reparar motores. Por mucho que intentes mantenerte al día, es muy distinto hacer chapuzas en casa que completar un proyecto con la presión de una fecha; al cabo de una temporada, uno es menos efectivo. Por añadido, la inactividad empieza a convertirse en una señal para empleadores sucesivos; si ninguna empresa ha querido contratarte en los últimos nueve meses, un responsable de personal sospechará que los potenciales empleadores vieron algo que no les gustó, y vigilará con más fuerza.
Lo que era un problema menor hace siete u ocho meses, con un trabajador productivo, acostumbrado a trabajar y atractivo para empleadores, es ahora capital humano depreciándose rápidamente: perdiendo experiencia, desmoralizado, y compitiendo con trabajadores recién llegados. Un parado de larga duración no es sólo una familia con problemas económicos - es algo parecido a tener un montón de valiosa maquinaria tirada en un descampado, oxidándose y quemándose al sol.
Cuando hablamos de crear más políticas activas de empleo tenemos que recordar que muchos trabajadores son ahora peores de lo que eran hace un año, y que puede que no baste darle cursillos y darles un buen empujon. No basta con hacer políticas activas de empleo - es necesario poner a la gente a trabajar, casi literalmente.
Miradlo de este modo: ¿qué es mejor, un licenciado en económicas recién salido de la facultad o un tipo que ha trabajado de contable en una gestoría durante seis meses? La idea no debe ser poner a alguien a hacer cursillos y después ayudarles a buscar en infojobs, ya que la “experiencia” de ir a clase es mucho menos valiosa que la de hacer algo más o menos parecido en el mundo real. Lo que debemos es hacer es hacer estos trabajadores más competitivos en el mercado de trabajo, hacerlos más fáciles de “vender”. Y para hacer esto no hay nada más fácil que bajar su precio.
Eso se puede hacer de dos maneras. La primera, y más pedestre, es hacer que pidan menos dinero - algo complicado, ya que los trabajadores tienden a no aceptarlo. Para hacer las cosas más complicadas, el pedir un salario más bajo es una señal bastante horrible para potenciales empleadores; es como decirle al jefe que eres un potencial desastre ya en la entrevista de trabajo.
El sistema más extendido en países razonables, y que resulta funciona muchísimo mejor, es pagar directamente a los empresarios parte del salario del trabajador durante unos cuantos meses. Un parado de larga duración no deja de ser un coche de segunda mano que necesita un poco de rodaje - nada que no se arregle con un poco de uso. Si la productividad marginal del empleado es digamos un 80% de su potencial al empezar su contrato, pero llegará al 100% en tres meses, el estado puede recolocar al trabajador gastando muy poco dinero, simplemente cubriendo la diferencia.
Es por eso que el Kurzabeit, el modelo alemán de reducción de la jornada laboral, es de hecho muy buena idea. La industria alemana tiene como seña de identidad una productividad increíble basada en una mano de obra muy cualificada. Si una recesión mundial fuerza a muchas empresas a reducir su producción y despedir obreros durante un par de años, el resultado va más allá del desempleo - lo que tenemos es una mano de obra peor mantenida y menos productiva. Es algo parecido a una externalidad negativa, así que es natural que el estado alemán intervenga: paga parte del coste de mantener el motor en perfecto estado (algo que beneficia a toda la economía, no sólo a los implicados) y al llegar al otro lado de la recesión las empresas están listas para arrancar a toda potencia, sin haber perdido ni una gota de capital humano. La economía alemana ha capeado el temporal de forma excelente, y está creciendo con una fuerza tremenda, una muestra que la estrategia funciona.
Criticar el modelo de Kurzabeit como ejemplo de subvención insostenible es erróneo, ya que el kurzabeit en el caso alemán es la pura definición de subvención a corto plazo. El problema de Alemania no era que sus empresas no pudieran exportar, sino que nadie estaba comprando debido a la crisis. Preservar el mejor sector empresarial del planeta hasta que capeara el temporal es perfectamente racional, y en vista de la salud fiscal alemana, no precisamente caro.
Esto no quiere decir que el modelo alemán sea exportable a otros sitios; de hecho, en España sería una idea atroz. Lo último que queremos es tener el estado gastando dinero protegiendo la constelación de empresas inmobiliarias que han llenado el país de casas inútiles, o todas esas empresas que no han sido capaces de exportar nunca nada. Es siempre mejor proteger al trabajador antes que el puesto de trabajo; los alemanes tienen la suerte que los puestos de trabajo que protegen son increíblemente valiosos, pero tiene bastante de casualidad.
Si queremos hacer políticas de empleo efectivas y no excesivamente arbitrarias, lo que queremos es que el estado pague parte de los costes laborales a los parados de larga duración, sea mediante recortes fiscales (no cobrar cotizaciones sociales durante X meses, por ejemplo) o pagando directamente el salario. La segunda opción es probablemente mejor, ya que es más visible para todos los implicados (el trabajador ve más dinero en la nómina). Alguien que trabaja, aunque no sea en “lo suyo” está aumentando su capital social, abriéndole puertas que quizás no fuera consciente que existieran.
El problema, claro está, es que para que esto funcione queremos que los trabajadores subvencionados tengan contratos indefinidos, no temporales. Si, como sucede en España, un indefinido viene con todos esos maravillosos costes laborales ocultos que tanto incordian, el empresario preferirá olvidarse la subvención y tirar de contratos basura. Subvencionar contratos temporales es básicamente tirar dinero, así que sin una reforma del mercado de trabajo es difícil que esta clase de mecanismo que funcionan bien en otras latitudes se adapten bien a España.
Como de costumbre, vamos.
Tags: desempleo, empleo activo, Mercado laboral, reformas, subvenciones Posted in Hispania., economía, ingeniería institucional | 16 Comments »
Friday, July 23rd, 2010
Hoy viernes se publican las pruebas de resistencia del sistema bancario europeo, un paso más en esta lenta y chapucera depuración de la crisis financiera que empezó hace más de dos años. Es uno de esos momentos dramáticos con grandes cifras que chiflan a los periodistas, aunque la mayoría no entiendan de qué se habla, con hordas de gente seria con corbata diciendo que van a mover muchos millones y pasar grandes reformas para salvar grandes problemas.
Es importante, no lo voy a negar; ya he hablado mucho de ello. Lo que me temo es que estos grandes eventos hace que periodistas y políticos se olviden de cientos de pequeños problemas más pequeños y quizás por separado no demasiado relevantes, pero que en agregado pueden hacer un daño enorme. Son todas esas políticas, instituciones y regulaciones que nadie ve, afectan a muy poca gente y parecen inofensivas, pero que tienen repercusiones tremendas en la economía en general.
Mejor lo explique con un par de ejemplos. Empecemos con un detalle relativamente secundario del sistema fiscal español que nunca nadie debate, la financiación municipal. Los ayuntamientos tienen un sistema fiscal completamente absurdo que crea toda clase de incentivos terroríficos, que van desde el urbanismo desatado cuando los políticos son moderadamente honestos a la corrupción desaforada en el peor de los casos.
En esos alegres años en que la burbuja financiera crecía sin cesar, las autoridades locales de media España básicamente no tenían el más mínimo motivo para combatirla. Los alcaldes españoles tienen voz en las diputaciones, y las diputaciones son el feudo de la mayoría de barones regionales de los dos grandes partidos. Ahora imaginad lo que oían en Génova y Ferraz sobre pasar reformas en la materia. Una pequeña ley, básicamente invisible pero realmente mal diseñada, crea una pequeña legión de políticos influyentes que trabajan por mantener un modelo productivo enloquecido.
La cosa no se limita a la burbuja financiera, por supuesto. El chabolismo desatado que hemos visto en muchas comunidades han creado una dispersión de la población tremebunda, extremadamente ineficiente. Madrid, por ejemplo, ha creado una montaña de suburbios lejanos de baja densidad a los que es muy caro llevar servicios y transporte público. Como resultado, una de las grandes ventajas de la capital (una red de metro fantástica) es utilizada de mala manera, con estaciones en sitios medio vacios. A medio plazo, esto significa electricidad más cara, impuestos más altos para pagar un metro infrautilizado, subiendo el coste de hacer negocios. Puede que un 2-3% extra no parezca gran cosa, pero puede ser la diferencia entre que inviertan en Madrid o se vayan con la música a otra parte.
Otra política pública que parece inofensiva son las universidades. No estoy descubriendo la mar oceana si digo que en España la educación superior no es precisamente estelar, o que las universidades parecen ser alérgicas a aceptar capital privado.
Imaginad, por un momento, que un hospital americano quiera aprovechar el (excelente) sistema sanitario español para abrir un centro de investigación asociado, y busca colaborar con una facultad de medicina en Valencia o Zaragoza. Cuando llegan, el decano les dice que encantados, pueden traer médicos y profesores, pero tienen que esperar a que la consejería autonómica acabe el papeleo (un año), el claustro lo apruebe, y conseguir no se qué autorización del claustro para permitir que una multinacional farmacéutica ponga pasta (con los consiguientes bramidos altermundistas sobre privatización inminente de todo lo que existe).
Tras esto, y si Dios quiere, alguien encontrará una figura legal que permita contratar a gente superexperta sin pasar por el filtro del sacrosanto tribunal de selección de la facultad y su aprecio por los amiguetes. Ah, y por descontado, aquí nadie puede cobrar más que el decano y su sueldo de funcionario. Eso de los salarios de mercado no se lleva. No hace falta decir que la reacción instintiva de cualquier institución con dos dedos de frente sea irse al aeropuerto y largarse a Alemania o Inglaterra, que tienen sus manías pero al menos no están locos de atar. De nuevo, una ley más o menos inocente hace que el dinero no se invierta aquí, ya que parece que nos divierte hacer las cosas difíciles.
Son dos ejemplos, pero en España (*) tenemos leyes de esta clase a patadas. La justicia española en general es un cuello de botella escandaloso para toda la economía. La totalmente estúpida manía de regular horarios comerciales o no abrir en domingos (¿queréis una política de empleo fácil? Estoy seguro que hay montones de gente dispuestos a estar en el Corte Inglés el día del Señor), el impresionante barullo legal que es el sistema fiscal, AENA (en general), la SGAE, el oligopolio descarado que son las editoriales españolas (y su idea de “innovación“), el sector de las telecomunicaciones y su pésima liberalización, el sector energético, la falta de competencia en muchos sectores… Hay una cantidad enorme de pequeñas leyes e instituciones que sólo tienen como objetivo hacer muy feliz al pequeño colectivo que protegen de la competencia, y añadir costes al resto.
Cambiar estas cosas no es demasiado difícil. Una reforma o dos no te dará medio punto anual de crecimiento en el PIB, ciertamente. La cuestión es que hay tantos pequeños detalles, tantas rigideces, tantos incentivos que pueden ser cambiados con muy poco esfuerzo (**) que en agregado la economía sí notaría los cambios. A veces los obstaculos al crecimiento de una ciudad o de una región son realmente mucho más pequeños de lo que pretendemos - con dejar de prohibir tonterías hay bastante. No estaría mal intentarlo.
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Tags: ayuntamientos, cuellos de botella, modelo productivo, reformas, universidades Posted in Hispania., Trenecitos y cemento variado, economía, ingeniería institucional | 12 Comments »
Wednesday, July 21st, 2010
El otro día hacía un listado no del todo exhaustivo sobre las políticas y arreglos institucionales que han demostrado no funcionar en la Gran Recesión. Hay un buen puñado de ideas que eran tenidas como sagradas y que han naufragado estrepitosamente, y es bueno recordarlas - especialmente ahora que el PP (y los republicanos en EEUU) parece tan entusiasmado en no reformar nada.
Del mismo modo que muchas cosas han salido espantosamente mal, es necesario señalar que algunas medidas y políticas han demostrado funcionar muy bien, para sorpresa de muchos. La lista que sigue no es completa, por descontado, pero vale la pena recalcar lo que debemos salvar del desastre. Es obligado mencionar, por cierto, que no todas las medidas son aplicables en todas partes - muchas dependen del contexto. Veamos.
¿Qué políticas han funcionado?
1. El estado de bienestar:
La peor crisis económica en ochenta años ha sido un desastre social tremendo, pero es importante recalcar que los estados de bienestar en todo el mundo han hecho un trabajo notable en hacer que sea lo menos traumática posible. La red de protección social ha evitado ver las escenas de miseria de los años treinta, y ha actuado como un poderosísimo estímulo fiscal automático que ha evitado que la economía entrara en barrena.
Es realmente algo que suena anticuado estos días, con tanto debate de déficit público y crisis de deuda, así que vale la pena recordarlo: los estados de bienestar han funcionado relativamente bien. Los déficits públicos son en gran parte fruto de la profundidad de la crisis, no del hecho que muchos países no puedan pagarlos - bueno, dejando de lado algunos que tenían un crecimiento burbujil ficticio y se pasaron de frenada (ese cheque bebé era buena idea, pero…).
2. El rescate bancario:
Esto es un “funcionado bien” con bastantes reservas, así que dejad que me explique. En octubre del 2008 la economía mundial estuvo a dos días escasos de repetir 1929-1931, con una implosión total y absoluta del sistema financiero. El origen del desastre era ligeramente distinto (el shadow banking en vez de la banca comercial), pero el resultado hubiera sido idéntico: quiebras masivas, todo Dios perdiendo sus ahorros, y una depresión económica terrorífica.
Sin embargo, todo eso no sucedio - gracias, en gran parte, a gente como Hank Paulson, Barney Frank y (el gran olvidado) Gordon Brown. Es cierto que Paulson cometió algunos errores de bulto durante la crisis (dejar morir a Lehman siendo el más importante), pero al menos fue capaz de tragarse su orgullo (incluso suplicando de rodillas a Nancy Pelosi, según dicen), ignorad al presidente y montar un rescate financiero que aunque chapucero y no demasiado justo, salvo el sistema financiero.
Papá estado sigue siendo el único actor ahí fuera de salvar a los idiotas del sistema financiero de sí mismos, me temo. La nueva regulación financiera en Estados Unidos crea un mecanismo para evitar estos desastres incontrolados de forma más ordenada y justa. Aún así, es una lástima que a los políticos les haya costado tanto entender que pueden y deben dejar bien claro este pequeño detalle a los banqueros.
3. La regulación financiera (I) - reglas simples:
Hay algunos sistemas bancarios que han superado la Gran Recesión sin demasiados problemas, con poco o ningún apoyo del sector público. Los dos ejemplos más claros son Canadá y España.
La banca privada española en general no ha tenido demasiados problemas en sus cuentas, y la mayoría de los bancos no han recurrido a los inventos contables del pariente tonto y mal regulado que son las cajas de ahorros. Dentro de los (enormes) problemas de España, la regulación del sector bancario funcionó, en gran medida gracias a su simplicidad: cuando las cosas van bien, los bancos están obligados a acumular reservas para una potencial crisis. El resultado es que las entidades no se apalancaron (demasiado) durante la burbuja, dando créditos con más calma (no como las cajas) y han llegado a la recesión con más reservas.
Canadá es un caso similar: la regulación financiera allí nunca abandonó el dibujo básico nacido en los años treinta. Los bancos canadienses son enormes (en comparación al país) y gloriosamente aburridos; un ejemplo de libro de garrulismo regulador funcionando bien.
4. La regulación financiera (II): los controles de capitales:
Sobre esto quiero leer más, pero hay bastantes pistas. En contra de lo que se dice habitualmente en los libros de texto, los estados pueden establecer controles de capitales y salir con vida. De hecho, no sólo salir con vida, sino sacar buenos resultados con ellos - tenemos dos ejemplos, Islandia y China.
Islandia se pegó un trompazo financiero increíble el 2008, con todo el sector financiero vaporizándose en pocas semanas. La recesión fue inmediata, con el estado básicamente en quiebra técnica… pero el país sobreviviendo a la crisis sorprendentemente bien. Parte del mérito lo tiene el estado de bienestar islandés, asegurando que nadie lo pasara demasiado mal, y parte lo tiene la reacción completamente heterodoxa de las autoridades: devaluar, enviar a todo el mundo a paseo, e imponer controles de capitales. No les ha ido mal, dentro de lo que cabe (y aún les queda mucho que recorrer), aunque por descontado esto no es exportable a sitios sin moneda propia.
Lo de China es más conocido: lo suyo es manipular la moneda con entusiasmo. Han protegido sus exportadores con fuerza a golpe de controles de capitales, metido paletadas de estímulo fiscal y a correr. Toda la política monetaria China es una oda a hacer cosas raras, pero sin embargo les funciona. No está nada mal.
5. La flexiseguridad os hará libres:
Los países europeos que se han concentrado en proteger personas en vez de puestos de trabajo con más entusiasmo han salido muy bien parados - las tasas de paro en Dinamarca, Holanda o Austria son patéticamente bajas.
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Estoy seguro que me dejo algunas cosas, así que iremos actualizando. ¿Qué otras cosas han funcionado bien durante esta rececesión?
Tags: gran recesión, lecciones, medidas, reformas Posted in Pollo Financiero Global, economía, ingeniería institucional | 5 Comments »
Thursday, July 15th, 2010
De las crisis se aprende. Es triste decirlo de este modo, pero la gran recesión nos ha enseñado muchas cosas - nos ha dado pistas sobre qué políticas públicas funcionan, y qué políticas públicas han fracasado. Vale la pena repasar qué hemos aprendido hasta ahora, y empezar a echar un vistazo crítico a lo que hemos visto hasta ahora.
¿Qué políticas no han funcionado?
a. La desregulación de los mercados financieros:
Bastante obvio, pero ciertamente digno de mención: dejar los bancos y fondos de inversión a su bola era básicamente una mala idea. No creo que esté descubriendo la mar oceana, pero si alguien tiene curiosidad, hablo un poco del tema aquí y aquí.
b. La banca pública española:
Las cajas de ahorros son un gran y noble experimento: un sistema bancario público, en manos de sus trabajadores y autoridades de la región que sirven. El sistema, por desgracia, ha fracasado horriblemente, víctima de su adicción por construir elefantes blancos, su poca disciplina controlando riesgos (al estar garantizados implícitamente por el estado, el riesgo moral es colosal) y su enorme dificultad para acceder al mercado de capitales cuando se meten en problemas. La reforma, aunque apresurada, es necesaria.
c. El experimento laboral español:
España intentó crear un mercado laboral basado en proteger al puesto de trabajo, y no al trabajador, a golpe de costes de despido altos. El resultado ha sido un corsé tremebundo, con los empresarios concentrándose en evitar crear puestos indefinidos por todos los medios para ahorrarse su enorme coste y creando empleo basura a espuertas. En los buenos tiempos, España tiene un 10% de paro, y nuestros vecinos 5%. En los malos tiempos, nosotros tenemos 20, y ellos 10%. Un éxito rotundo, vamos.
Aunque el mercado laboral no es el único culpable del alto nivel de desempleo, es el principal motivo por el que hemos destruido más puestos de trabajo que nadie. Es un cuello de botella gigantesco que distorsiona nuestro modelo productivo horriblemente. Ha fracasado. Hora de dejarlo.
d. Unión monetaria chapucera:
El Euro ha salido mal - o más concretamente, se ha quedado a medias. Sin mecanismos fiscales asociados, mecanismos de ajuste prácticos o un sistema para emitir deuda pública europea, la moneda única ha acabado por crear unos desequilibrios atroces.
El problema, curiosamente, no ha sido el riesgo de tener un país en recesión y otro en expansión desbocada, y un tipo de interés demasiado alto para el primero y demasiado bajo para el segundo. La fuente de nuestras desdichas ha sido que los tipos de interés acabaron siendo negativos en muchos sitios, creando incentivos tremendos para burbujas especulativas - y dejando esos países sin la capacidad de devaluar su moneda para salir del atolladero.
Hagamos lo que hagamos, el euro necesita un mecanismo de acompañamiento que permita hacer estos ajustes sin tener que recurrir a recesiones monstruosas, deflación y recortes salvajes del nivel de vida. Sea mediante un sistema que frene los países “acelerados” (controles de capitales, superávits obligatorios, regulación financiera dura), sea mediante algo que ayude a los que se metan en problemas (eurobonos, transferencias, regalos en especias, emigración forzosa), pero es necesario añadir un mecanismo adicional.
e. Confiar en los reguladores:
No todo lo relacionado con el desastre financiero tenía su origen en la falta de regulación; en no pocas ocasiones, las leyes estaban en los libros y sin embargo los reguladores eran incapaces de hacerlas cumplir. Sea porque estaban dormidos, sea porque no entendían lo que veían, sea porque una agencia minúscula con un presupuesto patético tenía que lidiar con la empresa de seguros más grande (y compleja) del mundo, en repetidas ocasiones los guardianes del sistema dejaron pasar catástrofes ambulantes sin prestarles demasiada atención.
Conclusión: no es hecha la ley, hecha la trampa. Si el tipo que vigila la ley es lo suficiente idiota (y la ley suficiente compleja), ni trampas tiene que hacer uno.
f. Riesgos y bancarrotas:
Los gobiernos saben liquidar a los bancos tradicionales de forma más o menos ordenada - los intervienen (nacionalizan), liquidan y venden a trozos. El problema es cuando la entidad financiera cayéndose a pedazos no es un banco, no hay manera de liquidarla de forma ordenada porque no tiene una estructura de depositos y creditores explícita y bien establecida, y encima tiene operaciones en medio mundo. No es tanto “too big too fail” como “demasiado complicado para desactivar sin que explote”.
Uno de los componentes estrella de la reforma del sistema financiero de Obama es un mecanismo para poder ejecutar esos bancos en problemas sin causar (esperamos) daños colaterales. Por un buen motivo.
g. Costes de información:
Los mercados financieros eran, en teoría, los más transparentes y eficientes del mundo. A la práctica, la ofuscación a gran escala era una de las principales ocupaciones de hordas de contables y matemáticos creativos. Pequeño descubrimiento de estos días: la información (casi) perfecta que vemos en algunos mercados, como la bolsa, se debe en gran medida a cantidades ingentes de regulación, que obligan a todos los actores a dar información de forma establecida y estandarizada.
Hablando de información, la creación de un oligopolio (mal) regulado que se dedica a decirle a los bancos lo maravillosos que son sus productos para ayudar a venderlos era una idea espantosa. La regulación de derivadas que se aprueba esta semana en Estados Unidos soluciona en parte este error, imponiendo condiciones y mecanismos de publicidad parecidos a la bolsa a lo que hasta ahora era una jungla de información ofuscada. Es un gran primer paso.
g. Comprar una casa como inversión, y los incentivos a la compra de vivienda:
Imaginaros si alguien os ofreciera comprar acciones en una compañía con las siguientes condiciones: en los últimos 50 años su precio ha seguido básicamente la evolución de la inflación, si inviertes en ella tienes que poner todo tu dinero, te cobran impuestos por el hecho de tener esas acciones, si te trasladas a otra ciudad tienes que venderlas, algo difícil y lento, y encima de vez en cuando se rompen y tienes que pagar para cambiar el tejado de la fábrica. ¿Te parece una buena inversión? Felicidades, comprar una casa es lo tuyo.
La compra de vivienda sólo tiene sentido si lo que quieres es comprar una vivienda, y absolutamente nada más que eso. Si te apetece tener un terruño para vivir en él estupendo, estás sacrificando tus ahorros en algo que te hará feliz. Cualquier otra cosa, acostumbra a ser mala idea. Por descontado, todas esas desgravaciones y ayudas fiscales para los que compran casitas son realmente idiotas, y deben ser eliminadas.
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En el capítulo siguiente: ¿qué ha funcionado bien en esta crisis? Aunque parezca mentira, hay cosas que han demostrado ser ciertas, útiles y prácticas en esta recesión, no todas necesariamente obvias. Pero de eso, hablamos mañana.
Tags: gran recesión, lecciones, medidas, reformas Posted in Pollo Financiero Global, economía, ingeniería institucional | 5 Comments »
Wednesday, June 30th, 2010
Siguiendo los pánicos financieros en Grecia y los temores que rodean a España, la clase política de medio mundo ha encontrado su palabra favorita: austeridad. El mantra es recortar gasto, subir impuesto, evitar que aumente el déficit y la deuda, y dar tortazos a los desempleados, para que aprendan. La gente seria reduce presupuestos y toma decisiones heróicamente tacañas, en previsión de la ira de los mercados. La globalización exige sacrificios, etcétera.
Más qué sacrificios globales, me temo que la globalización sólo ha universalizado la estupidez. El discurso de austeridad es una retórica que han adoptado los políticos en todas partes, cuando en realidad realmente cada país es un mundo, y cada situación presupuestaria exige soluciones muy, muy distintas.
Básicamente estos días el mundo tiene dos clases de países:
1. Desastres potenciales a corto plazo: realmente hay muy pocos países en esta situación, y la mayoría de ellos son bastante evidentes. Estamos hablando de Grecia (que a efectos prácticos ya se la ha pegado), Irlanda (idem) y España. En el caso español, tenemos un 20% de paro y un sector financiero semipúblico (cajas) en situación potencialmente explosiva. Si no arreglamos ambas cosas relativamente rápido, es imposible que podamos pagar deuda, ya que tendremos bancos zombie en todas partes y un desempleo por encima del 10% durante al menos una década.
2. Desastres potenciales a largo plazo: la inmensa mayoría de estados ahí fuera tienen déficits públicos a corto elevados, básicamente nacidos de la recesión. En cuanto la economía vuelva a niveles de desempleo normales, el déficit se cerrará a niveles manejables sin demasiado problema.
La cuestión es, por descontado, el largo plazo. Estados Unidos volverá a déficits del 2-3% sin demasiado problema en un par de años, pero tiene el pequeño inconveniente que ese desajuste no desaparecerá de sus cuentas durante décadas. Es un déficit estructural, fruto de esos compromisos de gasto a muy largo plazo que tienen todos los estados modernos - sanidad, pensiones, y envejecimiento progresivo de la población.
En el caso americano, el envejecimiento de la población es un problema relativo (es el único país occidental con un crecimiento demográfico fuerte), pero el aumento de los costes sanitarios es mucho más grave que en Europa, merced del ridículamente ineficiente sistema de salud. La reforma de Obama en teoría deberá controlar estos costes, pero falta ver lo bien que funciona (creo que bien, pero el futuro es difícil de predecir, etcétera), y las pensiones no necesitan demasiados cambios para ser viables. El problema, claro está, es que el sistema político no parece estar demasiado por la labor de aprobar nada, y eso genera desconfianza.
Países como Francia, Reino Unido y Alemania se enfrentan a problemas parecidos, pero con escalas distintas. Alemania e Italia tienen unas perspectivas demográficas atroces (así que arreglar las pensiones será muy difícil), Francia tiene un sector público demasiado caro a largo plazo, y Reino Unido, a decir verdad, creo que es más un riesgo a corto que a largo, aunque no lo mencione nadie.
¿Qué dicen los “mercados” estos días? Lo cierto es que no están diciendo gran cosa a los países del segundo grupo, mientras sí se muestran admirablemente paranoicos con los del primero. Estados Unidos está pagando tipos de interés por debajo del 3% estos días al endeudarse a largo plazo, básicamente pudiendo pedir dinero por nada. Nadie parece estar demasiado preocupado por la salud fiscal de Alemania o Estados Unidos a corto plazo, ya que todo el mundo excepto los políticos parece ser perfectamente consciente que los estímulos fiscales mediante deuda sólo duran unos años, son pagados mediante deuda extraordinariamente barata y no afectan apenas la solvencia de las cuentas públicas a largo plazo.
Traducido a medidas concretas: hablar de austeridad a corto es una tontería en prácticamente todas partes, hablar de austeridad a largo plazo es necesario y algo que todos los políticos deberían plantearse de inmediato. Como vemos estos meses, sin embargo, parece que los políticos aceptan con extraño entusiasmo la crueldad a corto plazo (véase el ridículo nihilismo fiscal del Congreso americano), pero son patológicamente incapaces de hablar de cambios a largo. Los votantes no es que se estén cubriendo de gloria tampoco; la reacción en España contra la reforma de las pensiones se llevó garrotazos a mansalva, a pesar de ser mucho más necesaria y útil (y menos dolorosa a corto) que el recorte en las inversiones de Fomento.
Los políticos se están dedicando a hablar de austeridad, algo que es muy necesario discutir algún día - pero no ahora. Queremos ser virtuosos y adustos, pero por favor, no ahora; eliminar estímulos fiscales es algo que puede causar problemas graves, y todo por intentar arreglar el problema equivocado. No es el déficit - son los componentes estructurales del déficit. Es increíble que haya tanta gente que no parezca querer entenderlo.
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Tags: ajuste, déficits, reformas Posted in economía, ingeniería institucional, política | 2 Comments »
Thursday, June 10th, 2010
Los sindicatos y la patronal no van a llegar a un acuerdo. El gobierno necesita los votos de al menos un grupo parlamentario (aparte de Coalición Canaria y UPN, que parecen ser gratis) para aprobar la reforma. El PNV sigue de mal humor, el PP vive en su mundo de fantasía, y la izquierda y pura verdadera ha decidido que si Toxo y Méndez son infalibles y deben ser seguidos allá dónde vayan.
¿El resultado? Josep Antoni Duran Lleida es el último voto, el hombre con poder de veto, y básicamente va a decidir qué reforma laboral tenemos. Punto pelota. Todo depende de él, así que CiU y la burguesía catalana asociada decidirán qué vamos a aprobar.
Señores de la verdadera izquierda, capitanes de todos esos políticos puros y libres de toda contaminación capitalista, felicidades. Por no darle la satisfacción a Zapatero, la ley más importante de la legislatura será redactada a gusto y placer de un partido de centro derecha nacionalista y burgués, que básicamente pedirá algo bien limpio y clarito que les haga bien felices. El coste político para el PSOE, CiU se pondrá otra medalla de estadistas serios, y la reforma será más de derechas de lo que podría haber sido si hubiérais bajado del burro.
Pero claro, todo sea subir a la montaña y proclamar que eres el gran defensor de la clase obrera, mientras obligas al gobierno a dejar que Duran haga con tus protegidos lo que le plazca. Proletarios, esas collejas son por tu bien. Así aprendes que el capitalismo y votar a la izquierda impura es malo. Todo por unos cochinos votos de aquí dos añitos, y la oportunidad única de ser un partido de la oposición con más votos pero exactamente igual de irrelevante, con el PP pasando de vosotros. Espero que seáis felices pidiendo políticas de izquierda de forma aún más inoperante cuando mande Rajoy.
Si la izquierda parlamentaria “pura” quiere que las reformas y recortes del gobierno sean más progresistas y menos draconianas, un buen primer paso es evitar que Duran Lleida sea Presidente del Gobierno de facto. Ya sé que para algunos la crisis es otra, y las reformas que vienen son peligrosas y destructivas - unos cuantos votos de apoyo al gobierno les ayudaría a limitar los daños. Pero no, esto de ser prácticos no van con ellos.
Tags: izquierda verdadera, Presidente Duran Lleida, reaccionarios de Izquierda, reformas Posted in Hispania., política | 44 Comments »
Friday, May 21st, 2010
Vaya por delante que las medidas populacheras como perseguir las rentas altas no son la solución a nuestros problemas fiscales. Siendo optimistas, si aprobamos medidas fiscales duras, apenas recortaremos el déficit un 5% (del 10% al 9,5% del PIB), pero que necesitamos dar señales que aquí todos pasamos por caja (este artículo en Nada es Gratis es perfecto - aunque ¡yo me metí con Rajoy antes!). Es una crisis profunda, sacrificios para todos, etcétera; políticamente es necesario dar la señal que aquí todos vamos a arrimar el hombro.
Aún así, lo mínimo que se le exige a un gobierno es que al menos sea capaz de hacer gestos simbólicos de forma competente. El sainete del PSOE estos días, todo marcha y contramarcha sobre qué impuestos vamos a tocar, es un espectáculo lamentable, y realmente hace a uno dudar si hay vida inteligente en según qué ministerios. La respuesta de la vicepresidenta prometiendo que lo que prometió Zapatero ayer mismo es algo que sucederá algún día en el futuro es francamente ridícula - es como tener al hombre del tiempo decir que va a llover, pero qué no sabe qué mes eso sucederá. Primero, porque da una imagen de improvisación salvaje, y segundo, porque da la sensación que nos toman a todos por idiotas. El gobierno tiene sus planes, y nos los “revelarán” a su debido tiempo. No tenemos ministros; tenemos guionistas de Lost.
El gobierno tiene dos opciones muy sencillas. Por una lado, puede decidir tirar la realidad por la borda, lanzarse a orgías de retórica estilo francés sobre imponer el poder de la nación sobre un capitalismo reformado haciendo que los malefactores de gran riqueza paguen por los platos que han roto, etcétera. Pueden subir el tipo marginal máximo del IRPF un poco, crear un tipo especial para banqueros, un impuesto especial sobre salarios desorbitados y declarar que las SICAV han muerto y ahora pagarán impuesto especial de capitales (algo que ya hacen ahora cuando sacan el dinero, pero vamos), proclamar que esto recauda una cantidad impresionante sin decir que sólo reduce el déficit dos décimas, y salir cantando victoria. Esa es la opción fácil, tomar a los votantes por imbéciles. Buena suerte votando reformas estructurales.
La segunda opción es un poco más complicada, pero más efectiva a corto plazo: decir la verdad. Como dice Citoyen, mentir en una democracia tiende a ser mala idea; los votantes puede que no presten demasiada atención a la política, pero no son idiotas.
Zapatero y los suyos pueden salir y decir claramente por qué hacen las cosas - explicar por qué subir impuestos a los ricos no es una solución mágica, por qué las cuentas no cuadran, por qué tenemos que pasar reformas estructurales y por qué no han hecho todo esto antes. José Rodríguez solía objetar a mis lloriqueos sobre la reforma laboral diciendo que era mejor esperar a que lo peor hubiera pasado para cambiar las cosas; pueden decir que eso era su intención, pero que Grecia les forzó la mano. Si creen que el actual presidente o Elena Salgado no tienen la credibilidad para decir esto ante las cámaras, que busquen a otro para hacerlo (cof, cof, cof), pero alguien debería plantarse en televisión y hablar claro de una puñetera vez. Internet está ahí para algo - pueden hincharse a dar información y explicaciones inacabables, directamente a los votantes, dejando claro qué hacer y por qué.
A efectos políticos, ambas alternativas son básicamente parecidas: el PSOE probablemente perderá las elecciones el 2012. Si hacen lo primero, los votantes probablemente acabarán por darse cuenta que por mucho que hablen de perseguir a los ricos, ellos se comen subidas de impuestos y tasas de paro imposibles igual, y encima con el gobierno pretendiendo cambiar sus sagrados derechos laborales. La imagen de un gobierno esquizofrénico e incompetente enviará al PSOE a la oposición como mínimo una década, haciendo el discurso de la izquierda completamente irrelevante.
Si hacen lo segundo, las elecciones las perderán igual, a buen seguro. Lo que conseguirán al menos es que los votantes tengan la oportunidad de ver que el gobierno al menos se ha tomado las cosas en serio. No es una distinción irrelevante - es más, esto probablemente salvó a los socialistas del desastre en 1993/1996. El electorado probablemente no entenderá los detalles del sistema fiscal y cómo funciona la incidencia de un impuesto, pero sí podrá ver un ministro diciendo que está aprobando una medida porque es necesaria, aunque no le convenga políticamente. Se darán un porrazo igual, pero al menos se estrellarán hablando como adultos, no llorando y berreando como una pila de críos inmaduros.
Un último detalle, para todos esos ministros que hablan demasiado: si no sabes algo, no te inventes la jodida respuesta. Puedes decir que “Salgado tiene un plan sobre eso, y será ella quien lo presente”, “no quiero avanzar un plan fiscal sin poder daros todos los detalles”, o “no tengo ni puñetera idea, porque mi trabajo en el gobierno es gastar dinero, no recaudarlo”. Inventarte los planes de tus jefes (especialmente cuando no estos no han tomado una decisión) es básicamente una burrada.
Y por descontado, nota al gobierno: subir impuestos no es tan difícil. Pergueñar un plan de un par de páginas no es demasiado complicado; estoy seguro que los funcionarios del ministerio de economía y del Banco de España tienen catorce estudios sobre el tema a mano. Si están de huelga, siempre pueden secuestrar un par de catedráticos; no necesitáis concreción ahora, pero si un pequeño plan. Un gobierno normal tiene planes preparados para prácticamente cualquier situación absurda que le puedan plantear; eso es lo que hacen los burócratas en su tiempo libre. No sé por qué les cuesta tanto.
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Saturday, May 15th, 2010
Como todo el mundo, llevo un par de días dándole vueltas a las medidas anunciadas por el gobierno esta semana. He estado leyendo lo que dicen otros, mirando números y lo cierto es que aunque no he cambiado de opinión completamente, si que creo que vale la pena añadir algunos matices.
Primero, los recortes son insuficientes. No en el sentido que debamos recortar más gasto o subir impuestos en otro sitio (la arimética parece un poco optimista, pero no mucho), sino en que tenemos que pasar reformas estructurales urgentes. Los mercados se pegaron otro tortazo épico ayer en gran medida porque saben que un recorte brutal de gasto público y las subidas de impuestos que vienen (IVA e impuesto sobre capitales, ese que afecta a los ricos que todo el mundo parece haber olvidado) van a frenar la recuperación.
El problema de España, recordad, no es de solvencia a corto plazo o falta de liquidez - nuestro problema es de crecimiento. Con la economía a un ritmo decente (3%, más o menos) y paro a niveles altos pero no absurdos (10-12%), el déficit del estado es básicamente un 2-3%, si tenemos en cuenta el coste creciente de la sanidad y el problema (a largo plazo) de las pensiones. Es un número feo, pero básicamente controlable; unas pocas reformas no demasiado urgentes y ligeramente impopulares pueden poner las cifras en tierra firme sin problema.
Lo que da miedo, sin embargo, es que España parece estar muy, muy, muy lejos de rozar un 3% de crecimiento. El déficit actual es básicamente el resultado de la recesión, pero nuestro modelo productivo está agotado, y nuestra economía es demasiado inflexible para cambiar rápidamente. Los inversores parecen ser muy conscientes de esto, y siguen sin ver un camino que nos aleje de una enorme montaña de deuda. El gobierno tiene que actuar rápido, poner más de esa valentía política / instinto suicida sobre la mesa, y anunciar reformas estructurales serias, dejando muy claro a los sindicatos que o colaboran, o salen del medio.
El segundo punto es igual de importante que el primero: el gobierno fue demasiado “puro” con sus recortes. Las medidas me sorprendieron bastante porque eran muy directas y sin florituras populistas, con Zapatero mencionando de pasada que los impuestos a los ricos vendrían después. Soy muy escéptico que esa clase de impuestos funcionen, pero lo cierto es que son necesarios - si estamos pidiendo sacrificios, el gobierno debe poner a todo el mundo a trabajar, aunque sea de forma simbólica.
José Rodriguez tiene razón - si vas a patear viejecitas (no demasiado: con deflación, tampoco es que fuéramos a subir su pensión…), al menos intenta tirar tomatazos a banqueros y otra gente de mal vivir. Un anuncio teatrero estilo Sarkozy proclamando el imparable avance de la tasa Tobin sobre transacciones financieras y como vas al G20 a reclamarla, junto con avances de subidas del IRPF e impuestos especiales sobre stock options era de recibo. Por descontado, la tasa Tobin sólo es aplicable si todo el G20 participa y el IRPF y stock options apenas te darán dinero, pero es algo que tienes que poner sobre la mesa.
Aún así, sospecho que esas cosas no estaban sobre la mesa de forma intencionada. Primero, porque el gobierno quería dar una imagen de pureza contable y rectitud audaz a los mercados, algo que funcionó bastante bien (muchos comentaristas hablando sobre cómo Zapatero “ha despertado”). Segundo, porque se reservaban esta clase de medidas para más tarde, cuando anuncien las míticas reformas estructurales. La subida del IRPF/sociedadades/muerte de las SICAV o cosas de este estilo serán (o deberían ser) parte del paquete que incluya la reforma del mercado laboral, educación, formación de desempleo y todo el cúmulo de idioteces que constriñen la economía española. Esas son las reformas importantes, las que no pueden fallar, y las que van a necesitar más cobertura populista.
Por descontado, este es un ejercicio de ficción política. No sé si tienen en mente esto o no, y conociendo la legendaria torpeza de este gobierno en comunicación no sé si se les habrá ocurrido. Creo que es la mejor manera de tirar adelante, ofreciendo un “nuevo pacto social” de reformas a cambio de redistribución. Por descontado, es una pamplina populachera (no redistribuyes vía impuestos, lo haces vía gasto, gravar a los ricos es insuficiente, etcétera), pero es una narrativa como cualquier otra.
Para acabar, vale la pena echar un vistazo a lo que debería haber dicho Rajoy si el PP fuera un partido con dos dedos de frente. Rallo tiene un largo artículo por LD dónde da una lista de recortes clásicos viniendo desde la derecha. No estoy de acuerdo con todos, por descontado (el tipo es de derechas y yo no) pero es una lista coherente que tiene cierta relación con el planeta Tierra. Si Rajoy hubiera dicho algo así hubiera dicho que Zapatero debería sentarse con él y negociar un plan conjunto de inmediato, básicamente. El problema, claro está, es que Rajoy soltó una lista de burradas sin sentido. Y sí, retocar el sistema de financiación autonómica es necesario, así como arreglar la verbena que son los cursos de formación.
Lo que deberíamos tener claro, sin embargo, es que Trichet no exagera cuando habla de la enorme gravedad de la situación. Si el gobierno no hace las cosas bien en las próximas semanas (de hecho, si no presenta un plan de reformas estructurales creíbles antes del viernes que viene), corremos el riesgo que la preocupación del mercado se convierta en pánico, y ya no haya vuelta atrás. La obsesión hispánica con Garzón es incomprensible estos días; estamos realmente al borde del abismo, y nadie le está prestando atención. Para que os hagáis una idea, esto es “un buen plan de ajuste“.
Pero nada, seguid con el Franquismo, seguid.
Tags: ajuste fiscal, populismo, reformas, Zapatero Posted in Hispania., Pollo Financiero Global, economía | 18 Comments »
Thursday, May 13th, 2010
Hoy toca hablar de recortes fiscales. Zapatero parece haber finalmente haber salido de la caverna donde andaba escondido, aunque sea a rastras, y ha pegado un puñetazo sobre la mesa diciendo que se va tomar las cosas en serio. El resultado es una combinación extraña de admirable valentía e increíble torpeza, que Dios quiera que salga bien. Iremos por partes.
Primero, una historia de torpeza. Citoyen hablaba de ello hoy, y tiene razón. Las medidas son duras, durísimas, y tendrán un coste político terrible - en gran medida porque llegan tarde, muy tarde. Aunque es hasta cierto punto comprensible que alguien llegara a creer al principio de la crisis que podíamos salir de esta a remolque del resto de Europa como otras veces (yo no estaba del todo seguro, al fin y al cabo), el gobierno ha reaccionado tardísimo. El gasto público era necesario (y cosas como el Plan E tenían sentido) y mantener la red de protección social era lo correcto, pero lo que es incomprensible es la total ausencia de reformas estructurales, la completa y absoluta alergia a aprobar nada que pudiera ofender a alguien.
Si hace dos años hubiéramos empezado a aprobar reformas, a racionalizar el gasto público, introducir cambios reales en el modelo productivo y (sobretodo) a hablar a los españoles como si fueran adultos, la economía española hubiera entrado en recesión, pero evitando la perdida de confianza colosal y miles de millones de euros de dinero público. España, en ver de perder dos años destruyendo empleo y siendo totalmente incapaz de colocar toda esa gente en ninguna parte, tendría al menos una oportunidad decente de salir del agujero. El gobierno no se tomó los problemas en serio, y así nos hemos quedado, obligados a pasar unos recortes fiscales de espanto ya que nadie se fía de nosotros.
Al mismo tiempo, el paquete de medidas que presentó Zapatero ayer es realmente bueno. Es valiente, es contundente, es efectivo y decidido. Es una respuesta audaz a un problema real - el déficit amenaza con enviarnos a la bancarrota, y han cogido el toro por los cuernos intentanto controlarlo. Veamos:
- Recortar el salario a los funcionarios: en una recesión descomunal que ha creado toneladas de parados, es casi natural que el grupo que menos ha sufrido la destrucción de empleo se coma parte del ajuste, especialmente si tenemos en cuenta que los trabajadores públicos españoles están muy bien pagados a nivel comparado. El dinero tiene que salir de algún sitio - si tenemos que escoger entre recortar subsidios de paro o bajar un poco el sueldo a los trabajadores más seguros del país, creo que es obvio qué es más justo. La reforma, por cierto, es mayor para los funcionarios que más cobran.
- Congelar las pensiones: de todas las medidas, es probablemente la que menos me gusta. Estamos limitando el poder adquisitivo de un grupo potencialmente vulnerable. Aún así, me temo que es necesario - es una partida de gasto gigantesca, no es un recorte draconiano, y el dinero tiene que salir de algún sitio. Si os quejáis, no haber protestado eso de retrasar la edad de jubilación.
- Jubilaciones parciales: son una verbena - es gasto público mal entendido. Un lujo que sale caro. Fuera.
- Eliminar el cheque bebé: aunque necesitamos aumentar la natalidad de forma desesperada, esta era una manera excepcionalmente cara e ineficiente de conseguirlo. Por añadido, era regresiva - así que no molesta eliminarla.
- Revisar gasto en medicamentos: algo que deberíamos haber hecho hace veinte años. Es absurdo que te den 20 pastillas cuando necesitas cinco. Fuera.
- Retroactividad en los pagos de la ley de dependencia: aunque es una ley que me encanta (y que “cerraba” el estado de bienestar, básicamente), pagar las prestaciones de forma retroactiva es un poco absurdo. Es un ahorro fácil.
- Ayuda al desarrollo: si no podemos ayudarnos a nosotros mismos, no podemos ir salvando el mundo. Lo podemos aplazar, o en unos años la estaremos recibiendo.
- Reducir la inversión: hay infraestructuras necesarias pero no urgentes - podemos seguir trampeando con lo puesto, mal que nos pese.
- Recortes a nivel autonómico: son la principal máquina de gastar dinero en España - es natural que tengan que reducir gasto. Es el único capítulo fuera del control directo del gobierno, así que es un poco complicado, pero siempre tienen la opción de cortar el grifo y listos.
Sí, son recortes duros. Sí, son cambios dolorosos. Y sí, son un reconocimiento implícito de un fracaso. La verdad, no es que haya mucho dónde ir a estas alturas. ¿Qué alternativas tenemos?
Propuestas desde la izquierda:
- Subir impuestos, en general: el gobierno ya está en ello, eliminando bajadas de impuestos, deducciones de vivienda y subiendo el IVA, entre otros. Pueden tocar más teclas, pero recaudar impuestos no siempre es fácil - y si se suben demasiado, crean problemas secundarios serios. La deducción de vivienda y los 400 euros, por cierto, eran medidas regresivas, así que está bien eliminarlas.
- Subir el impuesto de sociedades: hacer pagar a los empresarios suena muy bonito, pero su efecto recaudatorio es increíblemente limitado. En una recesión puedes gravar los beneficios empresariales tanto como quieras, que si nadie está ganando dinero no verás un duro. Los beneficios empresariales han caído en picado en los dos últimos años (mucho más que los salarios, de hecho), así que no saldrás de la recesión por ahí. Las empresas realmente grandes que aún tienen buenos resultados (los bancos) pueden recurrir a la ofuscación contable y pretender que todos sus beneficios vienen de Chile.
- Subir los impuestos “a los ricos”: suena genial, pero tiene muchos problemas. El primero, y más obvio, es que no hay ricos suficientes. Por mucho que apretemos a todo aquel que gana más de €100.000 al año, sencillamente no hay suficiente gente con esos ingresos para tocar el déficit. Segundo, recaudar dinero a la gente con pasta es complicado, ya que tienen dinero para pagase contables. Si les subes los impuestos lo suficiente, no tardarán en buscar formas creativas para evadirlos. Tercero, los ingresos de la gente con pasta son cosas complicadas, que vienen de muchos sitios distintos - y los salarios tienen un papel minúsculo. Los impuestos de sociedades y capital tendrían un papel central, pero son tradicionalmente MUY difíciles de recaudar. No llegaríamos demasiado lejos - y lo peor es que incluso si obramos el milagro y los hacemos funcionar, no hay suficiente gente rica. El IRPF, por cierto, no podemos tocarlo este año ya (estamos fuera de plazo) - no me extrañaría que lo subieran el año que viene.
- Impuestos sobre la banca o transacciones financieras: el gobierno está a favor, pero hacerlo en solitario es completamente inútil. La buena noticia es que el G20 parece querer aprobar algo, y los dos países más reticentes parecen haber cambiado de opinión. El Senado está reforzando la reforma del sistema financiero algo serio (para sorpresa de muchos), y Cameron tiene ganas de marcha contra la City.
- Impuesto de patrimonio: aunque suena estupendo en teoría, a la práctica es un impuesto básicamente regresivo que penaliza el ahorro, ya que es muy fácil de evadir. En España básicamente caía en las clases medias, de hecho. Si queremos ir por ese camino, de acuerdo, pero es un impuesto injusto.
- Combatir el fraude fiscal: algo necesario, pero en absoluto mágico - pasar de niveles españoles a niveles suecos de eficacia recaudatoria es algo complicado que lleva muchos, muchos años. El gobierno ha hecho ya mucho en este aspecto, pero no somos Grecia - la evasión fiscal es menor aquí, así que aumentar la recaudación no es fácil y lleva su tiempo.
- Reactivar el mercado de crédito: no me voy a detener demasiado, pero esto que la economía no crece porque no hay crédito tiene bastante de mito. No aportaría nada al déficit.
- Recaudar privilegios a políticos, altos cargos y la Casa Real: suena precioso, pero dentro del gasto público es básicamente calderilla - no llega a décimas del presupuesto. No sirve de nada.
- Reducir la burocratización de los organismos públicos: si el gobierno hace eso, estoy seguro que todo Dios pierde la cabeza hablando de recortes de derechos, nada de despedir funcionarios y ni de broma uno debe tocar el estatuto de la función pública. Sin esos cambios, esta clase de retórica es puro papel mojado.
…
La verdad, me encantaría que todo esto no fuera necesario. Me encantaría poder decir que esto lo pagarán los bancos, los ricos y los poderosos y que a base de apostar por lo que tenemos y plantar cara a los mercados financieros todo irá bien. Me encantaría pretender que todo esto es una reacción fruto del miedo, cuando de hecho es que realmente la crisis es así de mala y no hay otra salida (Escolar, diciendo burradas). El problema es que las cosas no son así. Si pretendemos que podemos salir de este atolladero a base de no cambiar nada, perseguir millonarios y reformar el capitalismo de algún modo misterioso quizás sonaremos muy heróicos y triunfantes, pero el morrazo que nos vamos a dar será de impresión. Los números básicamente no cuadran. Realmente no tenemos dónde ir.
El gobierno está haciendo lo correcto ahora mismo. Es lamentable que hagamos llegado a un punto en que esta clase de medidas sea la única salida correcta, pero es lo que hay. Si hubieramos hecho los deberes hace dos años (o mucho antes, allá por el 2004) todo esto no sería necesario, pero ahora no tenemos más remedio.
Lo más importante, sin embargo, es lo que dice Jorge por aquí: el ajuste son medidas políticas, no reformas estructurales. Lo realmente necesario, las leyes de verdad imprescindibles, son las que vienen ahora. Y aquí espero que Zapatero haya finalmente entrado en razón y decidido que no tiene más remedio. El tipo ha entrado a saco con un paquete de medidas realmente muy duras y que será realmente impopular. Ya que pase lo que pase se lleva collejas, mejor entrar a saco con reformas bien diseñadas en vez de pretender que puede “ganar” dando una de cal y una de arena.
De perdidos, al río, básicamente. A estas alturas, no tiene nada que perder.
Tags: ajuste fiscal, Grecia, reformas, tijeretazo Posted in Hispania., Pollo Financiero Global, política | 43 Comments »
Wednesday, May 12th, 2010
Esto empieza a ser cómico. Básicamente el planeta se divide en dos grupos: toda la gente que dice que España tiene que pasar reformas estructurales a un lado, y Zapatero (y cuatro matados de izquierda pura e incorrupta) al otro. El único que faltaba por unirse al coro de repetir evidencias era Barack Obama, y ayer parece que le canto a Zapatero las cuarenta por teléfono.
Esto empieza a ser un poco patético, ciertamente. Creo que sólo falta el Papa y ya estarán todos.
A ver si Zapatero nos da una sorpresa y propone algo decente hoy de una vez. Incentivos no le faltan - por lo que dicen, Merkel y Sarkozy ya le han dicho que si no hacemos nada, dejamos el gasto igual y no pasamos reformas, cuando nos la peguemos no nos pasarán un duro. El plan de ajuste ya está aquí, mal que nos pese.
Tags: Obama, política, reformas Posted in Hispania., amo al líder | 7 Comments »
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