 |
Posts Tagged ‘reforma laboral’
Monday, June 14th, 2010
Mariano Rajoy y sus muchachos quieren más tiempo para debatir y negociar la reforma laboral. En vista que los sindicatos y patronal, con (apenas) presiones electorales, han sido incapaces de llegar a un acuerdo en dos años, es hora que los adultos tomen el control de la situación y sean los dos grandes partidos políticos los que lleguen a un acuerdo. Porque eso será obviamente muchísimo más fácil.
La búsqueda de consensos y negociación suena muy bien, pero es realmente una excusa. El PP sabe de sobras que la reforma laboral no es un tema precisamente popular, así que no hay nada que les hace más felices que tener este tema en la agenda tanto tiempo como sea posible. Ahora buscan dar una imagen de responsabilidad y sentido de estado sentándose en la mesa con el gobierno durante un par de meeses hablando sobre “proteger el derecho de los trabajadores” (ya han dicho que son un partido obrero y salen con pañuelos palestinos, así que no les viene de aquí), para forzar a los socialistas a repetir, una y otra vez, todos los aspectos y detalles de la reforma.
Por descontado, dos minutos antes de cerrar cualquier consenso, Rajoy y sus muchachos no tendrán el más mínimo de reparo en levantarse de la mesa y salir todo cabreados, acusando al gobierno de ser el enemigo del proletariado. Para mayor efecto dramático, el berrinche lo cogerán el día antes de una emisión de deuda pública especialmente dramática, por eso de dejar claro a los mercados que España es un país gobernado por adultos.
Aprobar una reforma laboral vía decreto no me gusta demasiado. Como recuerdan por El País, el Tribunal Constitucional (en un sentencia realmente ridícula, respondiendo a un recurso aún más absurdo del PSOE) señaló que este procedimiento no debe ser empleado para esta clase de cambios legales. Aún así, creo que el gobierno tiene razón en dejarse de historias y tirar vía decreto, básicamente porque el PP no tiene el más mínimo incentivo ni interés en consensuar nada, y porque, no nos engañemos, llevamos dos años discutiendo sobre el tema. Si alguien no se ha enterado sobre qué defiende cada uno a estas alturas, más le vale que salga de su cueva.
A todo esto, los sindicatos han cambiado de opinión, y van a convocar una huelga general. Algo que confirma que el gobierno no debería haberse quedado a medias pasando una reforma parche - si te van a clavar la huelga igual, más vale aprobar algo ambicioso de veras en vez de quedarse a medias. El gobierno, si quería una reforma por consenso, debería haber propuesto algo realmente revolucionario hace dos años y haberla suavizado poco hasta llegar a un consenso más o menos decente. En vez de eso, se quedaron al margen esperando que el idiota de Díaz Ferrán pusiera un huevo, y llegaron el último día con una decisión salomónica que les ha dejado igual de sólos. Brillante. Realmente brillante.
A estas alturas lo único que espero es que aprieten los dientes y tiren por medio sin pensar en las elecciones o nada por el estilo. Lo único que puede salvar al PSOE el 2012 es que una serie de reformas ambiciosas produzcan un milagro económico sin precedentes, probablemente acompañado por la súbita aparición de unicornios en todos los parques y descubrimiento de yacimientos de petróleo en los Monegros. Si tienen suerte, una recuperación económica relativamente aceptable y una (aún mayor) implosión del PP en el caso Gurtel a lo mejor da un resultado no demasiado apocalíptico. En fin.
Actualización: dos minutos después que escriba todo esto, el PSOE anuncia que irá vía proyecto de ley. Espero que sea sólo para evitar un posible recurso al Constitucional, y no otro glorioso avance hacia la retaguardia de nuestros intrépidos líderes. Espero.
Tags: decreto, Frente Obrero Popular de Rajoy, negociación, reforma laboral Posted in Hispania., economía, política | 14 Comments »
Monday, June 7th, 2010
Hablando de la reforma del mercado laboral, uno de los debates más habituales es sobre si los cambios acabarán por crear empleo. La respuesta es, como de costumbre, un poco más complicada de lo que parece - y necesita de ciertas aclaraciones previas.
Los economistas tienen un concepto un poco extraño, la tasa de desempleo natural (NAIRU, siglas en inglés). La idea básica es que una economía cualquiera tiene una capacidad de crear empleo determinada en situaciones normales - el porcentaje en que la economía crece de forma estable si generar inflación, y que depende de factores estructurales, organización económica e instituciones laborales.
Para entendernos, imaginad que la economía de un país es un motor. Cuando un motor va a su velocidad de crucero óptima (su NAIRU, digamos), la maquinaria está dándo lo mejor de sí misma: cilindros, transmisión, válvulas, todo está funcionando exactamente como fue diseñado, rugiendo en la autopista. Si vamos más lentos (apretamos menos el acelerador, vamos con marcha corta, ponemos gasolina mala, está lloviendo a mares) el motor no está dándo todo lo que puede, y estamos dejando velocidad sin usar (tenemos paro). Si apretamos más de la cuenta vamos más rápido, pero podemos estar recalentando el motor o desgastándolo demasiado.
La velocidad de crucero de un motor es hija de su diseño, y como tal este puede tener cuellos de botella y factores que limitan su potencial. Uno puede tener un magnífico monstruo de ocho cilindros y transmisión de siete velocidades, pero si la alimentación es un carburador de vespino y sólo ponemos dos válvulas por cilindro no llegaremos demasiado lejos. De igual modo podemos tener un motor casi perfecto ahogado con un limitador de revoluciones o una transmisión automática de tres marchas.
Las regulaciones en el mercado laboral son, hasta cierto punto, algo parecido. En ocasiones, estas regulaciones pueden tener sentido (un sistema de inyección electrónica, controlando el flujo de gasolina cuidadosamente), pero en otras son algo parecido a poner el embrague de un Simca 1000 a un BMW. En el caso español, hay muy buenos motivos para pensar que estas regulaciones tienden a ser más del segundo tipo que del primero - de hecho los estudios indican que nuestra tasa de paro natural puede estar sobre el 13-14%, una cifra altísima.
La reforma del mercado laboral básicamente lo que pretende conseguir no es un descenso de la tasa de desempleo, sino una descenso de la tasa de paro natural. Los cambios en costes de despido, litigación, contratos y regulaciones no crearán puestos de trabajo por sí solos, si no que intentarán que el motor de la economía española tenga una mejor velocidad de crucero sin recalentarse. A efectos prácticos, esto quiere decir que cuando la ley esté aprobada la economía estará muy por debajo de su potencial (lejos de su NAIRU), así que estaremos en posición de ir más rápido cuando nos recuperemos.
La reforma laboral, a corto plazo, no estará creando nuevos puestos de trabajo directamente; José Rodríguez tiene razón en este punto. Lo que hace, sin embargo, es cambiar las expectativas - la economía tiene un motor más eficiente, y eso la hace más atractiva para invertir. Toda una serie de empresas que no eran rentables antes de la reforma (ya que eran demasiado arriesgadas, con costes de personal potenciales demasiado altos) ahora sí lo serían. Invertir en empresas basadas en contratos temporales es un poco menos atractivo, ya que ahora es más factible correr el riesgo de tener indefinidos y apostar por la productividad. Los cambios no están abriendo poniendo gente a trabajar, pero hacen las cosas más fáciles a todos los implicados.
¿Nos sacará la reforma laboral de la crisis? No, en absoluto. La economía sigue siendo cosa de arimética; España importa demasiado para lo que exporta y no nos podemos pagar los caprichos. Se acabó el chollo de endeudarnos, así que o aprendemos a producir más,mejor y más barato o compramos menos cachivaches fuera. Sin la reforma, sin embargo, reorganizar la economía para generar crecimiento sería mucho más difícil, y lo que es peor, se haría dejando muchísimo potencial de lado debido a decisiones mecánicas estúpidas.
¿Por qué el FMI, Merkel y compañía insistían en que tenemos que reformar el mercado laboral? Con un mercado laboral más eficiente, es más fácil generar más crecimiento económico. Con más crecimiento, es más fácil pagar nuestras deudas, y tendremos que hacer menos contorsiones para cerrar nuestro déficit estructural, haciendo las reformas que necesitamos aprobar para cerrar el déficit más sencillas. Aunque parezca mentira, la reforma laboral es menos necesaria para evitar una bancarrota que la del sistema de pensiones; estamos buscando crecimiento a largo plazo, no necesariamente solvencia fiscal.
Traducido: las reformas aún no se han acabado. Tocará reformar sanidad y pensiones (y si los mercados siguen igual de burros, lo tenemos que hacer pronto - es donde está nuestro agujero fiscal a largo plazo), tocará limpiar el inanerrable sector financiero, y tocará pasar medidas para crear empleo, incluyendo hablar seriamente de negociación colectiva y costes salariales. Es lo que pasa cuando llevas aplazando reformas desde 1993.
Tags: crecimiento, desempleo, deuda, NAIRU, reforma laboral Posted in Hispania., economía, ingeniería institucional | 4 Comments »
Friday, June 4th, 2010
Vía Barcepundit, un avance de la reforma del mercado laboral que prepara el gobierno. Es aún temprano para decir con seguridad si eso será lo que veremos, especiamente con la afición del gobierno a tirar la piedra y esconder la mano. Aún así, lo básico:
- Coste de despido reducido a la práctica a 33 días por año para los nuevos contratos.
- Indemnización pagada parcialmente “a la austríaca“; ocho días al año, más concretamente.
- Redifinición de las causas de despido procedente - problemas económicos pasarán a ser motivo suficiente, con indemnización de 20 días (puede que sea menos relevante de lo que parece, ver aquí).
- Aumento de la regulación de los contratos temporales, encareciéndolos.
- Modelo de reducción de la jornada a la alemana.
De estas medidas se desprenden varias cosas:
- Es una reforma, no una revolución. Las bases del modelo no cambian demasiado.
- Se queda fuera la negociación colectiva y las políticas de formación - ambas necesitan cambios importantes, especialmente la segunda.
- Eso no quiere decir que sea un cambio irrelevante: el sistema resultante es claramente mejor que el actual. Aunque el mercado laboral seguirá siendo comparativamente inflexible, es un cambio a mejor en casi todos los sentidos.
- Sienta las bases para un cambio mejor en años sucesivos - “austriaizando” el sistema de forma progresiva si es necesario.
- Son muchísimo más valientes de lo que esperaba. No sé si la cólera de Merkel tiene a Zapatero aterrado o el gobierno ha entrado mágicamente en razón, pero han entrado con ganas. Por Nada es Gratis estarán contentos.
Me temo que la patronal no protestará demasiado (especialmente si los cambios en los contratos temporales no son demasiado onerosos) pero estoy bastante seguro que los sindicatos tendrán un ataque de apoplejia. Si fueran racionales, mañana estarían en la mesa de negociaciones buscando concesiones donde sea para suavizar la propuesta, pero la verdad, no creo que vaya a suceder. UGT y Comisiones, en este caso, se enfrentan a un dilema del prisionero - los dos sindicatos compiten entre ellos, y no tienen incentivo a ceder, no sea que el otro les deje solos.
La verdad, no me importa demasiado. la reforma no es perfecta, pero es mucho mejor que el status quo. Todos los presidentes de la democracia se han tragado al menos una huelga general, y esta ley bien vale llevarse este golpe. La economía parece haber tocado fondo y está empezando a crecer - una liberalización ahora hará las cosas muchísimo más fáciles y ayudará a la recuperación.
Porque de hecho, es lo que queremos: menos protección laboral para los jarrones Ming a cambio de una menor tasa de desempleo estructural. Pero para eso tenemos que hablar de NAIRU, tasa natural de desempleo y historias complicadas, contestando a José Rodriguez de paso. Citoyen lo hace en parte aquí - mañana añadiremos detalles.
Tags: Despido, reforma laboral, rumores Posted in Hispania., Pollo Financiero Global, economía, ingeniería institucional | 86 Comments »
Tuesday, June 1st, 2010
No acabo de entender esta obsesión del gobierno con delegar la reforma laboral a los agentes sociales, especialmente con la que está cayendo. Todos los observadores internacionales, analistas, inversores, todólogos, instituciones y articulistas ven esta legislación como el punto central del paquete de reformas que necesita España. Si los mercados desconfían de nosotros, es porque tenemos un problema obvio y evidente (un 20% de paro) que está ahogando la salud fiscal y económica del país y somos completamente incapaces de aprobar ningún cambio.
El gobierno, ahora mismo, se está escondiendo de forma cobarde detrás de las negociaciones. La imagen es la de un ejecutivo que no quiere tomar decisiones impopulares, aunque sean completamente obvias y totalmente imprescindibles, e intenta desesperadamente que alguien les evite el mal trago. Tras dos años de negociaciones, el gobierno ha aplazado la decisión decenas de veces, confiando que alguien venga a rescatarles en el último momento. No importa que sindicatos y patronal lleven encallados en el mismo sitio desde el 2008 - el gobierno ha renunciado a dar la más mínima muestra de liderazgo y no ha puesto nada sobre la mesa.
Es difícil leerlo de otro modo, pero realmente da la sensación que no saben cómo negociar. En vez de poner algo sobre la mesa y amenazar de forma creíble que si no llegan a un acuerdo el gobierno tirará adelante con ese paquete de medidas, han preferido dejar que la discusión se quede en algo abstracto, siendo la alternativa un mantenimiento del status quo. No hace falta que diga que la patronal (y algunos sectores sindicales) están encantados con como están las cosas - las empresas que sobreviven son las que adoran el mercado actual. Sin un punto focal, sin una salida que puedan temer, el debate es imposible.
Lo más patético es que tras dos años de discutir, el gobierno está trabajando ahora en su reforma. Es un paquete de medidas obvio, a media distancia de lo que dicen unos y otros, con la creatividad que sólo puede surgir en un comité de políticos aterrorizados. El resultado será una reforma que no hará feliz a nadie, pero que parece no tener el menor atisbo de ambición - un pasito adelante, no un cambio real. Las medidas son tan obvias, de hecho, que incluso un tipo con la imaginación de un ladrillo como es Montoro es capaz de decir cosas parecidas. Comparar la probable propuesta del gobierno con el artículo del jefe económico del PP, y buscad las diferencias.
De acuerdo, el partido de la oposición es aún menos ambicioso y todavía más ambiguo. El artículo, de hecho, es totalmente irrelevante, y no porque no diga nada de interés. El gobierno podría cortar y pegar las propuestas del PP y Rajoy seguiría votando en contra, al fin y al cabo. Lo de la responsabilidad y sentido de estado no van con él.
Una nota final: hemos llegado a un punto que no me importa qué reforma laboral aprobamos - cualquier cosa es mejor que el engendro actual. Pueden copiar a Austria, pueden copiar ese infierno neoliberal que es Dinamarca o Suecia (ambas con despido libre) y substituir indemnizaciones por un mega-estado de bienestar, pueden ponerse creativos. Cualquier cosa que cambie las bases del sistema actual. Tengo la sensación que ante una emergencia nacional, con el mundo cada vez más escéptico de nuestra capacidad para salir del agujero, lo único que vamos a hacer será poner un parche. Otro más.
Y no aprendemos.
Tags: cobardía, irresponsabilidad, pacto social, reforma laboral Posted in Hispania., economía, política | 6 Comments »
Monday, April 12th, 2010
Los periodistas tienen de siempre una extraña obsesión con los consensos. Les encantan. Siempre que dos partidos se sientan en una mesa y dicen que están de acuerdo en algo, la mediocracia hispánica aplaude estruendósamente, como si hubieran visto en directo la culminación de la síntesis hegeliana que dirige la historia.
El motivo se me escapa, pero sospecho que tiene algo que ver con la vagancia innata del gremio. Si gobierno y oposición dicen dos cosas distintas, los periodistas tienen que ir a unos y otros, repetir lo que dicen e incluso a veces formarse una opinión sobre algo. Verificar si alguien miente o está diciendo cosas delirantes, por ejemplo. Incluso, en casos extremos, intentar entender las medidas sobre la mesa.
Cuando hay un consenso, sin embargo, eso no es necesario - el periodista no tiene que perder el tiempo entendiendo nada. Si los dos políticos que deberían odiarse están de acuerdo en algo, eso debe ser señal inequívoca que tesis y antítesis han emergido en síntesis, y eso es bueno. Como nadie critica lo que han hecho, el periodista aprecia y estima que no hay nada que criticar. Es el avance imparable de la historia humana.
Esto es ciertamente preocupante en boca de periodistas, pero la cosa es más grave cuando sale de la mente de un político. Cuando un dirigente dice que la mejor reforma es aquella que tiene amplio acuerdo, no importa su contenido, estamos viendo un gobierno que cree que la mejor reforma estructural reza lo siguiente: “el estado español otorgará protección especial a gatitos y perritos, para asegurarse que puedan hacer monerías“. Más o menos lo que viene a decir Zapatero al final de este artículo, vamos, en algo que casi da vergüenza ajena.
No soy uno de esos sádicos neoliberales de cuento que se retuercen el bigote cuando aplican reformas, pero lo cierto es que algunos de los cambios necesarios en España ofenderán a gente. Esta clase de actitudes que lo importante es hablar y estar de acuerdo sin que importe lo que se ponga en el papel son absurdas, y no llevan a ningún sitio.
La reforma laboral sale esta semana, y si hay milagro y hacen algo serio (reforma según modelo austríaco) el nuevo sistema perjudicará a muchos empresarios (los que viven de los contratos basura) y dará serios ataques de pánico a muchos trabajadores, aparte de forzar a muchos currelas poco cualificados a tener que aprender algo rápido. Aún con el apoyo de los sindicatos, cualquier reforma decente tendrá perdedores, aunque sea por su bien (en serio, no necesitamos más albañiles. De verdad), y llegar a un consenso perfecto será prácticamente imposible. La patronal, sin ir más lejos, sabe de sobras que el PP le hará una reforma mucho más de su agrado, así que no tiene ningún incentivo para colaborar.
El gobierno, de momento, ha tomado un primer paso importante: la reforma laboral que han puesto sobre la mesa es, aunque parezca mentira, ambiciosa y bien pensada. Llegan seis años tarde (el Banco de España lleva lanzando esta propuesta desde tiempo inmemorial), pero la idea básica es excelente. Espero, deseo y ruego que no les entre el enésimo ataque de cagarrinas cuando alguien ose levantar la voz y decir que no está 100% de acuerdo; esta es la reforma estructural clave, y no pueden permitirse no ser atrevidos o quedarse a medias otra vez.
La cosa no queda aquí, por descontado. La lista de reformas necesarias que no pueden ser apoyadas por consenso no es precisamente corta, y el gobierno debería aceptar esta realidad. Romper los monopolios en telecomunicaciones y energía, liberalizar en serio el sector servicios (de notarios a farmacias), reformar la justicia o purificar las universidades es complicado; el status quo crea un montón de actores que viven encantados con sus rentas de monopolio y su espléndida incompetencia, que saben que con el PP vivirán mucho mejor y se negarán ahora a aceptar cambios substanciales.
Como señalaba Jordi Barbeta ayer en La Vanguardia, el problema no es sólo la timidez mostrada por el gobierno hasta ahora; la tragedia es que no hay alternativa. La semana pasada Rajoy fue excelsamente incompetente, inútil hasta decir basta - completamente incapaz siquiera de pedir a un senador acusado de ponerse morado de sobornos que deje el escaño. Si el PP ganara las elecciones no creo que podamos de esperar nada remotamente parecido a un liderazgo fuerte del barbas, un tipo que se esconde cada vez que algo se rompe no sea que le pidan su opinión.
Es realmente ahora o nunca, siguiendo a Grecia con entusiasmo. Y eso duele: el “rescate” convertirá la potencial catástrofe en tragedia, y tened por seguro que no les va a gustar. En fin, veremos a ver si es cierto que Zapatero se ha despertado.
Tags: consensos imaginarios, modelo austríaco, reforma laboral, reformas Posted in Hispania., Pollo Financiero Global, amo al líder, política | 13 Comments »
Wednesday, March 24th, 2010
Vía Nada es Gratis, leo que el Secretario General de Comisiones Obreras, Ignacio Fernández Toxo, ha puesto sobre la mesa una reforma laboral interesante:
Se trata del denominado modelo austríaco, una fórmula que permitiría respetar los derechos actuales de los trabajadores y, al mismo tiempo, reducir el coste del despido para las empresas, según abogan sus defensores. ¿Cómo? Con una especie de seguro privado que compensa la diferencia frente a las menores aportaciones de las compañías.
Este tipo de contrato contempla que las empresas creen un fondo individual para cada empleado, al que se van aportandando cantidades de su salario bruto, y éste lo percibe cuando es despedido o, al jubilarse, como complemento a su pensión. Además, en el supuesto de que no haya agotado todo el fondo cuando es contratado por otra compañía, el excendente se suma a las aportaciones que perciba con su nuevo puesto de trabajo.”
¿Os suena? No hace demasiado una propuesta prácticamente idéntica a esta formaba parte de la lista de posibles reformas para el mercado laboral que puse por aquí. Por descontado, la idea no es mía ni de broma (que yo sepa, sale del Banco de España), pero vale la pena recalcar que es un propuesta excelente. Luis Garicano añade algunos comentarios sobre cómo funcionaría en realidad y cómo debería implementarse, así que leed lo que dice con atención.
Por descontado, no basta con que uno de los agentes sociales tenga una buena idea - ahora falta que llegue a algún sitio. Los empresarios se están tomando esto del pacto social a cachondeo, así que seguramente seguirán troleando a la espera que llegue el PP y les pase la reforma soñada. El liderazgo de UGT puede que no esté demasiado de acuerdo, aunque tengo la sensación que son más sensatos y responsables que Díaz Ferrán, y entienden la gravedad del problema. Queda el gobierno. ¿Qué hará Zapatero si los sindicatos ponen sobre la mesa una reforma del mercado laboral así de ambiciosa?
Realmente, no estoy demasiado seguro. Tengo la sensación que Zapatero básicamente es un político que se cree su retórica. Cuando habla de consenso, diálogo social y acuerdos gigantes no lo dice (sólo) por politiqueo, sino que realmente cree que así es como un gobierno toma buenas decisiones. Si los sindicatos plantean este cambio (con ciertas concesiones) y la patronal en un ataque de lucidez decide que vale la pena sumarse al acuerdo, seguramente seguirán adelante por este camino. Propuestas de este estilo llevan flotando por ministerios variados desde hace una temporada, así que no les tomará por sorpresa.
Lo más probable, sin embargo, es que la idea pase desapercibida. Esperemos que no sea así.
Tags: cuentas de despido, reforma laboral, Toxo Posted in Hispania., economía, ingeniería institucional | 21 Comments »
Thursday, March 4th, 2010
Pregunta simple, respuesta simple: cuando tanto sindicatos como empresarios salgan de la reunión medio enfadados. Ambos actores tienen que contentar a dos públicos distintos; sus miembros “viejos”, ganadores en el status quo pre-crisis (los jarrones Ming laborales para los sindicatos, empresarios de trabajo basura para la patronal) y sus miembros “nuevos”, que se llevaron todas las tortas antes de la crisis y se han comido todo el marrón durante la recesión (jóvenes demasiado cualificados y empresas centradas en la productividad).
La reforma laboral tiene que hacer posible un cambio de guardia ordenado: tenemos que poder retirar / reconvertir a los fósiles que vivían demasiado cómodos (y si alguien no quiere adaptarse ni con ayudas, es su problema) y permitir que todo ese potencial que hemos tirado a la basura durante décadas se desarrolle y crezca. Si patronal y sindicatos no pasan apuros tremendos para convencer a parte de sus miembros que la reforma es necesaria e inevitable, el gobierno no ha hecho las cosas bien.
Por lo que respecta al gobierno, Obama ha dicho hoy una cosa hablando de la reforma de la sanidad que ojalá repita Zapatero algún día: “I don´t know if this is good politics, but I do know it is the right thing to do” (no sé si esto es bueno políticamente, pero sí sé que es lo que necesitamos hacer). Los votantes quieren cosas que suenen bien, cierto - pero ante todo, quieren cosas que funcionen. Si los socialistas quieren tener alguna oportunidad el 2012, tienen que preocuparse en aprobar buenas leyes, no reformas que queden bien en las encuestas.
No hace falta que diga que ni lo que dice el gobierno, ni la burrada que propuso la patronal anteayer son remotamente buenas. Lo que escribía Díaz Ferrán ayer no es horrible, pero su credibilidad es totalmente nula - el hecho que él sea el negociador, de hecho, me hace pensar que la Patronal no tiene el más mínimo interés en cambiar el mercado laboral, cuidando a su casta de empresaurios basuristas por encima de todo. Los sindicatos sí quieren cambiar cosas, pero no hasta después de la crisis - es decir, demasiado tarde para salvar a Zapatero. Quizás son de los que creen que contra Aznar vivíamos mejor, y prefieren que la reforma la haga el PP.
No sé si en Moncloa se dan cuenta, pero el gobierno no está negociando con nadie. Quizás va siendo hora que decida hacer algo de una puñetera vez.
Tags: agentes sociales, modelo productivo, reforma laboral Posted in Hispania., economía, política | 6 Comments »
Saturday, February 6th, 2010
Hoy quería hablar sobre la propuesta del gobierno para reformar el mercado laboral. Una lectura pausada, tranquila, viendo qué cambios ponen sobre la mesa y cómo afectarán a la economía. Un estudio de las medidas. La situación en el mercado laboral es absolutamente catastrófica, especialmente entre los jóvenes (votantes naturales del PSOE, recuerdo - a este paso, duda que vuelvan), así que prácticamente cualquier reforma hubiera sido una mejora en comparación con el desastre actual.
¿La verdad? No hace falta que escriba nada. La reforma es básicamente irrelevante. Un parche. Un maquillaje inútil. Los cambios van todos en la dirección correcta, pero se quedan patéticamente cortos; el gobierno está proponiendo cruzar un oceano dando saltitos desde la orilla. Me podría poner en detalles, como el contrato con 33 de indemnización en vez de 45, pero es básicamente inútil. Los jóvenes no tienen antigüedad; cuando toca echar gente, serán ellos los que se lleven los tortazos, sean fijos o temporales. La asimetría seguirá allí. El resto de medidas (inspección laboral, concentrar incentivos, encarecer temporales, trabajo a tiempo parcial) son buenas ideas, pero se quedan tan ridículamente cortas que no tendrán un efecto significativo.
Es la flexibilidad, es el coste del despido. Los sindicatos se desgañitarán diciendo que de media los trabajadores cobran 22 días por año al perder al trabajo, pero la media es irrelevante; la inmensa mayoría de trabajos perdidos no son indefinidos. La reforma que necesitamos es abandonar el absurdo sistema de seguros de desempleo semiprivatizados (por que la indemnización actual es esto) y socializar estos costes aumentando la protección social, a cambio de crujir los que más tienen con impuestos para pagar el invento. Es la única reforma viable y efectiva que puede aprobar un gobierno de izquierdas, pero parece que Zapatero ha querido buscar excusas, retrasar el asunto unos cuantos meses más y renunciar a proponer un cambio ambicioso.
No es cuestión de neoliberalismo. No estamos hablando de derechos sociales. Que el seguro de despido nos lo pague el jefe en España es exactamente igual de absurdo que el seguro médico lo cubra la empresa en Estados Unidos. Es ridículo que un sistema de protección social esté en manos de nuestro jefe, no del estado.
Lo más triste, sin embargo, es la oportunidad perdida. Zapatero tenía una oportunidad única para hacer una reforma ambiciosa, aprobando unos cambios que podían reforzar el estado del bienestar a medio-largo plazo de forma tremenda.
Para empezar, el paro está por las nubes. Eso deja meridianamente claro que aprobar una reforma es necesario. Si el gobierno hace un esfuerzo en pedagogía serio (y se muestra decidido; recordar que eso es más importante que ser populista), podrían ganar el apoyo popular necesario, especialmente si la reforma crea nuevos derechos.
Segundo, el PSOE anda fatal en las encuestas. Esto puede parecer contradictorio, pero es una herramienta negociadora muy potente: Zapatero puede decirle a los sindicatos que si su propuesta no les gusta y se lanzan a la calle, el PP estará encantado de pasar una mucho más agresiva cuando saquen mayoría absoluta. Si el gobierno aparenta ser lo suficiente suicida (no les costaría demasiado; ya se están autoinmolando ahora mismo), UGT y CCOO tienen bastantes incentivos para echar una mano.
De acuerdo, el hecho que Rajoy parezca un político aún menos ambicioso y aún más pusilánime que Zapatero no ayuda en esta estrategia demasiado. La reforma, sin embargo, llegará tarde o temprano; los sindicatos estoy seguro prefieren que venga desde la izquierda. Por añadido, la fragmentación sindical es también un problema: si Zapatero plantea una reforma ambiciosa y CCOO la apoya, UGT tiene incentivos para openerse, en vista de ganar apoyo en las próximas elecciones sindicales (un dilema del prisionero). En una situación de emergencia como la actual, sin embargo, un gobierno agresivo podría defender la reforma como un acto de responsabilidad.
La verdad, todo esto es irrelevante. El gobierno ha renunciado a intentar hacer nada ambicioso. Prefieren pretender que ellos no son los que toman las decisiones, dejando todo a pactos sociales y negociaciones. Veremos cuántos meses pierden, ahora que ni la patronal está de acuerdo consigo misma.
En fin.
Tags: negociaciones, pacto social, reforma laboral Posted in Hispania., Pollo Financiero Global, política | 11 Comments »
Tuesday, December 29th, 2009
No hace demasiado me encontraba (vía Florentino) una encuesta curiosa. Resulta que un 61% de españoles, según encuestas del Eurobarómetro, opina que los contratos deberían ser más flexibles para fomentar la creación de empleo. Cuando se pregunta al votante español medio si quiere una reforma en profundidad del mercado de trabajo, en otras palabras, resulta que dicen que sí.
Es una encuesta relativamente reciente, de Mayo-Junio del 2009, así que los datos son bastante relevantes. Un 61% es una mayoría relativamente cómoda; más aún cuando un 30% de los encuestas dice oponerse a ello. En el presunto tema intocable al hablar de reformas estructurales en España, resulta que los votantes son más radicales (y sensatos) que el gobierno. El españolito medio trabaja en empresas que “disfrutan” de las kafkianas políticas de personal que crea el mercado laboral español, y no parece ser demasiado reticente a tirar esos presuntos derechos por la borda.
¿Por qué los políticos españoles son tan ridículamente reticentes a emprender reformas serias? No es sólo cosa del PSOE; Aznar, con mayoría absoluta, retrocedió avanzó hacia la retaguardia tan rápido como pudo cuando los sindicatos se le rebotaron. Aunque los sindicatos en teoría representan a todo el mundo vía elecciones sindicales, en la práctica la tasa de afiliación es muy limitada comparada con otros países de nuestro entorno; su fuerza proviene más de legislación muy favorable (la organización de la negociación colectiva, el funcionamiento de los expedientes de regulación de empleo, el hiperblindaje de los contratos indefinidos) que de un apoyo social real.
La capacidad de movilización social de los sindicatos puede que sea importante, pero no tiene porque ser efectiva electoralmente. La primera legislatura de Zapatero fue un rosario constante de manifestaciones masivas por temas completamente aleatorios (estatuto, ETA, aborto, etcétera), pero eso no varió el resultado en las urnas demasiado. En vista de la magnífica prensa que algunos sindicatos se están ganando (sé que los controladores no son representativos, pero siendo cínico, son un ejemplo magnífico), un gobierno con ganas de cambiar las cosas no tiene por qué enfrentarse a demasiados costes políticos - le bastaría con explicarse bien.
¿Qué paraliza al gobierno de Zapatero estos días? ¿De dónde viene esta increíble timidez? La verdad, creo que la cosa va más allá de cálculos electorales o cobardía política; tiene más que ver con la tiranía del saber convencional.
Es un sesgo muy común; algo que todos sufrimos en mayor o menor medida. En la mayoría de los casos, es algo bastante racional: seguimos haciendo una cosa porque ha funcionado bien en el pasado. Del mismo modo que tendemos a ducharnos siempre a la misma hora, pedir siempre el café del mismo modo, encargamos comida china siempre del mismo restaurante o vamos al trabajo siempre por la misma ruta, también tomamos decisiones parecidas en cosas más importantes. Las empresas tienden a comprar materiales siempre de los mismos proveedores, incluso cuando sale un poco más caro (incluso cuando se ha preocupado en comparar), los inversores siguen reglas establecidas de forma bastante mecánica (”¡el ladrillo nunca baja!”), y los políticos tienden a apreciar algunas decisiones tomadas en el pasado un poco demasiado.
En el esquema mental de la política española, el mercado laboral es una “conquista social”. A pesar que el altísimo coste del despido es una herencia franquista, esa protección social privatizada y el sistema de negociación colectiva sesentera asociado es tomada como uno de los pilares de la economía española. España ha experimentado un milagro económico impresionante desde los años ochenta (excluyendo recesiones con niveles de paro catastróficos, claro), así que cualquier institución presente debe haber tenido algo que ver. Sea porque tiene efectos mágicos sobre la economía, sea porque define lo que es “el modelo español” y “es lo que somos”, las leyes en los libros son por definición buenas, ya que han funcionado “bien” hasta ahora.
Cuando una organización o ejecutivo se enfrenta a una situación de crisis, la primera tentación es intentar simplificar el problema. Repasar todo lo que has hecho y decidido hasta ahora es complicado; todo el esquema mental en que se basa tu estrategia depende de una serie de certezas (”regular el mercado laboral forma parte del estado del bienestar”) que hasta ahora han funcionado. La tentación de tomar por bueno la mayoría de lo que tienes, y señalar como problema uno de sus efectos (la ridícula especialización de la economía española en sectores con baja productividad, la burbuja inmobiliaria) y no en los factores causantes es muy elevada.
Racionalizar es muy fácil; lo hacemos todos. Si tenemos la idea preconcebida que una determinada institución ha funcionado bien, es muy fácil encontrar motivos y explicaciones que nos digan que la rigidez del mercado laboral no tiene la culpa. Lo que me parece que es obvio, sin embargo, es que el hecho que sea comprensible no quiere decir que sea una reacción aceptable, especialmente cuando medio planeta está diciéndote a gritos que tienes que hacer cambios de forma urgente.
No es sólo la patronal. No es el partido de la oposición, que parece igual de ensimismado en este asunto que el PSOE. No es sólo el FMI. No es sólo el Banco Mundial. No es sólo la OCDE, la Comisión Europea, el último premio Nóbel de economía, el Economist, el Financial Times, una burrada de expertos locales y extranjeros. No es una conspiración capitalista mundial que odia a los trabajadores. No es una especie de idiotez colectiva o ignorancia de lo muy especial que es España; un 61% de los votantes, tipos que viven en el país y que tienen menos empanadas mentales están viendo exactamente el mismo problema, y ven algo que tiene que ser cambiado.
La cifra de desempleo español esté a años luz de distancia de todo el mundo. Lo único que distingue al país de sus vecinoses su surrealista método de regular el mercado laboral. No creo que sea una casualidad, y los votantes parecen ver lo mismo.
Tags: Encuestas, Mercado laboral, reforma laboral, visión túnel Posted in Hispania., economía, política | 72 Comments »
|
|
|