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Posts Tagged ‘Rajoy’

Materias Grises, en Polonia

Saturday, February 20th, 2010

¿Recordáis este artículo diciendo que Rajoy no quiere ser Presidente del Gobierno? La gente de Polonia opina más o menos lo mismo, aunque lo dicen mucho mejor que yo:

Geniales (el video, por cierto, me lo ha pasado mi madre. ¡Gracias!)

Por qué no puedo votar (aún) al PP

Thursday, February 4th, 2010

Llevo una temporadita más bien crítico con el gobierno. No es que no hayan pasado reformas que me gustan (la reforma de las pensiones o la ley de economía sostenible, “cláusula Sinde” incluída, me han parecido buenas ideas, y las propuestas sobre educación suenan muy bien), es que parecen emperrados en pretender que la peor crisis económica desde la Gran Depresión (y con potencial de empeorar) no es algo que exija reformas ambiciosas, serias y arriesgadas desde ayer mismo. El país está metido problemas potencialmente muy graves, y andan hablando de cambios de vuelo gallináceo.

El problema, sin embargo, es que no tengo dónde ir. El Partido Popular, la alternativa natural al gobierno, está ahí en la oposición sentado, y parece estar emperrado en evitar que los vote. Ignorad cosas como programas políticos, proyectos o ideas que tienen en la agenda; no estoy de acuerdo en muchas cosas (básicamente porque mis objetivos son de izquierdas y el PP es de derechas), pero lo que dicen no es absurdo. Mis objeciones con el PP, ahora mismo, son más básicas y sencillas: me dan miedo. No creo que sean un partido que esté listo para gobernar.

¿Por qué? Algunos motivos:

  • No se están tomando la crisis en serio. El gobierno ha presentado una propuesta relativamente decente (y que el PP había circulado en el pasado) para reformar las pensiones. Es una reforma necesaria. ¿Qué ha hecho el PP? Ha intentando copiar el discurso de Izquierda Unida y declarar el sistema como algo sagrado e irreformable. Sé que son la oposición y tienen que quejarse, pero podían protestar por falta de ambición o las prisas, no la medida en sí. Es una forma de hacer oposición irresponsable.
  • No parecen tener la más mínima intención de hablar claro. En vez de decir las cosas claras y repetir de forma incesante que el gobierno nos ha metido en un pollo económico espantoso del que será muy difícil salir, el PP ha decidido que toca hablar de inmigración, pena de muerte y el estatuto catalán. Si pretenden que me crea que van a pasar reformas o cambiar el modelo productivo, van listos.
  • Rajoy no ha tomado una decisión seria en siete años. El PP ha pertido cantidades ingentes de tiempo pegándose entre ellos, sin que Rajoy haya plantado cara a nadie. ¿Me tengo que creer que cuando llegue al gobierno podrá aprobar alguna ley que exija un poquito de esfuerzo? ¿Que plantará cara a la patronal y sindicatos? ¿Que no aceptará cualquier acuerdo chapucero para pactar con nacionalistas? Vamos, hombre.
  • Están obsesionados en política identitaria. El partido (y sus bases) parecen estan más preocupados en catalanes, homosexuales, inmigrantes y desviados varios que en lo que sucede en el planeta tierra.
  • No pretenden ser honestos. En vista de cómo han tratado los casos de corrupción estos últimos meses, ¿de verdad los quiero cerca del gobierno? El hecho que ni se han molestado en criticar al ridículo presidente de la patronal es realmente lamentable. ¿Qué clase de potencial gobernante no se preocupa que los empresarios españoles vean normal tener un cretino como líder?

Sé de sobras que están un poco por encima en las encuestas. Qué menos, con el paro al 19%. Aún así, me temo que no poca gente en el gobierno realmente no está demasiada preocupada por lo que dicen los sondeos ahora mismo; los datos dicen  que los votantes están sinceramente aterrados con la idea que sea el PP el que gobierne. No soy el único que escucha a Rajoy, intenta con todas sus fuerzas buscar algo que le guste, y se encuentra que por mucho que se esfuerce, la oposición no le da ninguna alternativa.

El PP podría estar preparándose para ganar por mayoría absoluta el 2012, si la crisis sigue igual de mal y tienen un mensaje competente. Ahora mismo, sin embargo, parecen estar esforzándose en ganar de puntillas, sin que se note, no sea que lleguen al poder y tengan que gobernar o algo así. Me pone enfermo.

El mejor amigo del gobierno

Tuesday, January 12th, 2010

La gloriosa oposición española parece que nos va a dar otro mes de los que hacen época. Con el sumario de Gürtel previsiblemente a punto de dar otra inagotable fuente de comedia involuntaria y lamentables justificaciones desde la cúpula del PP (”¡los láseres de control mental de Rubalcaba hicieron que Correa se llevara a Agag secuestrado a Venezuela!”), el gobierno parece que podrá -otra vez- sentarse y esperar a que los conservadores hagan el ridículo ellos solitos.

Dos cosas parecen claras. Primero, Rajoy no dimitirá, no importa lo que suceda. Aunque se demuestre que el partido que él dirige estuviera siendo financiado de forma escandalosamente corrupta en sus mismas narices y el tío fuera tan imbécil como para no darse cuenta (”Anda, ¿tenemos viajes gratis? ¡mola!”), el tipo seguirá allí, al pie del cañón, impasible el ademan.

Segundo, el partido de la oposición tiene aún un dirigente cuerdo, sensato, razonable, inteligente y dispuesto a decir en voz alta lo que realmente está sucediendo. Un líder serio, que destaca sobre la mediocridad imperante y dice en voz alta lo que todos sabemos: que Rajoy es un puto lastre.

¿El problema? Ese líder es Manuel Fraga, y nadie le hace puñetero caso. La verdad, si en tu partido político el único tipo que parece decir cosas con sentido es un ex-ministro franquista de 87 años me parece que tienes un problema serio. En el PSOE al menos tiene que salir un ministro a decir que el Presidente del Gobierno repetirá como candidato (nota al margen: esto es como el fútbol, cuando ratifican al entrenador. Y no digo más). En el PP el único que se atreve a decir la obviedad que su líder es un inútil es el abuelo cebolleta que todo el mundo se toma a broma.

Y después me extraño que el gobierno no sea ambicioso. Con enemigos como este, para qué van a tener que esforzarse.

La victoria equivocada

Tuesday, November 3rd, 2009

La prensa habla hoy de “victoria” y “crisis zanjada” en los titulares. Rajoy vuelve de entre los muertos, listo para acallar rebeldes en la ejecutiva tras dos crisis cerradas de forma decisiva y contundente. Una monstruo, este Mariano, un monstruo.

Bueno, es cierto que Rajoy ha ganado dos batallas. El problema es contra quien.

Repasemos: por un lado tenemos a Camps, aceptando a regañadientes un cambio de secretario general. Dejando de lado que a pesar de todo lo caído (y la hostilidad abierta de los barones valencianos) el tipo no ha remodelado su gobierno, es necesario recordar el calibre de su oponente. Camps es, a todos los efectos, un cadáver político; el caso Gürtel lo ha triturado, y parece meridianamente claro que el escándalo no va a amainar a medio plazo. El presidente valenciano no tiene apoyos internos ni externos de consideración ahora mismo; lo único que lo mantiene en el cargo es el hecho que su caída sería demasiado ruidosa. Que Rajoy “se imponga” a Camps es el equivalente político de Mike Tyson pegándole una paliza a un niño - el resultado es bastante irrelevante.

Esperanza Aguirre es a priori un enemigo más fuerte, pero vale la pena recordar dónde ha ganado Rajoy. El conflicto era entre nombrar un amigote de la lideresa o el ministro de economía sagrado del PP para presidir la segunda caja de ahorros española. Aguirre tuvo la extraña idea de intentar imponer al primero; el resto del planeta (gobierno incluído) apostó por el segundo. Si alguien se esperaba una sorpresa extraordinaria o una resistencia numantina era un poco fantasioso; Espe no es tan idiota.

Más allá de eso, me parece importante recalcar que Esperanza Aguirre no es la criatura omnipotente que algunos pretenden ver. La presidente de la Comunidad de Madrid no se atrevió a plantear batalla en el Congreso de Valencia el año pasado por muy buenos motivos; fuera de su feudo sus apoyos son limitados. Los escándalos del PP estos meses quizás no han conseguido pringarla directamente, pero esto no a ser así eternamente - y si llegara a dirigir el partido, toda esa basura hasta ahora poco visible estaría en primera página de inmediato. Los notables del partido saben de sobra que Aguirre no puede llegar lejos, y no moveran un dedo para protegerla. La cosa es distinta con Gallardón, por cierto; por algo Cobo no se está llevando cachetes estos días.

Tenemos por tanto dos victorias de Rajoy, ambas fáciles. El problema es que esta clase de medidas las debería haber tomado hace meses - y esto es lo que está poniendo en problemas, no Aguirre y Camps. El partido no confía en Rajoy no porque no sea capaz de repartir una leche de vez en cuando; esto lo ha hecho antes. Las dudas vienen del hecho que el paro está al 18%, la recesión parece eternizarse, y mañana los periódicos estarán hablando sobre qué clase de bobada ha hecho el PP hoy. La pregunta no es si Rajoy ha cerrado esta crisis; la pregunta es si el líder del PP va a tener que volver a apagar este mismo fuego una y otra vez.

Darle un par de semanas. Otra parte del sumario sale a la luz, y esta vez sí que implica a Camps en serio. Es obvio desde meses que el PP debería haberse librado del presidente valenciano de inmediato (véase: Santa Coloma, PSC); cada nueva revelación, sin embargo, es una batalla pública y ruidosa - otra vez. O hablemos de Madrid; de aquí un mes Aguirre dice que Cospedal es una inútil y debe marcharse. Estamos otra vez en las mismas.

No sé, veremos qué sucede en la ejecutiva. Los notables del PP parecen esforzarse tanto como pueden por no ayudar en lo más mínimo a su líder, quejarse en privado que van de mal en peor, y después no hacer absolutamente nada para remediarlo.  El viernes decía que el martes veríamos movimiento, con los barones finalmente desperezándose y protestando. Con el fin de semana tan aburrido que nos han dado (dejando de lado a Costa), ahora no estoy tan seguro. Si el partido calla y acepta las “victorias” por buenas, el PP estará de nuevo cerrando el conflicto en falso. El problema no son Aguirre y Camps; el problema es Rajoy.

De chistes y guillotinas

Friday, October 30th, 2009

Sé que me repito, pero no puedo evitarlo: el PP es de chiste. Llevo una buena temporada diciendo que los notables del partido debían guillotinar a Rajoy lo antes posible, pero nunca me imagine que la cosa se volviera tan evidente tan deprisa.

No es cosa ya de medios de izquierdas o blogueros progresistas; el líder conservador se lleva bofetadas en El Mundo y una bonita petición de dimisión desde Libertad Digital. Ya era hora; algunos comentaristas sensatos (como Carmelo Jordá) ya andaban pidiendo su cabeza desde hacía tiempo, así que ya tocaba que despertara el resto.

Las declaraciones de ayer de Rajoy han sido directamente una pifia del tamaño de un portaaviones. El tipo ha dicho que se han acabado las tonterías y se pone duro; ergo, va a tomar una decisión fulminante de aquí cinco días, el martes de la semana que viene. Es decir, la ira terrible del poderoso líder de la oposición, ese hombre al que se la ha agotado la paciencia, no puede más y va a partir la cara a todos los que le cabrean es tan fuerte que va a cámara lenta. El tipo te va a dar una torta de las que hacen historia y te avisa con cinco días de antelación. A pesar que agradezco que dijera esta chorrada (los comentarios en Twitter fueron bien divertidos), esto no es forma de dirigir un partido político. Vamos, ni una escalera de vecinos. O una partida de Parchís.

La buena noticia para el PP, diría, es que la agonía parece que se acaba. No hace demasiado comentaba que todo era cuestión que uno o dos históricos del partido, o unos cuantos barones regionales, criticaran a Rajoy de forma abierta. Cualquier peso pesado que diera el paso adelante iba a crear una reacción en cadena de críticas que forzarían al líder a reaccionar. Tras montar otro número con Costa y Camps por la mañana, Jose María Aznar fue el primero peso pesado en realmente cuestionar a Rajoy abiertamente, y con ello abrir la veda. En pocas horas, Juan Vicente Herrera amenazaba con irse a casa si las cosas no cambiaban, y en vista que era ya barra libre, Pizarro alababa abiertamente a un candidato alternativo a su jefe para presidente del gobierno.

Rajoy por la noche dio su épico puñetazo a la mesa a cámara lenta (o increíblemente lenta transformación en el Increíble Hulk), aumentando el ridículo. Si a alguien le quedaban dudas, me parece que el pobre tipo selló su futuro anoche. En vista que va a “tomar represalias” en cinco días, el partido en pleno tiene ahora todos los incentivos del mundo para lanzar un ataque preventivo, sacárselo de encima y evitar el bochorno de otra patética guerra de comunicados la semana que viene.

Escoger a un nuevo líder no tiene por qué ser demasiado complicado a estas alturas. El desastre de Cajamadrid estos días ha dejado claro que Esperanza Aguirre es cordialmente detestada por un amplio sector del partido. Gallardón sigue siendo víctima de su arrogancia y del odio irracional del sector más conservador. Camps ha caído en acto de servicio, Baleares tiene su ex-presidente en otro país (por buenos motivos, me temo), Feijoo es gallego y demasiado nuevo, Castilla León está Gurtelizada…

Sólo quedan Arenas (que no ha conseguido mejorar resultados en Andalucía), Pizarro o algún superviviente del equipo de Rajoy (sin comentarios) o una vuelta a los históricos de la era Aznar. Gente como Rodrigo Rato, que recibía elogios estos días incluso del presidente del gobierno, y que justamente se iba mudar a Madrid pronto, vamos. Dicho en otras palabras, me parece que ese va a ser el recambio.

¿Qué veremos este fin de semana? Si el Partido Popular es un partido sensato, el viernes será un día de contactos discretos; los notables del partido hablarán entre ellos a espaldas de Rajoy.  El fin de semana sondearán a Rajoy sobre posibles salidas, a ver si es receptivo. Le darán a entender que mucha gente no confía en él, y que lo mejor el partido es un relevo, una salida digna. Si acepta dimitir, perfecto; si no, todo el mundo estará hablando con la prensa para que el domingo los titulares sean horribles, y dando entrevistas el lunes para que Rajoy no quiera ni salir de la cama.

Si son listos y hacen las cosas bien, el martes Rajoy estará dimitiendo, no cortando cabezas; una salida dignificada, aplaudido por todos como muestra de honestidad y renovación. Si son torpes o Rajoy no es razonable, el martes será la madre de todas las batallas en la ejecutiva, con gente pidiendo un voto estilo Gallardón con Cobo o algo peor. El tipo acabará saliendo, aunque sea por las malas y dejando el partido en una situación aún más caótica.

Una vez defenestrado Rajoy, el líder casi seguro “emergerá” vía círculo mágico - una decisión de los notables a puerta cerrada, rápida e indolora. En vista que los cargos intermedios del partido lo que quieren es ganar elecciones, lo que veremos probablemente será un moderado, que aprovechará la espectacular torpeza de la lideresa estos días -incapaz de ganarle un órdago ni al inútil anterior- para centrar el partido, soltar cuatro cachetes a quien proteste y empezar a construir una oposición firme con un partido bien disciplinado.

Los socialistas, si todo esto sucede, deberían empezar a preocuparse: como va la economía -y con la preocupante falta de liderazgo y ambición de las últimas semanas- tener el PP con un líder fuerte es una pesadilla hecha realidad.

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Rajoy y Aguirre en Verdún

Tuesday, October 27th, 2009

Hoy quería hablar de cosas más o menos serías. Tenía ganas de meterme a buscar datos y discusiones sobre la pertinaz obstinación de los chinos a mantener su moneda artificialmente baja (tocando las narices a medio mundo) y del Banco Central Europeo a mantener la suya alta (más vale deflación con honra que crecimiento, dicen). Comentar sobre cómo los banqueros son incapaces de aceptar incluso regulaciones que les convienen. Enlazar este artículo sobre nuevas teorías sobre Agincourt para hablar de autoridad y poder político en la Edad Media. Discutir los motivos detrás de las nuevas normas contables del Banco de España para el sector financiero. Hablar sobre la complicada y sutil estrategia detrás de la decisión de Harry Reid de incluir el plan de seguro público en el texto a votar en el Senado. Podía incluso hablar de trenes.

Pero no, no hay manera. El PP parece emperrado en llamarme la atención. Como un niño malcriado incapaz de ser dejado de lado, cada vez que empiezo a hablar de algo distinto Rajoy, Camps, Aguirre y sus muchachos deciden crear un castillo de fuegos artificiales aún más espectacular y excitante, pegándose fuego a lo bonzo con una creatividad admirable.

Esta semana toca un campo de batalla nuevo, tras el espectacular número circense de Camps y compañía en semanas anteriores. Aguirre no ha podido aguantar que alguien salga en la tele más que ella, aunque sea haciendo el ridículo, así que aprovechando que es otoño y Rajoy está tierno y macerado tras un mes de llevarse garrotazos ha entrado con la cachiporra en escena, pidiendo guerra.

El número habitual hasta ahora en el partido de Mariano es que alguien salía a pista, se colocaba detrás del maestro de ceremonias entre risitas del público, y le pegaba una colleja monumental. La escena se convertía en una persecución cómica, el payaso collejero se llevaba una tierna bronca simpática de jefe comprensivo, y el espectáculo seguía un ratito, hasta que repetían el gag.

Esperanza Aguirre ha ejercido de payaso con cachiporra a menudo este año; de todo el reparto de secundarios, es probablemente el preferido por los fans. Su alegre aparición la semana pasada vestida de oso de Cajamadrid no parecía ser nada demasiado novedosa a primera vista - el problema es que esta vez, el número parece que es un poco más elaborado. Un payaso bajito y con muy mala leche, el mejor amigo de otro insigne actor de reparto, ha salido detrás de Aguirre, y cuando menos se lo esperaba le ha soltado un guantazo que la ha dejado tiesa.

¿El resultado? Un berrinche dantesco. El Partido Popular ha sido capaz de hacer su versión casposa de Battle Royale; una combinación entre una pelea infantil y ultraviolencia de rama dura. Tenemos a Aguirre llorándole al líder al que acaba de atizar protestando que en el partido le pegan. Cospedal toda airada protestando que alguien haga público que el partido está ligeramente dividido (¿se cree que somos imbéciles?). Y Gallardón, que llevaba tiempo sin repartir tortas, aplaudiendo a rabiar a su amiguito feo que ha puesto de los nervios a la lideresa. Rajoy, como de costumbre, ni está ni se le espera - y la verdad, a nadie le importa un comino su opinión.

Total, están discutiendo sobre la cuarta entidad financiera del país - una organización en problemas, necesitada de una reorganización urgente, y que si se va a tomar por saco creará una catástrofe bancaria épica.

La crisis de Cajamadrid es, por encima de todo, una batalla absurda. Aguirre se ha obcecado en convertir la institución en un cortijo de amigachismo recalcitrante; la maniobra ha sido tan obvia que Gallardón no ha querido tragar, y ha llamado a la dirección del partido.

Un líder político normal, cuando su partido le llama la atención por ser excesivamente caciquil, retrocede. No tiene sentido meterse en una guerra abierta cuando no tienes la razón, por mucho que la ley y los votos te permitan imponer tu decisión por fuerza bruta. Aguirre, sin embargo, parece haber decidido que no hay mejor manera de demostrar que ella puede mandar que retando a la dirección a una batalla ridícula, y ha cargado con todo - y el resultado es una guerra estúpida. Por un lado tenemos a Rajoy sacrificando cantidades ingentes de prestigio, energía y capital político tratando de bloquear una decisión teóricamente imbloqueable; por otro una lideresa quemando sus naves a base de defender lo indefendible, criticando un intocable del PP (Rodrigo Rato) en el proceso.

El resultado es bastante triste: los dos líderes (es un decir) acabarán con un ojo morado, Cajamadrid con un candidato “de consenso” (es decir, sin que nadie imponga su preferido) y el PP haciendo el ridículo, otra vez, víctima de la patológica incapacidad del partido para renovarse. Aguirre, por mucho que pretenda ser la alternativa a Rajoy, nunca llegará a ninguna parte; los partidos no pagan a traidores. Rajoy es un zombie político; cuando todo el mundo te toma el pelo durante meses se hace imposible pegar un puñetazo en la mesa y forzar disciplina. Me parece que el único que saldrá bien parado de esta será Gallardón, ganándose puntos por su lealtad al líder (cof, cof) y comportándose como el un adulto (más o menos) dentro del caos.

La somanta de tortas de esta semana no es más que el enésimo recordatorio que el PP necesita sacarse de encima a Rajoy de una puñetera vez. Nadie le tiene miedo, nadie espera represalias serias. Es casi rentable para los barones del partido desmarcarse de lo que dice su jefe; en vista de su -falta- de popularidad en las encuestas, criticarlo es de hecho una buena idea. El problema para el partido es que ninguno de los notables que pretenden ser alternativa tienen tienen apoyo real (Aguirre, básicamente; Camps se ha suicidado), mientras que nadie con peso específico quiere dar un paso adelante y pedir un cambio serio.

Arenas, Rato, Aznar, Fraga, Trillo, Cascos, quien sea: es hora de sacar el hacha. Si no lo hacéis, Aguirre, Rajoy y sus amigotes van a perder todo prestigio y apoyo que les queda en un Verdún político interminable tras otro, lejos de la Moncloa.

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Notas sobre Rajoy: despedidas

Thursday, October 8th, 2009

No añadiré demasiado a lo que comentaba hace unos días: cada vez es más obvio que Rajoy tiene que perder el cargo. Los votantes no lo tragan; de hecho, no incluso los votantes de su propio partido creen que el tipo es tonto.

Lo que hemos visto hasta ahora en el sumario en el caso Gürtel deja claro que la cúpula del PP o está llena de mentirosos o llena de perfectos idiotas. No sé si es peor para ellos aceptar que el partido está lleno de corruptos o reconocer que cualquier listillo les puede vender una moto. Ambas cosas les desacreditan completamente para sus cargos; es impresentable que una trama de esta magnitud sucediera, se frente a ellos o a sus espaldas.

Pretender que el PP es la víctima en todo este jaleo es algo completamente enloquecido. Decir que es menos grave el lucro personal a cambio de favores que financiar el partido a cambio de favores no sólo es mentira, es un absurdo; la corrupción no deja de ser corrupción por estar sirviendo tu propio bolsillo en vez que el de la causa. Pretender que el problema es menos serio porque los populares están siendo presuntamente investigados con demasiado ahinco es ya de traca - es como decir que pegar una paliza al niño feo de la clase es menos serio porque se la diste delante de la profe.

Aún con todo esto, el problema grave para el PP no es que haya gente corrupta en el partido - lo realmente peligroso es que su presidente los ha estado protegiendo durante meses. En política te defines por tus acciones, y Rajoy ha estado pretendiendo que todo iba espectacularmente bien y todo el mundo era extraordinariamente bueno todo este tiempo. Es imposible que nadie se tome en serio nada de lo que diga sobre el tema a partir de ahora. El hecho que no viera o quisiera ver la enorme serie de despropósitos debajo de sus narices, y su incapacidad para actuar de forma decisiva cuando salieron a la luz bastán para hacer urgente un cambio de líder.

Hace unos días me preguntaba si los notables del PP serían capaces de dejarse de historias y sacarse de encima un candidato que era probablemente un lastre. En los comentarios me señalásteis, con razón, que con las encuestas a favor sería difícil que alguien se atreviera a sacar el hacha, a pesar que un cambio de liderazgo probablemente le podía dar una mayoría absoluta a los conservadores el 2012.

Hoy la pregunta no es si lo harán, la pregunta casi debería ser cómo. Sinceramente, creo que la posición de Rajoy es insostenible; cuando los editoriales del ABC y La Razón te defienden con tan poco entusiasmo (y el Mundo te suelta guantazos de impresión) realmente no vas a llegar a ninguna parte - y más con el goteo constante de malas noticias que a buen seguro esconde el sumario. Rajoy, de hecho, parece ser consciente de ello; un líder político no deja que su portavoz diga que han hecho “lo que han podido” cuando medio país les está llamando idiotas.

Cuando el PP se despierte del terror inicial de ver como las dos federaciones más importantes del partido eran de hecho una verbena (nota: este escándalo acabará también con Aguirre -y no olvidemos los espías), no creo que Rajoy dure demasiado. Forzar la dirección actual hacia el exilio no será complicado; una palabra de Aznar, Rato o alguno de los intocables de esa era bastará para apartarlos. El problema será cuando miren al banquillo y se den cuenta que está vacio: el escándalo ha guillotinado a Camps, Aguirre y si no se dan prisa para salvarlo, incluso con Feijóo.

El PP deberá resolver dos dilemas. Primero, qué dirigente “histórico” es sacado del congelador y puesto en activo de nuevo. A lo mejor Rodrigo Rato se vuelve loco y decide volver; quizás Aznar baja de los cielos personalmente. Si las encuestas son suficiente catastróficas, a lo mejor se tragan el orgullo y apuestan por Gallardón. Segundo, cómo deciden quién será el próximo líder del partido - el PP sólo ha escogido liderazgos hasta ahora a base de dedazos, pero no estoy seguro que sea demasiado sensato que Aznar o un comité de sabios tomen esta decisión ahora.

Por descontado, las dos cosas no son independientes; el método de selección de líderes no es una herramienta neutral. Si fueran listos y humildes, los notables copiarían de forma descarada el mecanismo utilizado por los socialistas en 1997: congreso abierto, tratar de sacarse un conejo de la chistera, y apostar que la ola de renovación del partido (hecha evidente por la de tortas que se estarán soltando) empuje a los votantes desencantados de vuelta a la orilla. Eso exigiría un grado de humildad y resignación por parte de los cadáveres salientes considerable, pero bien que lo vimos en el PSOE.

No acostumbro a ser demasiado amigo de hacer predicciones porque la verdad, me equivoco  casi siempre. Sin embargo, sinceramente no veo cómo Rajoy puede sobrevivir a esto ahora mismo. Más allá de un suicidio colectivo del partido entero, no me puedo imaginar un escenario en que la prensa y el partido crean que es una buena idea llegar al 2012 con el barbas. Decid adiós a Rajoy. Fue bonito mientras duró, me temo.

Con suerte de aquí unos meses en España tendremos un jefe de la oposición real, y quizás eso hace que el gobierno se despierte y todo.

Encuestas y supervivencia política

Monday, October 5th, 2009

Ayer domingo tuvimos dos encuestas sobre la situación política española, y los resultados vienen a repetir lo que yo sabemos. Por una lado, Zapatero y su gobierno son más bien poco apreciados, con una amplia mayoría de los votantes diciendo que no están haciendo un buen trabajo. Por otro, el mismo electorado contempla con horror que la alternativa a esa pila de patanes es una oposición aparentemente aún más horrible, con un liderazgo obcecado en proteger a colegas como mínimo patéticamente deshonestos.

No por obvio, pero vale la pena insistir en ello: es increíble que con una economía tan increíblemente maltrecha el partido de la oposición no sea capaz de sacar más de cuatro puntos escasos al gobierno. Esto en un contexto en que prácticamente nadie dejaría a un ministro socialista ni siquiera sacar a pasear al perro. A pesar que no creo que improvisar sea necesariamente mala cosa, no es algo que ningún político quiere tener como divisa.

La razón es predecible, y completamente obvia: cuando la alternativa al gobierno es incapaz de tomarse gobernar en serio, los votantes lo notan. Un partido no puede pretender de forma indefinida que todos los caso de corrupción son una ficción misteriosa o una conspiración de un gobierno maquiavélico  - y más ahora, con la mayoría de votantes convencidos que el gobierno no sabría dibujar la O con un canuto.

En un planeta normal, con una oposición mínimamente inteligente, el PP estaría a  10-12 punto de los socialistas (nota: Gordon Brown está haciendo mejor trabajo que Zapatero, por cierto). Si la economía ha resucitado el 2012 (y según el FMI, el paro llevará bajando un año y medio por entonces), los socialistas tendrán el gobierno a tiro otra vez.

Es probable que Zapatero no sea el candidato de los socialistas en el 2012. Paradójicamente, Aznar ha dado una excusa estupenda al PSOE para poder renovar su liderazgo de arriba a abajo sin dar la sensación que el partido anda en guerras internas: bastará con una gloriosa apelación a “no eternizarse” y la “limitación de mandatos” para poder sacarse al presidente del medio. Si de aquí dieciecho meses los socialistas están hablando de “dar el relevo” y “nuevas caras”, Rajoy y sus muchachos van a parecer un atajo de fósiles más preocupados de proteger a sus amigotes que otra cosa.

¿Qué quiero decir con esto? El PP puede hacer dos cosas. La primera es confiar que los casos de corrupción no se lleven medio partido por delante (a estas alturas, un salto de fe extraordinario) y que a la vez Zapatero pierda cualquier atisbo de instinto político (nota: de eso nunca ha estado falto), y que el 2012 acaben ganando de rebote. Si siguen así, no sólo dejarán que el PSOE escape con vida la madre de todas las recesiones, sino que además pueden arreglárselas para perder las siguientes elecciones.

La segunda, y más razonable, es adelantarse a los socialistas y defenestrar a amadísimo y queridísimo líder de inmediato. Los votantes normalmente tienden a ver una guerra interna con malos ojos; en vista de los catastróficos números de Rajoy en las encuestas, sin embargo, estoy bastante seguro que una puñalada trapera sería universalmente aplaudida. Si el nuevo líder del PP (no importa quien sea a estas alturas, siempre que no escojan a Manuel Fraga) se muestra implacable con los casos de corrupción y purga de arriba a abajo a todo aquel que haya estado a menos de dos metros de distancia del Bigotes la prensa entera va a hacer piruetas alabando su valentía incansable.

No soy demasiado amigo de las predicciones (tengo un historial larguísimo pifiándolas), pero si tuviera que apostar diría que es bastante probable que Zapatero o Rajoy no serán candidatos en el 2012. Si me apuráis, no me extrañaría que ni uno ni otro llegaran a las generales. La diferencia entre los dos políticos es que el PP como antes cambie de líder, mejor, ya que tendrá más tiempo para poner distancia ahora que la crisis aprieta, mientras que el PSOE probablemente haga el cambio en cuanto la economía empiece a recuperarse - y no me extrañaría que eso es lo que dicen a potenciales rebeldes estos días.

¿El problema para el PP? el partido no tiene una “cultura conspirativa” bien desarrollada - que yo recuerde, nunca han disfrutando de un buen magnicidio. Los años de Fraga y Hernández Mancha fueron cómicos, pero no realmente conspirativos; el presidente fundador hizo y deshizo hasta acertar con Aznar con un buen dedazo. Rajoy llegó al poder del mismo modo, y todos recordamos el lamentable espectáculo que dió Aguirre el verano pasado en Valencia. De igual modo que el PSOE tiene múltiples y creativas tradiciones sobre como coser a tortazos al líder (al fin y al cabo, el mito fundador de Suresnes fue una somanta de palos a la vieja guardia), los conservadores no tienen una guía clara sobre como hacerlo - van a tener que aprender sobre la marcha… si Aznar no ejerce de Fraga y “corrige” su nombramiento.

En fin, veremos que sucede. Si estoy en lo cierto, la política española será irreconocible de aquí un año.

El problema del PP

Tuesday, September 22nd, 2009

Tanto hablar de los problemas del PSOE, sus conflictos internos y externos y su timidez extrema a la hora de pasar reformas estructurales serias, y nos olvidamos de la verdad más simple en una democracia: las elecciones son un juego de suma cero. Por muy mal que lo esté haciendo el gobierno y por mucho que se esfuercen en ser tan incomprensibles como sea posible, Zapatero de hecho no está en problemas serios todavía.

¿La razón? Los votantes creen que los socialistas no pueden gobernar ni la comunidad de vecinos, pero parece que no nombrarían a Rajoy ni delegado de una clase de parvulario. Vale la pena echar un vistazo a las encuestas para repasar lo “popular” que es el principipal partido de la oposición a estas alturas.


Un 34% de los votantes creen que el PP está haciendo un buen trabajo en la oposición. El gobierno, con un 18% de desempleo, está aún por encima del 40% de aprobación - no es un resultado estelar, pero están apenas a seis o siete puntos de tener la reelección a tiro (en general un gobierno “sobrevive” a unas elecciones cuando su popularidad está en 46-47). Con la que está cayendo, el PP debería estar barriendo a los socialistas en las encuestas, y lo único que vemos en cambio es una ventaja anémica de uno o dos puntos.

El PP puede hablar del “suelo del PSOE”, “voto cautivo” y “esos malditos catalanes que no nos quieren aceptar” todo lo que quieran: algo deben estar haciendo mal. Horrorosamente mal. La labor de oposición del partido conservador, de hecho, hace que la hilarante incompetencia comunicativa del gobierno parezca un concierto de la Filarmónica de Berlín. No es preocupante, es sencillamente patética.

Hay varios motivos detrás de estos pobrísimos resultados. El primero, y más obvio, es Mariano Rajoy. El líder de la oposición (lo de líder es un decir) no es que suspenda, es que está en valoraciones subterráneas. Un tipo que no ha tomado una decisión desde hace siete años (la última vez que estuvo en un ministerio) no puede ir por el mundo con un 3,55 de nota por el mundo (CIS, Julio), siendo superado por el fósil calvo inmortal Durán Lleida. Un 17% de votantes dicen que Rajoy les inspira confianza; un 80% están entre inquietos y aterrados que el tipo llegue a presidente.

En un planeta normal, esto sería suficiente como para que tus compañeros de partido te tiraran delante de un tren si la más mínima ceremonia. Los problemas del PP, sin embargo, no acaban aquí. Los políticos que pretendían ser alternativa a Rajoy han perdido credibilidad a marchas forzadas (Camps), se han autoexiliado de forma más o menos voluntaria (Rato), son un suicidio electoral en media España (Mayor Oreja), tienen escándalos de corrupción esperando emerger (Aguirre) o han demostrado ser conspiradores de cuarta categoría (Aguirre de nuevo). El único superviviente con una reputación más o menos intacta (Gallardón) es un apestado dentro de su propio partido; ni está ni se le espera.

Estos dos problemas no son de comunicación, son estructurales. Incluso antes de meternos en la delirante oposición conspiranoica de Cospedal y sus mariachis este verano, antes de hablar de todos los casos de corrupción y compadreo no explicado que emergen sin cesar, el PP tiene problemas serios. Aún así, eso no parece disuadir a los populares, que se esfuerzan en convertir la mejor oportunidad política nunca vista por un partido conservador en España en un lamentable desfile de excusas, defensas cerradas de lo indefendible y furibundos ataques a objetos imaginarios.

Insisto: nunca tendrán una oportunidad como esta. El gobierno está cometiendo el error de justificar todo lo que hacen a partir de la ideología - definiendo “socialdemocracia” como aquello que hace el PSOE. En vista de los resultados económicos del país estos meses, una victoria electoral clara no sería sólo llegar al gobierno, sino poder reescribir la retórica del país, cambiando el debate durante décadas.

Pero no, prefieren seguir odiando a Gallardón.