Quiénes somos
Hágase socio
Noticias y eventos
El Coliseo

Posts Tagged ‘nuevo mundo’

La prensa como intermediario

Wednesday, October 7th, 2009

Al hablar de medios, el saber convencional siempre ha sido decir que “content is king” - el contenido es el rey. Si una revista, periódico o página en internet tiene buenos contenidos, la gente vendrá a leerlo, se tragará los anuncios, y conseguirán que ganes dinero.

Esto quizás fuera cierto en el pasado, pero empiezo a sospechar que desde hace una temporada el sentido de la frase ha cambiado. La culpa, como de costumbre, la tiene la red, y todo lo que representa.

El otro día comentábamos que los medios realmente no “venden” contenidos, sino que venden lectores - crean tráfico, atraen público, y hacen que el lector o televidente pierda el tiempo viendo anuncios, que es donde sacan beneficios.  Los periódicos de hecho no están ofreciendo artículos o noticias, sino que están colocándonos publicidad.

Los medios de comunicación son básicamente intermediarios. Un periódico tiene una pila de matados que se pasan la vida escribiendo, un pelotón de todólogos y opinadores profesionales que creen que nos interesa mucho lo que dicen, y un director y consejo editorial que están convencidísimos que son muy influyentes. Toda esta gente escribe mucho - y lo que hace el editor del diario es coordinar a todos estos gafosos para que sean capaces de ofrecer algo coherente. Cuando tienen este material, el editor pone en contacto los vendedores de letra impresa con los compradores de lectores interesados, y de eso saca un beneficio.

¿Qué está sucediendo estos días? Bueno, uno de los elementos importantes de internet y nuevas tecnologías es la reducción de los costes de transacción. La información circula mucho más rápido de un sitio a otro, haciendo que participar en un mercado complejo sea mucho más fácil. En un mercado sofisticado, un intermediario es alguien que vive de reducir estos costes de transacción; son los expertos que ponen contactos compradores con vendedores.

Hace una (larga) temporada enlazaba varios estudios sobre cómo la aparición de portales como Zillow o Idealista han hecho que las comisiones de los agentes inmobiliarios hayan caido en picado. No son los únicos; pensad dónde comprabáis un seguro de coche, billete de avión o acciones en bolsa hace unos años. Internet (y la magia del software que gestiona todas estas cosas) ha hecho que tareas que hace una década requerían un intermediario especializado que supiera navegar la información por tí ahora estén al alcance de cualquier mortal.

Si volvemos de nuevo nuestra mirada a la prensa, esto necesariamente debe tener un efecto. Los editores ya no son los únicos intermediarios efectivos poniendo en contacto lectores con escritores interesantes; internet pone a disposición del público un número básicamente infinito de contenidos esperando ser disfrutados. Si alguien está buscando un gafoso progresista con ansias de grandeza, frikazo de los trenes, que viva en Estados Unidos y hable de política sanitaria en Estados Unidos de forma obsesiva, lo puede encontrar (en vista del tráfico de los últimos meses, hay claramente un mercado para gente de esta calaña, por cierto) - internet lo tiene.

Hace unos años, el hipotético lector de susodicho friki no tenía nada que hacer - sólo podía confiar que algún editor de periódico de tirada nacional (preferentemente de un diario independiente de la mañana) descubriera que en en el mundo había una demanda no satisfecha de gafapastismo trenero feroz y que decidiera publicar algo en ese sentido. Ahora, basta una visita a Google, Menéame o Neoprogs para descubrir que sus ánsias están cubiertas - y que uno puede leerlo sin pagar.

Cuando los costes de transacción caen, los intermediarios pierden su papel central en un mercado: ya no son imprescindibles. Los periódicos, televisiones y radio no son el único árbitro sobre qué contenidos son accesibles al público y dónde pueden comprar espacio los anunciantes; ahora todo el mundo puede publicar sin tener que ser fichado por Murdoch, Cebrián o el coloso mediático de turno. Los medios de comunicación tradicionales, si no se dan cuenta de este hecho, seguirán a las discográficas camino del cementerio de dinosaurios.

¿Qué papel deben adoptar los medios de comunicación, la prensa, en este nuevo contexto? Para empezar, darse cuenta que los beneficios del pasado no volverán - ya no son los actores centrales. De hecho, es muy probable que tengan que pensar en cómo trabajar sin generar beneficios, convirtiéndose en entidades sin ánimo de lucro en algunos casos. Deben darse cuenta sobre qué contenidos pueden generar que no pueda ofrecer un tipo en pijama en casa - los reportajes en profundidad, cobertura en sitios peligrosos y dar contexto a la información de forma clara.

Lo más importante, sin embargo, es que deben pasar de barrera a la entrada a ser policías de tráfico - los periodistas profesionales, más que generadores de contenidos estrictamente, serán pronto “descubridores” y “confirmadores” de contenido ajeno. Sonará horriblemente dospuntocerista, pero en un contexto de exceso de información galopante la tarea de la prensa será separar el grano de la paja, no ejercer de granjeros.

En cierto sentido, es una vuelta radical a los orígenes; el modelo que tengo en mente no es una bitácora llena de enlaces y contraenlaces, sino algo más parecido a lo que hace el Economist. La muy antigua revista británica no acostumbra a perder el tiempo repitiendo lo que ha dicho un político y otro; la idea central es explicar de forma sencilla por qué algo es importante y qué efectos puede tener. Los reporteros no son imparciales, pero dan explicaciones (en general) bien razonadas - traducen un mundo complejo a algo comprensible, a menudo a base de referenciar lo que dicen los que saben de la materia.

La idea para los medios es no pretender ser el centro de la conversación: es hacer que esta sea más interesante e informativa. No diré que hacer esto sea fácil (no lo es), pero el cambio es necesario; el modelo actual es un fósil obsoleto.