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El Coliseo

Posts Tagged ‘Líder zombie’

El mejor amigo del gobierno

Tuesday, January 12th, 2010

La gloriosa oposición española parece que nos va a dar otro mes de los que hacen época. Con el sumario de Gürtel previsiblemente a punto de dar otra inagotable fuente de comedia involuntaria y lamentables justificaciones desde la cúpula del PP (”¡los láseres de control mental de Rubalcaba hicieron que Correa se llevara a Agag secuestrado a Venezuela!”), el gobierno parece que podrá -otra vez- sentarse y esperar a que los conservadores hagan el ridículo ellos solitos.

Dos cosas parecen claras. Primero, Rajoy no dimitirá, no importa lo que suceda. Aunque se demuestre que el partido que él dirige estuviera siendo financiado de forma escandalosamente corrupta en sus mismas narices y el tío fuera tan imbécil como para no darse cuenta (”Anda, ¿tenemos viajes gratis? ¡mola!”), el tipo seguirá allí, al pie del cañón, impasible el ademan.

Segundo, el partido de la oposición tiene aún un dirigente cuerdo, sensato, razonable, inteligente y dispuesto a decir en voz alta lo que realmente está sucediendo. Un líder serio, que destaca sobre la mediocridad imperante y dice en voz alta lo que todos sabemos: que Rajoy es un puto lastre.

¿El problema? Ese líder es Manuel Fraga, y nadie le hace puñetero caso. La verdad, si en tu partido político el único tipo que parece decir cosas con sentido es un ex-ministro franquista de 87 años me parece que tienes un problema serio. En el PSOE al menos tiene que salir un ministro a decir que el Presidente del Gobierno repetirá como candidato (nota al margen: esto es como el fútbol, cuando ratifican al entrenador. Y no digo más). En el PP el único que se atreve a decir la obviedad que su líder es un inútil es el abuelo cebolleta que todo el mundo se toma a broma.

Y después me extraño que el gobierno no sea ambicioso. Con enemigos como este, para qué van a tener que esforzarse.

Encuestas y supervivencia política

Monday, October 5th, 2009

Ayer domingo tuvimos dos encuestas sobre la situación política española, y los resultados vienen a repetir lo que yo sabemos. Por una lado, Zapatero y su gobierno son más bien poco apreciados, con una amplia mayoría de los votantes diciendo que no están haciendo un buen trabajo. Por otro, el mismo electorado contempla con horror que la alternativa a esa pila de patanes es una oposición aparentemente aún más horrible, con un liderazgo obcecado en proteger a colegas como mínimo patéticamente deshonestos.

No por obvio, pero vale la pena insistir en ello: es increíble que con una economía tan increíblemente maltrecha el partido de la oposición no sea capaz de sacar más de cuatro puntos escasos al gobierno. Esto en un contexto en que prácticamente nadie dejaría a un ministro socialista ni siquiera sacar a pasear al perro. A pesar que no creo que improvisar sea necesariamente mala cosa, no es algo que ningún político quiere tener como divisa.

La razón es predecible, y completamente obvia: cuando la alternativa al gobierno es incapaz de tomarse gobernar en serio, los votantes lo notan. Un partido no puede pretender de forma indefinida que todos los caso de corrupción son una ficción misteriosa o una conspiración de un gobierno maquiavélico  - y más ahora, con la mayoría de votantes convencidos que el gobierno no sabría dibujar la O con un canuto.

En un planeta normal, con una oposición mínimamente inteligente, el PP estaría a  10-12 punto de los socialistas (nota: Gordon Brown está haciendo mejor trabajo que Zapatero, por cierto). Si la economía ha resucitado el 2012 (y según el FMI, el paro llevará bajando un año y medio por entonces), los socialistas tendrán el gobierno a tiro otra vez.

Es probable que Zapatero no sea el candidato de los socialistas en el 2012. Paradójicamente, Aznar ha dado una excusa estupenda al PSOE para poder renovar su liderazgo de arriba a abajo sin dar la sensación que el partido anda en guerras internas: bastará con una gloriosa apelación a “no eternizarse” y la “limitación de mandatos” para poder sacarse al presidente del medio. Si de aquí dieciecho meses los socialistas están hablando de “dar el relevo” y “nuevas caras”, Rajoy y sus muchachos van a parecer un atajo de fósiles más preocupados de proteger a sus amigotes que otra cosa.

¿Qué quiero decir con esto? El PP puede hacer dos cosas. La primera es confiar que los casos de corrupción no se lleven medio partido por delante (a estas alturas, un salto de fe extraordinario) y que a la vez Zapatero pierda cualquier atisbo de instinto político (nota: de eso nunca ha estado falto), y que el 2012 acaben ganando de rebote. Si siguen así, no sólo dejarán que el PSOE escape con vida la madre de todas las recesiones, sino que además pueden arreglárselas para perder las siguientes elecciones.

La segunda, y más razonable, es adelantarse a los socialistas y defenestrar a amadísimo y queridísimo líder de inmediato. Los votantes normalmente tienden a ver una guerra interna con malos ojos; en vista de los catastróficos números de Rajoy en las encuestas, sin embargo, estoy bastante seguro que una puñalada trapera sería universalmente aplaudida. Si el nuevo líder del PP (no importa quien sea a estas alturas, siempre que no escojan a Manuel Fraga) se muestra implacable con los casos de corrupción y purga de arriba a abajo a todo aquel que haya estado a menos de dos metros de distancia del Bigotes la prensa entera va a hacer piruetas alabando su valentía incansable.

No soy demasiado amigo de las predicciones (tengo un historial larguísimo pifiándolas), pero si tuviera que apostar diría que es bastante probable que Zapatero o Rajoy no serán candidatos en el 2012. Si me apuráis, no me extrañaría que ni uno ni otro llegaran a las generales. La diferencia entre los dos políticos es que el PP como antes cambie de líder, mejor, ya que tendrá más tiempo para poner distancia ahora que la crisis aprieta, mientras que el PSOE probablemente haga el cambio en cuanto la economía empiece a recuperarse - y no me extrañaría que eso es lo que dicen a potenciales rebeldes estos días.

¿El problema para el PP? el partido no tiene una “cultura conspirativa” bien desarrollada - que yo recuerde, nunca han disfrutando de un buen magnicidio. Los años de Fraga y Hernández Mancha fueron cómicos, pero no realmente conspirativos; el presidente fundador hizo y deshizo hasta acertar con Aznar con un buen dedazo. Rajoy llegó al poder del mismo modo, y todos recordamos el lamentable espectáculo que dió Aguirre el verano pasado en Valencia. De igual modo que el PSOE tiene múltiples y creativas tradiciones sobre como coser a tortazos al líder (al fin y al cabo, el mito fundador de Suresnes fue una somanta de palos a la vieja guardia), los conservadores no tienen una guía clara sobre como hacerlo - van a tener que aprender sobre la marcha… si Aznar no ejerce de Fraga y “corrige” su nombramiento.

En fin, veremos que sucede. Si estoy en lo cierto, la política española será irreconocible de aquí un año.

Los efectos del ruido de fondo

Tuesday, July 21st, 2009

Llevo una temporada preguntándome si la idea que las divisiones internas de un partido político tienen un efecto real y duradero en la opinión de los votantes sobre este. Al fin y al cabo, todas mis rebuscadas explicaciones sobre disciplina de partido y como una minoría ruidosa puede cambiar el debate se basan en esa premisa. Ignacio Urquizu, hablando de algo un poco distinto, publicaba el otro día esta pequeña gráfica - y me ha hecho muy, muy feliz:

Anda, sorpresa. Tener a Esperanza Aguirre dando la brasa día sí y día también acaba por hacer daño, especialmente entre los votantes de tu propio partido. Urquizu tiene razón: el PP necesita una nueva generación de líderes. Tras un par de años liándose a mordiscos entre ellos, parece claro que no tienen ya mucho que aportar.

Asedio e irresponsabilidad

Tuesday, May 26th, 2009

Llevo unos días sorprendido por la aparentemente absurda obcecación del PP de atrincherarse y cerrar filas alrededor de Camps tras su imputación. Si lo miramos desde un punto de vista objetivo, la cosa es sencillamente impresentable; nadie en su sano juicio se hubiera atrevido a proteger al inefable Blagojovich en Estados Unidos, y lo mismo debería suceder cuando un presidente autonómico es pillado haciendo algo que sea criminal o no, apesta de mala manera.

Aún a riesgo de atribuir a los capitostes del PP una inteligencia de la que carecen (llevan una temporada espantosa), creo que la idea se intuye en este artículo del País. Las europeas son unas elecciones en las que vota poca gente; sólo la gente más motivada va a las urnas. El centro es algo relativamente poco importante; lo que cuenta es conseguir que tus fieles salgan y voten. Rajoy y los suyos parecen haber decidido que la mejor forma de responder a los escándalos es explotándolos, haciendo que los votantes más fieles del PP se sientan atacados. Si el partido se siente asediado, supongo que piensan que la respuesta será cerrar los tercios y ponerse a sajar infieles.

La verdad, no sé si es eso lo que tienen en mente. La idea es totalmente idiota; es quemar la credibilidad del partido con el electorado en general sacar un resultado más o menos decente a corto plazo.  Sin embargo, sabiendo la situación de Rajoy, la cosa tiene una cierta lógica absurda.

Si el líder del PP hiciera lo normal y lanzara a Camps (y medio partido) a los leones, muchos militantes no lo entenderían. La disciplina de partido es algo útil en ciertas ocasiones, pero tiende a producir cierta ceguera cuando es hora de soltar lastre. Hacer una purga en el partido, por mucho que sea algo que diera credibilidad al PP a medio plazo, sería leída a corto como una traición por parte de muchos militantes y notables, y una guerra civil por no pocos votantes, gracias a los alaridos clamando guerra de los defenestrados. Con las elecciones tan cerca, el resultado electoral sería probablemente malo -y letal, casi seguro, para Rajoy.

El líder del PP vive en la cuerda floja; no tiene el más mínimo margen de error. Todas las elecciones son un examen final; si pierde unas, el partido se lo sacará de encima. Eso crea un liderazgo (es un decir) que no puede planificar a largo plazo; sólo vive de ganar el debate del día y la elección de pasado mañana, pero no puede dedicarse a crear una base ideológica o un discurso coherente para gobernar, o ganarse la confianza de los votantes. El PP es un partido que vive del artificio y la tontería de la semana (aborto, ETA, los malvados nacionalistas), pero aparte de volver locos a los socialistas con sus chiquilladas, no son capaces de dar una imagen sólida.

La esperanza para Rajoy es que el lo estará haciendo mal, pero la economía va aún peor. Con un poco de suerte, los votantes estarán lo suficiente decepcionados con Zapatero que le darán su voto. El problema es que ahora mismo el país necesita algo más que eso; una victoria conservadora con una mayoría corta no hará las cosas más fáciles a nadie. La verdad, el PP necesita poner las cosas en orden, o el gobierno seguirá sin perder el tiempo gobernando. Así tenemos los debates políticos, hablando de cualquier cosa menos medidas concretas.

Mientras tanto, en el PP…

Tuesday, April 7th, 2009

Más allá de las intrigas políticas y posible filtración interesada del cambio de gobierno, me parece que -por una vez- Escolar está en lo cierto en una cosa: Rajoy ha vuelto, y el PSOE debería olvidar sus fantasias de sobrevivir en el gobierno gracias a una oposición inoperante.

De acuerdo, estoy dando de nuevo el beneficio de la duda (y siendo extraordinariamente genoroso con ella) a un dirigente político que hasta ahora nunca ha demostrado ser un genio del mal. Pero si miramos las noticias en el PP en las últimas semanas y nos olvidamos del ruido y las risitas de alegría de la izquierda (las de un servidor incluidas), a Rajoy se le han aclarado las cosas bastante.

Empecemos por la última noticia: Losantos pierde su programa. No tengo ni idea cómo se ha cocido la decapitación entre bastidores (me gustaría pensar que una bloguera de élite ha tenido algo que ver), pero por los lloriqueos del sentenciado parece que el tipo se lo olía pero no tiene idea quién se lo ha llevado por delante.

Para el sector más conservador del PP, es una pérdida muy, muy grave. Por mucho que la tropa internauta guste de clamar y proclamar su influencia, Libertad Digital no es ni será nunca un altavoz mediático comparable a una cadena de radio nacional. La derecha americana nunca hubiera llegado a ninguna parte sin sus altavoces radiofónicos, y la derecha montañesa española tampoco lo hará - al menos a corto o medio plazo.

Sin la presión de un energúmeno tirando piedras desde la derecha, a Rajoy le quitan un peso de encima considerable. Se acabó tener que hacer la cuadratura del círculo tratando de hablar a dos electorados al mismo tiempo; la derecha española puede dejarse de esencias ahora y concentrarse en ganar elecciones, que es lo que realmente importa.

La “muerte” mediática de Federico no es una buena noticia aislada; Rajoy ha tenido más sorpresas agradables. Contra todo pronostico (y a la espera que el culebrón del tesorero de Génova no le destroce el chiringuito), parace que Garzón le habrá hecho un favor; las grandes víctimas políticas de sus pesquisas han acabado siendo Aguirre y Camps. Menos ruido interno, y más cuando el mejor amigo de la lideresa está muy ocupado buscando un nuevo curro.

Eso no es todo. Si se confirma como parece que la renovación del gobierno de Zapatero es básicamente una chapuza mal llevada, el PP como organización va a oler sangre: el camino más rápido para llegar a un ministerio ya no es pasando por encima del cadáver de Rajoy, sino haciéndole la pelota y echando al PSOE de la Moncloa bajo su liderazgo inspirado. Con el gobierno en el punto de mira, los notables del PP dejarán de perder el tiempo pensando en como tirar la última garzonada a la gloriosa cocorota de su bienamado líder, echaran toda la culpa al primer pringado que puedan, y se centrarán en el gobierno. Vamos, yo lo haría; quiero ser ministro de fomento. Sí, siempre hay los cuatro ideólogos irredentos que nunca están contentos, pero ahora que su amigo de la radio ya no está, nadie les hará demasiado caso.

Lo cierto es que no sé si Rajoy ha tenido suerte, ha sido hábil, o que con la tormenta de bofetadas que se está ganando Zapatero algún día algo le tenía que salir bien a la oposición. Si estoy en lo cierto (y Garzón, repito, no encuentra algún cadaver gigante en el armario del tesorero de Rajoy), Zapatero tiene oposición por primera vez en años. Es hora que se pongan las pilas.

A todo esto, espero sorpresas mañana (ya que estoy para fiarme de Escolar, sigo con ello) en los nuevos ministros… así que hablaremos si la han pifiado de verdad o no en cuanto sepamos algo más. Al paso que van, conseguirán que vote a… no sé, otro partido. Ya tengo pesadillas. Alguien tiene que darle a este gobierno dos tortas, a ver si se despierta, o están más que perdidos.

Por cierto, si miramos los datos de la crisis de estos días en agregado (no país por país, o sólo mirando a EUA, que es lo que hago siempre) y la comparamos con 1929, la cosa pinta mal. Muy mal. De hecho, peor que los años treinta. Alegría.