Quiénes somos
Hágase socio
Noticias y eventos
El Coliseo

Posts Tagged ‘Impuestos’

¿Impuestos o mercado de emisiones?

Friday, August 6th, 2010

Por Nada es Gratis tenían, hace unos días, una entrada sobre el mercado de emisiones europeo, y sobre si está funcionando para reducir los gases de efecto invernadero en el continente. Dejando de lado el resultado específico a largo plazo, hay algo que me ha sorprendido del artículo: el hecho que critiquen que las emisiones se abaratan durante una recesión.

El mercado de emisiones europeo es básicamente un impuesto. La UE establece un máximo de contaminación, y las empresas deciden si prefieren contaminar y tener que comprar derechos sobre emisiones, o ser más eficientes y venderlos a otros. El truco bajo este sistema es que la cantidad de permisos irá disminuyendo con el paso de los años, en teoría encareciendo los permisos y forzando más eficiencia. A la práctica, sin embargo, la gran recesión ha provocado una caída de las emisiones tremenda por sí sola, así que el precio de los permisos está por los suelos de todos modos.

El resultado es de hecho que nuestro impuesto sobre la polución es, por diseño, tremendamente anticíclico: cuando la economía va bien, las emisiones suben (utilizamos más energía) y las emisiones se encarecen; cuando la economía va mal, el efecto es el contrario. Es un estímulo fiscal, en el sentido más directo del término - y la verdad, es bastante elegante.

La alternativa a un sistema de mercado de emisiones, un impuesto simple y directo, tiene sus virtudes. Es más fácil de gestionar, las empresas tienen un incentivo constante y previsible sobre su propensión a contaminar, y el estado encima puede sacar dinero fácilmente - los gobiernos pueden subastar permisos en un sistema de mercado, pero por motivos que se me escapan les cuesta mucho hacerlo. El problema, sin embargo, es que un impuesto tiene un efecto uniforme, independiente del ciclo económico, algo que no resulta a veces demasiado práctico.

La gran virtud de un impuesto, sin embargo, y en esto sí estoy de acuerdo con Javier Andrés, es que es, en teoría, políticamente menos vulnerable - es más complicado abrir agujeros y excepciones raras. Esta virtud es también lo que hace que lo veamos en ningún sitio, por desgracia. La política tiene estas cosas.

La subida del IVA

Monday, April 12th, 2010

Con tanto hablar de reformas estructurales, hace una temporada que no digo nada sobre la primera reforma valiente que tomó este gobierno, la subida del IVA. Siendo como es un cambio importante, Jorge Galindo y un grupito de aguerridos blogueros han pensado que vale la pena hacer un análisis un poco más detallado del tema - una página donde analizar este cambio. Tenemos por tanto una nueva semi-bitácora colectiva, La Subida del IVA, para analizar los efectos y racionalidad de esta subida fiscal.

De momento tenemos un excelente artículo de Jorge explicando lo básico sobre la subida del IVA, y un gran artículo de Citoyen con una introducción al sistema fiscal de lectura imprescindible. Un servidor aportará su granito de arena en los próximos días - se admiten sugerencias sobre el enfoque o preguntas específicas.

Sopapo antibancario

Tuesday, January 12th, 2010

Una de mis maniobras políticas marrulleras preferidas es la táctica del sopapo. El término no es mío, como de costumbre; me parece que el autor original es Josh Marshall, cuando explicaba la campaña de Bush en el 2004 (bitch-slap politics). La idea es acusar a tu oponente de ser un piltrafilla débil e incapaz, utilizando para ello un argumento básicamente estúpido o completamente inventado. Si el rival te contesta, ganas puntos porque está respondiendo a tu acusación, y algo negativo para él entra en el debate. Si ignora los ataques, parece débil e incapaz de defenderse de una acusación absurda.

Los republicanos han sido, tradicionalmente, los maestros en esta clase de operaciones; la campaña de los Swift Boar Veterans en el 2004 fue una demostración de libro del daño que esta táctica puede inflingir. Karl Rove era especialmente malvado, utilizando variantes creativas del estilo de acusar a los demócratas de compartir las ideas de algún activista de izquierdas alocado, metiéndoles en situaciones hilarantes. La administración Obama utilizó esta clase de ataques de vez en cuando con cierto éxito al principio de su mandato, aunque parecen haberlo dejado de lado un poco.

O eso parecía, hasta hoy. El NYT comenta que la Casa Blanca está planteándose proponer un impuesto especial sobre los bancos como respuesta los increíbles salarios que se van a colocar estos días, algo que puede dejar a los republicanos en una situación curiosa. Los conservadores son alérgicos a cualquier subida de impuestos - votan en contra de ellas de forma obsesiva. Una subida fiscal, incluso a los increíblemente odiados banqueros, será a buen seguro un imán de críticas de no pocos sectores de la derecha americana, siguiendo con su alegre retórica que Obama es un criptocomunista que quiere nacionalizar todo.

Si algún republicano o personalidad radiofónica conservadora dice una burrada (o sencillamente sale a defender los pobres banqueros), los demócratas tendrán una oportunidad maravillosa. Podrán preguntar a los conservadores si prefieren pagar el déficit público o ser amigos de los banqueros, por ejemplo. Podrán acusarles de ser amigos de Wall Street. Podrán decir eso que los republicanos son amigos de los poderosos.

Si los conservadores se callan y apoyan la medida, el chollo es aún mayor. Para empezar, podrán decir que los republicanos también quieren subir impuestos, algo que pondrá a un montón de políticos conservadores en problemas en las primarias. Más allá de eso, podrán capitalizar el tremendo rencor del electorado contra Wall Street estos días, quitándose de encima la imagen en parte de ser demasiado amigos de la banca. Si la gente de Goldman Sachs se cabrea y protesta en voz alta (y ya lo están haciendo), el regalo estará completo.

¿Es una táctica infalible? No exactamente. Los republicanos seguramente atacarán la sinceridad de la propuesta, no la propuesta en sí. Los demócratas tendrán que centrar el debate en la idea de forzar a los banqueros a devolver el dinero de los rescates bancarios y no meterse en cuestiones de credibilidad. Por añadido, el partido demócrata realmente tiene muchos amigos de Wall Street en el Congreso; deberán trabajar duro para que no haya una oposición interna que rompa el mensaje.

Aun con estos riesgos, es una iniciativa política ciertamente inteligente en un año electoral. La administración parece estar siguiendo algo que defendían algunos comentaristas de izquierda (Krugman entre ellos) de echar un poco de retórica populista en una cruzada contra los banqueros. En vez de hacerlo al hablar de regulación (la reforma sobre esto avanza en el Senado a buen ritmo, según dicen), Obama ha preferido hacerlo sobre algo más sencillo y directo, hablando de impuestos. Creo que es buena idea; la retórica regulatoria no pareció ayudar a Chris Dodd, al fin y al cabo. Un ataque más directo será más fácil de vender.

Por descontado, queda ver si el impuesto es una buena idea desde el punto de vista de policies, no de politics; es decir, si es una buena medida. Hasta que no sepamos los detalles específicos será difícil decirlo, pero os mantendré informado.

(more…)

Notas fiscales rápidas

Monday, September 28th, 2009

Unas cuantas notas rápidas sobre la subida fiscal del gobierno, ahora que tenemos más detalles:

  1. Subida del IVA: mucho menos regresiva de lo que parece - probablemente, será básicamente neutral. El hecho que no toquen el tipo superreducido (artículos de primera necesidad) es sensato. La subida no creo que afecte demasiado el consumo - y de hecho, no entra en vigor hasta el verano que viene, pasada la crisis.
  2. Eliminar los 400 euros: de nuevo, menos regresiva de lo que parece - ya que las rentas más bajas nunca vieron ese dinero para empezar. Recordad que de origen era una rebaja temporal y de hecho básicamente regresiva; eliminarla afecta sobre todo a las clases medias, pero era una medida injusta para empezar, que complicaba el IRPF demasiado.
  3. Impuesto de sociedades capitales (soy tonto): difícil de evaluar; por lo que he hablado con algunos expertos, casi un brindis al sol. No recaudará mucho más porque es una subida pequeña y porque es un impuesto difícil de recaudar - el resultado es ligeramente progresivo, pero nada extraordinario.
  4. ¿Por qué estos impuestos y no otros?: la respuesta creo que es mucho más sencilla de lo que parece - el IVA es un impuesto fácil de recaudar, así que da dinero rápido. Eliminar deducciones del IRPF, lo mismo. Y sociedades es el pequeño retoque populista - podrían haber hecho algo con las SICAV, pero la verdad, el efecto en la recaudación hubiera sido probablemente nulo.

¿En agregado? Una reforma básicamente neutral - no progresiva, no regresiva, afecta a todo el mundo igual. Como -repito- la parte redistributiva del sistema fiscal es el gasto público, no cómo recaudamos impuestos, no es una reforma demasiado mala. Por descontado, el hecho que el gasto en este caso sea para reducir el déficit no es demasiado progresivo, pero recordad que si eso se sale de madre demasiado vendrá el FMI y se nos comerá. Mejor ir con cuidado.

Y no, no es la clase de reforma fiscal que yo hubiera propuesto. Dentro de las moderadas ambiciones del PSOE actual, sin embargo, son unas medidas que se ganan un aprobado raspado. Merecemos algo mejor, pero al menos no son ideas estúpidas.

Impuestos y melodrama

Friday, September 11th, 2009

Como es costumbre en los últimos meses, el gobierno Zapatero ha aprobado una medida que es posible que sea buena y tenga cierto sentido, pero se las han apañado para no contarle a nadie por qué están haciendo esas cosas.

Estoy hablando, como no, de la subida de impuestos.

No me meteré a tratar de descubrir qué narices pretenden con esta subida; he lanzado alguna hipótesis más o menos terrorífica no hace demasiado. Es perfectamente posible que subir impuestos sea necesario, de igual modo que hay una racionalidad posible para defender que no deben tocarse. En las últimas semanas, sin embargo, el gobierno nos ha brindado un sainete en verso de jerga fiscal, sin que nadie nos contará a qué venía toda esa palabrería. Lo único que faltaba era un presentador televisivo diciendo “por 25 pesetas, nombres de impuestos o figuras tributarias“, corcho; han asustado a todo el mundo sin explicar bien por qué.

Siendo muy cínico, no creo que haga falta ni siquiera decir la verdad. Si el motivo de las subidas fiscales es aterrador (¡bancarrota! ¡amenaza de muerte monetaria del BCE! ¡los gnomos de Zurich!), el gobierno siempre podía dar alguna excusa. Algo así como decir que “en una crisis todos nos apretamos el cinturón, y eso incluye a los que más tienen - ¡millonarios, a pasar por caja!” o soltar algo como “si queremos seguir ayudando a los que lo necesitan, todos  tenemos que sacrificarnos un poco (*)” (según el populismo del día). Dar una lógica, generar confianza en que saben lo que hacen, y evitar que revistas como The Economist digan que estás tirando dardos a una lista de medidas a ver qué sale.

Lo que no es demasiado de recibo, sin embargo, es que la izquierda se ponga toda histérica ante la posible regresividad de las medidas del gobierno. Primero, porque ahora mismo nadie tiene puñetera idea sobre qué pretenden hacer (en serio, ¿están tocando de oídas?), y segundo, porque no realmente qué impuestos suben no es que tenga demasiado importancia - o al menos, no la tiene hablando de ricos y pobres.

Mira que lo repito a menudo: la política fiscal es un instrumento horriblemente torpe para redistribuir riqueza. Si queremos promover la igualdad y justicia social, el estado puede hacerlo de forma muchísimo más efectiva y eficiente mediante el gasto social. Uno puede financiar todo el gobierno utilizando sólo IVA, impuestos indirectos y un impuesto sobre la renta con poquísimos tramos y tener una sociedad extraordinariamente igualitaria. De igual modo, uno puede pagar el gobierno casi de forma exclusiva a partir de un impuesto sobre la renta fuertemente progresivo y ser incapaz de reducir desigualdades. Los daneses hacen lo primero; Estados Unidos hacen lo segundo - y no hace falta que diga qué país es más progresista.

Si algo ha distinguido al gobierno Zapatero durante esta crisis es que gastar, lo que se dice gastar, ha gastado como un poseso. Algunos de los programas de gasto han sido relativamente torpes (los famosos 400 euros deberían haber sido más progresivos), otros han sido realmente brillantes (el Plan E, con sus errores, ha sido una exhibición: no es nada fácil estimular la economía así de rápido), pero en agregado ha hecho lo que tiene que hacer un político de izquierdas. A saber, mantener el gasto en infraestructuras y el gasto social, y recortar programas que no tienen sentido a corto plazo.

Si es necesario subir los impuestos, y hacerlo rápido (no creo que se pongan a hacer estas cosas si no lo fuera), el gobierno realmente no tiene que preocuparse en mantener la progresividad demasiado. Primero, porque una reforma fiscal en ese sentido es complicada, y segundo, porque su efecto real en quién paga y cómo no es gran cosa; los ricos se dedicarán a perder el tiempo haciendo contorsiones (y utilizando el dinero de forma poco eficiente) para evitar pasar por caja. Lo importante es, ante todo, que el impuesto no genere distorsiones extrañas (es decir, que no envíe a medio país a hacer bobadas intentando evitar un impuesto), y que no haga daño a los factores de la economía que te van a reforzar el crecimiento.

Eso quiere decir que una subida del IVA no tiene por qué ser regresiva o estúpida. Primero, porque el IVA puede gravar distintas cosas con tipos distintos, y segundo porque una pequeña subida de precios cuando los precios están bajando (deflación, ¿recuerdan?) puede que sea incluso bueno en algunos contextos. Por no decir que un 1-2% extra apenas afecta decisiones de consumo inmediatas, y esa recaudación puede ser recolocada en otro sitio donde “mueva” mucho más la economía (como subsidios de paro a gente con cero ingresos). Eliminar los dichosos 400 euros a todo el mundo sí sería una burrada, ya que reducirá el consumo; el problema no sería su naturaleza regresiva, si no el hecho que sea una medida demasiado procíclica.

Así que resumiendo: no nos excitemos. Aunque parezca mentira, la decisión sobre qué impuestos se tocan es más técnica que política - o así debería serlo. Me parecería un detalle encantador que el gobierno explicara estas cosas en voz alta a alguien, pero parece que están demasiado ocupados dando palos de ciego y pensando en voz alta. En fin. Algún día tengo que hablar de disciplina de mensajes y por qué es tan complicada de mantener.

(more…)

Sistema de financiación: los mismos problemas

Saturday, July 11th, 2009

Un par de comentarios sobre los debates sobre el sistema de financiación autonómica que los periódicos están cubriendo tan espantosamente mal estos días.

Primero de todo, es increíble que a estas alturas del debate nadie haya escrito un sólo artículo explicando qué cambios substantivos vamos a ver en cómo se reparte el dinero. El País hace un tímido intento hoy de explicar de qué se está hablando, pero es un artículo corto y bastante mal redactado que no aclara gran cosa.

Todo esto puede que no sea culpa de la prensa únicamente, por descontado; los políticos parecen insistir en discutir esto en privado, a puerta cerrada, sin que sepamos cuáles son las opciones sobre la mesa hasta que haya fumata blanca. Lo único que sale de las negociaciones es una lista de precios y nacionalistas haciendo posturitas airadas, esperanzadas o heróicas (según su estado de ánimo), sin que sepamos realmente el modelo que tenemos entre manos.

Por lo que estoy leyendo y escuchando, el modelo de financiación autonómica seguirá siendo un sistema chapucero. Se habla de transferir porcentajes mayores de recaudación a los gobiernos regionales y crear un mecanismo redistributivo un poco más transparente, pero se sigue sin solucionar el problema de fondo: unos recaudan, y otros prestan los servicios.

Cuando uno tiene un sistema político descentralizado, lo ideal es que cada nivel de gobierno decida qué servicios quiere ofrecer y cómo, y después vaya a los votantes a pedir recursos. El gobierno central puede establecer un nivel de servicios mínimo en muchas áreas (educación obligatoria gratuita, sanidad universal gratuita, etcétera) y aprobar leyes de bases para que la acción sea coordinada, pero las autonomías deciden hasta dónde quieren llegar, y cómo van a pagarlo. La financiación inicial tendrá un nivel de partida, pero si alguien quiere construir hospitales de oro macizo, debe poder hacerlo sin problema, siempre que sean ellos los que cobren los impuestos.

Esto hace que la parte más importante de un sistema de financiación no sean qué porcentaje de los impuestos son transferidos, sino cómo se recauda el dinero necesario. En un mundo ideal, el estado establecería un “pago mínimo” por habitante para garantizar servicios, y daría a las comunidades una cantidad cercana a ese dinero cada año de forma automática. El gobierno central lo recaudaría como le apeteciera; los únicos ajustes en el reparto serían para asegurar que uno puede dar el nivel mínimo de servicio en una provincia cara o poco poblada.

El gobierno no daría ni un duro más; si las comunidades quieren pagarse algún otro juguete, que lo cobren ellas - hacienda estará encantada de recaudar según pidan, poniendo etiquetas bien vistosas diciendo “este dinero se lo está sacando de la nómina su gobierno regional”. Si las comunidades quieren recaudar utilizando un impuesto sobre horas de sueño o alguna absurdidad semejante, que lo hagan; sus votantes ya decidirán si les gusta.

Si eso suena a concierto económico vasco, no estoy demasiado lejos: dar autoridad a los políticos, y marcar bien claro quién paga cada parte del pastel. Los servicios públicos mínimos estarán garantizados, con mecanismos que aseguren que el dinero que el gobierno central envía pague esos servicios y nada más (nada de tener autonomías dejando que los hospitales se caigan a pedazos y protestando que no les dan suficiente - ¿verdad, Espe?); el resto es cosa de los votantes y sus políticos. No iría tan lejos como para crear un sistema de cupo (el estado recauda lo que necesita él solo, que para algo votamos al Congreso), pero en cuanto a autoridad normativa, no hay demasiadas diferencias.

Si el gobierno central quiere colaborar con la región en algún proyecto grande (digamos un aeropuerto, línea de tren, metro) que firmen un convenio y listos. Algunas regiones tendrán más problemas para pagarse estas cosas, así que el estado puede pagar un porcentaje mayor de una infraestructura o servicio extra en regiones más pobres. Si Extremadura quiere alargar el año escolar, el estado puede acceder a pagar parte de los gastos; si la renta por cápita es un 60% de la media nacional, un 40%; si en otra comunidad es un 70%, pagaría un 30%.

¿Lo que veremos ahora? A todas luces, otro pastel híbrido. Los gobiernos autonómicos saben (más o menos) el dinero que van a tener, saben qué responsabilidades tienen, y poco más. Pueden recaudar un poco (tienen cierta capacidad normativa en los márgenes), pero en general viven de dinero ajeno; ellos dan el servicio, pero no dan la cara a la hora de cobrar. Si el sistema de nivelación propuesto es tan torpe como comentan, además tendrán incentivos para intentar sacarse de encima los servicios “aburridos” (educación, sanidad) gastando lo menos posible y concentrarse en el autobombo, tirando líneas de metro a todos lados.

Cuando se negociaba el sistema de financiación, el debate tendría que haber ido en este sentido: ¿Cómo aseguramos que cada uno pague lo suyo? ¿Cómo hacemos que los ciudadanos decidan qué nivel de servicios quieren ? ¿Cómo aseguramos que todos tengan el mínimo acordado? ¿Qué mecanismos de colaboración entre estado y regiones creamos? Lo que hemos visto es dos puertas cerradas y una subasta porcentual, pero poco más.  El nuevo sistema será algo mejor, ya que es más automático, pero sigue abierto al viejo lloriqueo de quiero hacer cosas y ZP no me da dinero, y el alegre vivir de repartir regalos sin tener que pedir nunca dinero a nadie que disfrutan algunas regiones con gobiernos eternos.

Un sistema políticamente rentable, pero no demasiado lógico. No me extraña que se negociara a puerta cerrada.

Marchando una de tópicos de izquierda

Thursday, June 18th, 2009

Llevamos una temporada hablando sobre cómo la izquierda necesita reciclarse y recuperar la iniciativa. Incluso el periódico de referencia cita al neoprogresismo y la necesidad de renovación, de nueva retórica. Ya incluso hacen hombres de paja monumentales para criticarnos estos días, oiga (en serio, ¿la igualdad de oportunidades es tiranía comunista? joder. Y lo de siempre, hablar de los años treinta; es como criticar al PP por la Inquisición); así que nos tomamos lo de renovar en serio.

Hoy me temo que es hora de hablar de ejemplos prácticos. Jessica normalmente es una persona razonable y poco dada al progretrogloditismo, pero hoy suelta algunas perlas. Es a corte de ejemplo de qué no tenemos que hacer para que la gente nos quiera de nuevo - empezando por no defender políticas básicamente erróneas.

  • Subida de impuestos de gasolina y tabaco:

En contra de lo que dice el tópico, subir los impuestos indirectos no es algo de derechas. De hecho, no es algo malo, especialmente cuando subes los impuestos a dos cosas cuyo consumo es malo. La gasolina es un producto horrible, cambio climático, transporte privado ineficiente, etcétera, etcétera. Encima, los pobres van en transporte público (¡redistributivo!) y los camioneros pueden llorar, pero lo que necesitamos son más trenes. El tabaco es algo peor; te mata. Punto. Si alguien lo fuma, es burro y merece pagar por ello;es como las loterias.

Por descontado, tenemos que recordar que hacer política de redistribución via impositiva es algo rematadamente torpe. Los impuestos son un mecanismo muy bruto; la gente con pasta puede dedicar mucho tiempo, esfuerzo, abogados y contables para evitarlo. Hacer el sistema muy progresivo crea un montón de costes, ya que complica el sistema demasiado - y eso antes que te cosan a desgravaciones para incentivar cosas raras. No es una gran idea.

Donde los estados del bienestar hacen la mayoría de la redistribución, y son muy eficaces haciéndolo, es en el lado del gasto. Suecia, Francia o España podrían recaudar todo su dinero vía IVA y serían siendo redistributivos ya que el gasto social es muy potente en este aspecto. Repitan conmigo: lo que nos importa es cómo gastamos; recaudar acaba siendo básicamente proporcional y no demasiado eficiente.

  • Irán: por qué la OTAN y EUA no dicen nada

Para empezar, porque sería horrorosamente contraproducente. Si Obama apoya a los manifestantes (o aún peor, interviene directamente), el régimen iraní los acusaría de ser agentes del Gran Satán. Nacionalismo a espuertas, la revolución muere de inmediato. Es un derivado del cinismo antiamericano que GS mencionaba; occidente, aunque parezca mentira, no es necesariamente el mal. De hecho, muchas veces somos los buenos. Y no sólo eso, a veces no hacer nada es lo correcto.

  • Abaratar el despido

¿De verdad tengo que volver a repasar eso? El progretrogloditismo español es especialmente cargante en este aspecto. España destruye más empleo que nadie en este planeta. Si el gobierno estuviera dinamitando fábricas por la noche en sus ratos libres no podríamos hacerlo peor. Joder, si prohibiéramos trabajar tendríamos menos paro, sabiendo lo mal que se nos da esto de hacer lo que nos dicen.

No importa lo que hagamos, cualquier reforma del mercado laboral sería una mejora. Tenemos que cambiar algo. Lo que sea. En serio.

Y sí, abaratar el despido ayudaría. Lo hacen en las mejores familias: Suecia, Holanda, Dinamarca. Países con mercados laborales mucho mejores que el nuestro. Si creemos que vamos a necesitar mejoras en el INEM o políticas de empleo activas más competentes, pedimos esas políticas también, pero por favor, no vayamos con ese negacionismo absurdo. Decíamos que Rajoy era el señor No, pero la izquierda hace eso igual o más a menudo.

  • Cristiano Ronaldo:

Fuera de tema, pero me parece que es una muestra de incompetencia, no de virtud. Aquí parece que todo el mundo de olvidado cómo acabó la última era Florentino - y ahora el Madrid no tiene terrenos que recalificar, a no ser que quiera construir un nuevo estadio. Por añadido, echad un vistazo a los clubes de origen de los jugadores estrella del Madrid comparados con otros grandes equipos. El Barça fichó a Eto´o del Mallorca; Iniesta, Messi y Xavi son de la cantera. Ronaldinho vino de un equipo francés, Deco de uno portugués, Ronaldo del PSV. El Madrid en cambio tiene como a equipo técnico gente que “descubre” talento de forma consistente en el Manchester United (que está encantado con ello), la Juve y el Milán. Vamos, un puto genio del mundo del fútbol.

Si me dáis 150 millones de euros yo también te hago un equipo espatarrante, de hecho. A no ser que seas Juan Gaspart, así cualquiera. Buena suerte viviendo con esas deudas en esta economía, o teniendo una vedette malcriada que sale con Paris Hilton en un vestuario profesional.

Y sí, de hecho quería hablar de fútbol. Qué pasa. En contra de lo que dice Citoyen, por cierto, se puede ser friki y amar el fútbol; es algo que tiene montones de estadística, grandes poemas épicos, y formar un equipo es como reclutar Pokemons y montar una baraja de Magic. Una baraja muy, muy cara, pero anda que no mola.

Votantes y fantasía

Sunday, May 24th, 2009

Vía Matthew Ylgesias, los resultados de una encuesta de hace un par de años sobre política fiscal. Primero le preguntan a los votantes si los políticos deberían aumentar los impuestos o no para reducir el déficit público:

La respuesta general es que no, ni broma. No importa que uno sea demócrata (”izquierda”) o republicano (derecha), los votantes no quieren más impuestos. La siguiente pregunta, obviamente, es bueno, si uno no quiere subir los ingresos, tiene que recortar el gasto; así que se pregunta qué capitulo de gasto quieren recortar:

¡Sorpresa! El único programa que los votantes quieren cargarse es la NASA, básicamente irrelevante en el presupuesto (si mal no recuerdo, no llega al 0,1%); el resto son ridículamente populares. Tres de los cuatro programas más furiosamente defendidos, de hecho (Medicare -sanidad para jubilados-, Medicaid -niños y pobres- y Seguridad social), son dos tercios del presupuesto federal. Así no hay manera de reducir el presupuesto.

Es algo muy americano: tras treinta años de furibunda retórica anti-impositiva, los votantes no quieren ni oir hablar de impuestos (a pesar que la carga fiscal es comparativamente muy baja), pero no quieren ni pensar en cortar servicios. Los años de fantasía fiscal y alegre déficit y curva de Laffer han creado un electorado que no parece querer aceptar la realidad. No es sólo cosa de California;  el debate político americano lleva siendo absurdo desde hace tiempo.

España tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, pero los políticos aún pueden subir impuestos -y lo hacen, aunque sea mediante no actualizar el IRPF cuando toca- sin que todos los medios pierdan la cabeza. Los problemas de déficit a largo plazo de Estados Unidos (fruto del gasto militar y sanitario, totalmente fuera de control) serán muy difíciles de resolver si los comentaristas y políticos no empiezan a hablar como adultos.

Medidas obviamente estúpidas

Monday, May 11th, 2009

Hay veces que los políticos aprueban medidas tan transparentemente ridículas que uno no sabe qué decir. Cuando leo sobre algo que me suena mal, siempre intento comprender qué lógica hay detrás de la medida; uno puede no estar de acuerdo con una reforma, pero será por no compartir objetivos o entender el cálculo político, no por creer que el legislador es imbécil.

Esperanza Aguirre acostumbra a desafiar este tono comprensivo. Los descuentos al impuesto de matriculación en la Comunidad de Madrid son directamente estúpidos, beneficiando sólo a aquellos que compran coches caros y contaminantes. La compra de un vehículo en una ciudad que gasta tanto (y tan bien) en transporte público es ya de por sí una tontería, pero hacer más baratos los coches más sucios es sencillamente cosa de idiotas.

Y eso sin ni siquiera mencionar lo regresivo que es hacer esta clase de descuentos. Un vehículo privado es en muchos sitios un lujo innecesario. Dar más dinero a quien se compra el cacharro más caro es una imagen bastante transparente sobre qué clase de político es Esperanza Aguirre. Y por cierto (ya puestos) la clase de decisión que una oposición decente puede explotar con éxito.

Impuestos y té

Thursday, April 16th, 2009

El quince de abril es el día de los impuestos en Estados Unidos; la fecha límite para presentar la declaración de la renta. Para la mayoría de los americanos, este es el único impuesto federal que verán en todo el año -el impuesto de ventas es estatal y local, y no tienen IVA-, así que muchos conservadores entusiastas básicamente lo detestan.

Ayer fue un poco distinto, ya que vimos protestas espontáneas” contra impuestos, gasto, déficits y rescates financieros por todo el país. )chocientas ciudades en todo el país (suena mucho, pero recordad, es un país enorme) vieron “fiestas del té” organizadas de forma totalmente “ciudadana” e “improvisada”. La agenda era un tanto confusa; en un principio la protesta era sobre los altos impuestos, y la “subida” de impuestos de Obama (un recorte para todo el mundo menos el 5% de contribuyentes en el tramo más alto, que verán como el tipo marginal pasará del 36% an 39%), pero en vista que era una estupidez obvia, el argumento pasó a ser sobre las subidas futuras para compensar déficit presentes.

Como todo en el movimiento conservador estos días, sin embargo, la protesta acabó incluyendo aborto, inmigración, algunos alegres toques racistas y un discurso neohooverita de recortar gasto, los impuestos son un robo y Obama es un marxista que ayuda a los ricos y quiere nacionalizar la banca (¿?). Una cosa bastante extraña, pero nada demasiado sorprendente.

Lo más hilarante ha sido, sin embargo, la pretensión que todo esto era una protesta ciudadana espontánea; una revuelta cívica mágica. Lo cierto es que muchas organizaciones conservadoras muy bien financiadas por los de siempre han estado organizando esto desde hace meses, en muchos casos con financiación de empresas poco amigas de la administración. No es ilegal; de hecho, es una práctica clásica en política americana: astroturfing. Igual que los movimientos ciudadanos se les llama “grassroots” (raíces de hierba), las protestas no-tan-espontáneas se les llama como la hierba artificial. Por descontado, el truco es no decirlo en público, pero por la reacción de la mayoría de medios, no parecen haber picado.

Tenemos, como de costumbre, Fox News, haciendo otra portentosa exhibición de doblelengua. Mientras que clamaban a los cielos que todo, todo, todo era espontáneo, se han pasado toda la semana promocionando eventos, dando cobertura en directo de todas las fiestas, y teniendo a gente como Hannity o Glen Beck (el nuevo idiota oficial estrella de la cadena) dando su programa desde la fiesta en El Alamo.

Una nota final. Algunos portavoces de las “fiestas espontáneas” empezaron a utilizar “tea bagging” para describir los eventos… sin saber que eso, en ciertos contextos, quiere decir algo completamente distinto. Esto lo leen en casa, así que no lo diré en voz alta, pero tiene que ver con testículos masculinos. Obviamente, el cachondeo en la izquierda ha sido importante.

Ah, y por cierto, Obama tiene un amplio apoyo del electorado en cómo está gestionando la economía. No es que los votantes estén cabreados con él ahora mismo, de hecho - sigue siendo muy popular.