Alegres liquidacionistas
Tuesday, February 3rd, 2009Los amantes de las liquidaciones descontroladas están en todas partes. Estos días, como todo cuando hay recesión, son más pertinaces que nunca. Como de costumbre cuando una idea de política económica especialmente cruel emerge del eter, uno sabe que en LD la van a apoyar, y ni cortos ni perezosos, dos artículos son publicados apoyando las liquidaciones alegremente.
John Wilkes, sin ir más lejos, está encantado con la recesión. Un regalo divino, oiga. Esto de enviar a masas famélicas al paro es genial; ayuda a moldear un temperamento de los niños y crea gente dura y recia capaz de trabajar duro sin ir a lloriquear a los sindicatos. Las razones que da son realmente estupendas:
1. La recesión quita recursos a empresarios ineptos: el problema de las recesiones no es que los empresarios ineptos cierren (esto lo hacen todos los días), el problema es que muchas empresas viables se van al cuerno cuando estaban haciendo las cosas bien. Si yo estoy todo feliz trabajando en el mejor fabricante de coches del mundo (digamos Toyota o Wolkswagen) y el desastre financiero hace que no pueda vender una mierda (¡nadie da créditos!), me puedo ir al carajo sin que yo tenga la culpa. Una recesión es cuando la economía por un motivo u otro está produciendo menos de su capacidad total, y eso hace que empresas decentes quiebren.
2. La demanda de dinero aumenta: el problema en las recesiones es que la gente quiere comprar menos cosas que las necesarias para mantener a la gente trabajando. Si nos gusta la eficiencia, queremos que la economía del país esté utilizando su capacidad al máximo; tener fábricas muertas de risa es un desperdicio. Si la demanda de dinero es tal que estamos manteniendo empresas cerradas y casas vacias, algo estamos haciendo mal; el dinero es de hecho demasiado valioso.
3. La deflación es estupenda: veáse el punto anterior. Si el dinero es cada vez más valioso, nadie tiene incentivo para comprar nada; tenemos más recursos muertos de risa. Sí, tarde o temprano el dinero será tan valioso que acabaremos por querer comprar cosas; el problema es que antes que llegue ese glorioso momento tendremos una cantidad espantosa de gente no haciendo nada.
Aumentar el gasto público en este caso tiene sentido. El gasto público no está “expulsando” al gasto privado, ya que ese gasto de hecho no se está produciendo; la gente tiene este súbito aprecio hacia el dinero que les hace que no compren nada. El estado puede ayudar a hacer que esas fábricas que no hacen nada produzcan cosas, haciendo que haya más compradores, más demanda agregada, y las empresas tengan menos problemas para ser rentables.
La idea de dejar que los bancos quiebren es igualmente absurda, y quizás aún más peligrosa. Básicamente, el problema de un banco cerrando es parecido al de la empresa que sufre una recesión al cuadrado; una quiebra se lleva por delante a cantidad de ahorradores y creditores inocentes, destruyendo de forma indiscriminada ideas buenas y malas, gente responsable e irresponsable.
Lo que es más grave, la quiebra tampoco saldría gratis - más bien lo contrario. Recordad que los depósitos bancarios están asegurados por el estado, y que una serie de quiebras costaría una burrada de dinero público. Si las quiebras crean un pánico bancario (y sabemos por experiencia que eso sucede; mirad lo que dejó la quiebra de Lehman Brothers) estaríamos en una situación aún más insostenible.
Aún así, Rallo tiene razón en una cosa: rescatar el sistema financiero no va a salir gratis ni de broma. Sea creando un banco malo (idea espantosa, por cierto; espero que Geitner cambie de opinión), sea nacionalizando, eso va a costar dinero. La segunda opción es muy cafre (y la verdad, tiene inconvenientes terribles), pero sale más barata; no me gusta nada, pero creo que de todo lo que hay, es lo menos malo. Suecia lo hizo en los noventa, y les salió relativamente bien. España no creo que necesite hacerlo (la banca tiene relativa buena salud, aún con todo), pero Estados Unidos… Buf.




