No añadiré demasiado a lo que comentaba hace unos días: cada vez es más obvio que Rajoy tiene que perder el cargo. Los votantes no lo tragan; de hecho, no incluso los votantes de su propio partido creen que el tipo es tonto.
Lo que hemos visto hasta ahora en el sumario en el caso Gürtel deja claro que la cúpula del PP o está llena de mentirosos o llena de perfectos idiotas. No sé si es peor para ellos aceptar que el partido está lleno de corruptos o reconocer que cualquier listillo les puede vender una moto. Ambas cosas les desacreditan completamente para sus cargos; es impresentable que una trama de esta magnitud sucediera, se frente a ellos o a sus espaldas.
Pretender que el PP es la víctima en todo este jaleo es algo completamente enloquecido. Decir que es menos grave el lucro personal a cambio de favores que financiar el partido a cambio de favores no sólo es mentira, es un absurdo; la corrupción no deja de ser corrupción por estar sirviendo tu propio bolsillo en vez que el de la causa. Pretender que el problema es menos serio porque los populares están siendo presuntamente investigados con demasiado ahinco es ya de traca - es como decir que pegar una paliza al niño feo de la clase es menos serio porque se la diste delante de la profe.
Aún con todo esto, el problema grave para el PP no es que haya gente corrupta en el partido - lo realmente peligroso es que su presidente los ha estado protegiendo durante meses. En política te defines por tus acciones, y Rajoy ha estado pretendiendo que todo iba espectacularmente bien y todo el mundo era extraordinariamente bueno todo este tiempo. Es imposible que nadie se tome en serio nada de lo que diga sobre el tema a partir de ahora. El hecho que no viera o quisiera ver la enorme serie de despropósitos debajo de sus narices, y su incapacidad para actuar de forma decisiva cuando salieron a la luz bastán para hacer urgente un cambio de líder.
Hace unos días me preguntaba si los notables del PP serían capaces de dejarse de historias y sacarse de encima un candidato que era probablemente un lastre. En los comentarios me señalásteis, con razón, que con las encuestas a favor sería difícil que alguien se atreviera a sacar el hacha, a pesar que un cambio de liderazgo probablemente le podía dar una mayoría absoluta a los conservadores el 2012.
Hoy la pregunta no es si lo harán, la pregunta casi debería ser cómo. Sinceramente, creo que la posición de Rajoy es insostenible; cuando los editoriales del ABC y La Razón te defienden con tan poco entusiasmo (y el Mundo te suelta guantazos de impresión) realmente no vas a llegar a ninguna parte - y más con el goteo constante de malas noticias que a buen seguro esconde el sumario. Rajoy, de hecho, parece ser consciente de ello; un líder político no deja que su portavoz diga que han hecho “lo que han podido” cuando medio país les está llamando idiotas.
Cuando el PP se despierte del terror inicial de ver como las dos federaciones más importantes del partido eran de hecho una verbena (nota: este escándalo acabará también con Aguirre -y no olvidemos los espías), no creo que Rajoy dure demasiado. Forzar la dirección actual hacia el exilio no será complicado; una palabra de Aznar, Rato o alguno de los intocables de esa era bastará para apartarlos. El problema será cuando miren al banquillo y se den cuenta que está vacio: el escándalo ha guillotinado a Camps, Aguirre y si no se dan prisa para salvarlo, incluso con Feijóo.
El PP deberá resolver dos dilemas. Primero, qué dirigente “histórico” es sacado del congelador y puesto en activo de nuevo. A lo mejor Rodrigo Rato se vuelve loco y decide volver; quizás Aznar baja de los cielos personalmente. Si las encuestas son suficiente catastróficas, a lo mejor se tragan el orgullo y apuestan por Gallardón. Segundo, cómo deciden quién será el próximo líder del partido - el PP sólo ha escogido liderazgos hasta ahora a base de dedazos, pero no estoy seguro que sea demasiado sensato que Aznar o un comité de sabios tomen esta decisión ahora.
Por descontado, las dos cosas no son independientes; el método de selección de líderes no es una herramienta neutral. Si fueran listos y humildes, los notables copiarían de forma descarada el mecanismo utilizado por los socialistas en 1997: congreso abierto, tratar de sacarse un conejo de la chistera, y apostar que la ola de renovación del partido (hecha evidente por la de tortas que se estarán soltando) empuje a los votantes desencantados de vuelta a la orilla. Eso exigiría un grado de humildad y resignación por parte de los cadáveres salientes considerable, pero bien que lo vimos en el PSOE.
No acostumbro a ser demasiado amigo de hacer predicciones porque la verdad, me equivoco casi siempre. Sin embargo, sinceramente no veo cómo Rajoy puede sobrevivir a esto ahora mismo. Más allá de un suicidio colectivo del partido entero, no me puedo imaginar un escenario en que la prensa y el partido crean que es una buena idea llegar al 2012 con el barbas. Decid adiós a Rajoy. Fue bonito mientras duró, me temo.
Con suerte de aquí unos meses en España tendremos un jefe de la oposición real, y quizás eso hace que el gobierno se despierte y todo.