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Posts Tagged ‘educación’
Thursday, November 12th, 2009
¿Recordáis las comidas del colegio? Todo aquel que tuviera que sufrir un comedor escolar en EGB o ESO recordará algún delicioso almuerzo de sus tiempos infantiles. Macarrones reblandecidos, pollo frito quemado, verduras hervidas de mala manera, etcétera, etcétera. Es difícil estar de buen humor cuando te comías esas cosas.
Hace unos años, Jamie Oliver descubrió que la comida que sirven en los colegios públicos ingleses es, como poco, mala. Oliver es uno de estos cocineros mediáticos que corren por el mundo anglosajón; una especie de Arguiñano postmoderno, joven y a la moda, así que decidió hacer algo sobre ello. El hombre se acercó a unos cuantos colegios, habló con ellos, y les convenció para que le dejaran rediseñar los menús para hacer los niños felices.
Unos años después, un par de economistas descubrieron que los colegios que cambiaron el menú lo habían mantenido: unas cuantas escuelas de Londres tenían a sus estudiantes comiendo mucho mejor que el resto. Se dice a menudo que la dieta de los niños influye en su salud y capacidad de aprendizaje, pero no hay demasiado estudios a gran escala sobre ello. Los colegios de Jamie Oliver, sin embargo, eran lo más parecido a un experimento natural que uno puede encontrarse; dos grupos distintos extraidos de un población casi idéntica.
Aprovechando que los colegios británicos se pasan la vida haciendo exámenes estandarizados a sus estudiantes, Michael Belot y Jonathan James sólo tenían que comparar las notas de los estudiantes durante los últimos años, así como las cifras de asistencia. ¿El resultado? Resulta que lo que comen los niños influye, y mucho - y no sólo en su estado de salud.
Las cifras de asistencia mejoraron, y mucho; un 15%. Las notas de lengua inglesa un 6%, y en matemáticas un impresionante 20%. Cierto, es un sólo resultado, los números son relativamente concluyentes pero aún insuficientes, y es necesario hacer más estudios. Aún así, son incrementos muy significativos, y realmente sorprendentes; no estaría mal tenerlos en cuenta al diseñar menús escolares.
Y por descontado, es una muestra estupenda como uno puede encontrar un estudio de ciencias sociales en los lugares más insospechados.
Tags: ciencia social oculta, comida, educación Posted in educación, juguetes matemáticos | 7 Comments »
Tuesday, July 7th, 2009
No creo que sorprenda a nadie cuando diga que la educación pública en Estados Unidos podría funcionar mejor. Todos hemos visto alguna película estilo “Mentes Peligrosas”, con institutos horribles llenos de estudiantes pasotas, violencia y detectores de metales en las puertas. Sitios horribles, las escuelas. Nadie puede aprender nada.
Lo que no se dice demasiado a menudo, sin embargo, es que de hecho los colegios en América de hecho funcionan relativamente bien, si uno mira los datos con más calma. Y que -como todo en Estados Unidos- no podemos generalizar nada, ya que la diversidad entre un distrito escolar y otro es descomunal.
Para empezar, un recordatorio: la educación en Estados Unidos es competencia municipal. No estatal, no federal, municipal. Los pueblos y ciudades tradicionalmente han controlado la educación obligatoria (hasta los dieciocho años, en teoría), como mucho decidiendo compartir recursos a nivel de condado o distrito escolar en bastantes estados. Los estados o el gobierno federal no tienen demasiado a decir sobre cómo se gestionan las escuelas; como mucho pueden dar incentivos en forma de financiación o establecer ciertas pruebas y exámenes, pero en general no contratan profesores, deciden currículums o hacen nada por el estilo.
Esto lleva que dentro de un mismo estado veamos diferencias enormes, gigantescas. Una ciudad pobre puede tener escuelas desvencijadas que sobreviven a base de dinero estatal, con estudiantes que sacan unos resultados atroces en exámenes estandarizados, mientras que un suburbio rico puede tener colegios extraordinariamente bien financiados con estudiantes dando resultados estilo finlandés en todas las pruebas. Comparad Bridgeport y New Canaan, si tenéis un rato.
Los datos de los exámenes no explican todo el problema, sin embargo. Malcolm Gladwell explica los resultados de un estudio de Karl Alexander sobre las diferencias académicas entre estudiantes en distritos ricos y pobres que descubrió un patrón muy curioso en los datos.
Alexander tiene datos de varios colegios de Baltimore, con resultados de dos exámenes anuales, uno en septiembre, a principio de curso, y otro en junio, a final de año. Si miramos las medias, el patrón es bastante claro; los niños de familias pobres en malos distritos escolares (y creedme, Baltimore tiene sitios chungos) sacan notas sólo un poco peores que los niños de clase media, pero la distancia entre unos y otros aumenta de forma sostenida según pasan los años. Peores colegios, peor situación familiar, la educación es peor, y la igualdad de oportunidades es ficticia.
Estos datos, sin embargo, ocultan un detalle importante. Al mirar las notas con detalle, Alexander se dió cuenta que la diferencia entre niveles socioeconómicos no era la misma entre los dos exámenes; en junio, de hecho, era menor que en septiembre. Repasando las cifras, el problema no era que los niños pobres no aprendieran nada en la escuela; sus notas mejoraban más entre septiembre y junio que en los otros dos grupos. El problema es que en los meses de verano, gran parte de esos conocimientos “desaparecían” - y la diferencia entre unos y otros era mucho más marcada a principios de curso. Los niños pobres empezaban muy por detrás en el colegio - aunque aprendían igual o más, eso no era suficiente.
¿Cuál es el problema? Básicamente, un niño de clase media o clase alta tiene una probabilidad mucho más alta de hacer algo productivo en verano que un niño de clase obrera. Mientras que unos estarán en cursillos, marchándose de colonias, en los boy scouts, en el esplai (si, algo muy catalán) o haciendo el patán en alguna actividad / almacen de niños semi-recreativa, cuasi-educativa que sus muy ocupados padres han descubierto en algún sitio, los otros estarán en casa perdiendo el tiempo, jugando a las canicas, matando orcos en un videojuego o persiguiendo al gran Cthulu (aunque la verdad, creo que el rol salvó mi cerebro esos veranos ociosos) y otras cosas de mal vivir. Poco útil para mantener su mente despierta, y totalmente atroz para la igualdad de oportunidades.
Esto lleva a un pequeño secreto: los países que sacan los mejores resultados en comparaciones internacionales son países que tienen muy pocas vacaciones. El año escolar en Japón tiene 243 días; en Estados Unidos, 180. Algunas escuelas piloto americanas (como las escuelas KIPP en Nueva York) han decidido hacer el “revolucionario” experimento de alargar el año escolar y dar más horas de clase (de 7.30 a 5 en vez de 9 a 3), y los resultados han sido sorprendentes; básicamente, gran parte de la estratificación por clase desaparece.
¿Hace falta que recuerde a alguien cuántos días de vacaciones teníamos de pequeños por España? A nivel internacional, un buen puñado - y desde luego, no damos tantas horas de clase como los japoneses, finlandeses o koreanos. El cerebro de un niño no parece reblandecerse o estropearse por exceso de uso; más bien lo contrario. Quizás es hora de pensar en soluciones totalmente obvias al fracaso escolar (más clases) y no andar regalando ordenadores y hablando de dospuntocerismo pidiendo Linux.
Y no, no es la solución a todos los males. Pero sería un excelente primer paso, y es algo que debe estar sobre la mesa.
Tags: educación, fracaso escolar Posted in Hispania., americanadas, educación, ingeniería institucional | 11 Comments »
Sunday, April 12th, 2009
El País publica de vez en cuando artículos sobre educación francamente estupendos. El de hoy sobre el atroz, horriblemente alto nivel de fracaso escolar en el sistema educativo español es francamente interesante, aunque se concentre demasiado en las diferencias de género.
Lo más deprimente es que estos datos probablemente no son una sorpresa para nadie en la comunidad educativa (lo son para mí; sabía que los datos eran malos, pero no tan malos) ni para los responsables de educación en las autonomías y gobierno central. A pesar de ello, el debate en las únicas reformas educativas que hemos visto en los últimos años se ha concentrado en cuestiones culturales básicamente irrelevantes, como la ley de la ciudadanía o la enseñanza de lenguas autonómicas.
Reformar la educación es difícil. No es una área sobre la que sepa demasiado (sé algo más de universidades, pero recordad que son menos importantes), pero parece relativamente obvio que algo se tiene que hacer. Estamos en lo de siempre, sin embargo; reformas difíciles de aprobar -aunque secundaria y primaria estoy seguro que son sectores menos tozudos- que sólo tienen efectos visibles a medio y largo plazo. Los gobiernos españoles, a pesar de tener una capacidad de maniobra enorme a la hora de pasar leyes, son de una timidez espantosa al intentar aprobarlas.
La verdad, no es tan difícil; es cuestión de explicarse bien, y no dejar que nadie te ponga palabras en la boca. En España no hay nadie que realmente pueda vetar reformas, por mucho que llore, y la oposición tiene el mismo interés que tú en ponerse la medalla, si la legislación se pasa con la mística unificadora necesaria. Nadie salió perdiendo en el pacto de Toledo o Ajuria Enea, al fin y al cabo.
Suponer que el gobierno Zapatero se pondrá a ello ahora, tras la básicamente invisible reforma legislativa (y el espanto y miedo que les dió cuando la Iglesia se les rebotó por una irrelevancia) de hace unos años es básicamente una quimera. Por añadido, es competencia autonómica; ¿alguien me puede decir donde puedo encontrar los datos por regiones?
Tags: educación, fracaso escolar, inoperancia política Posted in Hispania., política | 3 Comments »
Tuesday, March 17th, 2009
El artículo del País sobre la reforma del sistema de matriculación en las universidades españolas es bastante bueno, pero me parece que se olvida de una cuestión importante: el gasto en educación superior es de hecho relativamente regresivo. Lo menciona Jose Antonio Pérez al final, pero de hecho debería ser el punto de partida del artículo; quien llega a la universidad de media proviene de familias de rentas medias y altas, no de gente con pocos recursos.
Recordad, estoy hablando en datos agregados; no hablo de anécdota. Sé que si uno viene de una familia humilde es difícil pagar la carrera, etcétera, etcétera. La cuestión es, el estado ya está subvencionando a todos los estudiantes una barbaridad, y esas ayudas van a parar en un porcentaje nada despreciable a alumnos que podrían estar pagando más dinero sin problemas. Hablar de poner más recursos para universitarios es, por tanto, relativamente regresivo; la prioridad del gasto tendría que estar en primaria (sobretodo) y secundaria.
Incluso con estas reservas, es necesario decir que España es un país relativamente decente en cuanto a dar acceso a la universidad, hasta el punto que los salarios para muchas profesiones son relativamente bajos. Es un país con un exceso galopante de abogados, vamos. Es una forma un tanto extraña de igualar rentas -y probablemente no demasiado eficiente-, pero no debemos engañarnos: el fracaso escolar es un problema más urgente que el acceso a la universidad.
De hecho, en cuestión de universidades, el problema es más de calidad de la educación e investigación que otra cosa. Eso si es difícil de arreglar, y la verdad, no sé a qué esperan para pasar reformas en esto. Sí, soy un iluso.
Tags: educación, movilidad social, universidades Posted in Hispania., Igualdad, Pollo Financiero Global, Primary Colors, ingeniería institucional | 7 Comments »
Tuesday, December 9th, 2008
El otro día discutíamos con cierto detalle cuestiones sobre movilidad social, y sobre como este concepto debe ser entendido por encima de todo como movilidad intergeneracional, no individualmente. Dicho en otras palabras, lo importante no es si alguien que cobra 1000 euros al mes a los 25 acaba cobrando 100.000 a los 60, sino si la probabilidad que alguien tenga un salario estupendo a los 60 depende de la clase social de sus padres o no .
Hoy Ezra Klein publica varias gráficas sobre este tema, y hay un resultado que me ha sorprendido bastante respecto a Estados Unidos. Es bien conocido que los americanos sufren de una movilidad social muy escasa; hay una correlación altísima entre los ingresos de los padres y los de sus hijos. Si naces pobre, es muy probable que mueras pobre si eres americano; en sitios como Dinamarca, sin embargo, la familia en la que has nacido tiene relativamente poca importancia.
Lo que no sabía, sin embargo, es el incremento de ingresos intergeneracional medio y cómo varía por clase social. Los hijos acostumbran a hacer más dinero que sus padres siempre, ya que la renta por cápita de un país tiende a crecer a largo plazo. Lo que es sorprendente es que este incremento de renta es muy, muy pequeño en gente que viene de familias con ingresos menores a $33.600 (un 18%) comparado con familias con ingresos por encima de $82.000 (un 52%). La falta de movilidad social refuerza la desigualdad enormemente entre generaciones, así que cada generación que sufre un mal sistema educativo (uno que no garantiza la igualdad de oportunidades) sufrirá una sociedad aún peor en este aspecto en la siguiente tanda.
Tags: educación Posted in (des)igualdad, americanadas, ingeniería institucional | 1 Comment »
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