 |
Posts Tagged ‘dospuntocerismo fuera de control’
Tuesday, January 12th, 2010
Cuando se habla de política en internet, partidos en contacto con los votantes y gobiernos abiertos muchos comentaristas son a veces bastante ingenuos. No hace demasiado hablaba sobre alguna de las limitaciones del gobierno abierto, así como el hecho que el trolleo ha acabado por ser la forma más efectiva de hacer política en internet. Hay otro punto que es a menudo ignorado al hablar de política 2.0, y que sin embargo debería ser motivo de preocupación: la red de hecho da un poder enorme a los políticos.
Matthew Yglesias lo comentaba no hace demasiado al hablar de Sarah Palin, y tiene toda la razón del mundo. Hace unos años, un político que quería llegar al electorado tenía que atraer la atención de un medio de comunicación, y conseguir que un periodista, de naturaleza escéptico, “repitiera” el mensaje. Llegar a los votantes era complicado, y siempre se hacia a través de un cierto filtro profesional; los periodistas (a veces) señalaban que el listillo de turno estaba diciendo una soberana tontería. Incluso cuando un periódico repetía lo que decían los políticos, había un proceso implícito de selección sobre qué era importante.
Con internet, las cosas han cambiado. Los políticos pueden hablar (y hablan) directamente con el electorado, ya que el ancho de banda disponible es infinitamente mayor. Los periodistas españoles se quejan (con razón) que muchos cargos públicos no dan ruedas de prensa - básicamente, porque ya no las necesitan. Si un partido quiere que su mensaje esté en el debate, les basta con colgar una nota de prensa en su página, una entradita en su bitácora y un video en Youtube - los votantes podrán acceder a él ellos solitos, y los periodistas no tienen más remedio que informar sobre ello igualmente.
Este fenómeno es grave en España, pero llega a niveles patológicos en Estados Unidos. El ejemplo estelar de esta tendencia al trolleo directo es Sarah Palin, como detallaba Dave Weigel no hace demasiado. Palin nunca habla con nadie, o más concretamente, no habla nunca con nadie que le pueda incomodar. Lo suyo es decir burradas en Facebook, y esperar que los periodistas y “expertos” en la ruidocracia mediática se dediquen a debatir sobre su última genialidad, y pregunten a otros políticos que piensen de ello. No importa que diga estupideces, tonterías o mentiras alocadas; es famosa y la sigue mucha gente, así que tiene capacidad de influir en el debate a pesar de no ser absolutamente nada en política.
En esta nueva política que poco a poco emerge en la red, la gran paradoja es que la infinita proliferación de voces de hecho permite que los políticos tengan un control muchísimo mayor sobre la agenda. Su mensaje llega al electorado mucho más fácilmente, los periodistas tienen mucha menos capacidad de hacer preguntas o cuestionar aserciones directamente, y los votantes reciben los mensajes sin ningún filtro crítico. El resultado es que los seguidores de un político determinado pueden vivir en un entorno mediático en que su bienamado líder o partido es todo lo que oyen sin filtro alguno - haciendo que el votante más implicado/obsesivo en política pueda ser a la vez el menos informado de todos. Una red abierta, paradójicamente, es un motor que aumenta la polarización.
¿Es la combinación de política e internet algo malo? No, en absoluto. Mucho de lo que dice la sabiduría convencional sobre gobiernos abiertos y políticos en contacto con los ciudadanos es cierto. Internet puede mejorar la calidad del sistema político, si es utilizada bien y los políticos se toman su trabajo en serio. Lo que no debemos olvidar, sin embargo, es que la red no es mágica, y puede ser utilizada de forma terriblemente cínica.
Por cierto, me extraña que no hayamos visto ningún aguerrido político ibérico utilizando el enorme potencial de internet para ser un incordio de forma efectiva. Algunos gurús si lo hacen (y sí, estoy pensando en el manifiesto, etcétera), pero hay bastantes candidatos naturales a ejercer de mosca cojonera mediática que no están aprovechando su potencial. Gente como Rosa Díez, la tropa de Ciutadans o ERC podrían ponerse las botas con ello - y la prensa española cae en estas chorradas como palurdos entusiastas, como demostro el reinado de Alcaraz en la AVT.
En fin, dando ideas malvadas. Mejor me calle.
Tags: dospuntocerismo fuera de control, el lado oscuro de la fuerza, trolleo profesional Posted in onanismo bitacoril, política | 12 Comments »
Thursday, December 10th, 2009
La red 2.0 ha llegado a las organizaciones sin ánimo de lucro en Estados Unidos. Como en tantas otras cosas en relación a internet, las ONG americanas dan sopas con honda a sus colegas españolas. Como en tantas cosas dospuntoceristas, la verdad es que nadie tiene demasiada idea sobre qué narices están haciendo.
Vaya por delante que mi visión es un tanto sesgada, ya que trabajo en una ONG en Connecticut que es bastante activa en la red, y llevo unos cuantos proyectos interesantes. Como buen profesional en Estados Unidos, me paso la vida reciclándome de seminario en seminario, y la sensación que tengo es que todo el mundo está en pruebas. Hay cosas que funcionan, hay cosas que no, pero como todo en la red es muy difícil generalizar.
Iré por partes, como de costumbre. Para empezar, creo que vale la pena repasar los errores y problemas más frecuentes que he visto (y he cometido) en las ONG que intentan meterse en internet, y utilizar la red 2.0 para algo útil para su causa.
Primer problema: presupuestos
Las ONG van cortas de dinero en tiempos de bonanza, y sufren lo indecible cuando las cosas no van bien. Ahora mismo hay mucho quiero y no puedo - muchas organizaciones descubriendo que internet será gratis, pero te hace gastar mucho dinero. Organizar un proyecto 2.0, si quiere hacerse bien, es algo que requiere tiempo, estrategia y reflexión.
Segundo problema: mínimo esfuerzo
La mayoría de ONGs son presas a veces del síndrome del grupo en Facebook: el jefe crea una página, invita a su lista de amigos, y pide a sus empleados que hagan lo mismo. Un mes después el grupo tiene quizás 60-70 miembros, una escueta bienvenida, y una descripción de objetivos… y nada más. El grupo de Facebook acaba siendo una lista de correo glorificada con la que espameas a tus miembros cuando organizas un evento.
Quien dice Facebook, dice Twitter, Friendster, Orkut, o el fósil tecnológico de la temporada: todos lo hemos visto. Hay muchas organizaciones que por “estar en internet” entienden tener una página y cuentas en todas partes, pero se quedan en eso. Del mismo modo que si convocas una rueda de prensa y no viene nadie no sirve absolutamente de nada, el solitario perfil de Facebook es algo parecido.
Tercer problema: el juguete del año pasado
He perdido la cuenta de las ONGs que “están en internet” y son “activas”, pero todo lo que hacen es llenarme el buzón de correo con mensajes constantes. Sólo leemos (siendo optimistas) un 10% de los e-mails que nos envían; la lista de distribución era algo estupendo en 1998, pero ahora son irritantes. Cuando una ONG está enviando sus mensajes al exterior está compitiendo con una cantidad descomunal de información; más vale que lo hagan bien, asegurándose que cuando hablan les escuches.
Cuarto problema: definir objetivos
Internet y las redes sociales sirven para muchísimas cosas; una buena idea antes de empezar es decidir qué vamos a hacer. Podemos utilizar internet para recaudar fondos, informar al público, buscar voluntarios, movilizar a votantes para que protesten, coordinar actividades con otras organizaciones, influir a élites directamente (medios de comunicación, políticos), hacer ruido y desinformar, dar servicios a gente que necesita ayuda o sencillamente responder preguntas de forma eficaz. Cada objetivo requiere estrategias distintas, y muy a menudo muchas ONGs se meten a hacer cosas sin decidir de antemano qué quieren hacer.
Quinto problema: quijotismo
La red es cara, difícil etcétera, pero eso no impide que uno se encuentre grandes proyectos de vez en cuando. Hay alguna ONG por aquí cerca que tienen una página web gigantesca (y carísima) y están en todos sitios, pero que no están dando servicio a nadie. Hay veces que es mejor ser muy específico y dirigirte a un público muy concreto antes de empezar a montar castillos en el aire; el buen diseño y los contenidos por si sólos no te llevan a ningún sitio.
Sexto problema: hablar otro idioma
Uno de las metidas de pata más habituales en la red es no darse cuenta que es un medio distinto; no es una carta, una revista o un anuncio de prensa. Tener video no quiere decir que es un programa de televisión, y tener sonido no quiere decir que es programa de radio. Internet es un medio distinto, y eso requiere un lenguaje diferente.
Muchas ONGs (y partidos, y empresas, y…) tratan su página en internet como un anuncio de prensa. Ponen sus comunicados, suben sus fotos y escriben sus largos artículos y estudios… y el resultado es parecido a interpretar “Guerra y Paz” integramente utilizando mímica. El contenido está ahí, pero el mensaje no llega a ninguna parte, básicamente porque la gente no utiliza la red como un periódico o una revista. Es necesario adaptar la comunicación al medio, no esperar que la gente lea todo lo que haces.
—-
¿Eso quiere decir que todo es malo? No, por descontado. Hay muchas iniciativas muy buenas por ahí fuera, muchas de ellas que añaden y refuerzan los objetivos de la ONG que las monta. El truco es pensar bien lo que se hace, y tener en mente estos problemas potenciales.
La pregunta ahora es la siguiente: ¿de qué queréis que hable? Como todo el mundo en estas cosas, estoy aprendiendo - y descubriendo, vía ensayo y error, qué funciona bien y qué produce un silencio electrónico insultante y completo. No tengo una teoría general, y no creo que realmente valga la pena tenerla a estas alturas; pero siempre puede compartir ideas raras, y escuchar desvaríos ajenos. Escribo para aclarar mis ideas. Espero comentarios; estoy aquí para aprender, al fin y al cabo.
Tags: dospuntocerismo fuera de control, ONGs Posted in altruismos, idas de olla, onanismo bitacoril | 5 Comments »
Monday, November 16th, 2009
En la ola de dospuntocerismo que nos invade, una de las obsesiones más extendidas en congresos, eventos, fiestas y encuentros varios es la democracia electrónica, las administraciones hiperconectadas y el gobierno abierto.
La idea es sencilla e intuitiva: las nuevas tecnologías permiten compartir información de forma muy eficiente, así que los gobiernos deben poner tantos datos, mapas, informes y proyectos como puedan en la red al alcance del público. Esa misma tecnología permite crear redes de participación y herramientas de comunicación increíblemente rápidas, extensas y abiertas, así que los políticos deben hablar, escuchar y hacer que la gente participe tanto como pueda.
Son ideas bonitas e intuitivas, pero ¿son realmente útiles? La verdad, creo que su utilidad es muchísimo más limitada de lo que tanta retórica y proyecto futurista pretende.
El motivo es de hecho muy simple; algo de una antigüedad decepcionante: la participación política en el mundo real es algo bastante triste, específico y asimétrico de lo que dicen los ideales democráticos. Lo vemos en el voto: los viejos votan más que los jóvenes, ricos más que pobres, y casados más que solteros. Al hablar de participación directa, sin embargo, estas desigualdades son aún más pronunciadas.
¿Recordáis cuando en la facultad alguien organizaba una asamblea? Al principio la asistencia era aceptable, pero dos o tres meses después siempre acababan siendo los mismos. Los participantes eran al final miembros de dos grupos específicos: gente con demasiado tiempo libre y tipos completamente obsesionados con alguna paranoia específica. Dicho en otras palabras, los tipos que no han dado ni golpe en toda la carrera y los asambleístas compulsivos hiperpolitizados y un poco idos de la olla - y lo digo con conocimiento de causa, que yo era uno de ellos. Gente que tiene muchas ganas de hacer ruido y montar cosas, pero que en ningún caso son una muestra representativa de la población.
Lo decía hace tiempo hablando de democracia directa, y los mismos problemas se extienden a los gobiernos 2.0 abiertos: la participación política tiene un coste. No todo el mundo tiene tiempo para dedicase a mirar mapas y leer estudios infomativos en la página del ADIF para ver si una línea de tren es una buena idea o no (¿cuánta gente sabe qué es el ADIF, de todos modos?), y por descontado no hay demasiados perturbados dispuestos a perder el tiempo escribiendo a la administración, participando en foros y atendiendo a a interminables reuniones. La gente que va a hacer esas cosas será, en la inmensa mayoría de los casos, gente con estudios, ingresos aceptables y demasiado tiempo libre - y los que hagan ruido y se movilicen sobre ello serán los que más tienen que ganar o perder en un proyecto.
Cuando pensemos en abrir la administración y hacer a los políticos más accesibles, recordad la figura del lobista. No todos los lobistas son gente malvada representando a enormes multinacionales comeniños; un número considerable de ellos, de hecho, son organizaciones representando ciudadanos de a pié. Dado que participar y organizarse tiene costes, sólo aquellos grupos realmente obsesivos sobre algún tema son los que hacen ruido, y así acabamos viendo la NRA (asociación nacional del rifle), los antiabortistas, y los grupos que se quejan que alguien ha decidido construir algo detrás de su casa y les tapa las vistas.
Sí, las nuevas tecnologías facilitan las cosas. Participar es más fácil en internet que en persona, pero los costes de tiempo (lectura, preocupación, diálogo) y quién tendrá interés en invertirlo son esencialmente los mismos.
Eso no quiere decir que el gobierno abierto no sea necesario, o sea una mala idea. Publicar datos, proyectos y planes es algo fantástico; la transparencia es la administración es una herramienta imprescindible para combatir la corrupción. Aún más importante, tener estadísticas públicas estandarizadas contribuye a mejorar la calidad de gobierno; las administraciones deben poder hablar y compartir lo que saben para hacer bien su trabajo. La participación directa siempre es bienvenida, y ayuda a mejorar el proceso de toma de decisiones hasta cierto punto.
Aún así, es necasario tener muy en mente que los datos, planes y mapas no los va a consultar casi nadie, y los que escriben, debaten y protestan van a ser lo que raritos que iban a todas las asambleas en la facultad. Es mejor que nada, pero no es una revolución o cambio tectónico que cambiará todo. El dospuntocerismo en político puede aportar muchas cosas, pero no exageremos.
Tags: asambleismo desatado, dospuntocerismo fuera de control, gobierno abierto Posted in comunicación política, economía, política, tecnología | 9 Comments »
Wednesday, October 7th, 2009
Al hablar de medios, el saber convencional siempre ha sido decir que “content is king” - el contenido es el rey. Si una revista, periódico o página en internet tiene buenos contenidos, la gente vendrá a leerlo, se tragará los anuncios, y conseguirán que ganes dinero.
Esto quizás fuera cierto en el pasado, pero empiezo a sospechar que desde hace una temporada el sentido de la frase ha cambiado. La culpa, como de costumbre, la tiene la red, y todo lo que representa.
El otro día comentábamos que los medios realmente no “venden” contenidos, sino que venden lectores - crean tráfico, atraen público, y hacen que el lector o televidente pierda el tiempo viendo anuncios, que es donde sacan beneficios. Los periódicos de hecho no están ofreciendo artículos o noticias, sino que están colocándonos publicidad.
Los medios de comunicación son básicamente intermediarios. Un periódico tiene una pila de matados que se pasan la vida escribiendo, un pelotón de todólogos y opinadores profesionales que creen que nos interesa mucho lo que dicen, y un director y consejo editorial que están convencidísimos que son muy influyentes. Toda esta gente escribe mucho - y lo que hace el editor del diario es coordinar a todos estos gafosos para que sean capaces de ofrecer algo coherente. Cuando tienen este material, el editor pone en contacto los vendedores de letra impresa con los compradores de lectores interesados, y de eso saca un beneficio.
¿Qué está sucediendo estos días? Bueno, uno de los elementos importantes de internet y nuevas tecnologías es la reducción de los costes de transacción. La información circula mucho más rápido de un sitio a otro, haciendo que participar en un mercado complejo sea mucho más fácil. En un mercado sofisticado, un intermediario es alguien que vive de reducir estos costes de transacción; son los expertos que ponen contactos compradores con vendedores.
Hace una (larga) temporada enlazaba varios estudios sobre cómo la aparición de portales como Zillow o Idealista han hecho que las comisiones de los agentes inmobiliarios hayan caido en picado. No son los únicos; pensad dónde comprabáis un seguro de coche, billete de avión o acciones en bolsa hace unos años. Internet (y la magia del software que gestiona todas estas cosas) ha hecho que tareas que hace una década requerían un intermediario especializado que supiera navegar la información por tí ahora estén al alcance de cualquier mortal.
Si volvemos de nuevo nuestra mirada a la prensa, esto necesariamente debe tener un efecto. Los editores ya no son los únicos intermediarios efectivos poniendo en contacto lectores con escritores interesantes; internet pone a disposición del público un número básicamente infinito de contenidos esperando ser disfrutados. Si alguien está buscando un gafoso progresista con ansias de grandeza, frikazo de los trenes, que viva en Estados Unidos y hable de política sanitaria en Estados Unidos de forma obsesiva, lo puede encontrar (en vista del tráfico de los últimos meses, hay claramente un mercado para gente de esta calaña, por cierto) - internet lo tiene.
Hace unos años, el hipotético lector de susodicho friki no tenía nada que hacer - sólo podía confiar que algún editor de periódico de tirada nacional (preferentemente de un diario independiente de la mañana) descubriera que en en el mundo había una demanda no satisfecha de gafapastismo trenero feroz y que decidiera publicar algo en ese sentido. Ahora, basta una visita a Google, Menéame o Neoprogs para descubrir que sus ánsias están cubiertas - y que uno puede leerlo sin pagar.
Cuando los costes de transacción caen, los intermediarios pierden su papel central en un mercado: ya no son imprescindibles. Los periódicos, televisiones y radio no son el único árbitro sobre qué contenidos son accesibles al público y dónde pueden comprar espacio los anunciantes; ahora todo el mundo puede publicar sin tener que ser fichado por Murdoch, Cebrián o el coloso mediático de turno. Los medios de comunicación tradicionales, si no se dan cuenta de este hecho, seguirán a las discográficas camino del cementerio de dinosaurios.
¿Qué papel deben adoptar los medios de comunicación, la prensa, en este nuevo contexto? Para empezar, darse cuenta que los beneficios del pasado no volverán - ya no son los actores centrales. De hecho, es muy probable que tengan que pensar en cómo trabajar sin generar beneficios, convirtiéndose en entidades sin ánimo de lucro en algunos casos. Deben darse cuenta sobre qué contenidos pueden generar que no pueda ofrecer un tipo en pijama en casa - los reportajes en profundidad, cobertura en sitios peligrosos y dar contexto a la información de forma clara.
Lo más importante, sin embargo, es que deben pasar de barrera a la entrada a ser policías de tráfico - los periodistas profesionales, más que generadores de contenidos estrictamente, serán pronto “descubridores” y “confirmadores” de contenido ajeno. Sonará horriblemente dospuntocerista, pero en un contexto de exceso de información galopante la tarea de la prensa será separar el grano de la paja, no ejercer de granjeros.
En cierto sentido, es una vuelta radical a los orígenes; el modelo que tengo en mente no es una bitácora llena de enlaces y contraenlaces, sino algo más parecido a lo que hace el Economist. La muy antigua revista británica no acostumbra a perder el tiempo repitiendo lo que ha dicho un político y otro; la idea central es explicar de forma sencilla por qué algo es importante y qué efectos puede tener. Los reporteros no son imparciales, pero dan explicaciones (en general) bien razonadas - traducen un mundo complejo a algo comprensible, a menudo a base de referenciar lo que dicen los que saben de la materia.
La idea para los medios es no pretender ser el centro de la conversación: es hacer que esta sea más interesante e informativa. No diré que hacer esto sea fácil (no lo es), pero el cambio es necesario; el modelo actual es un fósil obsoleto.
Tags: dospuntocerismo fuera de control, medios de comunicación, nuevo mundo Posted in comunicación política, copistería fina, irrelevancia informativa | 12 Comments »
Wednesday, June 10th, 2009
Aunque César no lo sabe, hoy en su bitácora él ha reproducido la esquela de Twitter como herramienta de comunicación útil, potente y transformadora. Señoras y señores, Twitter está en la portada de la revista Time esta semana… algo que normalmente significa que su momento ha pasado, y que “la vieja industria” va a colonizarlo, convertirlo en un negocio aburrido y chuparle cualquier encanto que le pudiera quedar.
Algo así como el beso de la muerte de Business Week, en otras palabras. El día que Murdoch compró MySpace.
Estoy exagerando un poco, pero no olvidemos la inmensa cantidad de modas de seis meses que hemos visto en internet a estas alturas. Linkedln era la leche hace un año, y ahora no conozco a nadie que le preste atención o hable de revolución de los profesionales. La red tiene como principal virtud que el coste de entrada es básicamente cero para nuevos competidores, y el coste de cambiar de servicio es aún menor para los usuarios. Esto lo hace un sitio divertido y anárquico en lo que los cuatro matados que nos apuntamos a todo podemos poner cara de gurú espiritual de la nueva era, pero también hace la comunicación algo muy, muy difícil - y por difícil no quiero decir “pasto de expertos”, sino “probablemente menos efectiva de lo que algunos venden”.
Internet no es un medio de comunicación de masas. Es un monstruo distinto. Probablemente es mejor ver la red como el mejor teléfono/servicio de correos jamás parido - y es un sitio donde la clientela cambia de número cada seis meses.
Tags: cinismo militante, dospuntocerismo fuera de control Posted in comunicación política, irrelevancia informativa | 6 Comments »
|
|
|