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Posts Tagged ‘déficits’
Tuesday, January 26th, 2010
La Casa Blanca anuncia una congelación del gasto federal discrecional a partir del año 2011. Este capítulo del presupuesto se mantendrá inamovible en términos nominales al mismo nivel durante tres años (2011, 2012 y 2013), en un movimiento para controlar el déficit público federal.
¿Suena imponente, verdad? Hora de mirar la letra pequeña. Primero, es gasto federal discrecional excluyendo cuatro departamentos: defensa, veteranos, seguridad nacional (homeland security; y no, no lo voy a traducir como seguridad del terruño que es mi hogar) y misiones exteriores del departamento de estado. La congelación del gasto tampoco afectará los llamados entitlements, es decir, los programas que son derechos sociales adquiridos: desempleo, Medicaid, Medicare y Seguridad Social.
Ahora adivinad dónde está el grueso del gasto público federal. Veteranos, estado y el Servicio de Seguridad Interna (SSI) seguridad nacional son relativamente pequeños; Defensa es una burrada de dinero gigantesca, enorme. Desempleo y food stamps son completamente cíclicos, y no genera déficits a largo plazo (si la recesión no se eterniza). la Seguridad Social es un gasto gigantesco, pero es políticamente intocable - aparte que es básicamente solvente hasta el 2042-2045, así que no es un problema urgente. Medicaid es relativamente grand y cada vez más caro; el gran problema es que crea un déficit a los estados. Medicare es gigantesco, está en problemas graves (entra en números rojos en serio en menos de diez años) y es la gran fuente de los problemas de déficit a largo plazo.
Dicho en otras palabras: si el Congreso acepta la propuesta de Obama, el déficit se reduciría en $250.000 millones en diez años. El gasto militar de los Estados Unidos el año que viene es 573.000 millones. El ahorro sería un 3% del déficit federal, con los recortes empezando con la recesión ya finalizada. Dicho en otras palabras, calderilla presupuestaria.
La verdad, no acabo de entender qué narices pretenden. Los demócratas tienen sobre la mesa un fantástico programa de reducción de déficit público, la reforma de la sanidad. Es una propuesta que no sólo reduce el déficit en agregado sino que además lo hace controlando el gasto en el capítulo del presupuesto que genera prácticamente todo el déficit a largo plazo (las pensiones de jubilación tienen un peso muy menor). Por descontado, los muy patanes han sido incapaces de venderlo así, que tenemos al presidente vendiendo estas cosas raras.
Porque realmente, es una idea extraña. Obama está básicamente aceptando la explicación de los republicanos sobre su (realmente no demasiado baja) popularidad y la derrota electoral en Massachusetts la semana pasada. No es el paro, no es la inoperancia del partido demócrata, no es la patética “negociación” de una ley de la sanidad que es de hecho francamente buena, no es la cobardía de un partido que parece incapaz de aceptar que ganaron las jodidas elecciones. La Casa Blanca ha decidido que dan por bueno esto del “déficit”, a pesar de ser un concepto que la inmensa mayoría de votantes no entiende demasiado. En vez de contradecir la oposición, le dan la razón, permitiendo que los conservadores tengan (como de costumbre) la iniciativa dialéctica.
Por descontado, los republicanos no se van a quedar todo complacidos, diciendo que por fin les dan la razón. Si no son tontos (son nihilistas, pero no imbéciles), todo lo que haga a partir de Obama que implique gastar un dólara será una muestra galopante de hipocresía. Nate Silver y Marc Ambinder dicen exactamente eso, y creo que tienen razón; es una idea difícil de vender.
Para poner las cosas más difíciles, Obama pretende congelar el gasto en agregado, no en todos los programas. Esto quiere decir que la administración intentará aumentar el gasto en programas “buenos” (digamos educación, I+D, gatitos) mientras reduce el gasto en programas “malos” (como las excepcionalmente incompetentes subvenciones agrícolas). Como señala Ezra Klein, esto es una maniobra peligrosa: los programas malos están allí porque tienen muchos amigos en el Congreso (Monsanto ama la subvenciones agrícolas), mientras que los buenos son pequeños porque realmente no tienen demasiados amigotes (los pobres no tienen lobistas pidiendo guarderías). Si Obama quiere meterse en gloriosas batallas políticas para reducir las subvenciones a Monsanto los pobres granjeros de la América profunda, buena suerte. La va a necesitar.
¿La verdad? Tengo la sensación que la Casa Blanca está volviendo a esa vieja táctica de presidentes demócratas pasados: pegarle un puñetazo a un hippie. Si uno quiere demostrar que es moderado, nada como hacer algo que pongo de los nervios a todo lo que quede a su izquierda. Obama ha echado un vistazo a las encuestas, ha visto que podía perder a los centristas (ahora anda empatado) y ha decidido pillar un tema irrelevante que rebote a la izquierda algo serio, y hala, a quedar como el responsable gobernante centrista.
En resumen, es una medida esencialmente política. La Casa Blanca busca ganar la inciativa a base de intentar parecer gente seria. El problema es que con la base horriblemente desmoralizada antes de las elecciones, esto puede que acabe por ser contraproducente - más aún si se combina con una serie de medidas fiscales (¿más rebajas de impuestos? ¿en serio?) horriblemente aburridas. Aún peor, la idea suena a ataque de pánico, una extensión de la psicosis colectiva demócrata de esta semana - es decir, una imagen de debilidad. Como decía (creo) Bill Clinton, los votantes prefieren a alguien fuerte pero equivocado que a alguien débil que sabe lo que dice. Me temo que tenemos otra maniobra estúpida del partido demócrata entre manos.
Mientras tanto, la reforma de la sanidad parece debatirse entre la vida y la muerte en la sombra, a la espera de lo que Obama pueda decir el miércoles en su discurso del Estado de la Unión (aparte de tonterías fiscales varias). En fin, esperemos que diga algo que no suene a una patética claudicación. Estos días parece que los demócratas tienen que pedir disculpas por haber echado del poder a un partido republicano que hizo un trabajo atroz durante toda la década.
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Tags: déficits, Estrategia obtusa, presupuestos Posted in Presidente Obama, americanadas, política | 9 Comments »
Tuesday, November 3rd, 2009
La economía americana parece estar empezando volver a la vida - el PIB está creciendo de nuevo a un ritmo más que aceptable, y los sospechosos habituales (vivienda, exportaciones, etcétera) empiezan a recuperarse. Aunque no me atrevo a decir que lo peor ya ha pasado y no veremos más sorpresas desagradables (hay bombas de relojería en todos sitios), parece que la recesión empieza a superarse.
Las cosas parece que empiezan a ir bien, pero eso no impide que los republicanos critiquen al presidente como de costumbre. Dejando de lado la sanidad (que sigue su lento avance por el Congreso) y cambio climático (que parece encallada en chiquilladas), las dos líneas de ataque principales son el déficit y el desempleo. Una es completamente estúpida, la otra no lo sería si no estuvieran contradiciendo la primera.
Me explico. El déficit fiscal americano este año será bastante espectacular, rozando el 10% del PIB - cerca de 1,4 billones de dólares. Parece un problema gigantesco, pero de hecho no lo es tanto. Primero, porque una parte muy importante de esta cifra viene de medidas con fecha de caducidad: 400.000 millones de dólares del plan de estímulo fiscal (la otra mitad, el año que viene), 400 ó 500.000 millones de los rescates financieros (gran parte será recuperado), y unos 120.000 millones viene del coste directo anual de las guerras. Si a eso le añadimos la caída de ingresos derivada de cualquier recesión (especialmente horrible este año), el déficit fiscal real a medio plazo es de hecho mucho menor; probablemente cercano a 300.000 millones con una guerra abierta, o un 3% del PIB.
Dicho en otras palabras: un número grande, pero controlable - y perfectamente tolerable para la ecomomía más poderosa de la tierra. Lo más importante, este déficit es relativamente fácil de reducir de forma “natural”; el crecimiento económico se ocupará de ello. A largo plazo las cosas pintan un poco peor, pero no demasiado; el gran agujero negro del futuro fiscal americano (Medicare y el gasto sanitario) va camino de resolverse gracias a la nueva reforma, y el sistema de pensiones es fácil de arreglar (de hecho, goza de muy buena salud) con unos pocos cambios menores. Como comenta Paul Krugman, la presunta preocupación del electorado con el déficit realmente no quiere decir gran cosa; los votantes en general lo confunden con “crisis económica”.
El desempleo es un problema un poco más serio. La economía americana es tremendamente flexible, así que crea empleo -y crecimiento- con más facilidad que las economías europeas. El problema, sin embargo, es que la población está creciendo a un ritmo decente, así que hace falta crear mucho empleo. Más allá de eso, la situación del mercado laboral es peor de lo que parece mirando los números, con muchísimos trabajadores a tiempo parcial o subempleados, así que recuperar el número general va a ser muy complicado.
En un contexto en que los tipos de interés están a cero, un gobierno tiene básicamente dos palancas para combatir el desempleo: devaluar la moneda para incentivar exportaciones (algo que están haciendo tanto como pueden - más luego) o estimular la economía dándole a la palanca fiscal. Esto quiere decir estimular la economía mediante el gasto, generando déficits - precisamente lo que critican tanto los republicanos. El estímulo fiscal ha funcionado bien, pero es insuficiente.
El problema más serio para Estados Unidos (y la Unión Europea), sin embargo, es la tozudez China en mantener su moneda artificialmente baja. No hace falta que recuerde a nadie que una de las causas de esta gloriosa crisis fue el exceso galopante de reservas en dólares esparcidas de mala manera que China acumuló manteniendo el yuan por los suelos. Parece que los dirigentes chinos están haciendo otra vez lo mismo, pero aún más insidioso: son los únicos creciendo a buen ritmo, pero siguen machacando su moneda como desesperados.
El resultado es una repetición de algo que vimos antes de la crisis: los americanos intentan devaluar su moneda para hacer sus exportaciones más competitivas, los chinos los siguen cuesta abajo para no perder competitividad, y los que se comen el marrón quedándose con una moneda cara son otra vez los europeos. El Banco Central Europeo, sin embargo, tiene esta extraña (y muy germánica) obsesión contra la inflación. La zona euro se come las exportaciones de todo el mundo, ya que cualquier cosa que suene a “debilitar” la moneda hace que en Frankfurt la gente se desmaye y empiece a gritar “¡Weimar! ¡Weimar!” como desesperados. Toda esta pureza monetaria está consiguiendo que la zona euro esté flirteando muy seriamente (y en el caso español, teniendo ya un apasionado affaire) con la deflación, mientras China sigue haciendo de troll monetario internacional.
¿Recordáis esa lista de reformas que pedimos por aquí de vez en cuando? Ya puestos a pedir heroicidades, Zapatero podría impulsar reformas en el BCE. Está haciendo daño en serio.
Tags: BCE, déficits, desempleo, Kung Fu monetario Posted in Dr. Doom, Pollo Financiero Global, americanadas, economía | 15 Comments »
Monday, September 28th, 2009
Unas cuantas notas rápidas sobre la subida fiscal del gobierno, ahora que tenemos más detalles:
- Subida del IVA: mucho menos regresiva de lo que parece - probablemente, será básicamente neutral. El hecho que no toquen el tipo superreducido (artículos de primera necesidad) es sensato. La subida no creo que afecte demasiado el consumo - y de hecho, no entra en vigor hasta el verano que viene, pasada la crisis.
- Eliminar los 400 euros: de nuevo, menos regresiva de lo que parece - ya que las rentas más bajas nunca vieron ese dinero para empezar. Recordad que de origen era una rebaja temporal y de hecho básicamente regresiva; eliminarla afecta sobre todo a las clases medias, pero era una medida injusta para empezar, que complicaba el IRPF demasiado.
- Impuesto de sociedades capitales (soy tonto): difícil de evaluar; por lo que he hablado con algunos expertos, casi un brindis al sol. No recaudará mucho más porque es una subida pequeña y porque es un impuesto difícil de recaudar - el resultado es ligeramente progresivo, pero nada extraordinario.
- ¿Por qué estos impuestos y no otros?: la respuesta creo que es mucho más sencilla de lo que parece - el IVA es un impuesto fácil de recaudar, así que da dinero rápido. Eliminar deducciones del IRPF, lo mismo. Y sociedades es el pequeño retoque populista - podrían haber hecho algo con las SICAV, pero la verdad, el efecto en la recaudación hubiera sido probablemente nulo.
¿En agregado? Una reforma básicamente neutral - no progresiva, no regresiva, afecta a todo el mundo igual. Como -repito- la parte redistributiva del sistema fiscal es el gasto público, no cómo recaudamos impuestos, no es una reforma demasiado mala. Por descontado, el hecho que el gasto en este caso sea para reducir el déficit no es demasiado progresivo, pero recordad que si eso se sale de madre demasiado vendrá el FMI y se nos comerá. Mejor ir con cuidado.
Y no, no es la clase de reforma fiscal que yo hubiera propuesto. Dentro de las moderadas ambiciones del PSOE actual, sin embargo, son unas medidas que se ganan un aprobado raspado. Merecemos algo mejor, pero al menos no son ideas estúpidas.
Tags: déficits, Impuestos, reformas Posted in Hispania., Pollo Financiero Global, economía, política | 32 Comments »
Wednesday, July 1st, 2009
Marc Vidal anda muy espantado por dos datos: los tipos de interés a 12 meses de la deuda pública española se están colocando a un 1%, y la deuda puede que supere el 60% del PIB. La verdad, no acabo de entender por qué se fija en esto. España tiene problemas graves (y llevo meses de quejidos sobre el tema), pero creo que estas dos cifras tienen poco de preocupantes. De hecho, son buenas noticias relativas, dentro de lo que está cayendo ahí fuera.
Primero, los tipos de interés. El estado está endeudándose una barbaridad, eso no lo duda nadie. España está dándole a la palanca del déficit con un entusiasmo encomiable, algo que es básicamente imprescindible en el contexto en el que estamos. El estallido de la burbuja inmobiliaria ha masacrado la demanda interna; las empresas no invierten y los bancos prefieren proteger sus reservas a dar créditos (aunque la verdad, la cosa está menos mala que en nuestros vecinos). Ahora mismo en España sólo hay un actor que está consumiendo con fuerza: si las cosas no van mucho peor (y creedme, podrían ir mucho peor) es porque el gobierno está apretando el acelerador tanto como puede.
El estado es el único que gasta, y los bancos y cajas parecen sólo estar dispuestos a darle el dinero al sector público… con unos tipos de interés ridículos. Al 1%, de hecho, es básicamente dinero regalado; los inversores no es que vean su “rentabilidad desplomada”, es que no se fían de nadie más. Los bonos del tesoro son ridículamente caros ahora mismo, de hecho; el estado tiene tanta gente que se pelea para comprarlos que puede colocarlos al precio que quiere. En este caso, a un tipo de interés estúpidamente bajo; como menos intereses paga el sector público, menos cobra el sector privado, es decir, se están comiendo un coste tremendo por comprar bonos a ese nivel.
Esto quiere decir dos cosas. Primero, el gobierno esta consiguiendo dinero básicamente gratis; a poco que crezca la economía (o suba la inflación) de hecho está ganando dinero por tirar de la targeta de crédito. Segundo, si los inversores están dispuestos a regalar el dinero así es porque confían que el España puede pagarlo de vuelta fácilmente. Si vieran un riesgo de perder ese préstamo, subirían los tipos de interés.
La deuda pública española subirá como la espuma estos años. Llegar al 60 ó 70 por ciento, sin embargo, no debería preocuparnos demasiado. Si llegamos al 70%, estaremos aún por debajo de Francia, Estados Unidos, Alemania o Italia el año pasado, y a años luz de Japón. Una economía desarrollada (y España lo es, aún con sus problemas) puede tolerar esos niveles de deuda sin demasiados problemas, incluso a medio-largo plazo, sin que eso suponga un lastre demasiado oneroso a su economía. Prácticamente todos los países de la OCDE han vivido con una deuda por encima del 50% del PIB en los últimos sesenta años, y todo el mundo ha crecido como nunca. Un país medio decente tiene una capacidad de pago descomunal; sólo con el crecimiento estructural de una economía, de hecho, la deuda es perfectamente sostenible.
¿Son los déficits del sector público español peligrosos? A corto y medio plazo no, en absoluto. De hecho, son imprescindibles. Es más, es muy posible que a nivel europeo sean básicamente insuficientes; el continente puede estar metiéndose en deflación (algo que, insisto, es lo peor que puede pasarle a una economía - no voy a explicar otra vez lo que sabemos desde hace sesenta años) con demasiados gobiernos siendo remisos a gastar dinero. Es perfectamente posible, de hecho, que Trichet y el BCE estén cometiendo un error espantoso manteniendo tanta disciplina monetaria, e insistiendo en limitar déficits. Por mucho que hablemos de precios de la energía, el petroleo aún está a $70 el barril; aquí hay algo más.
El peligro para España no es que el estado gaste ahora demasiado. El gobierno está haciendo esa parte de su papel bien; imprimir dinero para que la economía no se ahogue del todo. El problema es que la otra mitad de su trabajo, trabajar para que la economía pueda generar crecimiento sin necesitar de una burbuja crediticia, el gobierno no está haciendo gran cosa. Más allá de evitar que los bancos y cajas no se hundan (algo que se está haciendo, no costará demasiado dinero al contribuyente -los avales en reconversión se recuperan- y tampoco es que tuvieran tan mala salud), faltan reformas estructurales que hagan la economía más flexible y que permitan que el país dé salida a sus potencialidades.
Esta falta de iniciativa, de hecho, probablemente explica en parte por qué los bonos del tesoro son tan caros y tienen una demanda tan fuerte: los inversores no ven dónde colocar su dinero y tiran a lo seguro. Es lo contrario de lo que está sucediendo en Estados Unidos, donde los tipos de interés de la deuda pública están subiendo; con los inversores viendo signos de esperanza en otros sitios, el gobierno federal tiene que dar más dinero (bajar el precio) para atraer compradores.
Así que sí, tenemos que estar preocupados, pero no por el estado de las cuentas públicas. Ahora mismo, nadie parece encontrar nada mejor que hacer con su dinero que darle al estado gratis. Si no cambiamos esta tendencia, entonces la recuperación sólo llegará tarde, mal y a rastras, cuando las resurrecciones de nuestros vecinos (si vuelven a la vida; el morrazo que se está pegando Alemania, Italia y Francia y su tacañismo pre-Keynesiano es de espanto) nos saquen del pozo. Toca hacer reformas.
¿Sabéis lo peor de todo? Puede que aún haciéndolo todo bien, no salgamos del pozo. Si un estado de Europa del este se la pega (digamos, Polonia se va a la bancarrota) y se lleva unos cuantos bancos austríacos o alemanes por delante, tenemos un potencial desastre. Si Alemania y Francia deciden intentar equilibrar cuentas y restringir la demanda demasiado (y creedme, tienen tentaciones), España no tendrá dónde vender lo que produzca, incluso convirtiéndonos en Silicon Valley al cubo. Si el mercado de propiedades comerciales americano se estrella (y se lleva por delante algún banco), otro pánico financiero hará cualquier plan Zapatero inútil; todos a la mierda igual. Y no digamos si China sufre alguna catástrofe económica creativa (cualquiera se fía de su sector financiero), Arabia Saudí implosiona o algo de ese nivel.
Esto no se ha acabado, ni de broma. Hay tantas cosas que pueden salir mal dentro y fuera de España que más vale que recemos. Al fin y al cabo en 1930 veían brotes verdes a espuertas…
Tags: consumidor de último recurso, déficits, deuda Posted in Hispania., Pollo Financiero Global, americanadas | 5 Comments »
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