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El Coliseo

Posts Tagged ‘Chorradas mediáticas’

Asuntos internos

Tuesday, June 16th, 2009

Para sorpresa de casi nadie, el Partido Popular ha completado su gran victoria electoral con una gloriosa ronda de problemas judiciales - otra vez. La lógica de Rajoy ha sido la misma retahila de excusas defensivas de siempre: presunción de inocencia, etcétera, etcétera.

La verdad: me tienen harto. Ya no repetiré más eso que no hace falta cometer un delito para estar haciendo algo terriblemente inapropiado y horrorosamente corrupto; por mucho que los legisladores se esfuercen, siempre habrá algún listillo que encuentre una salida.

El problema es, en cierto modo, algo no estrictamente exclusivo del PP, sino algo más sistémico. Los partidos deberían tener pánico, horror y pavor cuando uno de los suyos es acusado de corrupción; la reacción de los votantes debería ser fácilmente predecible y totalmente desalmada, echando cualquiera que huela mal a la hoguera. En España, sin embargo, esto no lo vemos, o al menos no lo vemos con la inmediatez y furia que vemos en otros sitios ¿Cuál es el problema?

Me parece que la respuesta es la prensa. Los medios españoles son básicamente partidistas; cada periódico tiene su línea editorial y no se corta demasiado de defender a los suyos. Eso tiene sus ventajas (ningún gobernante puede escapar de la realidad demasiado, ya que hay críticas garantizadas) pero también tiene sus inconvenientes: un político siempre tendrá alguien que le dará la razón y defenderá su historia, por ridícula que sea. Cuando alguien es cazado con las manos en la masa haciendo algo tan cercano a un delito que debería merecer como mínimo un apedreamiento público, en España vas a tener al menos la mitad de los medios mirando hacia el otro lado, clamando y tú más o defendiendo el absurdo que sólo es inmoral si se ha cometido un delito.

Un ejemplo hoy. El Mundo ha ignorado las alegres aventuras del tesorero del PP, concentrándose en cambio en las igualmente delirantes piruetas de la familia Chaves por Andalucia. El ABC daba la noticia, pero sin condenarla o criticar nada en el editorial; informa sólo del hecho, no del fondo de la acusación. La Razón habla de estrategia política. Curiosamente sólo el eternamente fantasioso Libertad Digital responde como debería hacerlo todo el mundo: criticando con furia. Por descontado, la misma estulticia proteccionista se aplica al País y Público al hablar de las aventuras de Chaves. Cierto, no está en los juzgados, pero el caso huele casi igual de mal.

Los medios españoles tienen un sentido de lealtad al partido surrealista. No sé si será por el mendigueo de concesiones, publicidad institucional o una tendencia innata a hacer la pelota, pero un político del partido afín tiene que pegarle tortas con un bate a una viejecita delante de las cámaras para que se atrevan a decir algo. La crítica sólo emerge cuando están intentando jugar a coronar reyes - y demasiado a menudo, están persiguiendo alguna emisora de radio.

Estados Unidos no es un modelo ideal en casi nada; los medios de comunicación, de hecho, son casi siempre horribles. Cuando un escándalo estalla en los morros de un político de forma más o menos obvia, sin embargo, aquí no hay quién se reprima: todos, sin excepción, se lanzan a soltar tortas al pobre tipo, sea algo serio o no. Así tenemos casos como el de Elliot Spitzer, que tuvo que dimitir por algo relativamente menor (irse de putas), o Rod Blagojevich, que se convirtió en materia de mofa y escarnio general de inmediato, sin que nadie quisiera acercarse a él ni para preguntarle la hora al cabo de diez minutos. Alguien como Camps en Estados Unidos sería una piñata nacional casi de inmediato; los periodistas se morirían de ganas por explicar cada una de sus hazañas y ponerse la medalla de su defenestración humillante.

Y no, no es cosa de los votantes. La inmensa mayoría de gente no lee tres periódicos, se baja los PDF con los autos judiciales o se preocupa de buscar demasiado. Si los medios no están apiolando a alguien de forma totalmente indiscriminada (algo parecido a lo que se llevó Bartolín, pero a lo bestia), el electorado dará al político el beneficio de la duda, o (aún peor) acabará con eso que “todos son iguales” y lo ignorará. Los medios españoles deben hacer un esfuerzo real y sólido de separar la parte editorial de la parte de negocio, y hacerlo cuanto antes. Ahora mismo, están haciendo casi tanto daño al sistema como los políticos.

Los partidos, por cierto, deberían tomarse esto más en serio. El PP, de hecho, debería tomar nota de lo que le pasó al PSOE en 1996, cuando los medios finalmente se cebaron como debían en los casos de corrupción. Los votantes no discriminaron entre ex-ministros limpios y sucios; toda una generación de potenciales sucesores de González pasaron a ser radioactivos durante años. Una de las cosas más importantes que tiene un partido es su reputación, su imagen de marca; es algo que tienen que cuidar con mimo. Ocultar, cubrir, proteger a potenciales cadáveres políticos es una mala idea, porque daña esta confianza a largo plazo. Si el PP no se protege, le puede salir caro.

Sin manías: McCain saca el tema racial

Friday, August 1st, 2008

Yo que creía que McCain era un tipo que quería otra política, una vuelta al viejo estilo, y me encuentro con esta basura en los medios hoy. Rick Davis, un tipo de la campaña de McCain, ha acusado a Obama de utilizar la “carta racial” para defenderse de los (absurdos) ataques que le están lanzando estos días.

La excusa son las siguientes declaraciones de Obama:

““So nobody really thinks that Bush or McCain have a real answer for the challenges we face, so what they’re going to try to do is make you scared of me. You know, he’s not patriotic enough. He’s got a funny name. You know, he doesn’t look like all those other presidents on those dollar bills, you know. He’s risky. That’s essentially the argument they’re making.”

Uno tiene que ser muy obtuso, muy capullo o un cínico de primera categoría para ver cualquier clase de racialismo o victimismo racial en esta frase; Obama ha dicho cosas parecidas repetidas veces en el pasado. Quejarse que esto es una especie de lloriqueo de un candidato que pretende que todos los que le atacan son racistas es una auténtica niñería, especialmente cuando tu campaña ha estado lanzando mensajes negativos repetidamente durante las dos últimas semanas; algunos (como el anuncio sobre Britney) flirteando ya con tácticas racistas pasadas.

Es una manera bien poco sutil de poner el debate racial en los medios: acusar al candidato que pertenece a una minoría está intentando poner cara de perrito herido. Es como darle una bofetada al friki de la clase y decir que es culpa suya por llevar gafas, la verdad; aún así, los medios americanos, en su infinita estupidez, se van a pasar el día discutiendo de esta gilipollez. Obama tenía previsto hablar hoy de política energética, un tema que preocupa, y mucho, a los votantes. El debate en CNN esta mañana era acerca de “quién gana y quién pierde” cuando sale el tema racial, sin meterse siquiera a discutir el hecho que la campaña de McCain está totalmente metida en el negocio de esparcir mierda.

Obviamente, la campaña de McCain no ha soltado esta burrada porque su candidato es racista; el objetivo es mucho más cínico. Lo primordial es llenar el debate de basura, ante todo; con Obama como favorito y con los votantes diciendo que prefieren al candidato demócrata en prácticamente todos los temas, McCain quiere hacer que las elecciones sean sobre “carácter” más que sobre substancia. Si esto significa lanzar toda clase de ataques personales, generar resentimiento contra un candidato afroamericano que está allí porque lo aman los medios y no por méritos propios (cof- discriminación positiva -cof) y que es probablemente un hombre negro cabreado con amigos radicales, no hay problema.

McCain y sus chicos la verdad se están preocupando bien poco sobre programas y propuestas políticas. Si miramos el nivel de detalle en las propuestas y el volumen de publicación de ambos candidatos, Obama está a años luz de McCain: sus ideas son más concretas, sus planes más detallados y sus datos y estudios mucho más profesionales que los del candidato republicano.

La mayor de las ironías es que si alguien está en esta campaña gracias a su condición de famoso es McCain, un tipo que sale en películas, ha presentado Saturday Night Live un par de veces, y no duda en usar la carta “héroe de guerra” (hace más de 30 años) cada vez que puede.

Como comentaba al hablar de Britney, sin embargo, el meterse en campañas viciosamente negativas no es siempre una estrategia ganadora. Los ataques pueden hacer daño Obama, pero también pueden crear la imagen de un McCain antipático, deshonesto, más preocupado en lanzar absurdas acusaciones y llevar el debate a lo personal que de hablar de los problemas concretos de la gente. Los medios tradicionalmente han adorado al senador de Arizona, pero incluso la clase periodística americana tiene una paciencia limitada: si el niño bonito del partido republicano, ese romántico que perdió con una campaña honesta en las primarias del 200, sigue comportándose como un matón de cuarta de la escuela de Karl Rove, no me extrañaría que dejaran de de hacerle la pelota.

Y después dirán que la prensa está a favor de Obama.

(Intento ser menos crítico con McCain, en serio, pero cuando un candidato decide pasar olímpicamente de discutir temas concretos el cabreo me puede. Y yo que me hacía ilusiones de tener una campaña honesta…)

Actualización: McCain insiste con anuncios totalmente centrados en “argumentos racionales“. Después se extrañan que la gente no trague la política americana.

El “problema” de Obama

Thursday, July 31st, 2008

Hay una escuela periodísta que insiste que Obama tiene un problema porque a pesar de ir por delante en las encuestas, el tipo debería preocuparse porque no está lo suficiente lejos. Algo del estilo de este artículo en CNN, que dice que el viaje de Obama la semana pasada “no mejoró sus números” y que fue “insuficiente para cambiar percepciones”… citando una encuesta que le da siete puntos de ventaja sobre McCain, y le da ventaja en casi cualquier pregunta que compara a ambos candidatos.

Ya sé que decir que “Obama tiene una ventaja cómoda” no es una receta para tener a los frikis de la política mirando la tele o comprando periódicos, pero esto es un poco absurdo.