Piratas y estupideces
Thursday, November 19th, 2009No quería hablar del dichoso Alakrana y los piratas, pero la obcecación de algunos de mezclar churras con acorazados me puede. La lista de bobadas de estos días es larga y extensa, así que me concentraré en los grandes éxitos de esta semana.
La primera, y más irritante, es comparar los rehenes del Alakrana con Miguel Ángel Blanco y ETA. En el primer caso se pagó un rescate, en el segundo el estado no cedió - y aunque parezca mentira, ambas decisiones fueron correctas.
La diferencia entre ambas situaciones es muy simple: las demandas y motivaciones de los captores eran completamente distintas. Cuando ETA secuestró a Blanco, la banda exigió un cambio en política penitenciaria a cambio de la vida del concejal de Ernua. Cuando los piratas secuestraron al pesquero, pidieron dinero a cambio de la liberación de los rehenes. En el primer caso, ETA está pidiendo que un gobierno democrático actúe en contra de su mandato electoral para finalizar un rescate - es un chantaje al estado y al sistema democrático. En el segundo caso, a los piratas les importa un pimiento quién pase por caja; ellos están haciendo una transacción comercial pura y dura - un contrato de guardaespaldas ligeramente cafre.
Los piratas no son terroristas; los llamamos “piratas” por ese motivo. Los tipos que andan por Somalia secuestrando barcos básicamente están respondiendo al vacio de poder en la zona. La naturaleza aborrece el vacio, y los monopolios de la violencia no son una excepción; en vista que no hay nadie poniendo orden, los piratas se ganan la vida cobrando peajes a punta de pistola. Mientras pagues, no te harán nada - en cierto sentido, son como la mafia, un substituto desordenado de un estado débil. Su negocio es la protección.
ETA no está buscando hacerse rica; su objetivo es derrotar al estado. Hablé de ello hace tiempo; lo suyo no es proteger, es inflingir costes a un estado que quieren expulsar del territorio. En este caso sí estamos hablando de chantaje, de guerra de desgaste - ceder en este caso si significa llamar al mal tiempo, ya que están pidiendo concesiones políticas.
¿Cómo combates a una epidemia de piratas? Hay dos métodos, uno caro y uno barato. El caro es bien sencillo; lo han usado romanos, ingleses, españoles y cualquier potencia marítima que se ha hartado del problema. Básicamente es poner un montón de barcos armados hasta los dientes donde hay piratas, y disparar contra todo lo que se mueva durante un par de años. El barato es lo que la comunidad internacional está utilizando en Somalia estos días: corredores protegidos y protección limitada; el equivalente moderno a un sistema de convoyes.
En un sistema de convoyes, uno puede esperar a cruzar el Atlántico con la Flota de Indias, o puede decidir ir por libre y sacar más dinero de sus aventuras. El Rey va a proteger tus barcos de piratas y corsarios en el primer caso; en el segundo, el riesgo es tuyo. El patrón del Alakrana estaba haciendo el equivalente pesquero a irte de vacaciones a Afganistan y protestarle al gobierno que te tiran bombas; como comenta Albert Esplugas, no tiene ningún sentido pretender que el estado tiene la obligación de proteger a sus ciudadanos allí donde esten. El PP, por cierto, está obsesionado con esta clase de bobadas; recordad como casi piden que bombardeemos Bolivia para proteger a Repsol de todo mal.
Queda decidir qué debe hacer España para que esto no se repita. Supongo que meter en la cárcel al genio que decidió ir a pescar a un sitio lleno de tipos con AK-47 con muy mala leche sería un buen primer paso, pero quedan los piratas. ¿Es hora de hacer el Rambo y convertir la base secreta dentro de un volcán un poblado cutre pirata somalí en un solar requemado lleno de cráteres? ¿Enviar comandos a la francesa y exterminar a los agresores? ¿Contratar un equipo de ninjas mercenarios y forzar la pelea friki final de ninjas contra piratas?
La respuesta es no, no, y no. No sirve para nada. Recuperar el dinero sería estupendo si fuera nuestro, pero no lo es: es de la aseguradora y el armador. Gastar dinero público para solventar un atraco a 6000 kilómetros de España no es una forma decente de gastar impuestos. Si lo nuestro es la venganza cavernícola, estaremos poniendo un pastón tremendo intentando fusilar a cuatro matados en el otro lado del mundo, con un efecto real muy limitado. La costa de Somalia seguirá sufriendo de la ausencia de una autoridad estatal establecida, y no es que África ande falta de mano de obra barata dispuesta a asaltar barcos.
¿Un ejemplo? El Maersk Alabama. Sí, ese barco americano que los piratas asaltaron hará unos meses, en un secuestro que acabó con tres bucaneros de pacotilla con un tiro en la cabeza. Los Estados Unidos son un país con malas pulgas que no retroceden ante nada, etcétera. Bueno, adivinad qué barco los piratas han intentado asaltar esta semana, otra vez. El armador del Maersk Alabama, sin embargo, no es un tacaño que odia a sus marineros, y el barco llevaba unos cuantos mercenarios armados hasta los dientes por si las moscas, así que la cosa quedó en nada.
Eso no quiere decir que utilizar seguridad privada sea una buena idea, sin embargo; eso crea otra clase de riesgos distintos. Por ejemplo, los barcos con mercenarios tomarán más riesgos, algo que quizás no queremos que suceda. Tampoco creo que debamos hacer lo que dice Esplugas y poner un precio sobre la cabeza de los piratas; sólo nos faltaría una pila de amateurs intentando rescatar rehenes. Pero ese es otro tema, para otro día.




