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¿Aceptando la derrota?

Sunday, July 19th, 2009

Hace casi tres años hablaba de la ficción de ETA. El terrorismo vasco era un fantasma, un mito, un fantoche derrotado. Un grupo terrorista que había perdido la batalla hacía años y vivía en una fantasía enfermiza que muchos políticos españoles se emperraban en perpetuar.

La idea no era original mía, por descontado (Ignacio Sánchez Cuénca, en “ETA Contra el Estado”, lo explicó mejor antes), pero por la burrada de comentarios que recibí (teniendo mucho menos tráfico por aquel entonces) me parece que no era demasiado obvia. Estos días, me parece que la hipótesis que ETA había sido derrotada en 1988 es un poco menos descabellada - y de hecho, parece que el entorno de la banda empieza a entenderlo ya.

La carta de Txema Matanzas que publica hoy El País es, la verdad, un documento realmente fascinante. Os animo que leáis el artículo; la lógica de los terroristas (y sí, son actores estratégicos - ser malvado no te hace irracional) queda muy clara en su explicación. Lo más curioso es leer a un miembro del aparato de ETA explicar la situación partiendo de un análisis prácticamente idéntico al que hacía Sánchez-Cuenca en su libro; es realmente fascinante ver el proceso mental. Matanzas, por cierto, entendía el alto el fuego del 2006 de forma parecida a lo que yo (y muchos otros) sospechaban: ETA estaba pidiendo el armisticio. ETA había perdido. Hora de cerrar la persiana.

Por descontado, la banda no es un ente homogéneo, y hay a buen seguro mentes más cavernícolas y menos permeables a la realidad exterior que no se van a a bajar del burro pase lo que pase. Aún así, me parece que el problema vasco será, en unos pocos años, una cosa del pasado; Euskadi será otra aburrida autonomía estilo Cataluña, llena de tipos que hablan raro y protestan votando a partidos nacionalistas de vez en cuando. Al fin.

Nota al margen: sí, aún debo una entrada sobre primarias, otra sobre la Gran Depresión y otra sobre por qué aprobar la reforma sanitaria es tan difícil, incluyendo el motivo por el cual me paso el día berreando por teléfono a la oficina de mi senador, Joe Lieberman. Mañana o pasado, algo sale.