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Archive for the ‘política exterior’ Category

China se burla de mí

Friday, June 25th, 2010

¿Recordáis eso que decía hace unos días sobre China dejando apreciar su moneda? Parece que se burlaban de mí, y siguen con controles de capitales e intervenciones en el mercado de divisas tan entusiastas como siempre.

Mientras tanto, el problema subyacente para el gobierno chino (la creciente insatisfacción social al ver que no están disfrutando de los beneficios de su enorme sector exportador) sigue ahí, empeorando progresivamente. Las autoridades chinas parecen estar empezando la transición a ser menos dependientes en sus exportaciones, pero parecen que se lo están tomando con toda la calma del mundo.

Quizás demasiada calma, de hecho - el otro día me olvidé de mencionar que las políticas de control de natalidad (un hijo por pareja, etcétera) chinas se traducen en que las próximas cohortes de trabajadores son cada vez más pequeñas. El país de los grandes números no tendrá mano de obra barata.

El complicado ajuste monetario chino

Monday, June 21st, 2010

La noticia más importante de la semana (fuera del Mundial de fútbol, claro) es China diciendo que va a dejar que su moneda se aprecie lentamente. Como todo lo que viene del gigante asiático el comunicado y explicaciones son ambiguas, cautelosas y probablemente implican un movimiento más modesto de lo que el resto del mundo andaba pidiendo, pero es un primer paso.

¿Por qué es importante? Para empezar, una de las explicaciones detrás del encantador apocalípisis crediticio del 2008 es la balanza de pagos china. Los chinos durante años trabajaron duro en mantener su moneda artificialmente baja, para hacer sus exportaciones más competitivas. Para mantener este arreglo, el país tenía que meter su superávit de balanza comercial en algún sitio, siendo el camino más habitual meter el dinero en Wall Street. Los genios de la gran banca americana, en vista de toda esa liquidez, decidieron multiplicarla con productos financieros exóticos centrados en hipotecas basura, creando la deliciosa burbuja financiera que tanta diversión nos ha traído.

Por descontado, estas exportaciones a precio de saldo también tienen el pequeño daño colateral de cargarse industria en esos bloques comerciales que mantienen su moneda flotando libremente, es decir, Europa y Estados Unidos. Podemos comprar cacharros fabricados en China a precios increíbles (la deflación ha sido una constante en cosas como juguetes o téxtil), así que como consumidores salimos ganando, pero tenemos el pequeño problema que no podemos competir con ellos, ya que están haciendo algo parecido a un proteccionismo monetario.

Por añadido, el consumidor chino no está beneficiándose demasiado de los gigantescos ingresos del crecimiento económico, así que no está gastando demasiado más. La demanda agregada mundial, a efectos prácticos, está castrada, ya que teníamos un país que en vez de gastarse el dinero que gana, lo está invirtiendo en chabolas en Wall Street. Mal negocio.

Esto era así hasta allá finales del 2007, cuando el sistema se rompe (del lado de Wall Street) de forma bastante aparatosa. Tres años después, las cosas han cambiado bastante. Primero, la voraz demanda de los consumidores europeos y americanos se ha extinguido - si China quiere prestar el dinero a alguien, los únicos que están endeudándose a espuertas son los estados, y estos o pagan intereses ridículos (USA, Alemania) o son bombas de relojería potenciales (todo lo demás). Con la economía aún débil, exportar es más difícil, y con otras monedas perdiendo valor (¡toda esa deuda pública depreciando el euro!) las contorsiones necesarias para mantener el yuan bajo se hacen cada vez más difíciles.

Dentro de China, el afan exportador también estaba empezando a generar problemas. Los chinos bien tienen que meter todo ese dinero que ganan en algún sitio, al fin y al cabo; si no pueden exportar fácilmente, algo harán con él. Recordad que estamos hablando de una dictadura que vive de ofrecer paz, orden y crecimientos anuales del 8%; la máquina no puede parar. El gobierno chino reaccionó a la crisis abriendo el grifo un poco, con un plan de estímulo fiscal tremendo (que ha funcionado bien - la economía apenas se ha frenado) y una burbuja inmobiliaria igual de tremenda. Este gasto público, sumado a una moneda obsesivamente depreciada, ha traído consigo un pequeño problema, sin embargo: inflación.

Las dictaduras detestan, detestan, detestan la inflación. Primero de todo, porque las subidas de precios son la clase de cosas que cabrean mucho a la gente, especialmente cuando el gobierno lleva prometiendo paz y estabilidad a cambio de opresión desde hace tiempo. Segundo, y creo que no se ha comentado demasiado, los régimenes autoritarios en general son bastante torpes cortando espirales inflacionarias una vez se meten en ellas, no en poca medida por que son bastante incapaces de tener bancos centrales realmente independientes.

Ambos problemas son hasta cierto punto manejables si las cosas no se salen de madre demasiado. Ahora mismo, sin embargo, a China se le está acabando el chollo de la mano de obra barata (y por aquí creen lo mismo), y la economía mundial realmente no parece estar por la labor de colaborar. Aunque la economía americana se ha recuperado más o menos bien, el crecimiento económico es aún un tanto anémico (un 3% es una buena cifra, si tu población no está creciendo- y Estados Unidos tiene unas cifras demográficas bien sanas), merced de un sector inmobiliario aún patético y una política fiscal muy tímida (en serio). Europa sigue metida en problemas graves, con la eurozona flirteando a ratos con la catástrofe más abyecta y absoluta mientras devalua su moneda furiosamente. Si quieren contener los potenciales problemas internos (y una posible imposición de aranceles desde Estados Unidos) los chinos no tienen otra salida que empezar a depender menos de sus exportaciones.

Dicho de otro modo: las presiones de Estados Unidos seguramente han ayudado, pero China está haciendo esto porque le conviene internamente. Queda ver si el cambio será tan tímido como algunos dicen (y por tanto, básicamente irrelevante, dejando los desequilibrios mencionados intactos) o será algo más contundente. Me huelo que no es algo realmente simbólico - China no está intentando hacer feliz a nadie, sino protegiéndose por lo que pueda venir.

En fin. Creo que es una buena noticia, incluso si la explicación sobre China como origen del exceso de crédito no es del todo correcta. El gigante asiático se enfrenta ahora a esa transición peligrosa que hablábamos el otro día, así que será interesante verlo, y europeos y americanos podrán empezar a exportar a niveles razonables, sin competir con un troll monetario asiático. Veremos.

Una alternativa a la estupidez habitual

Monday, May 31st, 2010

No voy a meterme en la discusión sobre quién disparó a quién en la flotilla que iba a Palestina, primero porque realmente es un poco confuso y segundo porque en Ruina Imponente y Foreign Policy lo explican mejor que yo. Basta decir que sí, Israel ha hecho una estupidez, Hamas sigue siendo una organización malvada y que hay ciertos sectores de la izquierda europea que parecen tener una extraña obsesión por entrar en un club de mártires.

Lo mío será, como de costumbre, salirme por la tangente, y decir que esto de la libertad del pueblo palestino es un concepto erróneo de partida. La creación de un estado palestino, el principio rector de todos los planes de paz en la región desde tiempo immemorial, es básicamente un callejón sin salida que debe ser abandonado.

Las particiones territoriales son, casi siempre, eventos traumáticos. Sólo en casos muy concretos, como cuando todas las partes están 100% de acuerdo o el bando “perdedor” no tiene capacidad de respuesta alguna, el proceso se salda sin grandes conflictos - y eso no garantiza que no puedan surgir disputas a largo plazo. En el caso de Palestina, parece bastante obvio que amplios sectores en ambos bandos no tienen el más mínimo interés en aceptar la legitimidad de cualquier acuerdo, así que el proceso de paz se encalla una y otra vez en los actos de sabotaje entusiasta del actor soliviantado de turno. Sean asentamientos, controles militares draconianos, terrorismo, cohetes, contrabando o chulería irritante, siempre hay alguien que se muere de ganas de cargarse todo el proceso.

La cuestión es que hay alternativas. No son fáciles, no son sencillas y sus secuelas son a veces pertinaces y dolorosas, pero cuando las hemos aplicado han acabado por solucionar los conflictos, o al menos redirigirlos hacia parámetros más controlables. Hablo en primera persona porque realmente España es uno de los “inventores” de esta clase de arreglos, aunque lo implementamos un poco por casualidad: nosotros lo llamamos “estado de las autonomías”, aunque el término más genérico es estados descentralizados o estados compuestos.

¿Complicado? Ya lo creo. Nuestro problema terrorista era un chiste comparado con el que tiene Israel, y nos costó el gusto y las ganas extinguirlo (nota: hemos ganado). Llegar a un arreglo constitucional que hiciera moderadamente feliz a todo el mundo se consiguió por el muy hispánico procedimiento de dejarlo todo a medias y tres décadas de improvisación sobre la marcha, sin ir más lejos. A finales de los ochenta, sin embargo, habíamos conseguido básicamente ningunear a ETA (aunque la banda no pareció darse por aludida hasta hace poco) y tener un sistema democrático bastante apañadito y abierto a todos.

Esta proceso de iteración autonómica chapucera, sin embargo, creo que es la principal virtud del proceso. Los actores políticos saben que aunque hemos acordado unas normas básicas y un esquema básico, el resultado final no es algo que esté completamente cerrado. Si ganamos elecciones, hacemos las cosas bien y vamos tirando adelante, podemos ir refinando el sistema dentro de unas reglas de juego lo suficiente abiertas como para permitir un cambio gradual.

Cuando se está negociando una participación territorial, todos los resultados son finales. Un estado no vuelve cada cinco años a redibujar las fronteras con sus vecinos (¡Perpinyà es española!) - una vez dibujas una línea en el mapa creando entidades soberanas, los cambios se arreglan a guantazos de forma casi inevitable. Negociar esta clase de arreglos es motivo de horror y pavor de forma casi inevitable - y en un sitio como Israel, donde hay tantos actores con lineas rojas que no pueden ser cruzadas, es imposible cerrar un tratado definitivamente.

La solución de un estado compuesto puede que sea chapucera, fea o ineficiente, pero en este caso creo que seria un mal menor. Por mucho que Bélgica tenga una constitución cómicamente torpe, al menos no arreglan sus problemas a tortas - sólo lo hacen con una lentitud y parsimonia épicas. El sistema de financiación autonómico español es un Frankenstein sin racionalidad alguna, pero ha acabado por conseguir que Duran Lleida apoye al gobierno de vez en cuando. El punto de partida en Palestina es mucho más complejo, hostil y volátil que lo que hemos visto en España o Bélgica, pero no es muchísimo peor que el increíble pollo que los británicos tenían en Irlanda del Norte - y hay parece que, a trancas y barrancas, han acabado por cerrar el problema.

Aún así, queda el problema principal: ¿Es un estado compuesto una solución factible políticamente? ¿Podemos venderlo a las partes implicadas? ¿Quién tiene que hablar en favor de ello? En Estados Unidos he leído de vez analistas a favor de esta solución, pero falta que alguien lo ponga sobre la mesa en serio. El hecho que las descentralizaciones internas tengan un largo historial de (ineficientes) éxitos no hacen este sistema un candidato ganador de forma inevitable. Incluso si todas las partes deciden intentarlo, el proceso sigue siendo complicado, confuso, feo e incomodo, y sin garantías que acaba por llevarnos a ninguna parte.

Lo que sabemos es que la “solución” actual lleva fracasando una y otra vez sin descanso durante décadas. Quizás es hora de buscar algún invento alternativo, a ver si funciona.

Armas nucleares: uso y abuso

Tuesday, April 6th, 2010

Con toda la clase periodística española repasando el caso Gurtel página por página, vale la pena echar un vistazo a las declaraciones de Obama sobre la nueva estrategia nuclear de Estados Unidos, con algunos cambios importes respecto a las doctrinas heredadas de la guerra fría.

El cambio más importante es que Estados Unidos no utilizará armas atómicas contra países que no las tengan, incluso si son atacados con armas químicas o biológicas. Sólo en el caso en que un ataque biológico sea potencialmente devastador (los supervirus son aún cosas de ciencia ficción) E.E.U.U. respondería con la bomba. Los países que no hayan firmado o no cumplan con el tratado de no proliferación nuclear están excluídos de esta política - si hacen el burro, les caerá el poder del átomo.

Como estrategia a largo plazo, no es un mal punto de partida. La idea de fondo es que Obama quiere que las armas nucleares sean progresivamente cada vez más irrelevantes en el mundo, hasta el punto de ser residuales. Si los países nucleares se comprometen a no utilizar la bomba en potencias no nucleares el incentivo de construirlas se reduce, sin que aumente en paralelo el incentivo a lanzarse en guerras convencionales -al fin y al cabo, Estados Unidos aún puede apisonarte con dinamita clásica.

¿Funcionará con Irán? No estoy seguro, pero no creo que sea tan importante como muchos dicen. Las armas nucleares son una arma defensiva por encima de todo - la amenaza de causar daños inaceptables a quien ose atacarte es lo que las hace increíblemente efectivas, no la posibilidad de conquistar un erial radioactivo inabitable. Si Teheran construye la bomba, lo único que consiguen es que ahora atacarles tenga un coste imposible; nadie está tan loco, ni siquiera en Irán, como para intentar volatilizar Israel y ver como el estado judio convierte tu terruño en un solar que brilla en la oscuridad. Les va el rollo apocalíptico, cierto, pero creo que esto de gobernar un país sin mutantes y ghouls les va más.

Por descontado, los republicanos van a contestar entre grandes alaridos diciendo que todo esto es una rendición incondicional ante un posible ataque del gobierno cubano contra Florida, o algo por el estilo. Lo hacen siempre. El cambio de estrategia es, sin embargo, bastante racional.

Afganistán

Thursday, December 3rd, 2009

He estado pensando bastante sobre el plan de la administración Obama sobre Afganistán. Tras darle muchas vueltas, creo que no puedo decir, honestamente, si es buena idea o no.

Mi primer instinto es, realmente, cerrar la puerta y largarnos. Estados Unidos va a gastarse entre 80.000 y 100.000 millones de dólares en Afganistán el año que viene; básicamente el mismo precio que la reforma de la sanidad. El PIB Afgano es, si mal no recuerdo, 12.000 millones. Es un gasto enorme, en un lugar que realmente no estoy seguro que lo merezca.

Sinceramente, ¿qué es lo peor que puede suceder? Los Talibanes derriban al gobierno, el país se va a hacer gárgaras otra vez, y tenemos el estado semifeudal estilo somalí que existía en el 2001. Sí, los ataques del 11 de septiembre, etcétera; esos atentados que se diseñaron en Hamburgo y fueron preparados en Florida, con los secuestradores aprendiendo a pilotar aviones. O los del 11 de marzo, diseñados en la provincia afgana de Madrid. Quizás los del metro de Londres, preparados en Leeds, al ladito de Kandahar. Ya se sabe, esos atentados.

Afganistán sería un desastre, igual que lo es Somalia ahora, con la diferencia que no tienen salida al mar, así que no tendríamos piratas. Como base del terrorismo internacional, sin embargo, su efecto sería más bien limitado; realmente, no lo ha sido nunca. La vida de los afganos (y las mujeres afganas que vivan en zonas controladas por los talibán, especialmente) será un infierno violento y opresivo, pero ya lo era antes de la invasión - Estados Unidos no tiene el deber moral de salvar a países horribles de sí mismos.

El problema de salir por piernas es que eso, en sí mismo, también es un riesgo. Aunque lo que digo arriba parezca razonable, no tiene por qué ser lo correcto; los talibanes pueden controlar Afganistán, financiarse a base de tráfico de drogas, fanáticos religiosos y gobiernos bandidos y hacer la vida imposible al gobierno paquistaní. Pueden intentar provocar al gobierno Indio en Kashmir.  Pueden realmente dedicarse al terrorismo en serio, sin tapujos, mientras cantan victoria. No es una región propensa a la estabilidad, y lo cierto es que Afganistán puede convertirse en un desastre serio.

Más allá de eso, los americanos tienen un cierto deber moral de estabilizar el país. La invasión fue un éxito, pero han permitido que poco a poco se convierta en un manicomio. Estabilizarlo es una necesidad, pero también es hacer lo correcto.

El plan en concreto me parece que es básicamente pragmático - y el discurso de ayer, muy realista. Se le ha criticado por ser frío, y lo cierto es que tienen cierta razón; Obama se centró en los hechos, no ideas. El presidente no se metió en esos berenjenales dialécticos de Bush de prometer paz, libertad y democracia, hacer que Afganistán sea un sitio feliz y que la gente beba Coca-Cola. Obama dijo que envía 30.000 soldados, el objetivo es estabilizar el país y cazar terroristas, y después que un gobierno afgano menos corrupto y más efectivo tome el control del país. ¿Derechos? ¿Democracia? De puntillas.

La idea, me parece, es darle a Karzai un poco de tiempo. Dejar que el gobierno se consolide, asegurar que la cosa no se derrumbe cuando se larguen, por feo que sea el dictador presidente local, y en el 2011 darse una ronda de aplausos, cantar victoria, y salir por piernas. Será muy difícil, especialmente con un gobierno Afgano tan odiado e incompetente, pero quién sabe.

No es la solución fácil. En contra de lo que dice Iñigo, enviar más tropas tiene un coste político considerable para Obama. La izquierda americana está muy, muy mosqueada; hoy Rachel Maddow básicamente le ha sacado los ojos a Susan Rice (embajadora americana ante la ONU) en televisión en una entrevista brutal. Al electorado no le gusta como está llevando la guerra; sólo un 47% de los votantes quería un aumento de tropas. Hay fecha de salida porque si no el electorado americano no aceptaría escalar el conflicto; es así de burdo. Algunos demócratas están pidiendo que si quiere más tropas, lo tienen que pagar con una subida de impuestos. La derecha tampoco es que estuviera contenta; o querían más tropas, o no están de acuerdo que la Casa Blanca diga que empezarán a reducir tropas el 2011, ya que hará que los talibanes se esperen a que se vayan.

Y por descontado, queda Irak, ahora casi olvidada. Veremos si votan cuando toca o retrasan las elecciones, forzando a los americanos a quedarse más tiempo.

Obama, básicamente, no tenía una salida buena, o fácil. Todo es políticamente arriesgado, militarmente complicado y con consecuencias imprevisibles. No estoy del todo contento con la decisión tomada, pero me temo que aún escéptico, no me atrevo a decir que se han equivocado.

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Piratas y estupideces

Thursday, November 19th, 2009

No quería hablar del dichoso Alakrana y los piratas, pero la obcecación de algunos de mezclar churras con acorazados me puede. La lista de bobadas de estos días es larga y extensa, así que me concentraré en los grandes éxitos de esta semana.

La primera, y más irritante, es comparar los rehenes del Alakrana con Miguel Ángel Blanco y ETA. En el primer caso se pagó un rescate, en el segundo el estado no cedió - y aunque parezca mentira, ambas decisiones fueron correctas.

La diferencia entre ambas situaciones es muy simple: las demandas y motivaciones de los captores eran completamente distintas. Cuando ETA secuestró a Blanco, la banda exigió un cambio en política penitenciaria a cambio de la vida del concejal de Ernua. Cuando los piratas secuestraron al pesquero, pidieron dinero a cambio de la liberación de los rehenes. En el primer caso, ETA está pidiendo que un gobierno democrático actúe en contra de su mandato electoral para finalizar un rescate - es un chantaje al estado y al sistema democrático. En el segundo caso, a los piratas les importa un pimiento quién pase por caja; ellos están haciendo una transacción comercial pura y dura - un contrato de guardaespaldas ligeramente cafre.

Los piratas no son terroristas; los llamamos “piratas” por ese motivo. Los tipos que andan por Somalia secuestrando barcos básicamente están respondiendo al vacio de poder en la zona. La naturaleza aborrece el vacio, y los monopolios de la violencia no son una excepción; en vista que no hay nadie poniendo orden, los piratas se ganan la vida cobrando peajes a punta de pistola. Mientras pagues, no te harán nada - en cierto sentido, son como la mafia, un substituto desordenado de un estado débil. Su negocio es la protección.

ETA no está buscando hacerse rica; su objetivo es derrotar al estado. Hablé de ello hace tiempo; lo suyo no es proteger, es inflingir costes a un estado que quieren expulsar del territorio. En este caso sí estamos hablando de chantaje, de guerra de desgaste - ceder en este caso si significa llamar al mal tiempo, ya que están pidiendo concesiones políticas.

¿Cómo combates a una epidemia de piratas? Hay dos métodos, uno caro y uno barato. El caro es bien sencillo; lo han usado romanos, ingleses, españoles y cualquier potencia marítima que se ha hartado del problema. Básicamente es poner un montón de barcos armados hasta los dientes donde hay piratas, y disparar contra todo lo que se mueva durante un par de años. El barato es lo que la comunidad internacional está utilizando en Somalia estos días: corredores protegidos y protección limitada; el equivalente moderno a un sistema de convoyes.

En un sistema de convoyes, uno puede esperar a cruzar el Atlántico con la Flota de Indias, o puede decidir ir por libre y sacar más dinero de sus aventuras. El Rey va a proteger tus barcos de piratas y corsarios en el primer caso; en el segundo, el riesgo es tuyo. El patrón del Alakrana estaba haciendo el equivalente pesquero a irte de vacaciones a Afganistan y protestarle al gobierno que te tiran bombas; como comenta Albert Esplugas, no tiene ningún sentido pretender que el estado tiene la obligación de proteger a sus ciudadanos allí donde esten. El PP, por cierto, está obsesionado con esta clase de bobadas; recordad como casi piden que bombardeemos Bolivia para proteger a Repsol de todo mal.

Queda decidir qué debe hacer España para que esto no se repita. Supongo que meter en la cárcel al genio que decidió ir a pescar a un sitio lleno de tipos con AK-47 con muy mala leche sería un buen primer paso, pero quedan los piratas. ¿Es hora de hacer el Rambo y convertir la base secreta dentro de un volcán un poblado cutre pirata somalí en un solar requemado lleno de cráteres? ¿Enviar comandos a la francesa y exterminar a los agresores? ¿Contratar un equipo de ninjas mercenarios y forzar la pelea friki final de ninjas contra piratas?

La respuesta es no, no, y no. No sirve para nada. Recuperar el dinero sería estupendo si fuera nuestro, pero no lo es: es de la aseguradora y el armador. Gastar dinero público para solventar un atraco a 6000 kilómetros de España no es una forma decente de gastar impuestos. Si lo nuestro es la venganza cavernícola, estaremos poniendo un pastón tremendo intentando fusilar a cuatro matados en el otro lado del mundo, con un efecto real muy limitado. La costa de Somalia seguirá sufriendo de la ausencia de una autoridad estatal establecida, y no es que África ande falta de mano de obra barata dispuesta a asaltar barcos.

¿Un ejemplo? El Maersk Alabama. Sí, ese barco americano que los piratas asaltaron hará unos meses, en un secuestro que acabó con tres bucaneros de pacotilla con un tiro en la cabeza. Los Estados Unidos son un país con malas pulgas que no retroceden ante nada, etcétera. Bueno, adivinad qué barco los piratas han intentado asaltar esta semana, otra vez. El armador del Maersk Alabama, sin embargo, no es un tacaño que odia a sus marineros, y el barco llevaba unos cuantos mercenarios armados hasta los dientes por si las moscas, así que la cosa quedó en nada.

Eso no quiere decir que utilizar seguridad privada sea una buena idea, sin embargo; eso crea otra clase de riesgos distintos. Por ejemplo, los barcos con mercenarios tomarán más riesgos, algo que quizás no queremos que suceda. Tampoco creo que debamos hacer lo que dice Esplugas y poner un precio sobre la cabeza de los piratas; sólo nos faltaría una pila de amateurs intentando rescatar rehenes.  Pero ese es otro tema, para otro día.

Cuando los aranceles tienen sentido

Wednesday, November 18th, 2009

Para los que me leen desde hace tiempo, siempre he estado a favor del libre comercio. He hablado a favor de las deslocalizaciones, defendido eliminar los aranceles agrícolas y nunca he creído que la globalización y el estado del bienestar son incompatibles. No creo que el proteccionismo sea una buena idea.

Estos días, sin embargo, me he encontrado con un par de artículos curiosos. El primero, resulta que la región de Estados Unidos que más ha disminuido sus emisiones de CO2 es… Texas. Esto ha sucedido en parte porque George W. Bush, cuando era gobernador, impulso la industria eólica (¡!) con energía, en parte por la conversión de centrales de cabón a centrales de gas natural. El factor más importante, sin embargo, ha sido mucho más sencillo: una cantidad enorme de industrias se han ido del estado hacia China.

El segundo artículo es un repaso sobre el mercado de permisos de CO2 en la Unión Europea. Tras un inicio (muy) torpe, parece que la cosa está funcionando bien, hasta el punto que las emisiones en el 2012 serán un 13% inferiores a 1990, excediendo de sobras los límites marcados en el tratado de Kyoto. El mercado de permisos está funcionando, o eso parece.

Ambas cifras, sin embargo, tienen un pequeño problema. Las emisiones en Europa pueden estar bajando, pero eso no significa que los productos que los europeos compran hayan creado menos emisiones de CO2 al ser fabricados. Básicamente, no contaminados nosotros: hacemos que los Chinos fabriquen los juguetes que compramos y ensucien ellos.

Las emisiones de CO2 tienen un precio en Europa, y tienen que sortear un cierto número de regulaciones medioambientales en Estados Unidos (sí, incluso en Texas). Los gobiernos occidentales están, básicamente, poniendo un impuesto a sus emisiones de carbono, y los productores (y consumidores) lo evitan gracias a la fábrica China. Si creemos que el CO2 es una externalidad negativa que debe ser gravada (algo que comparto plenamente), esto es un agujero muy importante que debe ser cerrado - seguramente vía aranceles.

En el mundo en que vivimos, sin embargo, un arancel no es algo demasiado popular. La Organización Mundial del Comercio (OMC) coge unos rebotes tremendos cuando alguien pone aranceles (no cuando hace el burro con su moneda - pero ese es otro tema) normalmente autorizan que los países afectados respondan con represalias comerciales. Una guerra comercial hace daño a ambos países, al reducir la demanda total, y no queramos que eso suceda.

La cuestión es, un impuesto sobre emisiones no es realmente un arancel - de hecho, es algo más parecido a nuestro viejo amigo el IVA. Si os habéis fijado, los aeropuertos tienen unas ventanillas donde los turistas de fuera de la UE pueden pedir la devolución del IVA antes de volver a casa. El impuesto sobre el valor añadido grava el consumo dentro de la Unión Europea, no fuera, así que las exportaciones no lo pagan. Como impuesto sobre el consumo, sin embargo, las importaciones sí tiene que pagar IVA cuando son vendidas dentro de la Unión, así que se ganan su 16% 18% en España. No estamos gravando lo que viene de fuera, sino un determinado tipo de actividad, y el impuesto afecta a todos los productos igual. La OMC calla y otorga.

Un impuesto sobre CO2 / precio sobre las emisiones sería, de hecho, algo parecido al IVA. Estamos gravando la acción de contaminar, no el hecho de producir fuera, así que dentro de las reglas de la OMC sería perfectamente aceptable. Esto tendría muchas ventajas, empezando por salvar el planeta, y algunos inconvenientes si eres China, ya que se verían obligados a reducir emisiones si quieren seguir exportando tanto. Como de hecho China está exportando demasiado, eso de hecho no es malo - y estoy seguro que sería tremendamente popular a ambos lados del Atlántico. O al menos en Europa.

De momento, el Senado americano se lo está planteando seriamente; en la UE, Francia está defendiendo la propuesta con energía; muchos analistas creen que es inevitable. Para que yo esté de acuerdo con los franceses, algo grave tiene que estar sucediendo, así que creedme, no es una idea absurda en absoluto.

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Aniversarios y guerras pasadas

Thursday, November 12th, 2009

El aniversario de la caída del Muro de Berlín nos ha enseñado unas cuantas cosas. Primero, hay algunos que siguen echando de menos la Unión Soviética un pelín demasiado, y no por el motivo adecuado. Segundo, los periodistas están realmente encantados de recordarnos a todos cómo ellos estaban allí, en un momento histórico, y que ellos nos lo explicaron todo. Parece mentira que hayan pasado veinte años, etcétera.

Cierto, la caída del muro fue un evento importante, pero no estoy del todo seguro que sea el aniversario más importante estos días. El final del imperio soviético no fue un proceso tan rápido o efectista como los periodistas gustan de describir; las insurrecciones en Polonia, los problemas internos en la URSS o la rendición (y apertura de fronteras) del gobierno húngaro sucedieron antes, y son igual o más relevantes que Berlín. Los países comunistas se habían arruinado antes de los sucesos de 1989; la Guerra Fría, en cierto sentido, fue un conflicto menos dramático de lo que pensábamos, y desde luego, mucho más fácil de ganar de lo esperado.

En España ha pasado más desapercibido otro efeméride, que si es celebrada y recordada en otros países. En Estados Unidos, es Veteran´s Day; en el Reino Unido es Rememberance Day; en Francia -creo- es el día del armisticio. En Estados Unidos no le prestan demasiada atención, pero en Europa si son perfectamente conscientes sobre qué sucedió el 11 de noviembre de 1918: la firma del armisticio que acabó la Primera Guerra Mundial.

La Gran Guerra es un conflicto casi olvidado para muchos. Por muy grave que fuera la carniceria (cuatro años y nueve millones de muertos), la matanza acabó hace 91 años. A pesar de estar sepultada en los libros de historia sin demasiada ceremonia, sin embargo, la Primera Guerra Mundial es probablemente el conflicto más influyente desde 1815 y el Congreso de Viena - y de hecho, el origen de muchos de los problemas y conflictos que aún estamos intentando solucionar ahora.

La caída del muro representó el final de la Guerra Fría - un conflicto que es descendiente directo de la Gran Guerra. La revolución de Octubre, al fin y al cabo, es un resultado directo del desastre militar ruso en 1917. La I GM fue el origen del largo intento ruso para aumentar su influencia hacia el oeste, fruto del fracaso del equilibrio de poderes después de Bismarck - el desastre de esos años aún lo estamos intentando arreglar ahora.

La Gran Guerra es representa también el inicio de decenas de problemas mal resueltos que aún sufrimos ahora. El final del Imperio Otomano y el problema kurdo, el desastroso circo colonial en Oriente Medio, los años de división china entreguerras (y su camino hacia el comunismo), la torpe ascensión de Estados Unidos como potencia dominante (y su papel estelar provocando la Gran Depresión), la caída de la primera gran ola globalizadora… El eco de ese conflicto aún retumba en la actualidad en todo el mundo.

Lo más increíble, al menos para mí, es que una guerra tan increíblemente importante fuera de hecho tan profundamente estúpida. No convenía a nadie; nadie iba a salir ganando, nada evitó que sus temores se cumplieran. Francia perdió la hegemonía en el continente de todos modos, el Reino Unido su imperio y su condición de superpotencia, Rusia perdió los Balcanes, Austria lo perdió todo. Alemania, a pesar de los pesares, acabó siendo igualmente el país más poderoso del continente, incluso después de perder una segunda vez.

El conflicto, sin embargo, hizo que todas esos resultados llegaran de forma increíblemente violenta, a la vez extendiendo una serie de conflictos y problemas arreglados a medias o provocados por la misma guerra que se han alargado durante casi un siglo. La guerra fue una matanza prácticamente sin sentido;  un recordatorio terrible sobre como lo que vemos como “guerras necesarias” muchas veces no lo son tanto.

Noventa años más tarde, la pregunta me parece que debería volver a ser la misma: ¿de veras vale la pena ir a la guerra? Me temo que el discurso político en los últimos años es víctima del síndrome de 1945, la nostalgia de la guerra justa y obviamente necesaria. Las cosas no son tan sencillas; nunca lo han sido. La guerra es, a menudo, una solución peligrosa.

Notas sobre coherencia económica

Tuesday, November 10th, 2009

Sé que lo vamos a ver en algún sitio;  no hace falta ni que lo busque. En algún lugar de la blogosfera, tertuliocracia o columnocracia española estos días, alguien va a combinar, en un sólo párrafo:

  1. Elogio de la bajada de impuestos de Angela Merkel. No les voy a pedir que me expliquen como rebajar el impuesto de sucesiones es una forma brillante de reactivar la economía; ya sabemos que pretender que los millonarios prefieren fundirse la pasta en orgías o en inversiones arriesgadas visionarias en vez de sentarse a vivir de rentas es una fantasía aceptable en según qué círculos.
  2. Crítica de los déficit por “excesivo gasto público” de Zapatero… sin mencionar que Merkel está haciendo exáctamente lo mismo. El dinero no recaudado es, ya se sabe, dinero mágico que no genera déficit. Ignorad el hecho que Ronald Reagan tuvo que subir impuestos un par de veces, etcétera, etcétera.

Si a uno le repugnan los déficit fiscales, no puede defender rebajas fiscales sin recortes de gasto. Si alguien hace la pelota a Merkel y llora sobre déficits, darle un cachete de inmediato. Más allá de eso, los recortes propuestos serán muchas cosas, pero como estímulo fiscal son muy, muy flojos. Sólo las ayudas por hijo tendrán un efecto decente (aunque la deducción es relativamente regresiva); recortar el IVA a hoteles y restaurantes, permitir que las pérdidas desgraven más a las empresas o rebajar el impuesto de sucesiones no tienen un efecto demasiado marcado sobre el crecimiento.

Ya que estamos hablando de política fiscal: este editorial del País es una estupidez. El problema de España no es el déficit público a corto o medio plazo (los tipos de interés no muestran una preocupación excesiva de los mercados), el problema es la falta de reformas estructurales para solucionar la extraordinaria vulnerabilidad del país a recesiones. El paro en España ha subido once puntos en esta recesión; la media de la eurozona está un poco más de dos puntos - el estado de las cuentas públicas no tiene nada que ver.

Cuando la inacción está justificada

Tuesday, October 6th, 2009

No hace demasiado comentaba que la administración Obama haría muy bien de plantearse si vale la pena quedarse en Afganistán o es mejor darlo por imposible y salir como antes mejor. Para mi sorpresa, Obama está haciendo algo parecido, con todo el ejecutivo decidiendo con mucha calma qué decisión tomar.

Cuando digo todo el ejecutivo, no es que esté exagerando demasiado. Por lo que parece Hillary Clinton, Robert Gates, Joe Biden, Jim Jones, la cupula militar, los generales sobre el terreno y básicamente todo el mundo que puede tener algo que decir está dando ideas, sin dejar nada fuera del debate. Joe Biden, sin ir más lejos, para estar defendiendo una retirada casi completa, dejando únicamente comandos y la USAF persiguiendo terroristas desde un par de bases. Algunos generales piden más tropas, otros piden usarlas de forma distinta, Clinton habla de dar una visión más regional al problema, y así sucesivamente.

Esto es de hecho una buena noticia. Como comentaba Andrew Sullivan este fin de semana, Afganistán es un problema muy complicado, quizás incluso irresoluble. Por mucho que la historia realmente no se repita, no es casualidad que todo Dios ha ido a ese maldito secarral a perder guerras estúpidas. Es perfectamente posible que en Afganistán no tenga una salida “buena”, sólo soluciones “menos malas”;  por mucho que algunos se empeñen en intentar arreglarlo todo comprando un martillo más grande, nada nos dice que tirar más dinero ahí fuera realmente sirva de algo.

Es muy buena señal (y dice mucho a favor de Obama) que en vez de tomar un atajo cognitivo rápido (”salir por piernas” ó “sólo tengo un martillo, así que toca clavar clavos”) estén pensándoselo bien. Lo que no había reparado, sin embargo, es que es incluso perfectamente posible pensar que mantener el status quo actual una temporada es una buena idea - Algo que Mark Lynch explica mejor que yo por aquí. La idea es que realmente con las elecciones afganas a medio decidir, Pakistán a punto de lanzar (se supone) una ofensiva sobre los talibanes, Al Quaeda extraordinariamente debilitada y la situación esencialmente contenida, quizás vale la pena sentarse a esperar un rato en vez de decidir ahora mismo.

Leed el artículo entero, es realmente excelente.