Quiénes somos
Hágase socio
Noticias y eventos
El Coliseo

Archive for the ‘irrelevancia informativa’ Category

Así no aprendemos nada

Thursday, February 25th, 2010

Esta semana nos hemos divertido mucho con la triste actuación de Maria Dolores de Cospedal en el Senado. Es cierto que la pregunta es básicamente estúpida y que la imagen que ha dado ha sido lamentable, pero me parece que -para variar- nos hemos centrado todos en lo irrelevante.

El problema de Cospedal no ha sido que no se explicara bien o que diera una muestra (otra) de poco talento comunicativo; el problema es que estaba haciendo una pregunta sobre un tema serio, y que nadie pareciera preocuparse lo más mínimo (Cospedal incluída) sobre la materia. No me refiero a la absurda posibilidad de montar una base militar americana en Ciudad Real; lo que sí merecía una pregunta parlamentaria era pedir explicaciones por ese elefante blanco en medio de la nada.

El aeropuerto de Ciudad Real es (en teoría) privado, con una inversión de 1.100 millones de euros. A la práctica, la infraestructura recibió una cantidad considerable de ayudas públicas o semi públicas (con la caja de ahorros regional metida hasta las cejas), así que los contribuyentes han participado en la broma. Algo bastante importante, porque ahora mismo el aeropuerto tiene un vuelo regular (sí, uno) y una terminal de carga con tráfico muy, muy, muy modesto. Estaría bien que alguien nos contara por qué alguien ha construido, qué ayudas públicas ha recibido (fiscales, directas y financieras) y cuánto dinero nos va a costar la broma.

Por descontado, todo esto sería hablar de cosas substantivas y serias, no de las posturitas y relaciones públicas de este reality show que es la política. No sea que aprendamos algo por error cuando estamos cubriendo estas cosas, cielos santo. Sí, Cospedal necesita asesores - más concretamente, gente que sepa qué está pasando en el mundo.

Pensiones y el terror a toda reforma

Wednesday, February 24th, 2010

He recibido unos cuántos comentarios irados a causa de ciertos mensajillos sarcásticos de un servidor por Twitter hablando de las pensiones. Primero, disculpas si he ofendido a alguien; segundo, tengo que insistir que la postura de los sindicatos en este tema es complemente absurda, y empieza a bordear el pensamiento mágico.

Cierto, el sistema de pensiones no tiene por qué estar irse al garete. Las previsiones en los estudios son eso, previsiones; si las cosas van mejor de lo previsto, el año 2030 puede que el sistema siga en buena salud. Puede ser que, por ejemplo, la productividad aumente más rápidamente de lo esperado. Puede que el desempleo disminuya, la tasa de actividad femenina aumente y tengamos más gente pagando.  Puede ser que la natalidad se recupere a cifras ménos patéticas que las actuales. Puede que los españoles decidamos importar más mano de obra con entusiasmo y las paguemos a base de inmigración.

Sí, podemos esperar que sucedan muchas cosas, cierto. El problema es que la productividad no aumentará sin una reforma del mercado laboral seria. La tasa de actividad y el paro no se incrementarán si la reforma del mercado laboral no deja de hacer la vida imposible a los jóvenes. La natalidad seguirá siendo patética mientras el desempleo en menores de treinta años siga siendo atroz, y no haya forma humana de encontrar un trabajo estable. Y si alguien cree que va a ganar elecciones pidiendo más imigración, buena suerte.

¿Los sindicatos no quieren retrasar la edad de jubilación? Estupendo, yo tampoco. El problema es que si no arreglamos todos esos problemas que hacen que los modelos tengan esas previsiones tan pesimistas, no tenemos más remedio que jubilarnos a los 67. El problema es que ahora mismo los sindicatos no quieren arreglar lo primero, y se niegan a aprobar lo segundo, a grito que la cosa está muy mal y mejor dejarlo para mañana. Bueno, llevamos veinte años dejando las cosas para otro día. Empiezo a estar hasta las narices de vivir en un país que cuando las cosas van de puta madre tiene una tasa de paro parecida a la del resto del mundo cuando están en la peor crisis económica desde la Gran Depresión.

Es hora que los sindicatos (y un sector bien nutrido de la izquierda reaccionaria) decidan a qué quieren jugar. Si quieren cambiar el modelo productivo, preservar los derechos sociales y mantener la edad de jubilación, tienen que sentarse sobre la mesa y negociar en serio, no decir que no a todo. Ya es hora que dejen de jugar al perro del hortelano, y dejen de pensar de comportarse como si el sistema actual es el mejor de los mundos posibles.

Ahora decidme, ¿aceptan reforma laboral a cambio de no retrasar la edad de jubilación a medio plazo?  ¿Lo aceptarían si la reforma laboral no entra en vigor en su totalidad hasta, digamos, el 2012 ó 2014? ¿o prefieren seguir probando con el sistema actual, a ver si esta vez sí que funciona?

Por cierto, una nota final: lo de la “reacción de los mercados financieros” no es una excusa barata. Mal que nos pese, es una realidad; si no nos portamos como adultos y demostramos que cumplimos nuestras promesas (y la deuda pública es una de ellas), la crisis actual va a parecer un paseo por el parque comparado con el potencial morrazo que nos vamos a dar. Si Alemania o el FMI se apiada de nososotros y nos salvan antes, las reformas estructurales que nos vamos a tragar van a ser tan sutiles como que te corten las uñas a martillazos. No somos Grecia, cierto, pero mejor no tentar la mala suerte.

Cuándo no cantar victoria

Monday, February 22nd, 2010

Leed el artículo de Citoyen aquí al lado sobre la resistencia irracional (y diría que casi autista, por su negación de la realidad) de no pocos “expertos” y actores políticos españoles - es muy, muy bueno. Solo añadir un par de cosas sobre las posibles reformas que el gobierno de Zapatero pueda aprobar estos días.

Los socialistas negociarán con unos y otros, y sacaran unos cuantos votos de los partidos de oposición responsables (CiU y PNV, que tienen más interés en gobernar España que el PP) para sacar adelante un paquete de reformas. Algo aprobarán, estoy seguro; todos los partidos implicados tienen incentivos para sacar medidas adelante: CiU está en ataque de seny preelectoral, y creo que el PNV por ahí anda. Con el pacto firmado y la ley aprobada, el PSOE (y los analistas de tercera en los medios) se apresurarán, a buen seguro, a cantar victoria, clamando que es un gran paso adelante para  el gobierno Zapatero.

Una pequeña advertencia: no cantemos victoria tan deprisa. Un paquete de reformas saliendo del Congreso es una victoria en el Congreso, pero no quiere decir automáticamente que hemos solucionado un problema. Conseguir los votos (y el apoyo de partido y sindicatos) para aprobar medidas puede que quede muy bien a corto plazo, pero no nos llevará a ningún sitio si no arreglamos nada.

Cierto, quedaremos muy bien ante la prensa. El gobierno, con suerte, se quitará de encima en parte su imagen de zombie político inoperante que le está persiguiendo. La imagen, sin embargo, no les servirá de gran cosa si la economía sigue moribunda de aquí dos años.

Los periodistas, relaciones públicas y políticos tienden a preocuparse mucho de percepciones, de imagen, de mensaje - el debate siempre es quién gana, quién pierde y que cara de tonto se nos queda cuando metemos la pata. Los votantes, sin embargo, están muy ocupados mirando Lost como para prestar atención. En el 2012, cuando toque votar, mirarán la evolución de la economía en los dos últimos años (hasta ahí llega la “memoria” del electorado, según la mayoría de estudios) y escogeran qué papeleta ponen en la urna en consecuencia. Nada más. Las campañas, debates y fastos tienen un efecto muy limitado en el resultado final de una elecciones (como mucho, un par de puntos); si la economía sigue siendo horrible de aquí dos años, el PSOE se pegará un morrazo increíble igual, incluso contra Rajoy.

Llamadme romántico o ingenuo, pero es algo que realmente me gusta muchísimo de la administración Obama estos días. Muchos todólogos americanos llevan una temporada diciendo que la Casa Blanca debería haber aprobado una reforma de la sanidad pequeña, modesta y muy concreta y proceder a cantar victoria, en vez de intentar aprobar una ley ambiciosa. Como comenta Ezra Klein hoy, una reforma pequeñita quizás hubiera dado una victoria política a Obama, hecho a los medios felices y la vida más fácil a su partido; sin embargo, no hubiera hecho nada para solucionar el problema. Una ley que no arregla nada no vale la pena aprobarla, y punto (*).

Los votantes españoles no se acordarán, el día que vayan a las urnas, de los gloriosos consensos alcanzados el 2010. Si el paro sigue por encima del 18%, el PSOE va a comerse el marrón igual, no importa lo bien que hable:  si el gobierno va a dedicarse a aprobar reformas, más vale que se centren en aprobar cosas que funcionen, no cosas que sean populares o no ofendan a nadie.

(more…)

Política y famoseo

Wednesday, February 17th, 2010

La gran sorpresa política de esta semana en Estados Unidos ha sido sin duda Evan Bayh. Bayh es el Senador demócrata por el estado de Indiana, e hijo del gran Birch Bayh, también Senador por el mismo estado. Un tipo moderado hasta aburrir, Evan se ha pasado los últimos años pretendiendo ser la voz de la razón centrista dentro del partido - básicamente quejándose de todo, protestando por el déficit fiscal y tratando de bajar impuestos a los ricos, que es lo que le gusta a los republicanos.

Tras doce años dando la murga e intentando ser tan plasta como es humanamente posible en el Senado (y buscando de forma desesperada ser nominado a vicepresidente hace un par de años, aunque Obama demostró tener sentido común y lo dejó de lado), el bueno de Bayh ha dicho que lo deja. Se retira. Abandona el barco. No se presenta a la reelección.

Los motivos detrás de la decisión no es que merezcan demasiado análisis y comentario - son bastante burdos. Básicamente Bayh dice que Washington es cada vez más partidista y que es imposible hacer nada, así que en vista de que nadie le hace caso, se larga y punto. Esto ha creado un problema gigantesco a su partido, ya que ha dimitido el día antes que se cerraban candidaturas para primarias (los jefazos deberán nominar a dedo), dejando un escaño muy vulnerable, todo básicamente porque el pobrecillo se aburría en Washington.

Lo peor, sin embargo, no es que un político blandengue, fofo y obstruccionista salga de escena. El problema es que alguien como Evan Bayh fuera un tipo relevante en primer lugar. El Senador de Indiana forma parte de una clase de políticos especialmente irritantes y cada vez más extendidos: los famoseistas. En Estados Unidos el miembro más conocido de este clan es Joe Lieberman, el inefable Senador independiente de Connecticut, pero es un club bien nutrido: Mike Pence, John McCain, Sarah Palin, Harold Ford, Mike Huckabee y un largo etcétera de luminarias cargantes son también miembros de este club.

¿Qué distingue a esta tropa? Todos estos políticos tienen un objetivo en la vida, uno sólo: ser famoso y salir por la tele. Nada hace más feliz a Evan Bayh que amenazar con bloquear una ley, criticar a su propio partido por ser “extremista” y después pasarse una semana en la tele, con todos los medios diciendo que es el tipo más importante del Senado. El hecho que sus objeciones sean validas o no es un detalle secundario; lo que un famoseista quiere es hacer ruido y que todo el mundo le haga la pelota. Son políticos que viven para su propia publicidad, y se esfuerzan tanto como pueden en practicar la omnipresencia. Es el modelo prensa del corazón aplicado a la política.

Cuando alguien defiende las listas abiertas o sus múltiples variaciones, siempre me vienen esta clase de políticos a la cabeza. La popularidad de un dirigente y su validez como gestor o líder no son cosas que vienen necesariamente juntas; es más, lo que “vende” mediáticamente estos días es a menudo estúpido o contraproducente. Joe Lieberman se pasó meses y meses remoloneando sobre una reforma de la sanidad (sigue viva, por cierto; la semana que viene habrá noticias) que era mucho más moderada que lo que él mismo prometía en las primarias del 2004. Lo único que quería era tocar las narices y salir en la tele, no arreglar nada en concreto. Evan Bayh es aficionado a desgañitarse sobre el déficit público y la deuda, pero el tipo se pasa la vida intentando recortar impuestos a los ricos, haciendo felices a sus amiguetes de la derecha mediática. Sarah Palin no ha tenido una idea política formada en su puñetera vida, pero tiene un talento increíble para poner a (más de) medio país de los nervios.

Es algo que va más allá del populismo, y es una tendencia peligrosa: la emergencia de políticos que son famosos por el mero hecho de ser famosos. Gente que llega a la arena política más o menos de rebote, o que acaban cayendo en un sitio donde tienen un buen altavoz, y se pasan la vida haciendo ruido y tocando las narices sin que realmente nadie les haya dado ningún autoridad real. Políticos inútiles, que no mueven una ceja si eso les hará menos populares (o les restará credibilidad con su público) y que por descontado no tiene la más mínima intención de cambiar el status quo - especialmente ahora que son famosos.

¿Tenemos famoseistas en Europa? Por descontado. En algunos países, de hecho (Italia) incluso ganan elecciones. En España, gracias al sistema de listas cerradas, los famoseistas más pertinaces  juegan a ser víctimas de su propio partido (Rosa Díez, Joaquín Leguina), son barones regionales en feudos intocables (José Bono, Aguirre) o son “independientes” con ansias de gloria (Alcaraz, Laporta). La ausencia de puntos de veto reales evita que hagan demasiado daño, gracias a Dios, pero ahí están, estropeando el debate político con sus vaguedades.

Gran parte de la culpa que tengamos esta clase de gente dando tumbos por la política es de los medios. He hablado a menudo sobre el profundo amor por la irrelevancia que tiene la prensa americana (George Packer tiene un artículo excelente sobre ello hoy); este problema no es, sin embargo, también lo vemos en España. Leed este artículo, por ejemplo. La economía del país es un desastre, el líder de la oposición va enfrentarse al Presidente del Gobierno en el Congreso, y la noticia sólo habla de tácticas, retórica, percepciones y lenguaje, sin dedicar una miserable línea al contenido de su intervención. Este editorial es algo parecido; en vez de hablar sobre medidas, tenemos un director de periódico dando lecciones de retórica política. Cuando sale alguien como Laporta o Díez a la escena política, el interés de la prensa no será en explicar qué quieren hacer o qué ideas tienen, si no en los problemas tácticos que generan a otros partidos y su imagen de independencia, o cualquier bobada similar.

Los medios de comunicación han dejado de tomarse la política en serio. No creen que lo que está sucediendo es realmente importante; lo que ven es una especie de competición extraña entre gente que oculta cosas intentando ser más populares que el resto. Lo que dicen y lo que sucede es secundario; lo que les va es la táctica y los juegos florales, el vender el drama de la competición y la vida y milagros de grandes personajes. No buscan competencia o ideas, lo que quieren es gente que se venda bien, y les dé una bonita historieta, un bonito drama que explicar. Eso puede ser interesante en la prensa del corazón, pero en política sólo lleva a concentrarse en lo irrelevante, en la naderia más absoluta.

Después nos preguntaremos por qué la gente está hasta las narices de los políticos, o por qué los partidos están tan llenos de gente más preocupada de no ofender y ser relevante que en tomar decisiones y cambiar las cosas. Es hora de centrarse en lo concreto, no en el circo que entre todos creamos. En Italia ya hemos visto qué clase de clase política acabas teniendo si dejas que la banalidad domine. Más vale que no lo repitamos.

El espejismo Palin en dos artículos

Thursday, February 11th, 2010

Vía Talking Points Memo, hoy tenemos resumen el patético estado del periodismo político en Estados Unidos en dos artículos. El primero es una columna de David Broder diciendo que Sarah Palin tiene madera de presidente:

The snows that obliterated Washington in the past week interfered with many scheduled meetings, but they did not prevent the delivery of one important political message: Take Sarah Palin seriously.

Her lengthy Saturday night keynote address to the National Tea Party Convention in Nashville and her debut on the Sunday morning talk show circuit with Fox News’ Chris Wallace showed off a public figure at the top of her game — a politician who knows who she is and how to sell herself, even with notes on her palm.

More important, she has locked herself firmly in the populist embrace that every skillful outsider candidate from George Wallace to Jimmy Carter to Ronald Reagan to Bill Clinton has utilized when running against “the political establishment.”

The lady is good.

¿Quién es David Broder? Digamos que es una especie de Carlos Carnicero o Luis María Ansón local;  uno de los decanos de la prensa política en Estados Unidos. Su columna semanal en el Washington Post es uno de esos pozos insondables de sabiduría convencional en la capital; un compendio de vaguedades y topicazos habitualmente erróneos, casi siempre diciendo que algo es una buena noticia para los republicanos (el Post tiene esta clase de obsesiones) y proclamando que el pueblo americano está increíblemente preocupado por algo que los republicanos dicen que es importante.

El artículo sobre Sarah Palin de hoy es realmente tonto. Básicamente porque el mismo día el mismo Washington Post tiene una encuesta con unos resultados que lo contradicen completamente:

55% of Americans have an unfavorable view of Palin while 37% have a favorable impression of her. That’s actually a bit worse than other recent polls of this question have shown. But the really revealing number is how many people consider her qualified to be president.

Over 70% say no, she’s not. And that’s up from 60% just last November. Even a majority of Republicans say she’s not qualified to serve as president.

The key tell in these numbers is that even more and more the people who like her and continue to like her are coming to the realization that she’s simply not equipped to serve as president.

Por descontado, esto no evitará que un sector importante de la mediocracia americana (no sólo Fox News; la estupidez es contagiosa) siga actuando como si Sarah Palin fuera increíblemente popular y respetada por el electorado en general. No importa que un 70% del país diga que la mujer no debería ni acercarse al Despacho Oval; el hecho que Palin sea completamente incapaz de responder de forma lógica o vagamente informada a prácticamente nada relacionado con políticas públicas o relaciones exteriores no parece importarles.

Lo único que le importa a los medios es que Sarah Palin es guapa, tiene un talento extraordinario para poner de los nervios a más de la mitad del electorado y es capaz de atraer una audiencia de ultraconservadores histéricos que parecen adorarla. La presunta prensa “liberal” (progresista, en lenguaje local) americana vive eternamente aterrorizada de lo que pueda decir Rush Limbaugh y Fox News siempre ansiosos por demostrar lo cínicos que son ante todo lo que venga de Washington.

¿Un ejemplo? Echad un vistazo a los resultados de esta encuesta, en este mismo periódico: ¿cree que el Congreso debe seguir intentando reformar la sanidad en profundidad, o deben abandonar la reforma?

Un 63% de los votantes quiere que el congreso apruebe una reforma, incluyendo un 56% de independientes. Sólo um 55% de los republicanos (¡!) no quiere ningún cambio. Mientras tanto, tenemos aseguradoras subiendo sus precios un 40% este año. Pero no, lo importante es decir que una figura pública ampliamente despreciada debería ser presidente. En fin.

“Ataques” a la moneda

Tuesday, February 9th, 2010

Un comentario muy rápido sobre periodismo económico, nacido de este artículo del País:

  1. Los “inversores”/Gnomos de Zurich no son una especie de secta que “ataca” países. Utilizar esta clase de lenguaje no aporta nada; como comenta Citoyen, es confundir al público sobre qué es un movimiento especulativo.
  2. Importante recalcar una cosa en los artículos de Citoyen: un Gnomo de Zurich sólo puede especular contra un país/empresa/banco si este está metido en problemas. Un estado con las cuentas sanas (digamos Canadá o Alemania) no es un blanco rentable; si el riesgo no está ahí, un inversor no puede crear un efecto bola de nieve / profecia autocumplida.
  3. Apostar que una moneda bajará con posiciones a corto, por cierto, no es lo mismo que hacer que la moneda baje. Los efectos de los contratos a corto no están del todo claro; hay buenos motivos para pensar que apenas afectan el precio de un activo.
  4. Que el euro baje, por cierto, no es necesariamente malo. Una depreciación de la moneda europea, de hecho, puede que haga muchísimo bien al continente. La fortaleza de una moneda es otro de esos conceptos económicos que los periodistas parecen incapaces de entender; a veces es bueno dejar que su valor baje, en vez de intentar hacer un ajuste vía deflación. Por descontado, España ha utilizado este “truco” como una excusa para postponer reformas estructurales (enlace imprescindible, por cierto), pero esa es otra historia.

Sé de sobras que explicar cosas de economía es complicado; no son cosas demasiado intuitivas. Esta clase de artículos chapuceros y conspiratorios, sin embargo, no hacen más que confundir las cosas.

Hablando al público equivocado

Thursday, February 4th, 2010

Una de las obsesiones más irritantes de no pocos políticos es que se creen sinceramente que la gente les presta atención. Estos dirigentes viven bajo la impresión que los votantes saben cómo se aprueban las leyes y siguen con interés y detalle cada paso del procedimiento, escuchando lo que dicen los parlamentarios, estudiando qué vota cada diputado en comisión y llevando cuenta de cada concesión y cada detalle en las negociaciones.

Tenemos presidentes haciendo grandes gestos y declaraciones, hablando de llevar propuestas a conferencias bipartidistas, y tratando de convencer al electorado que la falta de respeto institucional es un escándalo. Hablan de pactos de estado y responsabilidad institucional, intentando ganar puntos por buscar consensos y culpar al contrario cuando no hay acuerdos. Se quejan amargamente que la oposición utilice tácticas y procedimientos parlamentarios obtusos para retrasar o bloquear nombramientos, hablando de seriedad y espíritu de país. Y por descontado, una vez todo esto ha sucedido, se sorprenden que los votantes les llamen inoperantes e incapaces de hacer nada.

El resultado es un tanto ridículo. El gobierno de Zapatero ha perdido cantidades ingentes de tiempo y capital político intentando echar la culpa de la falta de reformas estructurales al fracaso del diálogo social. Ha llevado grandes proyectos nacionales a las reuniones de presidentes autonómicos, exclamándose que el PP era víctima de contradicciones lógicas que no interesaban a nadie demasiado. Ha intentado justificar y defender una reforma de las pensiones señalando que todo se hablará en algo llamado “Pacto de Toledo”, un contubernio político vagamente incomprensible. No me extraña que los votantes anden confundidos sobre qué está haciendo el gobierno contra la crisis; la estrategia hasta ahora parece ser formar una comisión y quejarse que el PP proteste.

El gobierno de Zapatero tiene, desde hace tiempo, una peculiar obsesión de hablar a la gente equivocada. En política hay básicamente dos audiencias. Por un lado tenemos a los obsesos de la política: gente con bitácora, periodistas, analistas, todólogos, contertulios radiofónicos y gente vive dentro o alrededor de la política. Somos la gente que sabemos cómo se aprueban las leyes, quién tiene competencias en materia de transporte en el área metropolitana de Barcelona y qué ha dicho cada partido sobre cada tema en los últimos cuatro o cinco años. Miramos encuestas, leemos periódicos y sabemos que póliticas públicas preferimos, a veces con un detalle enfermizo.

Al otro lado tenemos el resto de votantes, el 90% largo de la población. No siguen la política a menudo, no leen las noticias cada día y no tiene ni pajolera idea sobre el procedimiento legislativo necesario para aprobar una ley. Son de izquierdas o derechas, pero no tienen grandes ideas sobre qué es bueno o malo; siguen la política de lejos y deciden lo que les gusta a base de ideas y valores, no de interpretaciones sobre qué partido es obstruccionista o no.

Ezra Klein recomendaba hoy un libro sobre este tema. Señala, con razón, que los demócratas en Estados Unidos han perdido cantidades ingentes de tiempo este año entre grandes aspavientos negociando una reforma sobre la sanidad, pensando que arrojar luz sobre el proceso pondría el electorado a su favor. El problema, sin embargo, es que los votantes no siguen las negociaciones en detalle: cuando ven una discusión que dura meses la impresión que se llevan es que algo estarán subastando y que la ley tiene un lado oscuro, sin escuchar los detalles.

No es que los votantes sean idiotas o cejijuntos. La mayoría valoran lo que escuchan y deciden en consecuencia - las campañas que tratan al electorado como gente con cerebro han funcionado bien. Lo que sucede es que, al no ser maníacos obsesivos con los detalles, prefieren (y valoran mejor) ideas que pueden ser explicadas de forma directa, sin ocultarse en toneladas de excusas y motivaciones procedimentales.

Los republicanos en Estados Unidos entienden esto muy bien;  de hecho, lo explotan de forma despiadada. Saben que el electorado valora si una reforma es buena o mala en gran medida según si es aprobada o no (”si no llegaron a acuerdos, es que era peligrosa”), así que no tienen el más mínimo reparo en utilizar bloqueos parlamentarios de forma constante, a sabiendas que explicar procedimientos legislativos no te hace ganar votos. Total, mienten abiertamente, sin el mínimo reparo. El PP será muchas cosas, pero no son completamente idiotas; si creen que pueden meter a Zapatero en ridículos debates de búsqueda de consensos y pactos rotos, lo harán encantados.

El PSOE (y los demócratas) tienen que dejar de hablar al 10% de matados que seguimos la política de verdad. Lo que opine Escolar, Carnicero o un servidor es básicamente irrelevante; podemos entender  que el PP no está teniendo sentido de estado y está incumpliendo la cláusula C, párrafo tercero del pacto antitransfuguismo, podermos incluso tener la razón. Por mucho que lo digamos en público, esta gran aportación al debate será entendida por cuatro, y cambiará el voto de básicamente casi nadie.

Es triste decirlo así, pero la política pertenece a gente que no se interesa por ella. El voto, las reformas, las elecciones se ganan y pierden fuera del ruido y circo mediático constante que tanto nos divierte a todos. El debate real es mucho más sencillo, mucho más directo y mucho más básico, concentrándose en cosas como si se ha hecho algo, si me han dado una explicación convincente y si el nivel de paro e inflación han mejorado como prometistes hace un par de años.

El gobierno tiene que parar de justificarse, amparar todo sobre cómo no se qué comisión mejorará la ley y sobre como el Pacto de Calasparra va a cambiar las reglas del mus y me permitirá bajar el paro. Es hora de decir que tienen un plan, es estupendo, y que es hora de aprobarlo, que por algo mandan y saben lo que hacen. En política no tiene que ser brillante; tiene que parecerlo.

Claro, eso es siendo optimista. A veces me temo que realmente no tienen ganas de aprobar cosas hasta que el BCE o alguien peor les obligue a ello. En fin.

Notas breves sobre periodismo político

Wednesday, January 27th, 2010

Señales claras y obvias que indican que un artículo periodístico sobre política es una parida irrelevante:

  • Utiliza la expresión “comunión emocional” como herramienta de análisis.
  • Habla de las canas de un político como elemento de debate.
  • Recurre a la metáfora del boxeador en un debate de propuestas.
  • Señala la personalidad misteriosa de un líder como elemento crucial en su futuro.
  • Se recrea en la idea del líder como una especie de figura paternal extraña pseudo freudiana.

Dicho en otras palabras, el último “análisis” de Antonio Caño en El País sobre Obama, la mayor sarta de clichés pseudoemocionales que he visto en tiempo. Aunque parezca mentira, la política no tiene nada que ver con el psicoanálisis.

Mira, uno de esos subgéneros políticos que me ponen nervioso. Otros son la política como cotilleo, con el último libro de Mark Halperin y John Heilemann como exponente más reciente y cargante, y la política como una carrera de caballos, en que lo importante es quién gana y quien pierde, no qué políticas proponen o quieren implementar. Los tres están horriblemente extendidos en el periodismo español (y aún más en Estados Unidos), y los tres deben ser objeto de mofa, burla y escarnio de forma incesante.

Si queréis un buen análisis previo al discurso sobre el estado de la Unión de esta noche, por cierto, este de Jonathan Cohn me parece excelente. Estaré en Twitter siguiendo la fiesta en directo, por descontado (9 pm, hora local). Ya sabéis de que hablaré esta noche por aquí.

Otra de encuestas de segunda

Monday, December 14th, 2009

Algunos sectores de la prensa y partidos políticos están muy excitados con la “consulta popular” del domingo en Cataluña. Me remito a lo que dije hace unas semanas: la validez de la votación es la misma que una encuesta en la página de la Cope o el Avui en Internet. No es una muestra representativa, no es un resultado vinculante y la población que ha ido a votar está sesgada en función del contenido de la protesta.

Como alternativa a organizar una manifestación a favor del derecho a la secesión, muy emotivo, muy original y muy bien organizado. La validez real de la “consulta”, sin embargo, es idéntica a la de una manifiestación contra el aborto de Hazte Oir o una morriña de la AVT contra la negociación con ETA. La gente sale a la calle a expresar su opinión, sólo que en este caso cada uno lo hace a una hora distinta. Oh, estupendo. Cuando toca votar de veras, sin embargo, el único partido que defiende abiertamente la secesión (y no, CDC no lo hace) se sorbe los mocos, así que no hay nada que hablar.

Excelente propaganda, ciertamente, pero totalmente irrelevante. No sé por qué nadie le presta atención. Ya sé, contradictorio.

Analizando fútbol en serio

Thursday, November 12th, 2009

Por aquí tengo la costumbre de citar a Nate Silver, de la bitácora 538. Silver se hizo famoso el año pasado gracias a sus modelos estadísticos; el tipo fue capaz de predecir con un talento admirable el resultado de las primarias y generales.

Silver, sin embargo, sólo ha llegado al análisis político de rebote: su verdadera pasión, desde hace tiempo, es aplicar estadísticas ultracomplejas al análisis deportivo. Si su reputación como comentarista político es considerable, su predicciones al hablar de beisbol son consideradas un oráculo sagrado. Lo suyo no es sólo coger cientos de estadísticas y machacar números, sin embargo; la base de su talento consiste en encontrar indicadores a los que nadie había prestado atención.

¿Por qué hablo de Silver y beisbol? Bueno, porque ESPN le ha pedido que deje de pensar sobre bates y carreras un ratito y se dedique a un deporte serio. El resultado es una tonelada de análisis estadístico fascinante y ultracomplicado dedicado al fútbol internacional, nivel selección. Leed el gigantesco artículo que tienen en ESPN explicando la metodología, anda. Por fin alguien se decide a calcular futbología de forma seria.

Un pequeño avance. El mejor equipo del mundo, ahora mismo, Brasil. El segundo, España. No sé si está en lo correcto, pero los números y la metodología están ahí. A ver quién más se pone.