Quiénes somos
Hágase socio
Noticias y eventos
El Coliseo

Archive for the ‘idas de olla’ Category

Protestad de una vez, porras

Thursday, August 12th, 2010

Los jovenes en España están perdiendo el tiempo algo serio. El nivel de desempleo entre los menores de 24 años es un catastrófico 43%, el doble que la media europea. El único país con una tasa remotamente comparable es Letonia, esos que se han comido una deflación brutal para entrar en el euro, y están a más de diez puntos de distancia. La situación es realmente desastrosa, una catástrofe sin paliativos, una tragedia generacional. Los nacidos en la década de los ochenta en España va a sufrir los efectos de la crisis durante toda su carrera - la crisis tiene efectos a largo plazo para ellos.

Lo más desesperante de esta recesión, sin embargo, es la tremenda asimetría en quién está sufriendo sus peores efectos. Los jóvenes se están tragando un nivel de paro absolutamente aberrante, mientras que el resto de cohortes tienen tasas mucho más bajas: un 16% entre 25 y 54, un 10.5% para mayores de 55. Cierto, en cualquier país del mundo un 16% de desempleo es una catástrofe - pero parece relativamente claro que hay algo en el mercado laboral que hace que los jóvenes se coman el marrón más que nadie. La crisis es para una generación entera la gran depresión, para el resto es una recesión un poco seria.

El sistema productivo español, las instituciones económicas, el mercado laboral están haciendo la vida imposible a todo aquel que haya nacido antes de 1990. En un mundo normal con votantes racionales los jóvenes estarían organizándose y movilizándose como locos, saliendo a la calle, protestando contra esta sociedad que les cierra el paso. Europa lleva una buena temporada sin una revuelta estudiantil seria; uno esperaría que un 40% de paro es motivo suficiente para pedir un mercado laboral más justo.

La pregunta es, entonces, ¿por qué no estamos viendo esta disparidad en la política española? Se me ocurren varios motivos. El primero, y más obvio, es que esta clase de movilizaciones es algo que normalmente nace en las universidades - y el paro entre licenciados es alto, pero no demasiado grave (por debajo de un 10%). Para los habitantes de facultades variadas en España, la crisis es un problema serio, pero no desesperante… o al menos no lo suficiente desesperante como para hacer ruído y entrar en el mercado laboral como un tipo con historial militante.

La segunda es más obvia: los jovenes tradicionalmente votan menos, y están menos interesados por la política. Sea por un mayor aprecio por el tiempo libre, sea por un mayor cortoplacismo, sea por que prestan menos atención, la participación política es relativamente baja entre los menores de 30 años, tanto en España como en el resto del mundo. Es una de esas cosas imposibles de escapar, me temo.

En tercer lugar, dejadme pecar de iluso optimista: no hay movilización social entre los jóvenes porque la verdad, nadie lo ha intentado. No, Izquierda Unida no me sirve; a estas alturas dudo que un treinta por ciento de menores de 25 sepan que exista. Me refiero a intentar un ejercicio de movilización social seria, incluso fuera de los partidos, que intente crear un grupo organizado pidiendo cambios.

No es algo imposible, incluso en España - a la vista están los incansables grupos independentistas catalanes o los colectivos antitaurinos. Es algo que exige mucho trabajo, mucho esfuerzo y muchas horas de mano de obra voluntaria para coordinar esta clase de jaleos, pero no es ni de broma algo imposible. Me parece triste que de las filas del mileurismo lo único que ha surgido son grupos de apoyo mutuo (¿”mileuristas anónimos”?), y no un movimiento de cabreo generacional serio. Sé de sobras que es algo difícil de montar y echar adelante (lo digo por experiencia propia - y en Estados Unidos, donde figura que hay más “cultura cívica”), pero es algo que tenemos que intentar.

La verdad, aún siendo complicado, estamos en el 2010. Con el nacimiento del dospuntocerismo, internet y las redes sociales nunca antes ha sido tan fácil y barato organizarse. La cosa sigue exigiendo poner un montón de horas (nada es gratis, etcétera), pero realmente vivimos en un mundo donde estas cosas son factibles fuera de las universidades. Sí, sé eso de tres españoles, cuatro opiniones, pero debe poder hacerse para exigir cambios, más allá de un tipo con gafas berreando desde Connecticut en su bitácora.

¿Iluso? Un poco, quizás. Ayer ganamos unas elecciones. Pero debería dar que pensar.

20% de paro. Ya basta.

Wednesday, April 28th, 2010

Jorge Galindo escribía hoy un artículo con el mismo título, y la verdad, tiene toda la razón del mundo. Es cierto que pasar de un 19 al 20% no es realmente un cambio significativo (no nos engañemos, cualquier cosa que pase del 12% es un desastre único en el mundo civilizado), pero en este caso debería ser una señal seria.

Durante muchos, muchos años, en España nos hemos tomado las cosas a pitorreo. Hemos estado dejando cosas para mañana desde tiempo inmemorial, mirándonos el ombligo como si los problemas de la economía no fueran con nosotros. En esta crisis (y en crisis previas, una y otra vez), hemos decidido ignorar alegremente como aquí siempre pagan el pato los mismos, mientras los todólogos de siempre insisten en proteger a los que no han perdido nada. El paro es un 13% entre mayores de 55 años, y un 40% entre menores de 25, joder. Estamos jodiendo toda una generación de por vida, y algunos siguen tomándose esta recesión como si fuera un pequeño incoveniente.

No es sólo cosa del gobierno. Zapatero ha sido increíblemente timorato (y lo sigue siendo - “admitir” que el paro es “excesivamente alto” es atroz, lo siento), pero la intelligentsia del país, la sociedad civil, los intelectuales, la prensa, la ciudadanía en general, ha dado un espectáculo lamentable. Nadie con ningún poder real (y lo siento, pero la blogosfera somos cuatro matados) ha dado ni la más mínima muestra de capacidad de liderazgo. Con contadísimas excepciones, nadie ha dicho en voz alta que España ahora mismo es una catástrofe horripilante, y que eso implica que tenemos que hacer reformas radicales, de las que ofenden y exigen gritos, esfuerzos ímprobos para convencer al personal y (sí, lo siento) cabrear mucho a mucha gente a corto plazo.

Me parece patético (y no hay otro nombre) que el discurso dominante en los medios sea hablar de toreros, estatutos de autonomía y Garzón, mientras tenemos unas cifras desempleo dignas de la gran depresión. El resto de países europeos tienen tasas de paro del 10% ahora, en la peor recesión que el mundo ha visto en ochenta años. Es incomprensible que a eso nosotros le llamemos “buenos tiempos”, sin que nadie se atreva a decir de una puñetera vez que estas cifras, todas las cifras, son completamente inaceptables. Buscamos excusas con una imaginación infinita (economía sumergida, picaresca, España está llena de españoles, el PIB ha crecido menos, el perro se comió mis deberes, entramos en la crisis más tarde, pelotazo urbanístico, que inventen ellos), y siempre nos las arreglamos para pretender que todo va bien.

En un país normal, en una situación normal, no veríamos ni leeríamos nada como la entrevista de hoy a Elena Salgado. Uno puede criticar (y mucho) a Gordon Brown, pero cuando el sistema bancario británico explotaba por los aires hace un par de años, su ministro de economía no andaba por el mundo diciendo que es necesario llegar a un consenso con los agentes sociales. En España, mientras tanto, tenemos el país estrellándose contra el suelo tras una descomunal barrena, y parece que el gobierno está encantado que los supervivientes negocien entre ellos sobre como cavar un agujero donde enterrarse. Los medios, las sociedad civil, debería estar frenética ante las más mínima insinuación que vamos a aplazar reformas. Sin embargo, ahí andan todos, dejando que una idea tras otra vaya a dormir el sueño de los justos.

No es imposible, en serio. El partido socialista ya lo hizo una vez, en los ochenta, aunque parezcan haberlo olvidado. Como todo en este país de Dios, dejamos la reforma a medias, pero cosas como la reconversión industrial, apertura económica o la entrada en la OTAN fueron enormemente impopulares. El gobierno se puso serio, se explicó bien, y siguió ganando elecciones, a pesar de todo. Ahora, sin embargo, el gobierno no parece darse por aludido, la mediocracia parece estar encantada en llamar a cualquier reforma un ataque a nuestros sagrados derechos franquistas, y el partido de la oposición es incapaz de dar algo remotamente parecido a una idea coherente.

Es realmente desesperante que las únicas voces que se oyen en España hablando de reformas o bien vengan de fuera (y sean rechazadas a grito de “no nos entienden”), o bien vengan de cuatro pelagatos que leen sobre políticas públicas en su tiempo libre en internet. Es incomprensible que el único sitio donde se habla de reformas del mercado laboral en serio sea una bitácora escrita por profesores de economía que se han ido de España. La inmensa mayoría de la izquierda vive instalada en el sarcasmo guasón y en un “no toquen los derechos de los que no han perdido nada”, la derecha sigue obsesionada con sus fantasmas franquistas identitarios, y aquí no hay Dios que haga nada con sentido.

Lo increíble es que no estamos hablando sobre un potencial desastre. España ya está en él desde hace tiempo. Lo realmente increíble es que la cosa puede ir a peor, el barranco es cláramente visible en la lejanía (con Grecia aullando mientras le despeñan monte abajo), y aquí todo Dios sigue tocando la lira. Casi diría que nos lo merecemos.

Aventuras en el censo

Thursday, April 1st, 2010

Cada diez años, los Estados Unidos tienen que hacer un censo. Ya se sabe, contar a todo el mundo, ver dónde viven, etcétera; los padres fundadores lo pusieron en la consitución (algo bastante inusual), así que debe ser importante.

¿Fácil, no? No en Estados Unidos. Resulta que algunos republicanos (y todólogos de derechas, como Glenn Beck) especialmente imaginativos ven esto del censo como una potencial intrusión del Gran Hermano federal en las vidas de los patriotas amantes de la libertad, y andan haciendo campañas diciendo que no se tiene que rellenar el censo. Como mucho coger el formulario, responder únicamente la pregunta sobre cuánta gente vive en la casa, dejar nombres, raza, edad, etcétera en blanco y enviarla de vuelta.

Sí, el partido republicano está lleno de idiotas paranoicos. Qué novedad.

Tras varios meses de ruido y furia, con gritos radiofónicos incesantes y campañas en defensa de la libertad, la oficina del censo ha publicado las primeras cifras sobre formularios rellenados y devueltos. ¿El resultado? El censo del 2010 está siendo, de momento, más rápido que el del 2000, con los estados más conservadores siguiendo la media de participación. Cuando alguien no envía el formulario rellenado de vuelta, el censo tiene que enviar alguien a visitar ese domicilio en persona. Supongo que la gente prefiere ahorrarse historias y hacer las cosas bien, en vez de seguir conspiraciones extrañas.

Lo más divertido es que lo peor que le podría pasar al partido republicano es que sus militantes les hicieran caso, y no participaran en el censo. Cada diez años se revisa la asignación de escaños en la Cámara de Representantes y Colegio Electoral en base de los resultados del censo - imaginad si los conservadores se escondieran. El censo, por cierto, tiende a infrarrepresentar minorías étnicas y gente de renta baja, algo que Obama y la Casa Blanca han prometido cambiar. Por la cuenta que les trae.

En defensa de las pulseras Power Balance

Thursday, April 1st, 2010

Si hay algo que internet tiene en exceso es cinismo. No hay nada que dé más puntos y permita fardar más de lo duros que somos que decir que algo es basura, fe, religión, creencia. Es una forma de decir “miradme, soy un ubermensch que desafia las convenciones sociales”, quedando todo varonil y ácrata.

¿A qué viene esto? Bueno, llevo un par de semanas utilizando una Power Balance, y la verdad, me ha funcionado muy bien. Llevaba un par de semanas flirteando con un resfriado, sin acabar de salir de él, y un homeópata amigo mío me dijo que utilizara una para concentrar mis defensas. Dos días después de empezar a usarla, ni rastro del resfriado, y me encuentro mucho mejor. Más allá de esto, tengo la sensación que estoy trabajando mucho mejor, y estando más descansado y sereno - y escribiendo más y mejor.

Claro, ahora vendréis con eso que no hay prueba científica que la pulsera funcione, y que no hay una buena explicación causal, y que el homeópata me podría haber dado un hueso de unicornio de la suerte y a lo mejor me encontraría mejor. A lo que yo contesto: ¿Podéis demostrar que no funciona? ¿Podéis demostrar que el efecto real que he experimentado no existe? ¿Podéis explicar absolutamente todo lo que existe?

Estos días en Ginebra los científicos están utilizando un acelerador de partículas para intentar descubrir una partícula que nunca nadie ha visto y que nadie sabe si existe realmente. Tienen una teoría, un modelo matemático increíblemente complicado que entiende poquísima gente, que les dice que esa partícula de Higgs-Boson existe, y tiene fe que algo encontrarán. Nos hemos gastado miles de millones de euros construyendo una máquina inmensa para ver si una teoría loca es cierta, ya que no entedemos la realidad suficiente.

¿Por qué las pulseras tienen que ser distintas? Sabemos (no soy el único que dice que funcionan) que la pulsera tiene efectos reales. No entendemos completamente por qué, ciertamente, pero eso no quiere decir que sea algo inútil ¡y no pedimos construir un túnel ultracaro para explicarlo!

No seamos cínicos, y no nos neguemos a aceptar lo que no entendemos. La única manera de aprehender la realidad del mundo, entenderlo, sentirlo, es ser capaz de aceptar que algunas cosas funcionan por sí mismas, sin más: acupuntura, homeopatía, la magia espiritual, las pulseras mágicas, la escuela austríaca. Tened un poco de fe. A veces la verdad realmente está en la leyenda.

Política, izquierda y narrativas

Friday, January 15th, 2010

El otro día, hablando con un par de amigos estas vacaciones, comentábamos con cierto pesar que los partidos de izquierda en Europa son incapaces de contar historias. Los viejos partidos socialistas no encuentran una narrativa, una explicación coherente de qué quieren hacer; no parecen tener una historia que contar a los votantes para convencerles que les voten.

Parte del problema es que en Europa, la izquierda ha ganado de forma decisiva. Todos los países del continente tienen unas instituciones que son sacadas palabra por palabra del programa de los partidos socialdemócratas de entreguerras: tenemos sanidad universal, sistemas de pensiones públicas, educación pública desde el parvulario hasta la universidad, servicios sociales para personas dependientes, prestaciones de desempleo, mercados de trabajo regulados, vacaciones pagadas y transporte público estupendo. Si un aguerrido militante del SPD en 1890 viera el estado de bienestar de un país europeo medio hoy en día, se desmayaría de emoción.

La gran pregunta, el gran problema es ¿y ahora qué?. Los socialistas europeos siempre pueden decir que tenemos las bases del sistema sobre la mesa, pero que debemos ir un poco más allá, pero ese no es un mensaje especialmente atractivo. Hacer campaña con el eslogan “hagamos que la igualdad de oportunidades de Francia se acerque a niveles canadienses” defiende un objetivo cierto y necesario, pero no sé si es realmente fácil de vender. El discurso de la izquierda tradicionalmente ha sido de conquistas sociales, de batallas ganadas, así que defender la lenta épica de la mejora gradual de la educación preescolar y compatibilizar trabajo y familia suena como un paso atrás. Si las “conquistas” son chapuzas regresivas heredadas de régimenes políticos pasados (cof- mercado laboral -cof) ya mejor ni hablar.

¿Qué tiene que decir ahora la izquierda? ¿Cómo se defiende un partido que realmente ha cumplido con prácticamente todo lo que tenía en la agenda? El partido socialista puede decir que debemos seguir mejorando la gestión y calidad de los servicios sociales, por supuesto, y en eso tendrá toda la razón del mundo. Se puede hablar de mejorar la igualdad de oportunidades (el objetivo real de mejorar el estado del bienestar), pero ese es un objetivo tradicionalmente conservador, no progresista. Hablar de redistribución o acabar con la pobreza sonaba bien en el siglo XIX, pero no genera ya la misma urgencia.  Si quiere que los votantes le sigan a medio-largo plazo, sin embargo, y no sólo que le den el poder cuando la derecha comete alguna estupidez éspectacular, es hora de decir algo nuevo.

Aquí es cuando empiezan los problemas, sin embargo. Preguntad por ahí, porque realmente no tengo ni idea; no sé realmente qué contar. Los objetivos finales de la izquierda (una sociedad más justa y más igualitaria, donde la igualdad de oportunidades es real y riqueza es compartida por todos) siguen siendo válidos; las políticas públicas recetadas han funcionado bien - a la vista están los resultados. Los indicadores sociales (pobreza, esperanza de vida sin enfermedad, igualdad, movilidad social, etc…) en Dinamarca, Suecia o Canadá son espectaculares; incluso en países donde los cristianodemocrátas hicieron el trabajo (Francia, Alemania, Italia) los resultados son muy buenos. Vender la mejora gradual de lo visto, sin embargo, es difícil que emocione a alguien - y así le va a la izquierda europea ¿Qué queremos que sea la izquierda? ¿Qué queremos que nos defina?

Se me ocurren varias cosas, pero no hay nada que realmente me convenza. El discurso ecologista es nuevo, pero no emociona demasiado; además, la derecha lo ha abrazado con entusiasmo a la que ha visto que daba votos. Inmigración, ciudadanía global y globalización responsable son temas que no llevan a ninguna parte y no quieren decir gran cosa. Hablar de justicia social e igualdad es fantástico, pero no tenemos mucho que añadir a la agenda ya; tenemos incluso matrimonio homosexual, y el resto es cuestión de poner más dinero (y cobrar más impuestos) para mejorar servicios. La pobreza, en sociedades con tasas bajas, no es visto como un problema urgente. El desempleo… bueno, realmente mejor no hablar, en vista de la cobardía del gobierno español en este aspecto.

Lo único que se me ocurre (y sigue sin convencerme), es construir sobre los cimientos de algo en que la izquierda sí tiene discurso, y sí ha sido efectiva defendiéndolo: las ciudades. José Rodriguez tenía una entrada excelente sobre el tema hoy, precisamente hablando sobre cómo el PSC se había olvidado de ello en los últimos años y está volviendo ahora a las raices. Ignorad los juegos olímpicos (que no me convencen), pero pensad un segundo qué alcalde, qué idea de ciudad es el modelo a imitar en las últimas décadas. Exacto, Pasqual Maragall, y su etérea, rimbombante, vaga pero treméndamente efectiva idea de Barcelona.

No, lo de Barcelona no es un mito. Y sí, se de sobras que la ciudad tiene problemas , la cosa desde dentro es un poco menos mágica y eterea y que el ego de los políticos locales es ligeramente desmesurado. Sin embargo, he oído hablar a gente en Estados Unidos del “modelo Barcelona”, y la idea de hacer una ciudad siguiendo ese estilo está ahí fuera. En cierto sentido el discurso es muy maragalliano (vago, grandilocuente, improvisado, brillante y un tanto chapucero), pero la idea de sociedad detrás es algo que quizás merece ser considerada más allá de la política local.

¿A qué me refiero? Leed el artículo de José Rodriguez. Ahora, quitadle la retórica local, y pensad en ello como un proyecto, un discurso de gobierno más generalizado. La idea de una ciudad humana, amable, tolerante, densa, diversa, con servicios cercanos, creativa, vibrante e innovadora es algo atractivo. El modelo de transformación a base de mejorar, de añadir, de construir sobre lo hecho, de urbanismo que sirva para crear comunidades y conexiones es algo que pertenece a la izquierda (y lo hemos hecho bien). La idea de crear conexiones, de ver la sociedad como algo que nos une, no una serie de mundos separados es muy válida y potente.

¿Problemas? Primero, es muy urbanita, lo sé de sobras. Me parece que esto es una ventaja, sin embargo; Europa es una sociedad urbana y ahí es donde están los votantes  (y a mí el campo me importa un pimiento). Segundo, es un discurso un tanto buenista; a escala nacional, puede que suene a comunitarismo new age. Tercero, es un programa de gobierno, sí, pero es un modelo de urbanismo, no de país. No sé hasta que punto podemos hablar para toda España en este sentido. Cuarto, y más importante, con el paro al 18% tendrá un efecto parecido a leer a Cicerón en todos los mítines, la gente lo ignorará completamente. Son fines a largo plazo, palabrería bonita, justificaciones y objetivos para un programa de gobierno en abstracto en un país con una sobrecarga de problemas reales.

Sin embargo, no creo que tengamos que pensar en esta clase de discursos y debates con la vista en las elecciones; la idea es un poco más ambiciosa. La izquierda debe preguntarse de nuevo qué quiere ser de mayor; cómo queremos que las sociedad sea de aquí 30-40 años. Y tenemos que contarlo, gente, tenemos que contarlo (*).

(more…)

ONGs 2.0 (I): retos y problemas

Thursday, December 10th, 2009

La red 2.0 ha llegado a las organizaciones sin ánimo de lucro en Estados Unidos. Como en tantas otras cosas en relación a internet, las ONG americanas dan sopas con honda a sus colegas españolas. Como en tantas cosas dospuntoceristas, la verdad es que nadie tiene demasiada idea sobre qué narices están haciendo.

Vaya por delante que mi visión es un tanto sesgada, ya que trabajo en una ONG en Connecticut que es bastante activa en la red, y llevo unos cuantos proyectos interesantes. Como buen profesional en Estados Unidos, me paso la vida reciclándome de seminario en seminario, y la sensación que tengo es que todo el mundo está en pruebas. Hay cosas que funcionan, hay cosas que no, pero como todo en la red es muy difícil generalizar.

Iré por partes, como de costumbre. Para empezar, creo que vale la pena repasar los errores y problemas más frecuentes que he visto (y he cometido) en las ONG que intentan meterse en internet, y utilizar la red 2.0 para algo útil para su causa.

Primer problema: presupuestos

Las ONG van cortas de dinero en tiempos de bonanza, y sufren lo indecible cuando las cosas no van bien. Ahora mismo hay mucho quiero y no puedo - muchas organizaciones descubriendo que internet será gratis, pero te hace gastar mucho dinero. Organizar un proyecto 2.0, si quiere hacerse bien, es algo que requiere tiempo, estrategia y reflexión.

Segundo problema: mínimo esfuerzo

La mayoría de ONGs son presas a veces del síndrome del grupo en Facebook: el jefe crea una página, invita a su lista de amigos, y pide a sus empleados que hagan lo mismo. Un mes después el grupo tiene quizás 60-70 miembros, una escueta bienvenida, y una descripción de objetivos… y nada más. El grupo de Facebook acaba siendo una lista de correo glorificada con la que espameas a tus miembros cuando organizas un evento.

Quien dice Facebook, dice Twitter, Friendster, Orkut, o el fósil tecnológico de la temporada: todos lo hemos visto. Hay muchas organizaciones que por “estar en internet” entienden tener una página y cuentas en todas partes, pero se quedan en eso. Del mismo modo que si convocas una rueda de prensa y no viene nadie no sirve absolutamente de nada, el solitario perfil de Facebook es algo parecido.

Tercer problema: el juguete del año pasado

He perdido la cuenta de las ONGs que “están en internet” y son “activas”, pero todo lo que hacen es llenarme el buzón de correo con mensajes constantes. Sólo leemos (siendo optimistas) un 10% de los e-mails que nos envían; la lista de distribución era algo estupendo en 1998, pero ahora son irritantes. Cuando una ONG está enviando sus mensajes al exterior está compitiendo con una cantidad descomunal de información; más vale que lo hagan bien, asegurándose que cuando hablan les escuches.

Cuarto problema: definir objetivos

Internet y las redes sociales sirven para muchísimas cosas; una buena idea antes de empezar es decidir qué vamos a hacer. Podemos utilizar internet para recaudar fondos, informar al público, buscar voluntarios, movilizar a votantes para que protesten, coordinar actividades con otras organizaciones, influir a élites directamente (medios de comunicación, políticos), hacer ruido y desinformar, dar servicios a gente que necesita ayuda o sencillamente responder preguntas de forma eficaz. Cada objetivo requiere estrategias distintas, y muy a menudo muchas ONGs se meten a hacer cosas sin decidir de antemano qué quieren hacer.

Quinto problema: quijotismo

La red es cara, difícil etcétera, pero eso no impide que uno se encuentre grandes proyectos de vez en cuando. Hay alguna ONG por aquí cerca que tienen una página web gigantesca (y carísima) y están en todos sitios, pero que no están dando servicio a nadie. Hay veces que es mejor ser muy específico y dirigirte a un público muy concreto antes de empezar a montar castillos en el aire; el buen diseño y los contenidos por si sólos no te llevan a ningún sitio.

Sexto problema: hablar otro idioma

Uno de las metidas de pata más habituales en la red es no darse cuenta que es un medio distinto; no es una carta, una revista o un anuncio de prensa. Tener video no quiere decir que es un programa de televisión, y tener sonido no quiere decir que es programa de radio. Internet es un medio distinto, y eso requiere un lenguaje diferente.

Muchas ONGs (y partidos, y empresas, y…) tratan su página en internet como un anuncio de prensa. Ponen sus comunicados, suben sus fotos y escriben sus largos artículos y estudios… y el resultado es parecido a interpretar “Guerra y Paz” integramente utilizando mímica. El contenido está ahí, pero el mensaje no llega a ninguna parte, básicamente porque la gente no utiliza la red como un periódico o una revista. Es necesario adaptar la comunicación al medio, no esperar que la gente lea todo lo que haces.

—-

¿Eso quiere decir que todo es malo? No, por descontado. Hay muchas iniciativas muy buenas por ahí fuera, muchas de ellas que añaden y refuerzan los objetivos de la ONG que las monta. El truco es pensar bien lo que se hace, y tener en mente estos problemas potenciales.

La pregunta ahora es la siguiente: ¿de qué queréis que hable? Como todo el mundo en estas cosas, estoy aprendiendo - y descubriendo, vía ensayo y error, qué funciona bien y qué produce un silencio electrónico insultante y completo. No tengo una teoría general, y no creo que realmente valga la pena tenerla a estas alturas; pero siempre puede compartir ideas raras, y escuchar desvaríos ajenos. Escribo para aclarar mis ideas. Espero comentarios; estoy aquí para aprender, al fin y al cabo.

Aniversarios y guerras pasadas

Thursday, November 12th, 2009

El aniversario de la caída del Muro de Berlín nos ha enseñado unas cuantas cosas. Primero, hay algunos que siguen echando de menos la Unión Soviética un pelín demasiado, y no por el motivo adecuado. Segundo, los periodistas están realmente encantados de recordarnos a todos cómo ellos estaban allí, en un momento histórico, y que ellos nos lo explicaron todo. Parece mentira que hayan pasado veinte años, etcétera.

Cierto, la caída del muro fue un evento importante, pero no estoy del todo seguro que sea el aniversario más importante estos días. El final del imperio soviético no fue un proceso tan rápido o efectista como los periodistas gustan de describir; las insurrecciones en Polonia, los problemas internos en la URSS o la rendición (y apertura de fronteras) del gobierno húngaro sucedieron antes, y son igual o más relevantes que Berlín. Los países comunistas se habían arruinado antes de los sucesos de 1989; la Guerra Fría, en cierto sentido, fue un conflicto menos dramático de lo que pensábamos, y desde luego, mucho más fácil de ganar de lo esperado.

En España ha pasado más desapercibido otro efeméride, que si es celebrada y recordada en otros países. En Estados Unidos, es Veteran´s Day; en el Reino Unido es Rememberance Day; en Francia -creo- es el día del armisticio. En Estados Unidos no le prestan demasiada atención, pero en Europa si son perfectamente conscientes sobre qué sucedió el 11 de noviembre de 1918: la firma del armisticio que acabó la Primera Guerra Mundial.

La Gran Guerra es un conflicto casi olvidado para muchos. Por muy grave que fuera la carniceria (cuatro años y nueve millones de muertos), la matanza acabó hace 91 años. A pesar de estar sepultada en los libros de historia sin demasiada ceremonia, sin embargo, la Primera Guerra Mundial es probablemente el conflicto más influyente desde 1815 y el Congreso de Viena - y de hecho, el origen de muchos de los problemas y conflictos que aún estamos intentando solucionar ahora.

La caída del muro representó el final de la Guerra Fría - un conflicto que es descendiente directo de la Gran Guerra. La revolución de Octubre, al fin y al cabo, es un resultado directo del desastre militar ruso en 1917. La I GM fue el origen del largo intento ruso para aumentar su influencia hacia el oeste, fruto del fracaso del equilibrio de poderes después de Bismarck - el desastre de esos años aún lo estamos intentando arreglar ahora.

La Gran Guerra es representa también el inicio de decenas de problemas mal resueltos que aún sufrimos ahora. El final del Imperio Otomano y el problema kurdo, el desastroso circo colonial en Oriente Medio, los años de división china entreguerras (y su camino hacia el comunismo), la torpe ascensión de Estados Unidos como potencia dominante (y su papel estelar provocando la Gran Depresión), la caída de la primera gran ola globalizadora… El eco de ese conflicto aún retumba en la actualidad en todo el mundo.

Lo más increíble, al menos para mí, es que una guerra tan increíblemente importante fuera de hecho tan profundamente estúpida. No convenía a nadie; nadie iba a salir ganando, nada evitó que sus temores se cumplieran. Francia perdió la hegemonía en el continente de todos modos, el Reino Unido su imperio y su condición de superpotencia, Rusia perdió los Balcanes, Austria lo perdió todo. Alemania, a pesar de los pesares, acabó siendo igualmente el país más poderoso del continente, incluso después de perder una segunda vez.

El conflicto, sin embargo, hizo que todas esos resultados llegaran de forma increíblemente violenta, a la vez extendiendo una serie de conflictos y problemas arreglados a medias o provocados por la misma guerra que se han alargado durante casi un siglo. La guerra fue una matanza prácticamente sin sentido;  un recordatorio terrible sobre como lo que vemos como “guerras necesarias” muchas veces no lo son tanto.

Noventa años más tarde, la pregunta me parece que debería volver a ser la misma: ¿de veras vale la pena ir a la guerra? Me temo que el discurso político en los últimos años es víctima del síndrome de 1945, la nostalgia de la guerra justa y obviamente necesaria. Las cosas no son tan sencillas; nunca lo han sido. La guerra es, a menudo, una solución peligrosa.

Analizando fútbol en serio

Thursday, November 12th, 2009

Por aquí tengo la costumbre de citar a Nate Silver, de la bitácora 538. Silver se hizo famoso el año pasado gracias a sus modelos estadísticos; el tipo fue capaz de predecir con un talento admirable el resultado de las primarias y generales.

Silver, sin embargo, sólo ha llegado al análisis político de rebote: su verdadera pasión, desde hace tiempo, es aplicar estadísticas ultracomplejas al análisis deportivo. Si su reputación como comentarista político es considerable, su predicciones al hablar de beisbol son consideradas un oráculo sagrado. Lo suyo no es sólo coger cientos de estadísticas y machacar números, sin embargo; la base de su talento consiste en encontrar indicadores a los que nadie había prestado atención.

¿Por qué hablo de Silver y beisbol? Bueno, porque ESPN le ha pedido que deje de pensar sobre bates y carreras un ratito y se dedique a un deporte serio. El resultado es una tonelada de análisis estadístico fascinante y ultracomplicado dedicado al fútbol internacional, nivel selección. Leed el gigantesco artículo que tienen en ESPN explicando la metodología, anda. Por fin alguien se decide a calcular futbología de forma seria.

Un pequeño avance. El mejor equipo del mundo, ahora mismo, Brasil. El segundo, España. No sé si está en lo correcto, pero los números y la metodología están ahí. A ver quién más se pone.

Beneficio de la duda

Friday, October 9th, 2009

No recuerdo dónde lo he leído hoy (Twitter es tal ensalada de cachondeo con lo del Nóbel hoy que a saber quién lo colgó), pero dándole el beneficio de la duda al jurado, hay un precedente en estas cosas: Desmond Tutu. El arzobispo surafricano ganó el Nóbel antes que acabara el apartheid en su país, es decir, cuando aún no había “conseguido nada”. Se dijo en su tiempo que el premio dio a Tutu una cierta inmunidad, ya que las autoridades no se atrevían a enchironarle.

Salvando las distancias, puede que jurado haya dado el premio a Obama pensando esto - la medallita de marras legitima sus repetidas declaraciones diciendo que viene en son de paz y que Estados Unidos ya no es un país dirigido por un imbécil, manejado por un vicepresidente paranoico con una política exterior cavernícola. Es decir, el tipo es de fiar. Lo dicen los suecos.

Ya he dicho, el beneficio de la duda. A pesar de sonar más lógico, me sigue dando la risa floja.

La magistral distracción de Zapatero

Friday, September 25th, 2009

Decíamos el otro día que Mariano Rajoy es el mejor de los líderes posibles para este gobierno socialista. El PP, con todo de cara, ha sido incapaz de sacar ningún rédito electoral en absoluto de esta crisis económica. Zapatero es listo y lo sabe, así que está trabajando duro para evitar que el barbas pierda el cargo.

Hoy, sin embargo, se le ha notado demasiado. El escándalo de corrupción en la Comunidad Valenciana ha explotado con todavía más furia que antes del verano, dejando al descubierto el favoritismo de los jueces y la profundidad de y densidad de las redes de financiación ilegal del PP. La cosa es tan serie, de hecho, que tanto El Mundo como Libertad Digital hablan de ello; rompiendo el anquilosado seguidismo de la prensa en España. La autoridad de Rajoy, su incapacidad para disciplinar y controlar a un sector del partido caciquil fuera de la ley era de nuevo cuestionada.

Zapatero no podía permitirlo. Era demasiado. No podía correr ese riesgo. Desde España, no podían hacer gran cosa; decir burradas sobre temas fiscales estaba agotado, no había dónde ir. Tenían que pensar rápido. La solución: una foto. Sí, esa foto, la de las hijas, con ese estilo Bienvenido Mr. Marshall. Y no, no la voy a poner aquí porque la habéis visto todos seguro, y porque las crías no tienen la culpa que su padre las utilice en una maquiavélica conspiración para distraer la prensa y proteger a Mariano Rajoy.

El resultado, una obra de arte. Para empezar, le han chafado la gran exclusiva a El País, que se las prometía muy felices vendiendo periódicos, recuperando la credibilidad perdida en su papel de azote del PP y pretendiendo ser investigadores feroces, aunque todo venga de una filtración. Toma venganza por ese editorial. El ABC y La Razón han sido completamente confundidos, dejando escapar una oportunidad de oro de atacar a Rajoy. El Mundo y LD verán como todas sus esperanzas de resucitar el PP de la opresión del barbudo mediocre zombie eran destruidas al instante, al estar todo el gallinero haciendo chistes como posesos.

Este tipo es un genio.

En fin. Más en serio, un par de comentarios. Si esta es la foto oficial de Zapatero con el Presidente del país más poderoso de la tierra, qué manera de hacer el ridículo -y menuda falta de respeto. Si no lo es, lo mismo. Segundo, me parece que la tradición española de meter lo menos posible a la familia y vida privada de los políticos es una idea excelente, y que deberíamos seguir respetándola. Pretendamos a la hora de criticar que en la foto aparecen Barack Obama, Michelle, Zapatero vestido de torero y Sónsoles vestida de lagarterana. No veo a nadie más. Es una lástima que no sepa hacer nada con Potochop GIMP, sino me dedicaría a eso para enriquecer la discusión.

Y sí, del PP en Valencia hablo luego. El tema realmente importante es ese, al fin y al cabo.