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Archive for the ‘Hispania.’ Category

Felip Puig vive en el 2006

Wednesday, September 1st, 2010

Hace unos meses me deshice en elogios ante Duran Lleida y los nacionalistas catalanes, hablando sobre su sentido de estado y como sus votos habían poco menos salvado el mundo. Felip Puig, hombre de la misma coalición, se supone que heredero del seny de Pujol i la vieja prudencia del nacionalismo catalán moderado, ha decidido que la crisis se ha acabado, así que no hay nada mejor que dedicarse a derribar gobiernos.

No estoy del todo seguro que el señor Puig lea las noticias últimamente, pero creo recordar que las cosas no van demasiado bien. De hecho, todo apunta que las cosas pueden ir a peor espantosamente rápido solo que alguien dé un pequeño empujoncito.

Si un país que tiene a media Europa acojonada por sus problemas fiscales anuncia pasado mañana que es incapaz de redactar presupuestos (por favor, vuelvan de aquí cuatro meses, cuando tengamos un gobierno nuevo) no estoy del todo seguro que eso sentara demasiado bien a nadie. Especialmente cuando la alternativa, el inefable PP de Rajoy, lleva un par de años prometiendo que ellos solucionan el déficit bajando impuestos y aumentando el gasto. Eso sí genera confianza. Y eso sin hablar del aprecio que Don Mariano y sus muchachos tienen del desarrollo autonómico; estoy seguro que los votantes de CiU estarán encantados con apuntarse un tanto hoy y ver como el nuevo estatuto es totalmente ignorado mañana.

Pero eso es de lo menos. Si CiU quiere que me los tome en serio, tienen que convencerme que anteponen el cierto sentido de estado a su pelotera ante la revelación que Montilla quiere agotar la legislatura. Si de verdad creen que vengarse por un pequeño retraso táctico electoral (algo que Pujol hacía con ganas) a base de juguetear con el futuro económico de Europa, hacen bien en avisarme - ahora sé que sus proclamas de seny y responsabilidad son puras tonterías retóricas.

Antes de acabar, una pequeña nota sobre nuestros amigos del PP: si creen que el apoyo del PNV supone la destrucción de España tal y como la conocemos, basta con que se abstengan en las votaciones en el Congreso para hacer que el PSOE no lo necesite. De verdad. El marrón de la crisis se lo seguirá comiendo el gobierno, pero Mariano podrá decir que es un tipo responsable, y esos malvados nacionalistas montañeses se quedarán sin su maléfico chantaje.

Ya sé, ya sé. Las políticas públicas en España son secundarias. Aquí lo único que importa a políticos y periodistas es sacar dos puntitos en las encuestas y decir burradas en un micrófono. La política es una mezcla entre culebrón y deporte, nada importante. País.

Palos y zanahorias para salir del paro

Friday, August 27th, 2010

Hace tres días, me dáis el artículo de José Rodríguez sobre el endurecimiento de las condiciones para recibir el subsidio de desempleo y probablemente le hubiera dado la razón. Uno no está parado porque quiere, al fin y al cabo; castigar a los más desfavorecidos no suena como una buena idea.

Hablando de políticas públicas, sin embargo, lo que suena bien no necesariamente es lo que funciona; hace falta mirar los datos. Este breve artículo de Bas van der Klaauw y Jan van Ours en Vox Publica analiza este aspecto de las prestaciones de desempleo, preguntándose si la amenaza de sufrir una penalización aumenta o disminuye el plazo de búsqueda de trabajo. Los autores también miran el lado contrario de esta ecuación, estudiando si dar incentivos positivos (mantener parte del subsidio de desempleo al empezar a trabajar) es efectivo o no.

El estudio, realizado en ese infierno del neoliberalismo y opresión del proletariado que es Holanda, da unos resultados bastante sorprendentes:

Table 1. Model simulation for the job-finding rate within two years after entering welfare (percentages)

Males Females
No bonuses and no sanction 62.5 48.9
Bonus but no sanction 62.9 49.9
No bonus but sanction after one year 65.4 54.9
Bonus and sanction after one year 65.9 56.2

Traducido a lenguaje pedestre: la diferencia entre dar bonificaciones y no darlas es básicamente nula (contradiciendo parcialmente, por cierto, el estudio sobre Suecia que enlazaba por aquí), mientras que la amenaza de sanciones parece acelerar el retorno al mercado laboral de forma significativa. El palo parece funcionar mejor que la zanahoria, básicamente.

Por descontado, el mercado laboral holandés es bastante más eficiente que el español (los costes de despido no están regulados, por ejemplo), creando un horror capitalista donde los proletarios se enfrentan a un devastador 5% de desempleo. Las instituciones del mercado laboral, estoy seguro, no tienen absolutamente nada que ver. Pero es un estudio curioso, que da que pensar - y aunque las sanciones en la nueva ley sigan siendo bastante estúpidas.

De todos modos es un estudio, no una certeza absoluta - hace falta repasar otros casos, y mirar si este fenómeno se repite en otros casos. El diseño de las sanciones y bonificaciones probablemente afecta a su efectividad, sin ir más lejos. Aún así, me parece que antes de decir que el subsidio de paro no crea incentivos extraños tenemos que mirar los datos con calma, y si vemos que sucede, asegurar que diseñamos medidas para minimizarlos.

El PP propone el derecho de pernada

Thursday, August 26th, 2010

La reforma del mercado laboral ha sido aprobada por el Senado con muy pocos cambios, aparte de algunos matices que mejoran la ley ligeramente. El texto final parece que será relativamente decente, aunque no especialmente bueno; si bien el nuevo mercado laboral será bastante mejor que el completamente absurdo sistema actual, el resultado final seguirá siendo bastante kafkiano.

La maldita dualidad entre temporales sin derechos e indefinidos intocables se debilita, ciertamente - al menos a medio plazo, según los nuevos contratos se hagan más prevalentes. La indemnización por despido parece que será más cercana a los 20 que a los 33 en la mayoría de los casos, lo que es una buena noticia, pero aberraciones como el contrato por obra seguirán haciendo de los contratos indefinidos un objeto de lujo. La enmienda del PNV en el Senado sobre el tema es especialmente estúpida, estando abierta a abusos desde el principio. Lo de los cursos para parados ya comenté que era una idea particularmente tonta, pero parece que eso de putear a quien no tiene es una nueva moda internacional.

Lo más divertido de todo este asunto, sin embargo, ha sido la posición del PP. Mariano Rajoy y sus muchachos han afrontado el debate de la reforma estructural más importante de los últimos veinte años con aplomo, sobriedad y firmeza. Han tomado un camino, y lo han seguido, impasible el ademán, sin moverse un milímetro fuera de su guión. El Partido Popular ha decidido no decir nada, no proponer nada y decir que está en contra, y con esas se han quedado. Al enemigo, ni agua; mejorar una ley que tendrá un coste político descomunal para el gobierno de todos modos no va con ellos.

Es algo que el PP hace a menudo, por descontado. La posición por defecto de esta gente (ley de cajas de ahorros aparte, pero privatizar les puede) es decir que no, nada de nada, y que el gobierno se equivoca. Si les preguntan qué proponen ellos, piden la dimisión de Zapatero y listos; quizás una bajada de impuestos si están especialmente creativos, pero no van más allá.

En vista que Mariano Rajoy no nos quiere contar sus propuestas de gobierno, me voy a permitir la libertad de inventármelas, en base de las pistas que nos han dado. Sabemos que la reforma del mercado laboral será diferente a la de Zapatero, nada más. Podemos decir por tanto que cualquier reforma laboral que cumpla con esa condición es, potencialmente, la reforma que Rajoy tiene en mente. Ergo, y en vista que no hay más detalles, proclamo que “El PP puede que incluya el derecho de pernada en su reforma laboral“, una afirmación que es completamente veraz y obvia, y que indudablemente está dentro de las posibles reformas que Don Mariano nos puede traer.

Y si no es así, que lo demuestre. Puede empezar por explicarme qué modelo de país tienen.

Dicho en otras palabras: el principal partido de la oposición en España me tiene un poco harto. Si no están de acuerdo con el gobierno, que me cuenten qué quieren hacer. Si creen que son necesarias reformas, que arrimen el hombro como todo el mundo, dejen de comportarse como si la crisis económica es algo que sucede a otros, y se pongan a trabajar.

Es realmente alucinante que en un país con un 20% de paro el gobierno sólo puede hacer lo que le deja Durán Lleida. Pensar que el euro puede irse a tomar por saco por culpa de una sentencia sobre el rotulado en catalán o alguna tontada parecida  da mucha confianza en nuestra economía. Vamos, seguro.

Y estas son las buenas noticias (II)

Wednesday, August 25th, 2010

Seguimos con otra región más cercana - la vieja Europa.

Europa:

  • La Eurozona sigue medio rota:

Hablé de los desequilibrios y problemas derivados de tener unión monetaria sin coordinación fiscal o política decentes (diría “Unión”, pero eso sería pecar de iluso) hace una temporada - y la verdad, todo sigue ahí. El arreglo chapucero pre-mundialista sigue ahí, igual de ambiguo y poco fiable como era antes, y los líderes europeos parecen darse por satisfechos. Mientras el pánico fiscal, desastre deflacionista y recesión galopante se limite a arruinar griegos e irlandeses, a Merkel ya le va bien - ellos van cantando victoria.

  • El ajuste griego es (casi) insostenible:

El problema: los griegos están básicamente defendiendo con su sangre el sistema bancario francés y alemán. Los banqueros decidieron pretender que dar dinero al estado griego era algo sin riesgo, sin preocuparse lo más mínimo por vigilar sus cuentas. Ahora que la deuda griega ha estallado, la UE está pidiendo a los griegos que carguen con toda la penitencia de la irresponsabilidad de los bancos. En un planeta normal, esto no sólo es injusto - es insostenible.

El repunte de la deuda griega parece ser señal que los mercados ven que políticamente este ajuste es imposible, y que a medio plazo el gobierno griego bien puede plantarse y decirle a Merkel que si quiere salvar sus bancos, más vale que pase también por caja. Esto es, se declare en bancarrota (pida renegociar deuda) y deje al sistema financiero alemán con el culo al aire, pidiendo a gritos un rescate. No hace falta que diga que eso dolería algo serio.

  • España - reformas estructurales de segunda:

Mientras tanto en España nuestro gobierno se ha dedicado a quemar las naves arreglando (de aquella manera) el problema fiscal con un ajuste bastante bien diseñado, pero ignorando o trampeando un buen puñado de reformas imprescindibles. Dejando de lado las cajas de ahorros (con una ley que apunta maneras de ser decente), el resto de reformas estructurales o van rematadamente tarde (la ley de economía sostenible, a este paso, la verán mis nietos), o son increíblemente poco ambiciosas (pensiones, esa reforma laboral cada vez más tímida) o no están en ningún sitio (incontables).

Debemos recordar dos cosas. Primero, al hablar de estabilidad fiscal a largo plazo y salida de la crisis, nuestro problema es de crecimiento, no tanto de irresponsabilidad fiscal en el sentido estricto. Dejando de lado el sistema de pensiones, el déficit estructural español es manejable; nuestro problema es que la tasa de desempleo estructural (y crecimiento) es patéticamente baja.

Segundo, el gobierno no tiene demasiados motivos para actuar con timidez. Los socialistas parecían temer que les convocaran (otra) huelga general, así que han avanzado con pies de plomo, presentando reformas centristas / cagamandurrias para no soliviantar al wookie a los sindicatos. La respuesta de esos gloriosos agentes sociales ante esta moderación ha sido convocarla igualmente, así que ya me dirás de qué les ha servido. En vez de ir tonteando con reformitas de segunda, me parece que es hora de gritar de perdidos al río y dejarse de medias tintas.

Lo de la patronal, por cierto, ya está más allá del esperpento. Para recuperar la credibilidad del empresario fracasado que tienen de líder, nada como traer al peor presidente de la historia del Barça para que hable con el culé de la Moncloa. En fin.

  • Otras pesadillas potenciales:

Algún día alguien mirará las cuentas públicas de Bélgica o Italia y tendrá un ataque de nervios. Entonces nos reiremos mucho, ya veréis. Por no hablar de un potencial petardazo en otro sitio que haga subir al euro, mate la demanda de exportaciones y deje a franceses y alemanes en la lona, una crisis de la libra esterlina (llevamos casi veinte años sin una - ya les toca) o cualquier otra alegre tragedia.

Brasil, China, India:

  • China - El desbarajuste monetario continúa:

China sigue sin querer dejar flotar su moneda, empobreciendo al resto alegremente. El ajuste no es nisencillo ni obvio, y no estoy demasiado seguro que el sistema político chino esté por la labor de comerse el marrón, o sea demasiado efectivo haciéndolo. Si a esto le sumamos la descomunal burbuja inmobiliaria que se gastan y el enorme riesgo financiero asociado, me parece que China puede meterse en un lío.

Llevan un par de décadas haciendo las cosas bien, cierto. Eso quiere decir que estadísticamente ya les toca cometer un error en algún sitio - y en una dictadura no hay nadie que les corrija.

  • India, Brasil:

Ambos países van relativamente bien, pero no están (aún) listos para salvar el mundo. Brasil por ser año electoral, y porque es poco probable que el sucesor de Lula sea tan bueno como él o Cardoso. Aún siendo un país grande, aún no lo son suficiente. India es todavía un enano político, en parte por su obsesión con Pakistán, en parte porque esto de ser la democracia más grande (y desordenada) del planeta pone las cosas difíciles. No nos van a sacar de está - aún no.

Japón:

Siguen sumando décadas perdidas, envejeciendo lentamente y acumulando deuda a espuertas. Una sociedad próspera y admirable, pero con fecha de caducidad. Lo que sigo sin explicarme, sin embargo, es esto: el bono del tesoro japonés a 10 años a menos de un 1% de interés. ¿Quién narices les regala dinero de ese modo, con una deuda del 200% del PIB?

Motivos para el optimismo:

Los hay, no crean. El primero, y más obvio, me equivoco a menudo. Si digo que las cosas apuntan mal, es casi proclamar lo contrario. Segundo, Irán aún no tiene armas nucleares y/o empezado la Tercera Guerra Mundial. Eso es bueno por dos motivos: no hay gente muriéndose, y quizás con una guerra grande salimos de la gran recesión a lo bestia, estilo años cuarenta. Tercero, los republicanos puede que ganen las elecciones y les de por llegar a consensos, Europa puede pasar reformas en la eurozona, Zapatero cambiar España y China ajustar su economía sin problemas, y solucionar todas estas cosas, remitiéndome al punto uno.

No sé. Lo cierto es que pinta mal, pero al menos sabemos qué no funciona, y qué podemos hacer para arreglarlo (inflación, reformas, ajustes, reequilibrios). No sé si los de ahí arriba están por la labor, por eso - como dicen Atrios, los jefes parece que sólo se preocupan cuando cae la bolsa.

Financiación municipal y conciertos económicos

Wednesday, August 18th, 2010

En el Blog Salmón les ha gustado eso de extender el sistema de concierto económico a todas las autonomías, y piden ir un paso más allá, aplicando el sistema a los ayuntamientos. Aunque en un principio puede sonar bien (si un municipio quiere construir pirámides, que recaude él solito), a nivel local este principio me parece que no es tan deseable como a nivel autonómico.

Imaginemos una área metropolitana que tiene dos municipios. Uno es preciosa zona rural donde viven mucha gente con dinero, con un precio medio de la vivienda por encima de un millón de euros. El otro es una ciudad postindustrial más bien feucha con un nivel de paro un poco por encima de la media y viviendas de 100.000 euros. Los dos ayuntamientos tienen que ofrecer servicios parecidos con un coste por habitante similar, y tienen que recaudar el dinero con sus impuestos. El municipio rico tiene una base fiscal mucho más sólida, así que con unos impuestos muy bajos puede recaudar mucho más dinero que el pobre. El resultado es un sistema fiscal increíblemente regresivo a nivel local, algo que vemos a la práctica en otros países.

Los municipios son unidades muy poco prácticas al hablar de recaudación fiscal. La riqueza es algo que tiende a concentrarse geográficamente siguiendo patrones que tienen muy poco que ver con los límites municipales, colocando algunos ayuntamientos en situaciones muy precarias ya de origen. Aunque vemos algo relativamente parecido en las autonomías, los saltos de renta y base imponible a nivel municipal son realmente cósmicas, infinitamente más grandes, y geográficamente mucho más concentradas. Los municipios que tienen la mala suerte de tener vivienda barata, no tener vistas al mar o no ser la sede de multinacionales o administraciones públicas se comerán impuestos más altos casi inevitablemente.

Es cierto que podemos redistribuir renta vía transferencias, con el gobierno autonómico pasando dinero a los municipios más pobres. Si queremos igualar el esfuerzo fiscal entre municipios, sin embargo, estamos hablando de una cantidad de redistribución tremenda - en Connecticut, sin ir más lejos, el estado cubre la mitad del presupuesto de algunas ciudades… y los impuestos siguen siendo el doble, triple o cuadruple que lo que pagan en los suburbios más ricos (12 por mil en New Canaan comparado con 46 por mil en Bridgeport en impuestos de propiedad, por ejemplo). Si realmente queremos equilibrar las cuentas, acabaremos con municipios que apenas recaudan un 25-30% de sus recursos - volviendo a la casilla de salida en tema de corresponsabilidad fiscal.

La verdad, las administraciones locales en España tienden a ser un mal negocio. Tenemos demasiados ayuntamientos, y las áreas metropolitanas son demasiado débiles como para que nadie les preste atención.  A decir verdad, creo que Madrid es un ejemplo decente sobre qué debemos buscar, con el municipio central absorbiendo los ayuntamientos alrededor suyo - queremos que las fronteras administrativas se correspondan más o menos con el área económica, haciendo la competencia fiscal un problema menor. Barcelona, en este aspecto, es un desastre, y la consolidación municipal algo urgente.

La descentralización es algo que me gusta. Tener los políticos más cerca de los ciudadanos es buena idea, etcétera. Lo que no estoy nada seguro, sin embargo, es si esta clase de arreglos a nivel municipal funcionan demasiado bien. Creo que es necesario echar un buen vistazo a las competencias que tienen los ayuntamientos en España y los servicios que gestionan, y empezar a plantearse en recentralizar algunas cosas a las autonomías.

Todo esto, por cierto, no quiere decir que la descentralización regional sea mala idea, por cierto. La competencia fiscal entre regiones es mucho menos relevante (el tejido productivo y la legislación es más importante en muchos casos) y redistribuir es bastante más fácil y mucho más transparente. Pero de eso hablamos otro día.

Sanción pro-inutilidad

Monday, August 16th, 2010

El PSOE quiere sancionar a los desempleados que no acudan a cursillos de formación. Suena muy inocente y razonable (¡si no quieres reciclarte, nada de prestación de paro!) pero hay un pequeño problema: los cursillos de formación no es que sean inútiles, es que son contraproducentes.

Es algo que explicaba el otro día - un parado que ha hecho una de estas dichosas clases tiene menos probabilidades de entcontrar trabajo. No es cosa de que nuestros cursillos sean malos; todos los estudios indican que no funcionan en ninguna parte, ni siquiera en la tierra de la administración pública infalible que es Suecia.

En fin, espero que alguien entre en razón y elimine esta reforma totalmente idiota - y en serio, no es tan complicado leer un par de libritos antes de decidir cómo narices uno organiza las políticas de desempleo. Recordad, es mejor dar dinero al empresario para que alguien trabaje (y reformar el mercado laboral, de paso) que estas tonterías de formación que no aportan nada.

Protestad de una vez, porras

Thursday, August 12th, 2010

Los jovenes en España están perdiendo el tiempo algo serio. El nivel de desempleo entre los menores de 24 años es un catastrófico 43%, el doble que la media europea. El único país con una tasa remotamente comparable es Letonia, esos que se han comido una deflación brutal para entrar en el euro, y están a más de diez puntos de distancia. La situación es realmente desastrosa, una catástrofe sin paliativos, una tragedia generacional. Los nacidos en la década de los ochenta en España va a sufrir los efectos de la crisis durante toda su carrera - la crisis tiene efectos a largo plazo para ellos.

Lo más desesperante de esta recesión, sin embargo, es la tremenda asimetría en quién está sufriendo sus peores efectos. Los jóvenes se están tragando un nivel de paro absolutamente aberrante, mientras que el resto de cohortes tienen tasas mucho más bajas: un 16% entre 25 y 54, un 10.5% para mayores de 55. Cierto, en cualquier país del mundo un 16% de desempleo es una catástrofe - pero parece relativamente claro que hay algo en el mercado laboral que hace que los jóvenes se coman el marrón más que nadie. La crisis es para una generación entera la gran depresión, para el resto es una recesión un poco seria.

El sistema productivo español, las instituciones económicas, el mercado laboral están haciendo la vida imposible a todo aquel que haya nacido antes de 1990. En un mundo normal con votantes racionales los jóvenes estarían organizándose y movilizándose como locos, saliendo a la calle, protestando contra esta sociedad que les cierra el paso. Europa lleva una buena temporada sin una revuelta estudiantil seria; uno esperaría que un 40% de paro es motivo suficiente para pedir un mercado laboral más justo.

La pregunta es, entonces, ¿por qué no estamos viendo esta disparidad en la política española? Se me ocurren varios motivos. El primero, y más obvio, es que esta clase de movilizaciones es algo que normalmente nace en las universidades - y el paro entre licenciados es alto, pero no demasiado grave (por debajo de un 10%). Para los habitantes de facultades variadas en España, la crisis es un problema serio, pero no desesperante… o al menos no lo suficiente desesperante como para hacer ruído y entrar en el mercado laboral como un tipo con historial militante.

La segunda es más obvia: los jovenes tradicionalmente votan menos, y están menos interesados por la política. Sea por un mayor aprecio por el tiempo libre, sea por un mayor cortoplacismo, sea por que prestan menos atención, la participación política es relativamente baja entre los menores de 30 años, tanto en España como en el resto del mundo. Es una de esas cosas imposibles de escapar, me temo.

En tercer lugar, dejadme pecar de iluso optimista: no hay movilización social entre los jóvenes porque la verdad, nadie lo ha intentado. No, Izquierda Unida no me sirve; a estas alturas dudo que un treinta por ciento de menores de 25 sepan que exista. Me refiero a intentar un ejercicio de movilización social seria, incluso fuera de los partidos, que intente crear un grupo organizado pidiendo cambios.

No es algo imposible, incluso en España - a la vista están los incansables grupos independentistas catalanes o los colectivos antitaurinos. Es algo que exige mucho trabajo, mucho esfuerzo y muchas horas de mano de obra voluntaria para coordinar esta clase de jaleos, pero no es ni de broma algo imposible. Me parece triste que de las filas del mileurismo lo único que ha surgido son grupos de apoyo mutuo (¿”mileuristas anónimos”?), y no un movimiento de cabreo generacional serio. Sé de sobras que es algo difícil de montar y echar adelante (lo digo por experiencia propia - y en Estados Unidos, donde figura que hay más “cultura cívica”), pero es algo que tenemos que intentar.

La verdad, aún siendo complicado, estamos en el 2010. Con el nacimiento del dospuntocerismo, internet y las redes sociales nunca antes ha sido tan fácil y barato organizarse. La cosa sigue exigiendo poner un montón de horas (nada es gratis, etcétera), pero realmente vivimos en un mundo donde estas cosas son factibles fuera de las universidades. Sí, sé eso de tres españoles, cuatro opiniones, pero debe poder hacerse para exigir cambios, más allá de un tipo con gafas berreando desde Connecticut en su bitácora.

¿Iluso? Un poco, quizás. Ayer ganamos unas elecciones. Pero debería dar que pensar.

Quedándose corto en modelo autonómico

Monday, August 9th, 2010

Artur Mas (y la gente de CiU en general) tienen la mala costumbre de tener ideas en principio sensatas pero que a la práctica se quedan cortas. La semana pasada hablaban de llevar el concierto económico como propuesta central en su programa de financiación autonómica, algo que no deja de ser una reforma necesaria… siempre que no la limitemos a Cataluña, como defiende CiU.

El concierto económico vasco (y Navarro) es un sistema de financiación muy sencillo: el gobierno vasco escoge qué nivel de servicios sociales quiere ofrece, escoge el nivel de impuestos, los recauda y paga por lo que hace. Aparte, el estado pasa una factura al gobierno de Vitoria cobrándole por los servicios que presta en su territorio, más (en teoría) un porcentaje extra para solidaridad territorial.

El resto de comunidades autónomas tienen un sistema bastante más torpe y difícil de entender. El estado recauda todos los impuestos, con los gobiernos regionales recibiendo un porcentaje fijo de varios tributos (IRPF, IVA, etcétera). Cada gobierno autonómico escoge su nivel de gasto público, y puede añadir pequeños recargos a algunos impuestos, pero habitualmente no se esfuerzan demasiado por pagar sus caprichos o protectos por la vía fiscal - es más fácil y rentable políticamente ir a Madrid a protestar que no reciben suficiente dinero.

El resultado es un sistema barroco y complicado donde el estado recauda, pasa su porcentaje, añade una cantidad más o menos aleatoria adicional para que las autonomías no protesten, otro para cubrir competencias que no estaban antes ahí, más una cuota de solidaridad extra en algunos sitios. Es un sistema incomprensible que crea todos los incentivos del mundo para que las autonomías vivan por encima de sus posibilidades - al fin y al cabo, ellas gastan y deciden qué servicios dan, pero quien paga la factura es el estado.

Generalizar el sistema de concierto económico cambiaría esta estructura de incentivos de inmediato. Las autonomías que quisieran construir pirámides de Egipto, Copas América y circuitos de F1 se pagarían los caprichos de su bolsillo. Si alguien quiere subvencionar el impuesto de circulación a coches de lujo tiene que ir a los votantes y explicar cómo va a cubrir ese gasto con otros impuestos. El estado podría concentrarse en hacer (y cobrar) por lo que hace bien, sin compartir gastos en servicios que no presta. Por añadido, podríamos arreglar el extraño sistema que hace que dos de las comunidades más ricas sean las que menos contribuyan a la solidaridad territorial.

Los nacionalistas catalanes, cuando piden el concierto económico, suenan como una minoría en busca de un privilegio. Si hablaran de genelarizar un sistema de corresponsabilidad fiscal para todo el estado, proponiendo extender el concierto vasco, el discurso sonaría mucho mejor fuera de Cataluña - y abrirían un debate necesario. Simplificar el sistema de financiación autonómica (aclarando, en consecuencia, el sistema fiscal) es una reforma necesaria a medio plazo, y los nacionalistas harían bien en generalizar el debate, en vez de recurrir al “qué hay de lo mío”.

La ineficiencia de Renfe (I)

Friday, August 6th, 2010

Una de mis pérdidas de tiempo favoritas en esta santa casa ha sido defender la particular política de ferrocarriles de sucesivos gobiernos españoles. Decir cosas como que la construcción de nuevas líneas es buena idea y que estamos gastando el dinero bien es un poco extraño, pero necesario.

Esto no quiere decir, sin embargo, que todo lo que hacemos en política ferroviaria tenga sentido. El transporte ferroviario en España tiene una buena cantidad de problemas bastante incomprensibles, en gran parte derivadas de la pertinaz ineficiencia de Renfe.  A pesar de todos esos nuevos trenes, velocidadas punta y mejoras en los servicios fruto de las LAV, Renfe sigue siendo un monopolio público. Eso crea una serie de vicios y problemas de gestión fruto de la inercia de errores pasados y estructuras organizativas anticuadas.

Un ejemplo claro es la extraña obcecación de Renfe en diseñar sus horarios tarde, mal y a rastras. La inmensa mayoría de administradores ferroviarios europeos publican sus horarios con seis meses de antelación, actualizándolos en junio y diciembre. A nuestra alegre operadora esto de planificar a medio plazo no se le da demasiado bien - más bien lo contrario. El año pasado un buen puñado de líneas que no tuvieron horarios de Navidad hasta el 15 de diciembre. Renfe, por descontado, no vendía billetes en esos trayectos, no fuera que alguien quisiera planificar sus vacaciones o algo igualmente extravagante.

Con tanta preparación y tantas historias uno se esperaría que los horarios fueron una obra maestra, pero Renfe es notoriamente chapucera en este aspecto. Nuestro operador ferroviario preferido es completamente incapaz de colocar trenes en estaciones con un horario más o menos sincronizado - digamos hacer que un regional llegue a Zaragoza diez minutos antes que un AVE, permitiendo un enlace.

Cuando eso sucede, aunque sea por puñetera casualidad, hacer esta clase de trayectos es a veces una pequeña aventura gracias a otra extraña obsesión de Renfe: la reserva de plaza obligatoria. En países normales (nota: Francia no incluída) uno compra billetes para un trayecto, no un determinado asiento en un determinado tren. Si quiero ir de Berlín a Hamburgo y tengo un billete para el ICE, puedo subir en el primer tren que pase. Si mi regional va tarde y pierdo el enlace, basta esperar un rato (las líneas con más tránsito tienen trenes candenciados, cada hora o cada 30 minutos) y coger el siguiente.

Eso para los trenes de larga distancia - España es el único país que conozco en que uno tiene que reservar billete en trenes regionales. Si bien es cierto que muchos corredores no tienen el tráfico para justificar frecuencias suizas o alemanas, es totalmente incomprensible que para recorridos de 100 Km uno tenga que comprar con antelación, o pasar por taquilla si quiere viajar más temprano o más tarde. Es cierto que Renfe no pone (demasiadas) pegas en cambiar billetes, pero la inflexibilidad es incomprensible.

Lo que me lleva al siguiente punto: la estructura de precios de Renfe es completamente absurda en muchos corredores. Para la operadora, mover un AVE medio vacio o una cargado hasta los topes cuesta básicamente lo mismo - surcos, personal, consumo energético, costes de mantenimiento son básicamente invariables. En vez de ajustar los precios constantemente, subiéndolos y bajándolos según demanda, ofreciendo descuentos agresivos a viajeros habituales con tarjetas de descuento o trabajando a destajo para aumentar cuota de mercado en cualquier línea en la que puede sacar beneficios (LAVs, Corredor Mediterráneo), nuestro alegre monopolista se conforma con cubrir gastos y llenar lo que tiene.

Lo que nos lleva a la política de compra de material de la compañía, y la extraña manía de Renfe de comprar trenes a mansalva sin prestar demasiada atención a los servicios que quiere o puede prestar. La compra de material para la LAV Madrid-Barcelona fue realmente extraña, por ejemplo - Renfe compró 32 trenes, material suficiente para ofrecer 50-60 servicios por sentido al día de forma holgada. Es una estimación de tráfico ambiciosa pero no descabellada, si la política comercial es agresiva y la cuota de mercado tren/avión fuera 70/30. El problema es que Renfe tiene ahora 25 servicios, no 50, y la cuota de mercado parece estar encallada en un 50%, sin que la operadora haya intentando ofrecer billetes realmente baratos para quitar tráfico a la carretera de forma significativa. El gráfico de la LAV de Barcelona actual puede cubrirse con 16-20 trenes sin demasiado problema, dejando bastante material infrautilizado. Y eso sin entrar en la extraña idea de comprar dos tipos de material distintos (más costes), por cierto.

Lo más triste es que lejos de aprender, Renfe ha comprado una cantidad tremebunda de 112s (los “Pato” para la LAV de Valencia - tienen 30), 121s y  114s (regionales de alta velocidad) sin que realmente se sepa qué van a hacer con ellos. Bueno, de hecho sí se sabe - Renfe tiene un buen puñado de ellos en depósito sin hacer nada, ya que no tiene líneas o ideas sobre qué hacer con ellos. Cuando abra la LAV de Francia hasta Girona, quizás, que por algo es el corredor de regionales con más tráfico de España. Y no me hagáis empezar con los 120 (los Alvia de ancho variable) y su variante híbrida, que me da.

Lo que me lleva al útimo punto, el horror y pavor que tiene Renfe a prestar atención a servicios menos glamourosos. Renfe ha comprado hace poco una cantidad notable de trenes regionales, pero la sensación que da es que realmente no sabe qué hacer con ellos. Como esto de hacer enlaces y mallar la red le suena a chino, los trenes los han esparcido un poco al tuntún, sin demasiado interés. Los cercanías les van más, al menos en los núcleos donde tienen buena prensa (Madrid, y… ¿Madrid?) pero no por mucho. Renfe realmente se muere de ganas de enchufar los regionales a las autonomías y que sean ellas las que pierden dinero - incluso en líneas con tráfico a patadas, como los Catalunya Exprés.

¿Parece serio? Bueno, aún hay unas cuantas más. Pero de eso, me temo, hablamos mañana o pasado, así como qué podemos hacer para remediarlo.

Desempleo, políticas activas y subvenciones

Monday, August 2nd, 2010

Perder un trabajo es una experiencia dura, pero no es realmente algo demasiado malo a corto plazo. Un empleado que vé que su empresa cierra tiene en la mayoría de los casos una red de protección social que amortigua la caída en forma de seguro de desempleo, y un activo realmente importante que le sigue haciendo valioso: experiencia y una capacidad demostrada de ser capaz de utilizarla. Si además su carrera profesional ha sido variada, sin miedo de cambiar de empleo cuando era necesario, puede demostrar que aprende rápido y es versátil. El ser despedido es un problema, pero no es un tragedia.

Es cuando un trabajador está desempleado durante cinco o seis meses que las cosas empiezan a ponerse difíciles. Cada mes que está inactivo, su experiencia es menos relevante - lleva más tiempo sin manejar maquinaria, crear hojas de cálculo, dar presentaciones o reparar motores. Por mucho que intentes mantenerte al día, es muy distinto hacer chapuzas en casa que completar un proyecto con la presión de una fecha; al cabo de una temporada, uno es menos efectivo. Por añadido, la inactividad empieza a convertirse en una señal para empleadores sucesivos; si ninguna empresa ha querido contratarte en los últimos nueve meses, un responsable de personal sospechará que los potenciales empleadores vieron algo que no les gustó, y vigilará con más fuerza.

Lo que era un problema menor hace siete u ocho meses, con un trabajador productivo, acostumbrado a trabajar y atractivo para empleadores, es ahora capital humano depreciándose rápidamente: perdiendo experiencia, desmoralizado, y compitiendo con trabajadores recién llegados. Un parado de larga duración no es sólo una familia con problemas económicos - es algo parecido a tener un montón de valiosa maquinaria tirada en un descampado, oxidándose y quemándose al sol.

Cuando hablamos de crear más políticas activas de empleo tenemos que recordar que muchos trabajadores son ahora peores de lo que eran hace un año, y que puede que no baste darle cursillos y darles un buen empujon. No basta con hacer políticas activas de empleo - es necesario poner a la gente a trabajar, casi literalmente.

Miradlo de este modo: ¿qué es mejor, un licenciado en económicas recién salido de la facultad o un tipo que ha trabajado de contable en una gestoría durante seis meses? La idea no debe ser poner a alguien a hacer cursillos y después ayudarles a buscar en infojobs, ya que la “experiencia” de ir a clase es mucho menos valiosa que la de hacer algo más o menos parecido en el mundo real. Lo que debemos es hacer es hacer estos trabajadores más competitivos en el mercado de trabajo, hacerlos más fáciles de “vender”. Y para hacer esto no hay nada más fácil que bajar su precio.

Eso se puede hacer de dos maneras. La primera, y más pedestre, es hacer que pidan menos dinero - algo complicado, ya que los trabajadores tienden a no aceptarlo. Para hacer las cosas más complicadas, el pedir un salario más bajo es una señal bastante horrible para potenciales empleadores; es como decirle al jefe que eres un potencial desastre ya en la entrevista de trabajo.

El sistema más extendido en países razonables, y que resulta funciona muchísimo mejor, es pagar directamente a los empresarios parte del salario del trabajador durante unos cuantos meses. Un parado de larga duración no deja de ser un coche de segunda mano que necesita un poco de rodaje - nada que no se arregle con un poco de uso. Si la productividad marginal del empleado es digamos un 80% de su potencial al empezar su contrato, pero llegará al 100% en tres meses, el estado puede recolocar al trabajador gastando muy poco dinero, simplemente cubriendo la diferencia.

Es por eso que el Kurzabeit, el modelo alemán de reducción de la jornada laboral, es de hecho muy buena idea. La industria alemana tiene como seña de identidad una productividad increíble basada en una mano de obra muy cualificada. Si una recesión mundial fuerza a muchas empresas a reducir su producción y despedir obreros durante un par de años, el resultado va más allá del desempleo - lo que tenemos es una mano de obra peor mantenida y menos productiva. Es algo parecido a una externalidad negativa, así que es natural que el estado alemán intervenga: paga parte del coste de mantener el motor en perfecto estado (algo que beneficia a toda la economía, no sólo a los implicados) y al llegar al otro lado de la recesión las empresas están listas para arrancar a toda potencia, sin haber perdido ni una gota de capital humano. La economía alemana ha capeado el temporal de forma excelente, y está creciendo con una fuerza tremenda, una muestra que la estrategia funciona.

Criticar el modelo de Kurzabeit como ejemplo de subvención insostenible es erróneo, ya que el kurzabeit en el caso alemán es la pura definición de subvención a corto plazo. El problema de Alemania no era que sus empresas no pudieran exportar, sino que nadie estaba comprando debido a la crisis. Preservar el mejor sector empresarial del planeta hasta que capeara el temporal es perfectamente racional, y en vista de la salud fiscal alemana, no precisamente caro.

Esto no quiere decir que el modelo alemán sea exportable a otros sitios; de hecho, en España sería una idea atroz. Lo último que queremos es tener el estado gastando dinero protegiendo la constelación de empresas inmobiliarias que han llenado el país de casas inútiles, o todas esas empresas que no han sido capaces de exportar nunca nada. Es siempre mejor proteger al trabajador antes que el puesto de trabajo; los alemanes tienen la suerte que los puestos de trabajo que protegen son increíblemente valiosos, pero tiene bastante de casualidad.

Si queremos hacer políticas de empleo efectivas y no excesivamente arbitrarias, lo que queremos es que el estado pague parte de los costes laborales a los parados de larga duración, sea mediante recortes fiscales (no cobrar cotizaciones sociales durante X meses, por ejemplo) o pagando directamente el salario. La segunda opción es probablemente mejor, ya que es más visible para todos los implicados (el trabajador ve más dinero en la nómina). Alguien que trabaja, aunque no sea en “lo suyo” está aumentando su capital social, abriéndole puertas que quizás no fuera consciente que existieran.

El problema, claro está, es que para que esto funcione queremos que los trabajadores subvencionados tengan contratos indefinidos, no temporales. Si, como sucede en España, un indefinido viene con todos esos maravillosos costes laborales ocultos que tanto incordian, el empresario preferirá olvidarse la subvención y tirar de contratos basura. Subvencionar contratos temporales es básicamente tirar dinero, así que sin una reforma del mercado de trabajo es difícil que esta clase de mecanismo que funcionan bien en otras latitudes se adapten bien a España.

Como de costumbre, vamos.