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El Coliseo

Archive for the ‘energía’ Category

Cuando los aranceles tienen sentido

Wednesday, November 18th, 2009

Para los que me leen desde hace tiempo, siempre he estado a favor del libre comercio. He hablado a favor de las deslocalizaciones, defendido eliminar los aranceles agrícolas y nunca he creído que la globalización y el estado del bienestar son incompatibles. No creo que el proteccionismo sea una buena idea.

Estos días, sin embargo, me he encontrado con un par de artículos curiosos. El primero, resulta que la región de Estados Unidos que más ha disminuido sus emisiones de CO2 es… Texas. Esto ha sucedido en parte porque George W. Bush, cuando era gobernador, impulso la industria eólica (¡!) con energía, en parte por la conversión de centrales de cabón a centrales de gas natural. El factor más importante, sin embargo, ha sido mucho más sencillo: una cantidad enorme de industrias se han ido del estado hacia China.

El segundo artículo es un repaso sobre el mercado de permisos de CO2 en la Unión Europea. Tras un inicio (muy) torpe, parece que la cosa está funcionando bien, hasta el punto que las emisiones en el 2012 serán un 13% inferiores a 1990, excediendo de sobras los límites marcados en el tratado de Kyoto. El mercado de permisos está funcionando, o eso parece.

Ambas cifras, sin embargo, tienen un pequeño problema. Las emisiones en Europa pueden estar bajando, pero eso no significa que los productos que los europeos compran hayan creado menos emisiones de CO2 al ser fabricados. Básicamente, no contaminados nosotros: hacemos que los Chinos fabriquen los juguetes que compramos y ensucien ellos.

Las emisiones de CO2 tienen un precio en Europa, y tienen que sortear un cierto número de regulaciones medioambientales en Estados Unidos (sí, incluso en Texas). Los gobiernos occidentales están, básicamente, poniendo un impuesto a sus emisiones de carbono, y los productores (y consumidores) lo evitan gracias a la fábrica China. Si creemos que el CO2 es una externalidad negativa que debe ser gravada (algo que comparto plenamente), esto es un agujero muy importante que debe ser cerrado - seguramente vía aranceles.

En el mundo en que vivimos, sin embargo, un arancel no es algo demasiado popular. La Organización Mundial del Comercio (OMC) coge unos rebotes tremendos cuando alguien pone aranceles (no cuando hace el burro con su moneda - pero ese es otro tema) normalmente autorizan que los países afectados respondan con represalias comerciales. Una guerra comercial hace daño a ambos países, al reducir la demanda total, y no queramos que eso suceda.

La cuestión es, un impuesto sobre emisiones no es realmente un arancel - de hecho, es algo más parecido a nuestro viejo amigo el IVA. Si os habéis fijado, los aeropuertos tienen unas ventanillas donde los turistas de fuera de la UE pueden pedir la devolución del IVA antes de volver a casa. El impuesto sobre el valor añadido grava el consumo dentro de la Unión Europea, no fuera, así que las exportaciones no lo pagan. Como impuesto sobre el consumo, sin embargo, las importaciones sí tiene que pagar IVA cuando son vendidas dentro de la Unión, así que se ganan su 16% 18% en España. No estamos gravando lo que viene de fuera, sino un determinado tipo de actividad, y el impuesto afecta a todos los productos igual. La OMC calla y otorga.

Un impuesto sobre CO2 / precio sobre las emisiones sería, de hecho, algo parecido al IVA. Estamos gravando la acción de contaminar, no el hecho de producir fuera, así que dentro de las reglas de la OMC sería perfectamente aceptable. Esto tendría muchas ventajas, empezando por salvar el planeta, y algunos inconvenientes si eres China, ya que se verían obligados a reducir emisiones si quieren seguir exportando tanto. Como de hecho China está exportando demasiado, eso de hecho no es malo - y estoy seguro que sería tremendamente popular a ambos lados del Atlántico. O al menos en Europa.

De momento, el Senado americano se lo está planteando seriamente; en la UE, Francia está defendiendo la propuesta con energía; muchos analistas creen que es inevitable. Para que yo esté de acuerdo con los franceses, algo grave tiene que estar sucediendo, así que creedme, no es una idea absurda en absoluto.

(more…)

Cosas que NO decides por ley

Monday, July 6th, 2009

Los políticos tienen una tendencia natural a querer controlar cosas. Es natural; se pasan la vida como legisladores y una vez llegan al gobierno tomo el mundo les llama la persona más poderosa del país, así que acaban por creerlo.

A veces esta tendencia a querer mandar es sana, ya que es necesario hacer cosas. Otras no lo es, como cuando les da por ejercer de ingenieros o querer redifinir las leyes de la física. A Zapatero le ha dado un ataque de lo segundo, con el hombre queriendo ejercer de físico nuclear. Resulta que será el Congreso, y no los ingenieros o los propietarios de las centrales nucleares, que deben decidir cuándo una central se cierra, algo que es básicamente absurdo.

La energía nuclear es algo especial, porque parece crear un pánico tremendo a todo político que no sea francés. Todo el mundo confunde bombas con reactores y tiembla ante la muerte invisible, no importa que nunca en absoluto haya pasado nada grave en ningún país serio. No es algo que importe a los legisladores; su idea es que es necesario controlar todo lo que parezca remotamente peligroso (sea un tirachinas, un videojuego o una central eléctrica), como más directamente, mejor.

En vez de hacer lo razonable, que sería crear un mercado eléctrico en que las cosas cuesten lo que deben (incluyendo externalidades), tengan las medidas de seguridad que necesitan (las nucleares, como ahora) y dejar que gane el mejor, es mejor ponerse al frente del pelotón de luditas hipocondríacos y pretender que estás desfaciendo entuertos.

Si una central nuclear es segura y rentable (y más rentable como más amortizada está), deja que hagan lo que quieran con ella; el estado sólo debe vigilar que no se rompa. Pero no, los políticos prefieren crear un barroco mecanismo de precios donde todo el mundo recibe el mismo precio, se subvenciona en vez de hacer que lo caro (carbón, hidrocarburas) cueste lo que debe, y en vista del nudo gordiano, se acaban deciendo cosas por decreto.

Insisto: descartar la energía nuclear es una tontería. Es alta tecnología, es limpia, y lo más importante, tiene futuro, incluso hablando de fisión. Cosas como reactores rápidos, que permiten reprocesar el fuel (y creando poquísimos residuos) y aumentan de forma considerable la cantidad de energía que podemos extraer del uranio, son prácticos y pueden ponerse en servicio en pocos años. Sin hablar de reactores nuevos, los franceses están ya reprocesando residuos de forma efectiva utilizando métodos más convencionales.

Tenemos una serie de instalaciones punteras que producen energía limpia y que pueden hacerse aún más eficientes con un poco de inversión. Necesitan mano de obra muy cualificada. Tenemos un nucleo sobre el que podemos construir… y decidimos tirarlo a la basura por decreto.

En fin.

Horrores políticos americanos

Tuesday, June 16th, 2009

Hay días en que uno no puede más que tirarse los pelos sólo con leer lo espantoso que es el sistema de gobierno americano en no pocos sitios. Esta semana tenemos de todo, desde la comedia bufa hasta el vodevil más esperpéntico. Ahí van unos cuantos enlaces.

Agencias en guerra

Uno de los problemas más urgentes a los que se enfrenta la Casa Blanca es cómo reformar la regulación del sistema financiero. El NYT hoy tiene una historia bastante preocupante sobre como la lucha entre la SEC (Securities and Exchange Comission) y la FDIC (Federal Deposit Insurance Corporation) están haciendo esta reforma casi imposible. La SEC regula bancos grandes, y es absurdamente servil hacia sus intereses; la FDIC regula a los pequeños, y quiere “robar” competencias a la SEC.

La administración pretendía consolidar todos los reguladores en una nueva super-entidad, pero parece que entre las luchas entre agencias y la cantidad de congresistas y senadores que quieren mantener jurisdicciones separadas (cada agencia está regulada por un comité legislativo distinto) van a tener que conformarse con una chapuza semi-coherente.

Cambio climático

Hablaré más sobre esto más adelante; es algo importante. Parece que entre las guerras entre comités e intereses personales de cada pequeño congresista y troglodita senador están arreglándoselas para debilitar muchísimo la legislación sobre cambio climático.

De todos modos, la legislación no está necesariamente muerta - básicamente, la Casa Blanca no le está prestando atención ahora mismo. El sistema americano es una cosa curiosa; las leyes tienden a ser mejores como más atención se les presta. Por “mejores” entended mas coherentes y cercanas al ejecutivo, en este caso, el presidente consigue que las leyes sean más de su agrado si habla de ellas, hace que los medios las cubran y fuerza así a los legisladores a ser más patéticamente cínicos y absurdamente protectores de sus amiguitos. Como más popular es el presidente, más capacidad de influencia tiene.

La Casa Blanca, ahora mismo, está hablando de sanidad. Es una ley popular, impulsada por un presidente popular, que se enfrenta a grupos de interés extremadamente poderosos. Todo esfuerzo es poco. Cuando la nueva ley de sanidad sea aprobada (Dios mediante), Obama probablemente pasará a poner todos sus esfuerzos -si aún es popular- en temas de energía. Y aprobar esa ley será, otra vez, un pequeño milagro.

Dioses, y nos quejamos de la timidez del PSOE. Aquí todo el maldito legislativo del país son una pila de histéricos asustadizos.

El Senado del estado de Nueva York

Comedia de terror, o algo peor que eso. El estado de Nueva York tenía mayorías demócratas en ambas cámaras por primera vez en décadas. Es algo que en teoría no debería haber sucedido; el senado fue diseñado de forma bastante descarada para dar algo de representación al cada vez más residual partido republicano.

El estado de Nueva York, como medio país, tiene unos problemas fiscales enormes; déficits espantosos y una constitución que no les permite endeudarse. Eso ha llevado a los legisladores a recortar gastos y subir algunos impuestos - algo que ha irritado muchísimo a Thomas Golissano, millonario que apoyó al partido pero que no quiere pagar un duro de más al fisco.

Golissano, lejos de protestar en silencio, se puso en contacto con dos senadores “de prestigio”: Pedro Espada, un tipo acusado de regalarse dinero público a si mismo y recaudar fondos ilegalmente para pagar su campaña, e Hiram Monserrate, un encanto de hombre que está siendo investigado por rajar a su novia en la cara con un cristal. Tras un poco de presión, los dos héroes políticos cambiaron de partido, dándole el control del senado a los republicanos.

La cosa va a mejor. Los demócratas cogieron un cabreo de espanto, así que suspendieron la sesión antes que se votara. Cerraron las puertas, cortaron la luz, y escondieron las llaves, clamando ilegalidad. Los republicanos se quedaron a dos velas, intentando abrir la puerta, proclamando que iban a bloquear toda la legislación. Cuando tras días de aspavientos encontraron una llave, Monserrate dijo que ahora tenía dudas. Los demócratas no se presentaron, así que los republicanos se quedaron sin quorum suficiente para hacer nada.

Hoy Monserrate ha entonado el mea culpa, volviendo con los demócratas… y dejando la cámara en empate 31 a 31. Eso habitualmente no es problema, ya que el vicegobernador puede votar para romper empates. El problema es que el año pasado Patterson, el tipo que ocupaba el cargo, fue ascendido a gobernador tras la sonada caída en desgracia de Elliot Spitzer; la cámara es ahora inoperante, y el estado aún no ha pasado presupuestos.

No preguntéis como salen de esta. No tienen ni idea.

Tontadas nucleares

Tuesday, June 16th, 2009

Estoy a favor de la energía nuclear: son centrales límpias, ridículamente potentes y que generan unos residuos muchísimo más limitados y fáciles de controlar que el CO2. Sí, son caras de construir y mantener, pero la cantidad de electricidad que producen por planta es astronómicamente superior a cualquier central con emisiones comparables (cero), sea eólica, hidráulica o solar.  Si las centrales “sucias” (carbón, gas, etcétera) tuvieran que ocuparse de sus residuos (y sus efectos sobre el cambio climático) del mismo modo que las nucleares tienen (y pueden) almacenar sus externalidades, estoy seguro que serían competitivas.

¿Por qué digo esto? Porque el cierre de Garoña anunciado por Zapatero es una estupidez. Sí, es una promesa electoral. No deja de ser una promesa electoral rematadamente estúpida. Si queremos reducir emisiones, las centrales nucleares ya construidas son una herramienta perfecta. No pido que construyan más (aunque la verdad, deberíamos construir más), pero dioses, hagan algo que tenga sentido. Pensad en Francia y su alegre obsesión nuclear, por una vez.

(Por cierto, ¿para cuándo la fusión nuclear?)

Cuando la demanda es tozuda

Tuesday, August 5th, 2008

La subida de los precios del petroleo estos últimos meses ha generado mucho debate sobre malvados especuladores, compañías que comen niños y demás parafernalia, com es costumbre. Como he comentado anteriormente, sin embargo, la subida de precios es de hecho un problema mucho más simple de lo que parece, algo que no va más allá de la oferta (que aumenta lentamente) y la demanda (que lleva años aumentando un 3% anual).

El otro día me comentaban, sin embargo, por qué con un incremento de la demanda de un 6-9% en los últimos tres años, el precio del barril de crudo se ha triplicado. La respuesta es bastante obvia para todo aquel que ha hecho un poco de economía, pero respondo igual, para dejar las cosas un poco más claras. De hecho me extraña no haber leído esta explicación en ningún sitio, así que quizás es un poco menos obvia de lo que parece. Veamos.

En economía hay un principio sagrado e inmutable (y de hecho, hasta cierto punto, un poco tonto): la oferta de un bien en un mercado es igual a la demanda de ese bien. Un mercado que funciona, bien o mal, hace que todo lo que está en las estanterías se venda siempre, y asegura que ningún comprador vuelva a casa fustrado de no poder comprar algo que quería.

Si la producción de algo es demasiado grande, los precios bajarán para asegurar que nada queda por vender. Si hay demasiados compradores, los precios subiran para asegurar que algunos pierdan su entusiasmo y decidan que comprar ese cachivache realmente no vale la pena si es tan caro. Vayan las cosas bien o mal, si estan a la venta el mecanismo de precios funciona, y deja el mercado limpio, sin compradores aún buscando cosas ni vendedores intentando colocar sus trastos.

Esto sucede siempre, no importa lo horroroso que sea el mercado en cuestión, haya monopolio o oligopolio, esten los precios subvencionados o no. El precio aparecerá en algún sitio, sea en el presupuesto del estado que subvenciona (lo pagas igual, vía impuestos), sea en la aparición de enormes colas en las tiendas (estilo soviético), sea en un mercado negro tan ilegal como vibrante. El precio manda. Punto.

Evidentemente, no todos los productos son iguales. Si hablamos de cacharros innecesarios, digamos gnomos de jardín, el mecanismo de precios es mucho más efectivo. Si debido a un ataque terrorista del FLGJ la producción / secuestro y esclavitud de gnomos se reduce a la mitad, la subida de precios reducirá la demanda rápidamente. Muy poca gente no puede vivir sin un gnomo de jardín, así que un incremento relativamente pequeño del precio hará que muchos decidan buscar otras alternativas para su decoración hortera, estilo flamencos rosas o angelotes. La demanda es elástica; disminuirá rápido ante un aumento de precio, así que el mercado se ajustará fácilmente.

El petróleo es un ejemplo de un bien que funciona de forma totalmente opuesta. La demanda de petróleo es muy inelástica, ya que es un bien imprescindible para hacer un montón de cosas, es muy difícil de substituir y hay un montón de inversiones ya realizadas que dependen de su uso. Por mucho que lo intente, no puedo darle alfalfa a mi Mazda para ir a trabajar; el cabroncete insiste en sólo comer hidrocarburos. Eso hace que para quitarme el caprichito de ir en coche al trabajo o a hacer la compra, el precio de la gasolina tenga que subir muchísimo antes que empiece a hacer números y decida cambiar de opinión.

Para hacer las cosas aún peores, el precio no es lo único que tengo en mente. Para el conductor (americano) medio, el coste de la energía que consume es un porcentaje muy pequeño de todos sus gastos, así que un aumento de precios tiene que ser muy, muy, muy exagerado antes que empiece a cambiar sus costumbres. El precio de la gasolina casi se ha triplicado en los últimos cuatro años (mirad como lloraban, pagando $1,75 el galón… ahora anda por $4 y pico), pero el número de kilómetros conducidos apenas ha bajado un 3-5%. Si a eso le sumamos todas esas industrias que tienen el petróleo como materia prima (plásticos) o que no pueden usar otra cosa (aerolíneas), entendemos mejor las cosas.

Estamos en un mundo en que mucha gente quiere mucho petróleo. La cantidad de crudo que se puede producir es limitada, cada vez es más difícil extraerlo y aumentar la oferta es lento y bastante torpe. Si la oferta no puede subir demasiado, la demanda tiene que limitarse, y eso sólo se hace con precios altos. Sin embargo, como la economía mundial depende tantísimo del petróleo que nadie puede vivir sin él, la única manera de disminuir la demanda es con un incremento colosal, enorme de los precios. Algo que en el fondo es una buena noticia, pero no dejar de doler bastante.

Lo que es importante, sin embargo, es entender qué significa esta inelasticidad cuando se diseña una política energética sensata, sabiendo que no podemos aumentar la oferta de forma realista. El objetivo no puede ser bajar el precio del petróleo directamente, sino hacerlo menos necesario.