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Archive for the ‘copistería fina’ Category
Thursday, April 8th, 2010
Como de costumbre en esta bitácora, el debate en los comentarios de mi pequeño modelo/juguete sobre un posible forma de organizar la propiedad intelectual en España ha generado un debate estupendo en los comentarios, tanto sobre el modelo en general como sobre detalles en su (poco probable) implementación. He añadido detalles, cambiado algunas cosas e inventado soluciones sobre la marcha, y ahí seguimos discutiendo. Intentaré reescribir el modelo (y señalar algunos agujeros bastante obvios, a ver si podemos cerrarlos) en otra entrada con lo que saquemos del debate.
Un pequeño comentario sobre el volumen de recaudación. En España hay 17 millones de internautas, con unos 10 millones de conexiones de banda ancha. Si cascamos un impuesto de 10 euros al mes a cada enchufe, la Administración de Derechos Digitales (quien “paga” los derechos en vez de la SGAE - leed el artículo) tendrá 1.200 millones de euros a repartir al año, sólo para contenidos bajo CRD. La SGAE repartió el año pasado 400 millones. Cierto, las discográficas, estudios y editores se llevarán una parte de eso, pero es muchísimo dinero - es decir, podemos bajar la tasa, y más pensando que estamos haciendo a los intermediarios básicamente irrelevantes.
Pero vamos, eso es parte del debate. Seguid discutiendo, seguid.
Tags: canon, Propiedad intelectual, tarifa plana cultural Posted in copistería fina, onanismo bitacoril | 11 Comments »
Wednesday, April 7th, 2010
Llevo un par de semanas dándole vueltas al problema de la propiedad intelectual. Siempre he tenido reservas sobre este concepto, ya que hasta cierto punto es contradictorio (¿una idea es algo privado?); Kantor tiene un excelente análisis sobre este tema aquí al lado.
Con todo el jaleo del manifiesto y la Ley de Economía Sostenible he estado hablando bastante sobre cómo un sistema de propiedad intelectual razonable funciona en Estados Unidos, y por qué el manifiesto es una soberana tontería. Hoy, sin embargo, hará un pequeño ejercicio mental, a ver qué sale: si pudiera diseñar un modelo realista de propiedad intelectual, ¿qué me gustaría tener?
Punto de partida:
Mis objetivos al diseñar el modelo son los siguientes:
- Los autores pueden decidir qué hacen con su obra.
- Los autores pueden ganar dinero con su obra, si eso es lo que quieren y alguien quiere pagar lo que piden.
- No ponemos puertas al campo: aceptar la realidad que todo en internet es infinítamente copiable, imposible de proteger a medio plazo.
- La red tiene que permanecer neutral.
- El estado no tiene que perder (demasiado) tiempo en estas tonterías - nada de vigilancia o subvencionar a quien insiste en vender todo en vinilos.
Tres tipos de propiedad intelectual:
La base sería un sistema en que los autores escogen que “nivel de protección” tienen sus creaciones. Básicamente daría tres niveles, con una tasa digital asociado a uno de ellos.
Contenido libre:
Creative commons, copyleft, dominio público, etcétera. Cero protección, nada de canon, el estado sólo controla que nadie cometa delitos. Para los hippies.
Contenido protegido:
Un autor, editor, productor o titiritero puede escoger tener sus contenidos bajo una licencia de uso de su elección, con las restricciones explicitas que ellos quieran. Si quieren restringir la copia privada, pueden hacerlo. Si quieren prohibir escuchar el CD los martes, pueden hacerlo. Si quieren hacerlo accesible sólo tras ver veinte anuncios de perfumes, están en su derecho.
Cuando alguien pone sus contenidos bajo este nivel de protección, sus contenidos sí están protegidos por los tribunales. Si te pillan vulnerando las condiciones de la licencia, pueden llevarte a juicio y la multa será de impresión. El estado regulará penas razonables por saltarse las licencias, y creará un mecanismo efectivo (estilo DMCA) para cerrar disputas.
Los autores bajo este modelo, sin embargo, no recibirán ni un duro del canon digital. Nada. Cero. Si quieren monetizar sus creaciones a base de licencias o cerrar contenidos de algún modo, están en su derecho - pero nadie les pagará un duro en concepto de negocio perdido. Los abogados los ponen ellos.
Contenido bajo tasa digital (CTD):
El tercer modelo es acogerse a la licencia bajo tasa digital. La tasa digital será un impuesto sobre las conexiones de internet de banda ancha, que irá a parar a la Administración de Derechos Digitales (ADD). No sería demasiado dinero (10-15 euros al mes, quizás; más según el ancho de banda), pero sería pagado por todo aquel que entre en la red con una conexión decente.
Los contenidos bajo tasa digital deberán acogerse a una serie de restricciones. Primero, los autores no podrán bloquear su acceso o derechos de copia - estarán siempre abiertos. Segundo, el contenido deberá ser accesible de forma gratuita en la red para todo aquel que pague la tasa, en servidores que compartan su información con la ADD, que contará el número de descargas / streaming de cada contenido. Al final de cada mes, la ADD distribuirá a los autores de los contenidos una cantidad de dinero proporcional a la cantidad de veces que estos han sido accedidos. Los autores mantendrían sus derechos para licenciar el contenido (para publicidad, remixes, remakes, adaptaciones, etcétera) - esos contratos irían aparte.
Sí - esencialmente es un Spotify universal obligatorio, gestionado por el estado. El impuesto empezaría siendo bajo si no hay demasiado material CTD, obviamente, y se ajustaría según volumen e inflación. Los autores estarán autorizados a cambiar el nivel de protección de su material a voluntad; lo habitual supongo que sería empezar como material cerrado (películas en cines, series en televisión, libros y discos recién editados) y pasar a CTD al cabo de unos meses, siguiendo el viejo modelo de libros de segmentación de mercado.
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¿Qué conseguiríamos con esta segmentación? Me parece que cumplo con los objetivos de arriba. Los autores pueden controlar su obra, y ganar dinero con ella. Aceptamos la realidad que la piratería es inevitable. Damos una alternativa a los consumidores mejor que la pirateria, y que encima permite a los creadores seguir ganando dinero. Y encima, es un sistema relativamente barato.
Por descontado, la idea no es mía - la llamada tarifa plana cultural lleva una buena temporada rondando en estos debates, aunque no he encontrado nadie (tampoco he buscado mucho) sugiriendo el sistema de pago para autores sugerido arriba. La idea no es ilegalizar las redes P2P, sino hacerlas inútiles - si los usuarios tienen una opción más cómoda para acceder a los contenidos que buscan en la red, eso harán.
En fin, es un posible modelo. Idea loca. ¿Que os parece? ¿Alguien se atreve con un engendro mejor?
Tags: DMCA, internet, manifiesto, Propiedad Colectiva de los Medios de Intermediación, Propiedad intelectual Posted in copistería fina, ingeniería institucional, onanismo bitacoril | 49 Comments »
Wednesday, October 7th, 2009
Al hablar de medios, el saber convencional siempre ha sido decir que “content is king” - el contenido es el rey. Si una revista, periódico o página en internet tiene buenos contenidos, la gente vendrá a leerlo, se tragará los anuncios, y conseguirán que ganes dinero.
Esto quizás fuera cierto en el pasado, pero empiezo a sospechar que desde hace una temporada el sentido de la frase ha cambiado. La culpa, como de costumbre, la tiene la red, y todo lo que representa.
El otro día comentábamos que los medios realmente no “venden” contenidos, sino que venden lectores - crean tráfico, atraen público, y hacen que el lector o televidente pierda el tiempo viendo anuncios, que es donde sacan beneficios. Los periódicos de hecho no están ofreciendo artículos o noticias, sino que están colocándonos publicidad.
Los medios de comunicación son básicamente intermediarios. Un periódico tiene una pila de matados que se pasan la vida escribiendo, un pelotón de todólogos y opinadores profesionales que creen que nos interesa mucho lo que dicen, y un director y consejo editorial que están convencidísimos que son muy influyentes. Toda esta gente escribe mucho - y lo que hace el editor del diario es coordinar a todos estos gafosos para que sean capaces de ofrecer algo coherente. Cuando tienen este material, el editor pone en contacto los vendedores de letra impresa con los compradores de lectores interesados, y de eso saca un beneficio.
¿Qué está sucediendo estos días? Bueno, uno de los elementos importantes de internet y nuevas tecnologías es la reducción de los costes de transacción. La información circula mucho más rápido de un sitio a otro, haciendo que participar en un mercado complejo sea mucho más fácil. En un mercado sofisticado, un intermediario es alguien que vive de reducir estos costes de transacción; son los expertos que ponen contactos compradores con vendedores.
Hace una (larga) temporada enlazaba varios estudios sobre cómo la aparición de portales como Zillow o Idealista han hecho que las comisiones de los agentes inmobiliarios hayan caido en picado. No son los únicos; pensad dónde comprabáis un seguro de coche, billete de avión o acciones en bolsa hace unos años. Internet (y la magia del software que gestiona todas estas cosas) ha hecho que tareas que hace una década requerían un intermediario especializado que supiera navegar la información por tí ahora estén al alcance de cualquier mortal.
Si volvemos de nuevo nuestra mirada a la prensa, esto necesariamente debe tener un efecto. Los editores ya no son los únicos intermediarios efectivos poniendo en contacto lectores con escritores interesantes; internet pone a disposición del público un número básicamente infinito de contenidos esperando ser disfrutados. Si alguien está buscando un gafoso progresista con ansias de grandeza, frikazo de los trenes, que viva en Estados Unidos y hable de política sanitaria en Estados Unidos de forma obsesiva, lo puede encontrar (en vista del tráfico de los últimos meses, hay claramente un mercado para gente de esta calaña, por cierto) - internet lo tiene.
Hace unos años, el hipotético lector de susodicho friki no tenía nada que hacer - sólo podía confiar que algún editor de periódico de tirada nacional (preferentemente de un diario independiente de la mañana) descubriera que en en el mundo había una demanda no satisfecha de gafapastismo trenero feroz y que decidiera publicar algo en ese sentido. Ahora, basta una visita a Google, Menéame o Neoprogs para descubrir que sus ánsias están cubiertas - y que uno puede leerlo sin pagar.
Cuando los costes de transacción caen, los intermediarios pierden su papel central en un mercado: ya no son imprescindibles. Los periódicos, televisiones y radio no son el único árbitro sobre qué contenidos son accesibles al público y dónde pueden comprar espacio los anunciantes; ahora todo el mundo puede publicar sin tener que ser fichado por Murdoch, Cebrián o el coloso mediático de turno. Los medios de comunicación tradicionales, si no se dan cuenta de este hecho, seguirán a las discográficas camino del cementerio de dinosaurios.
¿Qué papel deben adoptar los medios de comunicación, la prensa, en este nuevo contexto? Para empezar, darse cuenta que los beneficios del pasado no volverán - ya no son los actores centrales. De hecho, es muy probable que tengan que pensar en cómo trabajar sin generar beneficios, convirtiéndose en entidades sin ánimo de lucro en algunos casos. Deben darse cuenta sobre qué contenidos pueden generar que no pueda ofrecer un tipo en pijama en casa - los reportajes en profundidad, cobertura en sitios peligrosos y dar contexto a la información de forma clara.
Lo más importante, sin embargo, es que deben pasar de barrera a la entrada a ser policías de tráfico - los periodistas profesionales, más que generadores de contenidos estrictamente, serán pronto “descubridores” y “confirmadores” de contenido ajeno. Sonará horriblemente dospuntocerista, pero en un contexto de exceso de información galopante la tarea de la prensa será separar el grano de la paja, no ejercer de granjeros.
En cierto sentido, es una vuelta radical a los orígenes; el modelo que tengo en mente no es una bitácora llena de enlaces y contraenlaces, sino algo más parecido a lo que hace el Economist. La muy antigua revista británica no acostumbra a perder el tiempo repitiendo lo que ha dicho un político y otro; la idea central es explicar de forma sencilla por qué algo es importante y qué efectos puede tener. Los reporteros no son imparciales, pero dan explicaciones (en general) bien razonadas - traducen un mundo complejo a algo comprensible, a menudo a base de referenciar lo que dicen los que saben de la materia.
La idea para los medios es no pretender ser el centro de la conversación: es hacer que esta sea más interesante e informativa. No diré que hacer esto sea fácil (no lo es), pero el cambio es necesario; el modelo actual es un fósil obsoleto.
Tags: dospuntocerismo fuera de control, medios de comunicación, nuevo mundo Posted in comunicación política, copistería fina, irrelevancia informativa | 12 Comments »
Saturday, August 22nd, 2009
La prensa americana está en problemas. Los periódicos están todos achacosos, anémicos, víctima de competencia cada vez más feroz de internet, el cada vez menor pastel publicitario y la (hace falta decirlo) cada vez peor calidad del periodismo local.
Los grandes genios de la industria americana están hartos de perder dinero. Están cansados que ellos den la noticia y nosotros, los malvados blogueros en pijama, las enlacemos, les enviemos tráfico y osemos a opinar sobre lo que sucede sin cobrar. Rupert Murdoch, que tras comprar el Wall Street Journal se ha dado cuenta que ni él puede ganar dinero en este negocio, ha convocado un cumbre. El objetivo: pactar un mecanismo para cobrar por el acceso a contenidos, para que todos esos comunistas de la red aprendan.
Aparte de ser un intento absolutamente transparente, descarado y público de actuar como un oligopolio ilegal pactando precios, me temo que la idea es básicamente un imposible que no llevará a ninguna parte. La razón, obviamente, es que “entrar” en el mercado de internet es ridículamente fácil.
Los monopolios y oligopolios en el “mundo real” se mantienen (y tienen que ser destruidos) básicamente porque entrar en un mercado controlado es horriblemente caro. Si un país tiene digamos dos compañias eléctricas establecidas pactando precios, un tercer competidor necesita hacer una inversión en infraestructuras descomunal para abrirse paso mientras intenta sobrevivir a una guerra de precios. Como las barreras a la entrada son tan enormes, la colusión es relativamente fácil y enormemente efectiva.
Internet, sin embargo, es exactamente lo contrario al mundo real: es un lugar donde no hay barreras a la entrada. No necesitas licencias, cableado, antenas grandes o contratar espacio radioeléctrico limitado. Cualquier matado con un par de servidores y un diseñador de tercera puede contratar diez periodistas (no es que anden escasos) y abrir una revistita en internet. Será buena o será mala, pero estará compitiendo por los mismos visitantes - y si quiere, puede competir en precio desde el primer momento.
La gran belleza de los medios digitales es que el coste marginal de dar la noticia es básicamente cero. A efectos prácticos, tanto da recibir 100 visitas que 100.000; el coste es casi el mismo. En un mercado competitivo (y en un sitio con costes de entrada cero, es un mercado MUY competitivo) el precio es (simplificando mucho) idéntico al coste marginal, así que los competidores que no se metan en el oligopolio tenderán a dar las noticias gratis, dejando a los grandes señores que cobran en internet con mucho menos tráfico que nadie. Básicamente lo que vimos en España cuando El País Digital era de pago y El Mundo se le llevó todo el tráfico.
Tenemos por tanto un sector que sólo tiene costes fijos; el coste marginal es básicamente cero. Es un sitio donde hacer dinero es muy complicado, especialmente si el mecanismo tradicional (la publicidad) parece no poder cubrir costes. Es un mercado que está proporcionando algo que consideramos un bien público: queremos que la gente reciba noticias. Al contrario que las cadenas de televisión o radio (que tienen una competencia limitada por motivos técnicos), el mercado siempre será viciosamente competitivo, arrastrando los precios a cero. ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo pueden sobrevivir los medios de modo que tengan beneficios?
La verdad, me parece que no pueden - uno no puede ganar dinero ya en prensa. A medio plazo, cuando todos tengamos un miniportatil con nosotros todo el día, el negocio del periodismo escrito habrá muerto - y cuando el ancho de banda sea lo suficiente generoso, el periodismo televisivo estará en peligro de extinción.
Suena trágico, ¿no es cierto? Me parece que lo que debemos tener en mente es que hablamos de la muerte del negocio del periodismo, no del periodismo estrictamente. Las noticias se seguirán dando, ya que sigue habiendo una audiencia para ellas - lo que no estoy seguro es que las den entidades con ánimo de lucro. El modelo no será Prisa o News Corp, será NPR: ONGs que tienen como misión social hacer periodismo, y que se financiarán a base de donaciones privadas.
No, no es tan absurdo como parece. De hecho en Estados Unidos lleva tiempo funcionando en radio desde hace tiempo. NPR, la cadena de noticias más grande del país, recibe un 90% de su financiación de donaciones privadas. Un artefacto parecido es el Guardian británico, un periódico que es propiedad de una fundación independiente sin ánimo de lucro que tiene publicar un periódico estupendo como único fin social. No estoy hablando ni siquiera de cooperativas (como Le Monde), sino entidades estrictamente filantrópicas dedicadas a dar un servicio de noticias de calidad.
¿Será la única salida? No, por supuesto que no. Algunos medios pueden dar beneficios si dan un producto de calidad suficiente; el mercado siempre dejará sitio a publicaciones como el Economist, Bloomberg o similares, incluso sobreviviendo detrás de un muro de pago. Para la prensa no especializada generalista (especialmente la prensa local; ya hay ejemplos), sin embargo, me temo que va siendo hora que empiecen a plantearse dejar el negocio de lado y centrarse en el servicio público. La verdad, la calidad de los medios mejorará.
Tags: NPR, ONGs, Periodismo, prensa Posted in Tonterías mediáticas, copistería fina, grandes ideas raras, onanismo bitacoril | 6 Comments »
Thursday, April 9th, 2009
Los habitantes de la blogosfera andan todo soliviantados ante la renovación del gobierno. El cabreo no viene, sin embargo, de la aparente pasividad del gobierno ante la crisis o de la preocupante falta de cualificación de algunos para ejercer sus nuevos cargos; el gran Satán tiene un nombre, y es la ministra de cultura. Derecha e izquierda, Público y Libertad Digital, todo Dios anda cabreado y vociferante ante la ignorancia y casposidad de ese señor. A veces la pretendidamente independiente blogosfera es de un monotemático que asusta.
La verdad, creo que la miopía ministerial por lo que respecta internet es un tema bastante menor. Dejando de lado el obvio problema que la economía mundial está hecha un desastre de dimensiones apocalípticas, las leyes de propiedad intelectual y la regulación de internet son de hecho relativamente poco importantes. Esto no se debe a que la nuevas tecnologías no sean un punto clave en el desarrollo económico de un país (lo son), sino porque es una área donde la legislación es básicamente imposible de aplicar.
Internet es un sitio muy, muy, muy grande. La tecnología se mueve mucho más rápido que cualquier legislador, por muy entusiasta que sea, y en un lugar donde los costes de entrada son básicamente cero, el mercado se mueve aún más deprisa. Por mucho que un gobierno se empeñe en vigilar derechos de autor, mucho me temo que la tecnología ha hecho de la expresión “propiedad intelectual” una contradicción galopante - sólo una regulación absurdamente draconiana sería capaz de cerrar la puerta de nuevo, y sería básicamente insostenible.
Creedme, los gobiernos lo han intentado. La DCMA americana es una ley absurdamente intransigente, y no ha reducido un ápice la alegre anarquía de internet. Los únicos beneficiados han sido los abogados y las empresas que se ganan la vida litigando todo lo que pueden.
No nos engañemos, los gobiernos pueden empeorar las cosas. Hay legislación flotando por ahí que puede ser muy dañina, y el sistema de patentes (y protección de estos, en los casos que sea necesario) está roto y debe ser arreglado. Las leyes que regulan cómo se licencian contenidos están patéticamente anticuadas, con acuerdos de distribución monopolista que básicamente no ayudan a nadie. Es ridículo que la única manera de ver el último capítulo de “Lost” emitido ayer en Europa sea de forma ilegal; el hecho que no haya un mercado global de verdad en la distribución de contenidos es totalmente absurdo.
Sin embargo, y lo más importante, en internet los límites no funcionan. Si algo puede digitalizarse, es mejor que sea accesible en todas partes, o la cosa no tardará en estar flotando en todos sitios. El mercado es así de ágil, especialmente cuando el coste es cero. Las empresas hacen un trabajo excelente limitando la piratería y generando ingresos de sus contenidos cuando quieren; el estado debería centrarse en crear marcos legales estables para que eso sea posible, no en perder el tiempo haciendo todo ilegal.
La nueva ministra básicamente será irrelevante, porque la tecnología ha hecho la aproximación tradicional a este problema obsoleta. Por mucho que llore y clame contra los malvados piratas, pasará sin pena ni gloria.
Tags: leyes inaplicables, Propiedad intelectual Posted in Hispania., copistería fina, política | 6 Comments »
Wednesday, September 12th, 2007
Llevo tiempo leyendo a Citoyen, pero lleva una temporadita que está que se sale. El tipo es un firme creyente en la ley de la gravedad, y lo demuestra con argumentos sólidos hablando de derechos laborales (y lo absurdo de tratar de exportarlos) y la extraña manía que tienen algunos de confundir ciencia con moralidad.
Aunque sigo sin entender qué es eso de ciencia del derecho, vamos.
Leed ambos, que el tipo anda inspirado. Si sigue así, me iré con los trastos a casa, que ya hay otro que explica todo lo mío….
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Sunday, May 20th, 2007
Siguiendo con lo que hablaba el otro día sobre leyes de privacidad, protección de datos y lo patéticamente inoperantes que son estos días, otro ejemplo este mismo fin de semana. Algunas grandes empresas de publicidad, esas que tienen listas de gente con dirección y teléfono que venden a terceros para que te llenen el buzón y contestador automático de basura / ofertas extrañas, estan digamos diversificando mercados.
Básicamente venden datos a quien sea. Incluso a criminales profesionales expertos en el robo de identidad y fraude bancario. Y no, no es un problema pequeño; no hay estadísticas razonables, pero todo indica que estos ataques afectan a miles de americanos.
El caso más sangrante ultimamente ha sido el de InfoUSA, una empresa que se especializa en comerciar con nombres y direcciones de jubilados. Resulta que han estado vendiendo alegremente los datos de veteranos de la segunda guerra mundial con problemas de salud a gente dudosa, que se ha dedicado (en masa, con decenas de operadores llamando a miles de afectados desde la India) a llamarles haciéndose pasar por empleados del gobierno federal para pedirles datos para sus pensiones de veteranos o “nuevas” prestaciones de salud. Una vez con los datos, procedían inevitablemente a vaciar la cuenta bancaria de los pobres abueletes, la mayoría demasiado despistados para olerse el problema.
En teoría, la legislación prohibe a InfoUSA vender listados a empresas que estén cometiendo actos obviamente fraudulentos. En la práctica, lo de “obviedad” parece que se le escapa a la inmensa mayoría de vendedores de listados, que siguen comerciando tan felizmente con datos de terceros. Los reguladores siguen persiguiendo a los ladrones, pero siguen sin mover un dedo contra el puñado de incompetentes que les sirven munición y objetivos. Clásico.
Empiezo a sospechar, sin embargo, que el problema se deriva en parte de la bizarra mentalidad americana acerca de la privacidad. Los americanos tienen un extraño pavor a que una agencia del gobierno tenga sus datos. Cuando les hablas de sanidad pública universal, siempre te sale alguno diciendo que no quiere que los burócratas puedan leer su historial médico. La alergia es lo suficiente pronunciada que las bases de datos del IRS (internal revenue service; “hacienda” recolectanto impuestos) y los de la USCIS (inmigración) no pueden ser cruzadas entre ellas, algo que permitiría encontrar de forma trivial una auténtica horda de inmigrantes ilegales.
Si quien tiene tus datos es una empresa privada, sin embargo, ningún problema. Ya pueden vender tus datos a quien sea, perderlos de forma espantosa, o contarles tu vida a los bancos para que te torturen cuando pidas un crédito. Esos a los americanos no les parece en absoluto preocupante.
Las cosas dirían que están empezando a cambiar, aunque poco a poco. Los medios empiezan a hablar con su habitual alarmismo (por una vez, justificado) de estos problemas, aunque (otra cosa muy americana) culpan a todo el mundo (¡empresas deshonestas!¡estafadores!¡los hackers de internet!) menos a unos políticos que tienen todo este lado de la economía sin regular. La paranoia europea acerca de las empresas privadas es muchas veces exagerada; la alegre confianza americana en ellas hay algunos días que es sencillamente estúpida. En fin, veremos.
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Tuesday, March 20th, 2007
La rebelión cívica sigue adelante, con fuerza y con más motivos que nunca. La manifestación convocada este sábado en Albacete a las cinco de la tarde por el Gobierno Regional es un nuevo grito de libertad, un nuevo gesto de denuncia democracia de la evidente ofensiva de Rajoy y de su partido contra Albacete. Un asalto que pretende convertir Albacete en mera moneda de cambio para impulsar el proceso de rendición ante los terroristas del Frente de Liberación de los Gnomos del Jardín.
La intención de ceder la Ciudad del Queso a las pretensiones Gnomistas y Gnomoides resulta difícil de dudar dada la estrategia y trayectoria de este partido y habida cuenta de que es una de las exigencias del FLGJ y de que Rajoy ha cedido a las cesiones constantes del Frente. Otra cosa es que semejante actitud no corresponda a la que debería tener un partido normal en una democracia homologada, lo que quizá explique los nervios que se perciben entre los conservadores y que provoca reacciones de lo más variado.
Por ejemplo, el secretario general Acebes ha dicho tras la reunión de Maitines que la manifestación de este sábado en Albacete es el resultado de unos fantasmas que alienta Roger Senserrich. Quizá semejante afirmación podría haber tenido alguna credibilidad en otro momento, pero después del alto el fuego pactado con el Frente de Liberación de los Gnomos del Jardín, de la reacción del Gobierno al atentado en el parque del Retiro, de la excarcelación del Gnomo David, del desprecio a las víctimas y de la soberbia con que han reaccionado ante las multitudinarias manifestaciones en la calle, la credibilidad de los populares está por los suelos. Por ello, y por mucho más, hay razones para pensar que Albacete está en el paquete de las concesiones a las hordas gnómicas.
De nada sirven ya los requiebros dialécticos de Rajoy, ni sus piruetas verbales. A estas alturas de legislatura lo conocemos demasiado bien y sabemos que siempre dice una cosa y hace la contraria. Su crédito está agotado. Para salvarse necesitaría cambiar y dar pruebas fehacientes de ello, algo que a estas alturas se antoja imposible. Rajoy va a por Albacete y es obligación de los españoles de bien ayudar a que la ciudad de los cuchilleres se convierta en un dique que nos proteja a todos de la marea gnomista que se nos viene encima. Seguro que así será.
Pequeño homenaje a Permafrost en la imprescindible bitácora Debate Callejero, con un poco de intertextualidad salida de madre (es un homenaje, hombre) a Ignacio Villa. Según recogen mis fuentes, Mariano Rajoy ha pactado con el Frente de Liberación de los Gnomos del Jardín un pucherazo electoral a cambio de ceder Albacete. Exijo que demuestre inmediatamente su inocencia. .
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Tuesday, March 13th, 2007
Cuando se habla de propiedad intelectual el debate tiende a girar siempre sobre unos pocos problemas. Los conflictos se centran, básicamente, en el derecho a copia privada y en los instintos depredadores de unos cuantos reclamando derechos de autor en bodas bautizos y comuniones. Temas importantes, no hay duda, pero que tienden a ignorar el otro lado del problema: el de los autores y la frontera entre inspiración y plagio.
Jonathan Lethem es un escritor americano convencido que entre uno y otro concepto la diferencia es mucho más sutil y menos estricta de lo que algunos pretenden; de hecho, tiene defiende que el arte no es nunca original, y tiene más de copia y mejora que de originalidad pura. La tendencia estos días es la de poner barreras a este proceso; tenemos por ejemplo músicos tratando de cobrar por el uso de samples de sus canciones por otros artistas. En cierto sentido, es como si Garcilaso de la Vega exigiera a todos los poetas posteriores derechos de autor cada vez que quisieran comparar una mujer con una flor, solo sustituyendo notas musicales con palabras.
La idea de Lethem ha sido darle la vuelta a esta idea, colgando en su página web lo que el llama materiales promiscuos. Básicamente, ha dejado a disposición del público una serie de relatos, poemas y letras de canciones para que sean adaptadas, cantadas o recitadas como cada uno crea conveniente. El resultado ha sido curioso, cuanto menos; no hay nada como tener cincuenta canciones totalmente distintas sobre la misma letra o varias adaptaciones de un mismo relato al teatro, todo derivado de un alegre colaboración entre artistas que enviaría la SGAE al hospital con un ataque de nervios.
De hecho, hablaba de algo parecido cuando explicaba el funcionamiento (o la inexistencia) de derechos de propiedad intelectual en otra industria que parece generar muchos más beneficios que la música, el mundo de la moda. La copia entre creadores, de hecho, no es necesariamente algo que represente una pérdida para estos; el prestigio de ser imitado puede generar unos beneficios adicionales que no existirían en un mercado cerrado.
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