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Archive for the ‘amo al líder’ Category

Sobre el poder y su ejercicio

Tuesday, July 27th, 2010

Jorge Galindo tiene un buen artículo estos días sobre la naturaleza del poder político y sus orígines, y se pregunta, al final del tochazo, si algún politólogo brillante ha tratado el tema en profundidad. La respuesta es muy sencilla: hay toda una rama de la Ciencia Política que se dedica única y exclusivamente a este tema, y lo hace con un detalle estupendo. La pregunta de investigación es de hecho el punto de partida de toda la disciplina:  ¿Por qué coño la gente obedece al jefe de la tribu / policia / presidente / funcionario / rey cuando le dan una orden? La respuesta puede parecer obvia en un principio (el policia tiene una pistola y tú no), pero de hecho no lo es tanto (¿por qué el policia obedece al ministro entonces?), y ha dado para mucho debate.

La verdad es que hace tiempo que no repaso esa rama de la literatura en profundidad, así que no voy a ser de gran ayuda hablando de literatura reciente, pero tengo algunos favoritos. El más famoso (y antiguo) es de hecho la demostración más clara que no es una pregunta fácil, los experimentos de Milgram sobre obediencia, que describí por aquí con cierto detalle. La gente a veces realmente obedece porque sí, algo que no deja de ser bastante sorprendente - estamos “entrenados” para ello, casi predispuestos genéticamente. La autoridad parece volver a algunos realmente majaras, como demostró otro famoso experimento sobre este tema.

A un nivel más institucional, hay un libro extraordinario sobre el ejército alemán en la Segunda Guerra Mundial, básicamente preguntándose por qué los soldados aceptaban la orden de masacrar civiles sin rechistar (la Wehrmacht tuvo muy pocos problemas de disciplina durante la guerra). La primera respuesta (eran todos nazis) es muy simplista y probablemente errónea; Christopher Browning tiene probablemente mi libro preferido sobre el tema, centrado en un batallón de reservistas en el frente oriental (aviso: es duro de leer de veras. Muy, muy incómodo).

Alejándonos más del análisis micro, recuerdo dos libros que disfruté mucho: Consent, Dissent and Patriotism de Margaret Levi, y Identity in Formation, de David Laitin. El primero es un estudio comparado de una variable muy sencilla que mide obediencia al estado: la reacción de la población a levas militares, y qué factores influyen a estas. El libro tiene algunos problemas, pero tiene una cantidad increíble de ideas a explorar; es muy bueno. El segundo es aún mejor: un estudio sobre la reacción de los rusos étnicos que “se quedaron colgados” en las repúblicas postsoviéticas. ¿Se asimilan al nuevo estado? ¿se mantienen rusos? ¿se largan? ¿intentan llegar al poder? El libro es un poco viejo (1998), pero los modelos y descripciones son geniales.

En un cajón, esperando a que acabe los siete libros que tengo pendientes por delante, hay este tocho escrito por medio departamento de Ciencia Política de Yale. Por aquí están bastante obsesionados con esta pregunta de investigación, y el título es bastante claro: Order, Conflict and Violence. No lo he leído todavía, pero la mayoría de autores son excelentes, así que me tengo que poner a ello pronto. Y sí, sé que no es estrictamente sobre poder político, sino más bien sobre estabilidad y orden, pero ambas cosas son imposibles de separar.

Resumiendo: sí, es una pregunta interesante, y no, contestar no es nada sencillo. Se puede hablar largo y tendido sobre ello, si hay interés sobre el tema. Así que preguntad, que para algo estamos.

Una de las reformas invisibles: cajas de ahorros

Friday, July 9th, 2010

Una de las cosas que repito más a menudo es que la mayoría de las reformas que necesita la economía española son de hecho bastante sencillas. No me refiero a cambios que sean fáciles de diseñar o regular (aunque en algunos casos si lo son), si no más en el sentido que no son demasiado complicadas políticamente, ya que no generan polémicas fáciles de explotar.

Un ejemplo relativamente claro es la reforma de las cajas de ahorros. Zapatero presentó la reforma en plena borrachera mundialista, a sabiendas que a la inmensa mayoría de votantes el cambio les importa un pimiento. La regulación de las cajas es un problema realmente complicado desde un punto de vista técnico, y es algo que con muy pocas excepciones habíamos hecho mal - la mayoría de entidades estaban mal gestionadas, demasiado politizadas y más preocupadas en financiar elefantes blancos que en comportarse como entidades financieras serias.

El gobierno, en este caso, ha hecho lo correcto: buscar consensos. Sí, sé de sobras que me paso la vida criticando a Zapatero por su obsesión de pactar con nubes, pero en este caso hacerlo está justificado. Las cajas de ahorros son, en gran medida, el juguete preferido de muchos políticos autonómicos y locales. Son pequeñas máquinas que reparten felicidad en forma de obra social / subvenciones y financian sus pequeños desvarios megalómanos. Si alguien se puede oponer a (y torpedear) una reforma en esta instituciones son las elites dirigentes regionales, así que es necesario tener al resto de partidos de tu lado, para asegurarte que el “desarme” de estas pequeñas bombas de relojería financieras es de verdad efectivo.

La reforma en concreto tiene dos pilares básicos. Por un lado abre la puerta a capital privado, algo que será a buen seguro bastante útil para reforzar la extraordinariamente vulnerable posición financiera de algunas entidades. Por otro, la ley intenta despolitizar la gestión de forma (creo) bastante seria, sacando a cargos electos de los órganos de gobierno, crean nuevos requisitos de profesionalidad y se obliga que muchas decisiones sean tomadas por mayoría cualificada, algo que asegura parálisis / que la dirección pueda trabajar en paz. Redondeando los cambios, la ley abre vías para privatizar la gestión en varios grados con varias soluciones creativas, dejando un camino para una reforma más en profundidad. Y si eso incluye privatización completa, la verdad, no me parece mal en algunos casos.

Como de costumbre, hasta que no conozcamos todos los detalles de la reforma es difícil saber si será efectiva o no. De momento parece que los partidos se están comportando de forma adulta, a sabiendas que el problema de las cajas sólo preocupa a cuatro frikis con bitácora (y los sindicatos del sector, que lloran por todo), así que las bases suena relativamente bien, con un enfoque inicial bastante técnico. Estoy seguro que secretamente tanto Génova como Ferraz están más que felices con debilitar a sus barones regionales desmontándoles uno de sus cortijos preferidos, la verdad.

CiU salva el mundo

Friday, May 28th, 2010

Lo hemos estado comentado por Twitter hoy; Enric Juliana tiene un excelente artículo al respecto. Cuando Artur Mas se pone medallas no está exagerando demasiado; si el recorte hubiera fracasado, España hubiera seguido a Grecia, y probablemente nos hubiéramos llevado toda la eurozona por delante.

¿Por qué digo esto? Bueno, porque cuando un partido de la oposición se juega el cuello ayudando al gobierno a aprobar una reforma difícil, creo que merecen aplauso. Es cierto que CiU en el fondo sale ganando con esta maniobra (lo de vender seny funciona en Cataluña), y el hecho que los diputados del PSC tenían que apoyar la medida por narices hace que el coste político en las autonómicas sea mucho menor. Eso no quita que cuando ha tocado arrimar el hombro y mostrar sentido de estado, Durán Lleida ha dado el discurso de centro-derecha perfecto, mientras que Mariano Rajoy ha demostrado que el futuro del país le importa un pimiento.

Aparte de eso, los votantes realmente no prestan demasiada atención sobre quién vota a favor de cada cosa en el Congreso. La cabeza visible de un paquete de medidas es siempre el ejecutivo, no los partidos de la oposición que le apoyan. A medio plazo, los votantes se acordarán del tijeretazo de Zapatero, no de la “complicidad” de CiU. Los nacionalistas catalanes podrán dar imagen de responsabilidad y compromiso con el futuro del país, pero el peso de la crisis cae en el presidente, no en quien les ha echado un pequeño cable.

Espero que CiU recuerde el excelente trabajo que hicieron entre 1993 y 1996, ayudando a sacar a España de la crisis. El coste electoral para ellos fue modesto (de hecho, no perdieron la Generalitat hasta el 2003, y fue por los pelos), pero el legado económico fue enorme. Ahora, la reforma laboral, que estoy casi seguro el gobierno tendrá que sacar por decreto (no nos engañemos: tras dos años negociando, los agentes sociales no van a llegar a ningún sitio). Confío que Durán esté de nuevo a la altura, ciertamente; Durán ha demostrado poder apoyar y apuñalar al mismo tiempo de forma admirable. Por una vez, soy menos pesimista que Marc.

Corea del Norte, o la guerra imposible

Friday, May 28th, 2010

La creciente tensión entre las dos Coreas es preocupante. No es que Corea del Norte pueda realmente lanzarse a una guerra y derrotar a medio planeta, obviamente; es una dictadura totalitaria empobrecida y retrógrada. El dilema para China, Corea del Sur y Estados Unidos es que en caso de guerra, una victoria sería una catástrofe sin paliativos.

No es cuestión del Norte usando armas químicas o (glups) nucleares para destruir Seul, o inundando medio país cuando destruyan diquest y presas. El conflicto a buen seguro acabaría con una derrota completa de los comunistas, y con los victoriosos aliados teniendo de golpe millones de ciudadanos del norte arruinados, hambrientos y completamente enloquecidos.

Hoy Christopher Hitchens acusaba a los líderes occidentales de ser complices de Kim Jon-Il, riéndole las gracias y enviando comida a un régimen que no merece la más mínima ayuda. Aunque la premisa es en cierto sentido válida (Estados Unidos contribuye a la supervivencia del régimen), no sé hasta que punto la alternativa es preferible. Un hundimiento incontrolado del régimen comunista sería una catástrofe humanitaria inanerrable, con un coste inasumible para el sur. La única opción no estrictamente horripilante es que la muerte del amado líder traiga un sucesor menos psicótico, y el régimen cambie lentamente desde dentro, haciéndolo menos opresivo y algo más rico poco a poco.

Desde el punto de vista del Norte, sin embargo, la escalada militar es de hecho una estrategia racional. Son perfectamente conscientes que todo el mundo teme más un suicidio del régimen vía guerra abierta que darle a Kim Jong-Il alguna de las burradas que pide de vez en cuando. Esta tendencia al chantaje parece ser exacerbada por conflictos sucesorios internos, con el actual líder intentando perpetuar la democracia comunista creando problemas que unifiquen al ejercito detrás de su nuevo glorioso líder.

Si suponemos que Corea del Norte es relativamente racional (y sólo pretenden estar locos, utilizando la teoría de Nixon del gobernante psicótico), en conflicto probablemente quedará en nada. Eso no quiere decir que tengamos que estar tranquilos del todo, ciertamente; Kim puede estar loco en serio, al fin y al cabo, y el tipo tiene armas nucleares. Aún así, no creo que esta crisis sea peor que las anteriores. Espero.

El problema de las primarias

Thursday, May 20th, 2010

Escoger quién manda en un partido político siempre ha sido un problema - y como vimos ayer, los americanos utilizan un sistema bastante sencillo para resolverlo. Nada de sentarse a negociar: aquí los políticos lo arreglan en la calle, liándose a tortazos en unas elecciones a vista de todos.

Jordi Pérez comentaba por aquí alguna de las virtudes de este sistema, que ciertamente tiene ventajas considerables. Lo que no podemos obviar, sin embargo, es que las primarias a veces tienden a crear situaciones bastante extrañas - y que realmente no son mecanismos demasiado efectivos escogiendo gente competente.

Para empezar, unas primarias no abren necesariamente el partido que las celebra. De hecho, a veces puede hacerlo más cerrado, dependiendo de cómo se organiza un partido y el contexto en el que se mueve. El caso del partido republicano estos últimos años es bastante claro - el partido se ha ido haciendo cada vez menos diverso, según los activistas van tomando el control del proceso de selección. El resultado es un partido tremendamente uniforme ideológicamente (y ridículamente disciplinado), en la que Fox News y la derecha mediática dura tienen una influencia gigantesca. Uno de los debates de la blogosfera americana estos días es si el movimiento conservador es víctima de epistemic closure, “cerramiento espistémico”. Ya es decir.

Por descontado, esto no sucede siempre - las primarias también pueden hacer un partido algo mucho menos controlable. Convertir los partidos en una estructura menos monolítica suena bien sobre el papel, pero a la práctica es algo realmente desesperante.  Si los políticos dependen menos de sus líderes, ganar votaciones legislativas es mucho más complicado, haciendo gobernar mucho más difícil. El partido demócrata, sin ir más lejos, es una coalición increíblemente heterogénea, con gente muy moderada y conservadora sentados al lado de tipos que no desentonarían en Izquierda Unida (pocos, pero los hay). Cada vez que los líderes del partido tienen que aprobar algo tienen que negociarlo con todo el mundo, una pequeña pesadilla política.

Esto pueda sonar muy representativo, pero no lo es tanto - el efecto es parecido al de un gobierno de coalición. Del mismo modo que cuando tenemos más de un partido apoyando un ejecutivo en un parlamento, a veces es difícil saber quién ha metido qué cláusula en una ley. Igual que un partido pequeño, una pequeña minoría de Senadores que se deben a sus votantes de primarias puede torpedear una reforma o hacerla mucho menos efectiva.

Lo más importante, sin embargo, es el hecho que los dos modelos de partido descritos arriba no nacen de la nada. Los republicanos no son un partido homogéneo con militantes conservadores de forma accidental, ni los demócratas son un partido increíblemente abierto y horriblemente indisciplinado de forma espontánea. Los líderes de ambos partidos de hecho pueden decidir de forma consciente cómo quieren que sea su partido, y son capaces de modelar la organización de forma efectiva. La clave, como en todas las cosas, es la financiación de las campañas, y el papel que tienen los líderes en mantener sus redes de donantes y asignar dinero. Si bien los candidatos recaudan por sí sólos, los comités centrales reparten mucho dinero, “asignan” los mejores expertos y tienen un poder considerable en seleccionar qué candidatos son viables.

Por descontado, la maquinaria de los partidos no es infalible, y su capacidad de “nombrar” ganadores no es ilimitada. Sin embargo, si afectan un porcentaje considerable de las campañas de forma considerable, especialmente las que son menos visibles para el público pero igualmente importantes (recordad, en Estados Unidos se vota todo, hasta extremos completamente ridículos - pero ese es otro tema), así que la composición general del partido no es precisamente algo accidental. Los demócratas prefieren una coalición más abierta y anárquica, creando mayorías menos efectivas cuando gobiernan, y los republicanos prefieren un partido más homogeneo - y lo consiguen.

El resultado son partidos en que se vota mucho, pero que son bastante previsibles, en cierto sentido. Es un sistema a veces mucho menos abierto de lo que parece, especialmente para candidatos que no son millonarios.

Resumiendo: me gustan las primarias. Son divertidas, y hacen que un partido sea más vital. Lo que no estoy nada seguro es que sean tan “espontáneas”, o que ayuden demasiado a escoger buenos políticos o mejores gobiernos.

(more…)

¿Quién no nos lo ha pedido ya?

Wednesday, May 12th, 2010

Esto empieza a ser cómico. Básicamente el planeta se divide en dos grupos: toda la gente que dice que España tiene que pasar reformas estructurales a un lado, y Zapatero (y cuatro matados de izquierda pura e incorrupta) al otro. El único que faltaba por unirse al coro de repetir evidencias era Barack Obama, y ayer parece que le canto a Zapatero las cuarenta por teléfono.

Esto empieza a ser un poco patético, ciertamente. Creo que sólo falta el Papa y ya estarán todos.

A ver si Zapatero nos da una sorpresa y propone algo decente hoy de una vez. Incentivos no le faltan - por lo que dicen, Merkel y Sarkozy ya le han dicho que si no hacemos nada, dejamos el gasto igual y no pasamos reformas, cuando nos la peguemos no nos pasarán un duro. El plan de ajuste ya está aquí, mal que nos pese.

Notas sobre la transición británica

Wednesday, May 12th, 2010

Ha sido divertido leer la desesperación y el desasosiego de los comentaristas británicos estos días, exclamándose que cuatro días después de las elecciones aún no tenían gobierno. El quinto día, para alivio de todos, Camaron y Clegg finalmente llegaban a un acuerdo, y en apenas unas horas el Reino Unido tenía un nuevo Primer Ministro.

Para lo que están acostumbrados, es una transición larga. El cambio de Primer Ministro normalmente se hace el día después de las elecciones, casi literalmente en 24 horas, sin gobiernos en funciones ni transiciones que valgan. Pueden hacerlo así primero porque casi siempre las mayorías parlamentarias son claras, segundo porque el partido de la oposición está organizado en forma de shadow cabinet (gobierno en la sombra), con políticos ya “designados” como futuros ministros (algo que deberíamos importar en España, por cierto), y tercero, gracias a Sir Humphrey Appleby.

¿Recordáis Yes Minister, la genial serie de la BBC? Un ministerio británico es, casi literalmente, un 99,9% funcionarios de carrera. Cuando hay un cambio en 10 Downing Street, el nuevo ministro no necesita (¡ni puede!) designar cargos políticos. El tipo llega a la oficina con un secretario, un enlace con el partido, y básicamente nada más. El Secretario Permanente del ministerio (equivalente a Secretario de Estado) es un tipo que lleva en un despacho en Westminster desde hace décadas - tradicionalmente una criatura de Oxbridge trabajador, apolítico y que conoce todo lo que sucede en el ministerio al dedillo. El sistema de reclutamiento de funcionarios británico es sorprendentemente efectivo, según dice la leyenda.

Sobre el nuevo Primer Ministro, no tengo mucho que decir. Cameron no me disgusta demasiado, y creo que Clegg ayudará a controlar desvaríos Thatcheritas. Aunque sé que el sistema electoral está desfasado, me sabrá mal que lo reformen; tengo un aprecio irracional a su historia y simplicidad.

Políticamente, Clegg está tomando un riesgo importante; tradicionalmente en los gobiernos de coalición el partido minoritario se pega un revolcón en el siguiente ciclo electoral. Si las cosas salen bien, el Primer Ministro tiene un altavoz mucho más grande y ruidoso para ponerse medallas;  si salen mal, siempre puede echarle la culpa al obstruccionismo de sus socios. Por descontado, un cambio en el sistema electoral hará que un peor resultado les acabe dando más escaños, así que es probable que el invento les funcione bien. Cuando tengamos un texto del acuerdo y listas de medidas económicas, hablamos de ello.  Están aún concretando detalles.

Sobre potenciales problemas de estabilidad de gobierno, crisis y demás, el riesgo está ahí, pero no creo que sea demasiado grave. En Europa vemos gobiernos de coalición constantemente, al fin y al cabo, y no se nos caen las uñas. Por si tenéis curiosidad, sí, hay estudios de efectividad y duración comparativa entre coaliciones y gobiernos monocolor. Por lo que recuerdo (puede buscar enlaces si os ponéis pesados), las coaliciones dan cifras de crecimiento económico y desempleo parecidas a sus colegas unitarios, son ligeramente mejores reduciendo el déficit público (¡en serio!), y tienden a durar un poco menos en el poder, en gran medida porque el presidente se muere de ganas de echar a sus socios del gobierno en cuanto puede ganar en solitario.

Rescatando que es gerundio

Monday, May 10th, 2010

Con esta maldita costumbre que tienen los padres de la patria europeos de acabar todos los acuerdos a las mil, resulta que es bastante difícil leer en ningún sitio qué narices pretenden hacer. Por lo que parece, el acuerdo tiene tres partes distintas:

- Un fondo de 60.000 millones a cargo de la Comisión Europea: la institución más adecuada para hacer el trabajo de un “gobierno federal” que ayude a los estados que se queden detrás gestionará un fondo que es básicamente calderilla. Ninguna sorpresa, en vista de la “visión de futuro” de la clase política alemana europea estos días.

- Un fondo de 440.000 millones aportado por estados, y 250.000 por el FMI, gestionado por el Consejo Europeo: una auténtica carretada de millones, controlada por el siempre encantadoramente lento y farragoso Bundesrat Senado Consejo Europeo vía mayoría cualificada. El FMI aportará sus servicios de control y alegre estrangulamiento de aquellos gobiernos que reciban dinero y tengan que portarse bien. Si los gobernantes europeos no pierden el tiempo cada vez que parece que hay problemas y gestionan los fondos con agilidad, no es mala idea - en cierto sentido, es un mecanismo de planes de ajuste estructural comunitarios. El problema, claro está, es que si hay algo que los gobernantes europeos saben hacer bien es perder el tiempo.

- El Banco Central Europeo, desatado: no hablo banquero de forma fluida, así que no voy a desencriptar la tradicionalmente ofuscada nota de prensa del BCE sobre el tema demasiado. Lo importante, si no entiendo, mal, es esto: “To conduct interventions in the euro area public and private debt securities markets (Securities Markets Programme) to ensure depth and liquidity in those market segments which are dysfunctional.”. Básicamente, el BCE va a dejarse de historias y comprar deuda pública a destajo si se pone de mal humor. La misma nota de prensa dice también que buscarán esterelizar las intervenciones en esos mercados (traducción: “comérselo” en otro sitio) para evitar que eso tenga efectos sobre la política monetaria. Aquí sí que necesito traductor: ¿es una línea estándar o el BCE dice que no quiere crear inflación?.

Junto con estos tres pilares, la Reserva Federal y otros bancos centrales van a colaborar con las intervenciones del BCE - por lo que parece (y se lee por aquí), la Casa Blanca está más preocupada en esta crisis que demasiados líderes europeos.

Ahora la pregunta obvia es, otra vez, si todo esto funcionará o no. Mi respuesta es… no lo sé, la verdad. Felix Salmon compartía hoy esta gráfica:

Es una correlación un poco burda (correlación no implica causalidad, etcétera, etcétera), lo sé, pero vale la pena echarle un vistazo. A un lado tenemos los tipos de interés en deuda pública en bonos a diez años. En el otro eje, el nivel de corrupción percibido, según el (muy imperfecto, pero relativamente útil) índice de Transparencia Internacional. Los estados más a la izquierda (corregido) son vistos como más corruptos - y parece que eso tiene un efecto muy fuerte en lo creíbles al manejar sus finanzas.

La cuestión es, no es sólo cosa de tener acceso a fondos - la falta de credibilidad de algunos estados va más allá de eso. Italia es incluída en los PIIGS no por su situación financiera ahora mismo, si no porque nadie se cree que su sistema político sea capaz de tomar decisiones complicadas, o que su administración pública sea capaz de traducirlas a resultados concretos. España tiene un problema grave de credibilidad política - es un país que arrastra problemas increíblemente obvios en multitud de sectores (hola, mercado laboral), y que lleva más de una década siendo incapaz de tomar ninguna decisión sobre ellos. Si de aquí un par de semanas (tras la bancarrota de Grecia, que todo Dios da ya por hecha) el gobierno sigue mareando la perdiz al hablar de reformas y anunciando recortes de gasto de 20 millones aquí, 20 millones allá, los mercados no enviarán a hacer gárgaras rápido. Europa quizás tenga suficiente dinero para rescatarnos si Merkel está de humor, y el FMI nos hará pasar por el aro algo serio.

La UE ha creado un sistema que en un principio protege a los estados de comerse una crisis de deuda pública víctima de un ataque de pánico (vía préstamos blandos e intervención del BCE) a cambio de un plan de ajustes estructurales al estilo del FMI de antaño. Si el Consejo Europeo se comporta como un adulto, y los ajustes y su mecanismo de control son creíbles (y no sale a cuenta “toma el dinero y corre” - aceptar el rescate y seguir haciendo el idiota), puede que funcione. Si no… bueno, eso del Euro fue bonito mientras duró, y esperemos que esta Segunda Gran Depresión sea menos animada que la primera.

Por cierto, un detalle: la prensa española no lo dirá en voz alta, pero ya estamos tragándonos un plan de ajuste. Cuando Salgado anuncia más recortes, es Merkel y Sarkozy pidiendo hechos antes de montar un chiringuito que pueda salvarnos. Por descontado, este invento no puede ser excusa para no pasar reformas - no aprobarlas quizás no nos condena ya a una bancarrota, pero un plan de ajuste (con su recesión deflacionaria inducida) es algo que no queremos ver. La recesión hasta ahora parecerá un jodido picnic si acabamos allí.

….

Nota al margen: ¿de qué le ha servido a Merkel todo ese mamoneo y tontería sobre el coste político de un rescate a Grecia? Absolutamente de nada - la CDU perdió en Renania igual. Si algún día mando, quiero tener un tipo que me siga a todas partes berreando “de perdidos, al río” en un altavoz. Hay veces que puestos a perder, mejor hacerlo en serio.

Elecciones en el Reino Unido

Wednesday, May 5th, 2010

Sé de sobras que no he hablado de las elecciones británicas demasiado. Echadle la culpa a los griegos, que me han tenido liado con su dichosa crisis, etcétera. Llegando tardísimo, y sin demasiadas ganas de hacer futurología inútil (¿para qué? El jueves sabremos los resultados. Aparte, modelar el sistema británico es horriblemente complejo, incluso para Nate Silver), soltaré algunos comentarios no demasiado originales.

Gordon Brown:

El tipo me da cierta lástima. El hombre es el político más incompetente de los últimos años, aparte de ser un cretino maleducado impresentable, pero sus políticas y decisiones durante el cataclismo financiero del 2008 (del que él no tuvo demasiada culpa, todo hay que decirlo) fueron ejemplares. Gran parte del mérito que el sistema bancario no implosionara horriblemente el fue suya. Y eso de mantenerse fuera del euro no parece una mala idea ahora, la verdad.

Es cierto que la crisis económica es en parte culpa suya. Es bastante probable que no tenga el temperamento adecuado para ser Primer Ministro. Pero su gestión de la crisis ha sido más que notable (a años luz de la nuestra, vamos), y realmente no es la catástrofe de político que muchos dicen. ¿Le votaría? No sé. Pero no lo descartaría de antemano.

David Cameron:

El increíble hombre de plástico, a veces parece compartir asesores con Rajoy. Entiendo que con Brown como oponente no quiera tomar riesgos (las elecciones las tiene cuesta abajo), pero su falta de concreción es a veces desesperante. Ha modernizado el partido conservador en muchas cosas (derechos de los homosexuales, cambio climático, menos odio fanático Thacherita a lo público), pero no ha dado un mensaje claro sobre lo que pretende hacer.

Si gana (lo más probable) no creo que vaya a ser un mal Primer Ministro, sólo uno con el que no voy a estar de acuerdo. En mi cabeza hay básicamente dos tipos de políticos de derechas: aquellos que defienden objetivos que no comparto y políticas absurdas (el partido republicano en general), y aquellos que defienden objetivos que no comparto pero que son básicamente sensatos. Cameron probablemente impulsará políticas que aumentan las desigualdades y perjudican a los pobres porque esto de redistribuir le importa un pimiento, pero al menos no hará barbaridades como intentar reducir el déficit fiscal a base de recortar impuestos o alguna genialidad parecida.

Nick Clegg:

Los LibDem serían mi partido natural en el Reino Unido en muchas cosas… si no se obcecaran en ser tan especiales. En España serían algo así como el PSOE, sector gauche divine, en cierto sentido: cosmopolitas, supertolerantes, superbienintencionados, pero con algunas ideas persistentemente absurdas. Hacer la educación universitaria gratuita, por ejemplo, suena estupendo, pero es increíblemente regresivo y totalmente inasumible en vista de como está el déficit público. Un impuesto sobre las rentas del capital del 50% suena maravillosamente populista, pero es completamente inviable. Y estan en contra de las nucleares, algo que me revienta especialmente.

Aún así, cuando no está repitiendo como un autómata eso de “cambio cambio cambio” (lo siento, pero es un poco cansino), Clegg me cae realmente bien. Es el más eurófilo de los candidatos, es cosmopolita como pocos, y apela a todo lo pequeñoburgués de izquierdas que hay en mí. No estoy seguro que fuera a votarle (y a decir verdad, no sé si me gustaría de Primer Ministro), pero no es alguien que me dé alergia.

…..

¿Conclusiones? No demasiadas. Son unas elecciones importantes. Todas lo son. No estoy seguro, sin embargo, que sean tan cruciales. Aunque laboristas y conservadores son muy distintos, los dos viven en un cierto consenso de ideas razonables y objetivos distintos. Cameron y Brown se enfrentarían al problema del déficit desde ópticas distintas y recortando gastos de forma diferente, pero nadie haría burradas a lo Mitterrand o experimentos de ortodoxia monetaria creativa friedmanita (de Clegg no estoy seguro, pero ese es otro tema). Ninguno de los candidatos es un idiota peligroso que no sabe lo que hace (leed, leed lo que “sabía” McCain durante la crisis financiera) representando un partido kamikaze con ideas peligrosas, o algo peor.

No me hará feliz ver a Cameron ganar las elecciones, pero no me da miedo, vaya. Cosa que sí me daría Rajoy o Esperanza Aguirre, dicho sea de paso.

Futorología a seis meses vista: legislativas 2010

Wednesday, May 5th, 2010

Es un poco temprano para hacer predicciones, pero ya empieza a ser hora de hablar de las elecciones americanas en noviembre. Aunque no tienen el mismo glamour que las presidenciales, las elecciones legislativas son importantes; como hemos visto estos dos últimos años, el Congreso tiene una capacidad singular de torpedear presidencias. Los medios tienen una adoración monomaníaca por el poder presidencial y la figura del comandante en jefe, pero las políticas públicas en Estados Unidos se deciden anto todo en el Senado, no en el despacho oval(*).

El saber convencional, las mentes pensantes en la mediocracia centrista americana, dicen que básicamente en noviembre veremos varias cosas:

  • Las mid-terms (las elecciones en “años alternos” en que no se votan presidentes) suelen ser atroces para el partido que controla la Casa Blanca.
  • La crisis económica pasa siempre factura al partido que está en el gobierno.
  • Hay un desencanto general con el gobierno y las élites, algo que tiende a perjudicar los políticos que están en el poder.
  • La gente está cabreada por el elevado déficit público y el activismo del gobierno federal, y es en general pesimista sobre la dirección del país.
  • Las bases del partido republicano (y las tea parties) están extraordinariamente cabreadas y muy movilizadas. Los votantes de Obama parecen estar modestamente contentos, pero no están especialmente entusiasmados o con ganas de votar.
  • Las legislativas son elecciones con participación relativamente baja, así que la movilización de las bases es crucial.
  • Los demócratas sacaron unos resultados absurdamente buenos el 2008, básicamente imposibles de repetir. Las últimas elecciones fueron una tormenta perfecta - ahora se les ha acabado la juerga.
Los analistas ven todas estas tendencias en las encuestas, echan un vistazo a los datos, y llegan a una conclusión simple: los demócratas se van a llevar un tortazo de impresión. La predicción más extendida es que probablemente perderán la Cámara de Representantes, y que perderán un buen puñado de escaños en el Senado, dejando las manos atadas a Obama durante los dos próximos años.
¿Están en lo correcto? La verdad, no estoy muy seguro. Los medios americanos tienen una tendencia obsesiva (e inexplicable) a decir que todo lo que sucede en este mundo son buenas noticias para los republicanos, así que vale la pena repasar las cifras. Veamos.
  • Sí, las mid-terms tienden a ir mal para el partido presidencial.
  • Sí, hay bastante desencanto con las élites políticas y el Congreso es increíblemente impopular.
  • La participación en las mid-terms tiende a ser baja.
Sin embargo, hay algunas cosas que patinan:
  • Aún con la que ha caído, Barack Obama es (de lejos) el político mejor valorado en Estados Unidos. No sólo eso, su popularidad parece haber repuntado en las últimas semanas.
  • El cabreo de los republicanos, que pareció llegar a niveles de ataque de histeria con la reforma de la sanidad, no creo que sea fácil de sostener - y movilizar contra la reforma del sistema financiero en defensa de los pobres banqueros (o en defensa de las pobre petroleras) es bastante más complicado. Es posible que el fervor antigobierno llegara a su apogeo demasiado temprano en el ciclo electoral.
  • La Casa Blanca tiene dos temas ganadores antes de las elecciones: reforma del sistema financiero e inmigración. El segundo es especialmente cruel, ya que divide a los republicanos y no restará demasiado votos a los demócratas que no hubieran perdido ya.
  • La ley de sanidad no ha sido el apocalipsis, y empieza a dar resultados concretos.
  • La economía americana parece haber resucitado con muchísima más energía que la europea, sin que el apocalipsis griego haya provocado (de momento) efectos secundarios. Las cifras dicen que el PIB está creciendo con cierta energía (un 3,2% es una cifra más que respetable), y aún más importante, el desempleo parece que está empezando a bajar. Veremos qué dicen las cifras del paro de abril que salen este viernes.
  • Aún más importante, la confianza de los votantes en que la economía va a mejor parece empezar a afianzarse - el electorado cree que la recesión ha pasado.
¿Quiere decir esto que los demócratas van a sacar un buen resultado este mes de noviembre? A decir verdad, no, no lo creo. Los demócratas perderan un buen carro de escaños, especialmente del ala idiota del partido que se ha pasado la legislatura lloriqueando todas las reformas. Lo que no estoy seguro es que el desastre vaya a ser tan completo y absoluto como la mayoría de medios creen. Más que un Bill Clinton en 1994 (un desastre apocalíptico en que los demócratas perdieron la Cámara de Representantes), lo que veremos será algo parecido a Reagan en 1982: el partido gobernante pierde un buen carro de representantes (sobre treinta), pero sobrevive, saliendo reforzado con ello. Hay gente que lleva diciendo esto desde hace meses, y empiezo a creer que tienen razón.
De momento, parece que la Casa Blanca es relativamente optimista - aunque se sigan tomando las cosas en serio. Lo que está claro es que las elecciones están muy, muy lejos - seis meses son una auténtica eternidad. Si (Dios nos libre) España salta por los aires y se lleva medio sistema bancario mundial por delante (semos peligrosos) a los demócratas no les salvará nadie. Como de costumbre, veremos.