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Archive for the ‘Afgania.’ Category
Thursday, June 24th, 2010
El asunto McCrystal ha durado relativamente poco - tan poco, de hecho, que no hay ya demasiado que comentar. El tipo dijo una cantidad de burradas considerables en un largo artículo en Rolling Stone, y siguiendo con la tradición americana de estricta obediencia militar a las autoridades civiles, McCrystal no ha tenido más remedio que dimitir.
Lo más relevante (y decepcionante) ha sido la elección de David Petreus como su relevo en Afganistán, y la reacción de los medios y comentaristas americanos que representan el saber convencional en Washington. Petreus es la señal más clara que la Casa Blanca sigue apostando por la estrategia actual para intentar ganar la guerra, basada en la creencia que la escalada temporal de tropas en Irak (surge) consiguió estabilizar el país. Este decisión ha sido recibida con entusiasmo por prácticamente todo aquel que es relativamente influyente en la prensa y Congreso, dejando más o menos claro que la clase política americana está metida en esto con entusiasmo.
El pequeño problema es que la premisa de ese análisis, que la escalada en Afganistán funcionará igual de bien que la de Irak, es errónea. Los dos países se parecen como un huevo a una castaña, con tradiciones políticas y distribuciones étnicas completamente diferentes, así que exportar estrategias debería generar desconfianza. Más allá de eso, sin embargo, el “éxito” de la escalada en Irak tiene mucho de espejismo, fruto de la coincidencia de muchos factores (el alto el fuego de Sadr, las tribus Suníes rechazando a Al-Quaeda y el final de la limpieza étnica en Bagdag) más que de una victoria militar estricta.
Como comenta Suzy Khimm, sin embargo, Petreus tiene en Washington el mismo estatus reservado a los superhéroes: su plan en Irak es una obra de genio militar, el tipo ganó la guerra el 2007 de forma heróica, y todo lo que dice y hace es palabra sagrada. Si Petreus está de acuerdo, entonces el Presidente está en lo correcto, y el Cónsul de las Legiones Imperiales pacificará las Galias provincias insurrectas Afganistán como Dios y la Patria mandan. No habrá debate, el asunto está cerrado. Hora de seguir aplaudiendo a nuestros aguerridos hombres de uniforme.
Es una lástima. Es una lástima porque tengo la sensación que Obama se está equivocando en Afganistan, y cada vez tengo menos dudas. Iñigo Saez me parece que llegó a esta conclusión antes que yo, pero me temo que es una guerra absurda en un país de locos que tiene nulo valor estratégico, y que lo mejor que podemos hacer todos a estas alturas es hacer las maletas y largarnos. La guerra no va bien, y no parece que los americanos (y aún menos los europeos) tengan estómago para enviar más tropas. Los Estados Unidos tienen este extraño debate político en que algo que los republicanos apoyan y tiene un 60% de los votantes en contra en las encuestas es una política valiente, y algo que los demócratas defienden y tienen un 40% en contra es impopular (la legislación sobre cambio climático, por ejemplo), así que lo único que veremos en Washington es gente hablando de ganar guerras mientras que una buena parte del electorado está convencido (con razón) que es una campaña absurda.
Estamos en Afganistán, figura, para contener el terrorismo. Eso lo dicen todos, con gesto adusto y cara de sacrificio. Mientras tanto, los atentados de Madrid se organizarón en Leganés, los de Londres en Leeds, el 11-S en Florida y Hamburgo y el último intento fallido en Times Square aquí en Connecticut, con conexiones más o menos directas en Pakistán. ¿Afganos? Ni uno, ni falta que hacen. El PIB de este agujero en Asia Central es 12.000 millones de dólares, y los americanos llevan gastados 250.000 en esa estúpida guerra, sin que parezca que se haya avanzado lo más mínimo, insistiendo en ser un ejercito de ocupación en un sitio que los rusos (¡los rusos!) dieron por un caso perdido.
La OTAN están en Afganistán a estas alturas por un simple motivo: tenemos miedo de lo que pueda suceder si nos vamos. Es la misma lógica estupida de Vietnam, aunque esta vez el malo maloso es una criatura imaginaria. La Unión Soviética puede que no tuviera la intención de conquistar el mundo después de Stalin, pero al menos era un estado gigantesco armado contra los dientes. El “terrorismo internacional” son una pila de aficionados armados de fertilizante, amenazando con hacer algo que las democracias occidentales han sido capaces de controlar e ignorar durante décadas, desde tiempos de los anarquistas.
Es hora de largarse. No es que no podamos ganar, es que ganar no significa absolutamente nada.
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Por cierto, nota al margen: ¿Presidente Obama? ¿General Petreus? ¿Qué es esto, un episodio de Battlestar Galactica? Vaya nombres nos gastamos estos días….
Tags: Afganistán, guerra, Obama, Petreus Posted in Afgania., americanadas | 34 Comments »
Thursday, December 3rd, 2009
He estado pensando bastante sobre el plan de la administración Obama sobre Afganistán. Tras darle muchas vueltas, creo que no puedo decir, honestamente, si es buena idea o no.
Mi primer instinto es, realmente, cerrar la puerta y largarnos. Estados Unidos va a gastarse entre 80.000 y 100.000 millones de dólares en Afganistán el año que viene; básicamente el mismo precio que la reforma de la sanidad. El PIB Afgano es, si mal no recuerdo, 12.000 millones. Es un gasto enorme, en un lugar que realmente no estoy seguro que lo merezca.
Sinceramente, ¿qué es lo peor que puede suceder? Los Talibanes derriban al gobierno, el país se va a hacer gárgaras otra vez, y tenemos el estado semifeudal estilo somalí que existía en el 2001. Sí, los ataques del 11 de septiembre, etcétera; esos atentados que se diseñaron en Hamburgo y fueron preparados en Florida, con los secuestradores aprendiendo a pilotar aviones. O los del 11 de marzo, diseñados en la provincia afgana de Madrid. Quizás los del metro de Londres, preparados en Leeds, al ladito de Kandahar. Ya se sabe, esos atentados.
Afganistán sería un desastre, igual que lo es Somalia ahora, con la diferencia que no tienen salida al mar, así que no tendríamos piratas. Como base del terrorismo internacional, sin embargo, su efecto sería más bien limitado; realmente, no lo ha sido nunca. La vida de los afganos (y las mujeres afganas que vivan en zonas controladas por los talibán, especialmente) será un infierno violento y opresivo, pero ya lo era antes de la invasión - Estados Unidos no tiene el deber moral de salvar a países horribles de sí mismos.
El problema de salir por piernas es que eso, en sí mismo, también es un riesgo. Aunque lo que digo arriba parezca razonable, no tiene por qué ser lo correcto; los talibanes pueden controlar Afganistán, financiarse a base de tráfico de drogas, fanáticos religiosos y gobiernos bandidos y hacer la vida imposible al gobierno paquistaní. Pueden intentar provocar al gobierno Indio en Kashmir. Pueden realmente dedicarse al terrorismo en serio, sin tapujos, mientras cantan victoria. No es una región propensa a la estabilidad, y lo cierto es que Afganistán puede convertirse en un desastre serio.
Más allá de eso, los americanos tienen un cierto deber moral de estabilizar el país. La invasión fue un éxito, pero han permitido que poco a poco se convierta en un manicomio. Estabilizarlo es una necesidad, pero también es hacer lo correcto.
El plan en concreto me parece que es básicamente pragmático - y el discurso de ayer, muy realista. Se le ha criticado por ser frío, y lo cierto es que tienen cierta razón; Obama se centró en los hechos, no ideas. El presidente no se metió en esos berenjenales dialécticos de Bush de prometer paz, libertad y democracia, hacer que Afganistán sea un sitio feliz y que la gente beba Coca-Cola. Obama dijo que envía 30.000 soldados, el objetivo es estabilizar el país y cazar terroristas, y después que un gobierno afgano menos corrupto y más efectivo tome el control del país. ¿Derechos? ¿Democracia? De puntillas.
La idea, me parece, es darle a Karzai un poco de tiempo. Dejar que el gobierno se consolide, asegurar que la cosa no se derrumbe cuando se larguen, por feo que sea el dictador presidente local, y en el 2011 darse una ronda de aplausos, cantar victoria, y salir por piernas. Será muy difícil, especialmente con un gobierno Afgano tan odiado e incompetente, pero quién sabe.
No es la solución fácil. En contra de lo que dice Iñigo, enviar más tropas tiene un coste político considerable para Obama. La izquierda americana está muy, muy mosqueada; hoy Rachel Maddow básicamente le ha sacado los ojos a Susan Rice (embajadora americana ante la ONU) en televisión en una entrevista brutal. Al electorado no le gusta como está llevando la guerra; sólo un 47% de los votantes quería un aumento de tropas. Hay fecha de salida porque si no el electorado americano no aceptaría escalar el conflicto; es así de burdo. Algunos demócratas están pidiendo que si quiere más tropas, lo tienen que pagar con una subida de impuestos. La derecha tampoco es que estuviera contenta; o querían más tropas, o no están de acuerdo que la Casa Blanca diga que empezarán a reducir tropas el 2011, ya que hará que los talibanes se esperen a que se vayan.
Y por descontado, queda Irak, ahora casi olvidada. Veremos si votan cuando toca o retrasan las elecciones, forzando a los americanos a quedarse más tiempo.
Obama, básicamente, no tenía una salida buena, o fácil. Todo es políticamente arriesgado, militarmente complicado y con consecuencias imprevisibles. No estoy del todo contento con la decisión tomada, pero me temo que aún escéptico, no me atrevo a decir que se han equivocado.
(more…)
Tags: Afganistán, guerra, Obama Posted in Afgania., americanadas, amo al líder, política exterior | 12 Comments »
Tuesday, October 6th, 2009
No hace demasiado comentaba que la administración Obama haría muy bien de plantearse si vale la pena quedarse en Afganistán o es mejor darlo por imposible y salir como antes mejor. Para mi sorpresa, Obama está haciendo algo parecido, con todo el ejecutivo decidiendo con mucha calma qué decisión tomar.
Cuando digo todo el ejecutivo, no es que esté exagerando demasiado. Por lo que parece Hillary Clinton, Robert Gates, Joe Biden, Jim Jones, la cupula militar, los generales sobre el terreno y básicamente todo el mundo que puede tener algo que decir está dando ideas, sin dejar nada fuera del debate. Joe Biden, sin ir más lejos, para estar defendiendo una retirada casi completa, dejando únicamente comandos y la USAF persiguiendo terroristas desde un par de bases. Algunos generales piden más tropas, otros piden usarlas de forma distinta, Clinton habla de dar una visión más regional al problema, y así sucesivamente.
Esto es de hecho una buena noticia. Como comentaba Andrew Sullivan este fin de semana, Afganistán es un problema muy complicado, quizás incluso irresoluble. Por mucho que la historia realmente no se repita, no es casualidad que todo Dios ha ido a ese maldito secarral a perder guerras estúpidas. Es perfectamente posible que en Afganistán no tenga una salida “buena”, sólo soluciones “menos malas”; por mucho que algunos se empeñen en intentar arreglarlo todo comprando un martillo más grande, nada nos dice que tirar más dinero ahí fuera realmente sirva de algo.
Es muy buena señal (y dice mucho a favor de Obama) que en vez de tomar un atajo cognitivo rápido (”salir por piernas” ó “sólo tengo un martillo, así que toca clavar clavos”) estén pensándoselo bien. Lo que no había reparado, sin embargo, es que es incluso perfectamente posible pensar que mantener el status quo actual una temporada es una buena idea - Algo que Mark Lynch explica mejor que yo por aquí. La idea es que realmente con las elecciones afganas a medio decidir, Pakistán a punto de lanzar (se supone) una ofensiva sobre los talibanes, Al Quaeda extraordinariamente debilitada y la situación esencialmente contenida, quizás vale la pena sentarse a esperar un rato en vez de decidir ahora mismo.
Leed el artículo entero, es realmente excelente.
Tags: Afgania., colonialismo involuntario, inacción justificada Posted in Afgania., americanadas, política exterior | No Comments »
Wednesday, September 2nd, 2009
Mientras los políticos americanos se distraen liándose a tortazos hablando de medicina, los soldados americanos y sus aliados de la OTAN están realmente metidos en una pelea que nadie parece recordar allá por Afganistán. Tras siete años de guerra, parece que lo único que se ha conseguido es que el país produzca mucho más opio, los talibanes pongan muchas más bombas que antes, y que el presidente de esa “naciente” democracia gane las elecciones de un pucherazo.
Para la administración Obama, Afganistán es un problema relativo. La opinión pública americana está en contra de la guerra, aunque es probable que no tengan ese conflicto como uno de los temas que más les preocupan. Por añadido, los talibanes, Karzai y toda esa tropa son un conflicto heredado, así que los votantes -de momento- no culpan a la nueva administración, por mucho que alguna luminaria conservadora insista en ello.
Ciertamente, la guerra no es un problema político - todavía. Pero aunque George Will y los cuatro republicanos cínicos de turno ya pretendan que todo es culpa de Obama, no estaría mal que el nuevo presidente se parara a pensar qué pretenden hacer allá en medio de ninguna parte.
Vaya por adelantado que apoyé la invasión de Afganistán, y me pareció bien que Zapatero mantuviera la presencia allí. Osama Bin Laden estaba ahí, así que tenía cierta lógica invadir, o eso pensaba. La verdad, me parece que la intervención sí era una buena idea, la ocupación posterior realmente no lo ha sido en absoluto. El motivo es que, básicamente, no ha servido para nada - o si ha tenido efectos, han sido minúsculos.
El supuesto de partida era destruir las bases terroristas y capturar al hombre más peligroso de la tierra. Tras destruir un montón de chozas, chamizos, tiendas de campaña y otros cuchitriles, las bases fueron eliminadas. ¿Efecto práctico? Un montón de soldados aliados paseando por el monte persiguiendo cabras, una medallita por misión cumplida, y atentados terroristas en Bali, Londres y Madrid. Los tres ataques preparados y organizados fuera de Afganistán, del mismo modo que el 11S fue organizado en Hamburgo - dicho en otras palabras, las bases terroristas, de hecho, no es que tuvieran demasiado uso.
Mientras el terrorismo no desaparecia, Estados Unidos y sus mariachis se gastaban un montón de dinero intentando ganar en Afganistán. El pequeño inconveniente es que a estas alturas realmente no tenemos ni idea qué quiere decir la palabra “ganar“, o al menos que se supone que tenemos que hacer antes de irnos. ¿Construir una democracia? Ya hemos visto lo bien que han ido las elecciones. ¿Conseguir un estado estable? El gobierno afgano es rematadamente corrupto y completamente incapaz de defenderse a sí mismo, hasta el punto que no pocos prefieren la estabilidad que ofrecían los talibanes. ¿Controlar el tráfico de drogas? El país hace que Colombia parezca Suiza estos días. ¿Evitar que sea un peligro para otros, elemento desestibilizador o algo parecido? Ahora mismo los talibanes están haciendo más daño en Pakistán del que hacían antes de la guerra, y los atentados no han disminuido demasiado.
La verdad, me parece que a estas alturas lo mejor que puede hacer Obama es repetir el truco de Bush en Irak. Hacer un estudio, crear una serie de métricas que definan lo que es un “éxito” -a ser posible, poco ambiciosas- y a la que puedan cantar victoria, repartir medallas, y largarse. Todo el asunto (Irak y Afganistán) fue probablemente una gigantesca pérdida de tiempo, así que mejor crear algo que parezca más o menos estable y manejable (y sí, una dictadura con Karzai al frente es un mal menor) y pasar página.
¿Es esto lo que tiene Obama en mente? Es difícil decirlo. En Irak parece que están avanzando hacia la retaguardia proclamando lo buenos que son mientras que los nativos se cosen a bombazos con redoblado entusiasmo. Es la opción cínica de la que hablaba hace un par de años. Si los locales no quieren aclararse y dejar de pegarse tiros entre ellos sin supervisión adulta, es mejor dejarles sólos.
Tags: Aventuras Afganas, Fracasos, Proclamar victoria Posted in Afgania., americanadas, política exterior | 3 Comments »
Friday, August 7th, 2009
El Producto Interior Bruto de Afganistan es un poco más de 12.000 millones de dólares.
Estados Unidos ha presupuestado 65.000 millones de dólares para su esfuerzo militar en Afganistán este año.
¿Alguien me puede recordar qué cojones hacemos en ese país con soldados? ¿No sería más barato y fácil comprar el país entero y tener a todo el país jugando todo el día al World of Warcraft?
(fuente, vía Yglesias).
Tags: breves, imperialismo ineficiente, política absurda Posted in Afgania., americanadas | 7 Comments »
Tuesday, September 2nd, 2008
Las noticias estos días en Afganistan son como mínimo preocupantes, y potencialmente pueden representar el principio de otra larga pesadilla de insurgencias y guerrillas en un país con un largo historial de violencia.
Algo que no es demasiado extraño, si uno mira las cifras. Los talibanes, siendo muy generoso, tienen 20.000 milicianos en armas; los aliados 53.000. El problema para las tropas internacionales es que Afganistan es un país un poco más grande que España, rematadamente montañoso, y con una larga tradición de meter el dedo en el ojo a cualquier ejército que pase por ahí haciendo turismo. Hay mucho sitio, y muchos montes, donde esconderse, especialmente cuando el ejército que se supone debe perseguir guerrilleros está bajo el mando de una pila de democracias con pocas ganas de juerga.
La opinión pública de la mayoría de países occidentales andan bastante escasos de entusiasmo militar estos días. Allá por el 2001 casi nadie se opuso a la invasión de Afganistan, en gran parte porque tenía sentido hacerlo. Incluso los alemanes, que después de 1945 no habían movido un dedo militarmente ni una sóla vez, se apuntaron a la juerga.
El problema llegó más tarde, el 2003, cuando los Estados Unidos y cuatro amigotes se lanzaron a por Irak, y dieron a las aventuras exteriores una mala imagen. Las democracias son, tradicionalmente, muy efectivas ganando guerras; los políticos saben que los votantes entienden qué es ganar y qué es perder cuando se trata de liarse a tiros, así que los dirigentes sólo se meten a tortas si saben que van a ganar. Tras el patético fracaso americano en Irak (al paso que van, habrán conseguido que Irán tenga un amigo nuevo en la región, nada más), los votantes de muchas democracias occidentales han empezado a mirar el conflicto afgano como una potencial repetición del desastre en el Tigris y Eufrates. Si los nativos están cabreados con nosotros, hacemos las maletas y para casa.
Lo que es una lastima, porque es una guerra que sí es relevante, y sí necesita todo el apoyo que uno puede ofrecer. Es cierto que los americanos han cometido un error tras otro, concentrando fuerzas donde no pueden ganar ya (y no, un Irak estable y amigo de Irán no es una victoria) y dejando de lado el territorio que realmente se puede convertir en fuente de problemas.
Cuando hablamos de potenciales enemigos es casi obligado hacer una distinción entre dos potenciales riesgos. El primero es viejo, conocido y relativamente fácil de controlar: el viejo estado-nación. Es Rusia, Irán, o China; un gobierno más o menos organizado, un territorio, unos cuantos millones de personas detrás, y la idea más o menos clara que no les caemos bien, quieren ser más poderosos, pero que son relativamente racionales al pelear con nosotros. Un estado nación puede ser malvado, pero no es estúpido; entiende los mensajes básicos del palo y la zanahoria, y no usará la violencia a no ser que no tenga otra salida.
El segundo problema es -relativamente- nuevo, y parece que los Estados Unidos no han acabado aún de entenderlo del todo: los no estados. Grupos de locos detrás de una idea que viven en lugares sin estado; lo suyo es usar la violencia como propaganda y punto, sin tener miedo que alguien tome represalias contra su organización. Básicamente, porque no tienen ninguna: tienen militantes y tienen sus tiendas de campaña, pero no tienen súbditos / ciudadanos que defender o territorio (industrias, infraestructuras, granjas) que cubrir. Lo suyo es hacer anuncios a bombazos, debilitar gobiernos (que sí tienen que defender cosas) y ver su idea cuaja.
Este segundo grupo es fácil de contener en cierto sentido, pero difícil de extinguir. En España tenemos experiencia en ello: ETA no se va nunca, pero es incapaz de ser nada más que una molestia. Las democracias occidentales pueden sobrevivir el terrorismo; la cuestión es como sacarse la molestia de encima. Para ello es necesario evitar que los terroristas lugares sin estado donde esconderse (complicado) y trabajo policial más o menos a la vieja usanza; quizás con un poco más de entusiamo (si eres el Mossad) si decides que eso del estado de derecho no tiene importancia fuera de tu propio país.
Afganistán es un sitio donde necesitamos que haya un estado de forma desesperada, nos guste o no. Al paso que vamos, parece que será cuestión de esperar a que Estados Unidos decida dejar de perder el tiempo en Irak y se concentré en este frente, pero no sería mala idea que los europeos se pongan las pilas.
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