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Una de las reformas invisibles: cajas de ahorros

Una de las cosas que repito más a menudo es que la mayoría de las reformas que necesita la economía española son de hecho bastante sencillas. No me refiero a cambios que sean fáciles de diseñar o regular (aunque en algunos casos si lo son), si no más en el sentido que no son demasiado complicadas políticamente, ya que no generan polémicas fáciles de explotar.

Un ejemplo relativamente claro es la reforma de las cajas de ahorros. Zapatero presentó la reforma en plena borrachera mundialista, a sabiendas que a la inmensa mayoría de votantes el cambio les importa un pimiento. La regulación de las cajas es un problema realmente complicado desde un punto de vista técnico, y es algo que con muy pocas excepciones habíamos hecho mal - la mayoría de entidades estaban mal gestionadas, demasiado politizadas y más preocupadas en financiar elefantes blancos que en comportarse como entidades financieras serias.

El gobierno, en este caso, ha hecho lo correcto: buscar consensos. Sí, sé de sobras que me paso la vida criticando a Zapatero por su obsesión de pactar con nubes, pero en este caso hacerlo está justificado. Las cajas de ahorros son, en gran medida, el juguete preferido de muchos políticos autonómicos y locales. Son pequeñas máquinas que reparten felicidad en forma de obra social / subvenciones y financian sus pequeños desvarios megalómanos. Si alguien se puede oponer a (y torpedear) una reforma en esta instituciones son las elites dirigentes regionales, así que es necesario tener al resto de partidos de tu lado, para asegurarte que el “desarme” de estas pequeñas bombas de relojería financieras es de verdad efectivo.

La reforma en concreto tiene dos pilares básicos. Por un lado abre la puerta a capital privado, algo que será a buen seguro bastante útil para reforzar la extraordinariamente vulnerable posición financiera de algunas entidades. Por otro, la ley intenta despolitizar la gestión de forma (creo) bastante seria, sacando a cargos electos de los órganos de gobierno, crean nuevos requisitos de profesionalidad y se obliga que muchas decisiones sean tomadas por mayoría cualificada, algo que asegura parálisis / que la dirección pueda trabajar en paz. Redondeando los cambios, la ley abre vías para privatizar la gestión en varios grados con varias soluciones creativas, dejando un camino para una reforma más en profundidad. Y si eso incluye privatización completa, la verdad, no me parece mal en algunos casos.

Como de costumbre, hasta que no conozcamos todos los detalles de la reforma es difícil saber si será efectiva o no. De momento parece que los partidos se están comportando de forma adulta, a sabiendas que el problema de las cajas sólo preocupa a cuatro frikis con bitácora (y los sindicatos del sector, que lloran por todo), así que las bases suena relativamente bien, con un enfoque inicial bastante técnico. Estoy seguro que secretamente tanto Génova como Ferraz están más que felices con debilitar a sus barones regionales desmontándoles uno de sus cortijos preferidos, la verdad.

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6 Responses to “Una de las reformas invisibles: cajas de ahorros”

  1. Roger Senserrich Says:

    Nota al margen: hay algunas cajas de ahorros que son muy independientes políticamente, han hecho un buen trabajo financiando proyectos y que no creo que necesiten reformas. La Caixa, básicamente. Y… no sé. Creo que eso es todo.

  2. Lamidaeff Says:

    Estoy intrigado con todo esto. No habiamos quedado en que los bancos eran malos y tontos y que lo que fardaba, pero fardaba realmente, era la banca publica? Aqui tiene que haber algo mal.

  3. citoyen Says:

    Lo del tema de las cajas de ahorro es algo simplemente alucinante en casi todos los sentidos posibles, hasta el punto de que es casi increible que siquiera se discuta sobre ello.

    Quiero decir, solo hay que ir al curso de hacienda publica de la carrera donde se estudian los fallos de mercado/fallos del gobierno para entender que un monstruo semipublico semiprivado con una estructura de gobernanza monstruosa, penetrada de intereses particulares es poco probable que termine asignando bien recurso.

    Un banco funciona de una forma relativamente simple: los accionistas nombran a gente que les de rentabilidad, los gestores se encargan de atraer fondos y usan esos fondos para seleccionar inversiones razonables. Si este proceso esta mas o menos bien disegnado (no hay asimetrias de informacion excesivas, etc…) y bien regulado (los bancos tienen requisitos de capital adecuados, no tienen incentivos a tomar demasiado riesgo) el afan de lucro de todos los agentes suele llevar a un resultado razonable donde si los gestores no gestionan correctamente los fondos, pierden ahorradores que se van a la competencia o los accionistas los fulminan.

    Por supuesto que lo anterior no nos libra de apocalipsis financieros posibles; es posible que los bancos se apalanquen demasiado, que tomen demasiado riesgo, que haya un panico bancario, que los gestores cometan fraude, etc… Y tambien es posible que sea reticentes a financiar actividades socialmente beneficiosas que generen externalidades para agentes que por razones diversas (normalmente porque sus activos sean poco importantes) no tienen acceso al credito.

    Ahora, lo que esta a agnos luz de estar claro es que las cajas de ahorro esten en condiciones de superar este tipo de cosas. Existe un “caso” limitado a favor de tener “algo” de banca publica: tener un cacharro como el ICO que financie determinados proyectos. Pero las cajas de ahorro, con sus patronatos y consejos de gobierno son al menos igual de vulnerables a la estupidez, a las asimetrias de informacion, etc… que un banco convencional. Es mas, es probable que lo sean bastante mas; el credito barato es algo popular (y no necesariamente bueno) y en general los votantes no son demasiado bueno vigilando a sus gobernantes para que pongan a la gente adecuada en las cajas de ahorro.

    Todo esto es de sentido comun y ademas entra en consonancia con todo lo que sabemos sobre economia de la informacion y gobierno corporativo.

  4. francisco Says:

    Lamidaeff

    ¿Banca pública? ¿quién defendió la banca pública descontando a la verdadera izquierda?

    El estado no debe tener negocios para ganar dinero, si quiere dinero que ponga impuestos, un banco DEBE ganar dinero o está muerto.

  5. Berengario Says:

    Un “engendro semiprivado” es lo que vendrán a ser ñlas cajas que acepten un 50% de capital externo en cuotas (acciones, se llame como se llame y con las limitaciones que, en su caso, compartirían con las “reales”).

    La cuestión es si despolitizar y semiprivatizar als cajas son dos elementos intrínsecamente ligados, o ha coincidio una crisis financiera de tres pares de narices con la sempiterna pretensión de excluir a los comisarios políticos. En ese caso, la solución ¿es permanente o coyuntural? No siempre las cajas más politizadas son las que necesitan más capital y viceversa.

    Por cierto, ¿a quién corresponderá la decisión -en el caso de las no intervenidas- de abrir las cajas? ¿Al Banco de España, al Gobierno central, a las interesadas CC.AA. o a ellas mismas?

  6. Escritos de Jorge Galindo » Blog Archive » Valoración del primer día del Debate sobre el Estado de la Nación: liderazgo es dar el primer paso Says:

    [...] mitad del Mundial es signo del miedo que tiene el Gobierno a sus barones regionales (para quienes las Cajas es su juguete favorito), y probablemente una condición sien qua non impuesta por el PP para pactarla. Casi mejor no [...]

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