Políticos, trabajo y demagogia
Una de las clásicas obsesiones de la prensa española es quejarse que los diputados no trabajan demasiado. Este artículo es un ejemplo clásico: foto del hemiciclo medio vacio, debate más o menos importante, y una amarga queja del columnista diciendo que los legisladores no pegan ni golpe. Un consejo: cada vez que alguien diga una cosa así, tachadlo de vuestra lista de “gente que sabe como funciona la política”, ya que es una queja irrelevante.
¿Habéis seguido alguna vez un debate en el Congreso? Es un auténtico muermo. El reglamento de intervenciones y réplicas es insufriblemente rígido, las intervenciones son o ridículamente técnicas o completamente irrelevantes, y los políticos se ignoran unos a otros, sin que nadie haga lo más mínimo para llegar a acuerdos. ¿Y sabéis qué? Está bien que así sea. De hecho, es así en todas las democracias del mundo.
Redactar leyes es una cosa complicada, técnica y farragosa. Negociarlas es complicado, técnico, farragoso, lento y pesado. Ambas cosas toman una cantidad de tiempo considerable, con la mayor parte del trabajo en manos de gente del ministerio del ramo (en el caso de las democracias parlamentarias) o el pequeño ejército de juristas y asesores de dos o tres congresistas (en Estados Unidos).
Los diputados, cuando no están perdiendo el tiempo sentados en la sala de plenos, están en los despachos del Congreso repasando lo que le han pasado del ministerio, persiguiendo a gente de otros partidos para ver qué sería aceptable, negociando lenguaje de última hora para enviarlo al pleno, discutiendo detalles técnicos en una de las comisiones que preparan las leyes o leyendo toneladas de papeles, informes y estudios sobre una materia específica, a ver si lo que hacen tiene sentido. Básicamente están trabajando para que cuando una ley llegue al pleno la ley pueda ser aprobada sin demasiados problemas, negociando qué enmiendas serán aceptadas y cuadrando el texto con Moncloa.
Lo que vemos en el pleno, en la sala con los sillones y los 350 escaños, es básicamente ritual, un teatro. El Congreso, ante las cámaras, está escenificando la obra que han escrito antes entre bastidores. Los políticos explican qué han hecho y justifican (con voto y contravoto, discurso y réplica) por qué han decidido hacerlo, pero el trabajo (intenso y duro, especialmente cuando el gobierno está en minoría) viene de atrás. Utilizar los escaños vacios en el Congreso como métrica para saber si sus señorías están trabajando es demagogia barata. Los diputados, cuando están en el pleno, no están trabajando; están ejerciendo de decorado.
Lo mmás curioso, por cierto, es que esta clase de teatro es de hecho algo bueno; no queremos que las leyes se redacten en un circo con periodistas. Los políticos hablan de forma distinta delante de las cámaras que detrás. Cerrar un acuerdo y acercar posturas, sin ir más lejos, es mucho más difícil si tienes un periodista tras la oreja, ya que siempre tendrás la tentación de hacer posturitas y meterle el dedo en el ojo a tu oponente para quedar bien ante los votantes. Queremos que los acuerdos, una vez cerrados, sean públicos y transparentes (y lo son; por eso tenemos el BOE), pero dejando que los políticos puedan trabajar tranquilos a una velocidad razonable. Pero ese es otro tema, para otro día.
Tags: políticos trabajando, redactando leyes, teatro parlamentario





March 11th, 2010 at 8:43 am
Roger, espero con interés tus opiniones sobre la forma de trabajar “real” que describes.
Otra cosa, ¿lo del hemiciclo no era para que hubiera debates colectivos en público, incluso antes de que hubiera periodistas “colegiados”? ¿Por qué aceptas tan tranquilamente que no cumplan decentemente con su función teatral?
March 11th, 2010 at 9:58 am
[...] Políticos, trabajo y demagogia http://www.lorem-ipsum.es/blogs/materiasgrises/2010/03/politicos-tr… por darko10 el 08:58 UTC [...]
March 11th, 2010 at 12:53 pm
Imagínate que la cobertura de la política fuera como la que hace la prensa deportiva… Juas.
March 11th, 2010 at 3:36 pm
En realidad te apresuras de nuevo al juzgar como “analfabetos políticos” a quienes hacen esa práctica. Estoy convencido de que no lo haces a mala fe, pero me temo que en este caso vuelves a equivocarte de lleno.
La mayoría de trabajo de campo lo hacen otros que no son diputados. Hablo de los técnicos, las comisiones internas temáticas dentro de los partidos y otras formas de trabajo en la sombra. Efectivamente el paso final es el parlamento, habiéndose trabajado todo de antemano; pero el papel que los diputados suelen mantener -sobre todo en partidos grandes (PP y PSOE)- es testimonial.
Los ministros, por ejemplo, tienen grupos concretos de más de 10 asesores bien jerarquizados entre ellos que elaboran los discursos y los programas. El resultado final se eleva hasta el ministro, pasando antes por filtros de los asesores más en la cúspide, quien decide si le vale o si hay que corregir algo. Los ministros dedican su tiempo efectivo a presentaciones, ponencias, inauguraciones, reuniones de petit comité y demás. Y te estoy hablando de las figuras políticas con más carga de trabajo.
No, sencillamente los diputados suelen -hay excepciones notables-dedicarse a otras labores extraparlamentarias. Eso es fácil comprobarlo al ver cuántos negocios paralelos tienen o manejan. Como bien dices la política es mucho más que discutir en el vacío teórico y ante los periodistas, pero el arduo trabajo que tú pareces reconocer en los diputados es sólo teórico. Absolutamente teórico.
Por no hablar de algo quizás más importante: cobran por todas sus tareas, y tienen un tiempo estipulado para todas. Que te parezca razonable o no es otra cosa, pero a mí no me parece razonable estar todo el día trabajando de ocho de la mañana a diez de la noche por 800 euros y lo tengo que hacer.
March 11th, 2010 at 5:34 pm
Alberto, te equivocas mucho, muchísmo. Cada dos diputados comparten un sólo asistente y son ellos mismos los que se trabajan sus tareas. En comisiones en el parlamento, en los órganos de decisión de los partidos, en pasillos y en sus respectivos territorios.
Salvo casos excepcionales, donde PP, PNV o CiU han contratado a famosos bufetes de abogados para que les redactaran leyes, el resto lo hacen sus señorías personalmente.
Las jornadas de trabajo de un diputado medio oscilan entre las 12 y las 16 horas de lunes a domingo, viajando además a sus circunscripciones y actos de partido donde se les requiera. Hablas de “negocios paralelos” muy a la ligera, teniendo en cuenta que existe una Ley de Incompatibilidades que prohíbe hacer la clase de negocios a los que te refieres. Así que la cosa suele estar circunscrita a ejercer de tertuliano o a dar conferencias.
Y no, no cobran por todas sus tareras, ni tienen tiempo estipulado para ellas. Eso pasa en la empresa privada, donde por tareas y responsabilidades menores se cobra 3 o 4 veces más. Además, una vez que se abandona el escaño, la reincorporación a la vida laboral es más difícil para ellos (¿podrías en tu CV que has sido diputado?).
Quizá confundes la carga de trabajo de los diputados con las de los ministros y secretarios de estado, que sí tienen gabinetes (de 7 personas máximo) y jornadas de trabajo parecidas, pero cuyas responsabilidades son tremendamente diferentes.
Quizá no haya que hablar de “analfabetismo político” pero sí de arraigados prejuicios. Yo me preocuparía más de lo que cobra un notario, un registrador de la propiedad o un director de sucursal por el trabajo realizado.
March 11th, 2010 at 6:31 pm
Jose María:
¿Has intentado negociar algo en público? Algo con ganadores y perdedores, no una ley de apoyo a los gatitos. Es muy, muy complicado hacer nada si todo el mundo tiene incentivos para hacer posturitas e intentar quedar bien ante los periodistas. No sé si vistes algo de la cumbre sobre sanidad de Obama, pero sería algo de ese estilo: los partidos se pasarían la vida repitiendo mensajes de campaña, no trabajando para acercar posiciones.
Un político del PNV no admitirá en público que el gasto público en infraestructuras en Euskadi es suficiente, por ejemplo. Pero sí lo hará en privado, cuando no tiene que hacer el gallito temiendo que alguien le adelante por la derecha.
March 11th, 2010 at 6:34 pm
Alberto:
Lo que dice Carlos. ¿Cuántos diputados conoces? Porque ya te digo ahora, es un trabajo cochambroso. Curran de lo lindo - tanto en España como en el parlamento europeo.
Y en EUA es aún peor, porque encima tienen que ser los que redactan las leyes en serio (el ejecutivo no acostumbra a enviar proyectos ya masticados), sumar votos es más complicado y encima tienen que pagarse las campañas recaudando fondos. Pero eso, luego.
March 13th, 2010 at 1:23 pm
A ver si lo entiendo, dices que cuando no están en el Congreso están trabajando ‘de verdad’. Primera pregunta sencilla que me viene a la cabeza, si no ves lo que hacen ¿cómo lo puedes saber? O ¿cómo sabes que no hay terceros haciéndoles el trabajo y ellos están rascándose el ombligo (o algo peor)? No digo todos, pero si algunos.
Y bueno, si fuera verdad (que no lo cuestiono), esto cambia mucho la percepción de ver las cosas ¿no? Para comenzar, las noticias relacionadas con las piedras que se suelen lanzar en los ‘debates’ que hacen en el Congreso, deja de tener sentido escucharlas porque son una pérdida de tiempo al no tener nada que ver con lo que piensan y hacen. Los comentarios que oigas que dicen por la radio, también dejan de tener sentido. Es más, ¿qué puedes escuchar/leer que realmente refleje la realidad política? Porque si se ha de ver así, parece que vivas en una mentira y, no tengo conciencia de ningún medio de comunicación que sólo comente los hechos que hacen los políticos y no los que dicen.
March 13th, 2010 at 4:07 pm
Confusio:
Y ahora entiendes por qué me cabreo tan a menudo con lo mal que cubren los medios la política :-).
¿Cómo sé que esto es así? Bueno, no es difícil. Habla con cualquier diputado - hay un montón de ellos, y siempre están muertos de ganas de explicarte cosas :-D.
March 13th, 2010 at 5:32 pm
Pero vamos a ver, ¿el parlamento no es dónde deliberaban racionalmente los representantes del pueblo elegido etc, etc?
Es obvio que el lobby de la industria de aceitunas rellenas y del pincho de tortilla vive exclusivamente gracias al consumo artificialmente hinchado de los diputados, mientras que mucha gente no tiene ni para comer pan. Con la excepción, honorable ella, de los miembros de los partidos obreros -en estos momentos solo queda uno- que rechazan el consumo superfluo.
March 13th, 2010 at 5:53 pm
[...] gran Egocrata, explicando de forma sencilla el trabajo de los diputados y el papel que juega la votación final en el pleno (el debate que sale por la tele, en un canal [...]
March 13th, 2010 at 6:54 pm
Aunque los periodistas/blogers conocieran esta realidad (por denominarla de alguna forma), encuentro normal que se la salten y hagan caso a la farsa que representan los diputados, por lo que, aunque sea una pantomima, de cara al ciudadano de a pie esto es real porque, la mayoría (o al menos yo) no tenemos los conocimientos/conciencia que tienes tú en este ámbito y un medio de comunicación no va a perder lectores.
Con lo que si te cabreas, quizás la culpa sea de los lectores (incluyéndome) que simplemente hacemos caso a lo que queremos oír. Es decir, reafirma aun más la teoría de que, lo interesante es el tiempo y el horóscopo, uno que falla (¿nieve, ande’?) y otro con el que apuestas la infusión del día siguiente con los compañeros del trabajo (hoy acierta el mio ^^).
Pero digo yo, esta ‘farsa’, ¿no les perjudica su propia imagen? Porque (por poner el ejemplo facilón) maese SoloRajoNo, da una imagen de ¿nene enfadado que no quiere moverse? que no creo que le quede muy bien de cara a las gradas.
March 16th, 2010 at 8:55 am
Roger, ¿no te has salido por la tangente con lo de la negociación en público? Bueno, espero que escribas sobre la manera de trabajar de Las Cortes españolas y la compares con la que conoces de los EUA.
Otra cosa, ¿podríais incorporar un sistema de aviso de comentarios por email?, por favor.
March 16th, 2010 at 12:23 pm
No creas. Es mucho más difícil llegar a acuerdos si estás hablando hacia los votantes - para empezar, no darás la razón a tu contricante en nada, no sea que lo usen en tu contra. Imagina intentar cerrar una reforma sin poder decir “me gusta esto” - que es básicamente lo que sucedería.
Sobre comparar legislativos, he hablado bastante de cómo (no) funciona el Congreso aquí en EUA. Las cortes en España son bastante más sencillas, gracias a la disciplina de partido. A ver si escribo algo más.
Miraré lo de avisos por e-mail - de momento hay RSS para comentarios, que es como me entero de todo. :-).