Una oportunidad perdida
Hoy quería hablar sobre la propuesta del gobierno para reformar el mercado laboral. Una lectura pausada, tranquila, viendo qué cambios ponen sobre la mesa y cómo afectarán a la economía. Un estudio de las medidas. La situación en el mercado laboral es absolutamente catastrófica, especialmente entre los jóvenes (votantes naturales del PSOE, recuerdo - a este paso, duda que vuelvan), así que prácticamente cualquier reforma hubiera sido una mejora en comparación con el desastre actual.
¿La verdad? No hace falta que escriba nada. La reforma es básicamente irrelevante. Un parche. Un maquillaje inútil. Los cambios van todos en la dirección correcta, pero se quedan patéticamente cortos; el gobierno está proponiendo cruzar un oceano dando saltitos desde la orilla. Me podría poner en detalles, como el contrato con 33 de indemnización en vez de 45, pero es básicamente inútil. Los jóvenes no tienen antigüedad; cuando toca echar gente, serán ellos los que se lleven los tortazos, sean fijos o temporales. La asimetría seguirá allí. El resto de medidas (inspección laboral, concentrar incentivos, encarecer temporales, trabajo a tiempo parcial) son buenas ideas, pero se quedan tan ridículamente cortas que no tendrán un efecto significativo.
Es la flexibilidad, es el coste del despido. Los sindicatos se desgañitarán diciendo que de media los trabajadores cobran 22 días por año al perder al trabajo, pero la media es irrelevante; la inmensa mayoría de trabajos perdidos no son indefinidos. La reforma que necesitamos es abandonar el absurdo sistema de seguros de desempleo semiprivatizados (por que la indemnización actual es esto) y socializar estos costes aumentando la protección social, a cambio de crujir los que más tienen con impuestos para pagar el invento. Es la única reforma viable y efectiva que puede aprobar un gobierno de izquierdas, pero parece que Zapatero ha querido buscar excusas, retrasar el asunto unos cuantos meses más y renunciar a proponer un cambio ambicioso.
No es cuestión de neoliberalismo. No estamos hablando de derechos sociales. Que el seguro de despido nos lo pague el jefe en España es exactamente igual de absurdo que el seguro médico lo cubra la empresa en Estados Unidos. Es ridículo que un sistema de protección social esté en manos de nuestro jefe, no del estado.
Lo más triste, sin embargo, es la oportunidad perdida. Zapatero tenía una oportunidad única para hacer una reforma ambiciosa, aprobando unos cambios que podían reforzar el estado del bienestar a medio-largo plazo de forma tremenda.
Para empezar, el paro está por las nubes. Eso deja meridianamente claro que aprobar una reforma es necesario. Si el gobierno hace un esfuerzo en pedagogía serio (y se muestra decidido; recordar que eso es más importante que ser populista), podrían ganar el apoyo popular necesario, especialmente si la reforma crea nuevos derechos.
Segundo, el PSOE anda fatal en las encuestas. Esto puede parecer contradictorio, pero es una herramienta negociadora muy potente: Zapatero puede decirle a los sindicatos que si su propuesta no les gusta y se lanzan a la calle, el PP estará encantado de pasar una mucho más agresiva cuando saquen mayoría absoluta. Si el gobierno aparenta ser lo suficiente suicida (no les costaría demasiado; ya se están autoinmolando ahora mismo), UGT y CCOO tienen bastantes incentivos para echar una mano.
De acuerdo, el hecho que Rajoy parezca un político aún menos ambicioso y aún más pusilánime que Zapatero no ayuda en esta estrategia demasiado. La reforma, sin embargo, llegará tarde o temprano; los sindicatos estoy seguro prefieren que venga desde la izquierda. Por añadido, la fragmentación sindical es también un problema: si Zapatero plantea una reforma ambiciosa y CCOO la apoya, UGT tiene incentivos para openerse, en vista de ganar apoyo en las próximas elecciones sindicales (un dilema del prisionero). En una situación de emergencia como la actual, sin embargo, un gobierno agresivo podría defender la reforma como un acto de responsabilidad.
La verdad, todo esto es irrelevante. El gobierno ha renunciado a intentar hacer nada ambicioso. Prefieren pretender que ellos no son los que toman las decisiones, dejando todo a pactos sociales y negociaciones. Veremos cuántos meses pierden, ahora que ni la patronal está de acuerdo consigo misma.
En fin.
Tags: negociaciones, pacto social, reforma laboral





February 6th, 2010 at 8:46 pm
Roger,
El hecho es que el socialismo y el sindicalismo se han convertido en defensores de la clase media - esto a pesar de las magnificas barbas de Candido Mendez. Ves cualquier manifestacion y notas inmediatamente la edad avanzada de la gran parte de los participantes. Te juro que ninguno padece de los problemas economicos de los que no estan alli - los jovenes - pero siguen reclamando derechos como si estuvieran empotrados en la pobreza. Pero les da puta igual que los privilegios que tienen ahora los estan consiguiendo a costa de la gran masa de parados y infraempleados.
Yo no veo socialismo en ninguna parte, solo variedades de conservatismo extremo.
February 6th, 2010 at 8:58 pm
Desgraciadamente teneis razón. Hoy he escuchado a Candido Mendez comparar las propuestas de reforma con una arboleda (sic) hablar que que unos quieren serrar y otros como él injertar y abonar, que te hace pensar: por dios hombre dejate de parabolas que no somos idiotas, y sobre todo ¿cúal es el problema de negociar un contrato único? ¿qué entonces se acaba el monopolio que los sindicatos tienen en los juzgados de lo social?
ZP es pusilánime, Rajoy no reformaría ni el baño de su casa ( y precisamente esto, que lo de Rajoy se sabe ) hace que las cúpulas sindicales tengan miedo a ser responsables. Mejor que las reformas las haga la izquierda a que nos las haga la derecha
February 7th, 2010 at 10:20 am
Se te olvida que el coste del despido es SALARIO NO PAGADO (las ETTs lo tienen claro), si se trata de un despido improcedente. Y loa empresarios deben provisionarlo y sólo ahorrarse el pago en caso de que el trabajador se marche libremente (habrá negociado un incremento en la nueva empresa). Lo que el Estado no debe cubrir son los caprichos de quien despide sin motivo. Sí, por supuesto, a quien despide porque no tiene otro remedio, incluyendo la falta de necesidades de producción (lo cual ya sucede con los EREs). Lo injusto es que España le pague el paro a alguien despedido porque no le reía las gracias a su jefe… Si lo pagase el jefe, otro gallo nos cantaría.
February 7th, 2010 at 1:02 pm
[...] Una oportunidad perdida http://www.lorem-ipsum.es/blogs/materiasgrises/2010/02/una-oportuni… por ribega el 12:02 UTC [...]
February 7th, 2010 at 1:04 pm
Sobre el sistema de indemnización por despido pagado por el gobierno planteado por Blanchard y muy apoyado aquí, me gustaría saber que mecanismos tiene para evitar que sea mal usado, despidiendo un día al trabajador y al día siguiente contratandolo o rotandolo entre empresas amigas, ya algo más difícil, haciendose así el gobierno cargo de parte del salario del trabajador y con la gran ineficiencia que supone de ir despidiendo y contratando al trabajador para recibir la subvención gubernamental.
Además esto no quita que un trabajador no se moverá de una empresa a otra aunque en un principio sea lo que más le conviene si al cambiar pierde los años acumulados para conseguir una buena indemnización por despido, lo que reduce la productividad.
Por esto prefiero un sistema de flexi-seguridad más basado en una buena protección social, con requirimientos en cuestiones como búsqueda de empleo y/o formación, y un coste de despido muy barato.
February 7th, 2010 at 2:09 pm
“Sobre el sistema de indemnización por despido pagado por el gobierno planteado por Blanchard y muy apoyado aquí, me gustaría saber que mecanismos tiene para evitar que sea mal usado”
Un impuesto sobre los despidos.
February 7th, 2010 at 2:28 pm
Gracias citoyen, pero como sabes existe el comportamiento free-rider, cuando el empleador usa el comportamiento que te he descrito recibe el beneficio pero el coste, el impuesto sobre los despidos, lo pagan el conjunto de empresas y no solo quien despide, si fuera así seguiríamos en las mismas que con el sistema actual.
February 7th, 2010 at 6:33 pm
No exactamente. ¿Has leído el post dónde presento el tema?
http://www.lorem-ipsum.es/blogs/laleydelagravedad/2009/02/pasando-reformas-iv-una-alternativa-a-la-indemnizacion-por-despido.html
Además, ahora las causas de despido están muy judicializadas. http://www.lorem-ipsum.es/blogs/laleydelagravedad/2009/12/costes-de-despido-buenos-y-malos.html
February 8th, 2010 at 8:45 pm
Oportunidades perdidas (réplica a Senserrich)…
Roger Senserrich considera que la propuesta de reforma del mercado laboral del Gobierno es una oportunidad perdida, pero su alternativa me sigue chirriando. Copio (énfasis mío): Es la flexibilidad, es el coste del despido. Los sindicatos se desgañit…
February 9th, 2010 at 3:02 am
[...] No he tenido tiempo para comentar nada hasta ahora, aunque otros ya lo han hecho bastante bien. Yo me centraré sólo en una parte, que es la que últimamente más me interesa: ¿cómo afecta [...]
February 14th, 2010 at 12:19 pm
[...] burda en contra de reformas necesarias, y que si presenta alternativas, al menos sean realistas o lo suficiente aterradoras para los sindicatos como para que estos se vuelvan locos buscando [...]