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El Coliseo

De críticas irrelevantes

Hoy Popota me lanza una estupenda diatriba desde su bitácora, diciendo básicamente que todo lo que digo es erroneo. No estaría mal que cuando alguien se pone a criticar con ese entusiasmo, sin embargo, se tomara la molestia de al menos criticar cosas que tienen cierto sentido, o son remotamente sensatas.

Ciertamente, no soy infalible. La salud política de Rajoy es bastante mejor de lo que esperaba (de hecho, estaba convencido que no llegaba a año nuevo, y mira), sin ir más lejos. Aún así, decir que siempre he dicho que Aguirre todopoderosa es una burrada; llevo años diciendo que no llegaría nunca a ser candidata. Lo que no es de recibo, sin embargo, es que diga hasta hace un par de meses sólo decía que Zapatero era brillante pero se explicaba mal; no tengo que rebuscar demasiado para encontrar artículos no precisamente positivos sobre el gobierno bastante antes. El gobierno se explica mal, pero llevo una buena temporada que no está haciendo lo suficiente.

Del mismo modo que llevo una temporada larga criticando al gobierno en algunas cosas (y no en otras; ningún gobernante lo hace todo mal), tampoco es que haya descubierto que el mercado laboral español es un desastre hace dos días. Sin rebuscar demasiado, por aquí andaba el 2005, diciendo más o menos lo mismo que ahora. Eso no quita que ser flexible o corregir posturas sea malo; de hecho, no está mal hacerlo de vez en cuando.  He cambiado de opinión sobre muchas cosas, especialmente cuando la realidad ha demostrado que estaba equivocado (muestra épica de estupidez personal). En fin, lo dicho. No soy infalible.

El problema, sin embargo, no son los ataques personales. Cuando Popota hace crítica “substantiva” sobre el mercado de trabajo sus argumentos no se aguantan por ningún sitio.

Primero de todo, la configuración del mercado laboral que he ido defendiendo desde hace una temporada es cualquier cosa menos neoliberal. Por ejemplo, no quiero abaratar el despido - lo que quiero es que no sea el empresario el que paga la indemnización. La idea es que cuando una compañia se meta en problemas la decisión sobre quién pider el trabajo no se tome en base de la antigüedad de los trabajadores, sino según quién es más productivo. La indemnización la pagaría el estado, con el empresario o bien pagando un impuesto fijo por cada despido, o bien un impuesto adicional a priori para “asegurar” el trabajador.

Todo ello, por supuesto, estaría respaldado por un estado de bienestar potente - más potente, de hecho, del que tenemos ahora. Quiero subsidios de paro más altos, mejores servicios sociales, reforzar la ley de dependencia, programas públicos de formación profesional grandiosos, gasto público a espuertas. Defender crear impuestos nuevos y aumentar el gasto público será muchas cosas, pero no es precisamente neoliberal.

Más allá de eso, Popota atribuye el alto paro a la economía del ladrillo y mercado laboral dual herencia de la era González. No sé qué clase de persona puede defender de forma lógica que el coste de despido no es un problema pero que el mercado laboral dual sí lo es - es como decir que la ley de la gravedad no forma parte de las leyes de la física.

Poner como ejemplo China en costes de despido es casi cómico. El cumplimiento de las leyes en el país asiático es como poco dudoso (básicamente no se aplican), así que lo que digan los libros es una cosa, la realidad es otra. Más allá de eso, la economía China se basa todavía en un crecimiento extensivo (añadir más mano de obra y recursos), no intensivo; es relativamente fácil pretender tener derechos sociales cuando estás creciendo a base de importar tecnología e innovar más bien poco (¿os suena la España franquista? Exacto). Los costes laborales Chinos siguen siendo patéticamente bajos, así que realmente no es que estén encareciendo el factor trabajo.

El resto del artículo no tiene nada parecido a un argumento. Menciona a Stiglitz, un tipo que es el padre fundador del análisis de los costes laborales (el hacerlos artificialmente altos, en su modelo, favorece a los empresarios y crea desempleo) y Viçenc Navarro, alguien que no es economista ni lo intenta. Después saca a paseo a Alemania, un país que tiene un paro completamente distinto al nuestro: coyuntural, no estructural, una economía exportadora, no importadora, y una productividad altísima, no patética. Oh, y un coste de despido muchísimo más bajo que el de España.

El artículo es, básicamente, un ejemplo de libro de antireformismo furibundo; una oda a las sagradas instituciones laborales del franquismo mezcladas con ataques ad hominem. No aporta nada, no explica nada. Sólo es retórica populista irada, echando la culpa a todo el mundo pero negándose a cambiar absolutamente nada.

Basta decir, no nos lleva a ningún sitio.

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20 Responses to “De críticas irrelevantes”

  1. Maketo power » Lo mejor de la semana LXI Says:

    [...] da una buena respuesta a mi artículo de ayer en De críticas irrelevantes. Me llama lo mismo que la prensa de los malos a Obama por lo de la reforma financiera [...]

  2. Per[la|pau]* Says:

    Navarro no es economista, al menos lo que tú debes entender por eso, puesto que hace muy bien el trabajo de desenmascarar las falacias dogmáticas en las que se fundamentan “vuestras” afirmaciones. También ha sido asesor de multiples gobiernos de todo el mundo. En resúmen, es un gran y verdadero socialdemócrata. Pero, a pesar de esto, creo que se merece un gran respecto. Al menos no menos que tú, Marc Vidal o Sala i Martín, por poner el ejemplo de 3 economistas economistas

    Por cierto, de su web: (http://vnavarro.es/)
    Vicenç Navarro ha sido Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona. Actualmente es Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Pompeu Fabra (Barcelona, España). Es también profesor de Políticas Públicas en The Johns Hopkins University (Baltimore, EEUU) donde ha impartido docencia durante 35 años. Dirige el Programa en Políticas Públicas y Sociales patrocinado conjuntamente por la Universidad Pompeu Fabra y The Johns Hopkins University. Dirige también el Observatorio Social de España.

  3. Jose R. Says:

    Eres un moña!! Vaya respuesta menos troll-hunter!! Queremos sangre!!

  4. Kiko Llaneras Says:

    Perlapau, un debate no es “desenmascarar las falacias dogmáticas” de un supuesto “vosotros”. Si consideras desde el inicio que los argumentos ajenos son eso, mal vamos.

    PS. si va en serio, esta frase suena fatal: “En resúmen, es un gran y verdadero socialdemócrata.”

  5. Alatriste Says:

    Roger, ya deberías estar acostumbrado a que a cualquiera que quiera cambiar algo desde la derechona le llamen cositas como perroflautico y desde la “verdadera izquierda” palabros como neoliberal si es en economía y neocon si es en otro campo. Son palabras clave, etiquetas que han llegado a no significar nada por sí mismas y cuya utilidad es meramente ahorrar neuronas, dado que una vez que se usan ya no hay que razonar la crítica.

    Per[la|pau]*: un post precioso. de verdad. Nada que haga sospechar que te hayas molestado en leer el texto de Roger, oscuras alusiones a un fantasmal “ellos” (”vuestras” afirmaciones), culpabilidad por asociación… un ejemplo de libro.

    Ah, y un detalle: Marc Vidal no es economista; que yo sepa los títulos de ese elemento son en publicidad - se nota - y en administración de empresas, que no es en absoluto lo mismo.

  6. Per[la|pau]* Says:

    Kiko, durante el tiempo que llevo siguiendo a Navarro, aún no he visto a nadie que le ose replicar. Y eso que ha dado argumentos de peso a diferentes “gurús” como JB Culla, Sala i Martin o Jordi Sevilla, y todos los mass-media del pais. Con nombres y apellidos, pelos y señales. Y nada, nadie entra al trapo (al menos que yo haya sido capaz de encontrar). Ahora parece que por aquí tampoco se comparten sus postulados. ¿Pero alguien se atreberá a rebatirle? De veras que me placería.

    Lo de la frase, va en serio: hoy en dia aún no se distingue en muchos casos un socialista de un socialdemócrata o un socioliberal. Y creo que la immensa mayoría de ecconomistas que se hacen llamar socialdemócratas realmente son socioliberales.

    Alatriste, si he llegado a la alusión a Navarro, que está casi al final del texto, quizá sí que me haya leído la entrada entera. ¡Ay, esa capacidad deductiva! Respecto al perfil de Marc Vidal, díselo a Roger, que me parece que hace un tiempo se molestó en responderle y todo. No soy yo quien menosprecia a nadie.

  7. Marc Fargas Says:

    Roger, no se porque te quejas si es justo lo que pediste: http://twitter.com/Egocrata/status/8914599588

    “Estoy sorprendido por la falta de trolls hoy. He hablado de la reforma laboral, pero aún no ha aparecido nadie (demasiado) histérico.”

    Ahora no te quejes si “los últimos supervivientes de la cultura del esfuerzo” te dice que a tu lado Diaz-Ferran es un comunista anti-globalización; que siempre la cagas (como se puede admirar a alguien que siempre la caga?)

    La “verdad” es que esperaba una respuesta mucho más [situar-sinonimos-de-troll-hunter-precedidos-por-hiper-super-mega] por tú parte! Secundo a José R., ¡queremos Sangre! jeje

  8. Per[la|pau]* Says:

    Por cierto, simplemente quería señalar que si mis dogmas fueran cuestionados por gente como Stiglitz o Navarro, a mi, como mínimo, me preocuparía. Y en ningún caso pasaría a menoscabar la figura de estos personajes.

  9. domingo Says:

    No entiendo porque decir que el coste de despido no es un problema es contradictorio con decir que el gran problema es la burbuja inmobiliaria.
    Si el coste hubiera sido cero para la empresa, ¿que mas le da si no vende pisos?

  10. Alatriste Says:

    Per, excelente remate a un trabajo bien hecho

    - Esa insistencia en que las opiniones contrarias son “dogmas” es un toque muy bonito. Un recurso estilístico muy apreciable.

    - ¿Qué Stiglitz quéeeeeeeeeeee? Si Joseph Stiglitz ha hablado a favor de cómo está regulado el mercado de trabajo en España, quiero una fuente. Eso, lisa y llanamente, no se puede soltar así como así, colega.

    - No, no te has leído lo que escribió Roger. Lo has mirado por encima, y punto. Si lo has hecho, anda, dame tu opinión acerca de las cosas que sí afirma: cosas como que defiende el mantenimiento de la indemnización, pero pagada por el estado, una subida de impuestos, y un gran aumento del gasto público. Cosas que estoy por decir que a Marc Vidal y a Navarro i Salas les iban a encantar… vamos, seguro del todo.

  11. Per[la|pau]* Says:

    “No sé qué clase de persona puede defender de forma lógica que el coste de despido no es un problema pero que el mercado laboral dual sí lo es”

    Pues quien considere que la solución a la dualidad del mecado laboral no pasa por la reducción del coste del despido. Es de una obviedad tal, que da vergüenza hasta enunciarlo: la equiparación se puede hacer por arriba o por abajo. Los dogmas liberales sólo reconocen una de las 2 opciones, por lo tanto, los que ven las 2 son de la clase de personas “no liberales”. ¿Fácil, no?

    Y a quien defiende la gratuidad (para el patrón) del despido quizá no sea neoliberal, pero ultraliberal sin duda que lo es.

  12. Per[la|pau]* Says:

    ¡Vaya! Alatriste, sin haberte leído ya te estaba respondiendo. ¡Qué cosas!

    Pero me, por otro lado, me parece observar que me empiezas a confundir con Popota. No, no soy yo.

  13. Raúl S. Says:

    “Y a quien defiende la gratuidad (para el patrón) del despido quizá no sea neoliberal, pero ultraliberal sin duda que lo es.”

    Pregunta inocente: ¿puede explicar la diferencia entre neoliberal y ultraliberal? Es que suena, con perdón, a capítulo de los Power Rangers.

  14. Kiko Llaneras Says:

    Per[la|pau], no entro al debate, solo digo que no se puede empezar a debatir diciendo que los argumentos ajenos son “falacias dogmáticas”. Si lo son, se desarticulan con hechos y argumentos, no con adjetivos.

    En cuanto a la frase, “es un gran y verdadero [socialdemócrata]”. Sin extenderme: suena totalitaria (dogmática) a morir.

    Saludos.

  15. Pero, ¿y el concepto, eh? | Los dos minutos de odio Says:

    [...] Per[la|pau]*, de las evidentes (¿?) diferencias entre neoliberalismo y ultraliberalismo [...]

  16. Creu Says:

    Sin animo de hacer demagogia, y por ver si de una vez te decides a responder. ¿Que te parecería que el estado hiciera cumplir la ley y acabara con los contratos temporales fraudulentos? Bastaría con que la Seguridad Social echara un ojo.

  17. francisco Says:

    Per,

    Ahora mismo hay tipos de contrato a coste 0 de despido y otros a 45, ponerlo a 20 no lo reduce ni lo aumenta, lo homogeiniza.

    Espero tus descalificaciones, porque supongo que a un argumento tan sencillo no tendrás mucho que decir.

  18. citoyen Says:

    Coincido con Jose, vaya respuesta más “mi pequeño pony”.

  19. Manuel Says:

    Nada Roger, solo felicitarte por haber sido merecedor de la atención de los defensores de la verdadera izquierda. Querías troleo, y no tienes comentarios, sinó un post entero. Y encima te consideran bueno, aunque estés con los malos. Yo de mayor también quiero ser de estos que están es su púlpito y reparten los carnets de buenos y malos. Es lo que tiene poseer la verdad absoluta.

    Por otro lado, como demuestran los comentarios a este post, uno tiene la duda de que realmente te lean, porque acusarte de defender la gratuidad del despido para el empresario cuando te refieres explícitamente a su participación en el coste mediante un impuesto previo o a posteriori (y que entiendo podría ser incluso superior al coste actual de la indemnización por despido si se despidiera un trabajador con poca antigüedad) es no entender nada. O no querer entenderlo, que es peor.

    Y conste que yo no estoy por sacralizar ninguna fórmula, puesto que puede haber más de una que funcione. Lo que no es normal es que llevemos años y años con un paro muy superior al resto de países del entorno y se anatemice a quien propone discutir soluciones.

  20. Per[la|pau]* Says:

    Despues de unos dias de ausencia… Quizá llego tarde, pero, Francisco: ¿Y porqué no homegeneizarlo a 30 ó 35 días?

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