De políticos y acción
“When people are insecure, they’d rather have somebody who is strong and wrong than someone who’s weak and right” Bill Clinton.
¿Recordáis los chistes que hacían muchos sobre José Blanco? Eso de llamarle Pepiño, cachondearse de su nivel educativo y mofarse de su acento. Durante una buena temporada, Blanco fue el patán imaginario preferido de la derecha; el tipo bajito de provincias que la prensa de Madrid disfruta tanto despreciando.
Estos días, sin embargo, Pepiño es visto de otra manera. Le preguntan si es el sucesor de Zapatero. Es uno de los ministros mejor valorados, tanto por los votantes como por los empresarios del sector. Algo debe haber sucedido estos últimos meses en el Ministerio de Fomento. ¿Qué será?
Parece mentira, pero José Blanco ha resultado ser (de momento) un ministro de primera. En los últimos meses Fomento ha resuelto una cantidad increíble de problemas y reclamaciones en todo el país, desde trazados de líneas a gestión de infraestructuras, ha traspasado cercanías a una autonomía, ha tocado temas tabú como las cuentas de Aena y ha hablado con todo el mundo y salido en todas las fotos. Puestos a hacer cosas, Blanco incluso ha preferido comerse retrasos en los aeropuertos a ceder a las reclamaciones de los presuntamente intocables controladores aéreos, explicando claramente qué está sucediendo y (de momento) ganándose la opinión pública.
Ya que estamos repasando la popularidad de ministros, ¿recordáis cuando Rubalcaba era el señor de las tinieblas del PSOE? Sí, hace unos años, antes de llegar a ministro de interior. Ahora es otro de los presuntos sucesores de Zapatero (y si tengo que escoger, creo también sería mi candidato) y uno de los políticos con mejor nota. Si mal no recuerdo, el ministro de interior es tradicionalmente uno de los más valorados en todos los gobiernos, en gran medida porque es el hombre de acción del gobierno: siempre ahí fuera, dando ruedas de prensa y plantando batalla a los malvados.
¿Por qué digo esto? Cuando un votante más o menos normalillo hecha un vistazo a lo que están haciendo los políticos, normalmente no decide lo que piensa en base a una ardúa lectura de bitácoras políticas de calidad. Puestos a no prestar atención, el susodicho votante problamente lee sus noticias políticas en el Marca, y sólo presta atención a las noticias en la tele durante parte meteorológico. Puede que escuche la radio en el coche y lea la prensa gratuíta en el metro, pero en general formará su opinión en base a una combinación de atajos ideológicos e impresiones generales.
Volvamos a la cita de Bill Clinton al principio. Uno de los mecanismos informativos más fáciles de seguir para un votante es básicamente ver si un político está intentando hacer algo o no. En el gobierno español hay dos ministerios que son básicamente activos por defecto, interior y fomento; los responsables de ese departamento pueden pasarse el día tomando decisiones y planificando si tienen ganas de salir por la tele. Cuando el político al mando es bueno (y -oh cielos- Pepiño ha resultado ser un excelente ministro de fomento) es natural que los votantes acaben viéndole en la tele de forma constante, explicando y pontificando sobre el por qué ha tomado una decisión u otra.
El gobierno socialista, cuando ve lo que dicen las encuestas, debería recordar esta simple máxima sobre la política: a los votantes les gusta que hagan cosas. De hecho, casi les gusta que hagas cosas por que sí, sean buenas o malas; para alguien que no está prestando demasiada atención, es mejor que te vean pegándote de leches con alguien de forma heróica a ser percibido como el tipo de aspecto tristón y aburrido que ven de reojo en las notiticias de vez en cuando.
Pasar a la acción, aprobar medidas, meterte en batallas es, en no pocos casos, mejor que sentarte en un rincón y no hacer nada. No hablo de medidas de vuelo gallináceo, cosas como discutir la cadena perpetua (¿en serio?) o cementerios nucleares (¡crucial! ¡grande!). Hablo de cosas que sean un petardazo de impresión, que hagan ruido, que exijan discutir, debatir, explicar y acabar pasando leyes contra viento y marea.
Es importante tener en mente dos cosas. Primero, los votantes en la mayoría de los casos no entienden demasiado bien lo que se está debatiendo. De hecho, muchos te darán la razón por el mero hecho que te votaron en las últimas elecciones, especialmente si alguien que les cae mal está en contra. Segundo, los votantes (y los periodistas, que no es que sean genios) tienden a asociar victorias parlamentarias y leyes aprobadas con buenas políticas públicas, si no a corto sí a medio plazo. Todos tenemos un sesgo inherente a creer que el status quo es la mejor opción posible (vía aversión al riesgo), así que aprobar una reforma mueve por sí sola la opinión pública hasta cierto punto.
Dicho en otras palabras: muchas políticas que son impopulares en las encuestas, de hecho no lo son tanto. La opinión pública es mucho menos sólida de lo que parece en los sondeos; leyes que parecen ser mortiferas de hecho son mucho menos peligrosas de lo que parecen. Lo que es increíblemente peligroso para un político, sin embargo, es ser percibido como alguien no quiere o no puede (*) aprobar una ley ni aunque el país entero le pida de rodillas, no importa lo mal que vaya el país.
Sé de sobras que hay algunas reformas estructurales que son horriblemente peligrosas. Sé que hay medidas que en España te meten inmediatamente en un campo de minas, con todos Dios dándote de sopapos por tu tremenda osadía y desalmada crueldad. El problema es que muchos de estas reformas son necesarias para (sí, lo sé) cambiar el modelo productivo del país y salir de la recesión. El gobierno puede escoger entre hundirse en las encuestas y perder las elecciones tras haber dado una señal alta y clara al electorado diciendo que no iba a hacer nada demasiado terrorífico, o bajar al ruedo, intentar morir matando, y con suerte convencer a los votantes que puede que no tiengas razón, pero los tienes muy buen puestos.
Me parece que la decisión está clara.
(*): Nota para cobardes recalcitrantes: el PSOE tiene un partido disciplinado, una mayoría parlamentaria gigantesca y una burrada de partidos pequeñitos que pueden apoyarles. No estamos hablando del Partido Demócrata; en una democracia parlamentaria como la española, si el gobierno quiere, puede. No hay excusas.
Tags: partidos disciplinados, racionalidad limitada, reformas, voto





January 27th, 2010 at 10:17 am
Estoy muy de acuerdo con tu entrada. Lo más sorprendente para mi, al menos en el caso de Pepiño, es que el ciudadano parece estar valorando la capacidad para resolver problemas que estaban atascados y de explicarlos más o menos claramente frente a las cámaras. Más que el mero hecho de “hacer cosas”: si tomamos el ejemplo de Miguel Sebastián, éste también “hace cosas”… sin embargo, la sensación de estar improvisando, de no mantener una coherencia entre su discurso y sus acciones, y de ser el chico de la “idea feliz” y la “propuesta chusca” no le permite, lógicamente, estar bien valorado por los ciudadanos.
Por lo tanto, no sólo es “hacer cosas”: se trata de resolver problemas, y luego explicarlo bien a la opinión pública. Si sólo mantienes la apariencia de “hacer cosas”, aunque estés todo el día en los medios explicándote y haciéndote autobombo, eso termina pasándote factura, como le está pasando a Sarkozy en Francia.
Saludos.
January 27th, 2010 at 10:38 am
“Bla, bla, bla… [reforma laboral].”
Pues yo seguiré con mi “bla, bla, bla, … REFORMA PATRONAL”.
Y me parece muy valiente un gobierno que aguanta la presión y no cede hasta que las REBAJAS sean justas y pactadas, y los sacrificios asumidos de forma PROPORCIONAL a la responsabilidad y la capacidad de cada uno. El cambio del modelo productivo no se porducirá facilitando un modelo basado en (más) mano de obra (más) barata, sino todo lo contrario.
January 27th, 2010 at 10:39 am
Para lo que pretendes hacen falta claridad de ideas, pelotas y no tenerle miedo al que dirá el futuro.
Felipe Glez. las tuvo, en numerosas ocasiones, nos metió en la OTAN poniendo sus pelotas en la mesa y diciendo que se hacía y punto (aquelo que parecía tan importante luego resultaba que no tuvo consecuencia alguna), cerro astilleros, cerro empresas y le dió lo mismo si eso parecía contrario a ser de izquierdas, si hay que hacerlo, se hace.
Yo a ZP (al que aprecio y estimo por muchas cosas) no le veo ese estilo, se mueve en los ideales más comodamente que en la práctica, fue más fácil llevar a la práctica el simbolismo de igualdad de los homosexuales (apenas hay matrimonios gays en porcentaje, no hay consecuencias reales) que la realidad de la ley de memoria (desenterrar fosas es cansado, muy cansado, requiere tiempo y determinación).
ZP no está dispuesto a pasar a la historia como el gobernante de izquierdas que se cargo derechos laborales (como si un 25% de los trabajadores los tuvieran ahora, con cero días de despido de autonómos o empleados fijamente temporales).
Hay dos motivos, la falta de pelotas sumada a la sensación de que puedes perder el apoyo de los votantes y (sobre todo) el miedo a que el PSOE sufra el mal de la izquierda europea (Alemania, Francia, Italaia, etc..) porque si la izquierda le quita derechos a los trabajadores (opinión populista) ¿para que votarla?
¿Debe el PSOE hacerse el harakiri político para salvar la economía española o dejar que llegue el PP al gobierno y cargue con la culpa dandole otros 20 años de supervivencia mientras la izquierda decide que quiere ser de mayor?
A mi me molan los heroes, ojala lo fueran, pero francamente, de eso no tenemos…
January 27th, 2010 at 11:48 am
@Per[la|pau]*
Todo indica a que eres un pedorro pretencioso iletrado, incapaz de entender nada de lo que sugiere roger y que, caso de ser tío, probablemente la tengas del tamaño tamaño de un mechero bic.
January 27th, 2010 at 12:18 pm
“Y me parece muy valiente un gobierno que aguanta la presión y no cede hasta que las REBAJAS sean justas y pactadas, y los sacrificios asumidos de forma PROPORCIONAL a la responsabilidad y la capacidad de cada uno”
Antes de decir estas cosas, uno debe ir, y mirar la evolución desde 2007 de los beneficios empresariales en España y la masa salarial.
http://www.bde.es/webbde/SES/Secciones/Publicaciones/InformesBoletinesRevistas/BoletinEconomico/09/Nov/Ficheros/art2.pdf
Mira el gráfico 1.
Las crisis impactan desprporcionadamente sobre los beneficios.
La fracción del trabajo en el output es anti-cíclica.
Los empresarios aseguran al trabajador.
La volatilidad del VAB se descompone en tres componentes: la de los salarios, la de los acreedores y la de los poseedores del capital (recursos propios), y la volatidad crece por el orden indicado de los sectores.
Creo que se decir esto de tres o cuatro formas más, pero espero que basten las anteriores.
January 27th, 2010 at 12:40 pm
Pues sí, la derecha adora a Pepiño.
Zapatero en el sentido que mencionas es una consecuencia directa de Aznar y lo de Irak: Zapatero descubrió que le iba bién ir a favor de la opinión pública y no en contra, y sigue con ello. Me atrevería a decir que es una de sus señas de identidad y él lo considera así.
Pero tocas un tema muy interesante: la posible ¿y deseable? sucesión de Zapatero… Creo que muchísimos votantes del PSOE están hasta los huevos de su estilo. Creo que cualquier otro candidato en el PSOE se zampa a Rajoy.
Rubalcaba también sería mi candidato; para mí es el político español que mejor habla; pero el problema que les veo a él y a Blanco es que España ha demostrado preferir a sus nuevos presidentes más jóvenes.
January 27th, 2010 at 12:49 pm
“Creo que cualquier otro candidato en el PSOE se zampa a Rajoy.”
Muy rápido lo dices, vaquero. Siempre se puede ir a peor.
January 27th, 2010 at 12:56 pm
Tienes razón, Citoyen. Pues concretaré: cualquiera de los dos que se han mencionado, y probablemente alguno más. Está claro que Bibiana Aído no… :-p
January 27th, 2010 at 1:23 pm
Te ruego que me censures el comentario en aras de la calidad de los comentarios pero has colado un “hecha un vistazo” que es altamente censurable.
January 27th, 2010 at 3:00 pm
¿Es Pepiño un ministro competente o su predecesora una petarda? ¿O las dos cosas?
January 27th, 2010 at 3:03 pm
Kantor, yo no estoy acostumbrado a interpretar este tipo de gráficas. De hecho sólo me dedico a ilustrarme leyendo gente como Marc Vidal, Vicens Navarro o Senserrich. Así que quizá no intreprete bién ni la gráfica ni lo que dices. Pero entiendo que reseñas que el número de empleados desciende en un número mucho mayor proporcionalmente que el de lo costes salariales. Entiendo, por tanto, que propones que los costes salariales varien en función de los beneficios empresariales. Es decir, que nuevamente, en lugar de invertir en la mejora de la productividad, se han de abaratar los costes. ¿Es eso?
January 27th, 2010 at 4:22 pm
No, quiero decir, y eso es lo importante, que los beneficios caen mucho más rápido que el valor añadido (VAB).
VAB=Salarios+Intereses+Beneficios
La crisis impacta mucho mas fuertemente en los beneficios que en los intereses y en los salarios.
January 27th, 2010 at 4:29 pm
¿Rubalcaba y Pepiño buenos ministros? ¡Lo que tiene uno que leer!
Pepiño ha sido, es y será por siempre un patán. Un ni-ni de la política: ni estudios, ni carrera profesional; no se le conoce otra actividad que la política. Aunque eso sí, en las malas artes de la política es todo un maestro. ¿Que tiene buena imagen? De acuerdo: lo difícil es tener mala imagen cuando se está al frente de Fomento. Sólo sé de un ministro al mando de Fomento con mala imagen: la Maleni (de quien se dice que le “ascendió” Chaves para librarse de ella), que además era impopular, era mala.
Rubalcaba es otro pésimo ministro de Interior con buena imagen, y mil veces más peligroso que el de Fomento debido a su excelente preparación. Protegido del grupo PRISA, magnífico dando explicaciones claras y sencillas - en la universidad debió ser un buen profesor - y tras las bambalinas, una versión hispana del siniestro Fouché. Y ese talento es lo que lo hace un mal ministro de Interior, ya que no se dedica a otra cosa. El caso Marta del Castillo es palmario: ciertas pruebas de ADN tardaron unos 20 días en hacerse debido a la falta de las máquinas precisas, perdiéndose un tiempo precioso que el presunto asesino y sus cómplices aprovecharon para destruir pruebas y liarlo todo de tal forma que ni los primeros espadas de la Policía Nacional pueden ya hacer gran cosas. Eso sí, mucha foto de helicóptero policial pasando bajo un puente sobre el río Guadalquivir.
Es más importante hacer que se hace que hacer. De ahí la popularidad de estos dos ministros que, además de su habilidad en estos menesteres, cuentan con el respaldo del potente multimedia formado por PRISA y Roures y vasallos como Tele 5 o Antena 3 y la sumisión de la nueva (y ruinosa) COPE. Y es que me pregunto, Roger, si Pepiño tendría tan buena imagen si te desayunases con escándalos como el de VillaPSOE, donde el de Palas de Rei tiene una chaletito a pie de playa, diga lo que diga la ley de Costas.
January 27th, 2010 at 4:32 pm
¿Entonces?
January 27th, 2010 at 5:04 pm
““Y me parece muy valiente un gobierno que aguanta la presión y no cede hasta que las REBAJAS sean justas y pactadas, y los sacrificios asumidos de forma PROPORCIONAL a la responsabilidad y la capacidad de cada uno”
Yo respondia a esto. Los sacrificios asumidos en la crisis por los empresarios son siempre superiores (en terminos monetarios) a los de los trabajadores. Siempre en una crisis lo que mas sufre son los beneficios.
January 27th, 2010 at 5:27 pm
Y en España, a diferencia de lo que ocurre en otros países, al empresario generalmente no le duelen prendas al desacerse de capital humano, puesto que trabaja en sectores que requieren mano de obra poco cualificada y barata, fácilmente reemplazable. Así que, con el cambio del modelo productivo, no sólo se debería conseguir mayor robustez económica y mayor productividad, sino mayor equiparacion salarial con los paises de nuestro entorno (UE15) y mayor estabilidad laboral.
Y no merece la que empecemos a deliberar sobre la diferencia entre disminución de beneficios y pérdidas, ¿verdad?
January 27th, 2010 at 6:12 pm
No liemos una cosa con otra. De momento ya estamos de acuerdo en que la crisis impacta más sobre los beneficios que sobre los salarios, asi que ya sabemos quien pierde más en términos monetarios entre capital y trabajo.
Tambien es verdad que el trabajo sufre su pérdida de forma especialmente desigual, ya que las horas las horas trabajadas y los salarios por hora apenas bajan, y toda la reduccion de la renta laboral es aumento del desempleo a tiempo completo.
Para más informacion sobre la estrctura de la crisis, mira en mi blog:
http://www.lorem-ipsum.es/blogs/equilibriosocial/2009/02/recuperacion-abaratamiento-y-recolocacion-de-los-factores-estimulacion-de-la-demanda/
y sigue los links que mas te interesen.
January 28th, 2010 at 9:30 am
Cuando tenga suficiente tiempo, te leo. A ver si averiguo dónde quieres ir a parar. De momento parece claro tu análisis, pero no has querido reconocer la consecuencia lógica que de él se deriba. Espero que leyéndote encontraré tus propuestas.
Pero, de entrada, niego la mayor: Insisto que no es lo mismo dejar de ganar que perder. Por lo tanto, que la crisis impacte más sobre los beneficios que sobre los salarios, no quiere decir, ¡ni mucho menos!, que el capital pierda más que el trabajo. Además que, con este planteammiento, se obvia la cuestión social más relevante: lo salarios sirven para el sustento de las personas y los beneficios para la acumulación del capital.
February 6th, 2010 at 6:31 pm
[...] aprobar una reforma es necesario. Si el gobierno hace un esfuerzo en pedagogía serio (y se muestra decidido; recordar que eso es más importante que ser populista), podrían ganar el apoyo popular necesario, [...]