Políticos y profesionalismo
Jesús escribía hoy sobre la necesidad de imponer una limitación de mandatos a los políticos, para asegurar una cierta vitalidad en nuestra democracia. Por GS han contestado estupendamente a esta afirmación, pero me gustaría reiterar algunos detalles.
Hay un sitio en Estados Unidos que han puesto a prueba esta clase de inventos - de hecho, han puesto a prueba una ámplia variedad de propuestas que muchos en la izquierda apoyan. Tienen primarias, elección directa de legisladores, limitación de mandatos para representantes y senadores, elección directa de un montón de cargos ejecutivos (también con limitación de mandatos) y utilizan referéndums e iniciativas populares constantemente. Ese sitio se llama California, y es, de lejos, el sistema político más disfuncional del país.
Geógrafo señala con buen criterio uno de los problemas graves en este caso, la falta de experiencia galopante de los legisladores. Escribir leyes y gestionar un presupuesto de 100.000 millones de dólares no es algo ni sencillo ni fácil de aprender; el resultado ha sido un sistema de gobierno caótico preso de regulaciones absurdas, una constitución sin sentido y un grupo de gente que realmente no sabe lo que está haciendo. En el mundo hay muy pocas empresas que muevan esa clase de números (apenas cincuenta facturan más que eso); nadie en su sano juicio esperaría que sus directivos sólo pudieran trabajar en ellas ocho años.
Gobernar no es fácil. Si un político llega al parlamento o gobierno en frío, sin experiencia previa, va a encontrarse que de repente tiene un montón de amiguetes dándole consejos, y una administración pública con una curiosa afición a decir que toda reforma propuesta es “cara”, “valiente” y “polémica”, además de ser horriblemente complicada. Pasar reformas ambiciosas, especialmente las que luchan por cambiar el status quo, es difícil incluso en un sistema tan parlamentario. Si queremos mayorías legislativas efectivas y gobiernos ambiciosos no queremos un puñado de gente recién llegada; queremos tipos que pueden abrir puertas a mordiscos si hace falta.
Queda, por descontado, el punto más importante en contra la limitación de mandatos: es un desperdicio de talento espantoso. Imaginemos, por un momento, que el Partido Popular echa a Rajoy pasado mañana y escoge como nuevo líder un clon de Pericles. El tipo gana las elecciones por goleada, lleva a España a Marte en cinco años y crea una prosperidad infinita y absoluta que hace que todos tengamos un helicóptero mágico para ir al trabajo. Sin embargo el 2020 Pericles no se puede presentar a la reelección; el mejor líder que vieron los tiempos será desperdiciado. Cierto, España no tendrá nunca un líder político de ese calibre en Moncloa (y el PP actual es genéticamente incapaz de nombrar un presidente con talento), pero no tiene ningún sentido crear un sistema que echa a gente perfectamente competente.
Por si fuera poco ¿Alguien recuerda los dos últimos años de Aznar en la Moncloa? Con la excusa que el tipo no se presentaba a reelección, tuvimos un presidente del gobierno apoyando invasiones extrañas, actuando con una tozudez y arrogancia tremendas y mareando la perdiz escogiendo un sucesor que ha resultado ser un pufo. Hubiera preferido tener un Presidente del Gobierno aterrado de los efectos electorales de sus decisiones, listo para responder ante sus votantes y dispuesto a dejarse juzgar en las urnas. Aznar nunca me pareció un mal político; desde luego, hubiera sido mejor candidato que Rajoy.
Un político que no depende ya del juicio de los votantes es un tipo que realmente no tiene demasiados reparos en hacer lo que le plazca. Si el tipo es decente, se meterá en cruzadas quijotescas variadas. Si no lo es, se asegurará un lindo porvenir a base de hacer felices a sus amiguitos.
Más allá de esto, cuando alguien está de salida, el resto del sistema político tiende a ignorarlo al poco tiempo; si el presidente será un vulgar mortal pasado mañana, un socio de coalición, compañero de partido o grupo de interés no se va a tomar en serio sus órdenes, promesas o amenazas. Los sindicatos pueden cerrarse en banda a pactar una reforma, esperando que su sucesor sea más amable. El partido aplazará reformas urgentes, confiando que el nuevo líder sea menos propenso al riesgo. Los socios de coalición querrán marcar terreno al siguiente presidente poniéndose duros con alguien que realmente no les puede hacer daño a medio plazo. No queremos atar las manos a nuestros gobernantes de este modo.
Sí, los políticos de carrera crean inercias, y sí, tienden a aposentarse y a querer su poltrona demasiado en algunos casos. Me parece que es preferible, sin embargo, sufrir de élites capaces pero aversas al riesgo que élites incapaces de hacer nada que valga la pena.
Si queremos que los políticos no se duerman, caven su pequeña cueva en una administración y se duerman allí, lo que tenemos que hacer es básicamente tener menos políticos con cargo. En España hay una cantidad descomunal de gente a sueldo de la administración; lo que queremos es limitar la gente de partido a gobernar, no a administrar o hacer papeleo técnico. Queremos líderes, no funcionarios; la mejor manera de asegurar que actuen de este modo es que sean muy visibles, se limiten a tomar decisiones importantes y teman por su vida cada vez que hay elecciones.
Resumiendo: limitar mandatos es una forma burda, torpe y básicamente poco útil de entorpecer la labor de los políticos. Es un desperdicio de talento que reduce la capacidad de los políticos para gobernar de forma efectiva, sin solucionar ningún problema real de forma directa. Si queremos que los políticos conozcan el mundo que los rodea, el método más efectivo es hacerlos bien visibles y votar con saña -y tener tan pocos individuos como podamos viviendo de ello. Es increíble que en algunas administraciones una cuarta parte del personal sean cargos de libre designación - esto no se soluciona limitando mandatos, sino limitando cargos y profesionalizando la administración.





December 1st, 2009 at 9:16 am
Ese es el punto de vista de alguien que confía en el poder. Gente no menos informada que tu (¿Washington?) pensaba que el verdadero problema no es que los que mandan tengan el poder necesario para lograr ciertos objetivos sociales, sino por el contrario, que no tengan el poder suficiente para alcanzar ciertas ambiciones facciosas o personales.
En cuanto a la “experiencia” de los políticos, hay una solución trivial: que la gente vote a altos funcionarios o líderes empresariales. Que los políticos no aprendan gobernando el Estado, sino haciando otras cosas. Si la gente vota a gente sin experiencia, el problema no es del sistema, sino de la gente.
En todo caso, mis ejemplos favoritos de políticos experimentados en España son Camps y Chaves. Esta claro que de lo suyo saben: mantenerse en el poder.
December 1st, 2009 at 10:03 am
Yo, por contra, no confío en el poder: confío en la gente.
Creo que la gente ha de ser capaz de ver por sí misma cuándo un político lleva demasiado tiempo en el poder (por cierto, Camps no lleva tanto tiempo). Legislarlo implica decir que no confías en la madurez del electorado.
Se puede argumentar que el electorado es idiota a la vista de los políticos que elige y mantiene, pero eso nos llevaría inevitablemente a cuestionar el propio sistema democrático. Por eso, y por principio, soy contrario a cualquier medida que asuma que los electores son idiotas.
December 1st, 2009 at 10:15 am
Kantor, yo diría que es el punto de vista de alguien que confia en el buen funcionamiento de la democracia. Y esos dos ejemplos son de lo más tendencioso… sobre todo porque Camps solo es presidente autonómico desde mayo del 2003.
¿Que tal si nos acordamos de otros que si fueron presidentes más de 8 años y más de 12, como Manuel Fraga (PP), Ramón Luis Valcárcel (PP, Murcia) Jordi Pujol (CiU), José Bono (PSOE), José Antonio Ardanza (PNV), Juan Carlos Rodríguez Ibarra (PSOE)…?
En general no han dado mal resultado, diría yo.
Aún más, añadiría que el sistema de dos mandatos es una limitación a las libertades, dado que prohibe a unos candidatos presentarse y a los ciudadanos les impide elegir a una persona cuya gestión evidentemente les ha convencido. Hasta diría que apesta a un apenas disimulado “quita que ahora me toca a mí”.
Y además la historia, tanto la moderna como la antigua, es sumamanete instructiva. Tanto la de los segundos mandatos de los presidentes de Estados Unidos como la de Roma, donde teoricamente solo se podía ser cónsul una vez en la vida pero cada vez que la cosa se ponía seria esa norma tenía que ser discretamente ignorada. O la de las reelecciones de Franklin D. Roosevelt y la reforma constitucional posterior, que apunta que no es precisamente el temor a una dictadura tiránica lo que impulsa las limitaciones de mandatos…
December 1st, 2009 at 10:41 am
La limitación de los mandatos de los políticos simplemente traslada la posible corrupción a puestos intermedios, menos visibles y más difíciles de controlar.
El caso típico de los secretarios ministeriales ingleses es bastante ilustrativo: como son los secretarios los que permanecen, y no deben rendir cuentas a nadie, ellos son la vedadera elite política del país, y los que mangonean a los políticos electos a su antojo.
En España podemos ver un caso similar en el Poder Judicial, pero mejor no entro en eso…
December 1st, 2009 at 10:52 am
“La limitación de los mandatos de los políticos simplemente traslada la posible corrupción a puestos intermedios, menos visibles y más difíciles de controlar”
Pero también menos peligrosos para la estabilidad del Estado. La Constitución americana se escribió con dos peligros en mente: la democracia y la tranía.
“Kantor, yo diría que es el punto de vista de alguien que confia en el buen funcionamiento de la democracia”
¿? Mira lo que dice de los referendums y de la democracia directa.
“Manuel Fraga (PP), Ramón Luis Valcárcel (PP, Murcia) Jordi Pujol (CiU), José Bono (PSOE), José Antonio Ardanza (PNV), Juan Carlos Rodríguez Ibarra (PSOE)”
La lista es como mínimo dudosa. La Extremadura de Ibarra es una copia de la Andalucia de Chavez. Jordi Pujol fue un gran político, pero dejó una sociedad civil bastante dominada por la maquinaria del estado, que (jejeje!) acabo en manos de sus adversarios. Ardanza igual, pero sin lo de gran politico. El Fragasaurio se alimentaba de caciquismo.
Bono y Valcarcel son los mejores de la lista, pero realmente ¿no han estado demasiado en el poder?
Todas las autonomías españolas estan peor llevadas que el Gobierno central, y eso es precisamente porque sus gobernantes rotan bastante menos, y sienten menos miedo a la rotación.
December 1st, 2009 at 10:54 am
(Se que el comentario es redundante con lo que ha dicho Kantor, pero por lo que he conocido…)
A ver, Ignacio Urquizu de la fundación Caldera sacó un argumentario clavao a esta opinión en 2008. http://www.elpais.com/articulo/opinion/reeleccion/factor/democratico/elpepiopi/20080223elpepiopi_4/Tes. Becario en Moncloa, también ha escrito algo sobre el tema. Ahora la Red Progresista ¿Os organizáis para hacer campaña?
Creo que el complejo de los jóvenes socialistas con el tema de la limitación de mandatos llega a extremos ridículos. Entiendo la amenaza para su propia supervivencia que implica para todos los que quieren estar en la política desde los 20 años, pero es que sostener que la alternativa a una vida chupando farolas en un partido que hace de la cooptación su mayor valor, es ser una florecilla en manos de los malvados lobbys, en fin…
Si alguien decide meterse en política profesional, después de haber sido claustral durante los 9 años que tardó en acabar la carrera, para ocupar la concejalía de juventud a los 27, pues sí. Es un desperdicio la limitación de mandatos, porque ese tipo sólo aprende lo que se va encontrando. Y al tipo lo jodes pa vino, porque no sabe hacer otra cosa y se encuentra a los 40, sin oficio ni beneficio y con una dependencia extrema de su partido. Y esto no son meigas.
Y si queremos políticos profesionales, hagamos como los franceses, creemos la Escuela de Alta Administración, generemos barreras de entrada “meritocráticas” y convirtamos a las élites en élites.
Pero es que, en principio, uno debería llegar a la política a aportar algo y con una posibilidad de retorno clara. No a aprender. La política no debería ser una academia de formación profesional para repetidores y frikazos.
Si se elige a un tipo de 50 años, con espolones y con experiencia previa y relevante en campos como los que describe Kantor… en fin. Seguro que aporta él más a la política en 8 años que uno criado en juventudes durante toda su vida. Pero para eso abría que reducir las barreras de entrada. Y empezar a hablar más de quien y qué son nuestros candidatos, de su experiencia, y menos de los partidos que los sustentan.
Por cierto, me alucina que tanto, Urquizu, becario en moncloa, geógrafo, como Roger, cuando habláis de esos temas, todos veáis lo que hizo Aznar los dos últimos años con horror extremo (ni siquiera reconozcáis el valor de su decisión coherente al renunciar), pero la interpretación patrimonialista del poder del PSOE de Gonzalez, PSA de Chaves, Ciu de Pujol, el PNV, Alcaldes terratenientes de 20 años, eso no sea merecedor de análisis.
Un saludo.
December 1st, 2009 at 11:40 am
Tampoco quiero exagerar la importancia negativa de la limitación de mandatos. El problema del PSOE en Andalucia/PP en Valencia es que la gente siempre vota a los mismos.
Pero hay personalidades como Chaves o Pujol que habian creado a su alrededor una red clientelar y un halo de gloria que añadian a los males de la falta de rotación política, los del personalismo.
Por otro lado, solo los males de la falta de rotación politica pueden ser cancerosos: en el PRI rotaban las personas, pero la oligarquia era fija.
December 1st, 2009 at 12:56 pm
Estoy más bien de acuerdo en líneas generales con la entrada de Egócrata y, de lo que dice Kantor, con que el problema de que haya quienes hayan repetido tanto con ese difuso “es que la gente siempre vota a los mismos” que creo que sirve también para decir que es que los partidos no renuevan sus candidatos con el necesairo dinamismo: Chaves se ha ido por sí mismo pero joder lo que ha tardado.
Además y sobre todo, creo que en cuanto a la limitación de los mandatos hay que incidir en el tema de la corrupción (solo Geógrafo lo cita al inicio en su post). No solo en el PRI rotan las personas, es en absolutamente todo el sistema, y si bien se puede decir que las condiciones no son las mismas no creo que, en España, podamos jugárnosla a aumentar las condiciones que pueden incrementar la corrupción, que ya tenemos más que bastante.
December 1st, 2009 at 12:59 pm
Por cierto, aunque no se ha sacado particularmente, sí creo que en sistemas presidencialistas deban limitarse los mandatos del presidente, aunque éste, a falta de presión por los resultados electorales, se preocupe más de la cuenta por la imagen que deja a la posteridad.
December 1st, 2009 at 1:42 pm
“Creo que el complejo de los jóvenes socialistas con el tema de la limitación de mandatos llega a extremos ridículos. Entiendo la amenaza para su propia supervivencia que implica para todos los que quieren estar en la política desde los 20 años”
Eso sí que es un argumento razonado, nada ad hominem.
El problema de este tipo de argumentos es que no hay ningún argumento por el que no se pueda extender a todos los ámbitos, además del político; presidente del banco santander o de Endesa; actor de éxito; famoso; ser rico;… ¿por qué no hay rotación automática también en esos puestos?
Como le indicaba aJesús en su blog, la crítica de la división del trabajo es al menos tan antigua como Marx y nuestras sociedades no funcionan según principios marxistas por una buena razón: la especialización tiene ventajas.
December 1st, 2009 at 1:43 pm
Estoy de acuerdo con el contenido del artículo, y creo que está respaldado por cierta evidencia empírica.
Tres investigadores del ECARES han relacionado la “paz democrática” - esto es, el hecho de que dos países democráticos no suelan enfrentarse en una guerra - con la existencia de mandatos fijos.
http://www.ecares.org/ecare/personal/conconi/web/DP.pdf
Encuentran que los regímenes autoritarios son muy similares en la probabilidad de participar en una guerra a aquellos en los que el gobernante se encuentra con un límite en su mandato. El análisis es interesante y bastante robusto.
December 1st, 2009 at 1:44 pm
Estimados cobloggeros:
Yo, sin embargo, sí soy un convencido defensor de las limitaciones temporales del poder, al menos, en los cargos ejecutivos.
La razón es muy clara, la ley debe proteger a los débiles de los fuertes. Toda ley que debilita al fuerte es buena. Es cierto que así se desperdicia talento para la dirección política, pero creo que es un precio razonable para evitar propensiones a la tiranía.
Ejemplos tendríamos muchos. Por no irnos muy lejos, miremos la historia reciente de España: Nadie duda, por ejemplo, de que la imagen extraordinaria que hubiera quedado de Felipe González si hubiera sabido retirarse a tiempo. Pocos discutirán la tendencia al autoritarismo de Aznar según se acercaba el final de su mandato. Y aunque muchos de los que están aquí lo nieguen, lo cierto es que los gobiernos ZP, apestan a presidencialismo puro y duro.
Si Ulises quiere oir los Cantos de las Sirenas mejor que esté fuertemente atado al palo de su nave, ¿no?
Saludos
December 1st, 2009 at 1:51 pm
“¿por qué no hay rotación automática también en esos puestos?”
Se eligen por medios bastante mejores que el sufragio universal. Además, es mas facil vender tus acciones de Endesa o Santander que irte de España.
December 1st, 2009 at 1:58 pm
Por cierto, no quiero dejar de comentar una referencia a la historia de Roma.
La historia de Roma es la lucha de la libertad contra la tiranía. La de la ambición por el poder absoluto contra la lucha por la libertad. Gracias a esa lucha se crean las leyes, los tribunos de la plebe, …
Pero no es una lucha de clases al estilo marxista. Si no de la clase dirigente. Patricios eran los Escipiones como el dictador Fabio Máximo, patricios los que les concedieron honores y patricios los que se los quitaron. Patricios eran los Gracos, como patricio fue Sila, Julio César o Marco Antonio, como patricios fueron Cicerón, Séneca o Lucano.
¿Y cuándo se jodió el Perú? Cuando los romanos no alcanzaron a entender que la ley protege a todos. Si se fijan vds. de los nombrados arriba no sufrieron muerte violenta los más antiguos.
Saludos
December 1st, 2009 at 2:19 pm
Citoyen, tienes razón.
Es mi mala experiencia la que prejuzga y habla por encima de una modelización razonada teórico-político-económica con costes de transacción y demás.
Resumo:
Del Banco Santander se ocupan los accionistas entre los cuales no me encuentro. Si ellos consideran que el cargo de presidente debe rotar, que lo apruebe su consejo de administración.
De Endesa, Idem.
De los actores de éxito, se ocupan los directores de las películas y los productores que se juegan su pasta.
De los famosos, se ocupan los del casting de GH y los anunciantes.
La política sí que es “mi negocio” y me preocupa. Y simplemente, le veo unas consecuencias reales y negativas a perpetuarse en cargos ejecutivos, y son fácilmente detectables. Me parece un error minimizar esos efectos.
Mas del 80% del legislativo asturiano actual entró en política entre 1980 y 1987. Deben ser unos fueras de serie con todo el tiempo que llevan dándole al cayo y especializándose.
El sindicalista en jefe del sector metal y asociados de Gijón lleva 30 años en el cargo. Supongo que es el mejor sindicalista del mondo ya que se ha especializado “a tope” durante todo ese tiempo. Los sindicatos peronistas supongo que eran los mejores. El PRI el mejor partido de México. Si duración en el cargo es igual a mejora y especialización… Digo, por aplicar la teoría a casos concretos de la misma manera que has hecho antes.
La limitación de mandatos en cargos con responsabilidad ejecutiva favorece la rotación de los equipos de trabajo. Creo que tiene ventajas, a la hora de “desatascar” y de generar menos vicios en las organizaciones.
Como todo, tiene sus inconvenientes, si viene el “super lider” lo disfrutamos menos tiempo (puede cambiar a otro ente territorial o administración, por ejemplo la UE, la universitaria o la local) pero no creo que ese sea un argumento de mucho peso. Favorecer la competencia, la circulación del poder y la destrucción creativa en política puede generar más valor que atarnos a figuras como Gonzalez. Como bien dice Poo, le sobraron unos años.
¿Y si ponemos 12, en vez de 8?
Un saludo.
December 1st, 2009 at 2:30 pm
Marina Calatayud CuestaCoincido con Ge… Leer másógrafo en que es tan poco deseable que una persona vaya pasando desde su adolescencia de cargo político en cargo político, como que nos permitamos prescindir del capital que para la cosa pública supone la experiencia. Y coincido en que establecer una norma cerrada supone un generalización que no siempre será buena. ¿Cómo introducir buenos criterios y virtud? Quizás haya que meditar en el sentido que apunta Roger Senserich: “Si queremos que los políticos no se duerman, caven su pequeña cueva en una administración y se duerman allí, lo que tenemos que hacer es básicamente tener menos políticos con cargo. En España hay una cantidad descomunal de gente a sueldo de la administración; lo que queremos es limitar la gente de partido a gobernar, no a administrar o hacer papeleo técnico. Queremos líderes, no funcionarios; la mejor manera de asegurar que actuen de este modo es que sean muy visibles, se limiten a tomar decisiones importantes y teman por su vida cada vez que hay elecciones.”
December 1st, 2009 at 3:36 pm
Bueno, yo sí confío en el poder; o al menos confío en él lo mismo que en el individuo. Supongo que eso me convierte en un marvadoh.
December 1st, 2009 at 4:16 pm
Nunca he creído en la limitación de mandatos, por diversas razones (además de las que Roger cita): 1) porque puede suponer renunciar a gente válida sin ninguna justificación, 2) porque si los políticos fueran tan malvados como la gente piensa, no les costaría nada saltársela (¿os suena Vladimir Putin?) y 3) porque denota una gran falta de confianza en el criterio del elector para discernir si una persona merece o no seguir en el cargo.
Creo que es mejor tener una ciudadanía bien formada, y bien informada, y que decida libremente.
December 1st, 2009 at 5:28 pm
“Bueno, yo sí confío en el poder; o al menos confío en él lo mismo que en el individuo. Supongo que eso me convierte en un marvadoh”
Ya te gustaría. Más bien en un ingenuo.
December 1st, 2009 at 6:02 pm
el mismo argumento te vale para los políticos; en teoría, de ello se encargan los votantes. Si los votantes prefieren a políticos aficionados, que voten a políticos aficionados. ¿Qué diferencia hay con las corporaciones, los casting de gran hermano, y la producción de cine?
Bueno, eso de que las corporaciones funcionan por métodos mucho mejores que el sufragio universal es algo que está por demostrar. En una corporación las asimetrías informativas son potencialmente mucho más importantes que en la administración. La participación en el voto ridícula (has asistido a alguna asamblea general con emilio? yo no desde luego). Puedes vender las acciones, pero eso supone que piensas que los mercados monitorizan estas cosas de forma eficiente. ¿No monitorizan el riesgo país también?
Antes de contraargumentar, piensa en diferenciar la estructura del mercado político con la de los otros mercados qeu he mencionado.
December 1st, 2009 at 6:31 pm
“Ya te gustaría. Más bien en un ingenuo.”
Lo prefiero a ser un cínico.
December 1st, 2009 at 10:03 pm
“Puedes vender las acciones, pero eso supone que piensas que los mercados monitorizan estas cosas de forma eficiente”
Los mercados no se. Yo si. Muchos “yoes” hacen el mercado, pero yo no respondo de ellos.
Me es mas facil mantenerme apartado de las pifias del tendero de mi barrio que de las de Endesa, mas de las de Endesa que de las de Santander, y mas de las de Santander que de las de las AAPP. Dentro de la administracion, son mas peligrosas las pifias del Presidente que de los legisladores y jueces.
Total, que las limitaciones de mandatos para los jefes del Ejecutivo me parecen esenciales y deben ser de unos ocho años; para los legisladores no las veo tan esenciales y para los jueces me parecen contraproducentes.
December 1st, 2009 at 11:13 pm
“Muchos “yoes” hacen el mercado, pero yo no respondo de ellos. ”
No jodas ¿las crisis de liquidez, pánicos bancarios, derrumbe de las acciones no dependen de otros yoes? ¿te has pasado a la secta fundamentalista?
¿Por qué asumes que más limitación supone menos pifias, ex ante? Si fuera así, deberías abogarlas para todos los casos.
Por otro lado, si lo que dices se sostiene, la solución es trivial; en España los presidentes del gobierno se han cambiado cosa de cada cuatro años. Y esto tiene la ventaja de que no pierdes el efecto incentivos que tiene representarse. A nivel autonómico tal vez sea otra historia- pero es porque cierta regiones son sociológicamente de una u otra cuerda de toda la vida. En EUA, me parece, también es así y no tienen limitación de mandatos más que el presidente.
December 2nd, 2009 at 9:10 am
“En EUA, me parece, también es así y no tienen limitación de mandatos más que el presidente”
Es el cargo mas peligroso del pais. A mi para gobernanador tambien me parece necesaria. No para senador, por ejemplo.
“No jodas ¿las crisis de liquidez, pánicos bancarios, derrumbe de las acciones no dependen de otros yoes?”
Tengo una opcion salida mejor en todas esas cosas que en el caso del Estado. No, no me he pasado a la secta fundamentalista: reconozco que no tengo una salida perfecta para los problemas del Santander, pero tengo en cuenta que es mas facil que salirme de los problemas de España.
December 2nd, 2009 at 6:11 pm
Un enlace a Tocqueville sobre el tema.
December 2nd, 2009 at 10:07 pm
Kantor, creo que cometes un error al identificar al ejecutivo con el estado, y más aún con la sociedad. El poder político es limitado y ha de articularse con muchos otros para actuar. Los problemas de españa se generan (o no se solucionan) debido a las acciones del jefe del ejecutivo, las del presidente del Santander y las de otros muchos más. Es importante que TODOS esos cargos se vean sometidos al adecuado sistema de incentivos.
Y no sé por qué discutís tanto respecto a si confiáis más o menos en el gobierno o en los ciudadanos. No hay que fiarse de ninguno.