Nota rápida sobre encuestas
He visto varias noticias y entradas en las últimas semanas diciendo que la popularidad de Obama ha caído en picado desde que llego al poder. No me gusta meterme en berenjenales sobre encuestas, en gran parte porque son mucho menos importantes de lo que los medios dicen, en parte porque Obama no se presenta a reelección hasta el 2012, y sus números ahora son bastante irrelevantes.
Aún así, un par de notas. Un nuevo presidente normalmente toma posesión de su cargo con unos índices de popularidad tremendos - en Estados Unidos, y en cualquier sitio. El electorado siempre da el beneficio de la duda al recién llegado, y más cuando el presidente es una figura histórica como Barack Obama. No hay ningún gobernante en la tierra que viva con un 80% de popularidad eternamente (ese santo varón Ronald Reagan nunca rozó ese número), y era de esperar que la ley de la gravedad y el tomar decisiones políticas hicieran mella en Obama.
¿Son sus números ahora mismo tan malos como algunos dicen? No; de hecho son sorprendentemente buenos, si miras las encuestas con cuidado. Empecemos mirando el agregado de todas las encuestas en Pollster.
Un 47-47 no es un número extraordinario, pero no está nada mal. El problema es que esto no explica toda la historia. La mayoría de comentaristas conservadores no dan este agregado, sino que citan a un encuestador específicamente, Rasmussen.
Los números de Obama en Rasmussen sí son bastante malos: 45-53. En un país con un 10% de desempleo (en Estados Unidos esto es una cifra horrible) no es de hecho un porcentaje catastrófico (más teniendo en cuenta que incluso Reagan flirteó con los 30 en su día), pero no es un buen número. El problema, sin embargo, es que esta cifra no es representativa. Miremos los números otra vez, esta vez sin incluir las encuestas de Rasmussen.
Las cifras cambian muchísimo: un 49-44, una cifra muchísimo más cómoda y mucho menos preocupante. Rasmussen, de hecho, da unos números muy alejados de la media de los otros sondeos; 12 puntos de diferencia. ¿De dónde viene esta diferencia?
Básicamente, por dos motivos. La mayoría de encuestadores dan cifras de popularidad para todo el electorado; Rasmussen da números sobre “votantes probables” (likely voters), la gente que ellos creen irán a votar. Esto puede tener cierto interés dos o tres meses antes de las elecciones; hablar de voto potencial a once meses de las elecciones, sin embargo, es un poco falaz. La encuesta no está realmente midiendo la popularidad del presidente, sino midiendo su aprobación entre la gente que está más motivada ahora mismo. Sabemos de sobra que las bases republicanas viven en un cabreo constante estos días, así que la cifra sale como sale.
Segundo, no estoy del todo seguro que Rasmussen sean del todo honestos. La empresa es relativamente joven, y desde su fundación se ha ganado la vida haciendo básicamente dos cosas: siendo bastante buenos prediciendo resultados electorales, y suministrando encuestas misteriosamente favorables a los argumentos del partido republicano el resto del año. Rasmussen es el niño bonito de los medios conservadores, encantados de tener un encuestador que les da los datos que “necesitan”. No descartaría que el encuestador no diera ayuditas en su cocina estadística, a sabiendas que el prestigio lo ganan acertando resultados electorales, pero el dinero lo ganan haciendo ruido.
Aún así, repito, las encuestas de popularidad en general son un tanto engañosas. Las encuestas que preguntan sobre reformas concretas también son complicadas, ya que la inmensa mayoría de los votantes no acaban de entender las propuestas sobre la mesa.
Más allá de eso, los sondeos son herramientas muy burdas; si a mí me preguntan hace cuatro o cinco meses si estaba a favor de la reforma de la sanidad en el Senado hubiera dicho que no, ya que era demasiado conservadora y quería algo más progresista - y mi postura, en contra de lo que se escucha a menudo, no es nada inusual. La reforma de la sanidad es probablemente mucho más popular de lo que dicen las encuestas, pero no lo veremos en ningún sitio.
Nota: por algún motivo, Wordpress no está enlazando las imágenes de las encuestas directamente - pongo enlaces tradicionales a cambio. No sé por qué no funciona; si alguien tiene idea, que lo deje en los comentarios.
Tags: Encuestas, irrelevancia variada, sesgos





December 27th, 2009 at 8:05 pm
> por algún motivo, Wordpress no está enlazando las imágenes de las encuestas directamente
Veo que están en Flash (en teoría debería funcionar copiando el código para embed en el HTML, voy a probarlo ahora), pero como truco puedes hacer pantallazos, recortarlos y subirlos como imagen al blog (en formato PNG, claro)
December 28th, 2009 at 1:01 am
No tiene nada que ver con esta entrada, lo siento; pero hoy he leido esto : http://blogs.publico.es/trabajarcansa/2009/12/27/la-ardilla-cruzara-en-ave/
Y estoy dándole vueltas a la cabeza, tengo billetes de avión a Madrid desde Almería desde 5 € (Ryanair por supuesto) y hay ofertas similares desde casi todas las provincias, ¿como puñetas va a conseguir competir el Ave con eso?
December 28th, 2009 at 5:03 am
Jeje, iba a contestar eso ahora mismo con un post. Muy rápido, el AVE no tiene el más mínimo problema compitiendo. Mira cuántas frecuencias tiene Ryanair en corredores con AVE en serio - ninguna.
El motivo es bastante sencillo: Ryanair vende realmente pocos billetes a €5; un porcentaje ínfimo. Esos billetes son o simple publicidad o tarifas extremas para llenar asientos vacios. Por descontado, el precio real es además siempre más de €5; entre tasas, impuestos y gaitas variadas (Ryanair te cobra por todo) siempre acabas pagando más.
Aparte, una línea de AVE tiene otras ventajas: más frecuencias, mejores horarios (ya me dirás qué hombre de negocios vuela a Madrid a las cuatro de la tarde - y ese es el cliente con volumen, no le turista), y es infinitamente más cómodo. De centro a centro, el AVE es siempre más rápido - y puedes trabajar en él.
(y si mal no recuerdo, Ryanair vuela a Almeria subvencionada. Lo tendría que mirar)