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El Coliseo

Reforma de la sanidad: primera gran votación

La cámara de representantes acaba de votar, hace unos minutillos apenas (sí, una sábado a las once de la noche), su versión de la ley de la reforma de la sanidad en Estados Unidos. Ha sido aprobada, 220 a 215, dejando la ley a tres pasos de ser aprobada: falta senado, y de nuevo las dos cámara después de la conferencia para redactar un texto final común.

¿Qué incluye esta versión de la ley? Resumiendo mucho:

  • Public option (plan público que compite con seguros privados) desde el principio, razonablemente fuerte pero sin poder utilizar los precios que impone Medicare.
  • Un mercado de compra de seguros individuales y para pequeñas empresas con ajustes de riesgo, regulación estricta y -desgraciadamente- participación demasiado restrictiva.
  • Obligación de contratar seguro médico; quien no cumpla, multa.
  • Regulaciones muy estrictas en lo que pueden hacerte las aseguradoras: se acabó echarte cuando te pones enfermo o no darte cobertura si tienes una enfermedad previa (sea una pierna rota, diabetes o asma).
  • Tiene una restricción horrorosa sobre el derecho al aborto - totalmente ilógica y retorcida.
  • Ley financiada de forma bastante torpe, con un recargo a las rentas más altas en vez de a los seguros más caros.

Lo cierto es que no ha habido demasiadas sorpresas; la ley no es perfecta, pero el senado puede mejorarla aún. De momento las cosas van según lo esperado.

Tres notas finales. Primero, el margen puede parecer muy escaso, pero es como se aprueban las leyes complicadas. Nancy Pelosi y su equipo han trabajado muy duro para “mover” la reforma tan a la izquierda como han podido manteniendo una mayoría. Es, casi literalmente, lo mejor que se puede sacar de esta Cámara de Representantes - es una coalición mínima ganadora en su estado más puro. Si hubieran querido podían haber sacado algo con más margen, pero con un texto mucho más descafeinado; han prefirido, sin embargo, apretar tanto como han podido para tener una ley mejor.

Segundo, es necesario insistir que es una ley de hecho bastante poco ambiciosa, no una reforma radical. Cuando se aplique, el gasto adicional del gobierno federal en sanidad será de 100.000 millones de dólares anuales; para que os hagáis una idea, el gasto anual de defensa es (como mínimo; no incluye todo) de 680.000 millones. La ley mantiene la mayoría del sistema actual en funcionamiento; es realmente una reforma, no una revolución. Si funciona perfectamente, la sanidad pasará de ser una pesadilla kafkiana imposiblemente cara, ineficiente e injusta a una mediocridad aún bastante cara e incomoda, pero no excesivamente cruel. En Europa sería aún un sistema inadmisible, aunque en Estados Unidos será una gran mejora.

Tercero, no es hora de cantar victoria. No voy a repetir eso que en el Senado se necesitan supermayorías, etcétera, pero es obligado tenerlo en mente. Harry Reid, el jefe de la mayoría demócrata, va a tener que sudar tinta, y la ley será (casi  seguro) menos ambiciosa en algunos aspectos que la de la cámara de representantes. Reunir los 60 votos necesarios (y ver hasta dónde se puede ceder para obtenerlos) creará otra serie de renuncias y concesiones incómodas antes de la aprobación. Después quedará que las dos cámaras negocien el texto, y que vuelvan a votar otra vez, cierto, pero el obstáculo restante más difícil es el Senado.

Un recordatorio: gasto público en sanidad en España está alrededor de los 86.000 millones de dólares (60.000 millones de euros; es sobre un setenta y poco por ciento del total), y la población de España es apenas una sexta parte. El gasto de sanidad, como porcentaje del PIB, es básicamente la mitad que el americano; si miramos en gasto por paciente, no llega a un tercio. La esperanza de vida, mortalidad infantil y años de vida sin enfermedad son mejores en España; las tasas de supervivencia a enfermedades graves (cáncer, etcétera) son o comparables o ligeramente más bajas.

¿Cómo lo hacemos? Varios motivos; aquí tenéis una explicación breve. El principal, este: pagamos a médicos y especialistas una miseria, gracias al estupendo monopsomio del estado en la materia.

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One Response to “Reforma de la sanidad: primera gran votación”

  1. rojobilbao Says:

    La ley ha pasado un trámite. Ya está algo descafeinada y más que lo estará, si sale adelante. Desde luego antes de fin de año, lo dudo. La financiación es uno de los puntos débiles y en el Senado no le van a pasar una. Si hasta los blue dogs estabana divididos…

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