La victoria equivocada
La prensa habla hoy de “victoria” y “crisis zanjada” en los titulares. Rajoy vuelve de entre los muertos, listo para acallar rebeldes en la ejecutiva tras dos crisis cerradas de forma decisiva y contundente. Una monstruo, este Mariano, un monstruo.
Bueno, es cierto que Rajoy ha ganado dos batallas. El problema es contra quien.
Repasemos: por un lado tenemos a Camps, aceptando a regañadientes un cambio de secretario general. Dejando de lado que a pesar de todo lo caído (y la hostilidad abierta de los barones valencianos) el tipo no ha remodelado su gobierno, es necesario recordar el calibre de su oponente. Camps es, a todos los efectos, un cadáver político; el caso Gürtel lo ha triturado, y parece meridianamente claro que el escándalo no va a amainar a medio plazo. El presidente valenciano no tiene apoyos internos ni externos de consideración ahora mismo; lo único que lo mantiene en el cargo es el hecho que su caída sería demasiado ruidosa. Que Rajoy “se imponga” a Camps es el equivalente político de Mike Tyson pegándole una paliza a un niño - el resultado es bastante irrelevante.
Esperanza Aguirre es a priori un enemigo más fuerte, pero vale la pena recordar dónde ha ganado Rajoy. El conflicto era entre nombrar un amigote de la lideresa o el ministro de economía sagrado del PP para presidir la segunda caja de ahorros española. Aguirre tuvo la extraña idea de intentar imponer al primero; el resto del planeta (gobierno incluído) apostó por el segundo. Si alguien se esperaba una sorpresa extraordinaria o una resistencia numantina era un poco fantasioso; Espe no es tan idiota.
Más allá de eso, me parece importante recalcar que Esperanza Aguirre no es la criatura omnipotente que algunos pretenden ver. La presidente de la Comunidad de Madrid no se atrevió a plantear batalla en el Congreso de Valencia el año pasado por muy buenos motivos; fuera de su feudo sus apoyos son limitados. Los escándalos del PP estos meses quizás no han conseguido pringarla directamente, pero esto no a ser así eternamente - y si llegara a dirigir el partido, toda esa basura hasta ahora poco visible estaría en primera página de inmediato. Los notables del partido saben de sobra que Aguirre no puede llegar lejos, y no moveran un dedo para protegerla. La cosa es distinta con Gallardón, por cierto; por algo Cobo no se está llevando cachetes estos días.
Tenemos por tanto dos victorias de Rajoy, ambas fáciles. El problema es que esta clase de medidas las debería haber tomado hace meses - y esto es lo que está poniendo en problemas, no Aguirre y Camps. El partido no confía en Rajoy no porque no sea capaz de repartir una leche de vez en cuando; esto lo ha hecho antes. Las dudas vienen del hecho que el paro está al 18%, la recesión parece eternizarse, y mañana los periódicos estarán hablando sobre qué clase de bobada ha hecho el PP hoy. La pregunta no es si Rajoy ha cerrado esta crisis; la pregunta es si el líder del PP va a tener que volver a apagar este mismo fuego una y otra vez.
Darle un par de semanas. Otra parte del sumario sale a la luz, y esta vez sí que implica a Camps en serio. Es obvio desde meses que el PP debería haberse librado del presidente valenciano de inmediato (véase: Santa Coloma, PSC); cada nueva revelación, sin embargo, es una batalla pública y ruidosa - otra vez. O hablemos de Madrid; de aquí un mes Aguirre dice que Cospedal es una inútil y debe marcharse. Estamos otra vez en las mismas.
No sé, veremos qué sucede en la ejecutiva. Los notables del PP parecen esforzarse tanto como pueden por no ayudar en lo más mínimo a su líder, quejarse en privado que van de mal en peor, y después no hacer absolutamente nada para remediarlo. El viernes decía que el martes veríamos movimiento, con los barones finalmente desperezándose y protestando. Con el fin de semana tan aburrido que nos han dado (dejando de lado a Costa), ahora no estoy tan seguro. Si el partido calla y acepta las “victorias” por buenas, el PP estará de nuevo cerrando el conflicto en falso. El problema no son Aguirre y Camps; el problema es Rajoy.
Tags: guerrillas internas, Partido Popular, Rajoy





November 3rd, 2009 at 10:17 am
Que “el problema es Rajoy” creo que todo el mundo lo sabe desde las últimas elecciones: creo que fuiste tú mismo el que lo dijiste: si un “lider”, recién derrotado, anuncia “la renovación del partido” diciendo que va a quedarse, a los demás sólo nos queda comprar palomitas y disfrutar de la película, porque estaba claro que nos íbamos a divertir. Que la película encima haya superado con mucho nuestras espectativas es ya otro cantar.
De todas formas, no creo que para Rajoy fuera tan fácil actuar con Camps como el PSC ha hecho con el alcalde de Santa Coloma… habría que ver qué habría hecho el PSC y el PSOE si el imputado hubiera sido Montilla.
November 3rd, 2009 at 10:53 am
El único que ha salido perdiendo con toda esta historia es Rajoy. Según la encuesta del CIS (cocinada o no) el 80% de los encuestados desconfía de su capacidad de lidarzgo.
Así es imposible ganar unas elecciones.
November 3rd, 2009 at 4:30 pm
“(véase: Santa Coloma, PSC)”
Vivir para ver, sí. El que ponen de sustituto es el que fue número dos de la alcaldía durante los hechos, y debía estar tan volcado en el servicio a los ciudadanos que no se dio cuenta de nada, el pobre.
Saludos,
November 3rd, 2009 at 5:18 pm
Esto es como “Smallville”, cuando parece que se va a resolver algo definitivamente, sólo se pospone aparatosamente todo.