Quiénes somos
Hágase socio
Noticias y eventos
El Coliseo

Falsa moralina económica

Uno de los peores vicios de los comentaristas económicos conservadores es una insistencia en tratar todo problema como si fuera una cruzada moral. En vez de tratar la política económica (o ausencia de esta) como una herramienta pragmática para generar prosperidad, algunos parecen emperrados en tratar la economía como un instrumento para enseñar virtud y buena moral a las masas.

El ejemplo más insidioso de esta tendencia son los amantes de la austeridad y el ascetismo económico. Los tiempos son malos, el país está en problemas: la solución es arrepentimiento, penitencia y la inevitable metáfora del apretarse el cinturón. Ahorremos todos, dicen; la gula, lujuria, diversión y fornicación excesiva nos han llevado a la crisis. ¡Arrepentíos, hermanos! ¡los pobres y parados están pagando por sus pecados!

Los puritanos más entusiastas extienden este ascetismo al sector público, pidiendo que se comporte como una familia que vive bajo un puente en una caja. ¡Las familias se sacrifican, el estado también! dicen. Me gustaría conocer qué familia en España es un ente inmortal con capacidad coactiva y un monopolio de la violencia que puede obtener recursos sólo con pasar leyes, tiene una capacidad de endeudamiento básicamente ilimitada y que tiene sus instrumentos de pago respaldados por el banco central más poderoso del mundo. Estoy seguro que son encantadores.

Ahora mismo pedir que todo el mundo aumente el ahorro y se sacrifique es prácticamente absurdo - si hay algo que falta a espuertas en la economía mundial es demanda. Pedir que las empresas recorten costes, aumenten reservas y no inviertan es igual de estúpido. Pedir que el estado, el único consumidor con poderes de endeudamiento extraordinarios, se apriete el cinturon y lanza a la economía por el precipicio es aún peor.

En una recesión, todos los agentes se vuelven muchísimo más aversos al riesgo (gastan menos, ahorran más, invierten menos), un comportamiento racional de forma individual, pero horriblemente doloroso cuando todo el mundo lo hace al mismo tiempo. El estado es el único actor que tiene internalizados los costes de no gastar (si recorta la demanda, está ahogando su propia recaudación aún más) así que recurrir al endeudamiento para suavizar la crisis, ayudando que la economía redirija recursos, no sólo es racional, sino necesario.

Hablar de “purgar” malas inversiones y reducir deudas suena muy bonito y muy moralista, pero es básicamente insensato. Es el viejo argumento Hooverita que las recesiones son buenas para la salud - esto de castigar a millones de personas a vivir en la pobreza innecesariamente es algo que les hace fuertes. Esto era una idea estúpida en los años treinta, y es una idea igualmente estúpida ahora; la economía puede reasignar recursos sin tener que hacer sufrir a gente que no tenía absolutamente nada que ver con ninguna burbuja financiera.

Más allá de los liquidacionistas entusiastas están los teóricos de la moneda fuerte. El dólar tiene que ser poderoso, indestructible; la moneda cara quiere decir que mi país es estupendo y que puede comprar muchas cosas - la moneda débil es papel sin valor que nos va ahogar a todos en una espiral inflacionaria. Dejando de lado el hecho que las expectativas de inflación en Estados Unidos son entre nulas e inexistentes (como casi todo el mundo, están en deflación) a medio o largo plazo, el tratar la moneda como una medida del carácter moral y/o volumen testicular de una nación es absurdo.

Dejando de lado el hecho que la moneda no deja de ser un bien un poco especial (es un instrumento de pago muy líquido; según queramos más o menos, la demanda cambia el precio, como si fuera una lechuga), es muy posible que la caída del dólar haya salvado la economía americana del desastre estos meses. Recordad, uno de los orígenes de la crisis nace de desequilibrios monetarios; China mantiene su moneda artificialmente baja para ser competitiva exportando, los americanos sufren de un dólar artificialmente caro, y un exceso de ahorro chino (y de los países productores de petróleo, que no tienen ni idea que hacer con todo ese dinero que ingresaban a $100 el barril) se traduce en una burbuja crediticia vía ingeniería financiera.

Con la moneda tan baja, los Estados Unidos están rompiendo en parte este ciclo. Asia no puede exportar tan fácilmente, y el enorme estímulo monetario ha asegurado que Estados Unidos no entre en una depresión. Los números indican, de hecho, que la Reserva Federal si pudiera debería bajar aún más los tipos de interés, no subirlos; la demanda es así de anémica. Los que quieren evitar que la política monetaria ayuda a recuperar la economía e insisten en que el oro (que por cierto si expresamos su precio en euros apenas ha subido) es el Santro Grial deben recordad ese viejo gráfico sobre salida de patrón oro y crecimiento en los años treinta.

La política económica de un país no es una demostración machista de carácter nacional. No es una cruzada moral, no es una prueba de la virtud de los ciudadanos del país. No es una forma de enseñar buenos modales. No es una mecanismo para reforzar tu ego. Es una herramienta que debe ser flexible, abierta a cambios, y con recetas adaptadas a lo que está sucediendo. El déficit público no es siempre bueno o siempre malo, la moneda fuerte no es siempre la mejor opción, disminuir o aumentar la regulación o presión fiscal tiene sentido o no según circunstancias.

Menos absolutos y más pragmatismo: si no estaremos arreglando todo a martillazos, ya que consideramos el destornillador impuro y pecaminoso.

Tags: , ,

34 Responses to “Falsa moralina económica”

  1. Pedro Herrero Says:

    Todo en cifras aprox.

    En los PGE del 2009 se preveían 83.000 millones de endeudamiento bruto.

    Si vas a la Agencia Tributaria te dirá que de enero a agosto de 2009 comparado con 2008 hemos ingresado un 18% menos de Impuestos Directos y un 38% menos de IVA.

    En agosto de 2008 habíamos ingresado 80.000 millones y gastado 95.000

    En agosto de 2009 llevamos ingresado 60.000 millones y gastado 120.000

    60.000 millones de déficit prometiendo aumentar con: FROB, prestaciones por desempleo, Plan E,…

    Ni familia debajo de un puente, ni farlopero en fin de semana. Sin dramatismos… la espiral de gasto parece excesiva.

  2. Ender Says:

    Pedro:

    Como ya ha explicado Egócrata en alguna ocasión, la palabra “excesivo” es muy matizable: estamos en tiempos dramáticos: ¿cómo no podría ser excesivo, el gasto?

    En mi opinión, es “excesivo” si se aplica donde no se debe: a salvar empresas que no deben ser salvadas (inmobiliarias…), a subvencionar actividades de dudoso futuro, como (el esparcimiento de chatarra por el campo…) los paneles fotovoltaicos, levantar aceras y volver a ponerlas, etc.

  3. Pedro Herrero Says:

    Ender, no se que es lo que te parece mal de lo que digo, pero estoy de acuerdo con lo que comentas.

    Gasto/inversión productiva sí, pero es que creo que en esos 60.000 de más que llevamos este año se pueden reducir unos cuantos para colocarlos donde más falta hagan.

    Economía de guerra, que decía un amigo hace poco. Más tanques (Alta velocidad) y menos cintas de colores para el pelo (la mayor parte del Plan E).

    Un saludo.

  4. meneame.net Says:

    Falsa moralina económica del ahorro en las crisis…

    Uno de los peores vicios de los conservadores es tratar todo problema como si fuera una cruzada moral.Los tiempos son malos:la solución es arrepentimiento,penitencia y apretar el cinturón. Ahorremos.Los más entusiastas extienden este ascetismo al se…

  5. balzac Says:

    Lo que no tiene sentido es un plan-E para hacer rotondas (por cierto en mi calle terminaron un mes de cambiar las aceras y al mes siguiente empezaron a cambiarlas otra vez con el plan-E).

    Lo que hay que hacer es que TODAS las administraciones paguen lo que deben y que se responsabilicen de sus ingresos (capacidad de recaudación propia) y sus gastos.

    Y si sobran funcionarios (sobre todo jefes) se echan, que mejor pagarles el paro que pagarles para no hacer nada.

    He dicho! (aunque sea un poco radical)

  6. solchaga Says:

    Oye como eres capaz de decir tantas barbaridades seguidas?

  7. Juan Ramón Rallo Says:

    Como ya discutimos ni Hoover era liquidacionista ni, sobre todo, aplicó una política en ese sentido. Por cierto, ¿hace falta demanda de qué? ¿De viviendas a PER 33?

  8. d Says:

    A ver, lo bueno del Plan E es que es de efecto rápido… Si hubiéramos invertido sólo en AVE a estas alturas aún no tendríamos el proyecto. Además, hay que aceptar una realidad: en este país sólo sabemos hacer “retondas”… Es en lo que trabaja la gente que se ha ido al paro, no en el AVE.

  9. Alatriste Says:

    Insisto en que algunos “comentaristas” que se supone que visitan este blog tienen que ser robots… y no muy listos.

    Consideremos el caso de “solchaga”. Un ser con el cerebro de un babuino al menos intentaría dejar claro a quien está tratando de ofender ¿A nuestro anfitrión, o a alguno de los tres comentaristas humanos que le precedieron? ¿Es keynesiano, ‘Chicago Boy’, o un mero patán insultador?

    Aún peor: como ocurre en estos casos que discuto, el mensaje de “solchaga” es inespecífico. Puede aplicarse a discusiones sobre presupuestos, política de natalidad, la mani clerical del fin de semana, estrategia militar en Afganistán, reforma sanitaria en USA, o el próximo LP de U2.

    Y de remate, el nombre responde a un patrón sospechosamente similar al de “sociata” y otros robots compañeros, nombres de usar y tirar que aparecen una sola vez y se difuminan en el éter.

    * * *

    Pasando a otro tema, 100% de acuerdo con nuestro anfitrión: en un momento de demanda anémica a nivel mundial, lo último que deben hacer los estados es reducir su actividad y contribuir al cierre de empresas y el despido masivo de trabajadores. Pedir ahorro y austeridad en estas circunstancias es sencillamente absurdo, y por algo esa receta no la está aplicando nadie.

  10. citoyen Says:

    Antes de leer el comentario te iba a decir que este es el tipo de post que a Rallo le chifla fisquear

  11. Juan Ramón Rallo Says:

    No da para mucho más :P

  12. Pedro Herrero Says:

    d… entonces, ponemos a todos los parados de vigilantes de la zona azul. Más o menos es una actividad que sabe realizar todo el mundo, y reducimos el paro estupendamente sobre los que más lo sufren.

    Y si encima aumentamos las convocatorias de empleo público y los convertimos en funcionarios ¡trabajo decente y de calidad!

    Es broma y una exageración, entiendo lo que quieres decir, pero el efecto rápido viene y rápido se va como demuestra el repunte del paro, quizás un enfoque sobre inversiones a largo plazo que puedan retornar y menos tapar una sangría a corto plazo inevitable, no por criterios “moralinos”, sino por crear un entorno más favorable en un futuro como manera más rápida de acelerar la recuperación y la creación de empleo.

    Que haga falta gastar no debería ser excusa para gastar mal.

    (Me gustaría saber, sospecho por las prisas que no, si se ha respetado la LCSP en las adjudicaciones de las obras del plan E, me parece que de aquí a unos años estas transferencias van a traer cola)

    Por cierto, que no se en el resto de comunidades, pero en Asturias la función pública entera se comporta como si la crisis no fuese con ellos, conflictividad y negociaciones salariales incluidas, y la responsabilidad de una congelación en las nóminas de los funcionarios en 2010 es en primera instancia del Gobierno de España. Eso sería reducir el gasto y no creo que nadie pudiera posicionarse en contra.

  13. popota Says:

    En resumen, por un lado tenemos que no importa demasiado de donde saca el estado el dinero, y lo contrario es dogmatismo.
    Por el otro, tenemos que hay que gastar a espuertas, lo mismo da guarderías que tunear cementerios, y lo contrario es moralina.
    Muy tranquilizador, ejem.
    ¡Y Rajoy sin dimitir!

  14. Ramon Says:

    Eso de que el estado no tiene porque ahorrar ni someterse a patrones de comportamiento asceticos en tiempo de tribulacion me parece absurdo. Nadie duda de que el estado tiene mas poder de todo tipo, sobre todo recaudatorio, que una familia de particulares. Pero tambien tiene mas obligaciones de pago, empezando por la prestacion de desempleo. En UK, estan vendiendo activos como el tren bajo el Canal de la Mancha para reducir la deuda y los planes de austeridad gubernamentales son el pan nuestro de cada dia. Quien es mas doctrinario, los austeros como Brown o los alegres como ZP?

  15. Alatriste Says:

    Popota, si es tan amable de indicarme donde ha dicho nuestro anfitrión una sola de esas cosas que menciona, se lo agradeceré…

    ¡Hay un trecho muy largo desde denunciar la visión de la crisis como una especie de castigo de la Providencia, provocado por nuestro pecador desenfreno y del que solo una larga Cuaresma de penitencia y ahorro nos sacará, hasta lo que usted dice!

    Y ya puestos, “tunear un cementerio” produce

    a) Unos cuantos parados menos, más el efecto positivo en la economía del consumo que producen sus salarios

    b) El consumo de una cierta cantidad de cemento, acero, arena y otros materiales, con el consiguiente alivio para las firmas fabricantes, un alivio que se extiende hasta llegar a las canteras de donde se extraen.

    c) El dinero empleado en la adquisición de esos materiales también circula por la economía, produciendo un efecto de “ondas en el agua”. “Demanda agregada”, creo que es el término.

    Es muy sencillo denunciar el “tuneo de un cementerio” como algo _malvado_. De hecho en mi opinión es un ejemplo perfecto de la visión moralista, antipragmática, de la economía que denunciaba Roger… a lo cual tengo que añadir otra característica muy típica, la voluntaria ceguera de ignorar que ese “gastar a espuertas” no es una política peculiar española: es lo que están haciendo los gobiernos, por eso los déficit públicos se han disparado en toda la OCDE.

    ¿Que ese dinero habrá que devolverlo? Por supuesto, como toda deuda…. Pero el triple salto mortal que implica decir que como hay que devolverlo es _malo_ gastarlo resulta injustificable. Y que conste que el uso de la palabra “malo” que he hecho no es casual.

  16. d Says:

    A ver, Pedro, ¿quién te dice que el resto de proyectos “útiles de verdad y a largo plazo” no se estan acelerando en paralelo? Que yo sepa, Fomento puso a tope de revoluciones la máquina de licitar en otoño. Lo que pasa es que esas cosas tardan.

  17. Demócrito Says:

    Señor Rallo, en cuanto a lo de la demanda le puedo contar unos cuantos bienes de los que las empresas tienen exceso de stock y falta de demanda: viviendas, automóviles, productos químicos, plazas hoteleras, electrodomésticos y un largo etcétera. Sé que me va a decir que es necesario que el sistema purgue sus excesos y bla, bla, bla… el problema es que los excesos los purgamos todos, unos más que otros, y no sólo los que se posicionaron mal, los que se apalancaron en exceso o los que colocaron mal su inversión. Mire las cifras de ahorro y mire las cifras de préstamo, podrá darse cuenta de que el fenómeno del “atesoramiento” es muy real.

  18. Vellana Says:

    Alatriste ¿ya has leído el diccionario?

  19. Vellana Says:

    Por cierto, Rallo, genial…
    http://www.libertaddigital.com/opinion/juan-ramon-rallo/un-patrimonio-muy-clarificador-51338/

  20. Juan Ramón Rallo Says:

    Demócrito,

    Las malas inversiones no sólo se producen por construir viviendas a PER 33, sino por pagar salarios desproporcionados a quienes construían viviendas a PER 33, lo que les permitía demandar en exceso automóviles, plazas hoteleras… Por no hablar del crédito absurdamente extendido por los bancos que les permitió apalancarse imprudentemente sobre unos salarios artificialmente altos.

    Sí, el atesoramiento es un fenómeno real: se trata de reconstruir los saldos de tesorería, que para algo están. De todas formas, más que fijarme en el gap ahorro-inversión (¿realmente medimos el desfase de plazos?), me fijo en el déficit exterior. No es precisamente un síntoma de que estemos viviendo por debajo de nuestras posibilidades.

  21. popota Says:

    Alatriste,

    Aquí:

    “Como -repito- la parte redistributiva del sistema fiscal es el gasto público, no cómo recaudamos impuestos, no es una reforma demasiado mala.”

    Nótese por cierto que usa la palabra “mala”. Por lo demás, yo no he usado ni las palabra “malo” ni la palabra “malvado” que usas -perdón por el tuteo-, sino que me he limitado a constatar que defender la opción de aumentar el gasto hasta los colosales niveles que se está haciendo -nota: huelga decir que ninguno de todos esos estados a los que vamos a adelantar según la futurología al uso del gobierno ingresa un euro por cada dos que gasta, por más que estén tirando de chequera- como opción buena en sí, pasando olímpicamente del destino del dinero o, aún peor y contra toda evidencia empírica, despilfarrándolo en cosas inútiles que, más que “ondas en el agua”, equivalen a acabar de un trago con toda la cantimplora cuando estás en el desierto, máxime cuando lo único que se critica del Plan E es que no se gaste más para publicitarlo-.

    Saludos,

  22. Roger Senserrich Says:

    Ramón, has visto las cifras de déficit fiscal en UK? Son igual de estupendas (o casi) que las nuestras. Y ellos pueden devaluar la moneda.

    Popota, el uso de la palabra “malo” en esa frase es intencional. Querer más o menos redistribución es algo político, no técnico; el gobierno podría estimular la economía (de forma menos eficiente) bajando los impuestos a los ricos. Es este caso no estoy hablando de una herramienta, sino de un fin. Sería distinto si dijera que los cheques escolares son una idea malvada, por ejemplo, ya que estaría criticando una herramienta para crear igualdad de oportunidades con criterios morales, no criterios objetivos.

  23. Demócrito Says:

    Señor Rallo:

    Muchas empresas que aumentaron sus factores simplemente respondían al mercado. No voy a dejar de venderle una cerveza a Juan Español, albañil, porque sepa que existe una burbuja inmobiliaria, perdería cuota y beneficios. Otra cosa es que sea sensato y en vez de comprar dos grifos de cerveza más y contratar a dos camareros ajuste los factores, comprando sólo un grifo y contratando un camarero y otro a jornada parcial, pero aún así la crisis me puede pillar los dedos (y a mis camareros despedidos más). Y me los puede pillar porque no es sólo una cuestión de recolocación de los factores, sino porque los consumidores no consumen, los inversores no invierten y nadie se bebe mis cervezas.

    Y esos consumidores no son sólo los que tenían salarios insensatamente elevados, sino aquellos que tienen una razonable estabilidad y una razonable relación ingresos/deuda, que tampoco consumen por falta de confianza.

    Es cierto, los intrermediarios fiancieros, viendo la que cae, tratan de aumentar reservas por si vienen malas. Prestan poco y a regañadientes. Por falta de confianza.

    En resumen, existe un déficit de demanda respecto a la oferta. Es mucho más fácil y rápido dejar de consumir y prestar que recolocar factores.

    Respecto a lo del déficit exterior: una de las ventajas del comercio exterior es que estás adquiriendo bienes que no eres tan bueno produciendo como el que te los vende. O sea, compras lo mismo más barato. Un aumento del déficit exterior puede responder a una bajada del consumo en porcentaje de renta: compras el mismo producto, o un sustitutivo, por menor precio. El textil es un ejemplo claro.

  24. Juan Ramón Rallo Says:

    El déficit comercial no se soluciona siempre devaluando, sobre todo cuando tienes una demanda tan inelástica por el petróleo (si no recuerdo más, el 66% del déficit comercial español) como la española.

    Demócrito,

    Que respondieran a los incentivos falseados (por la expansión crediticia) del mercado no significa que todas esas inversiones no fueran malas inversiones y que haya que recomponerlas. Que son víctimas, sí. Que es una lástima, sí. Que los bancos se lucran en buena medida a costa de la sociedad, también. Pero nada de esto, una vez generalizadas las malas inversiones, se soluciona tirando de la demanda de sectores que la han perdido y que sólo la recuperarían si volviéramos a la insostenible situación del boom.

    Por otro lado, la falta de inversión no responde sólo a falta de confianza, sino a falta de oportunidades de inversión precisamente porque no dejas que los factores se recoloquen y vuelvan a precios más razonables.

    Pensar en términos de oferta y demanda agregada no sirve de mucho, es quedarse en la superficie y no mirar a la sustancia. Y la sustancia es: una oferta de mala calidad y muy cara y una demanda que se hunde por a) la imposibilidad de enajenar esa oferta al extranjero (déficit exterior), b) el sobrenedeudamiento de una década. No olvidemos que la deuda se ha de devolver en el futuro y que si bien permite aumentar extraordinariamente el consumo presente, constriñe el consumo futuro… a menos que hayamos utilizado la deuda para financiar inversiones productivas que nos permitan aumentar nuestro consumo una vez deducida la amortización de la deuda. Y, de nuevo, no creo que haber invertido masivamente en viviendas a precios de burbuja y en industrias que dependían de ellas tanto por su oferta (cementeras, fabricantes de muebles…) como por su demanda (bares, automóviles…) nos permita crear la riqueza suficiente para el exterior (nuestro principal acreedor) como para repagar la deuda y consumir todavía más. Vamos, no creo que el resto del mundo se lance de repente sobre nuestro stock de carísimas viviendas. Difícilmente, pues, la solución pasará por alimentar internamente con más deuda (exterior) la demanda de estas industria que no sirven para saldar nuestra deuda. Agrandamos y posponemos el problema.

    Y sobre el comercio exterior, eso está muy bien, pero entonces los recursos internos que dedicabas a producir ropa deberías destinarlos a producir bienes que quieren, por ejemplo, los chinos (o sus acreedores). Y no otros bienes para alimentar la demanda interna, en cuyo caso sólo añades más y más deuda que no sé muy bien cómo esperas pagarla.

  25. popota Says:

    “el gobierno podría estimular la economía (de forma menos eficiente) bajando los impuestos a los ricos.”

    Es lo que viene haciendo, sí: menos sociedades, menos IRPF y fuera patrimonio a la hora de bajar, y más IVA a la hora de subir. De todas formas, lo relevante aquí es la falacia de que técnica (o economía) y política (o valores) van por separado, porque la realidad empírica -no es que lo diga yo por mis huevos negros, sino que conmigo lo dicen desde Krugman a Stiglitz pasando por Sen- es exactamente la contraria. La segunda falacia es atribuir la intención “moralizante” a los hooligans neocons de forma exclusiva, cuando los economistas (técnicos) más destacados del campo de los -la palabra es- buenos ya hace bastante rato que están denunciando -no solo por mala y/o malvada, sino por incompatible con los datos empíricos proporcionados por la realidad- esa separación, como factor clave de empobrecimiento de la ciencia económica. Los muy chiflados e ideologizados defensores de qué tal cosa es algo “técnico”, que tiene unas pretendidas reglas inmutables, han dañado severamente la disciplina y su credibilidad.

    Más corto: que digo yo que está muy bien defender que a diferentes circunstancias corresponden diferentes políticas -la cual cosa es diferente de “como hay crisis vamos a endeudarnos hasta las cejas pagando paridas”-; ahora bien, de ahí a creer, una vez más contra toda evidencia, en pretendidos remedios “técnicos” que presuntamente funcionan siempre, va lo mismo que del taparrabos almechero de gas.

    “Sería distinto si dijera que los cheques escolares son una idea malvada, por ejemplo, ya que estaría criticando una herramienta para crear igualdad de oportunidades con criterios morales, no criterios objetivos.”

    Pongamos otro ejemplo. Imaginemos que fulanito defiende que toda la mierda que está saliendo de la trama Gürtel es nociva para la democracia, puesto que más allá de consideraciones morales, que ya sabemos que son irrelevantes, con criterios objetivos lo mejor es que se tape todo, para tener una oposición más capacitada para dedicar sus esfuerzos a prepararse para gobernar en lugar de dedicarlos a esquivar las puñaladas de los compañeros de partido, y una ciudadanía más dispuesta a arrimar el hombro. ¿Sospechoso? Un poquillo, y es que deslindar, en el ámbito de la gestión pública, las consideraciones “morales” de las “objetivas” -siempre con el fin último de defender las actuaciones impresentables del poder,ya que lo contrario aún no ha sido observado en el planeta tierra- es solo una más de las maneras de decir “cariño, no es lo que parece”.

  26. Demócrito Says:

    Señor Rallo:

    No miro sólo la demanda y ofertas agregadas. No defiendo, por Zeus, el sistema productivo que nos metió en la “Champions League” de la economía mundial. No defiendo, y de hecho he criticado, la alimentación de burbujas y el mirar a otro lado como medio de enriquecimiento. La cuestión es que si bien las crisis pueden ser consecuencia de comportamientos limitadamente racionales (optimismo acicateado por bajos tipos, “lasitud” por parte de los intermediarios fiancieros, información asimétrica) eso no implica que dejarlas crecer a sus anchas suponga una mejor respuesta. Dado que los factores se recolocan mucho más lentamente que los actores reaccionan cerrando el grifo, algún actor no atado por una racionalidad limitada, individual y a corto plazo, ha de amortiguar el decalaje existente. No hace falta construir casitas, que ya sobran, pero sí mejorar infraestructuras, aumentar (en vez de recortar) el gasto en I+D y vincularlo a la actividad privada, incrementar el gasto en formación y cobertura para los parados, etc, etc. Estos gastos aceleran, no retrasan, la recolocación de factores.

  27. Juan Ramón Rallo Says:

    Bueno, podrías estar en lo cierto (aunque hay un problema evidente de cálculo económico por parte del Ejecutivo que creo invalida el grueso de tus propuestas), siempre y cuando el Ejecutivo gastara sin endeudarse. La argumentación de Egócrata tiene un serio problema cuando dice que el Estado ha de endeudarse porque puede hacero. Eso es un non-sequitur como una catedral. En la actualidad, las familias y las empresas no dejan de endeudarse o no están amortizando tanta deuda como pueden porque se les haya cerrado el mercado crediticio (los tipos están en mínimos históricos por la caída de la demanda de crédito), sino porque cuando se ha revelado que los activos que poseían no son capaces de generar la renta que esperaban para amortizar su enorme deuda (sus puestos de trabajo no fabrican productos competitivos, los precios de los inmuebles han dejado de subir y comienzan a caer, los pisos no se venden como esperaban, la demanda de cemento se ha hundido, la capacidad de las automovilísticas es excesiva…), no quieren comprometer cantidades tan elevadas de sus ingresos futuros en el repago de la deuda. Es decir, no quiere estar esclavizados de por vida a una deuda enorme en relación con su capital productivo.

    El Estado, sin embargo, está combatiendo ese lógico y saludable proceso de desapalancamiento (lo siento, pero hemos de volver a los niveles de ahorro real) asumiendo más deudas. El problema no es que gaste (que también, aunque no debato eso ahora), sino que se endeude para gastar. No es un problema de falta de demanda, sino de exceso de demanda en relación con nuestra capacidad productiva (como de hecho ilustra el déficit exterior). Ante esto tenemos dos opciones: o adaptamos nuestra capacidad productiva para generar rentas que nos permitan seguir demandando tanto o reducimos la demanda total para acompasarla a nuestra deficiente capacidad productiva.

    Y esto último sólo puede lograrse generando ahorro (aumentando los fondos propios o reduciendo el endeudamiento), cosa que está impidiendo el sector público incrementando los pasivos fiscales de los agentes privados. Algo que tiene muy serios efectos sobre la economía: http://www.liberalismo.org/bitacoras/1/5458/deuda/publica/destruye/inversion/privada/

  28. citoyen Says:

    “porque cuando se ha revelado que los activos que poseían no son capaces de generar la renta que esperaban para amortizar su enorme deuda”

    Porque la incertidumbre y las expectativas respecto a si mañana tendrán o no trabajo/demanda de productos no juega ningún papel sobre las decisiones de consumo e inversión, claro.

  29. otro estúpido Says:

    “Tunear” un cementerio no deja de ser dar el dinero gratis a unos cuantos a ver si así se estimula la economía; el “tuneo” es el pretexto necesario para impedir que otros reclamen su ración de “money for nothing”. Amén de las claras intenciones electorales que tiene.

    Me da que por estos pagos más de uno confunde el movimiento del dinero con la creación de riqueza.

  30. Juan Ramón Rallo Says:

    Citoyen,

    Esa afirmacióne está coja. Repito: seguimos consumiendo e invirtiendo por encima de nuestras posibilidades como acredita el déficit exterior. Por otro lado, la incertidumbre juega un papel, pero en este caso juega un papel (aunque probablemente en contra de las intervenciones estatales: http://www.independent.org/pdf/tir/tir_01_4_higgs.pdf) y en este caso se traduce esencialmente en incentivar reducciones de deuda, lo que es otra forma de ahorrar y recapitalizar a los agentes (como por ejemplo los bancos). Si el problema lo ves en que esos agentes luego no vuelven a prestar masivamente y por encima de todo sentido común, bien, puedes que tengas razón: estamos en crisis porque no vivimos en un boom artificial de crédito (ya lo decía Hayek: “in order to bring about constant additions to capital, [credit] would have to increase… at a constantly increasing rate”). Bien, pero creo que todavía no entendéis por qué la situación 2003-2006 era insostenible. ¿En serio creéis que una economía que ha producido más de un billón de viviendas con una sobrevaloración de precios del 40% no necesita reajustarse? ¿O que el reajuste es fluido inyectándole gasto público a la economía en buena medida destinado a sostener las rentas de los sectores que deben perderlas por ese ajuste?

    Por otro lado, en serio, ¿en qué notáis el atesoramiento? Es más, con el dinero fiduciario actual atesorar equivale a conceder un crédito a la vista al banco central que está prestando masivamente a la banca para sostener el descalce de plazos previo. Ahora simplemente estamos donde el excesivo apalancamiento nos dejó: una economía con unos costes financieros muy grandes e incapaz de generar nueva riqueza si no es consumiendo capital (que es lo que vino sucediendo durante los últimos años).

  31. Alatriste Says:

    Vellana, no me parecería presentable que empleáramos el blog de nuestro anfitrión para una discusión privada, así que si desea seguir discutiendo el término “intervención” creo que debería hacerlo en el hilo correspondiente.

    Pero haciendo una excepción que le aseguro a Roger que _NO_ va a repetirse, me remito al diccionario de la RAE, cuarta acepción del término “intervenir”, que es el que creo que se aplica en ese artículo.

    “Dicho de una autoridad: Dirigir, limitar o suspender el libre ejercicio de actividades o funciones”.

  32. Heathcliff Says:

    Totalmente de acuerdo, en general, con el señor Rallo.
    Incrementar la demanda con independencia de lo que realmente podemos demandar con relación a nuestra capacidad económica es tirar para adelante por el sistema de “el que venga que arree”.

    Por cierto: propongo ese título para la letra del himno nacional.

  33. citoyen Says:

    Bueno, lo que pensamos los economistas encaja bastante con lo que dice kantor en este post http://www.lorem-ipsum.es/blogs/equilibriosocial/2009/02/recuperacion-abaratamiento-y-recolocacion-de-los-factores-estimulacion-de-la-demanda/

    La reasignación de factores tarda tiempo en hacerse y para que eso a) no termine en un bucle de expectativas de baja demanda-baja oferta b) no produzca una pérdida excesiva de capital (cuando las empresas quiebran y los trabajadores se van al paro, hay factores intangibles que se deterioran.) necesitas políticas de demanda. Las políticas de oferta son muy importantes, pero las de demanda lo son al menos tanto.

    Que tengamos deficit exterior no significa automáticamente que “gastemos demasiado”.

  34. Juan Ramón Rallo Says:

    Bueno, lo que pensáis algunos economistas, la mayoría si quieres, pero no los economistas, ni siquiera diría yo los buenos economistas.

    Sin extenderme: a) las políticas de demanda retrasan aún más la reasignación de factores, tanto por impedir su recolocación como por vaciar de ahorros el mercado, b) la caída de la demanda se debe en su mayor parte a la destrucción de la riqueza que ya se ha producido en la oferta, c) los intangibles de muchas empresas ya se han destruido por su incapacidad de seguir generando beneficios y las políticas de demanda precisamente se dirigen a reconocer que no se han destruido y que conviene seguir inflándoles de dinero, d) un déficit exterior prolongado tiene toda la pinta de significar que gastamos demasiado y en el caso de España me parece que sólo un ciego lo negaría. Pero parece que algunos están dispuestos a arrancarse los ojos para justificar déficits públicos del 10%.

El Club Lorem Ipsum le invita a dejar su opinión: