Quiénes somos
Hágase socio
Noticias y eventos
El Coliseo

Respondiendo preguntas obvias

Pregunta Marc Vidal, dando un mejor uso (se supone) al dinero del Plan E:

“¿Se imaginan que esos 8000 millones se repartieran a fondo perdido a 8000 empresarios pequeños bajo unos criterios entre los que destacaría la exigencia de contratar a 20 trabajadores durante 2 años?”

Como va la economía ahora, lo que sucedería sería lo siguiente: 8000 pequeños empresarios recibirían un millón de euros, echarían un vistazo a la economía, se darían cuenta que hoy venden un tercio menos que el año pasado, y meterían el dinero en un banco suizo de inmediato. ¿Quién va a aumentar capacidad, si no hay nadie comprando absolutamente nada?

Con el Plan E (que no es perfecto, pero no parte de una bobada) los 8000 millones han ido a 7493 municipios que tenían alguna obra pendiente ahora mismo. Estos han cogido el dinero, buscado un contratista, y han puesto a gente a trabajar en algo de inmediato, evitando que se vayan al paro. El dinero gastado ha comprado una plaza para el pueblo, ha dado un salario a unos cuantos obreros, que lo han utilizado para pagar sus recibos, comprarle un regalo al nene y hacer que uno de los 8000 hipotéticos empresarios que no han recibido su millón vendan una tostadora, crecepelo o gnomo del jardín a alguien.

Si encima (y ya es pedir) el ayuntamiento ha hecho algo útil (y oye, pueden hacerlo; digamos dar acceso de banda ancha a un barrio del pueblo, mejorar las escuelas o arreglar un cuello de botella que hacía que las empresas no pudieran recibir camiones grandes) la inversión puede llegar más lejos. El pueblo puede ser un poco más competitivo - sus colegios son mejores y atraen a gente de otros sitios, las empresas pueden vender más, la gente puede apuntarse a Cink y vender montones de gnomos de jardín vía internet- y la cosa va mejor.

El problema de una recesión no es que hay un sector de la economía que ha crecido demasiado y necesita reducirse. El problema de una recesión es que la caída de ese sector, si era grande, produce un efecto colateral horroroso en otros que no habían hecho nada malo, y que podían ser maravillosamente eficientes. Un empresario podía tener la mejor fábrica de muñequitos de Cthulu del mundo, pero si de golpe el 19% de sus clientes pierden su trabajo de forma incontrolada, asustan a medio país y su demanda se reduce a la mitad, su fábrica cerrará igual, aunque lo haya hecho todo perfecto.

El gasto público no pretende crear una burbuja de muñequitos de Cthulu (aunque estoy seguro que los males innombrables del más allá estarían encantados); sólo intenta que ese agujero de un 20% sea un tanto menor (digamos un diez) y muchas empresas (y currelas) que sólo pasaban por allí no se peguen un tortazo sin haber tenido la culpa, mientras buscamos qué hacemos con todas esa capacidad productiva y mano de obra infrautilizada.

¿Es el plan E suficiente para salir de la crisis? No, ni de broma. La economía española debe cambiar. Las políticas de estímulo de la demanda, sin embargo (y el Plan E es un ejemplo de libro) son realmente parches temporales para hacer el cambio más fácil y menos doloroso. El paro sube menos, las empresas del país sufren una caída de ventas menos espantosa, y la economía puede reestructurarse partiendo de un sitio ligeramente menos malo, no desde el cuarto sótano.

Mientras tanto, y sin que lo uno excluya lo otro, el gobierno se supone debe pasar reformas estructurales, que son las que ayudan que la economía empiece a cambiar y busque un nuevo camino menos suicida que el anterior. Hasta ahora, no es que hayan hecho gran cosa, pero parece que poco a poco se están despertando de su letargo horroroso. Incluso están pegando tímidos grititos al hablar de pacto social (por cierto, hablando de Sala i Martí: retrasar la reforma laboral tiene sentido, pero aprobarla ahora -entrando en vigor en uno o dos años- sería buena idea, creo) y haciendo cosas con sentido en tema de mercados financieros.

Pero esa es otra historia. Que la crisis es grave, por cierto, me parece que todos nos hemos dado cuenta ya.

Por cierto, esto que la deuda pública nos empobrece es un poco de chiste. ¿Si yo pido un crédito para abrir un negocio, triunfo y me hago rico, la deuda que adquirí me ha empobrecido, vía simple contabilidad?. Si el estado se endeuda para hacer algo que hará crecer la economía (evitando una segunda gran depresión, contruyendo un aeropuerto o reduciendo el nivel de crimen organizado, lo que sea), eso no empobrece - aparte que hablar de identidades contables cuando sabemos de forma empírica que a corto plazo no existen (y a largo plazo, todos muertos) es un poco absurdo.

Tags: ,

11 Responses to “Respondiendo preguntas obvias”

  1. Juan Ramón Rallo Says:

    ¿Quién dice que el Plan E pretende crear otra burbuja? Lo que pretende es que la que había no se ajuste y lo haga lo más lentamente posible.

  2. Roger Senserrich Says:

    Sarcasmo, Rallo, sarcasmo. :-). No creo que este gobierno tenga en mente volver a crecer a base de dedicar un 19% del PIB a la construcción; quizás no son austríacos, pero no son tan idiotas. Lo que el plan pretende es que la liquidación no sea instantánea y traumática, volatilizando un 10% de la economía de golpe y haciendo un daño atroz al 90% restante.

    Es controlar la hemorragia para no tener que amputar las dos piernas, vamos.

  3. Juan Ramón Rallo Says:

    No sé por qué las liquidaciones son vistas como traumáticas y destructoras de riqueza, precisamente es al contrario: las malas inversiones se recolocan a precios competitivos para poder emplearse como riqueza. La lenta reestructuración de la economía española está provocando que tengamos centenares de miles de pisos vacíos. ¿Qué función cumplen? Ninguna, sólo esperan agonizantes a ser vendidos. La alternativa a la liquidación es la parálisis. Ordenar la liquidación con gasto público es o no liquidar o hacerla mucho más costosa, no veo los beneficios de retrasar lo inevitable.

    Caso distinto es el de los bancos, donde sí tiene sentido hablar de liquidación destructoras de riqueza por su margen de maniobra negativo. Pero en el resto de la economía…

  4. Geógrafo Subjetivo Says:

    Muy buena explicación de las maldades del Hooverismo y del Neohooverismo hispánico, como has dado a llamar a una nueva etiqueta. Enhorabuena

  5. martinf Says:

    Sin duda, el Hooverismo fue malvado, en eso estamos de acuerdo: http://www.liberalismo.org/bitacoras/1/5412/son/seguidores/hoover/espana/

  6. Juan Ramón Rallo Says:

    Bueno, exactamente del hooverismo no diría yo:

    http://www.liberalismo.org/bitacoras/1/5412/son/seguidores/hoover/espana/

  7. Roger Senserrich Says:

    He contestado en el otro lado, pero lo repito aquí:

    1. El gran problema de Hoover fue la política monetaria - no abandonar el patrón oro y reincidir en la deflación. Brad DeLong tiene un excelente gráfico con crecimiento económico de cada país en los 30 y el momento en que dejan flotar su moneda. La correlación es prácticamente perfecta.

    2. El “déficit” de Hoover fue muy limitado. El gobierno federal pasa a ser del 6% del PIB al 9% en cuatro años. En ese mismo periodo, se las arreglan para destruir un 25% del PIB. Eso no es déficit; es un gobierno que está eliminando gasto un poco más lento que el resto. Joder, el tipo sube impuestos durante la crisis. Roosevelt aumenta el peso del estado en serio.

  8. Juan Ramón Rallo Says:

    Más: http://www.liberalismo.org/bitacoras/1/5413/keynesiano/hoover/roosevelt/

  9. Roger Senserrich Says:

    Mírate el gráfico de Brad Delong sobre el patrón oro. Dime qué ves. Y no, no me vale que sea “malo en conjunto”; el efecto es inmediato, tanto para el primero que sale como segundo, tercero y sucesivos.

    A todo esto, como tomas los datos de déficit no funciona. Roosevelt le da a la palanca de gasto hasta 1937, y la economía se recupera de forma considerable. En 1937 le convencen que lo peor ha pasado y suba impuestos para equilibrar el presupuesto. Pumba, la recesión dentro de una depresión de 1937. Pon el gráfico de crecimiento económico sobre el de déficit, y marca cuándo han abandonado el patrón oro. La cosa se explica sola.

  10. Roger Senserrich Says:

    Aún así, es importante recordar que la política fiscal a esos niveles de gasto (3-8 del PIB) no es demasiado potente. De hecho, con la cantidad de burradas que estaban pasando, el consenso es que no podemos decir qué efecto tenía; gran parte del déficit puede venir (y venía) de la caída de ingresos, no políticas de estímulo conscientes.

  11. Club Lorem Ipsum :: Materias Grises » Archivo » El gobierno se explica ¿bien? Says:

    [...] lo que hace el gobierno federal americano, pero la información me habría ido muy bien para hacer este artículo más convincente, sin ir más [...]

El Club Lorem Ipsum le invita a dejar su opinión: