Irán: revoluciones y golpes de estado
Escribir sobre Irán es complicado. Para empezar, no sé demasiado sobre el país en concreto, así que no tengo demasiado que aportar sobre detalles específicos o actores implicados. Por añadido, no leo farsi, así que no es que sea de gran ayuda leyendo lo que escriben desde dentro; tengo el mismo acceso que cualquiera con una conexión a internet - o ligeramente peor, ya que los medios americanos (especialmente CNN) están dando una cobertura vergonzosa.
Así que antes de proceder, un par de advertencias. Primero, todo lo que diga es a base de fuentes secundarias y confiar en lo que dicen otros. Segundo, aunque no sé demasiado de Irán específicamente, he leído bastente literatura sobre revoluciones, dictaduras y golpe de estado. Eso quiere decir que sé bastante teoría, pero no sé hasta que punto las ideas y lógica de los modelos que me vienen a la cabeza tienen relación con la situación sobre el terreno.
Al hablar de Irán, el primer problema es cómo definir el régimen. La idea habitual es que Irán es una teocracia relativamente cerrada, un sistema heredado de la revolución de 1979. El otro día la llamaba “democradura”, siguiendo un neologismo de Guillermo O´Donnell para describir sistemas políticos que permiten cierta participación política pero que restringen quién tiene representación. El criterio de exclusión era un examen previo de “pureza revolucionaria religiosa” hecho por los clérigos, que tienen poder de veto - y de hecho son la autoridad real del país.
Por lo que parece, sin embargo, esta definición está anticuada. Irán, según muchos observadores, ha dejado de ser una democradura teocrática para convertirse en algo más parecido a lo que es/era Pakistán: una dictadura militar cleptocrática con un barniz religioso. Menos una democradura y más “dictablanda” (de nuevo O´Donnell): un régimen autoritario clásico con elecciones ficticias. La policia, guardia revolucionaria y otros sectores del aparato de seguridad han tomado el control del estado, colonizado la economía y se han enriquecido como piratas a base de corrupción al viejo estilo; la religión les importa relativamente poco, y lo que realmente les gusta es el poder.
Esto no debería sorprender a nadie que conozca la historia de una revolución cualquiera (four legs good, two legs bad!); las dictaduras tienden a acabar de este modo. Si queremos entender por qué las elecciones han sido tan espantosamente fraudulentas (tenía dudas el sábado, pero Juan Cole, Andrew Sullivan y Gary Sick me han convencido que lo fueron -este artículo no tiene sentido), sin embargo, si es importante. Los clérigos iraníes ya tienen experiencia conviviendo con un lider más o menos moderado; Jatamí fue presidente y no rompió nada que los clérigos consideraran demasiado importante.
Robar las elecciones es un riesgo importante para cualquier sistema político. Romper la ilusión que el sistema es inclusivo es una mala idea; los votantes tienden a a tomarse esas cosas mal. Mantener la estabilidad no tiene por qué ser demasiado difícil si no tienes manías a la hora de pegar tiros a tus propios ciudadanos, pero tiene unos costes enormes. Depender en las fuerzas de seguridad da más poder a los milicos, tener antidisturbios persguiendo gente a todas horas es caro, y lo más grave, un régimen represivo tiende a ser entre malo y muy malo para la economía en general. Y si encima acabas por perder el control de la situación, la transición no será demasiado magnánima con los tiranos pasados.
Si el pucherazo es un autogolpe, incurrir todos estos costes es bastante absurdo. Mousavi ha sido ya primer ministro; no es un “demócrata”, sino un tipo menos cafre que el actual presidente. Los clérigos no temían a Mousavi. Si el fraude electoral es un golpe de estado, sin embargo, la cosa tiene más sentido: Ahmadinejad no está defendiendo los valores del régimen, sino los intereses económicos de la nueva oligarquía paramilitar que es la Guardia Revolucionaria.
Si esto es así, la situación es de hecho bastante complicada. Los clérigos (el “viejo régimen”) no pueden admitir abiertamente que Ahmadinejad les ha clavado una puñalada por la espalda; si no hacen nada, sin embargo, Irán pasará a ser algo más parecido a Pakistán o el Irak de Saddam Hussein que otra cosa. Mousavi es, en cierto sentido, parte de ese viejo régimen, pero también es un reformista - y tiene votos detrás. Le han robado las elecciones, pero no creo que tenga ganas de convertirse en un líder revolucionario, especialmente si los clérigos pueden hacerle la vida imposible después. Y por descontado, los votantes no son en absoluto homogéneos; no podemos dar por seguro que todo el mundo quiere una democracia.
¿Qué sucede ahora? La verdad, muy difícil decirlo. Las revueltas populares son básicamente impredecibles; lo que sucede sobre el terreno es a veces casi un producto del azar, y más cuando la información está tan restringida. Hay gente haciendo un seguimiento obsesivo, muy completo; no voy a hacerlo mejor que ellos. Hable largo y tendido sobre la estabilidad de las dictaduras aquí, aquí y aquí; repasadlo si tenéis tiempo.
Hay unas cuantas cosas que tenemos que estar atentos. Primero, qué hace el ejercito. Hasta ahora, se ha mantenido neutral, cosa que debería dejar a Ahmadinejad sin dormir por la noche. Si apoyan a alguien de forma explícita, las cosas pueden acabar de golpe (si favorecen a los golpistas), aumentar la confusión con un contra-golpe, o a saber qué sucede. La segunda gran pregunta es si las fuerzas de seguridad empiezan a tener dudas. Si la policia rompe filas, la revuelta tendrá éxito. La tercera es si la presión popular sigue aumentando, algo que parece que está sucediendo. Si el coste de reprimir se hace intolerable (sea porque el régimen pierde toda credibilidad y los clérigos quieren librarse de Ahmadinejad o otra cosa), la cosa puede acabar funcionando.
En resumen: paciencia. Veremos dónde acaba todo esto. Vivimos en tiempos interesantes, que diría un pesimista.





June 15th, 2009 at 3:54 pm
Irán: revoluciones y golpes de estado…
¿Y si el pucherazo ha sido un "golpe de estado" de Ahmadinejad?, Musabi no era un riesgo para los clérigos (el verdadero poder del país). Los clérigos (el “viejo régimen”) no pueden admitir abiertamente que Ahmadinejad les ha clavado…
June 15th, 2009 at 5:02 pm
[...] votos de los reformistas (no s
June 17th, 2009 at 9:37 pm
[...] impuso una democracia islámica dónde el segundo componente era más importante que el primero. Si Egócrata lleva razón lo que estamos viendo en Irán es básicamente una situación, después de un intento de [...]
June 17th, 2009 at 11:54 pm
[...] impuso una democracia islámica dónde el segundo componente era más importante que el primero. Si Egócrata lleva razón lo que estamos viendo en Irán es básicamente una situación, después de un intento de [...]
June 24th, 2009 at 12:20 am
[...] Parece que mi sospecha que el régimen iraní estaba mucho más dividido de lo que parecía estaba más o menos en lo cierto; no pocos clérigos y líderes históricos de la revolución no han cerrado filas detrás del [...]
June 24th, 2009 at 7:37 am
[...] Parece que mi sospecha que el régimen iraní estaba mucho más dividido de lo que parecía estaba más o menos en lo cierto; no pocos clérigos y líderes históricos de la revolución no han cerrado filas detrás del [...]