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Los cien días

Barack Obama cumplía hoy cien días en la Casa Blanca. Los medios americanos andan todo el día evaluando y hablando de los logros y errores de este período, en una irritante tradición que no acabo de entender. El origen de esta particular obsesión es uno de esos mitos políticos americanos, los hiperactivos cien primeros días de la administración de Franklin Delano Roosevelt; desde entonces, los medios comparan a todo nuevo presidente con esa leyenda imposible de alcanzar.

La verdad, me parece un poco absurdo. En cien días no aprendemos demasiado sobre ningún político, más allá de lo bien que le sienta el cargo y el entusiasmo que le pone; lo primero es ligeramente absurdo y lo segundo es como eso del valor en la legión, que se da por supuesto. Sabremos si Obama es un buen presidente en un par de años, cuando las reformas y leyes aprobadas empiecen a funcionar. Hoy, poco a decir.

En todo caso -no, no puedo evitarlo- tenemos algunas pistas. Primero, Obama lleva el traje de presidente muy bien. Ya sé, es estúpido, pero tras tener un tipo ligeramente mandrilesco durante ocho años, esto de que el presi parezca un presi de película sienta bien. Mirad el -estupendo- canal de Flickr de la Casa Blanca; hay fotos muy icónicas, etcétera.

Sobre lo más sustantivo, políticamente Obama no ha sido ninguna sorpresa. Lo cierto es que el político que vimos en la larga, eterna campaña es bastante parecido al Obama presidente; es un tipo tranquilo, liberal, serio y sorprendentemente inteligente (o al menos, capaz de gestionar un montón de cosas a la vez). Lo que le distingue por encima de todo, sin embargo, es que es básicamente pragmático: por lo que hemos visto, lo suyo es hacer las cosas que él cree que funcionaran, sin poner la ideologia de por medio. No es demasiado amigo de las excursiones radicales, pero no es demasiado averso a hacer cosas inusuales (léase: una extraña reforma del sistema financiero que nadie acaba de entender) adaptándose a los límites del sistema político americano.

Dentro de lo visto hasta ahora, Obama parece mantener las dos características que más me sorprendieron de su campaña y que nadie parece haber acabado de cazar. Primero, es un político mucho más agresivo de lo que parece; el tipo es capaz de sacar los ojos o sacar el bulldozer cuando hace falta (ver reforma sanitaria, cazar senadores rivales, apisonar a Hillary Clinton) sin nunca dejar de parecer amable. El hecho que no insulte o alce la voz no significa que no puede apuñalar o conspirar con entusiasmo.

La segunda, y más significativa, el nuevo presidente no toma a los votantes por tontos. No lo hizo en las primarias, y no parece que quiera hacerlo ahora. Obama prefiere arriesgarse a explicar algo complicado al público claramente a recurrir a trucos retóricos o discursos paternalistas; su discurso sobre la economía de hace unos días fue una pieza maestra. No sé hasta que punto eso le hace popular, pero el colectivo gafoso lo agradece - y si los periodistas, gafosos por excelencia, se sienten tratados como gente inteligente, los periodistas hablarán bien de tí.

Leed la entrevista que da en el NYT hoy, sin ir más lejos. No dudo que cierto presidente del gobierno en la península ibérica pueda hablar de este modo sobre políticas, pero si puede, el tipo lo esconde muy bien. La mayoría de los votantes no entenderán todo, supongo, pero el hecho que el tipo al mando no los toma por idiotas o los trata como niños pequeños ayuda a generar confianza. La inteligencia en un jefe del ejecutivo no es algo espantoso que genera pavor; no está de más mostrarla (nota: esto no vale, y no sirve para nada. Decid algo, corcho).

En fin, eso es lo de menos. Por ahora, podemos decir que el tipo parece competente, y parece tener las ideas claras, y un plan realista para aplicarlas. Veremos qué pasa.

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7 Responses to “Los cien días”

  1. Demócrito Says:

    Nota al margen: creo que sigues aferrándote a la ilusión de que Zapatero es inteligente, valeroso y activo, pero no lo sabe transmitir o las circunstancias no le dejan. Cabe la posibilidad de que no sea más que lo que las apariencias dicen que es: un aparatchik de mediocres cualidades intelectuales, lleno de miedo y buenas intenciones.

  2. Mario Says:

    Egócrata, he oído que se ha revolucionado el Senado porque Specter, de Pensilvania, se ha cambiado de partido, lo que deja a los demócratas al borde de la mayoría anti-filibuster. Por lo que he oído, el tipo sólo busca la reelección (en las primarias republicanas va más de 20 puntos por detrás), pero igual nos podías hablar del efecto que este cambio puede tener.

    Saludos.

  3. Vellana Says:

    Supongo que no, por que no lo has hecho, pero ¿algo que decir a la crítica de Kantor a Obama en relación con la enérgía verde?
    No es que busque una cruenta y, por tanto, emocionante lucha fraticida Egócrata vs Kantor (con el perdón de Amando de Miguel).
    Pero es que es insoslayable la contradicción entre tu “La segunda, y más significativa, el nuevo presidente no toma a los votantes por tontos” y “Bien, en los últimos meses el Presidente de los Estados Unidos nos ha querido convencer de que una medida para salir de la crisis es producir la misma electricidad a un precio superior.” de Kantor.
    Un cordial saludo.

  4. Roger Says:

    Por partes:

    1. Mario, escribí sobre Specter hace un par de días. Lee dos o tres post más abajo.

    2. Demócrito: me parece que sueno lo bastante sarcástico… :)

    3. Lo tengo pendiente. Kantor deja de lado los costes reales de la energía usada actualmente; costes aún no incluidos en el precio.

  5. rubén Says:

    Creo que va siendo hora de hacer una recolección de tus frases más “iluminadas”. Yo hoy me quedaría con “un tipo ligeramente mandrilesco”

  6. Mario Says:

    Exactamente en el post anterior. Perdón, Roger… jeje

  7. Alatriste Says:

    Respecto a las cualidades intelectuales de los políticos, solo diré que el sistema está montado de tal modo que si un hombre es realmente inteligente no se meterá en política si no lo hace animado por una megalomanía rampante y/o un masoquismo monstruoso, rasgos sumamente preocupantes en un gobernante…

    Pero en lo que no puedo estar de acuerdo es en lo del miedo. Zapatero desde el primer momento ha hecho siempre lo que ha dicho que haría y no ha dejado que nadie lo convenciera de otra cosa. Si acaso, ha sido demasiado rígido. Todo el que ha creído que era débil y que bastaría un buen empujón para que se derrumbase, un “bambi”, un “zapatitos”, o un “Barbie Pactitos”, ha tenido motivos para lamentarlo. Y la lista de cadáveres que ha dejado a su paso empieza a ser larga… Desde Bush a Ibarretxe, pasando por Maragall, Mas, Bush, la CEOE, la Conferencia Episcopal y ETA, todos han descubierto que una vez que Zapatero ha dicho que iba a hacer X y que no iba a hacer Y, no se movería de allí.

    Como le han hecho fama de débil y miedoso a un hombre que es máz tozudo que una mula y que desde que pisó La Moncloa no ha parado hacer cosas politicamente atrevidas que pocos creyeron que se atrevería a hacer, es para mí un misterio…

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