Tonterías relativas
Miguel Sebastián ha pedido a los españoles que compren productors nacionales. Algunos se han tomado el asunto como si fuera la mayor estupidez nunca pronunciada; tiene algo de tonto, pero no por los motivos que la tropa de LD menciona. Si por algún motivo extraño los españoles cambiaran sus hábitos de consumo y empezaran a comprar sólo cosas hechas en casa el déficit comercial disminuiría, igual que el nivel de paro.
El problema no es que comprar español sea malo: el problema es que sencillamente no sucederá. Si yo soy un consumidor españolito de a pie y tengo que escoger entre un lápiz hecho en Soria que cuesta un euro o uno hecho en China que cuesta la mitad, mi primera reacción puede que sea recordar los ruegos del ministro de industria y ponerme patriótico. Lo más probable, sin embargo, es que se me pase pronto; si uno se para a pensar, ¿por qué yo tengo que pringar comprando español para ayudar un señor de Soria y pagar más? Ahora que nadie me vigila, me ahorro medio euro, y confío que el resto del país haga lo correcto según Sebastián y pringue con los precios.
Hay dos métodos para hacer que la gente compre español, pero o son imposibles o son ilegales. En tiempos pretéritos, cuando España o Italia se metían en estos berenjenales a menudo, lo que hacía era simplemente devaluar la moneda. Mágicamente todo lo de fuera es caro, todo lo español es más barato, y la competitividad de la economía crece mágicamente a cambio de empobrecer a la gente y un poco de inflación. Cuando España adoptó el euro renunciamos a esta medida, así que no está sobre la mesa; a cambio de estabilidad financiera y monetaria (preguntad a los países fuera del euro lo bien que se lo están pasando) no podemos tomar este atajo.
El segundo método es aún más sencillo, aranceles a la importación. Todo lo que viene de fuera es gravado, y punto. Esta clase de medida es relativamente efectiva a corto pero horriblemente ineficaz a medio y largo plazo si uno no es una economía gigantesca. Al entrar en UE de todos modos cedimos esa competencia a Bruselas, así que no podemos hacer nada.
Queda sólo una opción, la complicada de veras; de hecho, lo que hablábamos el otro día. Si queremos que la gente compre español, aquí y fuera, tenemos que ser más competitivos. Eso se puede hacer bien (aumentar la productividad) o hacerse a lo cafre (recortando salarios y/o destruyendo empleo); ambas cosas requieren reformas complicadas y no precisamente populares. En un mundo donde todo el mundo está metido en problemas espantosos, esto es aún más complicado.
Mirad como andan los bancos por ahí fuera (fijaros en el buen papel del Santander). California -la octava economía del mundo, y el lugar peor gobernado de la OCDE - está en bancarrota. Estados Unidos está en problemas graves. En Europa, incluso Alemania está hablando de tirar la casa por la ventana, con la economía contrayéndose aún más rápido que en España. España pinta mal, pero incluso con reformas uno puede acabar modernizando la economía y darse cuenta que nadie ahí fuera está por la labor de comprarte nada.
Esta no es una crisis normal. No estamos en un mundo en que una región se estanca, devalúa, y sale del agujero a base de exportar. Tampoco podemos bajar tipos; vivimos en el mundo de ZIRP. Es por eso que la política fiscal expansiva es tan importante, igual que el hecho que todo el mundo se apunte a esta expansión; el estado debe actuar como consumidor de último recurso y evitar que la caida del consumo derivada del final de la burbuja financiera (e inmobiliaria) se convierta en un círculo vicioso.
Lo que está claro es que España ya no puede utilizar el euro como excusa para evitar reformas; es hora de hacer cosas.
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January 22nd, 2009 at 12:47 pm
De todas maneras, no entiendo por qué tenemos que salvar puestos de trabajo españoles a costa de enviar al paro a extranjeros (si todo el mundo hiciera lo mismo…™). ¿Nacionalismo laboral? ¿Cargar los parados sobre nuestras conciencias por ser malos consumidores que compran a los extranjeros? No me han gustado nada estas declaraciones.
January 22nd, 2009 at 3:47 pm
Ya que supongo que el Sr. Sebastián es consciente del factor Precio de Venta al Público como elemento de decisión del consumidor (y que tú bien explicas), pues podría intentar poner de acuerdo a sus dos compañeros de gabinete Sr. Solbes y Sr. Corbacho (je je je), y proponer una bajada de cotizaciones de SS (coste interno solo de la producción española) y una subida del IVA (coste externo tanto del producto hispano como del importado). De esta manera, las cuentas de las arcas públicas (si se hace bien), quedan en principio igual. Pero por el efecto de bajar costes solo a unos (casualmente, españoles), y subir costes a todos, pasamos a ser más competitivos.
January 22nd, 2009 at 5:31 pm
Bueno, el IVA es un impuesto con regulación europea por un muy buen motivo; los gobiernos tienen sus limitaciones al alterarlo.
El problema más serio es que lo que planteas es una cambio fiscal bastante regresivo. Y la verdad, eso no cae demasiado bien.
January 22nd, 2009 at 6:07 pm
Consumo nacional exclusivo = autarquía = franquismo.
El Estado no es quien para decirme lo que tengo o no que comprar y de de donde.
Saludos.
January 22nd, 2009 at 8:00 pm
Lo que sorprende de esta idea, en un responsable de un gobierno, es que apela sólo a la buena voluntad. Suena como un médico que reze durante las visitas; un poco inquietante -para un naturalista-, creo.
January 23rd, 2009 at 3:22 pm
A ver si lo entiendo,
¿debemos ser más competitivos = bajar impuestos = recorte presupuestario pero el estado debe gastar más = aumento presupuestario = subir impuestos?
January 24th, 2009 at 12:15 am
No, no lo entiendes :-). No hablo de recorte presupuestario, al menos a corto/medio plazo.