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El mundo de Zirp: utilizando déficit

Ha llegado. Ya está aquí. Zirp, la estupenda mascota del apocalipsis económico, ha sido presentada en sociedad. Es una criaturita estupenda, muy mona y muy, muy deprimente. De hecho, es como un payaso muy, muy triste que absorbe todo la alegría, felicidad y optimismo del mundo real (ignorad a Wall Street; está habitado por Dementors); una especie de símbolo universal de malas noticias económicas. Sí, la Zero Interest Rate Policy está aquí. En Estados Unidos estamos oficialmente en una trampa de liquidez, deflación incluída.

En fin, me uno a lo dicho por Citoyen: estamos en la dimensión desconocida. La economía americana acaba de meterse en ese calabozo oscuro y terrible que exploraron los japonenes en los años noventa, con resultados aterradores para todos los implicados.

Lo más curioso estos días es que aunque los orígenes de la crisis están aún siendo debatidos (y seguirán siéndolo; los economistas tienen una nueva catástrofe económica que explicar) las recetas dadas por prácticamente todos los economistas serios están convergiendo en un sólo punto: mucho gasto público. Puedo no compartir con Kantor su idea sobre el origen de la crisis (su explicación es muy elegante , pero me parece que es mucho más simple hablar de burbuja crediticia derivada de mala regulación), pero es un debate académico; lo importante son las soluciones propuestas, y en esto coincidimos. La diferencia probablemente será en cómo debe ser el gasto público, no su existencia o no.

Los gobernantes del mundo de hecho están convergiendo hacia las mismas soluciones; incluso los alemanes, tras la furibundas críticas desde esta bitácora (bueno, y del Nóbel de Economía) están cambiando de opinión. Así que es hora de pasar al siguiente punto: ¿Cómo gastamos?

He estado mirando y leyendo artículos y estudios sobre qué clase de gasto público estimula más y mejor la economía, y la verdad, hay muchísimo donde escoger. Un gobernante estos días puede hacerlo vía bajada de impuestos o vía gasto público; dentro de cada opción, toca escoger qué impuestos se rebajan o dónde se pone el dinero.

Por lo que he encontrado (aviso, no soy un experto: esto es lo que he leído, así que estoy encantado si me señaláis otras fuentes) los economistas llegan a dos tipos de conclusiones. Si nos acercamos al problema a base de modelos teóricos y estudiando qué hacen los agentes a nivel micro, parece que el mejor estímulo es el gasto público directo, y como más inmediato mejor. Los estabilizadores automáticos (subsidios de desempleo, programas sociales, pensiones y ayudas directas) son muy efectivos; el gasto público directo (ayudar a estados y ciudades para que no reduzcan su gasto o construir infrastructuras) también lo es. La explicación es relativamente sencilla; si queremos demanda ahora mismo, lo mejor es poner el dinero en las manos de quien lo va a gastar todo, ya sea comprando comida o construyendo líneas de tren.

Una reducción de impuestos puede ser moderadamente eficiente si va dirigida a la gente adecuada. Bajar los impuestos a gente con muy pocos ingresos (incluso darle créditos directos) es bastante eficaz, ya que lo gastarán de inmediato. Dar dinero a la clase media es relativamente inane, ya que la mayoría o lo ahorraran (en una recesión la gente intenta tener reservas) o lo utilizarán para pagar deudas. Darlo a gente rica, empresas o reducir el impuesto sobre capitales es tirar dinero; los ricos no van a gastar más, las empresas no invertirán más en una recesión (y si están perdiendo dinero, no están pagando impuestos de todos modos) y si los dividendos te importan tanto como para que notes un cambio fiscal en ellos, eres rico ya y no vas a aumentar el consumo o la inversión con la que está cayendo. De todos modos, los ricos ya pagan pocos impuestos; no cambiarán sus hábitos.

El problema, claro está, es cuando unos economistas le echan un vistazo no a los modelos teóricos o comportamientos micro, y se ponen a tirar regresiones mirando los datos en agregado. Greg Mankiw tiene un buen repaso de esta clase de artículos, y la conclusión es de hecho exactamente la contraria: bajar impuestos es un poco menos eficaz a corto, y mucho más eficaz a medio y largo plazo. Mankiw acepta estas conclusiones sin demasiados problemas, pero lo cierto es que esta clase de estudios tienen bastantes problemas que no comenta demasiado.

Cuando uno hace econometría uno tiene una idea relativamente buena sobre la relación entre indicadores, y estos tendrán una relación aceptable con la realidad si está utilizando el modelo adecuado. El problema es que aún con el modelo adecuado, los datos de por sí no bastan; hace falta tener un modelo teórico que explique el mecanismo causal y tener las variables correctas en la regresión. Muchos de estos estudios tienen una hoja de cálculo, torturan datos y no se paran a explicar qué mecanismos hay detrás. Por ejemplo, un par de papers no cuentan los estabilizadores automáticos, ya que los consideran endógenos, así que no vemos una parte de gasto.

¿Qué debería hacer Obama?  La verdad, no soy dogmático. Lo que funcione bien y no sea horriblemente regresivo me parece estupendo. Si tengo que escoger, creo que gasto tiene más sentido que reducir impuestos, especialmente en un país como Estados Unidos con un estado de bienestar muy limitado.

Y los monetaristas, la verdad, no deben desesperar. Como dice Mankiw, la Reserva Federal aún tiene munición, aunque sea hacer lo innombrable: crear inflación de forma explícita imprimiendo dinero. Algo que supongo que desesperará a Rallo, pero me temo que es mejor que tener a todo el mundo esperando a que los precios bajen. Y bajen. Y sigan bajando. Y bajen más. Si la expectativa es que los precios el mes que viene sean más bajos que ahora, nadie en su sano juicio invertirá ahora; pedir que se liquiden inversiones es básicamente reforzar esta expectativa, y machacar cualquier incentivo para dejar de esperar y hacer cosas.

Por Dios, los inversores están dando dinero totalmente gratis a los gobiernos de todo el mundo. Tienen tanto miedo que no quieren ni tener papel. No es que el ahorro esté esperando y los acreedores tengan demasiado apalancamiento, es que todo el mundo está tan aterrado que están regalando dinero al estado para que se endeude sin pagar.

Nota final: pago una cerveza al que me envíe un encantador dibujo de nuestra nueva supermascota Zirp. En serio. E-mail : Rsenserrich en gmail punto com.

6 Responses to “El mundo de Zirp: utilizando déficit”

  1. d Says:

    es acreedores, no “creditores” :-p

  2. Kanif Says:

    He echo un dibujo, no sé si encantador, de Zirp, pero no encuentro dirección clara donde enviárselo. Lo he hecho al contacto del Club Lorem Ipsum.
    tampoco sé colgarlo aquí, claro.
    Mire allí o contacte conmigo o ponga un mail…
    Un saludo.

  3. Roger Senserrich Says:

    Cambiado esta, por el gran Zirp.

  4. Club Lorem Ipsum :: Materias Grises » Archivo » Zirp: primeras imágenes Says:

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  5. Zirp: primeras imágenes Says:

    [...] pero el hombre se ha currado la cervecita algo serio. Miradle: ¿no os sentéis tristes y deflacionarios casi de inmediato? Es tan [...]

  6. Club Lorem Ipsum :: Materias Grises » Archivo » Bancos y recesiones: respuestas variadas Says:

    [...] de último recurso” en una recesión así, en la que la política monetaria (recordad a ZIRP) ha dejado de [...]

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