Cuándo sacar a Keynes del armario
Rallo ha estado comentando estos días como todos estos comentaristas que andan (andamos) sacando a Keynes a paseo estamos recuperando alguien que no acertó muchas cosas. Keynes no tenía una teoría sobre el capital definida, no fue capaz de predecir el aumento de eficiencia marginal del capital, y básicamente metió la pata en un montón de detalles, dejando algunos agujeros en su teoría por los que puedes pasar un tractor.
¿La verdad? Estos días, esto no importa demasiado. La cuestión no es lo “bueno” que es un economista escribiendo teoría en general; lo importante es prestar atención a qué preguntas está intentando contestar, y lo relevantes de sus respuestas. Keynes en 1936 no está haciendo un teoría general inmutable y completa, del estilo de las leyes Newtonianas del movimiento. La economía tiene ciertas leyes, pero no podemos decir que las leyes que explicaban la realidad en 1930 son las mismas que dicen como funciona el mundo ahora. La economía es distinta, la tecnología es distinta, el comercio internacional es distinto, los mercados financieros son distintos. Lo que decía Keynes en 1936 puede que fuera cierto (de hecho, probablemente lo era), pero puede que estuviera totalmente equivocado en 1960.
¿Es relevante Keynes ahora? Depende de muchos factores. ¿Es la situación actual comparable? ¿Estaba Keynes respondiendo a preguntas parecidas en los treinta a las preguntas que nos hacemos ahora? ¿Tenían los gobiernos armas y restricciones parecidas a las actuales? Para muchos economistas, la respuesta es afirmativa. Está bastante claro que no podemos leer nada escrito hace setenta años como un oráculo, pero las respuestas que dá deben ser tenidas en cuenta. El hecho que lo que decía Keynes no se cumpliera a rajatabla en los años setenta en un contexto completamente distinto no significa que Keynes sea irrelevante; significa que el contexto había cambiado.
Y la verdad, el hecho que los austríacos puedan explicar qué está sucediendo es relativamente poco relevante. Gente tan ortodoxa con Eichengreen, DeLong, Krugman o Sala-i-Martín pueden explicarlo también. Yo tengo algunas bonitas explicaciones, aunque la verdad, no es que estuviera remotamente cerca de lo que ha pasado realmente. Y sí, es una tormenta perfecta; como dice Brad DeLong:
Let me say what things I was “expecting,” in the sense of anticipating that it was they were both likely enough and serious enough that public policymakers should be paying significant attention to guarding the risks that it would create:
- (1) A collapse of the dollar produced by a panic flight by investors who recognized the long-term consequences of the U.S. trade deficit.
- (2) A fall back of housing prices halfway from their peak to pre-2000 normal price-rental ratios.
I was not expecting (2) plus:
- (3) the discovery that banks and mortgage companies had made no provision for how the loans they made would be renegotiated or serviced in the event of a housing-price downturn.
- (4) the discovery that the rating agencies had failed in their assessment of lower-tail risk to make the standard analytical judgment: that when things get really bad all correlations go to one.
- (5) the fact that highly-leveraged banks working on the originate-and-distribute model of mortgage securitization had originated but had not distributed: that they had held on to much too much of the risks that they were supposed to find other people to handle.
- (6) the panic flight from all risky assets–not just mortgages–upon the discovery of the problems in the mortgage market.
- (7) the engagement in regulatory arbitrage which had left major banks even more highly leveraged than I had thought possible.
- (8) the failure of highly-leveraged financial institutions to have backup plans for recapitalization in place in the case of a major financial crisis.
- (9) the Bush administration’s sticking to a private-sector solution for the crisis for months after it had become clear that such a solution was no longer viable.
We could have interrupted this chain that has gotten us here at any of a number of places. And I still am trying to figure out why we did not.
El misterio estos días no es qué ha funcionado mal. El misterio es saber por qué tantas cosas que tenían que funcionar mal y deberían estar mejor reguladas (y digo bien reguladas; nadie dice que toda regulación es buena, como insinúa Rallo) no lo estaban.
Tags: ideas y pensamientos





December 2nd, 2008 at 4:22 am
Para los malpensados: sí, se la orientación sexual de Keynes. Y no, el título no es aposta; me ha salido así de burro de origen.
December 2nd, 2008 at 3:13 pm
Contestando a Rallo, la referencia a Delong no es referida a teoría; es referida a su aserción que la crisis no es una tormenta perfecta. Me parece bastante obvio que lo es; todos esos fallos de mercado a la vez son realmente algo fuera de lo común.
December 2nd, 2008 at 3:25 pm
No veo qué tienen de extraño todos a la vez. Es lógico que no se hayan dotado suficientes provisiones por insolvencia (3) ya que en caso contrario no habría habido expansión crediticia; los bancos soportabna mucho riesgo porque su propia expansión crediticia creó las condiciones para que esos créditos parecían seguros (5), a saber, alzas continuadas en los precios de la vivienda e incremento de las rentas de los deudores vía altos salarios; la fuga de todos los activos arriesgados e ilíquidos (6) es un fenómeno normal y corriente en todas las crisis de solvencia/liquidez (ya pasó en el 98), una huida desde los valores de mayor vencimiento/más arriesgados a los de menos, en su ausencia no tienes contracción crediticia; cuando se hunden todos los valores patrimoniales (precisamente por estar sus activos inflados) difícilmente puedes pretenden que afluya ahorro (que se ha hundido) y encima hacia activos con precios inflados (8).
El resto de puntos son irrelevantes para la crisis, explican cómo y por dónde se ha desarrollado. Pero en su ausencia habría habido igualmente crisis. No veo tormenta perfecta por ningún lado, sólo una profunda incomprensión de la dinámica de las crisis económicas.
December 2nd, 2008 at 8:53 pm
Por lo que dices, sin (3) no vemos burbuja crediticia. No es algo que cualquier economista neoclásico no te pueda decir tirando de su librillo, ¿no?
Es el origen de la burbuja. Y estas están bien explicadas en teoría clásica.
December 2nd, 2008 at 9:36 pm
Pues me temo que sí es algo que no pueden explicar los economistas neoclásicos actualmente. La senda no es tan directa como parece: con expansión crediticia (transformación de plazos) la única manera de evitar las malas inversiones es volviendo a ahorrar todo el crédito expandido. La falta de dotaciones se debe a eso: se utilizaron la revaloración de los activos para registrar un incremento en los fondos propios que no existió. ¿Y de dónde procedía la revalorización de los activos? De la expansión crediticia que llevaron a cabo los propios bancos.
Desde el momento en que no incorporáis el dinero y la transformación de plazos en un modelo, difícilmente lo podéis explicar.
December 2nd, 2008 at 9:51 pm
Más bien que la explicación que dan no te parece satisfactoria, aunque a mí sí me convence.
La verdad, no acabo de entender tu objeción. ¡Explica!
December 3rd, 2008 at 10:22 am
No, la explicación que dan es: ¡qué imprudentes y avaros fueron que no supieron anticipar los defaults en cadena! Cuando ese no es el problema. El problema es que los bancos practican la transformación de plazos y, con esto, generan un auge artificial de la economía donde préstamos que hay vemos como absurdos tenían en su momento plena lógica. Ya no sólo por si fueron capaces de anticipar o no los movimientos de tipos de interés de la Fed, sino porque a la hora de calcular la capacidad de repago y el valor presente que puede ser prestado, tienes en cuenta las rentas del prestatatario que, obviamente, se han visto incrementadas por la propia transformación de plazos.
Según tú, deberían haber sido más prudentes y dotar más provisiones contra insolvencias. Estoy de acuerdo, pero los problemas habrían subsistido (aunque a menor escala) a menos que hubieran dotado la totalidad de los fondos expandidos; es decir, que sólo hubiesen considerado préstamo repagable el que estuviera respaldado por ahorro real.
Pero vamos, lo que decís no va por ahí. Lo cual no tienen ningún sentido. Sin transformación de plazos, los errores de los bancos no serían sistémicos ni recurrentes. El problema es que la propia acción del banco siembra las semillas de su error.
December 3rd, 2008 at 2:43 pm
¿Cómo crees que los bancos deberían funcionar entonces? Si no permites transformación de plazos y quieres que todos los depósitos tengan plazos idénticos a uno de los préstamos, estás creando un montón de problemas secundarios que la verdad tampoco creo que te gusten. Empezando por el hecho que hacer cumplir esta clase de regulación es MUY complicado y necesitaría una capacidad de control estatal enorme, y siguiendo por el hecho que reduce la cantidad de ahorros disponibles para crédito una barbaridad.
Y por cierto, sigue sin eliminar riesgos. Si una crisis en la economía real se carga el valor de los bienes prestados, los bancos están igual que ahora.
Por no hablar que es inaprobable políticamente, vamos.
http://meganmcardle.theatlantic.com/archives/2008/09/in_defense_of_borrowing_short.php
December 3rd, 2008 at 3:10 pm
1º Los plazos deben casar vencimientos, por supuesto. No es necesario que los depósitos tengan plazos idénticos a uno de los préstamos, pueden tenerlo mayor. También pueden standarizarse depósitos a distintos vencimientos (más o menos como ahora) y limitar que esos fondos se presten a plazos inferiores.
2º Hay problemas, claro. Pero no mayores que los que hay ahora ni con una mayor cantidad de controles.
3º No reduce en absoluto la cantidad de ahorros disponibles, a menos que creas que el dinero puede estar en dos sitios a la vez, como saldo líquido permanentemente disponible e invertido a 30 años. O uno o lo otro, los dos es complicado.
4º No elimina el riesgo, claro. Pero no crea riesgos adicionales ni amplifica los existentes. Extrañamente asumís que se produce “una crisis en la economía real”, pero no os dáis cuenta de que la transformación de plazos genera las crisis (no entro en el debate de si se pueden generar por otras causas).
5º Ya contesté a ese post: http://www.liberalismo.org/bitacoras/1/5155/endeudarse/corto/invertir/
December 3rd, 2008 at 9:08 pm
La cuestión es, estás hablando de modelo de organización bancaria, no teoría económica directamente. Un neoclásico te dirá que los bancos funcionaron mal (el sistema financiero en general) y te dirá que el origen del problema está en mal control de riesgos. Tu respuesta es que el arreglo actual crea esos riesgos y que debe ser cambiado, pero no estás dando un diagnóstico demasiado distinto. Sólo pides un arreglo más a prueba de idiotas (y ¡más intervencionista!) que el actual.
Corrijo: no más intervencionista, sino más restrictivo. El patrón oro es elegante porque es (en teoría) automático; crea un mecanismo de control sin necesidad de autoridad estatal discrecional (de nuevo, en teoría, pero ese es otro tema). Es menos flexible que lo actual, y eso es lo que a mí no me gusta. Entiendo tus objeciones normativas, pero no veo como eso desacredita las explicaciones neoclásicas, que básicamente dicen que el riesgo que corremos es gestionable, y el problema actual es que no ha sido controlado en absoluto.
¿Te entiendo bien o estamos hablando de cosas distintas?
December 4th, 2008 at 7:25 pm
Estimado Roger:
Permítame que niegue la mayor. El modelo de negocio para los bancos que fija JRR no es más intervencionista, sino todo lo contrario:
1º Se trata de revocar una serie de privilegios concedidos a los bancos por el poder político y remitirlos a la misma disciplina financiera que cualquier otra empresa. En esencia que puedan hacer frente a sus compromisos.
2º No es necesario vigilar a los bancos más que al resto de las empresas. Cuando vd. invierte en la empresa X, en realidad tampoco sabe si está al borde de la quiebra.
3º Si vd. se da cuenta, la intervención del Estado en la política monetaria es tan nefasta como en cualquier otra faceta de la vida. Al alterar el sistema de libre mercado entre la cantidad de dinero disponible (ahorro) y demandada (petición de créditos), se pierde la gran referencia informativa sobre el “verdadero valor” del dinero. Su precio real. Por que el dinero es como otro bien. Es por eso que necesitamos cientos de estadísticas (como los IPCs). Exactamente lo mismo que le pasaba a los soviéticos para estimar los precios de sus producciones.
¿No le parece a vd, dado el aumento exponencial del mercado de derivados para cubrir el riesgo de tipo de tipo de cambio, que el mercado no está demasiado de acuerdo con que la “flexibilidad” del sistema actual (abandonar el patrón oro) sea una bendición?
Por ello, la gran cuestión aquí es; ¿para que necesitamos la intervención de un ente, el Estado, que es muy caro, ineficiente y generador de corrupción cuando crea problemas que sin él no se crearían y los que dice resolver no los resuelve sino que los aplaza?
December 4th, 2008 at 9:19 pm
¿Por que entre 1945 y el 2000 el sistema había creado más riqueza que nunca? Pregunto.
Por cierto, los bancos no tienen la misma disciplina financiera que cualquier otra empresa básicamente porque no son una empresa cualquiera. Es por eso que están regulados tanto; una quiebra bancaria sin seguro sobre depósitos, por ejemplo, crea un daño colateral que el cierre de una fábrica no provoca.
Y eso que el patrón oro evita pánicos financieros… ¿De dónde cree que nacen los bancos centrales?
December 4th, 2008 at 9:21 pm
Ah, y repito: Rallo no es intervencionista, es restrictivo. Poner camisas de fuerza a la economía no es algo que sólo hace el estado.
December 5th, 2008 at 12:18 pm
Estimado Roger:
Creo que ahí está el quid de la cuestión. Evidentemente, el código penal, el código civil, etc. hacen más restrictiva la vida. Qué le vamos a hacer. Pero no creo que vd. opine por ejemplo que “el código penal pone camisas de fuerza a los terroristas”.
Me comenta vd. que una quiebra bancaria sin seguro sobre depósitos, crea un daño colateral que el cierre de una fábrica no provoca. Y yo le digo que depende de qué banco y de qué empresa. No es lo mismo la quiebra de Banco Madrid -dicho sea con todos mis respetos- que Microsoft. ¿Debemos, entonces, proteger de manera especial el sector de las T.I. para impedir que quiebren empresas como Microsoft, Intel, IBM o Sun?
No. No es necesaria esa regulación especial para un banco si exceptuamos aquella que necesitará para evitar las estafas -dado que trabaja con dinero que es más fácil de robar que, por ejemplo, barriles de petróleo. Una buena ley de quiebras y una eficiente y eficaz justicia.
¿En qué se puede diferenciar el control de riesgos y balances de una empresa “normal” de la de un banco? En nada. Ambas deben tener un activo circulante que compense el pasivo exigible a corto y activos que financien el pasivo a largo.
¿Qué es lo que hace excepcional a un banco? No es la naturaleza de su negocio. Si se le permite arbitrar tipos o usar los depósitos de los clientes ilícitamente -que si se fija vd. es lo mismo que ponerse en quiebra- consigue aumentar el crédito disponible en la economía. Claro, y eso lanza la economía y, sobre todo, da un poder y unas ganancias inmesas al gestor de ese depósito. Demasiado tentador como para que el Estado no decidiera participar en tan píngües beneficios. Y demasiado también como aceptar de buen grado que tarde o temprano ese crédito creado ex nihilo, de la nada, produce una distorsión en la apreciación del verdadero valor y acaba generando un credit crunch y recesiones.
Por otra parte, los bancos centrales, como vd. sabe, nacieron fundamentalmente porque aceptar que ese mecanismo automático corrector de las balanzas de pago hace inútil la necesidad de muchos políticos al tiempo que echa del mercado a los lobbies que no sean productivos les daba (y les da) pavor. Y a eso se fueron dedicando los bancos centrales, a impedir el efecto corrector que la salida de oro provocaba en una economía ineficiente.
Saludos
December 5th, 2008 at 3:54 pm
“Si vd. se da cuenta, la intervención del Estado en la política monetaria es tan nefasta como en cualquier otra faceta de la vida. Al alterar el sistema de libre mercado entre la cantidad de dinero disponible (ahorro) y demandada (petición de créditos), se pierde la gran referencia informativa sobre el “verdadero valor” del dinero.”
A esto me refiero con lo de la jerga austriaca. Para la gente normal, la intervención del Estado no es siempre mala. A mí no me parece mal que tengáis ideas excéntricas- yo tengo MUCHAS- pero lo que sí me parece mal es que lo tratéis como si fuera evidente y no deis una explicación ad hoc limitandoos a mencionar la “imposibilidad del cálculo socialista”.
Lo que hace excepcional a un banco es que sus “propietarios” (los depositantes) están demasiado desperdigados para supervisar que los tipos lo gestionan correctamente y carecen de los incentivos adecuados para hacerlo. Como es imposible repercutir todo el daño que sufren sobre lso dirigentes (es un contrato que no se puede ejecutar perfectamente), entonces hay una buena razón para regularlo: si el banco se hace puré, resulta que eso provoca “externalidades” (daños externos que on están regulados por derechos de propiedad). Para eso tenemos un sector público que se encarga de hacer todo eso que la gente de forma individual no tiene incentivos para hacer. Como no siempre es posible supervisar, etc… entonces uno tiene que tener un mecanismo para salvar bancos cuando el resto falla.
December 5th, 2008 at 9:21 pm
Estimado Citoyen:
El caso es que estaba con cargo de conciencia porque pensaba que mi post había quedado excesivamente largo y vd. me pide que le dé una explicación más profunda de mis apreciaciones. Trataré de cumplir con vd. y al mismo tiempo ser concreto. Para ello utilizaré la segunda parte de su post. Supongamos que acepto el sofisma “externalidades”:
Antes de empezar, me gustaría ponerme de acuerdo con vd. El Estado NO siempre hace mal (sólo un dogmático opinaría así). Pero lo lógico sería saber cuándo su intervención hará más bien que mal. El problema es que habitualmente el que decide esa cuestión es el propio Estado, que por su propia naturaleza tiende a expandirse. De ahí que sea muy reacio a la intervención estatal.
1º No hay “externalidades” diferentes en el colapso de un banco sobre el de una empresa. Si un banco quiebra otro se hace con la parte del negocio “buena” (la que da dinero) y el resto (la parte mala) se liquida. No entiendo qué externalidades hacen positivo el mantener la parte ineficiente.
2º Los propietarios de un banco no son los depositantes sino otras entidades y organizaciones que ya se preocuparán por el buen gobierno del banco. Para eso contratarán sus auditores, etc. No se ve la necesidad del Estaod por ninguna parte.
3º Al estado, como antes comenté, sólo le veo utilidad centrándose en leyes que impidan la estafa de algo tan volátil como el dinero (vamos, impedir que la gente huya con maletines llenos de pasta), es decir, supervisar que se cumplen los contratos y que nadie tiene la intención de romperlos con mala fe. Pero eso es exactamente igual que en el resto de empresas del mundo mundial.
Saludos
February 5th, 2009 at 12:16 pm
Citoyen.
Si dice usted que los propietarios de un banco son los depositantes, entonces ya comprendo que usted no entienda nada. Los propietarios de un banco son los accionistas. En cuanto a la imposibilidad del cálculo socialista lease a los primeros austriacos (Von Bawerk y Von Mises)en lugar de otras tonterías y no le obligue a Fernando Poo a explicarle la primera cartilla. Para ilustrarle la dificultad del cálculo socialista le diré que en Cuba, Hoy en día, hay una biblioteca de 300 volúmenes dedicados a fijar el precio de cada artículo que existe en el país de modo que si un “compañero revolusionario”, en la empresa que dirige, (también allí hay clases) quiere fabricar un producto nuevo (no suele suceder con frecuencia. Es un riesgo político que los “compañeros” no suelen correr). Supongamos que es un nuevo formato de teléfono de sobremesa. Entonces tendía que buscar en esos 300 volúmenes el precio del troquelado de la nueva carcasa, el precio del metro de cable, el precio de los retenes de goma, etc. etc…El coste es desorbitado, pero si el responsable político del “compañero revolusionario” lo aprueba se hará y se le pondrá un precio político o se instalará por orden de escalafón en la nomenklatura (allí no hay clases). En el mundo capitalista un empresario corre el riesgo de fabricarlo y sacarlo al mercado al precio que crea conveniente. Si el aparato es bueno y el precio competitivo el empresario ganará dinero. Si no es competitivo se tragará las pérdidas y a otra cosa. Porque la clave está en el precio. El precio contiene una información enorme que solo sale a la luz en el libre mercado. Por eso en el mundo socialista no es posible el cálculo económico para la eficiencia.
Saludos y a estudiar.
Altisidora. Profesora de primaria.