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Archive for the ‘Nación Europea’ Category
Jueves, Agosto 20th, 2009
Durante la discusión de los dos posts anteriores sobre las imperfecciones en el mercado laboral y el de productos, el debate ha terminado degenerando en una especie de competición dónde unos nombrábamos fricciones posibles y otros sin negar su existencia minimizaban su importancia confiando en la fuerza de la competencia a la hora de limitar las rentas. El problema, por lo visto, es fundamentalmente empírico. ¿Con cuál de los dos modelos encaja mejor el mundo real, con el competitivo o con el monopolístico?
Un caso interesante para chequear cada hipótesis es el salario mínimo en el mercado laboral. ¿Cómo afecta el salario mínimo al equilibrio del mercado laboral? En la medida en que cada modelo genera predicciones distintas, se puede chequear empíricamente su validez viendo cuales de las predicciones se adaptan mejor a la realidad. Recordamos por tanto las predicciones de cada modelo (i) y después vemos la evidencia empírica (ii)
(i)Teoría: El análisis económico del salario mínimo
En un modelo competitivo, las empresas igualan el salario a la productividad marginal multiplicada por el precio. Es decir, las empresas aumentan el número de trabajadores hasta que el último trabajador produce exactamente lo que hay que pagarle. Los trabajadores, por su parte, plantean sus demandas eligiendo entre dos bienes, el ocio y el consumo. En equilibrio, el salario que se paga refleja exactamente el valor del ocio para el trabajador y los trabajadores que no están empleados son sólo los que no aceptan trabajar recibiendo lo mismo que producen. Si el salario estuviera por debajo, otra empresa pujará por el trabajador haciéndolo subir, si el salario está por encima todos los trabajadores serán atraídos por esta empresa. Decimos que el paro es “voluntario”. El efecto del salario mínimo en este sentido introduce una brecha entre trabajadores dispuestos a trabajar por ese salario y empresas dispuestas a contratarlos generando “paro involuntario”. La predicción es por tanto que la introducción de un salario mínimo reducirá considerablemente el empleo, especialmente de los trabajadores menos cualificados que son los que tienen menos productividad y deberían ser pagados por debajo de ese salario.
Esta idea cambió sustancialmente cuando en 1946 Georges Stigler (economista de Chicago-liberal- y posterior premio Nobel) escribió un artículo fundador admitiendo la posibilidad teórica de que un aumento del salario mínimo aumentara el número de contrataciones si “el empleador dispusiera de un grado de control significativo sobre el salario que paga”. Es decir, si el empleador tiene poder de monopsonio. Cuando existe poder de monopsonio, vimos, el resultado de equilibrio es que el salario está por debajo de la productividad marginal y el empleo es menor que en competencia perfecta. Esto es así porque contratar un trabajador adicional tiene dos costes: el coste del salario que hay que pagar al trabajador adicional y el coste en que se incurre al hacer subir el salario de mercado que debe ser pagado a todos los trabajadores.
¿Cuál es el efecto del salario mínimo en un mercado monopsonístico? Si el Estado fija el salario un poco encima del salario elegido por el empresario, entonces éste ve su margen reducido. Sin embargo, como había una brecha entre la productividad y el salario qeu pagaba, este margen sigue siendo positivo siempre que el aumento sea pequeño de modo que el empleo no disminuye. Al mismo tiempo, al aumentar el salario habrá trabajadores que buscarán empleo más intensamente, que se incorporarán al mercado de trabajo o que que aceptarán trabajos que antes no aceptaban. El efecto del salario mínimo es por tanto el de aumentar el empleo total y el salario de los trabajadores que están al principio de la distribución de salarios a costa de las rentas empresariales.
Este efecto no es sin embargo el único. Al igual que en el modelo competitivo, al aumentar el salario mínimo, habrá trabajadores poco productivos que serán excluidos del mercado de trabajo y eso reducirá el empleo. Sin embargo, en la medida en que el primer efecto domine -es decir, para salarios mínimos relativamente bajos- el efecto neto será aumentar el empleo y el salario de los menos cualificados. La relación entre salario mínimo y empleo es por tanto en forma de U invertida; para niveles bajos un aumento del SMI aumenta el empleo, para niveles intermedios tiene un efecto relativamente neutro y para niveles altos el empleo cae.
(ii) Evidencia empírica
¿Cuál de los dos modelos es una mejor representación de la realidad? Es decir, ¿aumenta realmente el salario mínimo el desempleo y significa eso qeu los mercados de trabajo son muy competitivos como o por el contrario el poder de monopsonio es sustancial y el salario mínimo tiene un efecto pequeño o nulo? Para un análisis detallado os remito a la serie que escribió Jose sobre el tema (i, ii), aquí quiero explicar el experimento “natural” que hicieron Alan Krueger y David Card sobre el asunto que les llevó a escribir después un libro. (artículo original, gratis, aquí)
En 1992 el Estado de New Jersey aumentó de forma relativamente súbita el salario mínimo en un 19% (es decir, bastante). Por el contrario, la situación en el Estado vecino de Pennsylvania no varió. Card y Krueger pensaron entonces aprovechar esta situación natural de estática comparativa para chequear los resultados de los modelos que hemos visto. Para verlo, se fijaron en la industria de la comida rápida situada en ambos estados. ¿Por qué la comida rápida? Bueno, la comida rápida emplea el tipo de mano de obra que suele estar empleada al salario mínimo y la rentabilidad de los restaurantes depende directamente del nivel del SMI. El razonamiento al que se adhieren los economistas como Kantor es que en esta situación, la rentabilidad bajará y, al estar empleada la mano de obra al nivel competitivo, muchas empresas cerrarían y el empleo en el sector bajaría. Por el contrario, en Pennsylvania dónde el salario mínimo no había cambiado, la evolución debería haber sido sustancialmente distinta, no sólo por no haber sufrido la subido, sino también porque habría una migración de trabajadores desempleados.
Krueger y Card llevaron a cabo varias encuestas a lo largo del año 1992 para ver cuál había sido la evolución en la industria del fast food. El resultado fue hasta cierto punto sorprendente: el efecto del aumento sustancial del SMI no sólo no habría sido negativo, sino que habría incluso débilmente positivo.
El artículo produjo un debate considerable en EUA, desde gente que cuestionaba la calidad de los datos, el modo de obtención de los mismos o el método de comparar dos poblaciones con shocks exógenos distintos (copiado de la medicina). Sin embargo, a lo largo de las respuestas que desarrollaron Krueger y Card tendieron a reafirmar la conclusión inicial. Por ejemplo, evaluaron el impacto sobre los jóvenes de entre 16 y 24 años (de nuevo una población posiblemente sujeta al SMI) y descubrieron que en relación con el resto de EUA, el empleo habría aumentado en New Jersey entre esta población.
¿Cuál es la conclusión? El experimento de Krueger y Card pone en evidencia que la estructura de los mercados laborales es, al menos para la mano de obra poco cualificada- la afectada por el salario mínimo- sustancialmente monopsonística; es decir, los empresarios explotan a los trabajadores y los remuneran por debajo de su productividad marginal. De otra forma, la predicción de caída del empleo se habría cumplido.
Por otro lado, personalmente, soy poco entusiasta -bastante menos qeu los sindicatos en cualquier caso- respecto de los aumentos del SMI. Como explicaba antes, el aumento del SMI tiene dos efectos: excluir trabajadores poco productivos del mercado de trabajo e incitar a trabajadores que demandan salarios más altos a incorporarse. Excluir a la gente menos productiva (los pobres y los inmigrantes) es algo razonablemente regresivo e ineficiente que me causa alergia como socialdemócrata y como economista. El SMI debería ser distinto entre sectores- en función de la productividad- para ser “óptimo”, algo muy dificil de hacer, máxime cuando los aumentos se hacen por razones electorales y no con la teoría económica en la mano, lo que tiende a subirlo por encima de lo razonable. En Francia, por ejemplo, es probable que el SMI destruya empleo- como contraste a EUA. Si de lo que se trata es de redistribuir, prefiero un impuesto negativo sobre la renta- o una bajada de las cotizaciones a la SS financiada con un impuesto más progresivo- que un aumento del SMI.
Tags: card, comida rápida, desempleo, explotación, fast food, krueger, mercado de trabajo, neoprogs, salario mínimo Posted in El estado del bienestar no es solo caridad, Marx, Nación Europea, ciencia recreativa, johnny cogió su fúsil, mercado de trabajo, neoprogs, regional | 45 Comments »
Viernes, Julio 17th, 2009
He encontrado dos artículos bastante interesantes.
El primero es de Shlomo Ben Ami, (aquí en ibérico) antiguo ministro de Exteriores Israelí y embajador de Israel en España. Trata de la doctrina Obama y de la vuelta a una política exterior un poco más pragmática después de la era Bush que ya hemos comentado en alguna ocasión. (vamos, creo que es la única predicción seria que he hecho y en la que he acertado así que dejadme que me ponga medallas)
El tan comentado discurso del Presidente Barack Obama en El Cairo no sólo representó la desaparición del impulso ideológico de George W. Bush a la reconstrucción del mundo musulmán mediante una revolución democrática, sino que, además, señaló el fin del propósito por parte del liberalismo americano de rehacer el mundo a su imagen y semejanza.
En lugar de eso, el gobierno de Obama se guía por un realismo político relativista que adopta el respeto de las distinciones culturales y religiosas. Su Secretaria de Estado, Hillary Clinton, subrayó esa tendencia durante su primera visita a China, donde su mensaje inequívoco fue el de que el orden y la estabilidad tienen prioridad sobre la libertad y los derechos humanos.
Concretamente, se basa en las implicaciones que tiene esta doctrina para África. La idea es que EUA debe intentar mantener la estabilidad por encima del requisito formal de que haya elección (Iraqi mode) y utilizar esa estabilidad para hacer dar pasos en la dirección de un respeto de los derechos humanos y la mejora de un clima para la prosperidad económica.
El segundo artículo es (sorprendentemente) del presidente del Partido Popular Europeo, un belga que no conozco, pero que dice cosas tremendamente sensatas sobre cómo avanzar en la construcción europea. Dos aspectos destaca; primero como hacer que las elecciones tengan una mejora en la participación:
El problema es que las elecciones del Parlamento deben “tratarse” de algo para que los electores se interesen, lo que significa que deben implicar opciones reales. Y las opciones reales exigen campañas electorales en toda Europa por todos los partidos. Esto también implicaría hacer que la elección del Presidente de la Comisión europea dependiera del resultado de las elecciones del Parlamento.(…)Más bien, yo creo que la forma más importante de reavivar el interés de los electores en las elecciones europeas será abrir al voto la elección del Presidente de la Comisión y crear un verdadero debate a nivel europeo durante la próxima campaña electoral.
El segundo tiene que ver con como contrarrestar el euroescepticismo:
El problema del euroescepticismo sólo podrá abordarse si la Unión misma empieza a tener un mejor desempeño y si esto se percibe así. Por eso, tras el fracaso de los referenda de hace cuatro años en Francia y los Países Bajos sobre el tratado constitucional, la Comisión intentó resaltar la idea de una “Europa de resultados”, que buscaría convencer a los ciudadanos de su importancia mediante logros concretos.
Dada la gravedad de la crisis económica, ha llegado el momento de que la UE demuestre sus puntos fuertes cada vez que pueda. El objetivo debe ser no sólo atraer a los europeos que se han vuelto escépticos sino convencerlos de que la Unión es indispensable para encarar los desafíos a que se enfrentan.
No os perdáis la agenda que se supone que sostiene el partido popular europeo.
Actualización: Aprovecho para señalar que entre los chicos de Siracusa y de Neoprogs estamos pensando (aunque de momento sólo yo estoy al corriente) en montar un campamento de verano. Me interesa saber quiénes estarariáis dispuestos a venir/enviar a vuestros hijos.
Actualización 2: En realidad, a Eduardo ya se le había ocurrido por su lado; ¡qué coordinación! Tengo que pedirle a Jesús que nos haga un cartel/montaje fotográfico para anunciarlo y a los chicos de IJM que me expliquen como conseguir la subvención.
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Miércoles, Junio 10th, 2009
La campaña de las europeas ha sido básicamente una pantomina. El principal problema de la UE es que en general las competencias que tiene son poco políticas, excesivamente regulatorias y eso hace que el interés de la opinión pública sea menor. Es la consecuencia lógica de tener reglas de voto por mayoría cualificada/unanimidad: todas las soluciones son de carácter técnico y con una orientación muy centrista.
Sin embargo, la campaña electoral pasada podría haber sido distinta. Asistimos a un cambio de filosofía en la forma de hacer política económica. La UE tiene bastantes cabo que atar: una mayor coordinación de la política fiscal para poder coordinarse a la hora de impulsar la economía, regular el sistema financiero de forma más centralizada, la necesidad de organizar sistemas de transferencias (estado de bienestar) para estabilizar las economías cuando hay shocks asimétricos, sobre el modelo energético, etc… Todas estas cosas son relativamente políticas e implican cierto componente ideológico dónde los políticos europeos, de izquierdas y de derechas, podían haber aprovechado para confrontar sus puntos de vista en función de su orientación.
Bueno, nada de eso ocurrió. En España, asistimos a un espectáculo penoso dónde se hablo de vaguedades, de aspectos absurdos dirigidos al consumo interno. Ver los debates era tener la sensación de que nos tomaban por idiotas (las alusiones a Camps o a la cultura de la muerte, en fin). Lo cierto es que me gustaría reivindicar un estilo de hacer político basado en ser honesto con los votantes, incluso cuando las cosas van mal, explicar lo que está en juego y como se debe elegir. En lo que dice egócrata muchas veces “hablarles como adultos” y estaría bien que los votantes, las emisoras de radio, los programas de televisión, comenzaran a darle ese enfoque a hablar de política. Una labor como la que desarrolló Jose Rodriguez en su blog (hat tip, jose). En serio, no es tan dificil.
Todo esto para enlazaros un par de artículos del FT -el FT, por cierto, es lo más parecido a una prensa Europea que tenemos- sobre el debate en torno a la regulación bancaria en la UE. El primero explica la necesidad de completar el mercado único con un marco regulatorio único para el sistema financiero y el segundo explica que los ministros de finanzas de la UE no terminan de ponerse de acuerdo sobre qué hacer.
Es este tipo de debates los que los medios deberían seguir; he buscado en el País y no he encontado ni una vaga reseña al tema. Sí, triste, por no decir vergonzoso. ¿Habrán decidido no ponerla porque sí, o simplemente no estarán al corriente de la noticia?
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Jueves, Mayo 21st, 2009
La verdad es que la primera vez que lo he visto me ha parecido un vídeo bastante chulo de cara a las elecciones europeas, especialmente después de oír las reacciones de la gente a la que no le ha gustado (como las brujas del programa de telemadrid estilo mariateresacampos que he escuchado mientras comía). En primer lugar, me parecía que es una forma de explicar a la gente que en Europa se deciden cosas importantes y que es importante ir a votar. Por otro lado, es bastante realista dado que los partidos de extrema derecha suelen estar representados en Estrasburgo respecto a sus parlamentos nacionales (el euroescepticismo es más movilizable, y en los parlamentos nacionales normalmente hay mecanismos para que estén infrarrepresentados) de modo que el peligro está lejos de ser real e imaginario. Por último, y teniendo en cuenta el perfil de hombre duro de mayor oreja, he experimentado un placer perverso por eso de meterle el dedo en el ojo a los de enfrente.
No obstante lo anterior que no deja de ser una reacción un poco hormonal, no es un mensaje que me guste. Primero, los temas que trata el vídeo (el aborto, los homosexuales, etc,…) no se deciden en Europa- tal vez colateralmente en el Consejo de Europa, pero ahí el parlamento no pinta absolutamente nada. El empresario comeniños hablando del despido libre me ha parecido ultrademagógico, por cierto. Tampoco me gusta que los saquen a todos hablando en alemán con esa pinta de nazis que les ponen (me suena a cuando en las elecciones de 2000 el principal mensaje de los chicos de la ser era que los del PP eran los asesinos de García Lorca, en fin).
Pero lo que más me molesta es que los temas no son los que se debería tratar. Vamos a ver, chicos; estamos con una recesión del copón, los líderes europeos no han conseguido ponerse de acuerdo para dar una respuesta coordinada a la crisis y España está en su presidencia de turno en la UE; ¿no tendría algo de lógica aprovechar las elecciones para proponer algo relacionado con la crísis? Lo siento, soy un blairista de mierda: creo que vender europa es vender con proyectos y soluciones, no con retórica grandilocuente. La gente espera una respuesta para la crísis, espera una alternativa al “modelo económico anglosajón” (no digo que yo lo comparta, estoy hablando de marketing) ¿no es una oportunidad estupenda para hacer propuestas sobre el tema, especialmente si eres un partido de izquierdas con la presidencia de la UE? Hay un montón de cosas por hacer, por cierto; desde reformas estructurales (completar el mercado único) hasta cosas directamente relacionadas con la crísis (centralizar la regulación financiera con el BCE, coordinar un estímulo fiscal dando algo más de poder al Eurogrupo, reformar el pacto de estabilidad, etc etc etc,…)
Temo que el temor de los chicos del partido sea que como lo están haciendo de pena en casa, sacar la economía como tema de debate no sea exactamente la mejor idea. Me recuerda a lo que decía Kantor sobre esperar que el PP se autosabotee; es probable que ahora se pasen bastante tiempo indignados y desde el PSOE les sigan el juego. Además Lopez Aguilar no es precisamente un mago de las finanzas. ahora sabemos que el resto de la campaña tratará sobre temas brumosos, polémica vacía sin nada vagamente parecido a una visión concreta. Como estrategia electoral puede tener cierto sentido, como yonki de Europa me parece obsceno que lo mejor que tenga que aportar mi partido sea demagogia y que lo usen para distraer los temas realmente improtantes de la agenda. Es probable que estas sean las elecciones a las que debió presentarse Borrell, y Lopez Aguilar a las anteriores. Estoy de mala uva ¿se nota?
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Domingo, Abril 5th, 2009
Las ruinas, pues, forman parte de la íntima economía de la historia. Las Ruinas son ciertamente terribles para los arruinados, pero más terrible sería que la historia no fuese capaz de ruinas. Sentimos como una pesadilla la imaginación de que todas las construcciones del pretérito se hubiesen conservado. No tendríamos lugar dónde poner los pies. Por eso yo quisiera incitar[les] para que se comporten ante su catástrofe no sólo con dignidad, sino con elegancia, viendo en ella lo que es: algo normal en la historia, una de las caras que la vida puede tomar. Porque muchas veces la vida toma en efecto un rostro que se llama derrota. Bien, y ¿qué? ¿No puede ser acaso una buena fortuna? Los que tienen de la realidad histórica una concepción mágica no lo admitirían. (…) En el fondo, tanto da lo que nos haya pasado, lo decisivo es que sea lo que sea, sepamos aprovecharlo. (…) La categoría del cambio, de la mutación, tiene un reverso; tras las ruinas se oculta el rejuvenecimiento.
Ortega y Gasset, Europa y la Idea de Nación
In every crisis there is an opportunity. There is one here for Europe now, if we have the courage to take it.(…) The issue is not about the idea of the European Union. It is about modernisation. It is about policy. It is not a debate about how to abandon Europe but how to make it do what it was set up to do: improve the lives of people. And right now, they aren’t convinced.(…) it is not a crisis of political institutions, it is a crisis of political leadership. People in Europe are posing hard questions to us. They worry about globalisation, job security, about pensions and living standards. They see not just their economy but their society changing around them. Traditional communities are broken up, ethnic patterns change, family life is under strain as families struggle to balance work and home.
Tony Blair
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Miércoles, Marzo 25th, 2009
El compañero Alberto Sotillos ha publicado un simpático artículo dónde se indigna profundamente porque desde Bruselas no hacen un hueco a los debates que surgen entre los ciudadanos, concretamente, el tema de Bolonia. ¿Por qué debe participar la gente entonces en las elecciones?
El argumento de Alberto tiene algunos problemas. El primero es que es profundamente silencioso respecto a como han funcionado el resto de reformas universitarias hasta ahora. Lo cierto, es que no ha habido ninguna reforma universitaria, desde la transición, que no haya tenido un rechazo frontal por parte de las asociaciones de estudiantes y en general basada siempre en argumentos muy parecidos (mercantilización de la universidad, privatización, los estudios cuestan demasiado, la dominación capitalista, queremos fumar porros y follar más). Y el patrón por parte de todos los gobiernos ha sido muy parecido; no hacer ni puñetero caso a lo que decían los estudiantes (en mi opinión les hicieron demasiado caso, pero eso es otra historia.). Recuerdo un encuentro al que asistí con Mercedes Cabrera (aún no era ministra) dónde nos explicaba lo paradójico de que los mismos que se oponían a la reforma actual defendiendo el status quo eran los que se oponían a la reforma anterior que dio lugar al sistema actual. Luego el argumento de Alberto no se sostiene, porque no es un patrón característico de Europa o de Bolonia, es algo que ha sido una constante de cualquier sistema representativo europeo. Sin embargo, imagino que Alberto no criticaría el carácter poco democrático de nuestro sistema representativo nacional si lo hubiera hecho el gobierno.
El segundo error es que Alberto habla de “Bruselas” como si se tratara de un ente malvado guiado por tecnócratas, esencialmente antidemocrático. Personalmente, me gustaría mucho que fuera así, pero no es así. El proceso de Bolonia tiene su origen en una conferencia intergubernamental y los que deciden sobre el tema son los ministros correspondientes, guiados por la regla de la unanimidad como ocurre con cualquier proceso de derecho internacional. No lo tengo muy claro porque no he seguido el tema, pero por lo que he podido averiguar en 15 minutos, ni siquiera ha sido transferido a la Comisión para que lo gestione (en la página de la Comisión no hay nada sobre el tema y en la página del EEES no aparece por ningún sitio la Comisión ni ninguna institución europea. ) De hecho, hay muchos países no miembros de la Unión Europea que se unen al proceso. Se trata de un proceso paralelo que no tiene más que una relación remota con la Unión europea. En otras palabras el proceso de Bolonia no es una política comunitaria y carece completamente de sentido de quejarse en relación con las elección al Parlamento Europeo que tiene sobre ello la misma competencia que nuestra comunidad de vecinos. Ni la Comisión (”Bruselas”) ni el Parlamento Europeo tienen por tanto nada que ver con el tema. No hay por tanto disputa general entre los ciudadanos y la Unión Europea lo que habrá, a lo sumo, es un problema entre los ciudadanos y sus gobiernos respectivos.
Actualización: Por cierto, el Dossier de Euractiv sobre el tema es, como suele ser normal, fantástico. Echadle un vistazo
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Martes, Diciembre 16th, 2008
Un mito abominablemente persistente dentro de la sabiduría convencional es la idea del “homo oeconomicus”. Según este mito, los economistas tenemos-si, ya me he acostumbrado a usar la primera persona- una concepción sesgada de la naturaleza humana según la cuál los individuos actúan de forma egoista e inmoral etc,… Aunque esto era cierto en tiempos de Stuart Mill, no lo es hoy en absoluto. Otro mito persistente es la idea de que la economía, especialmente los teoremos del bienestar, viven desconectados de la realidad y son por tanto totalmente inútiles. En este post voy a ilustrar mediante un case study que ambas concepciones son falsas.
Cuando yo era niño- y ahora todavía un poco- esperaba la Navidad desde el 12 de Junio-justo después de mi cumpleaños- con gran ansiedad. La razón principal eran los regalos. Para esa época del año guardaba todos los juegos de videoconsola que debía gastar en los seis siguientes meses. Hoy algunos años después, la pregunta que me hago como economista es: ¿por qué nos hacemos regalos en navidad? ¿qué optimizan los individuos que hacen regalos navideños?
Mecanismos de asignación de recursos
Para un economista, los regalos de navidad pueden ser vistos como un mecanismo de asignación de recursos. Hay muchos mecanismos, en principio. Los comités de planificación central, la ley de la cachiporra, las elecciones, son todos métodos de asignación de recursos. Sin embargo, después de varios miles de años de historia humana, la selección natural ha retenido uno que afecta a casi todas las facetas de nuestra vida: el mercado de intercambio indirecto. Un mercado puede ser de intercambio puro (cuando hay trueque) o de intercambio indirecto (cuando interviene dinero). Me referiré a este último como el mercado a secas.
Pues bien, los economistas tenemos cierta idea de por qué los mecanismos de mecardo suelen ser mejores asignando recursos. Concretamente, existe algo llamado “segundo teorema de la economía del bienestar” que dice que cualquier asignación deseada se puede hacer distribuyendo renta (dinero) y dejando jugar al mercado. La idea detrás este este postulado obtuso es bastante intuitiva. Cada persona sabe mejor que los demás lo que le gusta, yo sé qué comics me hacen reír más y qué libros necesito. Si tenemos dos personas de las cuáles una tiene muchos comics y otra ninguno, en lugar de quitarle comics a una y dárselos a la otra, es mejor hacer una transferencia monetaria y que la otra persona elija los comics que le gustan más. Este mecanismo tiene la ventaja de que el individuo ajusta su gasto en bienes individuales a su presupuesto y por tanto “revela” sus preferencias. Si me preguntan “cuantos comics necesito” lo más probable es que yo diga “todos los posibles”. Si en cambio me dan dinero y me dejan comprarmelos, sólo me compraré unos cuantos. Esta es la razón más importante por la que el mercado es un buen mecanismo asignando recursos.
El enigma aparece entonces. “Oye mira perdona, pero la navidad no funciona así”. En efecto, el mecanismo mediante el cuál asignamos recursos en navidad no es, la mayor parte de las veces, un mecanismo de mercado. Aunque regalar dinero es algo relativamente común no es algo que sea general y si os fijáis- luego veréis por qué- siempre es un sustitutivo de regalar algo en especies- a mí personalmente me parece abominable regalar dinero. Al contrario, es un sistema de asignación directa dónde la gente transmite bienes y servicios que, en general, él ha elegido, a otra gente que normalmente no ha expresado sus preferencias. ¿Qué sentido económico tienen los regalos navideños?
Antes de que los sociólogos y antropólogos presentes en la sala se me tiren al cuello tachándome de economicista y perder así mis derechos civiles, quiero apuntar que no pretendo explicar la existencia de la navidad, como fiesta, por los argumentos que voy a dar a continuación. Es probable que la navidad sea una
institución que haya emergido por alguna razón histórica extraña y se haya perpetuado gracias a la existencia de rendimientos crecientes y el efecto path dependence. Es una “norma social” cuyo efecto es establecer una serie de “obligaciones” de caracter social y probablemente responda a algún mecanismo evolutivo criptomemético. Como no soy historiador, no voy a analizar este tema.
Optimizando recursos
Lo que me interesa aquí es: ¿cómo podemos optimizar los regalos que hacemos? es decir ¿Qué pueden aprender los reyes magos del segundo teorema de la economía del bienestar?
1. Problemas de información: Una primera cosa que se puede aprender es que presenta inconvenientes que no presentaría, por ejemplo, un mecanismo de mercado, concretamente al nivel de la revelación de preferencias. Todos hemos vivido esas situaciones dónde comienzas la encuesta de preguntar “¿oye, sabes qué necesita fulanito?” o “qué le puedo regalar a megano”. O pensad en cuando vais a regalar ropa: ¿qué talla usa vuestra amigo? Podría uno preguntárselo, claro, pero aparte de que eso arruinaría el regalo (vis infra) la persona se sentiría cohibida diciendo lo que necesita. Es decir hay costes de transacción muy fuertes y la ausencia de un mecanismo de mercado crea problemas graves de información.
La selección natural ha previsto, obviamente, mecanismos de información para solucionar este problema. La carta a los reyes magos es una de ellas, pero también lo son en un contexto más amplio las listas de bodas, esa comunicación secreta que le haces a tu madre para que la difunda en la familia. Este tipo de mecanismos de listas es un mecanismo a medio camino entre el mecanismo de mercado y el mecanismo de asignación directo. Hay dos extremos: en un mecanismo de mercado, yo digo lo que necesito y me dan el dinero para que me lo compre, la acción del que regala es sólo firmar el cheque y la mía elegir el regalo. Con el mecanismo de lista, la persona que regala tiene cierta capacidad de elección, aunque restringida.
Pero ¿como se puede optimizar desde el punto de vista del que regala?
2. Instituciones. Las razones individuales por las que regalamos es porque existe una “norma”, una institución social que considera normal hacer regalos en navidad. Esta norma, en función del vínculo de amistad o cercanía puede tener un caracter más o menos obligatorio y más o menos normal. Por ejemplo, en navidad yo espero que mi familia me regale algo, hasta el punto de que me sentaría realmente mal que no me regalaran nada, no es un “extra” es lo “normal”. No me espero al contrario que en otra época del año me regalaran algo sin que existiera razón alguna. Al contrario, aunque no me espero que, digamos, mi exnovia me regale algo, si me parecería algo relativamente normal. Esto no sería así en otra parte del año dónde un regalo sin algún tipo de excusa provocaría una sensación de extrañeza.
Esto nos lleva al segundo punto: el efecto de la existencia de una norma sobre la motivación individual es cambiar el equilibrio de Nash por defecto. Concretamente, un regalo es un mecanismo de señalización. Los individuos tenemos una concepción-una expectativa- de lo que es normal o “justo” para cada persona. Al contrario, una desviación de esta norma supone una forma de transmitir un mensaje- señalizar una idea que no podríamos señalizar de otra forma. Si mi madre no me regala nada en Navidad cuando yo considera que es normal, es probable que yo considere que está enfadada es decir, que ese acto significa algo que ella siente pero que no me transmite de viva voz. Esto es la esencia de la teoría de la preferencia revelada la formalización conductista de la teoría de Paul Samuelson que considera que las acciones de los individuos revelan sus preferencias. Cuando yo no cumplo la norma que dice que debo regalar en navidad, estoy revelando algo que junto con el resto de informaciones podrá significar una cosa u otra: bien que no tengo dinero, bien que estoy enfadado, bien que soy una persona descuidada etc… Algo semejante ocurre cuando se regala algo que uno no está obligado a regalar: es una forma de señalizar gratitud, amistad, cariño, amor, etc… La razón principal para que sea necesario hacer esto es que uno no tiene por qué ser creíble cuando dice algo, es decir, el refrán aquél de “hechos son amores y no buenas razones”: conductismo cotidiano puro y duro.
Esta idea nos da también una pista de por qué no regalamos dinero, aunque esto sea relativamente más eficiente en términos de asignación. Una razón es que con regalos en especies podemos señalizar cosas que con el dinero no podemos. Regalar un libro de poesía puede ser una forma de señalizar nuestro amor y regalar un despertador puede querer decir “a ver si dejas de llegar tarde a las citas”. Las cosas que se pueden señalizar con casi infinitas: desde el buen gusto personal hasta el malo, el respeto, los sentimientos, la generosidad etc… También nos da una pista de por qué preferimos los regalos al dinero. Si nuestro objetivo es que esa señal perdure en el tiempo por ejemplo, recordándole a la persona que se lo regalasteis vosotros, es mejor regalar algo tangible que simplemente dinero- los osos de peluche son especiales, los billetes son todos muy parecidos.
3 Preferencias externas/paternalismo suave: una razón importante de los regalos navideños es el fenómeno de las “preferncias externas” (other regarding). En general, los individuos tenemos preferencias respecto a nuestro propio bienestar: necesito tal o cuál o cosa, me gustaría tener tal otra. Pero también queremos que otros fueran de otra forma. Todos conocemos amigos cuyas novias les regalan ropa en navidad para conseguir que se vistan mejor o ropa que combine. Yo suelo regalar libros en un intento de colonización intelectual. El efecto es interesante porque puede tener dos vertientes.
En primer lugar tiene efecto de modificar las elecciones futuras, pensad que necesitáis un par de vaqueros, pero en vuestro orden de preferencias preferís que esté teñidos de color morado y a ser posible de campana a que sean más convencionales. Dado que vuestro par actual está viejo, en un máximo de dos meses tendréis que pasar por el contrabandista que os proporciona este material prohibido para comprar vuestros adorados vaqueros morados-hippy. Sin embargo, vuestra novia aborrece vuestra inclinaciones hippies de sexualidad cuestionable y le gusta más el modelo Zara convencional, de corte recto. Así, con la esperanza de que no os compreís los vaqueros de contrabando, se pasa por zara a elegiros un par de vaqueros clásicos y bonitos. Cuando os regala los vaqueros, entonces pensais que, aunque hubierais prefereido el modelo morado, estos también están bien y decidís no pasar por el vuestro amigo el contrabandista. Luego vuestra novia tendrá un incentivo fuerte para pasar por Zara.
¿Por qué ocurre esto? La razón es relativamente simple y se llama “teoría de la demanda de características” y fue formulada por Kelvin Lancaster. Lo que Lancaster decía es que los individuos no demandamos bienes, sino características que están contenidas en esos bienes. Yo puedo valorar muchos aspectos en un bien: que sea un par de pantalones, que sea vaquero, que sea morado, que sea de tal marca, que sean de campana. Eso hace que los bienes sean parcialmente sustitutivos en función de las características que compartan: los pantalones de Zara y los hippies de contrabando son sustitutivos en la medida en que ambos son vaqueros y ambos son pantalones. Cuando yo decido gastar 30 euros, lo que estoy comprando es una cesta de características que valoro en 30 euros. Sin embargo, si cuando ya tengo un par de pantolones, el único valor añadido de los vaqueros morados es, eso, que son morados, algo que tal vez valores en menos de 30 euros y por lo tanto mi elección será no gastarme el dinero que vale comprarme esos pantalones.
Otra razón para que esto ocurra es que los individuos, por razones psicológicas, tendemos a “conformarnos” con lo que tenemos. Es el fenómeno de las preferencias adaptativas. Es posible que os regalen algo que al principio no os haga gracia pero de lo que luego desarrolléis una dependencia enorme. Pensad en el teléfono móvil, o en internet, o en cualquier avance. También es posible que otorguéis un valor específico por el hecho de que os lo haya regalado una persona concreta y tenga un significado especial. En ese sentido, el regalo de la persona modifica las vuestras elecciones y vuestras preferencias y para la persona que os lo regala es una buena elección.
Por todas estas razones lo llamamos paternalismo suave “soft paternalism”: la idea es que alguien elige en vuestro lugar de forma paternalista para modificar vuestra conducta.
4. Transferencia de conocimiento/información asimétrica: una justificación alternativa para el paternalismo suave es que es posible que yo no tenga toda la información necesaria para elegir por mi cuenta. Cuando uno va a comprar algo, muchas veces no sabe lo que está comprando por su información es imperfecta. Pensad en los coches usados . En este sentido, una parte del regalo es el hecho de transmitiros un “servicio”: el de elegir y evaluar el bien en cuestión.
No penséis en bienes como las patatas, pensad en un bien relativamente complejo, por ejemplo un libro. Una de las razones por las que yo regalo libros es para hacer descubrir a la otra persona cosas que yo he descubierto por mi cuenta. Es una forma de decirle a la persona “lo he leído y está muy bien”. Si mi transacción se hubiera limitado a darle un sobre con dinero, probablemente él nunca habría comprado ese libro porque no lo conoce.
Esto también es aplicable al caso de la ropa: a veces nos cuesta elegir y preferimos que alguien elija en nuestro lugar. Y en el caso de las novias/novios es algo especialmente importante: si lo que os importa es vestiros de forma que le gustéis a vuestra novia, podéis preguntarle qué ropa le gusta, pero es posible que no quiera influir en vuestra decisión. Si le dejáis que le elija ella, es posible y probable que elija el que más le guste: es un mecanismo de revelación de preferencias (again).
A modo de conclusión
Hasta aquí por hoy. Quería analizar alguna cosa más. Por ejemplo, los regalos son un juego simultáneo con acción oculta y por lo tanto algo muy parecido a un dilema del prisionero que además se repiten cada año y eso hace que tenga efectos redistributivos que no he contemplado.
Pero lo que uno debe ver en este análisis son varias cosas. En primer lugar, es simplemente absurdo pretender que “el homo oeconomicus” actúa de forma idiota, como hace, digamos, Amartya Sen cuando los economistas modelizamos individuos maximizando funciones de utilidad en ningún caso estamos presuponiendo algo concreto dentro de esa función de utilidad. La gente puede maximizar su utilidad haciendo regalos, cuidando negritos o viendo películas porno. Tampoco estamos asumiendo una suerte de cálculo ultrarracional: el análisis de las preferencias adaptativas es un caso concreto de que esto no es así y en general cualquier forma de irracionalidad puede modelizar como información incompleta o asimétrica.
Además, esto muestra que el análisis económico en términos de maximización es perfectamente compatible, contrariamente a lo que se dice a menudo, con la existencia de “normas” o “valores sociales”. Los fenómenos de estacionalidad en el consumo, o de “exceso de sensibilidad” se pueden entender metiendo “normas” en la función de utilidad de los agentes. Esto es precisamente lo que reivindicaba Georges Akerloff es su discurso presidencial de la AEA. La gente considera “normal” consumir más en Navidad, y también considera “normal” hacer regalos en esa época y desviarse de esa norma supone un coste y desde luego supone una elección- igual que conformarse a la norma tambien tiene un beneficio y supone una elección. Por esta razón, tiendo a tender que la microeconomía samuelsoniana es en general superior a las visiones sociológicas en términos de “Teoría de Roles”.
Por otro lado, todo esto nos da pistas de cuando los mercados son eficientes, es decir, cuando se cumplen los teoremas de la economía del bienestar. En ocasiones, cuando sus presupuestos no se cumplen, las interacciones de mercado pueden tener problemas de información, o costes de transacción muy fuertes- por eso no regalamos dinero. Además, las instituciones sociales -la norma social que nos dice que hay que hacer regalos en navidad- afectan a las cosas que podemos o no podemos hacer- nuestro conjunto de elección.
Una pregunta adicional es saber si los regalos navideños son o no son eficientes. Ahí tenéis la gente que directamente regala dinero, o la gente que no celebra la navidad. Como he dicho, se trata de una institución sujeta a la regla de los rendimientos crecientes- una vez que la hemos aceptado, es muy dificil desviarse- y es perfectamente posible que todo el mundo prefiriera que le regalaran dinero pero como los demás no lo saben, se sigan haciendo regalos normales. En ese caso, los Reyes Magos deberían repasar su libro de micro.
Nota: Siento los ejemplos en libros y ropa, es lo que se regala en mi familia.
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Sábado, Diciembre 6th, 2008
Al hilo de la discusión del otro día:
The standard theorems that underlie the presumption that markets are efficient are no longer valid once we take into account the fact that information is costly and imperfect. To some, this has suggested a switch to the Austrian approach, most forcefully developed during the 1940s and later by friedrich hayek and his followers. They have not attempted to “defend” markets by the use of theorems. Instead, they see markets as institutions that have evolved to solve information problems. According to Hayek, neoclassical economics got itself into trouble by assuming perfect information to begin with. A much better approach, wrote Hayek, is to assume the world we have, one in which everyone has only a little information. The great virtue of free markets, he wrote, is that they allow each person to efficiently use his own information, and do not require that anyone have all the information. In this sense, Hayek noted, government planning requires the impossible—that a small body of officials have all this information.
The modern study of political economy has uncovered many inefficiencies associated with government behavior, just as the modern study of firms has uncovered many inefficiencies associated with market behavior. An important line of research has focused on identifying how government differs intrinsically from other organizations in the economy (their powers and constraints, including the limitations on information that they face and their powers and incentives to acquire information) and, based on these distinctive features, on determining the appropriate economic roles of governments and markets.
The new information economics substantiates Hayek’s contention that central planning faces problems because it requires an impossible agglomeration of information. It agrees with Hayek that the virtue of markets is that they make use of the dispersed information held by different participants in the market. But information economics does not agree with Hayek’s assertion that markets act efficiently.
The fact that markets with imperfect information do not work perfectly provides a rationale for potential government actions. The older theory said that no government, no matter how well organized, could do better than markets. If that was true, then we had little need to inquire into the nature of government. The modern theory says that government might improve on matters, but to ascertain whether or not this is the case requires a closer examination of how governments actually behave, or might behave under various rules.
Joseph Stiglitz, en una enciclopedia fabulosa que acabo de descubrir
A esto me refiero con lo de que tiran contra un hombre de paja cuando hablan de la economía neoclásica como ese grupo de hombres malvados
Más sobre Hombres malvados y la falta de realismo de la economía neoclásica, este bonito paper de Robert Shiller, conocido comunista, sobre finanzas conductuales
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Jueves, Diciembre 4th, 2008
The current crisis has made evident that some form of international coordination in economic policies is necessary. However, the bases for such coordination remain theoretically uncertain. This blog has already pointed two sources of enhanced efficiency in decision making. These sources were, firstly, that international bureaucracies are potentially more efficient than national ones and secondly that national politics, especially in open economies, can produce externalities that are suffered by other countries and supranational governance mechanisms can serve the purpose of internalizing them. These two sources are not very original-they are a common place in integration theory-; there is however, a third source of enhanced efficiency that has not been pointed to my knowledge in the litterature.
This third source is the commitment value of international agreements, and especially, international organizations. However, this commitment value is not, as in the former cae, vis a vis other countries. This commitment value has, mainly, an internal dimension.A typical problem of governments identified by most of the literature on political economic choice and time inconsistency is its incapacity to make credible commitments. However, this same litterature underlines that such commitments are necessary.
The problem of commitment
The sources of this commitment problem are two. Firstly, if governments are vulnerable to capture from specific interests (unions, producers, etc…) and those interests believe it, there is an incentive for interest groups to organize themselves and to make pressure on governments in order to manipulate their decisions. If this is true and governments are vulnerable to capture by specific interest, many measures going against those specific interests will be impossible to be taken since they will impose political costs on governments. The source of efficiency is not only coming from the impossibility of taking efficiency enhancing decisions, but also from the waste of resources of such rent seeking behaviour. This comes from the fact that, if government could commit themselves to irreversible decisions, rent seekers would not have any incentive to organize once the decision has been taken since it is irreversible. If on the contrary the decision is reversible, it will be rational for the to get organized.
A good example is the case of liberalization. Liberalization is usually an efficiency enhancing process; it introduces competition in regulated sectors and allows considerable welfare gains. However, two typical features of liberalization is that it hurts vested interests of powerful groups (usually, protected producers and their workers) and that it is a progressive and long process (divided in stages, etc…). If we assume a benevolent welfare maximizing government but still willing to be re-elected, liberalization would not be a feasible policy since interest groups would have considerable scope to make pressure on him across time. Additionally, potential entrants in the market know that the government is vulnerable to such pressure and will not enter the market fearing the loss of investment due to political risk. As a result, unless the government is able to commit himself to irreversible liberalization, liberalization will not bring its potential benefits and thus will not take place.
Secondly, even if we assume iron clad government, not vulnerable to pressure, governments have difficulties to commit themselves vis a vis firms when ex post and ex ante decisions are not equally beneficial. This is as old the Kydland Prescott paper on time inconsistency
This is the typical case of the Barro Gordon model in monetary policy, and the rationale for an independent central bank. Ex ante, governments will want to look credible; committed to low inflation and to restrictive policies. As a result, agents will make investments taking into account a low rate of inflation and the economy will boom. However, once the production decisions have been taken, governments have incentives to loose their monetary policy in order to get extra impulse fooling the agents. In the long run, agents will incorporate the reaction of the government in their expectations, and the policy will be worst. As a result, unless governments are able to commit to a low inflation conservative monetary policy, they will have problems of intertemporal choice.
The same so called “hold up” problem appears in other areas. In the case of taxation, for example, firms would not make investment decisions unless they can appropriate the benefits. However, if such investment decisions are irreversible –for example, think about the investment in oil extraction structures in Bolivia- governments will have incentive to expropriate the structure once the investment has been made. If investors know that, they will not accept to do such investments unless they are compensated for the risk taking attitude. Something similar happens in the case of loans; if lenders know that national countries are not likely to repay the loan, the interest of the loan will be higher.
What should be pointed is that the problem is one of credibility; it is indifferent whether or not the national government is willing to default –to expropriate the infrastructure, to default the loan payment- what is relevant is that economic agents –lenders and investors- regard the government as not credible and thus will increase incorporate this risk premium in the price. A collateral effect, of this is that it may become a self-fulfilling prophecy. In general, governments –for behavioural and electoral reasons- are more likely to engage in defaulting if they perceive the deal as unfair. Evo Morales expropriate the gas because he and the Bolivian people perceived the deal of multinational as unfair. However, one of the reasons for this unfairness was that firms were fearing expropriation and this risk was incorporated in the deal. We have thus the paradox; “unfairness” happens due to the lack of credibility and the lack of credibility is enhanced with unfairness.
The role of supranational Institutions
The result is thus that national governments are in need of commitment mechanisms. Which role can be played by supranational institutions?
Generally, supranational institutions have a higher commitment capacity than national institutions. The environment in decision making is, on the one hand, different. It is generally admitting that these institutions have some kind of “democratic deficit”. The idea is that the capacity of voters –and therefore of interest groups- to influence the decision making process at the supranational level is lower or at least different than at the national level. This fundamentally due to information problems; supranational decision making is more difficult to monitor by voters and thus deciders have more scope to adopt their own decisions.
Take for instance the comparison between the EU council of ministers and national parliaments. In national parliaments, debates on policy making is made in the public space, it is monitored by the press and pressure groups enjoy considerable influence. The process of deliberation in the parliament forces governments to reveal their real intention, and opposition parties have means to control governments. This does not happen, for instance, in the EU. Even under the most democratic and transparent decision making procedure (that in which the council and the parliament adopt their decisions) national government have higher scope for hiding their decisions. Even if the process of deliberation in the council is supposed to be public, there is not anything like a European press monitoring the process. Additionally, the intergovernmental structure of the council implies that the deliberation process is not about policy but about national interests. Finally, the structure of intergovernmental negotiation make for national voter mucho more difficult to attribute the responsibility to individual governments.
In principle, democratic institutions are efficient ways of taking collective decisions. However, the existence of supranational institutions allows to find a remedy on some of the flaws of this process of decision making; being isolated from electoral pressure, the capacity of national pressure groups to infringe political damages to governments is limited.
The example of liberalization is again a good one. In a national context, pressure groups could organize themselves to counter the process of liberalization. They could blame the government for implementing liberal policies, for dismantling the welfare state or the public services and any government willing to liberalize would face tuff political constraints. However, when the decision on liberalization is taken at the EU level, this capacity is considerably reduced. Trade unions are mainly national and while there is a European federation, its pressure power is low. The debate on public policy is mainly national and, as a result, the capacity of pressure groups to criticize the government is low since the government can shift the responsibility of the decision to the EU level. Since the decision is coming from Brussels, the government can avoid the political losses that would suppose to do it himself. The responsibility of the decisions is diluted in the intergovernmental body of the council and voter can not, in fact, punish their government for the problem. Unions can, of course, strike, but the strikes will not infringe damages on the government since he can just say that the decision is not taken by him.
Additionally, supranational commitments are, generally, more irreversible than national commitments. Commitment problems are generally solved by introducing constitutional rules. Constitutions usually frame what governments can do and can not do and under which procedural condition they can do it. In principle, constitutions are commitment devices. The problem is that constitutions are also designed to control the scope of what governments can do and thus can not be modified unilaterally by one government. In the above example of liberalization, it is just unimaginable to think about a government of putting writing his commitment to irreversible liberalization in the constitutions. He is already in principle reluctant to put debate it nationally, it is just not viable to engage himself in a debate over constitutional reform.
What is the merit of supranational institutions? In general, governments can commit themselves with any special empowerment in supranational institutions. This is true for WTO where trade liberalization is negotiated by ministers and not by parliaments. It is equally true for the EU where decisions in the council are taken by ministers. Additionally, once the decision is taken, even respecting national sovereignty -unanimously- it is more difficult to reverse them than it would be to just pass a new bill at the national level.
The idea is that the public opinion is more reluctant to force the retreat from the international commitment; once the obligation has been written in a treaty the unilateral will of the government is not sufficient to terminate it.. In the case of the EU this commitment mechanism is even more powerful. Due to the configuration of the EU legal order and to qualified majority voting, unilateral withdrawal from an obligation has enormous costs that make it unviable. Unilateral withdrawal implies either leaving the community –which is just impossible to imagine- or to have a new vote in the council to change it. Since voting is done under the constraint of qualified majority –or unanimity, depending on the issue- there is a “joint decision trap” that biases the system in favour of the status quo. The decision is thus less reversible than when adopted unilaterally by the government.
A good example of how it enhances this process is also the case above cited of liberalization but also more concretely, that of transition economies. Former communist countries needed mainly to achieve two reforms: political reforms (democratization) and economic reforms (I will call it liberalization). These reforms are in fact extremely tricky for various reasons. Firstly, they generate net losers and winners –usually former members of the establishment and those who were fed by them. <em>Secondly, a transitional government is usually extremely vulnerable to capture and specific interest. Finallly, liberalization supposes not only privatization but also the commitment to apply liberalization policies- competition policies, reform of the court system and the enforcement of contracts, the creation of independent regulatory authorities, the organization of a regulatory framework, etc…
The problem is that the transition process generates opportunities for rent seeking. In general, if former bureaucrats are able to collude with liberalizers, they will be able to achieve “oligarchic privatization”: privatization of large monopolistic firms without deregulation and competition policies. Additionally, corruption is likely to be strong and the business environment to be badly positioned to attract investment.
The role of international institutions is to ensure that the correct reforms are implemented and that investments are protected from expropriation. But the case to which I want to refer is that of the EU. The EU imposes strong convergence requirements before accession. The Copenhagen criteria –to have a market economy, to respect human rights, to be a democracy- are the sine qua non condition to entry. The greatest gain in efficiency terms is that the EU offers a good opportunity for governments, by obliging them to implement the “acquis communataire” –european rules- to commit themselves to liberalization. Individual countries know that entering the EU means prosperity, freedom and growth in the long run, it means being part of the rich people club. As long as accession is the final goal, they are willing to make sacrifices in the short run. The EU monitors the process with the carrot of accession and the stick of rejection. By committing themselves to applying European like competition policy, free movement of goods capitals and people, candidates to accession create the correct business environment. Check however that, whether or not accession finally takes place is indifferent for this process. What really counts are the expectations coming from the perspective of accession.
Costs and benefits compared
The source of efficiency gains from additional commitment capacity is thus clear. Under which conditions will the net gains be positive? This will be the case as long as the benefits outweigh the losses. This suggests that there are losses coming from the commitment technology.
The main source of losses is the natural consequence of the advantage; since governments are isolated from direct electoral pressure, their room of manoeuvre is stronger, however, nothing grant us that this additional capacity is used to take good decisions, or does it? We know that, generally, electoral pressure improves the quality of decisions, it avoids government just in favour of minority groups. As long as this pressure is relaxed at the supranational level, the capture by specific interest with powerful assets at the supranational level could be thought as easier.
But I do not think so. The point that should be kept in mind is that, under this mechanism, unanimity or qualified majority is usually the rule. Governments enjoy more marge de manoeuvre only as long as government have convergent interests. It enhances the collective room of manoeuvre of government, but not their individual room of manoeuvre. The mechanism ensures that serving individual interests is in principle less likely since it would imply to capture all the governments that have to agree. European institutions are, in fact, much more isolated from group pressure than national institutions. Lobbying, of course, is more suspicious at the EU level, however the Commission enjoys strong independence and the role of pressure groups is mainly positive-efficiency enhancing. In addition, it should also be kept in mind that this protodemocratic mechanism is not the only mechanism of decision, is coexist with real democratic mechanisms. We are not talking about substitutes but about complements. This ensures that international decision making is only used when a long run welfare enhancing decision can not be taken at the national level, but it does not allow governments to systematically avoid democratic control since this control is their ultimate source of legitimacy.
From my point of view the main source of inefficiency comes from the risk of inertia. The self-perpetuating feature of supranational institutions is something well known. Whether we talk about NATO the Council of Europe, their structure have perpetuated along time even when the original need that created them disappeared. This a natural consequence from the commitment capacity; stronger commitment capacity has the problem of transforming the organization in an autistic system strongly vulnerable to path dependence and difficult to reorganize.
The best example is probably the case of Common agricultural Policy (CAP) in the EU. The CAP made considerable sense in its origin; the context of reconstruction, alimentary security, semiagrarian societies etc… It does not make any sense today. However, the last 20 years have not sufficed to terminate it. The reason is that a few agro business pressure groups, by capturing a set of key governments can perpetuate it.Another example is that of the structure of the UN. The UN is in need of reform; the composition of the security council is not realistic, its capacity of peace building is strongly flawed, etc… However, reform is not likely to occur as long as a minority of government can block the reform.
This illustrates that improved commitment capacity has two risks. Firstly, once the decision is taken –and thus irreversible- the capture of a few deciders –who can block the decision-, is sufficient to grant long run rents. Secondly, it has the risk of not being able to adapt themselves to changing environment –these is a strong path dependence.
Finally, a last problem comes from the sustainability of the arrangements. One of the problems of avoiding conventional majority democratic decisions is that it undermines the legitimacy of supranational institutions. If governments shift nasty tasks to supranational institutions avoiding the political losses and appropriating the gains, the problem is that in the long run the electorate will ask to withdraw from the institution.In the inmortal words of Milton Friedman “you can fool everyone for a while, or some people all the time, but you can never fool everyone all the time”; in the long run, people readapt their expectations and the commitment mechanism does not work any more.
The example of this situation is that of many supranational institutions enjoying considerable unpopularity in national context. French politicians have shifted their failures for more than twenty years to supranational economic institutions –the EU, WTO, IMF,…- and today France is one of the most sceptic countries in Europe towards free trade.
To sum up about the commitment value, I would say that the mechanism is generally efficiency enhancing. However, the commitment value is only present in some cases i.e. when what is at stake is really important (e.g. entry or permanence in the EU …) and remain modest in all the other cases.
How does all this applies the reconstruction of the international financial system? It is rather likely that international leaders will face nasty tasks; those that generate net losers. Moreover, one of the main points is that they should transmit a sensation of security to economic agents: this is exactly what we are going to do and you can adapt your action to it. Both issues are commitment issues. A good way to reconstruct the system will be to rely on a commitment device at the international level- call it “The IMF”. This will ensure cooperation among leaders and ensure some a fair, or at least certain repartition of loses to individual countries.
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Viernes, Noviembre 28th, 2008
Algo que nos llama siempre la atención a los frikis de la economía, es la diferencia de percepción que existe entre el hombre de la calle y nosotros. Un ejemplo claro es el euro. Cuando los economistas hablan del Euro, hablan de áreas monetarias óptimas, independencia de los bancos centrales, estabilidad del tipo de cambio, integración de los mercados de capitales. Para el hombre de la calle, el diagnóstico es bastante más simple: el euro está bien porque nos permite irnos de Erasmus sin tener que cambiar dinero (es una de las ventajas más comunes citadas en las encuestas) pero está mal porque el “redondeo” nos ha afectado negativamente.
La historia del redondeo tiene bastante de sabiduría convencional, pero no es del todo absurda y de hecho ilustra una controversia económica relativamente profunda: la de la neutralidad del dinero.
Para los economistas clásicos y la Nueva economía clásica, el dinero es algo neutro que recubre los bienes pero que no los afecta directamente. Al fin y al cabo, el dinero son sólo papelitos, lo que cuenta son los bienes que uno puede comprar; si usted tiene más dinero en circulación y la misma cantidad de comics, el dinero tendrá menos valor porque podrá comprar menos comics. No debería influir que los papelitos con los que operamos se llamen “euros”, “dientes de castor” o “pesetas” porque lo que cuenta es el “respaldo” que tienen esos papelitos-los cómics. Luego lo del redondeo es bastante absurdo, si la gente sigue ganando lo mismo pero puede comprar menos comics-debido al redondeo, un comic que valía 200 pesetas vale hoy 2 euros- los precios de los cómics bajarán. Si por el contrario, la gente siguiera comprando los mismos cómics que antes, entonces los cómics ya valdrían lo equivalente a 2 euros antes ¿no?.
Y sin embargo, hay datos estadísticos que explican que el pasaje al euro subió considerablemente los precios- es decir, al traducir los precios estos se redondearon al alza. ¿Cómo es esto posible?
El problema de los economistas clásicos es que parten de supuestos poco realistas; concretamente que existen mercados de competencia perfecta- los que los eocnomistas lllamamos “mercados walrasianos”- de forma que si yo subo el precio de mis cómics un céntimo por encima del precio común, toda la gente se irá a la competencia y los precios reflejan además el coste de esos cómics. Como los precios se ajustan automáticamente, no hay lugar para aumentarlos por encima del precio de equilibrio
Los economistas de la Nueva economía keynesiana- economistas ortodoxos como David Romer, Greg Mankiw, Joseph Stiglitz, Georges Akerlof o Paul Krugman, antes de que a alguien le dé por hablar de cambio de paradigma- no piensan así. Hay dos aspectos; por el lado de la demanda y por el lado de la oferta.
Por el lado de la demanda- como reaccionarán los consumidores- Akerlof escribió un artículo con su mujer que consideraba que los individuos no calculan como si fueran matemáticos los precios, sino que lo hacen a “ojo” guiándose por reglas sociológicas, psicológicas, etc… Por ejemplo, independientemente de lo que yo gane, puedo decidir que mi presupuesto para cómics es lo que me queda a final de mes cuando ya he pagado todos los demás gastos; cuando en realidad ir a comprar comics a primeros o a fin de mes debería ser equivalente. Esto no es una falta de racionalidad; es sólo contemplar el hecho que llevar a cabo cálculos complejos puede ser de hecho costoso y es más racional ser ignorante. Así el impacto psicológico de un Euro y cien pesetas podría ser parecido y de hecho ser valorado de forma parecida por los individuos. Calcular según la regla “100 pesetas=1 euro y algo más” es racional, al menos cuando hablamos de cantidades relativamente pequeñas- el precio de un café o de un cómic. Además, los consumidores suelen tener convicciones sobre lo que es justo (a nadie le siente bien que le timen) y actuar de forma relativamente racional.
Por el lado de la oferta-como actúan las empresas-, los economistas clásicos tienen problemas en la medida en que se limitan a ignorar que los mercados no son perfectamente competitivos y aumentar un poco los precios no te hace perder todos tus consumidores, especialmente si tus competidores los suben también. ¿por qué no subieron los precios antes? Una razón es que si lo hubieran hecho tal vez sí hubieran perdido clientes si los demás no los subían; pero cuando uno sabe que todo el mundo los subirá, no hay un problema serio. Ponerte de acuerdo para subir los precios es costoso e ilegal, pero si el gobierno te proporciona el mecanismo de coordinación para hacerlo, no hay ningún problema serio. Es decir, se trata de un problema de acción colectiva.
Poniendo todo junto. Los tipos de Arte9 prefieren subir los precios de 100 y pico pesetas a un Euro. En primer lugar, saben que la gente no lo notará demasiado porque inconscientemente calculan que viene a ser parecido. Además, a ellos les sale más baratos manejar números enteros que andar calculando cuantos euros son 110 pesetas. Como resulta que además los tipos de Akira Comics y los del kiosco próximo van a hacer lo mismo, no tienen la sensaciójn de estar timando a nadie y los frikis que compramos en Arte9 no sentiremos que nos están timando. Aunque alguien se desviara de la idea, la diferencia de precio es tan pequeña que no vamos a dejar de comprar en Arte9.
¿Es el redondeo una tragedia? Claramente no lo es. Es una razón para ponerse de mala uva,pero no es una tragedia-el impacto fue relativamente modesto. La idea fundamental es que los pequeños errores que los individuos podemos permitirnos-como calcular 1euro=100 pesetas pueden tener efectos globales tremendos-concretamente, pueden hacer que los precios sean rígidos aunque suba el número de papelitos que lo compra, o suban, como en este ejemplo, a pesar de que el número de papelitos permanece constante.
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