La crisis reciente ha sacudido los cimientos de la economia ortodoxa tal y como la conociamos. Los dogmaticos economistas neoliberales, las elites economicas y financieras que pueblan los entornos internacionales, han visto como su paradigma ortodoxo se daba contra un gigantesco muro. Un glorioso paradigma emergente se vislumbra como sustituto del paradigma de la economia ortodoxa (EO): la economia Lunnis.
El dogmatico economista ortodoxo busca la causa de todos los problemas en los incentivos de los agentes. Partiendo de una serie de supuestos que considera razonables sobre que hara cada individuo en cada situacion, intenta describir como distintos esquemas de politica economica llevaran a distintos resultados que, a continuacion, juzgara de acuerdo con el criterio pertinente.
Por el contrario, la economia Lunnis ataja el verdadero problema: mediante el Teorema Fundamental de la Economia Lunnis el principal problema del sistema economico es que los agentes son malos y por el contrario, el sistema funciona mejor cuanto mas buenos son los agentes. En este sentido, el estandar de comparacion es el mundo first best tambien conocido como “Luna Lunera” donde todos los agentes son buenos y todo funciona bien, un poco como en el jardin de los osos amorosos o el mundo de la piruleta, pero en version mas castiza.
Asi, cuando se observa una situacion sub-optima, la deduccion inmediata es que los agentes no son todos buenos y majetes -por ejemplo, debido a la accion de la Bruja Lubina-, en cuyo caso estariamos en el escenario “Luna Lunera“. Para volver al escenario Luna Lunera, donde todo sale bien al final, es necesario que todos los agentes vuelvan a ser todos buenos. La solucion se impone: se trata de castigar, moralizar a los agentes. En una teoria novisima de los fallos de mercado, mientras que en Luna Lunera el azar se encarga de que las cosas le salgan mal a la Bruja Lubina, castigandola cada vez que intenta algo malo, en nuestro mundo imperfecto el Estado debe asumir ese papel.
Vemos por tanto una diferencia adicional entre la burguesa y dogmatica economia ortodoxa y la economia Lunnis: mientras que para el economista ortodoxo lo que da valor a una medida son sus resultados para la economia Lunnis, se trata unicamente de castigar al culpable y de premiar al virtuoso, como ocurriria en el escenario Luna Lunera, independientemente de cual sea el resultado final, que se supone automaticamente bueno y feliz, como en Luna Lunera.
Esbozados los aspectos mas relevantes (y que en ningun caso podrian hacer justicia a esta compleja y rica forma de pensar la economia) de la Economia Lunnis, pasamos a identificar algunos ejemplos de sus multiples aplicaciones recientes:
Problema: Cuando la deuda de un pais se deprecia en el mercado es culpa de los Gnomos de Zurich, una version sofisticada y especialmente malvada de la Bruja Lubina, que se han vuelto mas malignos de lo habitual al querer ganar dinero. A no confundir, con los ahorradores que son, ellos, buenos y solo ahorran porque quieren ayudar al projimo. Solucion: castigar a los gnomos de Zurich para que dejen de vender sus activos cuando se dan cuenta de que van a valer menos.
Como los gnomos de Zurich son malvados, hay que ponerles un impuesto. Y es totalmente indiferente si ello reduciria la liquidez de los mercados, aumentaria la prima de liquidez que demandarian los inversores y en ultima instancia aumentaria los costes de financiacion de las empresas, ya que estas ultimas se suponen “buenas” e invertiran independientemente de sus costes de financiacion.
Problema: La enorme restriccion de credito que afecto al mundo entero tras la caida de Lehman Brothers se debio fundamentalmente a que los bancos se volvieron subitamente malvados, y no eran suficientemente patrioticos para hacer un esfuerzo y prestar aunque no les saliera rentable hacerlo. La solucion: si salimos a la calle a manifestarnos, los bancos se volveran buenos otra vez y entenderan que estaban siendo malos, y volveran a dar credito a las pobres familias.
De forma mas general, la gente de las finanzas es “mala” ya que solo especula y no crea nada valioso -la gestion del riesgo, la seleccion de inversiones y la canalizacion del ahorro son actividades superfluas-, por oposicion a la gente de la economia real que es “buena” y se preocupa de crear valor y ambas estan totalmente desconectadas. Fueron los primeros los “culpables” de la crisis, porque fueron mas malvados que de costumbre. Cualquier tipo de solucion destinada a volver al escenario Luna Lunera debe basarse en introducir artefactos de gran tamaño por el culo de los primeros y cuidar mucho de los segundos dandoles caramelitos y subvenciones.
Problema La crisis economica ocurrio porque un grupo de agentes (entre ellos los gnomos de zurich, pero no solo, tambien los empresarios) se volvieron malos y dejaron de dar credito y contratar trabajadores. Ademas, tambien comenzaron a usar malvados CDS para que aumentara el deficit. Ellos tienen la “culpa de la crisis”. Solucion: hay que castigar a esta gente, malvada toda ella, con independencia de cual pueda ser el resultado de todo esto sobre la economia. Bajar el sueldo a los funcionarios o reformar el mercado laboral no tendra ningun efecto, porque ni los trabajadores ni los funcionarios estaban siendo malos.
España sufre un problema de deficit publico porque el gobierno decidio, entre otras cosas, crear un ministerio de igualdad (feministas=malas), subio los impuestos a los ciudadanos (=buenos), gasta mucho en boligrafos y asesores (malos) y da subvenciones a fundaciones y lobbies de izquierdas/derechas (buenos o malos, segun quien lo diga). Para solucionarlo, parece evidente que hay que dar la vuelta a todas estas medidas.
Problema: de forma general, las “rentas altas” (i.e. todo el mundo mas rico que la persona que mencione el termino) son malas. Solucion1: como son malos aumentarles los impuestos resolvera el problema del deficit publico sin necesidad de que la gente que no tiene culpa en todo esto pague un centimo mas. Solucion2: el problema del deficit publico es irrelevante a la hora de subir los impuestos, como tambien lo es la recaudacion, lo importante es que la medida “mole” y castigue a la gente mala como ocurre en Luna Lunera.
Problema: los empresarios se volvieron malos y tontos e invirtieron en sectores atrasados y estupidos como el turismo o la construccion. Solucion: Solo hay que conseguir que los empresarios pasen a ser buenos y listos (y guapos,…) y volveremos al escenario Luna Lunera con destructores estelares. Es un problema cultural, basado en la maldad de los empresarios. La regulacion no importa, salvo si se tratara del sector financiero (=malo), en cuyo caso la regulacion es siempre buena.
Problema: los empresarios estan siendo malos y no crean empleo, o crean solo empleo precario de forma que los trabajadores (=buenos) se estan en paro. Solucion: El nivel de los salarios o la regulacion del mercado de trabajo no juegan ningun papel en todo esto, porque los trabajadores son buenos. El problema esta en que tenemos empresarios malos que, para volver al escenario luna lunera, deberan volver a ser todos buenos.
La economia del bienestar ha muerto. Larga vida a la economia Lunnis.
Nos llegaba el otro día la noticia de que a Nacho Uriarte, diputado por Valencia presidente de NNGG del PP en Guadalajara, le había ocurrido un lamentable accidente después de haber conducido su automóvil con alguna copilla que otra de más. La historia tenía más morbo, si cabe, por el hecho de que fuera miembro de la comisión de seguridad vial del congreso. Puedo ya oír a las voces de la progresía denunciar tal falta de incongruencia con el decoro democrático. Lo que ellos ignoran es que Uriarte es sólo una manifestación de los espíritus que, como el padre y el hijo, viven en constante reciprocidad en la derecha y de cuyo resultado de amor recíproco emerge, a modo de espíritu santo, el PP en España.
Por un lado, tenemos la larga tradición liberal que pone el acento sobre la libertad individual, la ausencia de corsés estatales al libre desenvolvimiento de la autonomía del individuo, el empresario creativo de la realidad social, el agente último de todo progreso. En esta tradición tenemos a ilustres intelectuales y políticos como Fernando Sánchez Dragó, Esperanza Aguirre, o, también, José María Aznar:
En este sentido, el acto de Ignacio Uriarte podría ser interpretado como un acto de disidencia, de rebelión cívica el primer mártir del derrocamiento de las instrusiones intolerables en la libertad individual. Resulta sin embargo difícil de conciliar esta posición con su actividad en la comisión de seguridad vial, si no fuera porque es fácil argumentar que está en ella para defender los principios liberales en los que siempre ha creído, a modo de topo.
Pero, ah, existe una segunda posibilidad. Un conservadurismo alejado de la eclosión liberal, más sofisticado y con una visión estratégica de la realidad como el que sostienen ilustres figuras como Berlusconi o como el que nos ilustraba J en este post:
Hombre, a mí es que me parece que es esencialmente conciliable: defiendes unas ideas indigestas porque te parece que son en conjunto beneficiosas para el orden social, pero insufribles desde el punto de vista de la felicidad del individuo, así que, a título personal, te las saltas. Se llama conservadurismo, y es mejor que cuando te lo crees, que se llama integrismo, tradicionalismo o, directamente, ser gilipollas. Lo malo es cuando te pillan.
En efecto, daría la impresión de Ignacio Uriarte se adhiere a esta rama de conservadurismo pristino inteligente, dónde es posible defender el carnet por puntos con la mano izquierda y llevar el volante borracho con la derecha, con el problema, claro está, de cuando te pillan.
Sea cuál sea la visión defendida por Uriarte, creo que ello le absuelve de la falta de coherencia que le reprochan algunos.
Atención visitantes ocasionales: este es un post escrito en tono IRONICO y no hay argumento alguno en él más allá del entertainment purpose del progre irredento que escribe este blog
Suponed que tenemos el juego de los Lemmings. ¿Recordáis esos simpáticos muñequitos a los que había que ponerles paraguas para que no se estrellaran al caer o a los que había que equipar con picos para que picaran abriendo túneles? El juego nos daba distintos escenarios dónde había que conseguir que un mínimo de ellos sobrevivieran.
Nuestro escenario es en este caso el de tres Islas que conforman el archipiélago “oek-onomía”. Regularmente veremos los Lemmings emigrar de una isla a otra según las reglas que precisaremos a continuación.
La primera Isla se llama “in-aktiva”; a ella llegan periódicamente un flujo de nuevos lemmings a través de una especie de apertura en el techo y también desde la segunda isla.
La segunda Isla se llama “aktiva” y a ella inmigran en barco periódicamente lemming que viene de “in-aktiva”. De ella emigran lemmings que van a parar a “in-aktiva” y a la tercera isla.
La tercera Isla se llama “jub-bilación” que recibe periódicamente lemmings que vienen de aktiva e in-aktiva y dónde periódicamente se suicidan ellos solos -el arte de suicidar lemmings siempre estuvo infravalorado.
Tenemos por tanto flujos de Lemmings que van en varios sentidos y la actividad del archipiélago oek-onomía funciona así.
Al principio de cada año cada Lemming puede bien quedarse en su isla, bien coger el barco y cambiar de Isla, bien aparecer/desaparecer (caso de in-aktiva o jub-bilación).
Durante ese año, los Lemmings que están en la segunda isla trabajan cultivando plantas. Esas plantas tienen la propiedad de atraer nubes que hacen que llueva maná- el único alimento de los Lemmings- en el archiepiélago oek-onomía.
Al final de ese año, en función de la cantidad de plantas que hayan cultivado, llueve una cantidad de maná que sirve de alimento para todos para el resto del año siguiente.
Nuestro objetivo en el juego es conseguir que la cantidad de maná que consume cada Lemming sea relativamente estable o incluso aumente dentro de la medida de lo posible. Esa cantidad viene dada por
Maná por lemming= número de lemmings en aktiva X producción de cada lemming / nº total de lemmings
Como decía, los flujos de Lemmings en el archipiélago oek-onomía son relativamente aleatorios, aunque como jugadores podemos intentar influir en ellos vamos a ver algunos ejemplos.
Suponed que de repente hay una emigración masiva de “aktiva” a -> “in-aktiva”. Si miráis la ecuación de arriba, veréis que por pura lógica el número de lemmings cultivando plantas caerá y la cantidad de maná también caerá mientras que el resto permanece constante. Llamamos a este problema “paro” -cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
Suponed ahora que el número de Lemmings que se suicidan en “jub-bilación” cae pero todo lo demás constante. Veremos un número de lemmings total mayor y por tanto una caída del maná por lemming. Llamamos a este problema “envejecimiento”.
Como decía, como jugadores podemos intentar influir en los flujos y en la cantidad de lemmings que hay en cada Isla. Suponemos que antes el problema del envejecimiento queremos podemos poner un coto al número de barcos que llegan a “jub-bilación“. Eso reducirá los barcos que llegan de cualquiera de las dos islas, da igual de cuál. Algunos barcos dejarán de llegar de “aktiva” y otros de “in-aktiva“. Si es el caso del primero, lógicamente tendremos una (principio de) solución al problema dado que el número de lemming en “aktiva” aumentará -ver ecuación. Si es el caso del segundo, nos quedamos igual que estábamos.
Pero entonces llega uno de nuestros amigos y dice “eh, cuidado, intentando arreglar el problema del envejecimiento, vas a acentuar el del paro”. Nuestro amigo nos señala que al prohibir que haya más gente yendo de “aktiva” a “jub-bilación” vamos a intentar tener un problema dónde esos barcos van a salir hacia “in-aktiva” teniendo un problema de, como decíamos, paro (la emigración de “aktiva” hacia “in-aktiva” era lo que habíamos definido como paro).
Eso tiene sentido hablando literalmente. Pero por otro lado, no hemos agravado el problema; a lo sumo lo hemos aliviado. No lo hemos agravado porque los términos de la ecuación en la situación “paro” y en la situación “envejecimiento” son los mismos: tenemos el mismo maná por lemming porque tenemos la misma cantidad de lemmings trabajando en oek-onomía. Lo hemos tal vez aliviado porque mientras que hay lemmings que emigran de “in-aktiva” a “aktiva“, no hay lemmings que emigren de “Jub-bilación” a “aktiva“; es un viaje de no retorno. Si queremos ganar en el juego- aumentar o mantener la cantidad de maná de cada lemming- lo razonable sería limitar -en la medida de lo posible- la cantidad de lemmings en “jub-bilación” y aumentar la cantidad de Lemmings en “aktiva” fletando más barcos hacia aktiva y menos hacia in-aktiva.
Dedicado a Juan Antolin y a Kantor, me consta les gusta la pedagogía friki
Queridos/as lectores y lectoras. En estas fechas tan señaladas es para mí un placer anunciaros que el proyecto Neoprogs va a ser refundado. En las últimas semanas la junta directiva del agregador ha estado debatiendo las condiciones de nuestras adhesión al Instituto Juhan de Marianna, destacado think tank liberal. Dejando atrás nuestras raíces filosoviética y nuestra declarada simpatia por la exacción fiscal, la sanidad gratuita y la promiscuidad sexual, los miembros del agregador pasaremos a elogiar las bondades del patrón oro y la postura del misionero con fines exclusivamente reproductivos.
La intrahistoria de este resultado es larga y tortuosa como lo son todos los itinerarios intelectuales que conducen a la revelación. En mi caso, comencé a asistir, de la mano de Kantor al seminario del reputado austrólogo Uerta de Sotho. A pesar de mis reticencias iniciales, fui rápidamente capturada por su elocuencia, la claridad de sus argumentos y, por qué no decirlo, su extramadamente sexy complexión. Fue así que descubrí los entresijos y la belleza intrínseca del liquidacionismo, el free banking, la privatización de la defensa y los tickets de restaurant. No pude dejar de compartir este secreto con algunos de mis compañeros. Así, Luzbel aceptó acompañarme la siguiente vez y también fue cautivado por los microfundamentos psicológicos del neurochamanismo dejando atrás su pasado de fascista skineriano y convirtiéndose en el himbestigador de mensajes extraterrestres en billetes perdidos de metro por excelencia. Finalmente, una conversación relativamente intensa con dos miembros, amorales y libertinos sea dicho de paso, de la derecha lacaniana que entonaban el himno de “la personalidad es algo que se construye el alta mar”, decidimos ambos que nuestro futuro no estaba con tan poco recomendables individuos sino en las futuras cenas de la libertaz.
Fuimos así convenciendo a los miembros de neoprogs uno a uno para que siguieran nuestra misma senda. Con Judas fue excepcionalmente fácil; egócrata fue inicialmente reticente pero fue convencido previa promesa de un puesto de tertuliano en podríaserradio. Jesús Zamora fue imposible de convencer y decidió segregarse del agregador, con tanto impacto para su cosmovisión personal, que ha decidido ingresar en la compañía de Jesús.
Como presentación en sociedad, debo decir que estaré el próximo día 32 de diciembre debatiendo con Juan Ramón Rayo en una conferencia “Patrón oro-Patrón Mithrill: la controversia”
Desde que conozco a Kantor siempre he tendido a pensar que tiene una versión una visión moderadamente trasnochada de las cosas y especialmente de la economía (ah! los conflictos intergeneracionales):PPPPPPP. Pero lo cierto es que leyendo este párrafo me he convencido de ello:
Though the economics of the classical era was not united by a distinctive doctrine or method, it nevertheless had a common leitmotiv. This was the conception of a circular flow o income, of the economy as an interdependent system.(…)
In the microeconomic analysis of individual prices and markets, classical economists hardly went beyond the scholastics and mercantilists. They went far beyond them, however, in their macroeconomic analysis of the economy as a whole. Around 1680, Petty began to look at the economy with the eyes of a national income statistician and Boisguilbert expressed crude but sound notions about competitive resource allocation. This set the stage for the first input-output account, constructed half a entury later by Cantillon and Quesnay. Under the impact of monetary disorders, mercantilist notions about the stimulating effects of money developed into an explicit monetary macrodynamics with the quantity theory of money as its static counterpart. For Hume gold was distributed by a self-regulating feedback control mechanism. Smith extended this idea to the economic system as a whole, governed by the invisible hand of competition. Malthus applied fedback control to population and Ricardo to capital accumulation. Ricardo’s fundamental concern became the eventual self-braking of the growth process by the shifts in distribution caused by diminishing returns. In the classical era economics became a (crude) form of macroeconomic system analysis.
With the rise of marginalism, the macroeconomic insights of the classical era did not disappear. They were revealed not as false but as incomplete. What was missing was an explicit analysis of the microeconomic calculus by which households and firms optimize their decisions. This analysis was the collective achievement of the marginalist era. To the extent that the microeconomic problems were solved, the results were gradually incorporated into the circular flow system inherited from the classical era. There emerged the general equilibrium synthesis of the Walrasian era.
En general, soy poco aficionado a arrojarme al barro político, es decir, a hablar de cosas como si tal político da la talla en la cama o si creo que fulano hizo tal o cuál cosa. NO lo hago porque creo que es el tipo de cosas dónde uno se limita a confrontar prejuicios ya que por definición sabe poco o nada del tema y lo único que se tienen son concepciones previas y las discusiones suelen desembocar en la indignación moral y el ¡oh cielos esto es un ultraje! Digo esto para quede claro que la pregunta que quiero formular es sincera y está guiada por la curiosidad antropológica y no por la voluntad de flagelar a nadie.
Veamos. Hace unos meses, la cúpula del PP compareció toda indignada porque después de haber destapado la trama ésta de corrupción, Garzón había coincidido con el ministro de Justicia en una cacería dónde, supuestamente, habrían hablado de no se sabe muy bien qué pero en cualquier caso estaba claro que había estado muy feo. A los pocos días se supo que, oh cielos, el tipo de Justicia cazaba sin licencia. El asunto desembocó en la dimisión del susodicho por el bien de la transparencia, etc…
En el caso de Camps. Se ha descubierto que el tipo tenía amiguitos bastante poco recomendables que probablemente acaben enchironados porque se estaban forrando con toda clase de corruptelas que le regalaban trajes. El tipo empieza diciendo que no le habían regalado trajes, luego admite que sí se los habían regalado pero que es normal, etc,… La cosa se queda pendiente hasta que por fin un TSJ considera que lo que había ocurrido no era un delito. A continuación la portavoz del PP comparece toda indignada porque el gobierno dice que la fiscalía va a interponer un recurso y, obviamente, Camps no dimite, ni siquiera se lo plantea.
Ahora mi pregunta: ¿mi impresión de que aqui hay un doble rasero del copón se debe a que soy un malvado sociata al que sospecha del PP y por regla general de casi cualquier cosa que ocurra en la costa del sol o realmente también la comparte el resto de la gente?
Estaba traduciéndole algunos chistes del francés al español a mi novia para mandárselos, pero al final he optado por publicarlos aquí y mandarle el enlace. Algunos son un poco malos y otras no la entenderéis con un nivel de frikismo no lo suficientemente alto, pero bueno allá va.
Un grupo de científicos está en una isla desierta. Tienen una lata, pero no saben como abrirla. El químico dice “ponemos agua del mar y esperamos a que el óxido rompa la lata” El físico replica; vale pero es mejor ponerla entre tanto debajo de un cocotero y esperar a que los cocos que caen la abran. El economista dice entonces. “Vale, yo propongo contruir un modelo. Primer supuesto: tenemos un abrelatas.”
Un tipo va a la montaña y le dice a un pastor. “Le apuesto una de sus ovejas a que soy capaz de adivinar cuántas tiene”. El pastor mira el enorme rebaño de forma escéptica y dice “vale”. El tipo mira y dice “humm, exactamente 235″ El pastor dice “vaya, es impresionante, bueno puede coger su oveja si quiere”. Cuando el tipo se está yendo un momento y el pastor corre detrás: “un momento! Doble o nada: le apuesto una oveja a que soy capaz deadivinar su profesión”. El tipo frunce el ceño de forma escéptica y luego acepta. “Es usted economista, a que sí?” El tipo responde “Vaya, es impresionante. ¿Como lo ha sabido?” “Devuélvame mi perro y yo se lo explico.” [funciona bastante bien con otras profesiones; funcionarios, etc,...]
“Another difference between Milton [Friedman] and myself is that everything reminds Milton of the money supply ; well, everything reminds me of sex, but I try to keep it out of my papers”. Robert M. Solow.
Un grupo de economistas está haciendo montañismo. Uno de ellos se para mirando el mapa y les dice a los demás señalando “Veis aquélla montaña? Bueno, de acuerdo con las hipótesis del mapa estamos en la cumbre”
Un economista vuelve a su antigua facultad y le dice a su profe de macroeconomía que ya le vale, que las preguntas de las exámenes siguen siendo exactamente las mismas. El profe responde; vale, las preguntas son las mismas, pero mira, ¡las respuestas correctas han cambiado!
El ratoncito Pérez, Papá Noel, un economista aplicado y un borracho van por la calle y encuentran un billete de 50 euros. ¿quién lo cogerá antes? Obviamente el borracho, los otros tres no existen.
Cuál es la primera frase que pronuncian los doctorados en historia del pensamiento económico en su primer trabajo?
Cómo quiere la carne de su hamburguesa, poco hecha, al punto, bien hecha?
“Un economista es alguien que ve como funcionan las cosas en la práctica y se pregunta si podrían funcionar en teoría” Steven Goldfield
Cuantos economistas de Chicago hacen falta para cambiar una bombilla? Ninguno, cualquier cosa que ellos puedan hacer, el mercado puede hacerlo al menos igual de bien.
Cuantos economistas keynesianos hacen falta para cambiar una bombilla? 8; uno maneja la palanca fiscal y los otros siete se ocupan de mantener todas las demás cosas ceteris paribus
Cuantos economistas Nuevos Clásicos hacen falta para cambiar una bombilla? Depende del salario de equilibrio
Cuantos economistas autriacos hacen falta para cambiar una bombilla? Solo uno, pero antes habría que preguntarse como sabemos que la bombilla está realmente fundida y si realmente es necesario cambiarla antes de que el proceso de cognición subjetivo de la acción humana la haya descubierto algo que nunca podrá ocurrir correctamente con dinero fiduciario.
Cuantos economistas marxistas hacen falta para cambiar una bombilla? Ninguno; lleva en ella las semillas de su propia revolución.
Virus de las escuelas de investigación económica: divide su disco duro en un montón de unidades, todas igual de ridículas, pero cada una se empeña en decir, no obstante, que es l aparte más importante del PC
Virus de la teoría neoclásica ortodoxa: dice sentirse amenazado por todos los demás ficheros del disco duro y los borra con fines preventivos
Virus economista de Think tank: no tiene ningún efecto, pero es imposible deshacerse de él hasta las próximas elecciones
Virus de Economista del ministerio de Economía: nada funciona en el PC, sin embargo todos los diagnósticos, informes y notas de prensa informan de que todo va bien y que las cosas mejorarán en breve.
Los que me leeis sabéis que mi relación con este tipo de debates sobre esencias y principios últimos es controvertida; por un lado me parecen estériles y creo que es absurdo tenerlos, pero por otro creo que son importantes, en parte porque marcan la forma de pensar de mucha gente y en parte porque, para que negarlo, al abogado que (aún) vive en mí, le gustan mucho (a pesar de mí, claro).
Lo que me gustaría hablar en este post es en qué medida la ideología juega un papel a la hora de tener una discusión sobre ciencias sociales o mejor dicho, hasta qué punto debería jugar un papel. En economía concretamente ¿qué diferencia hay entre un gobierno “liberal” y un gobierno “socialdemócrata”?
Para evitar terminar hablando de Mises y Marx, me gustaría encuadrar el debate. El debate me interesa en el cuadro de lo que hoy se considera “ortodoxo” en economía; las visiones heterodoxas pueden tener su interés, pero lo cierto es que he renunciado a entenderme con ellas. La visión económica ortodoxa es la que aparece en los manuales de economía estándar o la que gana premios nobel, es decir, una concepción amplia/laxa de la ortodoxia.
Según esta ortodoxia, hay dos formas de ideología que se descartan. No es admisible pensar que los mercados son ubicuamente siempre eficientes y que el tamaño óptimo del gobierno es, de hecho siempre algo negativo. Por otro lado, la visión “socialdemocrata” que considera el “capitalismo” como algo provisional y la intervención del Estado como algo positivo casi siempre también es algo que se excluye. Estamos hablando de una visión que admita tanto los fallos de mercado como la relativa eficiencia de los mercados. Según esta visión, terminamos haciendo un análisis puramente técnico, ya que entonces el tamaño óptimo del sector público es sólamente un problema coste beneficio dónde se evalúa la eficiencia relativa de cada mecanismo (el estado y el mercado) para asignar recursos. En mi opinión, ésta es la única forma de abordar los problemas económicos que tiene sentido cuando uno se toma en serio la visión científica del mundo.
¿Qué queda entonces para la ideología? ¿Significa esto que uno debe elegir entre ser ortodoxo y tener opiniones propias? En mi opinión no.
Aunque Kantor y yo seamos aproximadamente igual de ortodoxos, es evidente que nuestras opiniones difieren considerablemente respecto al papel del sector público en una economía. Él es fundamentalmente pesimista respecto a la capacidad de los políticos para hacer bien las cosas y yo lo soy respecto a los mercados. Aunque ambos aceptemos que una vez verificado en concreto podemos ponernos de acuerdo, hay un margen ex ante dónde tenemos opiniones opuestas. Sin embargo, esas opiniones están esencialmente basadas en prejuicios es decir, juicios a priori, una opinión formada antes de examinar el tema de cerca. Por otro lado, aún habiendo examinado el tema de cerca, siempre puede existir un margen para la incertidumbre y la interpretación que condiciona nuestra forma de ver las cosas aunque no la determina (es decir, sólo cuando la evidencia es ambigua)
La pregunta que uno puede hacerse es si esos prejuicios ideológicos tienen alguna justificación, al menos de forma general. Dejadme usar el caso de Kantor de nuevo. Recuerdo una conversación dónde yo le reprochaba una asimetría en su forma de pensar respecto a la naturaleza humana; él es relativamente entusiasta respecto a los mercados, a las concentraciones empresariales y al abstencionismo en política de competencia, todos ellos mecanismos dirigidos a limitar las concentraciones de poder; en cambio, ve con muy malos ojos los mecanismos democráticos de toma de decisiones y a los políticos en general como si fueran especialmente malos; es decir, como si Estado fallara con más probabilidad que el mercado. Él me respondió (cito de memoria) que el mercado fallaba más que una escopeta de feria, pero que él sólo pensaba que la gente abusaba del poder que del dinero. Tenemos pues dos puntos de vista encontrados; el mío que aboga por una regulación entusiasta de los monopolios y de los acuerdos entre empresa, cierto margen de maniobra para la política discrecional, etc,… basado en la eficiencia relativa de los mecanismos democráticos y el suyo que es más Buchaniano basado en la idea de que los políticos suelen ser gente corrupta vulnerable a la captura por los grupos de presión, que abusa de su poder y aunque su naturaleza no sea menos corrupta que los dirigentes de una gran empresa, al tener más poder lo usarán peor. Yo soy socialdemócrata y él es liberal. Ambos estamos de acuerdo en casos concretos, pero tenemos prejuicios distintos respecto a distintas cosas.
La pregunta es entonces ¿cuál de los dos prejuicios goza de mayor justificación? Obviamente, es algo que depende del caso concreto y una visión del mundo que crea que la ciencia es más importante de la ideología no debe poder aportar una respuesta definitiva; se trata de una diferencia inevitable pero en cualquier refinable según el caso.
Sin embargo, no me resisto a hacer un análisis, al menos parcial, del tema. Coincido con él en que suponer que los políticos están guiados por la benevolencia es algo generalmente ingenuo. Sin embargo, las instituciones están ahí para eso. Una diferencia clave son las normas sociales y la estructura de incentivos que crean. Los dirigentes de una empresa grande (una SA quiero decir) responden (y deben responder) a los criterios inevitables de rentabilidad y creación de riqueza y en ese sentido el peso de la moralidad o la inmoralidad es relativamente más bajo. En la esfera política, hay mecanismos para hacer que esa “moralidad” se cumpla. Los políticos corruptos suelen ser castigados aunque sean buenos gestores, a la hora de declarar sus decisiones deben al menos dar una imagen relativamente transparente y moral (la “fuerza civilizadora de la hipocresía”) y existen contrapesos importantes a su forma de actuar (grosso modo, el derecho administrativo). Por supuesto, esto es algo que varía de un país a otro, de una ciudad a otro, en función de la estructura institucional (y de la cultura, claro) pero es algo generalmente válido- incluso los tiranos intentan dar una imagen decente.
Actualización: Leyendo los comentarios de la discusión me he acordado de este post de Dani Rodrik que dice, básicamente, exactamente lo mismo que yo y la verdad, me parece vergonzoso no haberlo enlazado. No lo he copiado, pero debía haberse almacenado en mi inconsciente y ha florecido en este post de forma involunturia. Echad también un vistazo a la réplica de Tyler Cowen que enlaza.
Al hilo de lo qeu hablábamos sobre el tema de las drogas hay un tema del que tengo pendiente escribir y que creo que es bastante interesante porque encaja en el debate.
Allá en la posguerra, la gran época de los padres fundadores de la ciencia social moderna, John Kenneth Arrow demostró eso que hoy llamamos el “Teorema de la imposibilidad de Arrow”. El teorema tiene un montón de interpertraciones interesantes (como por ejemplo que no existe una “voluntad general” única), pero lo que me interesa aquí es que la idea de que las elecciones que se toman de forma colectiva tienden a ser inconsistentes (el mismo cuerpo decidirá a lo largo del tiempo cosas contradictorias entre sí) y cuando no lo son debe tratarse de una dictadura (donde sólo decide un individuo).
Sin embargo, algo que Arrow no sospechaba es que un hecho estilizado de la economía/psicología experimental es que los individuos tendemos a actuar también de forma temporalmente inconsistente. ¿Qué significa esto? Bueno, básicamente que podemos equivocarnos y arrepentirnos de algo que hemos hecho o cambiar de opinión cuando tenemos una mayor cantidad de información. La inconsistencia intertemporal tiene muchas facetas, pero la que me interesa aquí es la del llamado “descuento hiperbólico” o de forma más común “miopía”, es decir, que tendemos a infravalorar las consecuencias de nuestros actos a medio plazo. Esta infravaloración puede deberse por ejemplo a un procesamiento selectivo de la información para intentar evitar tomar conciencia de consecuencias que parecen desagradables (los psicologos llaman a esto reducir una “disonancia cognitiva”), o al hecho de atribuir un valor por encima de lo “razonable” a algo inmediato (pensad en la persona que le es infiel a su pareja y luego se arrepiente y se siente fatal).
El paralelo con el teorema de Arrow no es casual. El psiquiatra Georges Ainslie piensa que las elecciones individuales ocurren como un proceso de deliberación interno dónde los “intereses” se alían entre sí para causar resultados parecidos a los que se producen en los modelos de voto. El estudio de estas interacciones entre intereses es lo qeu llama “picoeconomics”. Concretamente, los intereses a corto plazo suelen aliarse con los intereses a largo plazo para desplazar los intereses a medio. ¿Qué significa esto? Pensad en una persona desempleada que pasa por delante de una tienda y ve, digamos, un traje muy bien de precio. Su interés a corto plazo es comprarlo. Su interés a medio plazo es no comprarlo porque puede andar mal de dinero. Sin embargo, para justificar su decisión puede intentar justificar su decisión diciendo “De todas formas, tengo que comprarme un traje para cuando encuentre trabajo y ahora lo voy a encontrar más barato”. El resultado es muy parecido a lo que ocurre en un parlamento cuando los extremistas de dos lados distintos (los euroescépticos por ejemplo) se alían contra los moderados, solo que aquí ocurre dentro del individuo. En otras palabras, los individuos negociamos y llegamos a acuerdo con nuestros “futuros yos” del mismo modo que los partidos forman coaliciones (y sí, los mismos modelos que se ocupan de estudiar un asunto sirven para estudiar el otro). Para solucionar este problema uno suele hacer lo mismo que los parlamentos; aliar intereses/grupos entre sí, establecer “normas” (equilibrios de nash dinámicos) estables, etc,…
¿Qué tiene que ver esto con el tema de las drogas? Mucho. En todas las sociedades conocidas existen prohibiciones que no están basadas en las preferencias de los individuos que podríamos considerar como de corte “paternalista”(vamos a llamarlo “prohibicionismo”). Por ejemplo, uno está obligado a llevar casco, uno no puede hacer determinadas cosas hasta que cumple la mayoría de edad, etc… y en sociedades preliberales, había muchas prohibiciones basadas en la protección de la moral pública, etc,… El liberalismo se basa en la idea de que uno toma las decisiones por sí mismo y sabe qué es mejor para él. Sin embargo, es probable que una razón por la que la evolución ha seleccionado todas esas prohibiciones, absurdas en apariencia, es porque de hecho eran una buena idea. Concretamente, las drogas pueden producir adicción que es un efecto a medio plazo pero con beneficios a corto plazo. El efecto de que las drogas estén proscritas eliminan ese factor adictivo; cuanto más costosas sean a corto plazo, menos se las valora y más miedo se les tiene. En el largo plazo, esa persona se arrepentería de haber tomado drogas, pero a corto plazo si está interesado; por eso se impone costes a corto plazo para ayudar a satisfacer el largo plazo. Esa es también la razón por la que se obliga a la gente a llevar el cinturón o el casco o por la que los niños de 5 años no pueden decidir por sí mismos.
Todo esto para llegar al tema de que una legalización de las drogas produciría una “legitimación” en el sentido de que haría el producto mucho más seguro y mucho más aceptado socialmente y en cualquier caso más accesible de lo que es ahora. Cuando la persona en cuestión realiza su cálculo, tenderá, probablemente, a subevaluar el daño futuro (debido a la miopía) y eso justifica que se la pueda defender contra sus propios actos (una forma de “paternalismo”).
Con esto no quiero decir que me parezca mal el tema de la legalización o que esté a favor del paternalismo; la verdad es que no termino de tener claro en absoluto el asunto. Si quiero sin embargo resaltar que el problema es más complejo de lo que explica el The Economist.
El número del Economist de esta semana está dedicado a la legalización de las drogas. Realmente, es fantástico que un periódico como el Economist apoye de forma tan firme algo tan controvertido a nivel social, aunque sólo sea por ver la cara que se le quedeal lector conservador tipo de la revista. Digo que es controvertido porque el tema de las drogas es algo que ningún partido (aparte del partido rasta, o similar) se ha atrevido de momento a proponer de forma más o menos seria. Bien por tanto por el Economist por sacar el debate.
Dicho lo cuál, lo argumentos no terminan de convencerme. Lo que la revista viene a esgrimir son dos tipos de argumentos. En primer lugar, la guerra contra las drogas ha probado ser un fracaso; los alijos siguen llegando y la gente los consume. Además, la dureza de las leyes que reprimen el tráfico de drogas está poco relacionado con el nivel de consumo (es decir, si lo legalizaran, dicen, la gente no consumiría más). Segundo, el hecho de que esté prohibido ha hecho que por un lado en los países (pobres) productores, los “agricultores” de este tipo de sustancias sufran persecuciones, etc (Colombia, Mexico, etc,…) y en que en los países ricos esto se transforme en una actividad mafiosa a cuenta de la cuál se está haciendo rica bastante gente. Por tanto, argumentan, una forma de combatir el consumo es legalizando y regulando /imponiendo fuertemente su comercialización. Aparte de aportar dinero a las arcas públicas, se transformaría unproblema de orden público en uno de salud pública.
El razonamiento tiene la virtud de no estar basado en alguna forma indignación moral “la libertad individual de tomar drogas, quién es el Estado para decirme lo que tengo que hacer, bla bla bla” sino en un problema de gestión del riesgo; que es, dicho sea de paso, como deben gestionarse estos problemas (algo aplicable también a temas como el aborto, y demás pseudoproblemas éticos); es decir, no en ¿qué nos parece deseable? sino ¿qué tiene sentido prohibir?.
Sin embargo, no me convence demasiado. Una de las razones por las que se consumen relativamente pocas drogas ilegales y relativamente muchas drogas legales (tabaco y alcohol) es porque el efecto de ilegalizar crea un sesgo cognitivo que hace que ese algo sea visto como algo socialmente proscrito. Nadie hoy por hoy confesaría en una entrevista de trabajo que consume esporádicamente cocaína, pero no hay ningún problema en admitir que es un fumador empedernido; a nadie le importa meterse un chupinazo de aguardiente delante de un desconocido, pero sí tendrá algo más de reparo en liarse un porrito. En lenguaje económico; la nueva economía institucional (Coase, North, etc,…) explica que las instituciones formales (las leyes) suelen producir instituciones informales (como las normas y usos sociales etc,…) en función de la reacción de los agentes. La ilegalidad de las drogas hace que ese “meme” que es el consumo de drogas se transmita de forma dificil; si uno lo legaliza, esta legitimando a nivel institucional. No tendría mucho sentido que el gobierno continúe con esas (pornográficas) campañas de las drogas no sólo te afectan a tí con familias destrozadas al tiempo que legaliza el consumo. Las campañas dejarían de ser creíbles. A nivel jurídico, el hecho de legalizar el consumo y la venta movería algo que ahora constituye un hecho delictivo a ser el ejercicio de un derecho fundamental.
Lo que quiero decir con esto es que la idea de que el consumo no aumentaría probablemente es falaz y la verdad es que es un tema que no termino de tener demasiado claro, al menos para el tema de las drogas duras. Esto no obsta para que posiblemente no tenga demasiado sentido seguir con la “guerra contra las drogas” algo que absorbe una cantidad obscena de recursos y cuyos resultados al menos yo no termino de tener claros.
Al margen de eso, Robert Shiller ha publicado un artículo en el FT que viene a ser un resumen del libro que ha escrito con Akerlof. Me da bastante alergia lo del hombre de paja de la economía ortodoxa, pero tiene algunas ideas interesantes, relacionadas por ejemplo con el tema del consumo de drogas.
Por cierto, me interesa saber cuál es vuestra opinión (Jose, Egocrata, Alberto, Luzbel, Kantor, etc,…) de economistas/sociólogos/psicólogos/criminólogos etc,… sobre el tema, aquí en los comentarios o podíamos iniciar una especie de meme.