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Archive for the ‘masturbación intelectual’ Category

El “affaire” Gabilondo destapado

Lunes, Julio 19th, 2010

Este vídeo de Gabilondo será uno de los documentos que marcará la historia de la comunicación política en España. Para el telespectador superficial, parece de forma bastante aparente un gigantesco pedazo de mierda de primera clase.

Sin embargo, para el ojo experimentado es posible ir más allá de la apariencia y darse cuenta de lo que realmente es: una pieza de genial, finísima, ironía postmoderna, de intento exitoso de iluminar en su mayor esplendor las contradicciones de la sociedad en la vivimos y de la paleoizquierda en particular así como el gigantesco margen de maniobra que tienen los periodistas que consiguen una apariencia de intelectuales sobre un conjunto de telespectadores capaces de digerir cualquier deposición con tal de estar envuelta en la retórica apropiada. Se trata, en efecto, de un hoax.

La clave está en la forma de gesticular de Gabilondo. Se le ve nervioso con lo que hace, sabiendo que es vagamente posible que alguien destape la inocentada a gran escala en que consiste su comentario.

Naturalmente, la más mínima posibilidad de que se trate de algo serio está descartada, dado que Gabilondo es perfectamente consciente de la principal lección de la caída del Muro de Berlín: en una sociedad que debe basarse en la división del trabajo y dónde los recursos están en manos de los individuos, existen límites en las cosas que puede hacer el sector público y en las asignaciones que puede alcanzar. Concretamente límites en los incentivos de los individuos que pueden decidir no poner sus recursos a disposición  del proceso productivo reduciendo así el potencial de la economía. Gabilondo fue a clase de economía en la facultad y sabe con total seguridad que todas las democracias del mundo conocido han operado con esta restricción, y por tanto es radicalmente imposible que crea en una versión particularmente extrema de la teoría de la dependencia estructural del Estado respecto del capital.

Un indicio de que se trata de hoax está en el tipo de retórica usada. Sabemos que Gabilondo es un periodista serio, un intelectual comprometido con la democracia y con la ética periodística cuya trayectoria se estudiará un día de estos en las facultades de periodismo si no se hace ya. A diferencia de los medios de derechas que usan el fantasma del “socialismo” como hombre de paja al que atribuir todos los males, señalando la senda ineluctable de la servidumbre en cada “intervención” del sector público, sugiriendo obscenos paralelismos entre Corea del Norte y las democracias liberales, Gabilondo es totalmente incapaz de hablar seriamente de que estamos ante una dictadura travestida de democracia por haber descubierto de súbito el funcionamiento de una economía de mercado y los mercados de deuda en particular (I II III).

Sobre todo, debemos recordar que Gabilondo es una de las figuras del Grupo PRISA, el grupo empresarial –dejadme repetirlo, grupo empresarial- comprometido con una determinada forma de política de izquierdas, basada al menos desde tiempos en que Boyer llegó a ministro de economía y dónde se aceptó el rigor presupuestario y la reconversión industrial para entrar en Europa, en una determinada política económica, responsable, aceptando la economía de mercado con todos sus problemas, como precondición para la prosperidad y la sostenibilidad del Estado de Bienestar. Era la izquierda de la “ética de las responsabilidades”, basada en el reformismo social y en mejorar las cosas marginalmente desarrollando una cultura de gobierno, aceptando las “constraints” de la economía de mercado y evitando lloriquear por las grandes injusticias o exaltar los grandes problemas de este mundo que no es otro ideal sino el que tenemos, formulando un programa político responsable que es en última instancia la senda de todas las conquistas sociales conocidas por la sociedad occidental. El País, es bien sabido, es el intelectual colectivo artífice de una opinión pública progresista, informada, responsable y a la que se trata como adulta, blindada contra las proclamas demagógicas de la reacción de izquierdas y de derechas.

Gabilondo, con total seguridad, ha observado el deterioro del periodismo en España desde el principio del ciclo que se inició con la aparición de LD y La Razón, siguió con El Plural, y culminó con la creación de Público, y ha querido poner de relieve esta degradación poniendo a prueba a los oyentes de Cuatro para ver cuanta mierda eran capaces de tragar recuperando temas que bien podrían haber sido sacados de Nodo50 o Indymedia (¿esto sigue existiendo?), abogando solo de forma solapada por el abandono de la ruta socialdemócrata y la adopción de un programa basado en la “socialización de los medios de producción” o “no sometimiento a los mercados” como lo llaman ahora, haciendo así un guiño a las llamadas a las “dinámicas de convergencia”. Como es lógico, mañana saldrá dejando claro que se trata de un Hoax destapando así el borreguismo y la estupidez de todos los que se lo tomaron en serio.

Este post es un plagio-homenaje-intertextual a Chris Dillow.

Actualización: Al parecer no se trataba de un hoax, sino de la auténtica línea editorial de Prisa. Me ha llegado la información de que a partir de ahora incluirán una sección con fotos para acompañar los comentarios:

La engreída poca monta de la izquierda reaccionaria

Lunes, Junio 28th, 2010

Había una época en que en el mundo civilizado había dos modelos de desarrollo. Al margen de su viabilidad real o de la profundidad intelectual de cada uno, ambos conservaban un cierto grado de verosimilitud histórica. En particular, el modelo soviético tenía esa belleza aterradora que, si al menos no para otra cosa, habrá servido para producir grandes obras cinematográficas; estaba relativamente claro que las democracias liberales habían pactado con el capitalismo para hacer del mundo un lugar relativamente vivible mientras que los países del Este mantenían un férreo control sobre su sociedad con la idea de construir un mundo totalmente distinto. Esto llevó a gente a decir que podía existir un tradeoff entre libertad y prosperidad.

Como me comentaba J el otro día por facebook, autores como Marx o Lenin, al menos, tenían una visión relativamente pragmática de la política; entendían que los cambios radicales deberían llegar por la violencia y se hacían relativamente pocas ilusiones respecto a la armonía natural de no está muy claro qué. Naturalmente, todo aquéllo era esencialmente una locura asentada un núcleo de absurdidades que terminó como un proyecto fallido penetrado por su propias contradicciones. La realidad está en los libros de historia.

El problema de esta gente (los del enlace) es que creen en los peces de colores. Creen que uno puede mantener esquemas mentales y proyectos de sociedad que dejaron de tener vigencia histórica hace al menos medio siglo y sin embargo mantener esa especie de imagen de amigos de las flores y de todo va a salir bien porque sabemos exactamente quienes son los malos y solo hay que hacer que vuelvan a ser buenos; es un mélange vomitivo de estética postmaterialista, de ritualización del sufrimiento, y de ilusiones infantiles. Ahora, es cierto que Cuba y Venezuela están en guerra así que es distinto.

Sobre el status intelectual de los ciudadanos en una democracia

Viernes, Junio 25th, 2010

Discutía el otro día con Roger por facebook sobre el blog de Jordi Sevilla, que llevo leyendo desde hace un tiempo. Pongo el caso de Sevilla como ejemplo para que nadie me acuse de descalificar a alguien de forma gratuita por no estar de acuerdo con él. Al contrario, Jordi Sevilla es probablemente uno de los políticos con los que estoy de acuerdo más a menudo; dice cosas asombrosamente sensatas pero sin tener esa cara de tipo que aburre a las ovejas como Solbes. Es decir, voy a hablar de Jordi Sevilla porque, dentro de lo mejor que se puede encontrar, su estilo de comunicar tiene, en mi opinión, problemas enormes.

Con la excepción de algún post donde habla de estrategia política, la mayor parte de sus posts están escritos como si la gente que lo leyera fuera decididamente idiota. Coged esta frase del post que enlazo arriba, que es bastante representativo:

Es decir, necesitamos ordenar a los mercados financieros y no recibir ordenes de ellos. USA lo ha hecho mientras Europa, timorata, aplaza las medidas mes tras mes.

Lo que dice no es falso. Pero el post es básicamente una colección de mantras, de medidas que se dan por buenas, de listas de la compra y de sabiduría convencional más o menos correcta sin que haya demasiada explicación de por qué lo son. La regulación del sistema financiero es un tema sustancialmente técnico, lleno de tradeoffs y que es muy difícil de reducir a la idea de “más” o “menos” regulación. En el post, no hay ninguna alusión a este tipo de problemas, que lejos de ser sutilezas, son bastante básicos para entender lo que está en juego. Decir alegremente que el problema que el problema era que los “bancos eran demasiado grandes para caer”, que es algo sujeto a debate y razonablemente controvertido, es algo que no explica demasiado al ciudadano que quiera saber algo sobre el tema. ¿Significa eso que hay que prohibir los bancos grandes? ¿Que no debería haber bancos? ¿Por qué?

En general, el blog de Sevilla está plagado de recetas con las que estoy más o menos de acuerdo, pero que personalmente me resultan difíciles de interpretar porque tienden a no estar respaldadas por un argumento o una explicación; se transmiten como autoevidentes y transmitiendo una sensación de (falsa) seguridad que la complejidad del problema en cuestión no deberia transmitir.

Pero este no es un post sobre Jordi Sevilla. Es un post sobre la hipotética posibilidad de, en una democracia, hablar a los votantes como adultos con los que se toma la decisión en lugar de a menores de edad a los que se impone la idea. Dejadme articular algunos puntos:

  1. Transmitir que todas las políticas públicas se hacen en un entorno de incertidumbre, que nuestra capacidad para hacer ingeniería social es limitada y que cuando apostamos por una política para resolver un problema estamos haciendo, eso, una apuesta. Explicar que no existen curas milagro, aunque sí cosas probablemente mejores que otras.
  2. Explicar los problemas a la gente dejando claro que en toda decisión se decide entre alternativas y que la alternativa a la que se renuncia es un coste.
  3. Dejar claro que cualquier decisión está informada por un juicio de valor y por un diagnóstico técnico y conseguir transmitir, al menos en lo esencial, el contenido de esas dos ideas. Explicar que las prioridades del gobierno se dirigen a un determinado colectivo por tal o cuál razón. Y explicar el mecanismo por el que se piensa solucionar basándose en datos, en informes oficiales, y puntos de vista científicos.

De que lo anterior sea posible depende que la democracia en la que vivimos sea mejor o peor. Un país dónde los políticos no son capaces o no quieren transmitir la complejidad de las decisiones públicas, es un país donde una parte sustancial de éstas se tomarán de espaldas a la opinión pública y dónde la gente se sentirá engañada cuando las cosas salgan mal.

Que lo anterior sea posible no depende, como es natural, sólo de las élites políticas. Depende del tipo de opinión público que uno tenga, de la cultura política del país, etc… Pero lo cierto es que hay gente, empezando por Obama y terminando por mi vecino de bitácora, que se las apaña relativamente bien para comunicar aspectos complejos a la gente de la forma más matizada posible. No debería ser imposible. Lo que queda por ver es si es electoralmente rentable, es decir, que no sea algo para el consumo de un reducido grupo de gafosos. Al fin y al cabo, a Jordi Sevilla lo lee la gente, a mí no.

Cosas que no hacer en una democracia: mentir a la gente

Jueves, Mayo 13th, 2010

Vale, follow up sobre lo de ayer. ¿Estoy siendo injusto con el gobierno, ahora que les ha dado por ponerse a hacer cosas? Hay varios problemas.

Las llamadas a reformar el capitalismo, o a una ruptura radical con lo que existia antes, o no se muy bien que, eran ingenuas y torpes. Si por reformar el capitalismo se entiende hacer algunos cambios en la regulacion financiera y reorganizar algunas areas, me parece que el nombre es tremendamente exagerado. Si se entiende movernos hacia un sistema donde las decisiones no se tomen de forma descentralizada, o si se entiende una vuelta a los años 50-60 es algo que no iba a ocurrir, y todo el mundo lo sabia.

El gobierno sabia, desde hace al menos un año, que tendria que hacer algo similar a lo que hizo ayer. Lo sabia, esto es, los datos y los informes estan ahi. Contrariamente a lo que ha dicho Chaves esta mañana en la radio, nada ha cambiado sustancialmente la semana pasada. Lo que hace dificil la situacion fiscal española no es principalmente la accion de los malvados especuladores; lo que hacia potencialmente insostenible la situacion fiscal española son las cifras de paro y las perspectivas de crecimiento. Que era necesario impulsar la economia con un impulso fiscal, de acuerdo, pero no acompañar esto con reformas estructurales y una estrategia de salida era basicamente un suicidio economico.

Esto ultimo, lo sabian en el Banco de España y en el ministerio de Economia y en cualquier organo de prevision con un poco de vision de futuro. Las malas evaluaciones estaban ahi, solo habia que verlas y saber leer un informe de coyuntura. Y despues del anuncio de medidas de ayer, sabemos que el principal problema del gobierno no era de autismo, sino de pura y simple cobardia.

No tenia, sin embargo, por que estar al corriente de lo anterior el ciudadano de a pie. Entiendo desde mi ingenuidad que una de las cosas que hacen bueno a un lider politico es la capacidad para transmitir decisiones dificiles a los ciudadanos. Gobernar cuando las cosas van bien no es demasiado complicado, precisamente porque no hay grandes problemas que resolver. Articular un discurso politico que de respuesta a problemas historicos concretos y complicados es naturalmente mas dificil.

Pero el gobierno no hizo nada de esto. Desde las llamadas para “reformar el capitalismo”, pasando por esa especie de sacralizacion del consenso y el dialogo social, hasta la negativa de tocar cualquier cosa del mercado laboral porque seria un atentado contra los derechos de los trabajadores, el gobierno ha creado falsas expectativas, se ha negado a tomar decisiones y, ademas, ha avalado este conjunto de decisiones fallidas con su ideologia.

¿Que siente hoy el militante de la izquierda? Pienso que podemos dividirlo en tres grupos. La gente como Roger, Jorge Galindo o yo, que nos dedicabamos a criticar al gobierno desde antes, una mezcla de alivio y resignacion al ver que por fin van a ponerse a hacer cosas. Luego hay un segundo grupo que no criticaba al gobierno y que supongo que por algun tipo de disonancia cognitiva profunda se ha convertido al credo reformador del dia a la mañana cuando hace unas horas nos llamaban al resto socialtraidores. Y luego, hay un ultimo grupo, seguramente el mas numeroso, que naturalmente se siente defraudado con un gobierno que les ha creado expectativas falsas.

¿Que me molesta en todo? Primero, me molesta el hecho de que el gobierno haya mentido a la gente. Mentir, es decir, decir que sabe que no era cierto o posible. Segundo, me molesta que el gobierno diga que es la culpa de Bruselas y de los especuladores y que esto es un problema que no tiene nada que ver con nosotros. Cuando Mitterrand acepto tirar su programa de estimulacion salvaje a la basura porque estaba a punto de hundir al pais tambien dijo que era por “solidaridad con el resto de europa”; no, era porque estaba hundiendo a la economia. Hoy el frances medio cree que realmente se sacrificaron por europa; eso explica algunas cosas sobre el apoyo a la UE de la poblacion francesa. Tercero, seguimos esperando algo de caracter estructural, que sea energico y que mire en un horizonte a largo plazo, en lugar de ir a salto de mata. Yo espero ver un programa, algo de vision, no una serie de intentos de reanimacion del paciente. Por ultimo, me gustaria que hubiera un gobierno que hiciera pedagogia con la izquierda; que consiga dar forma a las ideas de izquierda como medidas concretas, eficaces y creibles; no un proyecto anclado en una retorica vacia y en la venta de humo.

Y ademas El Pais se une a la linea marcada por el Club Lorem Ipsum

Welfare, paternalism and the limits of freedom

Martes, Abril 13th, 2010

There is a ongoing debate (via CH) between Richard Thaler and Glenn Whitman over the issue that Thaler&Sunstein have called “Libertarian paternalism”. To simplify, behavioural economics and more generally psychology shows that individual make mistakes and choices that are not coherent. That is, people are moderately stupid, say irrational. This does not mean that their ends are irrational, but just that their choices are not rational given their ends. The Thaler&Sunstein program is aimed at reducing the cognitives biases and improve decision making. If people make less mistake, this will bring improved welfare. Thus the name: it is libertarian since it aims at accepting the choices made by individual, but it is parternalistic since it tries to help people to perform these choices in the best way.

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Tomarse la molestia

Jueves, Abril 8th, 2010

No me decidia, pero al final si, a escribir sobre el tema de Garzon. Empezamos, como todos estos posts poco cientificos, con una nota autobiografica. No soy en absoluto imparcial en este asunto. Alla en algun pasado lejano estudie derecho y de hecho, tuve la suerte de tener a Garzon como profesor. Ahora preparo oposiciones, en algo totalmente distinto, pero aun asi Garzon forma parte del grupo de gente que mas me ha influido en esta decision y en entender que ser funcionario no es-o deberia ser- tener estabilidad laboral sino sobre todo servir al interes general y una serie de motivaciones ñoñas y altruistas. Pienso grosso modo, que es un heroe, en el sentido de que es alguien que ha hecho cosas excepcionales en momento excepcionales. Siempre me ha fascinado la gente que sugiere, normalmente asentada en alguna comoda tribuna, que Garzon, que es un tipo que ha hecho vivir a su familia dentro de un bunker y que ha perdido a unos cuantos amigos por el camino- algunos porque los han matado-, actua por “afan de notoriedad”. Es algo que me resulta dificil de entender. Entenderia que se le critique por su modo de actuar, o por extralimitarse en sus funciones, pero me parece sorprendente sugerir que un hombre pueda haber hecho todo lo que ha hecho - la lista es larga- por afan de notoriedad. Al fin y al cabo, podria haberse dedicado a otro oficio.

Tengo algo peor opinion de Garzon como jurista. Garzon ha defendido tesis juridicas que me parecen altamente cuestionables y que sin embargo, la mayor parte de las veces, han sido aceptadas. Una de ellas es su vision universalista y retributiva de la justicia penal, basada en la necesidad de “hacer justicia” entendido como valor atemporal y abstracto y no en lo que pone en el articulo 25 (creo que era ese) de la Constitucion que deben servir las penas.

Algo de lo que es facil olvidarse, sin embargo, es de que el derecho no es una ciencia exacta que vive en el vacio atemporal, aunque a la hora de razonar juridicamente debamos tratar como si lo fuera. Existen muchas decisiones en las que existe un margen de apreciacion y donde, de forma evidente, tambien existe un componente politico y donde la juridicidad, o no, de lo que se esta juzgando tiene bastante que ver con el zeitgeist de los tiempos, con los “principios generales del derecho” entendidos de forma amplia y no con un sistema juridico cerrado.

Por eso, es importante recordar el puesto que ocupa Garzon. Garzon es un juez de instruccion en un juzgado de la audiencia nacional. La figura del juez de instruccion es un arcaismo, en el sentido en que esta a medio camino entre juez y un fiscal dentro de un caso; es el que monta el sumario y el que controla lo que se mete dentro de el. Mi opinion es que funciona bastante bien. Pero lo que quiero subrayar es que un juez de instruccion tiene la responsabilidad de defender una tesis juridica. La audiencia nacional, por otro lado, no es un tribunal ordinario. Es un sitio donde se tratan cosas como terrorismo, narcotrafico, corrupcion politica, y similares. Todos ellos, aspectos con un componente politico importante, donde la labor del juez se aproxima -en la practica- bastante del ministro de interior. La decision de ilegalizar Batasuna, basado en la tesis juridica de que ETA y Batasuna son dos partes de la misma cosas subsumibles en un delito de terrorismo es, por ejemplo, un artificio retorico, aceptable dentro de la logica juridica, pero en ningun caso unico, cuya eleccion y aceptacion se explica, solamente, por razones de politica antiterrorista. Algo similar ocurre con la tesis de la acumulacion de las penas donde nos las apañamos para cortocircuitar la reforma de la constitucion a partir de un creativo cambio de jurisprudencia. NO quiero decir que la audiencia nacional sea un organo de caracter politico; no es el viejo tribunal de orden publico; pero lo que es inaceptable es que la señorita pepis y sus discipulos intenten sugerir que se trata de una especie de decisor imparcial guiado por el ansia de justicia ciega.

Por supuesto, esto no significa que deba existir algun tipo de impunidad. Pero si significa que este tipo de cosas deben interpretarse a la luz de los tiempos y con cierto grado de flexibilidad. Y lo cierto, es que cuando uno mira la decision de Garzon y el contexto en el que se toma, las cosas cambian sustancialmente. En aquel momento, habia un gobierno que habia sacado adelante una Ley sobre la recuperacion de la memoria historica que intentaba reabrir el debate sobre el origen de nuestra democracia. Mejor o peor, era una decision tomada por un organo legitimado para hacerlo; y el sistema no era demasiado distinto de cuando, de la noche a la mañana, se decidio ilegalizar Batasuna porque de repente habiamos descubierto que era el brazo politico de ETA “¡sorpresa!”. Es cierto que existe una ley de amnistia, y un problema de competencias, y bla bla bla; pero la vision ius naturalista que hasta ahora veniamos manteniendo en nuestro pais sobre los crimenes contra la humanidad que no prescriben y que pretendiamos exportar, donde manteniamos puntos de vista laxos e interpretaciones creativas en post de una buena causa parece que solo vale para juzgar a tiranos y cuestionar razones de Estado en el extranjero.

Pregunta para psicólogos evolutivos: ¿Cuál es la base evolutiva del sufrimiento?

Jueves, Marzo 25th, 2010

Esto iba a ser un comentario que luego se convirtió en una recomendación y finalmente en un post al fantástico post de Raúldónde habla del tema fascinante de la disonancia cognitiva:

La mayoría de la gente cambia sus valores e ideas para que se adecuen a su conducta. Esta es la normalidad psicológica, de la cual sólo se puede escapar con trastornos mentales y/o sufrimiento…aunque, como dijo el Joker en La Broma Asesina, “ningun contrato te ata a la cordura”

Raúl podría haber mencionado que esto es un microfundamento psicológico para la Crítica Marxista de la(s) ideología(s)- lo cuál, dicho sea de paso, la racionalizaría un poco y mostraría sus límites dejando de ser el arma universal que usan los marxistas para atacar a todo el que no piensa como ellos (esto incluye a otros maxistas).

Pero la pregunta que le iba a hacer a Raúl es la que encabeza el post. ¿Por qué nos ha equipado la evolución con algo llamado “sufrimiento”?. Voy a intentar responder a esta pregunta, con mi culturilla general de aficionado a la filosofía de la mente/ciencias cognitivas- y eso implica que debereis ser clementes.

El sufrimiento, tal y como lo entiendo aquí, es como aquél que se origina a raíz de una incoherencia entre los valores propios y la realidad, esto es debido a una falta de coherencia, no solo como “placer” y “dolor” en sentido estricto. Entender el placer y el dolor, evolutivamente, es trivial: nos duelen las cosas que son contrarias a nuestra supervivencia y nos placen las contrarias. Pero ¿por qué tenemos, evolutivamente, un aprecio por coherencia? Dan Dennett piensa que los individuos tenemos “yoes” (el plural de yo) y que un yo no es algo que esté en algún sitio concreto -fisiológicamente hablando- sino que es algo que ha emergido a través de la evolución, porque es evolutivamente ventajoso. Un yo no es otra cosa que una “historia” una “biografía” personal que sigue ciertos requisitos de coherencia.

La razón para tener un yo es que es útil, especialmente si uno vive en un entorno social complejo y usa lenguaje. Una sociedad compleja funciona mediante la cooperación entre individuos a los que el lenguaje permite organizarse para hacer cosas en equipo- y hacer cosas es equipo es evolutivamente ventajoso. Sin embargo, si nos moviéramos solo por los principios de placer/dolor, tendríamos una dificultad considerable para hacer cosas en equipo- tendríamos problemas para cooperar. Yo podría decirte “hacemos esto juntos, que aunque doloroso individualmente y nos repartimos lo que quede”; pero eso no sería creíble porque yo podría preferir no hacer nada y que seas tú el que lo hace todo. El hecho de tener cosas como valores morales es una forma de asegurar cierto grado de compromiso y eso asegura cierta ventaja evolutiva, una especie de castigo autoejecutado; el sufrimiento no es otra cosa que una “tecnología del compromiso” con el que nos ha equipado la evolución para que podamos cooperar.

El problema es que este tipo de sanciones pueden tener un doble filo. Si nos muriéramos de tristeza cada vez que hacemos algo “reprobable” (mentir a tu pareja sobre su estado fisico, fingir un orgasmo) es probable que no pudiéramos llevar una vida normal- la sanción tiene que existir, pero no matarte. Por eso, la evolucion también ha previsto mecanismos de “ajuste”; la disonancia cognitiva es uno de ellos (”bueno, en el fondo no está tan gorda” “a fin de cuentas tampoco lo hizo tan mal”) y escapar de la “cordura”- volverse esquizofrénico es otro.

En torno al inmovilismo

Domingo, Febrero 21st, 2010

Este es uno de esos post motivados por lectura indignada de periódico. Llevo un tiempo pensando en ello y tirando a estar decepcionado, no tanto o no solo con los políticos, sino con el tipo de opinión pública que tenemos en España. España está en una situación difícil. No hace falta ser economista, ni sociológo para saberlo. Y además, hay cosas que deben hacerse, de forma más o menos inevitable. Pienso sobre todo en la reforma laboral (alguna, la que sea) y la reforma de las pensiones, pero sobre todo en esta última.

El problema de las pensiones es como ya he explicado en alguna ocasión, poco más que un problema aritmético (1). A diferencia de otras reformas, como por ejemplo la elección del modelo energético o la reducción déficit publico, no implica elecciones demasiado complicadas. Es un problema de sota, caballo y rey: si la población envejece, o se aumentan las cotizaciones, o se reducen las pensiones o se aumenta la productividad, o se reduce la tasa de paro, o se aumenta la edad de jubilación. Las dos primeras son relativamente inviables y muy desagradables; las dos siguientes son difíciles y nadie sabe como se hace así que el aumento de la edad de jubilación es un ingrediente básicamente inevitable de cualquier reforma.

Lo que intento poner en claro es que, una vez que uno excluye soluciones radicales como dejar a la gente sin pensión, tirar viejecitas por las escaleras o similar, la idea de que la gente que trabaja debe producir lo suficiente para mantener a los que no lo hacen y que si este último grupo aumenta de tamaño hay un problema que solo se resuelve revertiendo el proceso se impone de forma casi inevitable. La ideología podrá jugar un papel jugando con los matices. Jose Rodriguez me decía el otro día que a él no le parecía mal aumentar la edad, pero que no creía que fuera el momento y que el periodo de transición era muy corto. Sea. Pero ese tipo de argumentos son un minimatiz en la idea global dónde el conjunto de opciones es muy restringido.

La (tímida) propuesta propuesta de subir la edad de jubilación del gobierno ha sido recibida de forma mayoritaria por casi todo el mundo -grupos políticos y especialmente los sindicatos- como un “recorte de los derechos de los trabajadores” o como algo inadmisible. Los sindicatos han convocado una manifestación para quejarse. La reacción (humillante) del gobierno no se hizo esperar.

Desconozco si, como dice El País, los sindicatos se quejan para que no parezca que son serviles con el gobierno y sus afiliados les presionan para que lo hagan, o si realmente creen en lo que hacen tal y como lo plantean- es decir, como si realmente hubiera alguna forma alternativa de solucionar el problema- que no he podido encontrar en el artículo y a la que no han dado demasiada publicidad. Lo que si tengo más o menos claro es que este tipo de debates no deberían tenerse en una democracia madura.

Supongo que podría meterme con los sindicatos, pero creo que su actitud sólo refleja algo que es un problema de la sociedad española. La posición que tiene en estos momentos la sociedad española ante las reformas es no ambiguamente inmovilista; mejor, es tremendamente reaccionaria. Las acrobacias intelectuales en forma de antropología amateur y psicología espontánea que se hacen para oponerse a casi cualquier tipo de reforma laboral son sólo un ejemplo. El problema de las pensiones es directamente absurdo: nadie propone nada, salvo dejarlo como está.

No es un problema de que uno tenga una ideología de un tipo o de otro; es un problema de que parece que la gente tiene una aversión desmesurada a cualquier clase de cambio, como si el status quo fuera maravilloso. Es un problema de falta de madurez, de no querer hacer frente a la realidad, algo que atestigua, no ya de una sociedad divorciada de sus élites, sino de una dónde éstas no son capaces de articular un discurso que haga frente a los problemas, ni de transmitir la información de las opciones disponibles a la opinión pública, hasta el punto de que da la impresión de que no son conscientes de ello.

(1) Cualquier fanboy de la capitalización individual que tenga previsto comentar está avisado de leerse este paper -o estar al tanto de los argumentos. Si no lo hace y se le nota, mi respuesta será muchas cosas, pero no amable. Mi paciencia es escasa últimamente.

Narrativas de sostenibilidad: caso práctico

Viernes, Enero 29th, 2010

El otro día hablaba del problema de las narrativas y de renovación del discurso de izquierdas. Como decía, lo que hace históricamente grande a una ideología es ser capaz de articular soluciones bien fundadas a problemas históricos concretos y para ello es necesario disponer de un discurso,. de una narrativa. En este post quiero, relacionado con el problema de las pensiones que acaba de salir dar un ejemplo de discurso, tipo “meeting” de como sería posible “vender” este tipo de soluciones. No hace falta que diga no es un análisis fino; es un discurso que intenta primar la elegancia sobre la precisión. Allá va:

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Renovando el discurso de Izquierdas: narrativas de sostenibilidad

Miércoles, Enero 27th, 2010

Si tengo que nombrar dos autores que hayan influido más que en mi cosmovisión del mundo, entendida como “educación sentimental”-J, ahora te mando el copyright- o como conciencia histórica, probablemente nombraría a Marx y a Ortega y Gasset. Algo -tal vez lo único- que tienen en común es la articulación de, por un lado, de la importancia del momento histórico, la idea de que cada periodo de la vida humana está dominado por unos temas y que sus soluciones globales son más o menos inevitables y por otro, el papel del individuo -o en el caso de Marx la clase- como agente de ese cambio y la consiguiente llamada a las armas.

Ortega sugeriría que la condición sine qua non para el éxito de un discurso político -la vieja y la nueva política- es “estar a la altura de los tiempos”; ser capaz de colmar las aspiraciones de una generación, permitir que los cambios necesarios o inevitables se produzcan y que la sea la generación que los vive la que los lidere en lugar de sufrirlos. Pero para que los cambios sean asumibles y no traumáticos, la economía del proceso histórico exige que sean graduales y que lo nuevo se apoye siempre en algo que ya existe y de lo que se tiene conciencia.

Cuando hablamos del discurso de la izquierda, pienso que ese discurso debe, para tener éxito, cumplir dos condiciones. Por un lado, ser realista y ambicioso y colmar las aspiraciones de una generación, responder a los problemas de un momento histórico- o lo que es lo mismo, apoyarse sobre un diagnóstico certero y hacer prescripciones realistas. Por otro lado, debe apoyarse en una tradición que recupere los temas y las sensibilidades históricas con las que un movimiento- como la izquierda- se sienta identificado; los imaginarios construidos sobre tablas rasas tienen eso de problemático que transmiten esa horrible sensación de “low profile”- sí, pienso en la eclosión neocañi. Identidad y ambición; realismo y movilización deben ir de la mano en un discurso.

Si hablamos del diagnóstico, creo que puedo apostar sin demasiado riesgo que los próximos 20 o 30 años estarán, en Occidente, marcados por un problema que podemos poner bajo la rúbrica de “sostenibilidad”. A su vez, esta idea se desdobla en dos temas: la sostenibilidad ecológica entendida como el problema tanto de la economía ambiental y el respeto del medioambiente como del progresivo agotamiento de recursos energéticos y la sostenibilidad demográfica entendida como el problema del reto del envejecimiento de la población-y la sostenibilidad de los Estados de Bienestar- y el declive demográfico de la sociedad occidental. Cuando pienso en cualquier problema futuro, me resulta difícil encontrar alguno que no se pueda agrupar bajo alguna de estas rúbricas; son los problemas fundamentales del futuro y pienso que cualquier partido, de izquierdas o derechas, deberá responder a estos problemas o fracasar para inscribir su nombre en la Historia.

Resulta que la tradición de izquierdas está particularmente bien armada para responder a ambos retos siempre y cuando sepa reformar sus ideas. El ecologismo es un tema que forma parte del imaginario de la izquierda al menos desde los 70. Sin embargo, además de la retórica mecánica sobre el cambio climático y las renovables, sería razonable que el debate se articulara en términos un poco más científicos -pienso en la energía nuclear y en la necesidad de una política energética coherente. Favorecer un cambio de modelo energético sobre la base de un debate técnicamente informado debería ser una baza electoral, a cambio de saber hacer un poco pedagogía política.

Respecto a la sostenibilidad demográfica, es probable que éste sea un tema históricamente de derechas -Malthus, etc,… Sin embargo, sus soluciones pasan por tres tipos de políticas. En primer lugar, una economía suficientemente robusta para que la productividad aumente, capaz de innovar y de adaptarse, con mercados flexibles que se adapten a los cambios inherentes a esta innovación y sirvan efectivamente al consumidor y no al empresario, con un sistema educativo funcional orientado a mejorar el capital humano de los individuos, a mejorar su posición en el mercado laboral así como una red de protección con seguros obligatorios que haga esos cambios menos traumáticos.

En segundo lugar, Occidente y Europa en particular necesita encontrar una política de inmigración coherente y planificada a largo plazo, no basada en la última sensacionalidad política. Frente a las políticas irresponsables, sólo veladamente racistas y oportunistas de la derecha, la izquierda necesita y puede articular un discurso basado en la correcta gestión de los flujos migratorios que ponga en la balanza las ventajas e inconvenientes de cada política- lo que probablemente incluye valorar a los inmigrantes en función de las necesidad del mercado laboral.

En tercer lugar, necesitamos un sistema de protección social más moderno, que haga frente a los nuevos riesgos sociales. Las políticas familiares en Europa continental brillan por su ausencia. Sin embargo, cuanto más sabemos sobre la situación en la infancia y el éxito posterior más claro está que el status socioeconómico de tus padres es la madre de todas las externalidades y que este tipo de políticas son la clave para reducir la desigualdades y mejorar la cohesión social. El efecto sobre la sostenibilidad es tanto mayor en la medida en que no sólo aumentan el número de hijos por mujer sino que también fomentan la incorporación de la mujer al trabajo. La temática feminista, la de la sostenibilidad y la igualdad de oportunidades, reunidas en una misma política.

Que este tipo de programa tenga éxito depende en buena medida de la capacidad de los líderes para hacer pedagogía y modificar el discurso. Mi exasperación con la izquierda española actual proviene precisamente de esa falta de visión y de liderazgo para ser consciente del momento histórico en el que vivimos, de los retos a los que se enfrenta y la miopía inherente a ir a salto de mata electoral. El discurso actual de la izquierda en España basado en el género, la memoria histórica y la “sostenibilidad light” tiene el problema de ser un discurso vacío en la medida en que no aporta soluciones a problemas reales. Las soluciones a esos problemas en las que parece creer la izquierda tienen el problema de ser viejas- no solo antiguas. Ambos son la causa de que la izquierda lleve treinta años a la defensiva cuando se habla de cosas importantes.