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El Coliseo

La subida del IVA: encuadrando el debate II

Segunda parte del post sobre el tema que podéis leer aquí

3. Práctica: ¿Qué impuesto?

Una vez que sabemos que hay que aumentar los ingresos, la segunda parte del problema es ¿qué impuesto se debería subir? El grueso de la estructura de ingresos- es decir, lo que uno puede pensar en subir para resolver un problema de recaudación- está constituido por:

  • Impuestos sobre las rentas del trabajo: aquí se incluyen las contribuciones a la seguridad social y la parte de rentas del trabajo del IRPF (se imponen con gravámenes distintos aunque sean parte del mismo impuesto). La base imponible es por tanto el nivel de empleo X salario medio.
  • Impuestos sobre el consumo: básicamente, el IVA. La base imponible es lógicamente el consumo.
  • Impuestos sobre el capital: las rentas del capital del IRPF y el Impuesto de Sociedades- la base imponible son los beneficios.

Lo presento desglosado así, porque aunque jurídicamente sean cosas distintas, el efecto económico que es lo que nos interesa es similar. Lo que el gobierno va a mover va a ser el gravamen de cada uno de estos impuestos, subiéndolo o bajándolo, sabiendo que los ingresos serán el resultado de multiplicar ese gravamen por la base imponible (los beneficios para el capital, los salarios para el trabajo y el consumo para para el IVA). Esto presenta el dilema ¿cuál es el mejor instrumento?

Algo que hay que tener en cuenta es que el hecho de aumentar el gravamen hará que caiga la base imponible: si las cosas son más caras, el consumo cae; si los trabajadores piden una mayor remuneración para compensar el poder adquisitivo que han perdido, el empleo cae; si la rentabilidad del capital se reduce, la inversión futura cae.

Vamos a empezar descartando una opción: las rentas del capital. En parte porque representan una porción relativamente menor de los ingresos del Estado, en parte porque el efecto de un aumento del gravamen tiene un efecto muy fuerte sobre la inversión -especialmente en una economía abierta- y sobre todo porque un país con un problema de empleo gigantesco no puede permitirse desincentivar la inversión. Por parafrasear al canciller socialdemócrata Helmut Schmidt “Los beneficios de hoy, son las inversiones de mañana y los empleos de pasado mañana“. Luego el impuesto deberá recaer, bien sobre el consumo, bien sobre las rentas del trabajo.

Desde el punto de vista económico, ambas opciones son relativamente similares: ambas afectan al poder adquisitivo de los salarios al aumentar lo que cuestan los bienes o reducir lo que gana la gente. Pero hay al menos dos argumentos a favor del IVA. En primer lugar desde el punto de vista macroeconómico, un impuesto sobre el consumo reduce el consumo de bienes extranjeros y nacionales en la misma proporción, mientras que un impuesto sobre el trabajo hace que los bienes nacionales pasen a ser relativamente más caros a los extranjeros. A nivel agregado, esto se traduce en que importaremos más y exportaremos menos cuando el impuesto es sobre el trabajo; mientras que el IVA hará que los bienes que importamos también lo sufran. Para un país que tiene problemas de competitividad y de balanza de pagos (i.e. que importa demasiado) esto es algo importante.

Por otro lado, el IVA es relativamente sencillo de recaudar, en comparación con las cotizaciones a la seguridad social. Aquí depende de vuestra confianza relativa en los inspectores de trabajo o en los de hacienda.

4. Conclusión: un debate técnico

Mi conclusión, es que la opción de consolidación del gobierno va probablemente en la buena dirección pero probablemente sea insuficiente. Va en la buena dirección porque, a) Pienso que la consolidación es necesaria b) El gasto es relativamente más contractivo/expansivo que los ingresos c) Creo que el IVA es un impuesto con relativamente más capacidad recaudatoria que otros impuestos. Estar en contra de la subida supone estar en desacuerdo con uno de esos tres puntos. La cadena argumental va de más sólida a menos sólida y los dos últimos -sobre todo el último- puntos se basan más en conjeturas apoyados en conocimientos teóricos que en un conocimiento firme de la realidad. Estimar la capacidad recaudatoria o el efecto contractivo de un impuesto es un problema cuantitativo fundamentalmente empírico, sólo parcialmente teórico y en ningún caso político.

Creo que es insuficiente porque mi pesimismo informado me dice que no saldremos de esta sin reestructurar la estructura de gasto del sector público- y especialmente de las Comunidades Autónomas. Y sobre todo, pienso que si el gobierno no se pone a hacer reformas a la de ya España no volverá a crecer a un ritmo decente y eso hará la consolidación más larga y más dolorosa.

14 Responses to “La subida del IVA: encuadrando el debate II”

  1. Lole Says:

    “hay que tener en cuenta es que el hecho de aumentar el gravamen hará que caiga la base imponible: si las cosas son más caras, el consumo cae”
    Ya. Más bien que una parte de los ciudadanos consumirán menos, mientras que otros, los receptores del gasto público podrán consumir algo más. Porque ese dinero que se retira vía aumento del gravamen no se esfuma; va a algún sito, acaba también gastándose en algo. Luego eso de que el consumo cae, ¿globalmente no es cuestionable?
    Además, si un ciudadano tiene que pagar más por las patatas y por el planeado viaje de ocio a China, obviamente no creo que consuma menos patatas; si acaso, prescindirá del viaje a China (el ejemplo es un poco “patatero”, valga la redundancia). Se favorece por tanto la balanza de pagos.

    “si los trabajadores piden una mayor remuneración para compensar el poder adquisitivo que han perdido, el empleo cae”
    Me temo que la inmensa mayoría no están en situación de ponerse gallitos, para bien y para mal.

    Bueno, en lo esencial me has convencido. Por ahora: falta ver qué dicen otros comentaristas, mucho más ingeniosos que un servidor.

  2. Heathcliff Says:

    A mí me parece mucho más urgente, consolidada y necesaria la reducción del gasto que el aumento de los ingresos.

    Por lo demás, si hay que aumentar ingresos, estoy de acuerdo con todo el artículo.

  3. citoyen Says:

    “Más bien que una parte de los ciudadanos consumirán menos, mientras que otros, los receptores del gasto público podrán consumir algo más”

    No; tenéis la manía de pensar como si el estado no pudiera endeudarse. Mira las mates:

    Tienes dos individuos, A y B, cada uno con una renta “R”. El estado tiene un programa de gasto que paga a A la cantidad “G”. La renta disponible (RD) para consumir para es para A RDA=R+G y para B RDB=R .

    Pueden repartir esa renta entre “consumo” (C) y “ahorro” (S) de forma que RDA= CA+SA=R+G y RDB=G=CB+SA

    ¿De dónde sale el dinero con el que se financia G? Tienes dos opciones: o endeudándote o con un impuesto sobre el consumo. Si el estado se endeuda, los individuos, A y B compran la deuda con su ahorro o la deuda se vende en el extranjero. (SA y SB). Si el estado pone un impuesto sobre el consumo (que detraiga una proporción t<1) las rentas disponibles pasan a ser:
    RDA= (1-t)CA+SA= R+G
    RDB= (1-t)CB+SA= R

    Si al gastar un euro en consumo les quitan una parte “t” los consumidores reajustarán su consumo de acuerdo con sus preferencias (reduciéndolo, dado que pasa a ser mas “caro”). Puedes argumentar que hay un efecto de reajuste porque al haber más deuda, el estado compite por el ahorro privado, aumenta el tipo de interés y la gente querrá ahorrar más y consumir menos (¿tenías eso en mente?). Pero si el Estado cobra impuestos sobre el consumo dejando todo lo demás igual (el gasto, que se puede financiar con deuda), el consumo cae, sí o sí, independientemente de a dónde fuera a parar el gasto.

    “Me temo que la inmensa mayoría no están en situación de ponerse gallitos, para bien y para mal.”

    Esto es otro error, vamos a ver. Los salarios, en España y en cualquier otro sitio, reaccionan al nivel gneral de precios-porque los sindicatos lo negocian (y cubren al grueso de la población empleada) así y porque están indiciados para que el poder adquisitivo. Si hay un impuesto sobre el consumo, el nivel general de precios aumenta y es como si cayera el salario real, así que en la siguiente negociacion/reajuste, los sindicatos pedirán que aumente en proporción.

  4. Lole Says:

    Sí, lo entiendo. Pero entiende tú que la mayor parte de los trabajadores no tienen apenas margen para recuperar esa capacidad adquisitiva perdida vía conflicto laboral. Hay demasiado paro para ponerse chulos con los empresarios. ¿No hueles el miedo?

  5. citoyen Says:

    ¡Pero es que eso es un problema distinto que no afecta a la comparación entre un impuesto y otro! Si los sindicatos pierden poder de negociación -y eso ocurre casi siempre que hay más paro- entonces los salarios (medidos por su poder de compra) bajarán en cualquier caso. El poder de negociación afecta a qué parte del impuesto soportan los trabajadores y qué parte los empresarios, pero en los dos casos el efecto del impuesto es equivalente:
    -Al subir el IVA sube el nivel de precios (y los salarios pueden comprar menos cosas), de modo que los sindicatos intentarán repercutirlo en los salarios. Si lo consiguen, típicamente los precios subirán (ya que los costes son mayores) aunque tal vez menos que los salarios y si no el resultado es que el podr de compra de los salarios cae.
    -Al poner un impuesto sobre el trabajo, el salario que perciben los trabajadores caerá y los sindicatos intentan repercutirlo para que lo soporte el empresario reduciendo su margen de beneficio. Si los sindicatos consiguen repercutirlo subirán los precios -de nuevo en menor proporción- y si no consiguen repercutirlo el salario real caerá en proporción.

  6. Lole Says:

    Sí, en eso estoy de acuerdo contigo. Sólo intento contextualizar a la coyuntura actual. ¿Acaso no es eso lo que importa?

  7. citoyen Says:

    Bueno, no importa a la hora de pensar en qué impuesto quieres subir, aunque si te gusta darle dramatismo épico al asunto me parece bien.

  8. jesús Says:

    Otro argumento a favor del IVA es el fuerte peso de la economía sumergida: una subida del IRPF afecta exclusivamente a los que tienen rentas “transparentes”, mientras que muchos no pagan, porque sus rentas no le constan a Hacienda. En cambio, aunque en el IVA también existe fraude, el reparto de la carga fiscal es más equitativo, pues la inmensa mayoría de la gente compra la mayor parte de las cosas con IVA, y casi todo el mundo alguna cosilla sin IVA.

  9. Eduardo Sierra Says:

    Quiero pensar que estás en lo cierto. No sé mucho de impuestos, pero no puedo dejar de plantearme si no sería más justo aplicar la subida a otros tipos. No mencionas los impuestos que gravan la Riqueza y el Patrimonio en general (el extinto Impuesto del Patrimonio, el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, etc).

    El I.V.A. no es precisamente el impuesto más progresivo de todos los que disponemos (de hecho no es progresivo, sino proporcional). Existen otros tributos (de carácter progresivo) que repercuten a cada individuo en base a su nivel de riqueza y, por tanto, de forma más justa y racional.

    Se dice que los empresarios y comerciantes pueden eludir el I.V.A. con relativa facilidad, mientras que las clases medias y bajas no.

    Quizá el Gobierno ahora se arrepienta de haber eliminado en 2008 el famoso Impuesto sobre el Patrimonio…

    Buen análisis.

  10. La semana en los blogs LXXII Says:

    [...] Lorem Ipsum analiza el mapa fiscal y cual debe ser el impuesto que suba, junto con la conveniencia o no de llevar a cabo esta subida en este momento. Entrada muy recomendable, junto con las anteriores y posteriores sobre este debate fiscal. [...]

  11. Citoyen Says:

    Menciono los impuestos que tienen un poder recaudatorio importante y qué pueden tener alguna relevancia si uno los sube. Los impuestos que mencionas son cacahuetes, con cierto valor simbólico, pero cacahuetes al fin y al cabo.

  12. Eduardo Sierra Says:

    Jajaja, de acuerdo. :-)

    (¡Ya dije que no sé mucho de impuestos!)

  13. Citoyen Says:

    “Existen otros tributos (de carácter progresivo) que repercuten a cada individuo en base a su nivel de riqueza y, por tanto, de forma más justa y racional.”

    Sí, claro: impuestos sobre (las rentas del) trabajo y sobre el capital. Analizo ambos.

    “Se dice que los empresarios y comerciantes pueden eludir el I.V.A. con relativa facilidad, mientras que las clases medias y bajas no.”

    Tendéis a hablar de los empresarios y comericantes como si fueran ellos los que pagan el impuesto. Lo que grava el impuesto es el consumo (final) y lo soportan los consumidores de forma casi entera a largo plazo (en realidad depende de las elasticidades de la oferta y la demanda, pero esto es más complicado). La idea es la siguiente: el impuesto abre una brecha entre lo que percibe el empresario y lo que paga el consumidor. Si el consumidor es muy sensible al precio (deja de comprar con facilidad), y el empresario intenta repercutir el precio habrá gente (mucha, al ser muy sensible) que dejará de comprarle así que preferirá no repercutirlo o repercutirlo poco y absorberlo con el margen de beneficio. A medio plazo habrá empresas qeu saldrá del mercado porque no les resulta rentable estar ahí o es mejor entrar en otro mercado dónde el margen de beneficio es menor, así que el precio subirá de todas formas.

    Es cierto que el IVA es regresivo- afecta más a la gente que gasta en consumo una mayor parte de su renta y menos a la gente que ahorra. Pero si la alternativa es aumentar los impuestos sobre el trabajo.

  14. Eduardo Sierra Says:

    Muy interesante respuesta, Citoyen, me ha encantado. Gracias por tomarte la molestia.

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