En torno al inmovilismo
Este es uno de esos post motivados por lectura indignada de periódico. Llevo un tiempo pensando en ello y tirando a estar decepcionado, no tanto o no solo con los políticos, sino con el tipo de opinión pública que tenemos en España. España está en una situación difícil. No hace falta ser economista, ni sociológo para saberlo. Y además, hay cosas que deben hacerse, de forma más o menos inevitable. Pienso sobre todo en la reforma laboral (alguna, la que sea) y la reforma de las pensiones, pero sobre todo en esta última.
El problema de las pensiones es como ya he explicado en alguna ocasión, poco más que un problema aritmético (1). A diferencia de otras reformas, como por ejemplo la elección del modelo energético o la reducción déficit publico, no implica elecciones demasiado complicadas. Es un problema de sota, caballo y rey: si la población envejece, o se aumentan las cotizaciones, o se reducen las pensiones o se aumenta la productividad, o se reduce la tasa de paro, o se aumenta la edad de jubilación. Las dos primeras son relativamente inviables y muy desagradables; las dos siguientes son difíciles y nadie sabe como se hace así que el aumento de la edad de jubilación es un ingrediente básicamente inevitable de cualquier reforma.
Lo que intento poner en claro es que, una vez que uno excluye soluciones radicales como dejar a la gente sin pensión, tirar viejecitas por las escaleras o similar, la idea de que la gente que trabaja debe producir lo suficiente para mantener a los que no lo hacen y que si este último grupo aumenta de tamaño hay un problema que solo se resuelve revertiendo el proceso se impone de forma casi inevitable. La ideología podrá jugar un papel jugando con los matices. Jose Rodriguez me decía el otro día que a él no le parecía mal aumentar la edad, pero que no creía que fuera el momento y que el periodo de transición era muy corto. Sea. Pero ese tipo de argumentos son un minimatiz en la idea global dónde el conjunto de opciones es muy restringido.
La (tímida) propuesta propuesta de subir la edad de jubilación del gobierno ha sido recibida de forma mayoritaria por casi todo el mundo -grupos políticos y especialmente los sindicatos- como un “recorte de los derechos de los trabajadores” o como algo inadmisible. Los sindicatos han convocado una manifestación para quejarse. La reacción (humillante) del gobierno no se hizo esperar.
Desconozco si, como dice El País, los sindicatos se quejan para que no parezca que son serviles con el gobierno y sus afiliados les presionan para que lo hagan, o si realmente creen en lo que hacen tal y como lo plantean- es decir, como si realmente hubiera alguna forma alternativa de solucionar el problema- que no he podido encontrar en el artículo y a la que no han dado demasiada publicidad. Lo que si tengo más o menos claro es que este tipo de debates no deberían tenerse en una democracia madura.
Supongo que podría meterme con los sindicatos, pero creo que su actitud sólo refleja algo que es un problema de la sociedad española. La posición que tiene en estos momentos la sociedad española ante las reformas es no ambiguamente inmovilista; mejor, es tremendamente reaccionaria. Las acrobacias intelectuales en forma de antropología amateur y psicología espontánea que se hacen para oponerse a casi cualquier tipo de reforma laboral son sólo un ejemplo. El problema de las pensiones es directamente absurdo: nadie propone nada, salvo dejarlo como está.
No es un problema de que uno tenga una ideología de un tipo o de otro; es un problema de que parece que la gente tiene una aversión desmesurada a cualquier clase de cambio, como si el status quo fuera maravilloso. Es un problema de falta de madurez, de no querer hacer frente a la realidad, algo que atestigua, no ya de una sociedad divorciada de sus élites, sino de una dónde éstas no son capaces de articular un discurso que haga frente a los problemas, ni de transmitir la información de las opciones disponibles a la opinión pública, hasta el punto de que da la impresión de que no son conscientes de ello.
(1) Cualquier fanboy de la capitalización individual que tenga previsto comentar está avisado de leerse este paper -o estar al tanto de los argumentos. Si no lo hace y se le nota, mi respuesta será muchas cosas, pero no amable. Mi paciencia es escasa últimamente.






Febrero 21st, 2010 at 18:42
Parece ser que Franco decía, con fino cinismo, algo como: “Usted haga como yo, no se meta en política.” Y más o menos, con la dictadura de Franco las cosas eran así: tú, españolito de a pie, pasabas de la política y más o menos las cosas te irían bien.
De aquellos polvos vienen estos lodos en forma de actitudes inmovilistas e infantiles. No es sólo que nuestra democracia tenga graves carencias en tanto en cuanto es, sobre todo, una partitocracia, es que cuando al ciudadano se le propone que decida, pasa olímpicamente y se limita a dar una lista de deseos, como si siguiesen en la dictadura, esto es, dejando la política a otros.
Y así, los españoles quieren electricidad barata, pero al mismo tiempo dicen “nuclear no”, sin tener en cuenta las consecuencias; quieren que haya trabajo, pero de reformar nuestra obsoleta legislación laboral, nada, y de nuevo sin tener en cuenta las consecuencias; quieren pensiones, pero… no voy a repetir lo ya dicho.
Febrero 21st, 2010 at 21:07
Las actuales pensiones están pensadas para una época en la que la gente, por término medio, empezaba a trabajar a los 23 y se moría a los 75.
Las soluciones son las que menciones, o una combinación de ellas, pero lo que dicen los asesores d eimagende todos los partidos es que todo es irrelevante salvo crear malestar en la gente.
Por tanto, ninguna solución impopular se sacará adelante, pase lo que pase, hasta que el coste de tiomar esa decisión sea inferior al coste de quedarse mirando al vacío.
¿Y eso cuándo sucede?
Basicamente nunca, mientras los medios de comunicación sigan vendiendo la idea de que lo que se recirte es por tacañería y maldad.
No es que vcivamos en el país del pirulí y la gominola: es que somos prisioneros del piurulí y la gominola, pues cualquiera que pretenda desmontar sus mitos de “todo es guay” sufrirá inmediatamente un castigo desproporcionado.
Si quieres ver un ejemplo, he puesto tu artículo en Menéame. Entra a ver los comentarios y pronostico que te echarás unas risas.
O te tirarás de loa pelos…
Febrero 22nd, 2010 at 0:56
Por mi parte creo que España es incapaz de renovarse, los políticos han discutido tanto y de tal manera por lo importante y por lo nimio que ahora es imposible que alguien intente algo y el otro no se le oponga porque sí, arrastrando tras de sí a propios y, lo que es peor, también a extraños. Pero, claro, como dices, esto no es por los políticos, es que sencillamente “España es asín”.
Febrero 22nd, 2010 at 9:06
¿y si nos dejan elegir? Cotizo más y me jubilo antes.
Febrero 22nd, 2010 at 9:33
Eso ha estado feo, Heathcliff, echarnos a los bárbaros encima de esa manera… de hecho, me hace pensar que has basado tu nick en el Heathcliff de la novela y no en el de la película (el de la novela es un auténtico cabrón
)
En fin, este tema nos está haciendo ver cosas muy desagradables de la naturaleza humana: como los sindicatos admitiendo que vale, que hay que hacer algo con la financiación de las pensiones… como recortar las de viudedad en lugar de tocar a sus afiliados.
No, por desgracia no bromeo.
Febrero 22nd, 2010 at 11:29
Vale, aumentamos la población contribuyente retrasando la edad de jubilación en dos años.
Estamos por tanto aumentando el número de personas activas. ¿Habrá trabajo para ellas?
Y no me refiero a mis repetidas suspicacias a las probabilidades que tiene un trabajador medio a conservar empleo a esas edades.
Me refiero sencillamente a que si en este país (por la razón que sea) tenemos muchas dificultades para reducir la tasa de paro, y por tanto, aumentar el colectivo de trabajadores en activo, contribuyendo a las pensiones, si retrasamos la jubilación, ¿no estamos aumentando la tasa de paro proporcionalmente?
En consecuencia, retrasar la jubilación tendrá como consecuencia indirecta que el valor medio de las pensiones sea menor, algo que tú mismo admites que es muy desagradable.
Sobre todo si tenemos en cuenta que la pensión media actual es una birria.
Vale, este ajuste resuelve las cuentas. Problema macroeconómico solucionado.
Pero a nivel micro, una cascada de desgracias individuales, especialmente en los trabajadores con cualificación media o baja, o sea, el 80% de la población.
Hay que pensar más el tema y no contentarse sólo con esto.
Febrero 22nd, 2010 at 13:49
Me temo que fue por la novela…
Febrero 22nd, 2010 at 20:13
“Me refiero sencillamente a que si en este país (por la razón que sea) tenemos muchas dificultades para reducir la tasa de paro, y por tanto, aumentar el colectivo de trabajadores en activo, contribuyendo a las pensiones, si retrasamos la jubilación, ¿no estamos aumentando la tasa de paro proporcionalmente?”
No. Eso tendría sentido si prejubilando a la gente pudieras crear empleo para los jóvenes o en general si pudieras compartir el trabajo que hay en la economía como si estuviera dado. Hay razones para que eso no ocurra. Se llama la “falacia de la suma fija de trabajo” (lump of labour fallacy). Te pongo unos enlaces. El primero es cortito.
http://www.ifo.de/pls/guestci/download/CESifo%20Forum%202001/CESifo%20Forum%204/2001/Forum401-focus5.pdf
http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=1311211
http://www.google.es/url?sa=t&source=web&ct=res&cd=2&ved=0CA8QFjAB&url=http%3A%2F%2Fpapers.ssrn.com%2Fsol3%2Fpapers.cfm%3Fabstract_id%3D1311211&ei=fNOCS8TlG8bo4gb_ttmDBw&usg=AFQjCNGTuLub5vfeOkswYaHKiU0jq4P32w
Febrero 22nd, 2010 at 21:42
Lo imaginable es que en la próxima crisis ¿en 20 años? la edad la pasen a los 69 pues.
Febrero 23rd, 2010 at 10:01
Vale. Me he leído el primer documento (me niego a poner ese barbarismo que tanto gusta en la blogosfera). Prejubilar pretendiendo reducir el paro juvenil no funciona proporcionalmente: se reduce la capacidad productiva del país. Esta estrategia la empleó Felipe González en 1983: prejubiló un chorro de funcionarios de más de ¿57? años. Una medida medio desesperada para cumplir con la famosa promesa de creación de 800.000 puestos de trabajo.
Pero ¿el razonamiento funciona análogamente si prolongamos la edad de jubilación? ¿Aumenta la capacidad productiva?
Hay que asumir además que el blindaje contractual que actualmente disfrutan buena parte de los trabajadores de 55 en adelante podría ir desapareciendo progresivamente en las próximas décadas. Los que ahora tienen 30 podrían descubrir para entonces que conservar el empleo hasta los 65 puede ser muy árduo. No digamos hasta los 67.
Otro condicionante que está cambiando: los mayores de 65 no suelen tener a su cargo hijos en el hogar (o sí), pero como contrapartida cada vez más tienen encima a sus padres y con alto grado de dependencia.
Febrero 23rd, 2010 at 12:47
¿Habrá quien llame reaccionario a Vicens Navarro?
http://www.vnavarro.org/?cat=5
(http://www.vnavarro.org/?p=3839)
Febrero 23rd, 2010 at 16:44
No estamos hablando de si prejubilando a los mayores va a haber trabajo para los jóvenes, si no de justo lo contrario: ¿basta con que un trabajador no se jubile para que el mercado tenga un empleo para él? No sé si hay “papers” o documentos que hablen del tema, supongo que sí, pero me me parece muy obvio que, en este sentido, el mercado laboral sí tiene suma cero, en el mejor de los casos, o suma negativa, porque probablemente se cubrirían varios puestos con un solo trabajador con mucha experiencia.
Claro, que de todas formas es un ahorro de costes: a muchos de los que ahora se les paga una pensión de jubilación para toda la vida, si se retrasara la edad de retiro se les pagaría sólo un subsidio de desempleo durante un tiempo y unos años después, tras una temporada en el paro, en la que no cotiza, cobrarían una pensión menor. Por eso nos parece una medida inadmisible.
Febrero 27th, 2010 at 19:35
[...] trascendentales, al lado de las cuales otras con más atención blogosférica palidecen (1, 2, [...]