Sobre el Estatuto
Roger acaba de conseguir algo hasta el momento inédito en todo el tiempo que le conozco: que no comparta una sola línea (vale, exceptuando el párrafo del pronunciamiento) del post que ha escrito. Voy por tanto a intentar explicar qué me parece mal, incorrecto o equivocado en todo, pero voy a empezar con unpar de conceptos previos.
El derecho no es una ciencia exacta; ni siquiera es una ciencia. La redacción de las normas jurídicas- como la constitución, se presta por tanto a interpretación. Pero a diferencia de, digamos, los modelos económicos, no hay ninguna forma de comprobar si la interpretación es correcta o no; la interpretación es a la vez lo que descubre y lo que determina el contenido de la norma. No hace falta ser doctor en filosofía del lenguaje para entenderlo; si un juez interpreta que el precepto A significa 1, el precepto A significa 1 en la medida en que el juez tenga competencia para interpretarlo.
Sin embargo, que exista cierta ambigüedad no significa que sea totalmente arbitrario. No lo es; hay toda una industria dedicada a estudiar como se interpretan las normas, como se argumenta jurídicamente, etc,… Esto no excluye que existan motivaciones políticas, ideológicas, etc,… en la forma en que se interpretan las normas, pero existe todo un conjunto de mecanismos para que el margen sea más o menos reducido; la sentencias tienen que estar motivadas y argumentadas; la jurisprudencia tiene que mantener coherencia y ser eventualmente respaldada con el derecho comparado,… Quiero decir, hay cosas más abiertas a interpretación y otras menos- no es lo mismo interpretar “las elecciones se celebran cada cuatro años” que “España es un Estado social y democrático de derecho”- pero en ambos casos se trata de decisiones no arbitrarias.
Cuento esto porque la comparación que hace Roger, o que sugieren los periódicos catalanes como si los magistrados del constitucional desearan imponer una visión política concreta, simplemente no se sigue. Para emplear terminología de economista, los parlamentos y los gobiernos tienen competencias discrecionales; en teoría, pueden hacer lo que les venga en gana dentro de unos límites muy amplios porque es su prerrogativa. En la práctica están constreñidos por aspectos politicos, normas no jurídicas, etc,… pero un gobierno es considerablemente más libre en lo que decide que un juez. Las instituciones judiciales están diseñadas, de hecho, para filtrar este tipo de cosas. La diferencia es de grado, pero es un matiz importante; las decisiones de un tribunal son menos políticas y más técnicas que las de un gobierno.
Por otro lado, en absoluto creo que la indignación que muestra la blogosfera y la editorial de los periódicos catalanes esté justificada a menos que, o bien se ignore como funcione el ordenamiento jurídico español (algo totalmente excusable) o se esté sobreactuando para presionar al tribunal. El estatuto tenía puntos cuya constitucionalidad era dudosa y entiendo que en estos puntos se sospeche sobre las motivaciones del TC. Sin embargo había una cantidad importante de puntos que eran claramente inconstitucionales. Claramente inconstitucionales significa “era previsible para alguien más o menos imparcial que el TC los anulara”. Estoy pensando en todos los preceptos de tono soberanista que recogía el estatuto. De nuevo, no se trata de una ciencia exacta, pero nadie que haya estudiado derecho constitucional debería sorprenderse de que el tribunal los anulara; lo sorprendente habría sido lo contrario porque todos esos preceptos iban contra el espíritu de la Constitución tal y como la conocemos. El tribunal podría, obviamente, haber hecho una interpretación “creativa” -sorprendente-; no sería la primera vez que lo hace. Sin embargo, creo que se puede argumentar que este tipo de interpretaciones solo son legítimas cuando se trata de reflejar algo no controvertido. Cuando se trata de algo con lo que una parte importante de la opinión pública en España disiente, ir contra el espíritu de la constitución es una decisión claramente política. Lo que me lleva a mi segundo punto.
Desde el punto de vista de las ciencias sociales, el papel de una constitución es poner coto a las cosas que los órganos de gobierno pueden hacer y encuadrar el ejercicio del poder. La democracia no es una expresión de algún ente metafísico llamado nación o pueblo o nada similar; es un mecanismo para tomar decisiones de forma colectiva y es, además, un mecanismo que está a años luz de ser perfecto. Los referendums son formas relativamente torpes de agregar preferencias; los gobiernos tienden a hacer cosas incoherentes y los parlamentos no son los ciudadanos sino partidos políticos que han ganado elecciones con intereses propios. Por todas estas razones, tenemos constituciones que excluyen ciertas cosas y exigen un procedimiento específico para otras. No son necesariamente las más importantes pero sí las que son más peligrosas de manipular; cosas relativamente triviales como el plazo para presentar un presupuesto o para convocar elecciones o el procedimiento de elección de los presidentes de la cámaras tienen rango constitucional. La idea de todo esto es asegurar que cambiar estas cosas es difícil y requiere un procedimiento “agravado y complejo” para asegurar que se toman en cuenta de los intereses de todo el mundo.
Todo esto para explicar que los términos del debate está obviamente mal planteado. El editorial de los periódicos catalanes habla de “España” y “Cataluña” como si se tratara de espíritus hegelianos que concluyen tratos. La aprobación de Estatutos está sometida a un control de constitucionalidad por una buena razón; el tipo de modelo de Estado que queremos es algo que debe ser consensuado y que no debe estar sujeto a mayorías parlamentarias más o menos temporales. Es lo que hay y, personalmente, me parece muy razonable. Concretamente, creo que es tramposo hablar del tribunal constitucional como si fueran un grupo de gente malvada por oposición a la voluntad democrática del Congreso. Lo cierto es que la aprobación del Estatuto en el parlamento nacional fue un caso clásico- de libro- de logrolling entre federaciones y entre partidos, pero que en ningún caso gozó de un amplio consenso en la sociedad española en su conjunto, aunque, sí, y es algo que no cuestiono, en la catalana.
No digo esto para deslegitimar el proceso; solo para hacer notar que el hecho de haber sido votado por el parlamento no asegura, automáticamente, que sea maravilloso y el sentir de todo el mundo. Y esa es la razón por la que existe un tribunal constitucional. Hay cosas en el Estatuto que sólo se pueden lograr reformando la constitución. Para reformar la constitución, uno necesita una mayoría más amplia y si se intenta reformar por la vía ordinaria dónde sólo necesitas mayoría simple, es una violación de las reglas del juego.
Por último, se dice que el tribunal constitucional está deslegitimado. Bueno, es cierto que el PP hizo mal haciendo el troll con las recusaciones, etc,… pero lo cierto es que ponerse ahora a discutir este tipo de cosas es un pelín oportunista y, la verdad, relativamente irrelevante. Nadie había pensado en que el tribunal constitucional funcionaba mal hasta ahora.
Por lo demás, lo que me parece más molesto de todo es este pseudo lenguaje hegeliano de “España quiere” “Cataluña está a gusto”. Estoy por hacer la observación que me hizo kantor hace tiempo “¿La sociedad?” ¿quién es esa zorra? De verdad; los jueces no son España, ni tampoco el Parlamento.
Tengo una pregunta, intencionalmente demagógica, para terminar. Cuando la mafia de los líderes políticos europeos básicamente rebajaran a la mitad las instituciones del tratado de Lisboa nombrando a dos tipos grises, desconocidos y carentes de autoridad que harán el papel de títere ¿porque nadie salió indignado hablando de la dignidad/unidad de Europa? Ortega se refería a este fenómeno como “provincianismo”.
PD2: Podéis leer las dos partes de mi ensayo publicado en PIFIA sobre la teoría general del frikismo; algo infinitamente más importante que el Estatuto la dignidad de Cataluña y la unidad de Ejpaña. I y II






Noviembre 26th, 2009 at 23:23
Comparto gran parte del artículo, especialmente la parte de los fuegos artificiales, la dignidad y el lenguaje hegeliano. Sin embargo, lo importante aquí no es lo que digan los medios, que al fin y al cabo se representan a sí mismos, sino lo que hagan los poderes públicos, en este caso el TC. En este sentido, no debería colar desviar el debate a lo que puedan decir los editorialistas en su poco presentable iniciativa.
Otra cosa bien distinta es que un simulacro de tribunal, copado por el PPSOE, con miembros ejerciendo en funciones -¿sería presentable que un gobierno en funciones tomara una decisión tan importante?-, con unas presiones políticas -por todas partes- de aúpa, que ha cometido una ilegalidad tras otra al ir filtrando sus deliberaciones, tenga derecho enmendarle la plana al pueblo que votó el estatuto, cosa que de todo corazón espero que haga. No sé si nadie se había dado cuenta hasta ahora de que el TC no funcionaba hasta ahora -alguien sí, porque el gobierno vasco se ha negado a pisarlo desde hace 20 años-. Lo que sí sé, porque es público, es que cuando Pujol sacó la ley de política lingüística y se la recurrieron, González llamó uno a uno a todos los miembros, les ordenó aprobar la ley sin tocar una coma y muy convincente debió ser, porque sacaron la sentencia por unanimidad.
Por último, y por responder a tu pregunta con otra no menos demagógica, ¿por qué lo llaman tribunal?
Saludos,
Noviembre 26th, 2009 at 23:55
Lo más indignante es el cuento ese de que hay que aprobar el Estatut porque así “Cataluña se sentirá a gusto”. Primero porque no es un argumento jurídico, ni Cataluña es un un sujeto monolítico, y sobre todo porque es absolutamente falso que los nacionalistas se vayan a dar por satisfechos una vez que se haya cedido a estas reivindicaciones. El que sea independentista no lo va a dejar de ser por que se haya aprobado el Estatut. No va a decir que ahora ya está a gusto y renuncia a la independencia. Nadie que les conozca un poco puede creerse eso ni harto de vino.
El nacionalismo es insaciable y nunca va a estar a gusto ni cesar en sus reivindicaciones ni siquiera después de la indepencia.
Noviembre 27th, 2009 at 0:51
Popota, las leyendas urbanas sobre llamadas de González a los magistrados son eso: leyendas. Nadie duda que los políticos presionan a los jueces (y no son los únicos), pero cuando 10 ó 12 tíos de distinto origen ideológico y nominación dan una sentencia por unanimidad, siendo decirte que es bastante probable que es porque esa es la respuesta jurídica correcta.
Se llama tribunal porque es un tribunal: órgano jurisdiccional independiente encargado de dar resoluciones fundadas exclusavemente en derecho.
Noviembre 27th, 2009 at 2:33
“El nacionalismo es insaciable y nunca va a estar a gusto ni cesar en sus reivindicaciones ni siquiera después de la indepencia.”
Por supuesto. Como la izquierda, el Real Betis Balompié o la Federación de Entidades Vecinales de Kuala Lumpur.
“cuando 10 ó 12 tíos de distinto origen ideológico y nominación dan una sentencia por unanimidad, siendo decirte que es bastante probable que es porque esa es la respuesta jurídica correcta.”
Como bien sabrás, no tiene por qué. No solo por la evidencia de lo que contaba, que ha sido confirmada públicamente por alguno de los protagonistas, sino porque de ser así no tendría ningún sentido la poco presentable pugna que han venido llevando a cabo en los últimos años por el TC el PP y el PSOE.
Y es que ya lo explicó un portavoz de JpD en su momento: “Entre aquellos que han sido nombrados para hacer lo que se espera, y aquellos que hacen lo que se espera para ser nombrados, casi no hace falta dar instrucciones”.
Saludos, y gracias por la respuesta.
Noviembre 27th, 2009 at 10:24
Citoyen,
no sé será porque me gano la vida programando aunque estudie derecho que le veo un defecto de lógica formal, tanto a uno de tus preceptos como al funcionamiento de la democracia en general. Me explico: tú dices que el derecho se basa en la interpretación que el poder jurídico haga de las leyes y que 1 significa 1 en tanto el juez tenga competencia para interpretarlo. Bien. Veo un defecto enorme aquí, unos cuantos. Primeramente, la valoración de si una nueva norma A encaja en las reglas preexistentes de un sistema X requiere que el agente valorador no forme parte o se vea implicado en tal sistema. En el momento en que se puede clasificar a magistrados en conservadores y progresistas, esta condición es violada y por tanto la capacidad del agente validador (TC) para emitir juicios objetivos basados únicamente en las normas preexistentes invalidada. La decision del TC con respecto al Estatut, por tanto, no se basará por bien seguro única y exclusivamente en la constrastación del segundo (A) en el conjunto de normas preexistentes que es la Constitución (B), dado que los magistrados no son ni brahmanes hindús ni lamas budistas ajenos al mundanal ruïdo, ni tampoco maquinas input-output (cosa que a mi parecer por cierto sería harto eficiente). Por ende, no podemos considerar ninguna sentencia del tribunal constitucional carente de sentido político o puramente técnica.
Por otro lado, y termino, no podemos olvidar quienes son esas diez personas que deciden.
Noviembre 27th, 2009 at 10:43
Estimado Citoyen:
No entiendo es porque decide cargarse un artículo bastante correcto con ese “la unidad de Ejpaña”. Yo no veo que nadie haga juegos de palabras como “Cata-Cata-Cataluña” o “Tacaluña” o “Cansinoluña”.
¿Complejo de culpa por defender la legalidad que equivale a defender la unidad española?
Saludos
Noviembre 27th, 2009 at 10:52
La unidad Española me parece un cuento, Fernando, y el tono machacón y coñazo con el que suele hablar de ellos la derecha me produce náuseas. Me importa tirando a poco si vivimos en España, Iberia, el imperio napoleónico o en el departamento mediterráneo de algún tipo de confederación mundial. Lo que me parece más o menos regresivo de todo este tipo de cosas es que, mientras que casi nadie se toma en serio el patriotismo en España- algo totalmente sano y deseable en mi opinión- algo que facilita que seamos una sociedad abierta, los regionalismos se lo toman muy en serio. Eso es lo que me da alergia.
Noviembre 27th, 2009 at 11:17
En este caso se impone una cita:
“Pero todos estos nacionalismos son callejones sin salida. Inténtese proyectarlos hacia el mañana, y se sentirá el tope. Por ahí no se sale a ningún lado. El nacionalismo es siempre un impulso de dirección opuesta al principio nacionalizador. Es exclusivista, mientras éste es inclusivista. En épocas de consolidación tiene, sin embargo, un valor positivo y es una alta norma. Pero en Europa todo está de sobra consolidado, y el nacionalismo no es mas que una manía, el pretexto que se ofrece para eludir el deber de invención y de grandes empresas. La simplicidad de medios con que opera y la categoría de los hombres que exalta, revelan sobradamente que es lo contrario de una creación histórica.”
La rebelión de las masas.
Noviembre 27th, 2009 at 11:22
Por otro lado, yo entiendo, Citoyen, que le dé a usted igual “si vivimos en España, Iberia, el imperio napoleónico o en el departamento mediterráneo de algún tipo de confederación mundial”
Lo que pasa es que las infraestructuras, deudas e ingresos de España no se bajaron de un OVNI, sino que las dejaron aquí nuestros abuelos, que se las sacaron del lomo.
Por tanto, ni quiero lod e los demás ni estoy dispuesto a que nadie que no haya levantado un muro se considere en modo alguno dueño de la casa.
Y no hablo, por supuesto, de los catalanes, que se han levantado unos cuantos tabiques (aunque lo nieguen a veces) y se han alicatado los baños, sino de toda esta gente que se considera “ciudadana del mundo” como si la civilización y el bienestar creciesen en los árboles.
Y resulta que no: que la libertad y el bienestar ha habido que currárselos.
Noviembre 27th, 2009 at 11:50
Citoyen, el problema es que a día de hoy es delito quemar una bandera española y no cualquier otra bandera, es delito quemar una foto del rey y no cualquier otra foto, es obligatorio por ley conocer el castellano y no cualquier otra lengua (regional o extranjera, que bien que nos iría hacer obligatorio un mínimo nivel de inglés al acabar la escolarización obligatoria), etc., etc. El día en que se supriman todas estas leyes que protegen y promueven el patriotismo español encontraré completamente ridículos e injustificados los símbolos de los nacionalistas catalanes.
Por otro lado desde mi experiencia te puedo decir que ni es cierto que casi nadie se tome en serio el patriotismo español ni es cierto que los regionalismos se tomen siempre su patriotismo muy en serio. En los dos “bandos” hay gente que se lo toma todo muy a pecho, de forma casi sagrada, y gente que se lo toma más en coña y relativizándolo. Por ejemplo, el voto nacionalista en catalunya no es constante, ha variado mucho según las circunstancias políticas del momento (no es casualidad que el record histórico de ERC fuera en las autonómicas de 2003 y las generales de 2004, en definitiva este aumento de votos se explica más en clave de la política española que en clave catalana) y en cualquier caso la orientación del voto varía mucho según si las elecciones son municipales, autonómicas, generales o europeas (cosa que demuestra que muchos catalanes tampoco se toman mucho en serio su patriotismo porque si no siempre votarían al mismo partido con independencia del tipo de elecciones).
Noviembre 27th, 2009 at 12:42
“el problema es que a día de hoy es delito quemar una bandera española y no cualquier otra bandera, es delito quemar una foto del rey y no cualquier otra foto, es obligatorio por ley conocer el castellano y no cualquier otra lengua”
Sí, son las desagradables consecuencias de vivir en un Estado en lugar de en una estación orbital o en la Quinta Dimensión.
Noviembre 27th, 2009 at 13:18
Heathcliff, tu razonamiento es exactamente el que hacen muchos catalanes: nuestra herencia, esfuerzo y tabiques son nuestros. Estamos hartos de tirar del carro así que cada perro se lama su cipote, cada santo aguante su vela y cada uno en su casa y Dios en la de todos.
J, existen sitios donde se puede quemar la bandera y también la efigie del presidente. EEUU, por ejemplo. Y es un estado.
Aunque a mí me parece que quemar la foto del rey o la bandera de España es de un paleto que huele a choto, pero esa es otra cuestión.
Noviembre 27th, 2009 at 13:19
Aunque de lo de EEUU hablo de oídas. Sométase a falsación.
Noviembre 27th, 2009 at 14:08
O en USA, que de momento no es estación orbital y, por lo que va llegando de Senserrich, parece que permanece en esta dimensión.
Noviembre 27th, 2009 at 14:20
¿Por? ¿Ya no es delito quemar la bandera allí?
Noviembre 27th, 2009 at 14:29
En USA creo que nunca lo ha sido, J. Andaban con proyectos de, pero nunca pasa del Senado, creo. Será cosa de preguntárselo a Egócrata.
Trataba de contestarte a eso pero al utilizar el nick abreviado me manda a lista de espera
Noviembre 27th, 2009 at 14:44
Chapó, Citoyén, me parece un análisis impecable.
Lo del espíritu hegeliano y el logrolling me ha llegado al corazón… Cuando voy a Cataluña ya no se ni como ponerme para explicarlo a gente que considero formada.
Voy a ver si pasándoles copia de este texto…
“…mientras que casi nadie se toma en serio el patriotismo en España-algo totalmente sano y deseable en mi opinión- algo que facilita que seamos una sociedad abierta, los regionalismos se lo toman muy en serio. Eso es lo que me da alergia.”
Gran verdad.
Noviembre 27th, 2009 at 15:25
Estimado Citoyen:
Igual, igual, no nos ha de dar. Vamos, a mí no me da lo mismo ser ciudadano español que marroquí o venezolano.
Yo creo que en el medio está la virtud. Aunque estoy de acuerdo en la filosofía que subyace en su pensamiento (la ciudadanía universal de Kant, ¿no?) creo que en estos temas siempre se debe nadar y guardar la ropa. Que nos encaminamos a la Unión Europea, fenómeno, mejor todavía la ciudadanía universal; pero mientras tanto en mi casa limpieza y orden.
Y si para defender el orden y las libertidades es neceario un poco de patriotismo pues que sea.
Saludos
Noviembre 27th, 2009 at 16:54
““…mientras que casi nadie se toma en serio el patriotismo en España-algo totalmente sano y deseable en mi opinión- algo que facilita que seamos una sociedad abierta, los regionalismos se lo toman muy en serio. Eso es lo que me da alergia.”
Gran verdad.”
Pues para tomárselo a coña ya es raro que nada menos que el Ministerio de Defensa se dedique a hacer encuestas entre la población para medir el sentimiento patriótico resultando de las mismas que hay un 85% del personal no-nacionalista, bilingüe y cosmopolita que se siente orgulloso de ser español y un 15% de malos españoles, nacionalistas radicales y aldeanos.
Saludos,
Noviembre 27th, 2009 at 16:56
“En USA creo que nunca lo ha sido”
Primera Enmienda. Era necesario, o un cambio de opinion de la Corte Suprema, o una enmienda constitucional (ya sabes, dos tercios de las legislaturas estatales, aparte del Congreso, el Senado y una autorización directa de Dios, que para eso el original lo escribió el).
Noviembre 27th, 2009 at 19:35
“Primeramente, la valoración de si una nueva norma A encaja en las reglas preexistentes de un sistema X requiere que el agente valorador no forme parte o se vea implicado en tal sistema.”
¿Acabas de descubrir a Alf Ross y a Oliver Wendell Holmes? ¡Bienvenido al mundo real!
Ahora en serio. La parte del artículo dónde explico que esto no es una ciencia exacta y que la gente está influida por prejuicios, actitudes, motivos ocultos etc,… a la hora de interpretar lasnormas pero que aún así, el hecho de que haya que motivar las sentencias, que guardar cierta coherencia, etc,… es un límite a esa discrecionalidad, no la has leído, ¿verdad?
Fernando:
Lo que quiero decir cuando digo que me da igual es que no me importa como se llame o cuanto abarque; lo que me importa es las cosas que haga.
Rafa
“el problema es que a día de hoy es delito quemar una bandera española y no cualquier otra bandera, es delito quemar una foto del rey y no cualquier otra foto, es obligatorio por ley conocer el castellano y no cualquier otra lengua”
El tema del castellano tiene una razón de ser; un problema de eficacia instrumental. Personalmente, si en España fuéramos bilingües en inglés- algo que me parece que cualquier gobierno serio debería proponerse como objetivo a medio plazo-, estaría a favor de que fuera obligatorio conocerlo y no otra lengua. Este blog, de hecho, está en castellano porque pienso que lo leería más gente; sino estaría en inglés.
El tema de la bandera y la foto del rey son cosas, me parece, relativamente menores. Vamos, espero que todo el sentimiento nacionalista se asiente sobre el hecho de que no se puede quemar la foto del rey y la bandera.
Bueno, lo cierto es que cuando Rajoy salió diciendo que por qué no salíamos todos con la bandera el día de la hispanidad, casi todo el mundo se lo tomó a cachondeo. Creo que no hace falta ser Rappel para darse cuenta de que es algo que cada vez será más mayoritario. En Cataluña, todos los partidos tienen una agenda filonacionalista; la diada se celebra como algo intenso; la charla espumosa sobre la diferencia entre “catalanidad” “nacionalismo” “independentismo”, etc,… y en general todo el discurso identitario es algo bastante extendido. No sé, es una impresión y como todas las generalizaciones es injusta, pero creo que es relativamente acertada.
Noviembre 28th, 2009 at 1:01
“En USA creo que nunca lo ha sido”
Lo ha sido hasta hace relativamente poco, aunque el fundamento para el cambio sea antiguo: http://en.wikipedia.org/wiki/Texas_v._Johnson.
Noviembre 28th, 2009 at 9:54
Eso nos lleva, Demo, a una situación como la de la separación entre los checos y los eslovacos: que cuando se lleva una serie de años juntos hay que determinar qué ha puesto cada cual , y cuánto, y cómo.
Todo el mundo puede hartarse en un momento dado de tirar del carro, y los estados no son cárceles, ni siquiera místicas, pero las secesiones unilaterales, o los intentos de cambiar las normas en favor propio en un momento determinad, suelen pasar por aprovechar una ventaja competitiva obtenida con el esfuerzo de todos.
Si unirse genera sinergias, y las aprovechamos, separarse genera externalidades, y el que las crea, las paga.
Noviembre 28th, 2009 at 14:38
“J, existen sitios donde se puede quemar la bandera y también la efigie del presidente. EEUU, por ejemplo. Y es un estado.
Aunque a mí me parece que quemar la foto del rey o la bandera de España es de un paleto que huele a choto, pero esa es otra cuestión.”
Bueno, parece que hay versiones contradictorias, pero eso es lo de menos. Lo que quiero decir es todos los estados cuentan con símbolos exclusivos, con uno o varios idiomas oficiales y hasta con un discurso nacional propio. Esto no es un problema español. De hecho,el problema español, por así decirlo, es precisamente que en el momento de la construcción de un estado liberal, el nacionalismo fue débil por mucho motivos: la mala integración geográfica y política de los territorios, la presencia de la Iglesia -o la ausencia de una nacional- y la pervivencia del absolutismo, etc.
Noviembre 29th, 2009 at 22:33
Creo que el análisis es, en términos generales, acertado. Sin embargo creo que es difícil sostener el España que haya cierto, llamémosle, método científico a la hora de que los tribunales tomen decisiones en materia política.
Los textos de los estatutos y de la constitución son ambiguos a propósito para poder ser compatible con muchas sensibilidades distintas. Y por eso mismo la decisión sobre la constitucionalidad o no de muchos de los artículos del estatut dependerá, casi en exclusiva, de ciertas tendencias ideológicas de los magistrados.
Quizá en un país con una justicia más independiente y con un debate político menos enconado las decisiones judiciales en materia de legislación política serían más objetivas, pero en un país como este y en una entidad que tiene a sus miembros en asociaciones vinculadas ideológicamente (aunque no directa ni orgánicamente) con partidos políticos lo veo francamente complicado.
Un saludo.
Noviembre 29th, 2009 at 23:19
Pedro, parece que te contradices a ti mismo. Por un lado das a entender que debería haber un método para interpretar científicamente las normas jurídicas abiertas. Por otra, prácticamente das por perdida esa posibilidad por culpa de la deliberada ambigüedad, pero luego aventuras que si la justicia fuese más independiente podrían tomarse decisiones más objetivas. Por otra parte, desconozco en qué país los jueces carecen de ideología política, pero no parece que hacerlos más independientes garantice que no usen sus opiniones no jurídicas. Lo único que garantiza que los jueces apliquen de forma apolítica las normas es que (además de neutrales) sean buenos profesionales.
Lo más sorprendente puede que sea el hecho de que no haya aún sentencia sobre la que opinar: no comprendo qué clase de razonamiento sigue alguien que juzga un decisión ajena antes de que sea tomada. Es posible que tengas dotes adivinatorias de las que el resto carecemos.
Pero lo de que el Derecho español carece de un método hermenéutico jurídico es una mentira tan grande como la capacidad de Messi para dejar sentada a la defensa del Real Madrid. Como me da la sensación de que nunca has visto una sentencia, lo explicaré de forma sencilla: a parte de los criterios interpretativos que establece el artículo 3.1 del vetusto Código Civil, tenemos un flamante texto constitucional que sirve de parámetro interpretativo y de validez de las normas. ¿Y cómo usamos ese parámetro? Bueno, pues depende de qué busquemos en él. Si queremos saber si la norma legal es acorde con la Constitución, primero necesitamos saber qué sentido tiene el precepto constitucional con el que vamos a confrontarla. Para ello, se sigue el “método sistemático”: asumiendo que la Constitución es la norma fundamental y que todas sus partes tienen valor jurídico supremo (para eso es la Constitución) debemos interpretarla de tal manera que todos los artículos tengan sentido, conforme a su naturaleza (¿es una regla o es un principio?), de acuerdo con su situación dentro del texto (¿está en el título preliminar o en el Título de las relaciones Gobierno-Cortes?) y de su función en relación a las instituciones que se regulan. Cuando se trata de derechos fundamentales (o de otros principios constitucionales) es necesario ver qué parte de nuestras conclusiones forman parte del llamado “contenido esencial”, que debe ser respetado por toda norma legal, y qué parte forma parte del “contenido constitucional” que sólo está presente en defecto de norma legal que regule la materia de que se trate. Una vez hecho todo esto, llega la hora de confrontar la norma constitucional con la norma legal. Y claro, llegamos a la segunda parte del análisis: ¿cómo interpretamos las normas legales? Pues te vas al artículo 3.1 del Código Civil y te da las líneas básicas: conforme al texto, al contexto, la realidad social y la finalidad de la norma. Pero también hay que utilizar los principios constitucionales. La interpretación más correcta siempre es la que maximiza la virtualidad de estos principios (es lo que se llama eficacia interpretativa de la Constitución). Cuando una norma admite dos interpretaciones distintas, una conforme a la Constitución y otra disconforme, se aplica siempre la constitucional (principio de interpretación conforme a la Constitución de todo el ordenamiento).
No sé. Así, grosso modo, queda explicado el tema. Espero que te avergüences de la humillante ignorancia que denotan tus palabras.
PD: Este comentario ha sido patrocinado por http://www.facebook.com/pages/Hablar-de-futilidades-en-tono-pretencioso-y-con-vano-alarde-de-erudicion/185453558016?ref=nf
Noviembre 30th, 2009 at 11:03
Sobre la dignidad de Cataluña…
La semana pasada el editorial “La dignidad de Catalunya” publicado concertadamente por 12 periódicos catalanes fue el centro de atención y objeto de intenso (y tenso) debate. Después de leer diversas reacciones y reflexionar sobre el asunto, querr…
Noviembre 30th, 2009 at 23:21
Bien, pues ahora Mario explícame como interpretarías la contradicción (supuesta, porque no va a ser el caso al estar en el preámbulo) entre que en el artículado del estatut estuviese el término nación y el artículo de la constitución que habla de las nacionalidades y las regiones.
Espero ver aquí en práctica el excelente método jurídico que nos has mostrado y así poder avergonzarme de mis “humillantes palabras”.
Por cierto, se recomienda leer los comentarios dos veces y entenderlos antes de responder. A veces queda más lógico y todo, y puede parecer incluso que las respuestas tienen más sentido que una irreprimible gana de justificar ardientemente ciertos puntos de vista personales.