El liberalismo y el respeto del creacionismo
Discuten en el blog de Esplugas sobre el problema de enseñar el creacionismo o si los creacionistas deben tener derecho a educar a sus hijos según les parezca. El argumento de Esplugas es previsiblemente que sí y que la única forma legítima de conseguir difundir la visión científica del mundo es la de “persuadir” a los que están enfrente de que tu punto de vista es el correcto. Iba a contestar allí, pero como el blog está un poco trista vamos a hacerlo aquí.
En primer lugar, Albert sugiere que los argumentos no deben ser “impuestos” sino que deben competir en el “mercado de las ideas”. Es algo gracioso porque ilustra bastante bien esa visión del mundo que tiende a creer que las cosas ocurren en el vacío histórico. Esto me lleva a hablar de Marx. Los libertarios, como Albert, creen que la propiedad privada está justificada por el hecho de la “apropiación originaria” dónde un individuo se apropia de algo que no es de nadie no haciendo violencia ni violando el derecho de nadie en absoluto. Lo cierto es que es algo que a Marx no le convenció en ningún momento. Al contrario, Marx señalaba que, lejos de haber sido originados por una pacífica apropiación originaria, la mayor parte de los derechos de propiedad obtenidos por la burguesía se habían logrado privando a la colectividad de bienes que antes eran considerados comunes, con la ayuda de la fuerza y la violencia del Estado, por supuesto.
De forma análoga, yo argumentaría que las ideas tampoco ocurren en el vacío y no tiene demasiado sentido hablar de un “mercado de las ideas” como si se tratara de un sitio dónde la mayoría de la gente compra ideas igual que compra tomates. Lo cierto es que la cosmovisión religiosa, lejos de haber sido algo que haya surgido de forma espontánea, es algo que tiene un fuerte componente cultural y por tanto de “path dependence”, casualmente reforzado por el hecho de que el Estado ha perseguido durante siglos la disidencia. Lo que quiero decir con esto es que ese punto de vista basado en considerar que se debe llegar a una especie de compromiso es algo bastante nuevo y en absoluto neutro.
Lo cuál me lleva a explicar por qué, desde el punto de vista filosófico, no soy liberal. El liberalismo es un invento relativamente reciente; lo cierto es que la tradición política que se origina en Aristóteles giraba alrededor de explicar en qué consiste la “buena vida” o “una buena sociedad”. En el siglo XIX en el siglo XIX, sin embargo, un grupo de gente inventaron la idea de que lo realmente relevante era que la gente fuera libre porque nadie podía determinar que era bueno en sí mismo y válido para todo el mundo.
Personalmente, creo que es una muy buena idea que una sociedad esté organizada alrededor de la idea de “libertad”. Es decir, me gusta la libertad como concepto jurídico rector, o como idea para organizar la arquitectura social. Lo que no me convence en absoluto es esa idea que tiende a considerar la libertad como algo sagrado de origen metafísico, en parte porque no creo que lo metafísico exista en absoluto. Llamaré a esta actitud “liberalismo filosófico” o liberalismo a secas, en lo que queda de artículo. Lo cierto es que lo que una persona decide hacer libremente es algo que es explicable y depende de cosas que él no ha elegido libremente, y eso es así si uno se toma en serio la ciencia y la búsqueda de la verdad- es decir, el determinismo es la hipotésis científicamente más verosímil si uno la compara con sus alternativas (el animismo en todas sus variantes), aunque lógicamente -¡como todo en ciencia!- no es más que una hipótesis. Por eso, una buena teoría filósofica debería tener algo que decir sobre esas cosas que determinan las elecciones- algo que el “liberalismo” no tiene. Con esto quiero decir, a la hora de elegir entre dos alternativas que hagan que una misma persona elija libremente una cosa u otra, un punto de vista liberal no podría tener nada que decir.
Lo cuál me lleva al tema del que trata Albert en el post. Por una acrobacia intelectual para mí incomprensible, los liberales en España- y por lo visto también por ahí fuera- defienden el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos. Digo incomprensible porque me parece igual de arbitrario desde el punto de vista liberal que lo elija el Estado, los padres o el fontanero de la casa- al fin y al cabo el que debería elegir es el niño, ¿qué fue de la ética de la no agresión?. Pero dejando eso a un lado, lo que me parece más preocupante es esa especie de idea que parece sugerir que el adoctrinamiento no existe y que el hecho de haber sido educado en una determinada idea no es algo que condiciona o determina la capacidad para acceder después a otra cosa. Hablando en plata, la idea de que mientras se tenga acceso a las ideas evolucionistas no importa si se enseña desde chiquititos el creacionismo porque serán capaces de “elegir libremente”. Como decía Luzbel en esta entrada según esta forma de pensar “somos lo que somos en un vacío ambiental, genético y evolutivo, en el cual decidimos. (…) [que es una visión que ] roza el chamanismo o el espiritismo.”
En el post y en los comentarios concretamente hay luego otros problemas. Por ejemplo, la falaz comparación que se hace entre las ideas científicas y las ideas religiosas como si enseñar unas u otras de forma obligatoria fueran dos formas de dogmatismo. Lo cierto es que la comparación no se sostiene porque, como nos ha explicado unas cuantas veces Jesús, la ciencia no son proposiciones absolutas, sino en general basadas en la idea de verosimilitud y de provisionalidad mientras que las religiones si pretenden ser verdades absolutas. La ciencia se basa en verdades provisionales que se van perfeccionando con el progreso, la religión se basa en dogmas y en jugar con mecanismos psicológicos. Mirad, Richard Feynman lo explica mejor que yo:
Todo esto no sería tan gracioso si no viniera de alguien como Albert que defiende las ideas de una escuela económica ultra-minoritaria (algo que previsiblemente no cambiará en el futuro) y que sugiere que ese hecho (de ser minoritario) es uno de los causantes de la crisis actual. Quiero decir, Albert sugiere que el “mercado de las ideas” seleccionará correctamente la verdad, mientras que él mismo se adhiere a visiones cuyo éxito en el mercado de las ideas es al menos dudoso y que sin embargo considera ciertas. No sé, me cuesta verlo.






Noviembre 25th, 2009 at 1:24
Buena entrada…
Noviembre 25th, 2009 at 1:58
me parece igual de arbitrario desde el punto de vista liberal que lo elija el Estado, los padres o el fontanero de la casa
Es que olvidas que en Gemenon, los niños son legalmente propiedad de sus padres hasta que cumplen la mayoría de edad. No sé si me explico.
Noviembre 25th, 2009 at 4:17
El asunto crucial en estos debates creo que es eso de poner al mismo nivel las teorías científicas y otras que no lo son. Entiendo que la Iglesia y los creyentes lo pidan, pero no comprendo que se utilice con tal prodigalidad el argumento de que teorías que no son científicas deben tomarse como tales en tanto no existe evidencia alguna que justifique ese “plan director”; en consecuencia, no sé por qué insistir tanto en que el “DI” debe enseñarse en asignaturas de ciencias y no en religión o, si acaso, filosofía, al menos por el momento. Llegados a este punto, y siguiendo con el mismo descaro, el defensor del “DI” diría que, dado que las soluciones científicas solo ofrecen “hipótesis” y estas son -además- “provisionales”, el “DI” ha de tomarse en serio sencillamente porque la ciencia validará esa conexión con el “plan director”.
En fin, son los que quieren meter el “DI” la ciencia por cuestiones de “libertad” los que afirman sufrir imposiciones políticas, qué coño, son ellos quienes no pueden imponer sus políticas.
Por otra parte, tampoco yo entiendo esa actitud tan de nuestros tiempos (que no solo del liberalismo) de discutir, no sobre lo bueno, lo cierto o lo conveniente sino sobre la posibilidad de que lo malo, lo falso o lo inadecuado encuentre acomodo privilegiado. Para ilustrarlo sirve el ejemplo (ya casi clásico) de EEUU donde, pareciera, todos quisieron tener alguna vez un presidente que fuera “un ciudadano corriente” en lugar de el mejor posible.
Saludos
PD: Vaya tocho…
Noviembre 25th, 2009 at 11:17
Tengo muchos puntos que matizar, poco tiempo y menos espacio así que vayamos al meollo cuanto antes.
No todos los liberales (libertarios como nos llama usted), compartimos la idea de la “apropiación originaria”. Hans-Hermann Hoppe en “Sobre el origen de la propiedad privada y la familia” lo relaciona con el surgimiento de una nueva organización social. El aumento demográfico y la ley de rendimientos (el dilema malthusiano) presionaron a las antiguas tribu a buscar soluciones que Hoppe enumera en tres:
a) emigración b) lucha por nuevos terrenos c) nueva organización social basada en la propiedad privada y la familia.
Las dos primeras son soluciones poco útiles porque solucionan el problema únicamente a corto plazo. La tercera es una respuesta más optima, ya que elimina el problema a largo plazo. ¿Cómo? Mediante el control de los medios de producción y la valoración de los ingresos y los costes por un lado, y por otro mediante un control de las relaciones sexuales más restrictivo.
Su definición de libertad es válida, pero muy pobre. Le recomiendo un texto de Murray N. Rothbard titulado “Algunas teorías alternativas sobre la libertad” (disponible en internet al igual que el texto de Hoppe). Comprobará que la libertad no es concebida igual por todos los pensadores de la corriente liberal. John Gray en su ya clásico texto “Liberalismo” (en alianza editorial) defiende que a pesar de unos elementos comunes, el liberalismo es una corriente filosófica muy diversa en cuanto a sus postulados.
Niego la mayor en cuanto dice: “Por eso, una buena teoría filósofica debería tener algo que decir sobre esas cosas que determinan las elecciones- algo que el “liberalismo” no tiene.” Sólo hace falta recordar la idea de la praxeología de Mises o la importancia capital que Hayek concede al estudio de las consecuencias no previstas de la acción, para él tema central del estudio de las ciencias sociales. Léase al respecto “La Acción Humana” de Mises y un breve ensayo de Hayek titulado “Individualismo: el verdadero y el falso”.
En referencia al derecho de los padres a la hora de decidir sobre la educación de sus hijos, deberíamos pensar un poco más las cosas antes de hablar a la ligera. No quisiera tildarle de demagogo, pues no lo es, pero esa parte de la entrada si lo parece. Si los padres poseen la patria potestad y por tanto, son responsables de las acciones de sus hijos hasta la mayoría de edad, ¿no deberían tener también el derecho a decidir sobre la educación de sus retoños?. Usted es licenciado en derecho, seguro que tiene mucho más que decir al respecto que esas líneas escritas.
Los liberales tampoco negamos la influencia de las estructuras sobre el individuo, ni negamos la existencia de éstas. Simplemente defendemos que la decisión última está en el individuo y que por tanto, debería poder actuar con total libertad para tomar las acciones que considere apropiadas. Ahí radica la importancia de la libertad negativa de I. Berlín o la necesidad de la no coacción en términos defendidos por Hayek.
Sobre el determinismo podríamos empezar un debate que no acabase en mucho tiempo. Puedo entender cierto determinismo científico en algunas ciencias naturales como por ejemplo la mecánica clásica newtoniana; sin embargo, la física cuántica nos ha demostrado que el determinismo es una visión demasiado simple ante una realidad compleja como la que nos rodea. En cuanto al determinismo social, poco más puedo añadir yo a la fabulosa crítica que realiza Popper en “La miseria del historicismo”.
Por último sobre la verdad impuesta de las religiones y la verdad rebatida de la ciencia, no puedo más que acordarme de un libro de Thomas S. Khun titulado “La estructura de las revoluciones científicas”, donde muestra magistralmente como muchas veces el paradigma científico actúa como un auténtico dogma religioso.
Saludos.
Noviembre 25th, 2009 at 13:24
“No todos los liberales (libertarios como nos llama usted), compartimos la idea de la “apropiación originaria””
Bueno, esto no es un post sobre todos los liberales, sino sobre lo que creo que es una forma más o menos extendida de liberalismo.
Lo que ofrece hoppe según me cuenta (no va a llamarme de tú verdad?) es una explicación histórica o antropológica que me parece bastante válida. Ahora, esto tiene poco que ver con el valor normativo o con la ausencia total de violencia.
Mi definición de liberalismo es algo que incluye no sólo a los libertarios, sino probablemente a liberales à la americana (como Rawls por ejemplo). Es la visión de liberalismo que está presente en los clásicos y que se ha mantenido más o menos intacta en muchas teorías hasta nuestros días- y que yo sostenía hasta hace relativamente poco. En su momento tenía cierta verosimilitud, pero con lo que hoy sabemos en ciencias sociales y naturales es una visión mística insostenible.
“derecho de los padres a la hora de decidir sobre la educación de sus hijos”
Lo que usted dice es algo moderadamente convincente como razonamiento jurídico positivo. La patria potestad, por otro lado, debe ejercerse en el interés del niño, por eso ha jueces que pueden tutelarlo. Pero obviamente el razonamiento de Albert no es un razonamiento ius positivista y lo único que usted hace es desplazar el problema ¿por qué tienen la patria potestad los padres del niño y no otra gente? ¿a qué edad dejan de tener la patria potestad y se empieza a ser completamente libre?.
Decir que la decisión última pertenece al individuo es, más o menos, lo mismo que negar el determinismo (o las estructuras como usted las llama) o algo vacío de contenido según se interprete. Si lo interpreta como que “la gente decide” es obvio que lo hace y es irrefutable y trivial. Si lo que sugiere es que esa decisión no está determinada por cosas distintas de la propia decisión, es una visión mágica como la que describe luzbel en su post (léalo).
Sobre el tema de la ciencia no voy a entrar; sé que usted es alegremente latouriano y lo lleva muy bien, a mí eso me parece una maravillosa forma de flirtear con el oscurantismo. No vamos a hablar de ello.
Noviembre 25th, 2009 at 13:24
Clap, clap, clap.
En términos generales, lo del “mercado de las ideas” es pura metafísica. Podríamos hacer una analogía con el supuesto mercado de la seguridad. Al final, las ideas que se imponen no son las más verdaderas, sino las que cuentan con seguidores mejor organizados, más gritones, más violentos, las que dan la mezcla adecuada de incentivos y castigos, etc. Ahí están el cristianismo y el islam. Y esto entronca con lo que hablábamos ayer en el blog de Egócrata.
Como dices, las ideas no están flotando en el éter a disposición de cada cual para que las elija a su gusto. Forman parte de complejos culturales y de ideologías -si, en sentido marxiano- más amplias; y aunque una persona independiente, crítica y bien informada pueda hasta cierto punto sustraerse a ello, sostener que todo el mundo, los niños también, está en condiciones de hacerlo y de elegir libre y racionalmente, pertenece al mismo género de ingenuidad que pensar que es viable una sociedad sin ningún tipo de redistribución o con provisión exclusivamente privada de seguridad y justicia. Todo esto por no decir que, sencillamente, hay muchísimas cuestiones sobre las que ni el adulto medio, ni mucho menos un niño, es competente para decidir.
Y luego está, claro, esa visión ahistórica. La educación universal sobre unos mínimos comunes es una precondición del estado-nación y de la democracia. Ya tenemos electorados lo bastante polarizados (en EEUU y en España) y bastante coñazo de “guerra cultural” tal como estamos, para fomentar encima la división o atomización. Ya sé que a estos se la sopla el estado-nación y la democracia, pero los que no creemos en el Milenio somos menos optimistas.
Por lo demás, totalmente de acuerdo en que el centro de la cuestión es si se enseña ciencia -como conocimiento provisional sujeto a continua revisión, “work in progress”- o creencia. La trampa es poner ambas cosas en pie de igualdad, que es el truquito que se han aprendido últimamente los propagas: “la religión laicista”, etc.
Alberto:
La patria potestad no es un absoluto. Uno no puede decidir si escolarizar o no a los hijos, ni si abandonarlos en un bosque o no, si darles de beber leche, absenta o lejía, etc, etc. Entiendo que los padres deben contar con una cierta libertad para elegir un tipo de educación u otro, unos centros u otros, pero siempre dentro de unos programas comunes que, evidentemente, fijará el Estado.
Noviembre 25th, 2009 at 14:59
El tratamiento de usted me sale por defecto cuando estoy en el trabajo. De todas formas, no es la primera vez que debatimos, por lo tanto intentaré tutearle, siempre y cuando se ofenda.
Sobre la patria potestad, no soy licenciado en derecho y mucho menos experto en derecho de familia. Lo único que puedo aportar son conceptos de sociología de la familia. Comprendo que la patria potestad no es un absoluto, que tiene matizes y claro oscuros. Lo que yo quiero resaltar es que para mi no es un salto al vacío o una incongruencia ser liberal y que los padres decidan sobre el futuro educacional de sus hijos. Hayek lo analizaría como un proceso de coacción sobre los infantes. Los niños no pueden decidir libremente, porque de sus actos pueden surgir consecuencias que no van a pagar ellos solos, sino también sus padres debido a la patria potestad. Esa aceptación de una serie de deberes tiene que llevar consigo una serie de derechos. Sociológicamente hablando habría que ver luego si ese estado perfecto se cumple en la realidad, y no es difícil comprobar que no. Ni los padres se imponen de manera dictatorial en la mayoría de los casos, ni los hijos se comportan con una impunidad total.
Sobre la acción humana, posiblemente me haya explicado mal. La decisión final está en el individuo, si, pero muchas veces esta no es tomada con libertad debido a la coacción de las estructuras. Un ejemplo: el pago de impuestos. Mi decisión puede ser no querer pagar impuestos, pero la coacción ejercida por una estructura, el Estado, hace que cambie mi acción y los pagué. La única diferencia entre uno y otro resultado es que el la segunda no soy libre de hacerlo.
Y no voy a pedirte un acto de fe, pero te prometo que para nada comparto la visión de Latour sobre el papel de la ciencia. Para mi la validación científica tiene un componente social, sin duda, pero ello no invalida que sean las teorías científicas más acertadas las que se impongan. La ciencia tiene su valor en la discusión y la refutación. Lo que me preocupa y apasiona, a la vez, es la aplicación de métodos de las ciencias naturales a las ciencias sociales. Porque la mayoría de los métodos que se aplican de unas a las otras, se basan en la matemática diferencial o cálculo infinitesimal. Aplicando funciones que admiten derivada e su integral, para entendernos. Sin embargo, esa matemática de funciones lineales da al traste cuando nos encontramos que los procesos sociales son no lineales.
Saludos y gracias por leer mis respuestas.
Noviembre 25th, 2009 at 16:53
Hola Citoyen, intentaré contestar en mi blog mañana o pasado. Saludos
Noviembre 26th, 2009 at 3:17
En creacionismo y evolución no entraré proque me parece baladí la discusión, pero sobre el origen de la vida (y otras ideas similares) me gustaría hacer un apunte sobre el particular para que quien quiera lo generaliza y extienda a otras facetas.
Teníamos hace décadas, o siglos, la idea de que la vida la había creado una divinidad. Nunca se pudo demostrar tal cosa y, por tanto, esa idea pertenece al mundo mítico y no al científico.
Posteriormente se ha afirmado que la vida se originó mediante la combinación fortuita de elementos químicos en un medio ambiente determinado. Esta idea, curiosamente, tampoco se ha podido demostrar ni reproducir siquieera lejanamente en laboratorio, por lo que entiendo que también, de momento y hasta nuevo aviso, pertenece al mundo mítico.
Si la ciencia está para cambiar mitos viejos por otros nuevos, más acordes a la moda o la sociología política del momento, vamos de cránero.
Y es que a un sacerdote se le pide fe y a un científico rigor.
Que los sacerdotes crean en lo que no pueden demostrar me parece que está en su papel, pero que hagan otro tanto los científicos raya en la impostura.
Noviembre 26th, 2009 at 7:02
Las ideas creacionistas o de diseño inteligente ya han competido en el mercado de ideas y han perdido. La visión liberal ingenua que dice que deben seguir compitiendo en la educación si los padres así lo quieren olvida unas reglas básicas (y liberales) de la convivencia en sociedades modernas y abiertas.
El mercado en el que compiten este tipo de ideas es en el de la ciencia (no sé si esto es metafísica, pero es una manera de hablar que se entiende razonablemente). En las sociedades modernas ya hemos establecido que la educación reglada debe basarse en la ciencia. Este establecimiento es una idea liberal, consensuada y aceptada y, en particular, nos ata de manos cuando algún contenido particular de lo que dice el consenso científico nos parece mal. (En la educación superior hay libertad de cátedra y abundan profesores diciendo cosas ridículas. Éstas se someten a otro mercado, el del prestigio investigador, que en este país esta muy bajo.)
Es decir, tenemos consensuada (liberalmente) una jerarquía de normas. Antes de meter el diseño inteligente en el currículum debe ocurrir una de dos cosas. O bien nos saltamos la norma de que cedemos la decisión sobre el contenido curricular de las materias a los expertos o bien el diseño inteligente se gana el respeto de los expertos (los científicos). Sin eso nos saltamos nuestro liberal compromiso, contrato social, constitución o como se quiera llamar.
Fuera del compromiso sobre los contenidos curriculares, cada familia llevará a sus retoños a la catequesis o adonde quiera (esto es imposible de evitar). En España, por razones que no se siguen de la constitución, sino de tradiciones absurdas y tratados con países extranjeros, se permite la catequesis en la escuela. Por lo menos no es computable en el currículum.
Puede suceder que los estultos sean mayoría o suficientemente influyentes para conseguir romper ese pacto al que aludía, pero eso no será llamado liberal por los liberales.
Noviembre 26th, 2009 at 17:47
Liberalismo, creacionismo y educación (réplica a Citoyen)…
Citoyen responde a mi entrada sobre la enseñanza del creacionismo (que es una réplica a este otro post de Eduardo Robredo). Sus comentarios trascienden el tema concreto de la libertad de elegir en el ámbito educativo y merecen varias aclaraciones y …
Noviembre 26th, 2009 at 18:29
“En las sociedades modernas ya hemos establecido que la educación reglada debe basarse en la ciencia. Este establecimiento es una idea liberal, consensuada y aceptada”
Sí, José Luis, pero no pierdas de vista que lo que se difunde como liberalismo en la red es sobre todo un calco de las ideas libertarias americanas, que a menudo tiene muy poquito que ver con la tradición liberal europea y española. Según esta tradición, el proyecto de estado laico, con una educación universal basada en la ilustración y la ciencia es un programa propiamente liberal, como dices. Pero ese otro liberalismo no se reconoce en el programa ilustrado. De hecho, ni siquiera es propiamente una tradición política, sino en una especie de escuela interpretativa ahistórica, como el psicoanálisis o la deconstrucción.
Noviembre 26th, 2009 at 18:41
” Por una acrobacia intelectual para mí incomprensible, los liberales en España- y por lo visto también por ahí fuera- defienden el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos. Digo incomprensible porque me parece igual de arbitrario desde el punto de vista liberal que lo elija el Estado, los padres o el fontanero de la casa- al fin y al cabo el que debería elegir es el niño, ¿qué fue de la ética de la no agresión?.”
Es muy sencillo de entender:
1. Cojamos a John Locke (celebérrimo liberal): “…la propiedad, la vida, la libertad y el derecho a la felicidad son derechos naturales de los hombres, anteriores a la constitución de la sociedad…”
2. No creo que sea necesario demostrar que no hay mayor felicidad para unos padres que ver crecer, progresar y establecerse a sus hijos. No sólo eso entre unos y otros se crean fuertes vínculos que obligan a los padres para con sus hijos (y viceversa).
Por lo tanto es fácil deducir, juntando 1 y 2, que los liberales consideren a los padres con el derecho de decidir lo que creen lo mejor para sus hijos hasta que estos tengan capacidad suficiente para hacerlo por ellos mismos. Eso, incluye, por supuesto, el derecho a educarlos como mejor les parezca.
Y no por casualidad, nuestra Constitución recoge toda esta tradición legal en su artículo 27.3. “Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”.
Saludos
Noviembre 26th, 2009 at 18:51
Esto es muy fácil de solucionar si se propone una solución liberal:
Cheque escolar y que cada uno de a sus hijos la educación que mejor se adapte a sus convicciones: El que quiera que vaya por la vida sabiendo la concepción creacionista, pues que sólo vea esa; el que quiera que sólo la Darwiniana, pues la darwiniana; y el que quiera que vea las dos, pues las dos.
Y de paso solucionamos el problema de la religión en los colegios públicos. Primero porque no habría colegios públicos y después porque nadie daría una formación que no quisiese.
Saludos
Noviembre 27th, 2009 at 20:14
El concepto de la patria potestad entiendo que debería ser discutido socialmente, no para rechazarlo si no para evitar que se aplique de manera absoluta en todos los casos.
La filosofía de la sociedad actual parece considerar que los padres son los “dueños” y tienen el derecho de decidir por los hijos en prácticamente todas las situaciones. Frases tales como “Los padres tienen el derecho de elegir la educación de sus hijos” pueden ser interpretadas con un extremismo sectario, y creo que deberiamos discutir este punto.
Porque sí, los padres tienen derecho para educar a sus hijos como quieran pero, ¿Hasta que punto? ¿Hasta el punto de que el estado tenga que ceder ante valores marginales y muy minoritarios? Porque eso es lo que parece que se pretende.
Hay mucho que discutir en este punto, pero eso de que el padre sea “dueño” del hijo es algo que debemos evitar, siempre sin caer en el estado dogmatizador, por supuesto.
Un saludo.
Noviembre 28th, 2009 at 18:55
J:
Desgraciadamente, es cierto que en España se están apropiando de la palabra liberal unos que de liberales tienen muy poco, pero esa es otra cuestión. Si planteamos si desde el punto de vista de que “cada uno puede hacer lo que le de la gana” ocurre que “cada uno puede hacer lo que le de la gana”, pues evidentemente podrá.
Pero entendía que la cuestión era si, en una democracia liberal (o que siempre se ha entendido por ello) y una sociedad abierta se sigue que ideas anti-científicas se incluyan en el currículum escolar. Y la jerarquía de leyes y los acuerdos establecidos en este tipo de sociedad lo impiden.
Pedro:
La razón por la que los menores no son responsables de sí mismo no es que sean propiedad de los padres, sino que deben ser defendidos de malas decisiones. Las preferencias relevantes no son las del niño de 3 años, sino las de la persona mayor de edad que será ese niño y que preferirá haberse educado en lugar de pasarse el día viendo la tele. Se hacen excepciones a medida que se acerca el menor a la mayoría de edad, por ejemplo en decisiones sobre el consentimiento para mantener relaciones sexuales, para casarse o para aprobar decisiones médicas o la custodia en caso se separación de los padres.
El que sean los padres los que decidan por el menor obedece a que es la mejor alternativa en la mayoría de los casos (naturaleza humana incluida), pero si los padres toman malas decisiones sobre los hijos, la sociedad puede obligar a otra toma de decisiones e, incluso, retirar la custodia. En el caso de la educación, la sociedad ya ha decidido que el currículum escolar esté en manos de expertos. Fuera de la escuela, la situación es mucho más laxa.
Noviembre 30th, 2009 at 12:53
Estimado Pedro:
Por supuesto que los padres pueden caer en el extremismo sectario. ¿Pero quién te ha dicho a ti que los que mandan no caen en los mismos vicios? De hecho el liberalismo surge como una reacción contra el poder arbitrario del Estado, de decisiones tomadas sectariamente.
Y te pongo un ejemplo que seguro te va chirriar, una educación sexual donde a los niños no se les enseña a controlar sus instintos no es educación. Pues bien, la sociedad actual está tan acomplejada que no hay profesor que se atreva a dar algo que sea remotamente parecido a educación moral.
Si eso no es caer en el “extremismo sectario”, que baje Dios y lo vea.
Saludos