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El Coliseo

Aron sobre Marx II

Tomemos ahora la noción de ideología. Encontramos en un buen número d textos sobre la ideología en las obras de juventud de Marx, pero sería muy difícil construir una teoría global de la ideología usando sus textos de madurez. Porque en los textos de juventud hay una concepción de ideología según la cuál ésta es próxima a la ilusión o a la mistificación. Es la teoría de la ideas falsas, de las ideas del adversario: la representación del mundo en la que está atrapado aquél que no ve la realidad tal como la ve Marx.

Existe una concepción, por decirlo así, englobante de la ideología, según la cuál todas las construcciones intelectuales -filosofía, arte, literatura- son ideologías. Pero esta segunda concepción de la ideología asume implícitamente que haya una forma de pensar, basada en la praxis, de tipo no ideológico y Marx nunca ha elaborado lo que sería un arte, una literatura o una filosofia que fueran no ideológicas si suponemos que cualquier elaboración intelectual separada de la praxis económica o industrial es una ideología. En otras palabras, no encontraremos una teoría elaborada del materialismo o de la ideología bajo la pluma de Marx. [...]

En otras palabras, sobre todos los puntos esenciales del pensamiento marxista no existe una elaboración sistemática, lo que crea, para el historiador, una dificultad y un encanto. Dificultad porque si el historiados quiere decir “esto es lo que pensaba Marx”, nunca está totalmente seguro de tener razón. Encanto porque no hay ninguna razón por la que la discusión sobre lo que realmente pensó Marx se acabe en ningún momento dado que para ello su pensamiento debería haber sido verificable en términos no equívocos.

Sin embargo, ese encanto y esa dificultad constituyen, en lo que concierne a la eficacia de la doctrina, una ventaja incomparable. Ya que la doctrina que he intentado seguir desde el principio tiene una virtud, no única, pero raramente obtenida hasta ese punto, y es que puede ser explicada de forma fiel en cinco minutos, cinco horas, cinco años o medio siglo. Se presta a la simplificación del resumen de media hora, lo que permite eventualmente al que no conoce nada sobre la historia del Marxismo escuchar con ironía al que ha consagrado su vida a estudiarlo porque sabe por adelantado todo lo que hay que saber.Esto permite también a los que tienen el gusto del investigador consagrar su vida a intentar saber lo que Marx quiso decir y de desembocar en una confesión de medio ignorancia.

Creo que no existe ninguna doctrina que sea tan grandiosa en lo equívoco, tan equívoca en la grandeza. Es por ello que le he consagrado un buen número de horas sin haber querido ir hasta el final.

Le marxisme de Marx, Raymond Aron, pg 521-2

Terminé ayer el libro. Es realmente fantástico. Me gusta de este párrafo lo que dice sobre la eficacia. Durante una parte importante del siglo XX, los textos de Marx era una verdad de Estado en una parte importante del planeta. Hoy todavía, el espectro estético Marxista empapa el discurso de la izquierda. En ambos casos, apoyarse en Marx, o mejor dicho, formular las conclusiones en lenguaje marxista, es o era un activo decisivo, igual que la Biblia.

Pero a diferencia de la Biblia, la obra de Marx está escrita por un sólo hombre. En la primera parte, Aron dice que Marx es en cierta forma el hombre de un solo libro, como Proust; sus ideas cambiaron y sus obras de acumulan y se apilan, como si cada vez estuviera reescribiendo el mismo libro; en las obras de juventud el concepto de alienación domina, la influencia de Hegel es fuerte. En las obras de madurez, Marx es el último economista clásico y se permite ironizar sobre el concepto de alienación. Por último, una buena parte de sus obras son polémicas o propagandísticas, no teóricas. La complejidad de la obra de Marx hace que siempre sea posible reconstruir su pensamiento adaptado a los objetivos que uno quiere justificar porque la doctrina es equívoca y se presta a esas reconstrucciones. Eso la hace eficaz, moldeable, lista para el uso en la movilización política. Es ese espíritu de revuelta contra no está muy claro qué, lo que la hace eficaz. Nada de todo esto habría pasado si Marx fuera matemático en lugar de filósofo hegeliano

13 Responses to “Aron sobre Marx II”

  1. J Says:

    Ya lo dijo Kolakowski, “My correct views on everything”.

    Hablando de lo cual, el hecho de que pueda “ser explicada de forma fiel en cinco minutos, cinco horas, cinco años o medio siglo” permite que hablemos de ella a partir del libro de Aron (800 pp., que ya es) en lugar de chuparte los tres tomos de “Corrientes principales del marxismo”, que deben de andar por el doble.

    Por cierto, Kolakowski cascó esté verano y no nos enteramos. Qué raro que no saliera en La 2 noticias.

  2. Citoyen Says:

    oh sabio J, tú te los has leído los dos? cuéntame qué te pareció/eron. A mí el de Aron me ha parecido fantástico, por lo claro sobre todo en comparación con otros.

  3. J Says:

    No, no, a Kolakowski no lo he leído. Tu pregunta revela que no has entendido los arcanos del marxismo, joven padawan: “cinco minutos, cinco horas, cinco años o medio siglo”. Yo sigo tirando con los apuntes de COU :) .

  4. Citoyen Says:

    también podría revelar mi opinión de ti ;)

  5. Pablo Says:

    Siempre mejor Kolakowski que Althusser, que por lo visto (no los he leido) recibe de lo lindo en los tomos del polaco. Quizás porque Kolakowski era mas de las primeras obras, mientras que para Althusser todavia no se habría dado el “corte epistemológico”, con lo cual como si fueran de cualquier otro.

    Ademas Althusser creia que en el único lugar en que Marx fue hegeliano fueron los “Manuscritos”.

    Por cierto J, recuerdo estar en pleno curso (monográfico) de Albiac sobre Althusser cuando leí la cita de Sebreli sobre este último que sacaste en tu blog. Por supuesto no la mencioné en clase.

  6. Santi Benítez Says:

    Hombre, lo del “espíritu de revuelta contra no está muy claro qué“, ha tenido su gracia.

    No seré yo quien defienda el marxismo a estas alturas de la película, porque, como doctrina hecha en medio de la revolución industrial, tiene poco que aportar en los tiempos que corren, pero eso no niega la máxima de que si el marxismo no hubiera visto la luz, hoy día no tendríamos ni sanidad, ni educación pública, ni límite de jornada laboral de 8 horas - aunque esto cada vez se lo pasan más por el forro de los humildes-, ni vacaciones, etc, etc. Habrá quien alegue que eso es gracias a la lucha sindical, pero es que la organización de los trabajadores es la consecuencia directa e irremediable de ese marxismo decimonónico del que usted ha dicho eso de “espíritu de revuelta contra no está muy claro qué“… que ya digo, tiene su gracia, pero no deja de ser una aseveración de lo más descalabazada.

    Pena de frase final, con lo bien que iba.

    Ôo-~

  7. Citoyen Says:

    Bueno, la socialdemocracia nace como oposición a la doctrina revolucionaria, basada en la idea de que “todavía no es el momento de llegar al socialismo”. El problema es que aunque Marx criticó mucho el capitalismo, no hay ningún sitio dónde diga con precisión cuál es la alternativa o cuál debe ser el movimiento concreto. A eso me refiero que no está muy claro contra qué. El “capitalismo” es una noción esquiva y discutible, sobre todo una vez que uno se deshace de la teoría laboral del valor, a la que marx atribuye un sin fin de males, en comparación con una alternativa que no está clara. El problema es que la indignación que produce la lectura no tiene un límite; Marx carga contra una serie de problemas que no son propios del “capitalismo” -porque para ser criticable, el capitalismo debería definirse por oposición a otra cosa- son propios de una sociedad compleja, pero la indignación que produce leerle está ahí. A eso me refiero.

  8. Santi Benítez Says:

    Me da la impresión de que confunde usted el capitalismo con mercado. Mientras que el capitalismo es la definición absoluta de un mercado sin regulación, cuyo máximo exponente es el neoliberalismo, palabro mal traído, pero que ahí está, y padre del mal parido anarcocapitalismo - conjunción de ¿ideas? que no hay por donde cogerlas, al igual que lo de ser de izquierdas y nacionalista-, mercado no es otra cosa que el intercambio de mercancías. Mientras que el capitalismo define unas relaciones determinadas dentro de ese mercado, relaciones que, en el caso del neoliberalismo, se definen como las que se producen entre quien compra y quien vende, siempre desde el punto de vista de quien explota y del explotado, teniendo en cuenta que quien compra debe hacerlo en la situación más ventajosa, incluso forzando la ventaja, echando mano de lo que sea, desde la presión política - lo hemos estado viendo a lo largo de todo el siglo XX y lo estamos viendo ahora mismo-, a la presión económica - deslocalización, creación de necesidades ficticias de reforma del mercado laboral en según que países en detrimento de los derechos de los trabajadores para ventaja de empresas y grupos económicos muy determinados, etc, etc-.

    Una cosa es el capitalismo y otra el mercado. Mientras que uno quiere definir una serie de axiomas de relaciones determinadas en el mercado, el otro es el campo de batalla de dichas relaciones. El mercado no es malo persé, es más, es necesario, y quien diga lo contrario miente como un bellaco. El marxismo contrapone el estrangulamiento del mercado frente al capitalismo, cuyo axioma es la desregulación absoluta del mercado (el mercado se regula a si mismo, burrada donde las haya). Tanto uno como el otro, bajo mi punto de vista, parten de axiomas incorrectos. En el caso del capitalismo lo vimos en la crisis del 29, en la del crudo de los años 70 y lo estamos viendo ahora mismo por una crisis provocada, en gran medida, por dichos axiomas. En el caso del marxismo lo hemos visto en la imposibilidad de la sostenibilidad de un mercado estrangulado.

    ¿El capitalismo es criticable? Por supuesto, y no porque exista algo en oposición al mismo, es criticable por la misma naturaleza de sus axiomas. ¿El marxismo nace en oposición al capitalismo? No, nace en contraposición a la explotación de los trabajadores que corresponde al momento histórico en cual es formulado - a no ser que estemos diciendo que la explotación de los trabajadores es la base del capitalismo ¿Estamos diciendo eso?-. El marxismo habla de la dictadura del proletariado, y para poder subsistir precisa de la absoluta regulación del mercado, que conlleva, nos guste o no nos guste, e imagino que a los marxistas no les gustará que lo diga, la subyugación de la libertad del individuo al supuesto bien colectivo.

    Aunque he de decir que Marx no iba desencaminado en algo: el capital debe estar al servicio del ser humano, no a la contraria, que bien se podría traducir por “el mercado debe estar al servicio del ser humano, no a la inversa”. Estas dos aseveraciones son las que ponen los cojones de corbata a los neoliberales, y también son las que los marxistas exhiben para decir que el marxismo no ha muerto. Sin embargo, Marx jamás puso eso por escrito, es más, no creo siquiera que se lo planteara. Creo que, a su pesar, eso se desprende del conjunto de su doctrinario y, repito, bajo mi punto de vista, lo único con valor real aprovechable en los tiempos que corren por extrapolable.

    Dice usted algo que me ha dejado de piedra. Marx carga contra una serie de problemas que no son propios del “capitalismo”. Y digo que me ha dejado de piedra porque imagino que no estará diciendo que esos males sean propios del mercado, porque eso no es cierto y además se puede demostrar.

    Ôo-~

  9. Santi Benítez Says:

    Se me olvidó pedirle perdón por la longitud, y también negar la mayor en cuanto a esta frase del texto que expone: “(…) no encontraremos una teoría elaborada del materialismo o de la ideología bajo la pluma de Marx (…)”

    No sé que pensará usted, pero si el materialismo histórico no es una teoría elaborada… apague la luz y vámonos - otro tema diferente es que se pueda o no se pueda estar de acuerdo con dicha teoría, pero que es elaborada, lo es de todas, todas-.

    Ôo-~

  10. Pedro Says:

    Hola,

    Sí que creo que es cierto que la doctrina de Marx (de la que no soy un experto) no deja muy claro cual es la aplicación real que debe tener la crítica al capitalismo y a la explotación obrera. Eso ha llevado a que aquellos que se han autodenominado marxistas hayan creado políticas y sociedades totalmente dispares entre sí.

    No obstante, estoy esencialmente de acuerdo con lo que expone Santi Benítez.

  11. Alberto Fernández Says:

    [...] R. Aron, terminamos la misma hablando de la diferenciación que realiza entre el espíritu reformista y el espíritu revolucionario. Sigamos pues.

    La diferencia entre ambos espíritus se debe a que el reformista es consciente en todo momento de que el progreso, el auténtico y verdadero progreso, tiene tres características fundamentales: a) es contingente porque depende en todo momento del individuo y su acción; b) parcial porque los objetivos se consiguen uno a uno, paso a paso; c) e imperfecto, porque la realidad contiene en su seno el error, la frustación.

    Asi el reformista es prosaico, es decir, comedido, cauto, precavido y tiene en todo momento en cuenta las consecuencias de su acción. Frente a esa prosa, el espíritu revolucionaro es poético, es envalentonado, incauto, como un torrente sin contro y medida al que nada ni nadie preocupa para alcanzar su meta o metas. De ahí la crítica y el rechazo de R. Aron al comunismo: “El comunismo es una versión degradada del mensaje occidental. Retiene su ambición de conquistar la naturaleza humana y mejorar el destino de los humildes pero sacrifica lo que fue y que tiene que seguir siendo el corazón mismo de la aventura humana: la libertad de investigación, la libertad de controversia, la libertad de crítica, y el voto.”

    Bajo la óptica de Aron, la poética del comunismo se vuelve una poética inhumana, en una poesía de lo absoluto donde la emancipación no es ya que desaparezca, sino que se vuelve “indistinguible de la omnipotencia del estado.” La voluntad individual se diluye frente al abrazo “omni-presente” pero al fin y al cabo, “omni-futuro” del Estado totalitario.

    Este futuro que profetizan una y otra vez los espíritus revolucionarios, y que en el marxismo está claramente presente, tiene además un nuevo elemento esencial: la irrefutabilidad. Y como no existe la posibilidad de contrastación, el marxismo se vuelve en opio de los intelectuales. Por lo tanto, dice nuestro protagonista, cuando Merlau-Ponty argumenta “que el proletariado es la única forma de aúténtica inter-subjetividad” o que “el marxismo no es una filosofía de la historia, es la filosofía de la historia, y rehusar aceptarlo es cancelar nuestra razón histórica.” No hay posibilidad para refutar esas tesis, ya que la refutación es imposible, sólo queda una “desintoxicación.”

    Más:

    http://reflexionesparaperdereltiempo.blogspot.com/search/label/Raymond%20Aron

  12. Club Lorem Ipsum :: La Ley de la Gravedad » Archivo » Diez libros para empezar el año Says:

    [...] Le Marxisme de Marx- Raymond Aron: El principal inconveniente del libro es que está en francés, lo cuál es problemático si no lo habláis. El resto, es que es fantástico, honestamente. Es una exposición clara, sistemática del pensamiento de Marx y sobre todo de su evolución y de mostrar que es un pensamiento que se presta a muchas interpretaciones, todas ellas más o menos respetables y otras que no son interpretaciones sino ideas dentro del marco marxista. Aquí uno de los posts sobre el tema. [...]

  13. Club Lorem Ipsum :: La Ley de la Gravedad » Archivo » La engreída poca monta de la izquierda reaccionaria Says:

    [...] me comentaba J el otro día por facebook, autores como Marx o Lenin, al menos, tenían una visión relativamente pragmática de la política; entendían [...]

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