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Análisis y ensayo en ciencias sociales

He pasado la última semana y algo leyendo el libro de Raymond Aron “Le marxisme de Marx”. La verdad es que leerlo ha sido una forma de escapar dentro de la medida de lo posible de mi nueva vida de economista sacando condiciones de primer orden a diario y pensado en términos de optimización. Lo digo por el estilo. No es que Aron escriba mal; al contrario, es que desde que dejé de estudiar derecho- sobre todo como se estudia en España- se me había olvidado en qué consiste esa actividad profunda que se llama “exégesis”.

Sobre todo, me ha hecho recordar algo que ya intuía cuando empecé a leer a los marxistas analíticos; una parte importante de las ideas de Marx -y concretamente toda la parte impregnada por la filosofía hegeliana y la teoría laboral del valor- era errónea y otra parte, no era errónea y era, incluso, muy interesante, pero la importancia que parece tener cuando uno la analiza de forma fría es mucho menor que la que le otorgaba Marx.

Todo esto me ha recordado cuando, a raíz de empezar a leer a Kantor y a egócrata empecé a pensar como un economista y a interesarme por la filosofía analítica. Cuando leo las obras en ciencias sociales “blandas” mi impresión es de frustración profunda. Os hablo de un campo que conozco algo mejor; las relaciones internacionales. Las relaciones internacionales no han tenido autonomía como campo de estudio hasta hace relativamente poco, y aún hoy se suelen ver como una rama de la historia mucho más que como una disciplina científica. Los esfuerzos de sistematización (realistas, liberales, constructivistas, etc,…) no cuentan realmente con un instrumental analítico sistemático, propio de una disciplina científica. De hecho, las controversias en relaciones internacionales, llegan a rallar lo absurdo. Por ejemplo, los autores realistas sostienen que, como el sistema internacional es anárquico y los estados luchan de forma permanente por la supervivencia, la forma en que se comporten de forma interna es totalmente irrelevante para su comportamiento en la arena internacional. Este es un postulado que es sostenido de forma “absoluta”. Sin embargo, cualquiera que tenga una vaga idea de como funcionan los mecanismos de decisión sabe que este efecto NO puede ser total. Esto es algo relativamente difícil de argumentar cuando uno no usa un modelo dónde explique qué hace exactamente cada cuál, por qué y como interactúan y este (el estatocentrismo) es uno de los “grandes debates” de las relaciones internacionales. Cuando las discusiones se mantienen en el plano abstracto, las soluciones siempre son extremas- y a menudo absurdas.

Przeworski decía en una entrevista que las matemáticas son “una herramienta para el estúpido”. Cuando uno se ve forzado a especificar todas las ideas y el mecanismo está relativamente claro, es más difícil verse atrapado en los juegos de palabras de los que hablaba Wittgenstein. ¿Qué significa que la realidad es contradictoria y por eso tiene que cambiar mediante una revolución hasta que deje de serlo, como decía Marx? No está muy claro. En el libro de Aron, explica que es algo controvertido y que nadie lo sabe; sin embargo, a nivel estríctamente filosófico, eso parece tener sentido. Emplear un método analítico- no necesariamente matemático- en cambio, permite diseccionar lo que uno está diciendo y examinar su alcance. Otro ejemplo; dos de los libros más importantes del siglo XX son probablemente la Theory of games and economic Behaviour de Von Neuman y Morgenstern y la Teoría General de Keynes. El primero es un libro esencialmente matemático y el segundo básicamente literario. El resultado de esto es que los historiadores de la economía todavía debaten sobre lo que Keynes realmente quería decir; sobre la base de Von Neuman y Morgenstern se ha construido un sólido cuerpo de instrumentos; no ha habido intentos de “refutación” porque los supuestos estaban claros y eran precisos.

La claridad es algo que expulsa la discusiones inútiles, debidas a malentendidos, pero también expulsa las discusiones de corte ideológico. Una parte importante de las argumentaciones en ciencias sociales está construida sobre retórica y narrativas que terminan en última instancia en discusiones sobre la naturaleza humana o sobre los prejuicios de cada cuál. Tengo entendido que las polémicas entre Américo Castro y Sanchez Albornoz sobre desde cuando existía España degeneraron en “sé de buena tinta que Américo Castro es judío”. Mis discusiones con mi profe de sociología/globalización recurrían constantemente por su parte a sugerir (falazmente) que mi concepción de la naturaleza humana era que los hombres eran egoistas por naturaleza.

Cuando pienso en todas estas discusiones, tengo la impresión de que en la historia de las ciencias sociales y la filosofía existe un sin fin de autores que reinventan constantemente la rueda y que cometen una y otra vez los mismos errores. Uno tiene la sensación de que no existe progreso científico propiamente dicho; los temas se repiten y las soluciones fallidas vuelven bajo formas nuevas. No existe una “ciencia normal” a lo largo de la cual se pueda progresar; no hay una acumulación de conocimiento como existe en biología o en física; el género cultivado es el “ensayo” basado en la originalidad de las tésis y las intuiciones históricas, pero no en una metodología que permita encuadrar las ideas en un contexto más amplio ni tampoco un método estandarizado para comprobar las ideas. Este progreso sí existe y si es posible en economía matemática; para plantear un problema, uno plantea un modelo nuevo o modifica los supuestos de uno existente. El lugar de la innovación dentro del campo está claro; su conexión también lo está; es posible construir sobre ellos y explicarlos en clase, hacer ejercicios -no exégesis- para enseñar a la gente a usarlos.

6 Responses to “Análisis y ensayo en ciencias sociales”

  1. Roger Says:

    Muy buen artículo, como de costumbre. Vale la pena decir que no todas las ciencias sociales son iguales; hay gente (incluso sociólogos) haciendo estudios muy hardcore con estadística dura y mates y modelos que harían al economista más tozudo llorar desconsoladamente.

    A veces en exceso, por cierto (sin teoría, las mates no sirven de nada), pero las ciencias sociales fuera de la economía no son un erial uniforme. Y hay mucha teoría económica horrenda - los modelos de expectativas racionales tienen que morir todos.

  2. Citoyen Says:

    Sí, el abuso de las mates es la otra cara de la moneda; pero incluso entonces uno tiene claro lo que se está intentando decir. Quiero decir, a mí no me gusta la tiranía de los nuevos clásicos; pero creo que al menos sus errores están claros.

    Sí, ya sé que hay mucha sociología y ciencia política cuantitativa, por eso intento evitar hablar de “economía” y suelo hablar de “ciencia social cuantitativa” en el artículo o “ciencia social dura” o “analítica”, etc… :) aunque se me ve la vena imperialista :P

  3. Alberto Garzón Says:

    Hola Citoyen,

    Tienes montada una cruzada interesante contra algo que no queda muy claro qué es. Y lo digo porque yo también me opongo tajantemente ante la falta de rigor que tienen muchos artículos (otra cosa es lo que se escribe en blogs, evidentemente) donde no hay una construcción lógica del argumento y donde el contraste brilla por su ausencia, por no hablar de los datos. Ahora bien, no creo como tú que lo literario (en oposición a “lo matemático”) sea necesariamente una construcción carente de rigor.

    Tienes razón en cuanto a lo de progresión de la ciencia a partir de las discusiones y la sensación de estancamiento permanente. No en vano, el referente que puede suponer un modelo matemático es sin duda inigualable. La cuestión no es esa, que está bien clara, sino si las ciencias sociales son susceptibles de ser modelizadas. Tú crees que sí; yo creo que sólo en parte.

    Creo que entiendo perfectamente tu razonamiento e imagino que no te contentas con eso de “sólo en parte”. No espero tampoco convencerte, ¿verdad? Lo que pasa es que como amigo pienso que debería decirte lo que opino.

    Si fuéramos autómatas, sencillos mecanismos perfectamente predecibles y racionales, sin duda la ciencia económica sería una ciencia dura. Seguro que avanzaríamos igual que otras ciencias exactas, contrastando y aceptando o rechazando teorías anteriores. Pero como no lo somos, las cosas cambian.

    Lo que pasa es que en parte sí somos predecibles. Tenemos una “estructura institucional” que se compone de valores y creencias que nos hacen actuar un poco automáticamente, y un científico social puede estimar cómo se comportará el individuo. Si los valores instaurados y dominantes en España son el fraude masivo (supongamos), esperaremos que una subida de impuestos sea un incentivo a defraudar más; si hablamos de valores diferentes como en los países nórdicos, la conclusión será distinta. Todo depende, y tú bien lo dices, de los supuestos de comportamiento de los agentes.

    Pero me da la sensación de que tú crees que los supuestos son universales y que, en todo caso, aún no los hemos encontrado. O que somos tan cabezotas que no queremos aceptar los “verdaderos supuestos”. No es tan sencillo como eso.

    En macroeconomía, por ejemplo, la curva de oferta ¿qué pendiente tiene? Para un neoclásico es claramente positiva: a mayor salario real, mayor oferta de trabajo; Para un keynesiano es vertical y para un poskeynesiano puede ser incluso negativa. Y las tres posibilidades pueden darse en una misma sociedad. A partir de ahí se construye el resto del modelo mediante las matemáticas. Pero claro, con supuestos distintos, resultados distintos. Tú y yo podemos creer que es más realista un supuesto que otro, pero lo que desde luego no podremos decir es que sin duda “ese es el supuesto verdadero”.

    Por lo tanto, es absolutamente imposible llegar a un acuerdo entre los científicos sociales; y sólo se puede “avanzar” (en el sentido de las ciencias exactas) cerrando los ojos ante lo que dicen los demás.

    Yo creo que los modelos son válidos si representan la realidad, y esos mismos serán incorrectos en otras situaciones o momentos históricos (un modelo del feudalismo no es válido para el capitalismo; un modelo para américa latina no es válido para europa). Creo en las matemáticas, pero como instrumentos para aclarar los razonamientos; y creo en los datos, pero como constraste de razonamientos. Y siempre teniendo presente sus limitaciones.

    En micro me temo que aún hay más divergencias. Porque si tu profesor te decía eso intuyo que es porque piensas que los comportamientos humanos pueden abstraerse a una determinada y única lógica: quizás el egoismo (de lo que derivas tu creencia siempre repetida en los incentivos).

    Creo, en definitiva, que tienes un optimismo exagerado con respecto a la ciencia económica y a la modelización matemática. Pero creo que surge más como oposición a lo que ambos rechazamos, esto es, el simple relato abstracto y desarraigado de la realidad, que como valoración sensata de las posibilidades del método de análisis basado exclusivamente en las matemáticas y en la traducción “perfecta” que éstas hacen de la realidad.

  4. Citoyen Says:

    “Tú crees que sí; yo creo que sólo en parte.”
    “Pero me da la sensación de que tú crees que los supuestos son universales y que, en todo caso, aún no los hemos encontrado. O que somos tan cabezotas que no queremos aceptar los “verdaderos supuestos”.”

    No, yo creo que en TODAS las explicaciones hay un modelo, lo que pasa es que muchas veces el modelo está implícito; formular las cosas de forma analítica (no necesariamente matemática) en lugar de retórica es una forma de que ese modelo esté claro y sea fácil de refutar. Si tú dices que algo ocurre por esto, estás describiendo un patrón causal, ensamblando causas y eso es un “modelo”. Yo creo que la realidad es compleja y es difícil, bla bla bla, coincido contigo, y lo que podemos hacer es muy pequeño; pero eso es “mejor que nada” y desde luego mejor que cuando uno describe procesos cuyas causas son imposibles de averiguar.

    Tampoco creo que los supuestos sean universales, las instituciones varían de un sitio a otro, incluso de una situación a otra, las normas sociales son importantes, las leyes son distintas, la cultura influye, todo eso es algo importante que se puede modelizar; pero creo que la ESTRUCTURA de los modelos es muy común, pero es una necesidad de la explicación lógica y del progreso científico más que de la realidad y también es una forma de poner en acento sobre lo que distintas situaciones tienen en común y en que difieren. Para entender lo que está ocurriendo, necesitas comparar, y comparar supone tener cosas en común y cosas que divergen. Decir que el mercado de minifaldas es un mercado (http://www.lorem-ipsum.es/blogs/laleydelagravedad/2009/11/the-case-for-subsidizing-mini-skirts-a-tale-on-the-coase-theorem-social-norms-and-ethical-preferences.html) es un ejercicio interesante porque te demuestra que tiene en común la forma de vestir con la compra de patatas y en qué difiere y por qué al meter un supuesto cambia otra cosa.

    El egoismo no es un supuesto de la ciencia económica; la maximización de la utilidad sí lo es, pero en la función de utilidad puedes meter el altruismo perfectamente; eso no es un problema.

    “Tú y yo podemos creer que es más realista un supuesto que otro, pero lo que desde luego no podremos decir es que sin duda “ese es el supuesto verdadero”.

    Por lo tanto, es absolutamente imposible llegar a un acuerdo entre los científicos sociales; y sólo se puede “avanzar” (en el sentido de las ciencias exactas) cerrando los ojos ante lo que dicen los demás.”

    No, se puede avanzar haciendo estimaciones y viendo qué supuesto tiene más sentido. las estimaciones son imperfectas, cierto, y al final siempre queda un margen de apreciación, pero es más reducido que el que resulta de llamar a los prejuicios “los mercados son perfectos” “el capitalismo necesita que sea así para subsistir”.

  5. Club Lorem Ipsum :: La Ley de la Gravedad » Archivo » Aron sobre Marx II Says:

    [...] Pero a diferencia de la Biblia, la obra de Marx está escrita por un sólo hombre. En la primera parte, Aron dice que Marx es en cierta forma el hombre de un solo libro, como Proust; sus ideas cambiaron y sus obras de acumulan y se apilan, como si cada vez estuviera reescribiendo el mismo libro; en las obras de juventud el concepto de alienación domina, la influencia de Hegel es fuerte. En las obras de madurez, Marx es el último economista clásico y se permite ironizar sobre el concepto de alienación. Por último, una buena parte de sus obras son polémicas o propagandísticas, no teóricas. La complejidad de la obra de Marx hace que siempre sea posible reconstruir su pensamiento adaptado a los objetivos que uno quiere justificar porque la doctrina es equívoca y se presta a esas reconstrucciones. Eso la hace eficaz, moldeable, lista para el uso en la movilización política. Es ese espíritu de revuelta contra no está muy claro qué, lo que la hace eficaz. Nada de todo esto habría pasado si Marx fuera matemático en lugar de filósofo hegeliano [...]

  6. Club Lorem Ipsum :: Materias Grises » Archivo » Procedimientos y reformas Says:

    [...] apasionante, porque es un sitio abonado para hacer grandes declaraciones de principios y constantes vueltas y revueltas fantafilosóficas sin respuesta evidente (o relevante) en el que todos pueden participar, pero su efecto real en el PIB será entre [...]

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