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Archive for Noviembre 25th, 2009

El liberalismo y el respeto del creacionismo

Miércoles, Noviembre 25th, 2009

Discuten en el blog de Esplugas sobre el problema de enseñar el creacionismo o si los creacionistas deben tener derecho a educar a sus hijos según les parezca. El argumento de Esplugas es previsiblemente que sí y que la única forma legítima de conseguir difundir la visión científica del mundo es la de “persuadir” a los que están enfrente de que tu punto de vista es el correcto. Iba a contestar allí, pero como el blog está un poco trista vamos a hacerlo aquí.

En primer lugar, Albert sugiere que los argumentos no deben ser “impuestos” sino que deben competir en el “mercado de las ideas”. Es algo gracioso porque ilustra bastante bien esa visión del mundo que tiende a creer que las cosas ocurren en el vacío histórico. Esto me lleva a hablar de Marx. Los libertarios, como Albert, creen que la propiedad privada está justificada por el hecho de la “apropiación originaria” dónde un individuo se apropia de algo que no es de nadie no haciendo violencia ni violando el derecho de nadie en absoluto. Lo cierto es que es algo que a Marx no le convenció en ningún momento. Al contrario, Marx señalaba que, lejos de haber sido originados por una pacífica apropiación originaria, la mayor parte de los derechos de propiedad obtenidos por la burguesía se habían logrado privando a la colectividad de bienes que antes eran considerados comunes, con la ayuda de la fuerza y la violencia del Estado, por supuesto.

De forma análoga, yo argumentaría que las ideas tampoco ocurren en el vacío y no tiene demasiado sentido hablar de un “mercado de las ideas” como si se tratara de un sitio dónde la mayoría de la gente compra ideas igual que compra tomates. Lo cierto es que la cosmovisión religiosa, lejos de haber sido algo que haya surgido de forma espontánea, es algo que tiene un fuerte componente cultural y por tanto de “path dependence”, casualmente reforzado por el hecho de que el Estado ha perseguido durante siglos la disidencia. Lo que quiero decir con esto es que ese punto de vista basado en considerar que se debe llegar a una especie de compromiso es algo bastante nuevo y en absoluto neutro.

Lo cuál me lleva a explicar por qué, desde el punto de vista filosófico, no soy liberal. El liberalismo es un invento relativamente reciente; lo cierto es que la tradición política que se origina en Aristóteles giraba alrededor de explicar en qué consiste la “buena vida” o “una buena sociedad”. En el siglo XIX en el siglo XIX, sin embargo, un grupo de gente inventaron la idea de que lo realmente relevante era que la gente fuera libre porque nadie podía determinar que era bueno en sí mismo y válido para todo el mundo.

Personalmente, creo que es una muy buena idea que una sociedad esté organizada alrededor de la idea de “libertad”. Es decir, me gusta la libertad como concepto jurídico rector, o como idea para organizar la arquitectura social. Lo que no me convence en absoluto es esa idea que tiende a considerar la libertad como algo sagrado de origen metafísico, en parte porque no creo que lo metafísico exista en absoluto. Llamaré a esta actitud “liberalismo filosófico” o liberalismo a secas, en lo que queda de artículo. Lo cierto es que lo que una persona decide hacer libremente es algo que es explicable y depende de cosas que él no ha elegido libremente, y eso es así si uno se toma en serio la ciencia y la búsqueda de la verdad- es decir, el determinismo es la hipotésis científicamente más verosímil si uno la compara con sus alternativas (el animismo en todas sus variantes), aunque lógicamente -¡como todo en ciencia!- no es más que una hipótesis. Por eso, una buena teoría filósofica debería tener algo que decir sobre esas cosas que determinan las elecciones- algo que el “liberalismo” no tiene. Con esto quiero decir, a la hora de elegir entre dos alternativas que hagan que una misma persona elija libremente una cosa u otra, un punto de vista liberal no podría tener nada que decir.

Lo cuál me lleva al tema del que trata Albert en el post. Por una acrobacia intelectual para mí incomprensible, los liberales en España- y por lo visto también por ahí fuera- defienden el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos. Digo incomprensible porque me parece igual de arbitrario desde el punto de vista liberal que lo elija el Estado, los padres o el fontanero de la casa- al fin y al cabo el que debería elegir es el niño, ¿qué fue de la ética de la no agresión?. Pero dejando eso a un lado, lo que me parece más preocupante es esa especie de idea que parece sugerir que el adoctrinamiento no existe y que el hecho de haber sido educado en una determinada idea no es algo que condiciona o determina la capacidad para acceder después a otra cosa. Hablando en plata, la idea de que mientras se tenga acceso a las ideas evolucionistas no importa si se enseña desde chiquititos el creacionismo porque serán capaces de “elegir libremente”. Como decía Luzbel en esta entrada según esta forma de pensar “somos lo que somos en un vacío ambiental, genético y evolutivo, en el cual decidimos. (…)  [que es una visión que ] roza el chamanismo o el espiritismo.

En el post y en los comentarios concretamente hay luego otros problemas. Por ejemplo, la falaz comparación que se hace entre las ideas científicas y las ideas religiosas como si enseñar unas u otras de forma obligatoria fueran dos formas de dogmatismo. Lo cierto es que la comparación no se sostiene porque, como nos ha explicado unas cuantas veces Jesús, la ciencia no son proposiciones absolutas, sino en general basadas en la idea de verosimilitud y de provisionalidad mientras que las religiones si pretenden ser verdades absolutas. La ciencia se basa en verdades provisionales que se van perfeccionando con el progreso, la religión se basa en dogmas y en jugar con mecanismos psicológicos. Mirad, Richard Feynman lo explica mejor que yo:

Todo esto no sería tan gracioso si no viniera de alguien como Albert que defiende las ideas de una escuela económica ultra-minoritaria (algo que previsiblemente no cambiará en el futuro) y que sugiere que ese hecho (de ser minoritario) es uno de los causantes de la crisis actual. Quiero decir, Albert sugiere que el “mercado de las ideas” seleccionará correctamente la verdad, mientras que él mismo se adhiere a visiones cuyo éxito en el mercado de las ideas es al menos dudoso y que sin embargo considera ciertas. No sé, me cuesta verlo.